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 Prisioneros de la piel
Andrea Burrows
Posted: Aug 17 2007, 08:27 PM


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Aquí dejo el capi 19 biggrin.gif

Capítulo 19




Candie se acercó al mostrador y le dijo algo a la recepcionista. Tweener, a unos metros de allí la observaba detenidamente. Se desenvolvía con la mayor naturalidad, nadie diría que estaba nerviosa o temerosa de que algo saliera mal. Sentía curiosidad por saber todo de aquella mujer que se había ganado su simpatía de inmediato. No entendía lo que una joven como ella estaba haciendo con dos de los fugitivos más buscados del país. Ya tendría tiempo de preguntárselo; ahora debían concentrarse en llevar a cabo aquella misión.
La miró mientras se acercaba nuevamente a él, caminando sin prisa. Le recordaba a Debra Jean, los mismos ojos verdes, profundos y expresivos y aquellas graciosas pecas cubriendo parte de su rostro. Le dolía recordarla y saber que tal vez nunca más la volvería a ver.
-¡ David...!- Candie le tocó el hombro intentando llamar su atención- Vamos, la oficina de registros de propiedades queda en el primer piso-.
Tweener regresó entonces a la realidad, comprobando que Candie no era Debra Jean.
- Sí- respondió con una sonrisa apagada- Hagamos esto de una buena vez-.
Candie lo detuvo.
- ¿ Estás bien?-.
Él asintió y ambos se encaminaron hacia el ascensor.
Cuando llegaron a él, un oficial de policía se encontraba charlando con uno de los empleados del lugar. Debían pasar a su lado para poder tomar el ascensor.
Tweener, como si fuera un acto reflejo se detuvo en seco.
Candie lo miró y le hizo señas de que se cubriera aún más el rostro con la gorra que traía. Cuando pasaron a tan solo unos centímetros del oficial, sintieron miedo por primera vez desde que habían entrado.
Unos pasos más y lograrían desaparecer dentro del ascensor.
- ¡Hey! ¡ Muchachos!- llamó el oficial.
Candie y Tweener se detuvieron sin darse ni siquiera vuelta.
- El ascensor no funciona desde esta mañana- dijo- Deberán usar las escaleras-.
Se miraron aliviados.
- Gracias, oficial- respondió Candie y sin perder tiempo se dirigieron por el pasillo que conducía a las escaleras.
En un par de minutos ya se encontraban dentro de la oficina. El lugar parecía haber estado cerrado varios años, la humedad impregnada en las paredes y en el techo despedían un olor más que desagradable.
- ¡Busquemos el mapa y larguémonos de aquí!- Tweener empezó a buscar en unos enormes libros forrados en cuero mientras Candie echaba un vistazo afuera a través de la ventana. Sólo había un par de empleadas de limpieza haciendo su tarea en el pasillo.
- ¿ Cómo era el nombre que Michael nos dio?-.
- Kokosing, Karl Kokosing- dijo Candie.
Tweener hojeó uno de los libros pero no aparecía aquel nombre.
- ¡No hay nada!-.
- ¿ Seguro?- Candie se acercó para ayudarlo a buscar- ¿ Has intentado con “ Double-K?”-.
Él negó con la cabeza y volvió a buscar, pero no había señales del mapa.
Candie tomó el libro y leyó el índice.
- Pero aquí figura... mira... 1213, es el número de mapa que Michael dijo-.
- ¡ Pero no existe esa página en el registro!- respondió Tweener.
Ella hojeó el libro por enésima vez y entonces descubrieron que era lo que había sucedido.
- Alguien ha estado aquí antes que nosotros, David... y ese alguien se lo ha llevado - dijo mientras ambos miraban consternados el resto de papel rasgado en donde momentos antes había estado el mapa.

#



No sabía cuál sería la sensación de Michael Scofield al otro lado de la línea, pero él estaba eufórico. Después de tanto tiempo, finalmente se enfrentaba al hombre que había desafiado el éxito de su búsqueda. Claro que le hubiera gustado verle la cara, pero a aquellas alturas todo servía; sobre todo si lograba con aquella llamada lo que hacía días se le negaba.
- Michael... ¿ sigues allí?-.
Michael se había quedado en silencio desde que había escuchado la voz de aquel hombre. A pesar de no haberse presentado aún, él sabía quien era. El agente especial Alexander Mahone. El hombre asignado a su captura... el ávido cazador corriendo detrás de su presa. No sabía por qué pero había algo en aquel hombre que le decía que su misión no era precisamente reenviarlos a prisión, había un motivo mucho más oscuro detrás de todo aquello y descubrirlo podría ser la diferencia entre morir y vivir.
- ¿ Dónde están Sara, LJ y Verónica?- preguntó desesperado.
Ahora él que hizo silencio por unos segundos fue Mahone. No debía cometer ningún error.
- Creo que no estás en condiciones de ser el que formule las preguntas, Michael-.
Michael se pasó la mano por la cabeza. Aquello ni siquiera lo tenía previsto. Jamás pensó que aquel sujeto encontrara la casa. No solo era astuto, también era inteligente y parecía estar jugando el mismo juego que él. Su plan estaba siendo revelado ante sus ojos y Michael nunca había contado con eso.
- ¡ Si les has hecho daño, juro que...!-.
- Creo que tendrás que comprobarlo por ti mismo... si quieres saber como se encuentran la señorita Donovan, LJ y tu querida doctora Tancredi deberás venir hasta aquí...-.
Michael maldijo en silencio; aquello no era parte del plan; pero no podía poner en riesgo la vida de las personas que amaba, jamás se lo perdonaría. Se había jurado que nadie más pagaría por sus errores.
- ¿ Qué dices, Michael? Ven hasta aquí con tu hermano y nada les sucederá-.
Michael echó un vistazo a Lincoln, quien se hallaba recostado sobre la parte trasera del auto mirando en la dirección por la que Candie y Tweener habían desaparecido unos minutos antes.
De pronto un sonido lo inquietó, un chasquido y un par de golpes, luego silencio total.
- ¡ Hable, maldición!- insistió Michael con el corazón en la boca ignorando lo que estaba pasando en la casa.
Entonces escuchó que alguien respiraba agitadamente desde el otro lado de la línea.
Michael no alcanzó a decir nada, Lincoln ya estaba a su lado y le había arrebatado el móvil de la mano luego de ver como su hermano se agitaba debido a aquella llamada.
- ¿ Quién es?- inquirió a los gritos.
- Lincoln... ¿ eres tú?-.
El corazón del mayor de los hermanos se detuvo por unos segundos.
- Lincoln... - repitió aquella voz más que familiar para él desde el otro lado.
Lincoln se aclaró la garganta y apretó con fuerza el teléfono, no podía creerlo.
- ¿ Papá... eres tú?-.
Los ojos azules de Michael se clavaron en el rostro de su hermano que estaba tan consternado como él.
Hubo solo silencio desde el otro lado durante unos segundos.
- Si, hijo... soy yo- respondió Aldo Burrows emocionado por hablar con su hijo después de tantos años.
- ¿ Qué haces allí?-.
Aldo lanzó una mirada a Verónica, tendida en el suelo y cubierta de sangre... ¿ cómo le diría a su hijo que la mujer que amaba acababa de morir asesinada?.
- Hijo... es Verónica... - la voz le temblaba.
Lincoln sintió un vacío en el estómago, presentía que lo que su padre estaba a punto de decirle le desgarraría el alma.
- ¿ Qué le sucedió a Verónica?- sus palabras eran un ruego.
- ¿ Está Michael contigo?-.
- Si... si él está aquí a mi lado...-.
Aldo trató de usar las palabras adecuadas pero solo había una forma de decir aquello y sería cruel de todos modos.
- Hijo... Verónica está muerta-.
Las palabras de su padre fueron como un golpe en medio del corazón. Dejó caer el teléfono al suelo y buscó un abrazo en su hermano con desesperación.
- ¡ Linc! ¿ Qué pasa?- Michael temía lo peor y por la reacción de su hermano mayor supo que algo malo le había sucedido a Verónica... la imagen de Sara y LJ vinieron a su mente entonces... solo podía pensar en ellos y en reconfortar a su hermano, ni siquiera le importaba que su padre hubiera reaparecido después de tantos años.
- Michael... está muerta... Vee está muerta- dijo Lincoln hundiendo la cara en el hombro de su hermano.
Michael pasó una mano por la cabeza de Linc y ambos hermanos lloraron abrazados.
- ¡ Maldición!- masculló Michael entre dientes, aquello no debía suceder... Verónica muerta... muerta por su culpa... era algo con lo que cargaría por el resto de su vida. Debía detener al tal Mahone antes de que se cobrara la vida de más gente inocente.
Cerró los ojos y se aferró con fuerza a su hermano. Lincoln también estaba padeciendo las consecuencias de sus errores. Todo lo había hecho por él, desde el principio... pero ahora ya no estaba tan seguro de que la fuga había sido la mejor salida, tal vez si hubiese existido la posibilidad de conseguir un indulto, una apelación... pero en aquel sistema plagado de corrupción parecía que no había justicia para alguien como Lincoln Burrows... un grupo siniestro se estaba encargando de acusar a su hermano por un crimen que jamás cometió. Y nadie le sacaba de la cabeza que Mahone estaba involucrado en aquella trampa mortal. Debía averiguarlo y ahora más que nunca estaba convencido de que Alexander Mahone era la clave para hacerlo.
- Linc... escucha- se separó intentando que su hermano reaccionara- ¿ Has sabido algo de Sara o LJ?-.
Lincoln se apretó las sienes con los pulgares.
- No... papá no me dijo nada... – ambos lanzaron una mirada al teléfono móvil tirado en el suelo.
Michael se agachó y lo levantó.
- Hola-.
- Supongo que tú eres Michael... -.
Michael se aclaró la garganta, era la primera vez que hablaba con su padre y la última vez que lo había visto, un hombre se desangraba frente a sus ojos mientras huían del lugar. Sacudió la cabeza tratando de apartar aquellas imágenes de su memoria.
- Si- solo pudo responder.
- ¿ Cómo está Lincoln?- preguntó.
Michael se giró para comprobar el estado en que estaba su hermano pero ya no estaba allí. Se alarmó, pero se tranquilizó cuando lo descubrió sentado en unos cajones a unos metros de allí, al final del callejón. Necesitaba estar solo, nadie lo conocía mejor que él y sabía que a la hora de sacar el dolor que llevaba dentro la soledad era su mejor compañía. Había hecho lo mismo cuando su madre había muerto, él era pequeño y no podía entender como su hermano se marchaba durante horas dejándolo solo, pero con el paso del tiempo comprendió que Lincoln era así, necesitaba alejarse para rumiar la pena que lo consumía, jamás permitía que nadie lo viese sufrir. Había aprendido a tragarse el dolor y la tristeza desde niño.
Volvió a concentrarse en la conversación con su padre.
- Está destrozado... Verónica era muy importante para él- dijo finalmente.
- Michael... Sara y LJ están aquí- le pasó el teléfono a Sara- ¡ Michael... no vuelvas a dejarme sola!-.
Era un pedido pero él sabía que era más que eso... podía percibir un dejo de reproche en su voz temblorosa.
- Sara... perdóname... – agachó la cabeza y lanzó un suspiro- Te amo- agregó, como si aquellas dos palabras pudieran borrar el tormento por el que había pasado.
- Michael... yo también te amo pero... todo esto debe terminar... – se giró y alcanzó a ver el rostro inmóvil de Verónica antes de que Aldo lo cubriera con una sábana- Verónica no debía morir... nadie más debe morir, Michael-.
Michael se quedó en silencio, las palabras de Sara parecían salir de su propio corazón.
- ¿ Cómo está LJ?-.
- Conmocionado... no es fácil para él todo esto- hizo una pausa- No deja de repetir que quiere ver a su padre...-.
- Sara... pásame con... – ni siquiera podía decirlo- pásame con Aldo-.
- Dime, hijo-.
Fue extraño oír que lo llamara así.
- ¿ Cómo está la situación allí?-.
- Bueno... el sujeto que mató a Verónica sigue inconsciente luego del golpe que le atesté en la cabeza... mi gente se está encargando del cuerpo de Verónica y Sara está junto a LJ- informó.
- No puedo creer que Verónica esté muerta...-.
- Hijo... alguien se acerca a la casa...
- ¡ Márchense de inmediato... no dejes que nada malo les pase a Sara y a LJ!-.
- No tienes que pedírmelo Michael... ¿ qué hacemos con el agente del FBI?- preguntó Aldo.
- Lo importante ahora es salir de esa casa...ya me encargaré de él en otra oportunidad- aseguró Michael.
- Nos estamos yendo por la parte trasera- indicó Aldo.
- Llévate a Sara y a LJ a algún lugar seguro hasta que podamos reunirnos con ellos-.
- Dalo por hecho... seguimos en contacto...-.
- Así es, yo me comunicaré contigo para acordar la hora y el día del reencuentro... – la emoción volvió a embargar a Michael... volvería a ver a su padre, el hombre que los había abandonado sin ni siquiera decirles adiós cuando él era tan solo un niño pequeño.
- Hasta entonces, hijo- Aldo respondió antes de cortar la comunicación.

#

- Michael y Lincoln se enfadarán cuando regresemos con las manos vacías... – repetía Tweener una y otra vez mientras bajaban las escaleras del edificio municipal sin el dichoso mapa.
- Tranquilízate, David... no es nuestra culpa si alguien se nos adelantó- dijo Candie para calmarlo.
- ¡Pero sin el mapa, no hay dinero!- exclamó.
- ¡Shhh! ¡ Baja la voz!- le pidió. Todavía no habían abandonado el edificio y no estarían totalmente a salvo hasta que no cruzaran la puerta principal.
- Alguien más de Fox River vino a buscar el mapa... ¿ pero quién?- Tweener intentaba encontrar una respuesta a aquella incógnita.
Habían salido ya y se encaminaban hacia el callejón cuando Candie se detuvo de repente.
- ¡ Pues claro!- sonrió – ¡El sujeto del maletero!-.
Tweener la miraba sin entender a que se refería.
- ¿ De qué hablas?-.
Candie no le respondió, solo lo tomó de la mano y apresuró el paso.
- ¡ Vamos! ¡Démonos prisa!-.
Tweener se dejó arrastrar por ella y ya no volvió a preguntar nada más.
Cuando finalmente llegaron al callejón, Candie se acercó más a Tweener tomándolo del brazo esperando que Lincoln notara aquella actitud de confianza hacia su nuevo amigo. Pero Lincoln no estaba allí.
Se reunieron con Michael y entonces vio que Lincoln estaba a unos cuantos metros de allí solo y cabizbajo, sentado en uno de los cajones de plástico amontonados en un rincón al final del callejón.
Tweener le contó a Michael sobre el resultado negativo de su búsqueda y que Candie parecía tener una cierta idea de lo que había sucedido con el mapa.
- Candie... dile tú- pidió Tweener.
Pero Candie apenas había escuchado la conversación, su atención seguía puesta en Lincoln Burrows.
- Michael... ¿ qué sucede con Lincoln?- preguntó finalmente.
- Es Verónica... – hizo una pausa, no sabía como tomaría ella la noticia-... está muerta-.
Candie se quedó boquiabierta, las palabras de Michael la habían impactado.
- Pero... ¿ cómo?- la voz apenas le salía, había empezado a temblar- Acaso... ¿ acaso la asesinaron?-
Michael asintió.
- Lincoln está devastado... -.
Candie no terminó de escuchar lo que Michael le decía. Empezó a caminar hacia Lincoln, y a medida que se acercaba sus piernas comenzaron a fallarle. Se detuvo frente a él pero parecía estar inmerso en su propio sufrimiento. Quería arrodillarse, tomarlo de las manos y decirle que todo iba a estar bien pero no podía hacerlo; él necesitaba estar solo. No supo por que pero igualmente se sentó a su lado, no dijo nada solamente se quedó allí para hacerle compañía, se iría solo si él se lo pidiera.
De pronto él levantó la cabeza y la miró directamente a los ojos. Candie sintió su corazón detenerse por unos segundos cuando los ojos mojados de Lincoln Burrows se clavaron en los suyos.
Ella tragó saliva intentando que las palabras justas salieran de su boca.
- Lincoln... lo siento... lo siento mucho- Candie no lo dudó y buscó su mano. La encontró apoyada en el asiento improvisado de plástico y enredó sus dedos delgados en los fuertes dedos de Lincoln.
Sus manos se entrelazaron entonces y en aquel momento, todos los malentendidos, las discusiones y los resentimientos quedaron a un lado. Candie se conmovió cuando Lincoln apretó su mano con fuerza como respuesta a su contacto inicial.
- Verónica era muy importante para mí...- dijo finalmente dejando escapar con cada palabra la angustia que le carcomía el alma.
Candie tragó saliva al oírlo hablar de aquella forma... Amaba a Verónica... la había amado desde niño y la amaría por siempre. Ni siquiera el hecho de que la muerte se la hubiese arrebatado de aquella manera tan cruel lograría borrar aquel amor.
Candie se sintió culpable, envidiaba esa clase de amor, el mismo que Lincoln sentía por Verónica... la envidiaba a ella... confundida, desechó aquellos pensamientos de su cabeza.
- Lo sé... – respondió apartando la mirada, avergonzada de que él adivinara lo que pasaba por su mente en aquel momento.
- Candie... no te enojes, pero quisiera estar solo- pidió.
Ella soltó su mano y lo miró nuevamente a los ojos.
- Entiendo, Lincoln... – se levantó y él le tocó el brazo.
- Gracias-.
Candie asintió y se marchó sin decir nada.
Michael y Tweener la observaban mientras ella se acercaba.
Cuando finalmente llegó hasta ellos, Candie vio que Michael también estaba bastante afectado por la muerte de Verónica. Se acercó y dejó que él buscara consuelo entre sus brazos. Él necesitaba aquel abrazo y en ese momento en lo único en que ella podía pensar era en reconfortar al hombre que alguna vez había amado.
- ¿ Estás bien?- preguntó mientras acariciaba su cabeza rapada.
- Solo abrázame, Candie- le pidió cerrando los ojos como si así pudiera detener las lágrimas que ya empezaban a rodar por sus mejillas.
Desde su lugar, Lincoln los observaba. Candie y Michael abrazados. Hubiese querido que su visión nublada le estuviera jugando una mala pasada... hubiese querido que ese abrazo fuese para él. Se arrepintió de haberle pedido a Candie que lo dejara solo... se moría por que ella lo hubiese abrazado con la misma ternura con la que consolaba a Michael ahora... Apartó la mirada y se secó las lágrimas. Todavía sentía el calor de la mano de Candie en la suya... Aún en un momento de angustia como aquel, ella lograba perturbarlo con solo tocarlo.
Se secó las lágrimas y respiró profundo; debía intentar apaciguar la angustia que le provocaba la muerte de Verónica... ella había dado su propia vida en afán de probar su inocencia y su muerte no podía quedar impune... encontraría al maldito que la había asesinado y acabaría con él... se lo debía a Verónica, a su recuerdo y al amor que una vez habían sentido.
#


- ¡Alex... Alex... es mi imaginación o nuevamente has perdido la oportunidad de atrapar a Scofield y a Burrows!-.
Mahone levantó la mirada y el golpe que había recibido detrás de la cabeza aún le producía mareos.
Se dejó caer en el sofá y lanzó un vistazo a su interlocutor.
El hombre vestía más que elegante, llevaba un fino traje de seda italiana color beige y gafas oscuras. Lo miraba desde su posición mientras en su rostro se dibujaba una sonrisa socarrona.
-Me... me tomaron por sorpresa... ni siquiera sé quien me golpeó... debe haber sido el muchacho o la misma doctora Tancredi... - dijo justificando su ineptitud.
- Vuelves a estar equivocado, Alex... alguien más estuvo aquí, cuando llegamos vimos un par de camionetas huyendo por la carretera-.
- Bill...-.
- Señor Kim para ti, Alex- le indicó cruzándose de brazos.
- Señor Kim... los encontraré... descubriré el próximo paso que Scofield dará y estaré allí para atraparlos- afirmó.
Bill Kim se sentó a su lado y lo miró expectante.
- ¿ Y bien? ¿ Cuál es la siguiente opción? Porque quiero creer que sabes que sigue en el plan que Scofield trazó...-.
- Si, señor... van tras el dinero de D.B Cooper, quien no era otro que Charles Westmoreland, el reo que murió en el momento de la fuga- informó mientras se pasaba la mano en la nuca.
- Y debes saber ya el lugar exacto en donde se encuentra ese dinero, ¿ verdad?-.
- Tengo a todos mis hombres trabajando en ello, es cuestión de horas hasta que lo sepamos-.
Bill Kim se levantó y se quitó las gafas, clavó sus rasgados y agudos ojos en el rostro de Mahone y dijo:
- Espero que esta vez obtengas mejores resultados, Alex... no querrás que la policía sepa lo que le ocurrió en verdad a Oscar Shales... no querrás que Pam y Cameron tampoco lo sepan...-.
Mahone apretó los dientes, odiaba a aquel sujeto prepotente, pero lo tenía en sus manos y por eso no tenía alternativa, debía hacer todo lo que Bill Kim y su gente le pidieran, la vida de sus seres queridos estaba en juego. Se sentía acorralado y sabía que cada error suyo sería pagado por ellos. Debía atrapar a Scofield y a Burrows, las vidas de dos prófugos por las de su esposa y su hijo... no existía nada más importante para él en ese momento, y si gente inocente moría en el camino debía seguir adelante hasta alcanzar su objetivo... el fin justificaba los medios, aquella frase trillada era la definición perfecta para la tarea a la cual había sido encomendado.

#

Tweener no se atrevía a interrumpir aquel momento entre Candie y Michael, solo se quedó parado a una corta distancia, dándoles la espalda.
Luego de unos minutos Michael estaba más calmado y entonces decidió hablar.
- Michael... Candie dijo que cree saber lo que ha sucedido con el mapa- dijo mirándola con curiosidad.
Candie y Michael se miraron, ella no necesitó decirle lo que creía, él ya lo había percibido en sus ojos.
Tweener seguía sin entender, solo se limitó a seguirlos cuando ambos se dirigieron a la parte trasera del auto.
Michael abrió el maletero donde T-Bag permanecía recostado en posición fetal.
- ¿ Qué demonios hace él aquí?- Tweener se alejó mientras se agarraba la cabeza.
T-Bag lo miró gratamente sorprendido y una sonrisita sagaz se dibujó en su rostro pálido y sudado.
- ¿ Qué crees, niño? Me han traído las mismas razones que han arrastrado tu bonito trasero hasta aquí- respondió clavándole aquellos ojos sombríos en su rostro asustado.
Tweener se sintió abrumado. Aún estando fuera de prisión, T- Bag lograba intimidarlo. Candie lo tomó del brazo y cuando ella le sonrió se tranquilizó.
- ¿ Qué sucede aquí?- Lincoln había aparecido de repente y lo primero que notó fue la mano de Candie apoyada en el brazo de Tweener.
- Linc... el mapa no está y Candie y yo creemos que T-Bag tiene que ver con su desaparición-.
Lincoln se acercó al maletero y tomó a T-Bag por la camisa y lo sacó de un salto. Con el movimiento brusco un pedazo de papel cayó al suelo.
Michael lo recogió y de inmediato supo que se trataba del mapa.
- ¿ Dónde está?- preguntó mientras su hermano lo arrojaba contra el auto.
- Jamás lo encontrarás, bonito- dijo ufanándose del golpe que acababa de dar.
- ¡ Entréganos el mapa ahora mismo, maldito bastardo!- inquirió Lincoln poniendo nuevamente sus manos encima de él.
- Michael... será mejor que calmes a tu perro guardián...- advirtió echándose hacia atrás para esquivar a Lincoln.
Michael respiró hondo, estaba empezando a perder la paciencia también.
- Danos el mapa y prometo que Linc no te hará daño- dijo finalmente.
- Pues lamento decirte que eso va a ser imposible...- abrió la boca y todos vieron como un pequeño trozo de papel amarillento desaparecía en su garganta.
- ¡ Debería sacarte esa maldita costumbre que tienes de llevarte las cosas a la boca!- advirtió Lincoln furioso.
- Te aconsejo que no vuelvas a ponerme una mano encima, Burrows... en este momento lo único que puede ayudarlos a encontrar el dinero es que yo los guíe hasta él...-.
- ¡ Te acabas de comer el mapa! ¿ Cómo diablos encontraremos el lugar exacto ahora?- replicó Michael levantando la voz.
- Deberán confiar en mi memoria fotográfica...- respondió entrecerrando los ojos.
Ambos hermanos se miraron y les molestaba tener que confiar en alguien como T-Bag para encontrar el dinero, pero no tenían salida, debían aceptar sus condiciones.
- Está bien... tu ganas- señaló Michael resignado- Llévanos al lugar-.
T-Bag se reincorporó, acomodó el cuello de su camisa y lanzó un vistazo a todos.
- Deberán tratarme mejor de ahora en adelante- indicó- Sobre todo tú, Burrows-.
Lincoln se colocó las gafas e hizo caso omiso de su advertencia.
- Será mejor que nos vayamos- dijo dirigiéndose hacia la parte lateral del automóvil. Pasó por entre medio de Tweener y de Candie haciendo que ella soltara el brazo del joven- Lo siento, pero no hay tiempo para arrumacos- añadió con una sonrisita irónica.
Candie estuvo a punto de lanzarle alguna maldición pero se contuvo en el último segundo. Lincoln parecía ser el mismo de antes y prefería aquello a verlo devastado por la muerte de Verónica. Candie no se engañaba, sabía que él sufría por ella pero sin dudas Lincoln sabía disimular muy bien aquel sufrimiento. Además debía confesar que la tensión que existía entre ellos no le molestaba demasiado, aunque se empeñara en negarlo cada vez que la absurda idea de un supuesto interés por Lincoln Burrows asaltaba su cabeza.
Michael se acomodó en el asiento del conductor y Lincoln tomó el lugar del acompañante. T-Bag subió atrás. Candie y Tweener se quedaron fuera sin saber donde ubicarse. Tweener no deseaba acompañar a T-Bag en el asiento trasero y mucho menos Candie.
- David, siéntate allí- indicó Michael señalándole el asiento vacío al lado de T-Bag.
- Vamos, Tweener... no voy a hacerte daño, niño- dijo T-Bag agachando la cabeza para observarlo mejor.
- Ve- dijo Candie.
Él la miró, era evidente que estaba nervioso.
- Está bien- se metió y se apoyó contra la puerta manteniendo la mayor distancia posible.
Lincoln se bajó y tomó a Candie del brazo.
- Sube- le dijo en tono cortante.
Candie accedió, no tenía más remedio que ubicarse entre los dos hermanos; aunque no sabía si era más peligroso estar sentada junto al loco de T-Bag que junto a Lincoln. Cuando logró acomodarse en aquel espacio reducido y quedó casi apretada entre Michael y Lincoln supo la respuesta a aquella duda.
Michael tenía ambas manos en el volante, pero Lincoln debió pasar un brazo sobre el asiento para estar más cómodo. Candie trató de moverse y entonces el brazo de Lincoln rozó su cuello. Fue como un latigazo eléctrico que subió por su espalda. Cerró los ojos y se inclinó un poco hacia el costado para ubicarse más cerca de Michael.
Lincoln se dio cuenta y dejó caer su mano sobre el hombro de Candie. Él notó su reacción a aquel contacto y sonrió.
Candie decidió que lo mejor sería quedarse quieta, de lo contrario terminaría entre sus brazos. Intentó concentrarse en el camino pero la cercanía de Lincoln Burrows solo lograba inquietarla.
Lincoln no estaba ajeno a las sensaciones de Candie porque a él le pasaba lo mismo. Su cabello ondulado caía suavemente sobre su brazo y la piel suave de su cuello tocaba la suya...aquel roce lo estaba volviendo loco y sentía como la temperatura dentro del auto se elevaba.
- ¿ Y bien, T-Bag?- Michael fue el primero en hablar desde que habían reiniciado la marcha.
T-Bag echó un vistazo al cartel ubicado en una esquina.
- Sigue derecho y dobla a dos calles de aquí- indicó frunciendo el seño.
- ¿ Estás seguro?-.
- Confía en mi, bonito-.
Michael siguió sus indicaciones y cuando llegaron a una calle llamada Sheep, T-Bag dijo que debía girar hacia la derecha.
- Es aquí- indicó T-Bag señalando con su mano ortopédica.
- Debe haber algún error, no veo ningún silo por aquí- respondió Michael mirando hacia ambos lados.
- Pues es el lugar correcto- repitió T-Bag, seguro de lo que decía.
- Michael, tal vez Westmoreland te mintió... - dijo Lincoln interviniendo en al conversación.
Michael apagó el motor y golpeó el volante.
- ¡No! Charles no me hubiese mentido, además me pidió que llevara parte del dinero a su hija... – se quedó en silencio unos segundos- Ese silo tiene que estar por aquí, solo que en treinta años las cosas han cambiado- agregó convencido.
- Tal vez tengas razón, Michael- respondió Lincoln.
- Sé que la tengo, Linc... solo debemos buscar un lugar en donde alguna vez pudo haber existido un silo-.
- ¿ Cómo haremos eso?- preguntó Tweener expectante.
Michael encendió el motor nuevamente y empezó a conducir lentamente por aquella misma calle.
Todos estaban en silencio esperando que la mente prodigiosa de Michael diera con la solución a aquel dilema. Candie rogaba por que la hallara pronto, no resistía más la proximidad de Lincoln.
- Aquella casa está rodeada de árboles, es la única en este bloque... – hizo una pausa- Uno de los árboles es más pequeño, como si no hubiese recibido suficiente luz para crecer con la misma rapidez que los demás... algo muy grande se interponía entre ese árbol y la luz del sol...- miró a Lincoln con aquella sonrisa peculiar que aparecía cada vez que algo le salía bien- algo tan grande como un silo- dijo finalmente.
-¿ Estás seguro?-.
- Es la única opción que tenemos, Linc-.
Estacionaron frente a la propiedad, todo parecía estar tranquilo. Estaban todos a punto de bajarse cuando un hombre salió de la casa para recoger el periódico.
- ¿ Qué haremos ahora Michael?-.
Michael miró a su hermano sin pronunciar palabra, por primera vez en mucho tiempo no tenía una respuesta para él...

continuará......





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Andrea Burrows
Posted: Aug 28 2007, 09:16 PM


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aquí está el capi 20!!

Capítulo 20



- ¿ Qué haremos ahora, bonito?- T-Bag preguntó mirando hacia la casa- Tal vez sea tiempo de cambiar las tácticas... – sus vivaces ojos marrones estaban clavados en el hombre que ahora entraba en la propiedad hojeando el periódico.
Michael apretó las manos en el volante y le echó una mirada tajante a través del espejo retrovisor.
- Ni lo sueñes, T-Bag- advirtió imaginando las intenciones que rondaban en la siniestra mente de Theodore Bagwell.
T-Bag no le respondió, simplemente se recostó contra el asiento y lanzó un soplo de fastidio mientras se cruzaba de brazos.
- Michael... ¿ por qué no nos detenemos por ahí y nos tomamos una pausa para comer algo? No sé los demás pero yo estoy hambrienta...-.
Michael la miró y le sonrió, la sugerencia de Candie le cayó de maravillas. Tiempo; necesitaba tiempo para planear el siguiente paso para no cometer ningún error.
- Me parece estupendo, Candie- encendió el motor- Vayamos a un lugar apartado, comamos algo y luego volveremos con un plan-.
Lincoln los miró, no podía evitar molestarse cada vez que era testigo de aquellos momentos de complicidad entre Candie y su hermano. Cuando Michael tomó una curva y ella cayó involuntariamente contra él, todos sus sentidos entraron en alerta. Estaban en aquel auto rodeados de gente pero sin embargo Lincoln sentía que solo estaban ella y él. Los momentos vividos en la sala de juegos asaltaron su mente cuando sus cuerpos entraron en contacto nuevamente; se estremeció al percibir que Candie se inquietaba tanto o más que él. Ella se reacomodó en el asiento intentando separarse lo más posible de él y por consiguiente estar más cerca de Michael, y esa actitud solo le dejó un mal sabor de boca.
Candie suspiró aliviada cuando Michael finalmente estacionó el auto a la vera de un camino apartado.
- Creo que aquí está bien- dijo señalando unos árboles que se adentraban en un terreno baldío- Linc, tú encárgate de llevar la nevera-.
Él asintió mientras descendía del auto.
- Debe haber algo también en mi mochila- indicó Candie revisando su interior- Un par de refrescos, probablemente calientes, un paquete de galletas de avena y tres barras de chocolate-.
- Un verdadero tesoro... ¿ realmente pensabas huir tan solo con eso?- Lincoln estaba inclinado y apoyaba un brazo en el techo del auto mirándola con una expresión de burla.
Candie puso su mejor cara de hastío y lo miró.
- No necesito más que “ eso”-.
- Ya veo entonces porque estás tan delgada, deberías alimentarte mejor, niña- replicó.
Aquel comentario la enfureció, pero no le daría el gusto, no dijo nada y le dio la espalda dirigiendo toda su atención a Tweener.
- ¿ Quieres chocolate, David?- preguntó desplegando su mejor sonrisa.
Lincoln se apartó dando un puñetazo contra el techo del auto mientras Candie y David se miraban intercambiando miradas cómplices.
- ¿ No tienes un dulce para mí, hermosa?-.
T-Bag los estaba observando y en su rostro se dibujaba una sonrisita perturbadora.
En ese momento Michael abrió la puerta junto a él.
- ¡Vamos, tú vienes conmigo!- lo tomó del brazo.
- ¡Está bien, Michael, está bien!- le lanzó una mirada fugaz a Candie- ¡Solo intentaba hacer un poco de conversación!-.
Candie y Tweener fueron los últimos en bajar, buscaron un par de gaseosas frescas y se sentaron juntos bajo la sombra de uno de los árboles que rodeaban aquella zona casi desierta. T-Bag estaba a unos metros recostado sobre la hierba, bebiendo su refresco y seguía sin apartar los ojos de Candie. No era el único; Lincoln hacía lo mismo mientras dejaba que la cerveza helada se deslizara por su garganta. Él y Michael se sentaron también en el suelo junto al auto, a una prudente distancia y desde allí supervisaban a T-Bag.
- No debiste dejar a Candie en el auto con T-Bag- le reprochó Michael de repente.
Lincoln arrojó la lata vacía y apoyó las manos sobre el césped frío.
- El chico estaba con ella- respondió serio.
Michael bebió un sorbo de cerveza.
- Sin embargo, habíamos acordado que serías tú el que se encargaría de su cuidado- le recordó.
- ¿ Y crees que no lo sé?- intentó no levantar la voz- ¡Es solo que no pierde la oportunidad de refregarme a Tweener por las narices!- exclamó cerciorándose que sus palabras no hubiesen llegado a sus oídos. Candie no había escuchado nada, seguía entretenida con su nuevo amigo.
Michael no pudo reprimir una sonrisa ante la actitud de su hermano.
- No sé que es tan gracioso, hermanito-.
- Ya te lo he dicho una vez, Linc... me divierte la manera que tiene Candie de poner tu mundo patas para arriba-.
- Es sólo una niña, Michael... pero...-.
- Te equivocas, Linc... Candie no es una niña, es una mujer-.
Lincoln volvió a centrar su atención en ella... ¡vaya que sí lo era! Él se divertía llamándola de aquella manera pero solo lo hacía para fastidiarla... sin embargo era completamente consciente de que era una mujer... una mujer que sabía como volverlo loco y que sabía encenderlo como ninguna otra. Cada centímetro de su piel le recordaba que Candie no era una niña sino una mujer hermosa... ¡ Dios! ¿ Qué demonios le estaba pasando?. Ella estaba allí, sonriendo y coqueteando con Tweener, sin prestarle la mínima atención y él no podía apartarla de sus pensamientos. Deseaba acercarse a ella, tomarla entre sus brazos y besarla sin importarle nada más. No lo haría, aunque se muriese de ganas no cometería esa locura, al menos no ahora.

#

Sara y LJ estaban ya más tranquilos, a pesar de que ninguno de los dos había logrado sacarse la imagen de Verónica de sus mentes. Iban en el asiento trasero de una camioneta y Aldo Burrows iba en la parte delantera junto al conductor quien era uno de sus mejores hombres. De vez en cuando él les echaba una mirada para cerciorarse de que se encontraban bien; no habían pronunciado palabra desde que habían abandonado la casa y él se había dedicado a observar a su nieto mientras recorrían aquel camino hacia algún lugar seguro en donde luego se reencontrarían con Lincoln y Michael.
Apenas había cruzado unas palabras con su nieto, el estado de shock por la muerte de Verónica no había permitido más que un frío saludo entre ambos. Sabía que cuando pudieran finalmente hablar debía responder cada una de sus preguntas; estaba más que dispuesto a hacerlo, se lo debía a él y a sus hijos, ya era tiempo de detenerse y dar las explicaciones necesarias, después de todo si había un culpable de toda aquella situación sin lugar a dudas, ese era él.
- ¿ Hacia dónde vamos?- Sara miró a Aldo, estaba cansada, solo quería llegar a algún lugar seguro y esperar a Michael.
Aldo le sonrió.
- Las Cruces, Nuevo México... estarán a salvo en ese lugar-.
- ¿ Michael nos verá allí?-.
Él asintió, tranquilizándola.
- Él y Lincoln nos encontrarán allí, luego ellos decidirán que es lo que harán...-.
- ¿ A qué se refiere?- preguntó Sara intrigada.
- Tal vez es tiempo de que dejen de huir y busquen la verdad para mostrársela al resto del mundo- hizo una pausa- Ya sabrás todos los detalles en su momento, ahora no puedo decir mucho más-.
Sara se quedó en silencio intentando adivinar lo que Aldo trataba de decirle pero estaba demasiado cansada, solo se dejó caer nuevamente en el asiento y cerró sus ojos. LJ, recostado a su lado apretó su mano con fuerza. Sara lo miró y ambos se sonrieron, habían pasado momentos difíciles juntos y aquello los había hecho más fuertes.
Aldo los contemplaba desde el espejo y se le hizo un nudo en la garganta, solo esperaba que LJ lograra comprenderlo y lo mirara con el mismo cariño con él que miraba a Sara ahora.

#

- ¿ Y bien, agente Lang... alguna novedad?- increpó Mahone desde su escritorio.
La mujer se quedó en silencio unos segundos, era consciente que su jefe quería respuestas y las quería de inmediato pero no tenía buenas noticias para él.
- Señor... seguimos investigando la pista del dinero de Westmoreland... todos nuestros elementos están trabajando con los expedientes del caso D.B Cooper para dar con el lugar exacto, pero hasta el momento no hay nada seguro, solo un par de lugares y...-.
Mahone se levantó de su asiento y se paró frente al mapa de Estados Unidos y empezó a colocar las fotos de los convictos en los puntos en donde habían sido vistos por última vez.
- Veamos... Scofield y Burrows fueron vistos en Kansas...- puso ambos brazos en la cintura- luego tenemos a Bagwell en Colorado- colocó su foto en el lugar correcto- Descartemos a Patozhik porque es el único al que hemos atrapado, Abruzzi ya no preocupa a nadie...- se rascó la barbilla.
- Recibimos un informe de que Sucre y Franklin fueron vistos muy cerca uno del otro en...- la agente Lang se acercó y clavó sus fotos en el mapa-... la frontera entre Utah y Wyoming-.
- Y no olvidemos al chico... Apolskis, también fue visto en Colorado-.
Ambos se miraron.
- ¿ Qué conclusiones saca de todo esto, agente Lang?- preguntó Mahone mirándola fijamente y expectante por su respuesta.
- No sé...- dudó unos instantes- Todos se dirigen al mismo lugar...-.
- ¡Exacto!- Mahone esbozó una sonrisa- Y sabemos que dirección tomaron todos... están yendo hacia el oeste-.
Se sentó nuevamente en su silla.
- ¡Consígame esos expedientes, agente Lang... encontraremos ese punto exacto mucho antes de lo que imaginamos!- agregó con optimismo.

#

- ¿ Te puedo hacer una pregunta?-.
Tweener la miró y le sonrió ampliamente.
- ¡Por supuesto! Somos amigos, ¿verdad?-.
Candie se limpió algunas migajas de las galletas de avena que habían caído sobre su vestido y sin mirarlo a los ojos formuló su pregunta.
- ¿ Por qué estabas en prisión?-.
Tweener arrojó el envoltorio de la barra de chocolate que se había devorado y se sentó rodeando sus piernas con los brazos.
- Por tonto o peor aún... por ignorante-.
Ella lo miró contrariada.
- ¿ Cómo es eso?-.
- Pues, en Boston, donde vivía todo iba bien al principio, en la secundaria era uno de los mejores jugadores de football pero a la hora de estudiar era uno de los más retrasados y terminé abandonando la escuela, comencé como muchos a esa edad... robando billeteras y relojes... podía hacer magia con mis manos-
- Entiendo-.
- Luego, un día intenté robarle una billetera a un sujeto, quien para mi mala suerte resultó ser un oficial de policía fuera de servicio... me apresaron y cuando registraron mi casa descubrieron una carta de béisbol y me acusaron por robo mayor...-.
- Espera... ¿me estás diciendo que te acusaron de un delito más grave solo porque encontraron una carta de béisbol en tu casa?-.
- Ahí estuvo el error que cometí por ignorante...la tarjeta, que le había robado a un amigo de mi padre valía en realidad unos 300 mil dólares- señaló- ¡Me condenaron a 5 años por robar esa maldita carta de béisbol!-.
- Lo siento, David- dijo Candie mientras le tocaba el hombro.
- En fin... no se puede volver el tiempo atrás aunque sí hay algo que voy a lamentar toda mi vida...-.
- ¿ A qué te refieres?-.
Tweener le contó de su encuentro con Debra Jean y lo que había sucedido en Colorado con ella.
- No sé si volveré a verla algún día... solo espero que me haya perdonado por no haberle dicho la verdad-.
Candie le sonrió.
- Creo que ya lo ha hecho, David... lo hizo en el momento en que no te delató con aquel policía- dijo comprensivamente.
- ¿ Lo crees de veras?-.
- Absolutamente y creo también que volverán a verse y podrán estar juntos...-.
- Eso es más difícil... si me atrapan deberé cumplir mi condena completa y...- empezó a decir.
- Si te ama sabrá esperarte...-.
Ambos se miraron y se sonrieron, Tweener entonces miró al suelo y arremetió con la pregunta que lo estaba obsesionando desde el momento en que había conocido a Candie.
- Candie... ¿ qué haces aquí? ¿ Cómo te involucraste con Michael y su hermano?-.
Ella respiró profundo y la sonrisa se borró de su rostro, sus ojos verdes se entristecieron.
- Es una larga historia, David...-
- No importa... tengo todo el tiempo del mundo para oírla-.
Candie le relató lo que había sucedido desde el momento en que Michael Scofield había reaparecido en su vida tan solo unos días atrás. Le contó cuando había golpeado a Randy en la cocina de su casa y de cuando había ayudado a Michael a rescatar a Sara del hospital.
- Parece que has tenido muchas aventuras desde entonces- comentó Tweener poniéndose de pie y estirando las piernas.
- Más de las que quisiera, créeme- respondió. No le había mencionado nada que tuviera que ver con el mayor de los hermanos pero Candie sospechaba que David intuía algo de lo que pasaba entre ellos; ella lo había estado usando para darle celos y así fastidiar a Lincoln pero él jamás se lo había reprochado.
La voz de Michael llamándola con insistencia la alarmó.
- ¿ Qué sucede? – preguntó mientras se acercaba a Michael y a Lincoln a paso firme.
- Escucha- Michael subió el volumen de la radio del auto.
Candie se ubicó junto a él, dándole la espalda a Lincoln quien seguía sentado sobre la hierba.
“ Hemos recibido información sobre la mujer que acompaña a dos de los prófugos de Fox River. Fuentes del FBI revelaron finalmente su identidad, se trata de Candie O’Sullivan, una maestra residente en Mounty River. Esta mañana, nuestra cronista se acercó a la escuela en donde daba clases hasta hace unos días cuando decidió unirse a Michael Scofield y Lincoln Burrows, allí recogió algunos testimonios”
A todo esto Candie permanecía sin hablar escuchando atentamente cada palabra.
No pudo evitar llorar cuando reconoció la voz de su amiga Brenda.
“ Candie... amiga, regresa, todos te extrañamos aquí, no importa lo que hayas hecho... solo vuelve, todos te esperamos con los brazos abiertos”
Aquello había sido un golpe bajo y se derrumbó por completo cuando escuchó las vocecillas inocentes de sus alumnos.
“ La extrañamos, señorita Candie...”.
Candie no soportó más y salió corriendo sin rumbo, las voces de los seres que tanto extrañaba parecían clavarse como espinas en su corazón.
- ¡ Candie!- gritó Tweener cuando pasó a su lado sin ni siquiera mirarlo.
- Yo iré-.
Lincoln se levantó de inmediato, dejó las gafas en el suelo y sin dudarlo se fue tras ella.

#

La encontró de pie junto a un pequeño arroyo no muy lejos de allí. Empezó a caminar lentamente hacia ella; la brisa que empezaba a soplar jugaba con su cabello y con el vuelo de su vestido de algodón. Era tan hermosa... incluso en aquel momento de fragilidad Lincoln volvía a quedarse prendado de su belleza. Se detuvo a unos centímetros detrás de ella y se le encogió el corazón cuando la escuchó llorar. Se quedó en silencio mientras la contemplaba.
Candie, quién hasta ahora había tenido el rostro cubierto con las manos, se cruzó de brazos y cerró los ojos. Lincoln se paró a su lado y observó sus mejillas pecosas húmedas por el llanto y la manera en que ella fruncía sus labios.
Levantó una mano con la intención de enjugar las lágrimas que rodaban hasta su boca pero cuando Candie abrió los ojos se detuvo.
Aquella mirada que tantas veces lo había desafiado, era ahora solamente una sombra de dolor y cuando ella buscó consuelo entre sus brazos, Lincoln se lo brindó. Dejó que ella se sintiera segura recostada en su pecho, necesitaba demostrarle que podía contar con él, que en ese momento todas las diferencias quedaban a un lado, de alguna manera necesitaba devolverle el instante que habían compartido luego de la muerte de Verónica.
Sus manos ahora no se inhibieron y comenzó a acariciar su larga cabellera mientras Candie lloraba con la cabeza apoyada en su hombro. Ella tenía ambas manos alrededor de su cintura y se aferraba a él casi sin pensarlo. Lincoln respiró hondo dejando que el olor a caramelo de sus cabellos embriagara sus sentidos... hubiese querido dar paso a sus deseos de besarla pero enseguida comprendió que hacerlo habría sido un gran error, lo que ella necesitaba de él en aquel momento era solo desahogarse y debía conformarse con eso.
Candie se apretó más contra él sin importarle las consecuencias... se sentía muy bien, allí entre sus brazos. Jamás pensó que sería él quien la buscara para ofrecerle alivio a su dolor, pero cuando lo vio parado frente a ella y le temblaron las piernas, solo hizo lo que cada centímetro de su piel le pedía a gritos... dejó que él la estrechara entre sus fuertes brazos... y fue precisamente en ese instante que lo descubrió... finalmente Candie había confirmado lo que su corazón sabía hacía tiempo... amaba a ese hombre... amaba locamente a Lincoln Burrows y cada uno de sus intentos por no caer nuevamente en las redes del amor habían fallado indefectiblemente... ya no había dudas, cerró los ojos y respiró hondo... de ahora en más solo había una cosa que podía hacer...


continuará.....





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Andrea Burrows
Posted: Sep 7 2007, 09:15 PM


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Capítulo 21

Aldo condujo a LJ y a Sara a través de un corto sendero que se perdía por uno de los laterales de la casa a la que habían llegado unos minutos antes.
Ninguno de los dos habían pronunciado una palabra desde que se habían bajado de la camioneta, solo confiaron en aquel hombre que había aparecido de la nada, del mismo modo que se había esfumado cuando Lincoln y Michael aún eran niños.
- Entren- les indicó.
El lugar no era muy grande y estaba en penumbras, pero bajo aquellas circunstancias eso no les preocupaba. Sara y LJ se adentraron en la sala mientras Aldo se apresuraba en abrir las cortinas para que la luz del sol iluminara el lugar.
- Mucho mejor ahora- se giró y los miró. Podía percibir el nerviosismo y el temor en sus miradas inquietas, era comprensible, después de todo él no pasaba de ser un completo desconocido. Sería difícil ganarse su confianza pero era una tarea a la que se dedicaría con devoción. Necesitaba recuperar nuevamente a su familia y LJ era el primer objetivo para lograrlo.
Una mujer rubia desplegando una sonrisa más que amable apareció de repente.
- Sara, LJ... quiero presentarles a Jane, mi mano derecha y mi mejor amiga-.
Jane se acercó y estrechó las manos de ambos.
- Es un placer conocerlos- dijo.
- Hola, Jane... el placer es mío- Sara apretó su mano con fuerza mientras le devolvía la sonrisa.
- ¿ Y tu... LJ? ¿ No dices nada?-.
Un color rojo intenso pintó las mejillas de LJ.
- Hola... ¿ cómo estás?- saludó tímidamente.
- Muy bien- lanzó una mirada a Aldo quien asintió con la cabeza- Sara... ¿ por qué no me acompañas arriba para que conozcas el resto de la casa? No es muy grande pero te va a gustar...-.
- Me parece bien- respondió Sara entendiendo las intenciones del padre de Michael.
LJ se quedó mirándolas hasta que ambas mujeres desaparecieron por la escalera. Se dio vuelta y sus ojos azules se clavaron en el rostro de Aldo Burrows. Un silencio sepulcral envolvió la sala mientras nieto y abuelo se estudiaban detenidamente.
Aldo se sentó en el sofá y le hizo señas a LJ para que se ubicara a su lado. Él dudó un instante pero la sonrisa en el rostro de su abuelo le dio la confianza para dar el siguiente paso.
Se dejó caer a su lado y se cruzó de brazos, dirigiendo toda su atención a un pequeño corcel negro de madera apoyado en la mesita de cristal frente al sofá.
Aldo respiró profundo.
- ¿Te gustan los caballos?- preguntó para romper el hielo.
LJ se encogió de hombros.
- No lo sé... jamás he tenido uno- dijo indiferente.
- ¿ Y qué es lo que te gusta?-.
- Mmmm... muchas cosas- apoyó las manos en su regazo y empezó a alisar inconscientemente los tejanos azules que llevaba- La cerveza, la música punk... – hizo una pausa- ... los pancakes de frambuesa que papá me preparaba para desayunar, el béisbol... -.
- Supongo que las chicas también entran en esa lista ¿ o me equivoco?-.
LJ esbozó una leve sonrisa.
- Por supuesto... – respondió ruborizándose nuevamente.
- Apuesto a que eres fanático de los Chicago Cubs...- señaló inclinándose hacia delante.
LJ abrió sus ojos, asombrado.
- ¿ Cómo lo sabes?-.
- Tu padre y yo no nos perdíamos un partido cuando él era niño... William Prall era nuestro pitcher favorito- añadió con un dejo de emoción en la voz.
- Lo sé... papá siempre me lo contaba... – dijo bajando la mirada.
A Aldo se le hizo un nudo en la garganta.
- ¿Él... te hablaba de mí?-.
- No mucho... – hizo una pausa y por primera vez miró a su abuelo directamente a los ojos- Creo que le dolía hablar de ti... de tu abandono... -
- Créeme, LJ que hubiese preferido que las cosas fueran de otra manera- dijo con pesar pero era consciente que sus disculpas no arreglarían las cosas.
- Entiendo perfectamente por lo que ha debido pasar papá luego de que te fuiste... yo mismo debí vivir mucho tiempo lejos de su lado... y solo guardaba resentimiento hacia él... – sus palabras dejaban entrever que estaba profundamente arrepentido de aquellos sentimientos mezquinos que alguna vez había sentido por su padre.
- Todos hemos sufrido, LJ... y el único culpable soy yo... tu padre y tu tío no fueron más que víctimas de mi propia ambición- reconoció abatido.
LJ frunció el seño y sin más rodeos hizo la pregunta que pugnaba por salir de sus labios.
- ¿ Por qué... por qué lo hiciste?-.

#

Candie abandonó los fuertes brazos de Lincoln de repente. Él se sorprendió por la brusquedad de su actitud. Le dio la espalda, hizo unos pasos con la única intención de poner distancia entre ambos, buscaba evitar que él descubriera el torbellino de sensaciones que había despertado en ella.
- Candie... – su voz era amable y dulce.
Ella respiró hondo.
- Déjame sola, Lincoln- le pidió con firmeza- Te... te agradezco lo que intentas hacer por mí pero... pero en este momento nada de lo que tu digas o hagas puede hacerme sentir mejor-.
Lincoln se aclaró la garganta.
- Candie... yo solo quería desmostrarte... -
Ella se giró y no dejó que él terminara la oración.
- Sé muy bien lo que querías, Lincoln y créeme que no es necesario que me devuelvas el favor- clavó sus ojos verdes en los suyos- Cuando me acerqué a ti luego... luego de la muerte de Verónica fue porque así lo sentía... -.
- Candie, esto no tiene nada que ver con eso... yo... yo solo quería que supieras que puedes contar conmigo, que estoy aquí para lo que necesites... – quería que ella entendiera sus verdaderos motivos al aproximarse a ella pero se sentía tan torpe al tenerla tan cerca que no estaba seguro si ella lograba comprender su actitud.
El corazón de Candie comenzó a acelerar sus latidos al oír aquellas palabras y cuando los ojos profundos de Lincoln buscaron los suyos se sintió más vulnerable que nunca. Desvió la mirada de inmediato, Lincoln no podía descubrir lo que ella sentía por él de ninguna manera, jamás permitiría que él supiera cuanto lo amaba.
- Será mejor que regresemos con los demás- dijo recobrando la calma y aparentando una fortaleza que ni siquiera tenía.
Lincoln se acercó y la tomó del brazo.
- Candie... debemos hablar de lo que pasó... -.
Ella entendió de inmediato a que se refería con aquellas palabras y su corazón pareció desbocarse dentro de su pecho, lanzó una mirada a la mano de Lincoln que seguía sosteniendo su brazo no con presión, sino con delicadeza y subió sus ojos hasta enfrentar los de él nuevamente.
- No insistas con eso, Lincoln... es un asunto del que prefiero no acordarme... – logró soltarse-... mejor olvídalo porque yo ya lo hice-.
Lincoln se quedó en silencio mientras la observaba marcharse presurosamente para reencontrarse con Michael y los demás. Elevó sus ojos al cielo y esbozó una sonrisa amarga.
¡ Dios! Hacía solo unos instantes habían estado tan cerca uno del otro, y ahora Candie volvía a levantar una barricada de hielo entre ellos... ¿ Cómo podía una mujer estar tan lejos y al mismo tiempo tan al alcance de sus manos? Ya no aguantaba más aquella situación... ella tendría que escucharlo y explicarle el porqué de su actitud hacia él... aunque fuese lo último que hiciera en su vida. Ahora debía tratar de concentrarse en la misión que tenían por delante, él tenía una idea y debía comunicársela a Michael, luego... luego se ocuparía de ella.

#

- Jenkins, Agente Mahone, el hombre se llama Jenkins- el ex- agente del FBI, Christopher Lyle se acomodó las gafas y sonrió.
Mahone también sonrió, aquel hombre regordete y que llevaba un ridículo bigote parecía haber caído del cielo.
- ¿ Está seguro?- estaba cansado de que sus investigaciones solo lo condujesen a un callejón sin salida.
El ex agente puso ambos brazos en jarra.
- ¡ Por supuesto! ¡Yo mismo investigué el caso hace treinta años!-.
Mahone sentía que varios cabos sueltos empezaban a atarse.
- Este hombre, Jenkins atendía una gasolinera en esa época- hizo un esfuerzo por recordar- No era más que un muchachito de dieciocho años entonces y fue justo allí en donde encontramos un billete con la misma numeración de los billetes que D.B Cooper se había llevado- informó.
- ¿ Y este tipo, Jenkins, tenía su gasolinera en Utah?- volvió a dirigir su atención al mapa con las fotos de los prófugos.
- Correcto, muchacho- dijo orgulloso de su buena memoria.
- Le agradezco su cooperación, señor Lyle... créame que ha sido de mucha ayuda- lo acompañó hacia la puerta y lo despidió antes de que arremetiera nuevamente con viejas anécdotas de sus tiempos como agente federal.
Se sentó y levantó el teléfono.
- Agente Lang, comuníqueme con la oficina del Comando Central de Chicago-.
- De inmediato, señor-.
Apoyó los brazos sobre el escritorio y escondió su cabeza. Sus manos empezaban a temblar y un sudor frío que ya le era familiar le recorría la espalda. Debía conseguir más, había tomado la última píldora unas cuantas horas antes y necesitaba con urgencia una nueva dosis. Sus dedos delgados se movían sobre el escritorio casi sin control y se sobresaltó cuando la agente Lang tocó a su puerta.
- Señor... la llamada está lista en la línea dos- le indicó sin dejar de mirarlo, jamás lo había visto tan mal como aquella vez- ¿ Se encuentra bien?-.
- Si... si... no se preocupe- le hizo señas de que lo dejara solo y tomó el teléfono.

#

- Creo que mi plan puede funcionar, Michael-.
Él lo miró y sabía que su hermano tenía razón, ni siquiera a él se le hubiera ocurrido algo así.
- Necesitaremos algunas cosas- dijo Michael con seriedad.
- Lo sé... y también he pensado en eso... escucha... esto es lo que haremos... -.
Mientras ambos hermanos terminaban de arreglar los últimos detalles; Candie y Tweener los miraban con atención; T-Bag, un poco más apartado, hacía lo mismo.
Finalmente ambos hermanos se unieron a ellos y les explicaron el plan.
- David... tú serás el encargado de ir a comprar las herramientas y todo lo que necesitamos- indicó Michael.
Tweener asintió.
Michael se dirigió a T-Bag ahora.
- ¡Tú harás exactamente todo lo que te digamos y si intentas algo ni siquiera olerás uno solo de los billetes! - le lanzó una mirada amenazadora.
T-Bag estiró sus brazos detrás de su espalda y sonrió.
- Lo que tu digas, bonito- su boca se torció en una mueca irónica.
Todos se habían quedado en silencio pensando en el plan pero Candie tenía algo decir.
- ¿ Y bien?- se cruzó de brazos- ¿ Qué es lo que tengo que hacer yo?- estaban muy equivocados si pensaban dejarla afuera a esas alturas.
Lincoln y Michael se miraron por un momento, ambos sabían que sería inútil luchar contra ella.
- Tú serás nuestro frente de ataque... nuestro caballo de Troya- dijo finalmente Michael.
Ella miró a ambos sin entender sus palabras y la sonrisa divertida dibujada en el rostro de Lincoln solo lograba confundirla más.
- No entiendo... -.
Lincoln dejó que su hermano le explicara cual sería su intervención en el plan que él mismo había ideado, solo esperaba que luego no se arrepintiera de haberla involucrado.
- Bien, entonces creo que necesitaré un cambio de ropa... – divisó a Tweener quien ya estaba marchándose para comprar o necesario- ¡David! ¡Espérame!- llamó.
Él se detuvo y así lo hizo, Lincoln muy a su pesar solo pudo observar como ambos se perdían detrás de un par de árboles.
- Vaya con esta niña... tiene su carácter, ¿verdad Burrows?- T-Bag se burló.
Lincoln no dijo nada solo le lanzó una mirada cortante.

#

Todos lo vieron entrar con una actitud completamente diferente; parecía más calmado, como si el tiempo que había permanecido fuera hubiese logrado aplacar el humor de perros que llevaba aquel día.
Pegó un portazo y se encerró en su oficina, todos fueron testigos también cuando bajó las cortinas a toda prisa.
Se dejó caer en su silla y metió dos pastillas en su boca, unos segundos más y aquella sensación de vacío desaparecería, al menos hasta que una nueva dosis inundara su sangre nuevamente.
Se relajó unos instantes y volvió a meter sus narices en los expedientes del caso D.B Cooper; debía descifrar aquel misterio lo antes posible, el tiempo corría en su contra y si Michael Scofield y su hermano cruzaban la frontera, él ya no podría hacer nada para detenerlos.
Leyó con atención los datos que había encontrado. D.B Cooper había llenado su tanque de 16 galones en la gasolinera de Jenkins por la mañana, y según el mismo Jenkins había regresado por la tarde... ¿ por qué un hombre que huía de la justicia volvería en dos ocasiones al mismo lugar en vez de dirigirse hacia la frontera?
El rostro de Mahone se iluminó de repente.
¡ El dinero! D.B Cooper había escondido el motín en algún sitio en el estado de Utah... volvió a prestar atención al mapa y se concentró en un punto. Tomó un bolígrafo negro y trazó una circunferencia delimitando un área de 64 millas rodeando Utah.
- Se están dirigiendo hacia uno de estos lugares dentro del estado... – se quedó pensativo por unos segundos- ¡ Agente Lang!-.
Sus gritos resonaron en la oficina.
- Diga, señor- respondió la mujer desde la puerta.
- ¡Quiero que todos centren su investigación en esta área!- señaló el círculo que acababa de dibujar- ¡Y si alguien, incluso un gato los ve por allí; quiero ser el primero en saberlo!-.
Se concentró en el rostro de Michael, quien parecía mirarlo desafiante desde la fotografía clavada en el mapa.
- Te atraparé, Scofield- le juró- Te atraparé y recuperaré por fin mi vida-.

#

Aldo agachó la mirada, sería difícil explicarle como habían estado las cosas a su nieto, pero era consciente que no lo quedaba otro camino si quería recuperar a su familia.
Se pasó una mano por la cabeza, estaba nervioso y no iba a ocultarlo.
- Todo empezó cuando tu padre era un niño... Michael tenía apenas unos meses de vida cuando dejé la casa- lanzó un suspiro- Alguien me había hablado de una corporación que se dedicaba a buscar energía y mejorar la salubridad del país... me aceptaron de inmediato pero me dejaron en claro que requerían de mi total colaboración... el día que entré en La Compañía dejé atrás lo que hasta ese momento había sido mi vida... creí que estaba haciendo lo correcto, pero luego descubrí que solo era una corporación que se escondía bajo una falsa fachada... solo les interesaba proteger al gobierno y usar su dinero en campañas políticas y negocios sucios... – miró a su nieto quien escuchaba con atención cada una de sus palabras- Cuando me di cuenta de ello, fue demasiado tarde y me obligaron a seguir trabajando con ellos, me tenían amenazado, LJ... si los dejaba les harían daño a mis hijos... -.
- ¿ Cómo fue que te saliste de allí finalmente?-.
- Gracias a Jane... la mujer que acabas de conocer, ella trabajaba conmigo y terminó por convencerme de que debíamos salirnos y luchar contra ellos, que si seguíamos a su lado terminaríamos siendo cómplices de aquello contra lo que habíamos luchado desde el principio...-.
LJ asintió.
- Entiendo... -.
- Dejar La Compañía fue el error más grande que pude cometer, LJ... ellos le tendieron una trampa a tu padre con la única intención de vengarse de mí... ¡y mira en que ha terminado todo esto ahora!- dijo abatido.
LJ le tocó el hombro.
- Hiciste lo correcto... abuelo- él mismo se sorprendió de llamarlo así.
Aldo no disimuló la emoción que le provocaba oír que finalmente aquella palabra saliera de los labios de su nieto.
- Hijo... no sabes cuanto siento que hayas tenido que pasar por todo lo que has pasado... – apoyó su mano encima de la suya.
LJ intentó sonreír, pero estaba tan emocionado como su abuelo.
- Ahora solo debemos mirar hacia delante y dejar el pasado atrás... sobre todo las cosas malas que solo nos hacen sufrir...-.
Se dieron un abrazo, un abrazo que ambos buscaron con afán. Lágrimas de emoción rodaron por las mejillas de nieto y abuelo... LJ con sentimientos encontrados que finalmente parecían tener cabida en su corazón dolido y Aldo con la sensación de que todo podía tener solución, que el tiempo que habían perdido lo recuperarían... el primer paso ya estaba dado y suspiró aliviado al comprobar que su temor más grande se desvanecía... su nieto no lo odiaba... ahora solo debía conseguir el perdón más buscado... el de sus hijos.

#

- ¡ Por fin llegaron!- exclamó Lincoln sin poder disimular la molestia que le causaba ver a Candie tan cerca de Tweener.
- Lo siento... pero debíamos hacer las cosas con cuidado... ¡además con todas las cosas que nos han encargado comprar, era razonable que tardáramos más de la cuenta!- Candie pasó a su lado sin dirigirle la mirada.
- ¿ Han traído todo lo necesario?- Michael empezó a revisar las bolsas de nylon que ambos dejaron sobre la hierba.
- No falta nada- respondió Tweener con una sonrisa de oreja a oreja, la cual se desvaneció cuando T-Bag se paró a su lado.
- Parece que has hecho las cosas bien, niño- le dijo intentando pasar su brazo por el hombro del joven.
Él se movió antes de que T-Bag lograra tocarlo. No estaban en Fox River y no permitiría que lo siguiera tratando de la misma manera que lo había hecho detrás de los muros de aquella prisión.
- Subamos al auto, no hay tiempo que perder- la voz grave de Lincoln dio por terminado aquel momento de tensión.
Todos lo obedecieron y en tan solo unos segundos abandonaron el lugar, con un buen plan perfectamente listo para ser ejecutado.

#

Mahone continuaba estudiando el mapa, en algún punto dentro del estado de Utah se dirigían los hermanos, estaba seguro de ello.
Sacó una pequeña libreta y empezó a sacar cuentas. Los números que escribía pronto se iban transformando en borrones oscuros que contrastaban con el blanco del papel.
- Vamos, Alex... piensa, piensa... – se decía al mismo tiempo que acomodaba sus gafas por enésima vez.
De repente lo vio... solo había un lugar que requería 8 galones de ida y otros 8 de regreso. Un solo lugar cubría esa misma distancia... buscó un marcador rojo y dibujó aquel círculo con ganas...
- Tooele... ¡ los desgraciados se dirigen a Tooele!-.

#


- Supongo que sabes lo que estás haciendo-.
Lincoln miró la cara de preocupación de su hermano.
- Por supuesto- respondió mientras metía mano al cableado dentro de la caja de electricidad- Solo es cuestión de cortar el correcto-.
- ¿ Dónde aprendiste a lidiar con transformadores eléctricos?- preguntó Michael con curiosidad.
Lincoln miró hacia todos lados.
- Cuando no tenía dinero, me dedicaba a robar cables y luego vendía el cobre en los suburbios- informó no muy orgulloso de aquella época de su vida.
Michael no dijo nada, solo asintió. No iba a cuestionarlo por eso, él sabía que su hermano se había metido en muchos líos siendo un adolescente y si no lo había juzgado entonces, menos lo haría ahora.
- Listo- arrancó uno de los cables.
- ¿ Seguro que es el correcto?-.
- Esmeralda Street, número 48... es nuestro objetivo- dijo con certeza.
- Está bien, vamos... echemos a rodar nuestro plan de una vez por todas-.


continuará.....






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Andrea Burrows
Posted: Sep 21 2007, 10:51 PM


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Capítulo 22



- Estoy lista- dijo Candie apareciendo ante los demás. Había sido una tarea bastante difícil poder cambiarse de ropa en la parte trasera del automóvil mientras David vigilaba que nadie se acercara, pero el resultado había valido la pena y pudo comprobarlo de inmediato; Lincoln no apartaba los ojos de ella. Candie se sintió más que incómoda mientras él se dedicaba a recorrer su cuerpo con avidez. Se odió a sí misma por permitir que él la pusiera de aquella manera y en vano intentó ocultar el rubor que subía por sus mejillas.
- Ahora si pareces toda una ejecutiva- señaló Michael dirigiendo una mirada primero a ella y luego a Lincoln que seguía embelesado con la nueva apariencia de Candie.
- E... espero no haber exagerado- dijo acomodando la falda gris que se adhería a las curvas de su cuerpo como un guante, intentó estirarla para que llegara hasta sus rodillas pero fue inútil, la tela apenas se movía... si tan solo Lincoln dejara de mirarla de aquella manera...
- Definitivamente no lo has hecho, preciosa- dijo T-Bag sin dejar de mirarla.
Candie tragó saliva, pero en aquel momento la mirada del mayor de los hermanos la perturbaba más que la de aquel loco.
Tweener, quien estaba a su lado se acercó a ella.
- Estás hermosa, que no te preocupe los comentarios de los demás - le susurró al oído.
Ella lo miró y le sonrió.
- Gracias, David- respondió y cuando dirigió su atención a Lincoln, él seguía observándola pero ahora notó cierta molestia en aquella mirada.
- Es nuestro turno- dijo finalmente - Pónganse los uniformes y cúbranse la cara con las gorras-.
Todos siguieron al pie de la letra sus órdenes sin chistar y en unos segundos, todos se habían transformado de prófugos de la justicia en eficientes empleados de la compañía de energía eléctrica “ SunPower”.
- Candie... tu y yo iremos primero- Michael se colgó el gafete en el bolsillo de su mono azul.
Ella asintió mientras acomodaba su nueva ropa por última vez. Se abotonó el blazer color gris sobre la camisa blanca; se recogió el pelo en lo alto de la cabeza y se colocó unas gafas para darse a sí misma un toque más formal, después de todo debía pasar por asistente general de una importante compañía eléctrica.
- Haz lo que Michael te diga... – le dijo Lincoln tomándola del brazo.
Ella lo miró directamente a los ojos.
- No te preocupes... lo haré-.
Los tres se quedaron observando como Michael y Candie caminaban hacia la casa, solo les quedaba esperar y así echar a rodar la siguiente fase del plan de Lincoln.

- No es justo- se quejó Candie mientras se acercaban al frente de la casa.
- ¿ A qué te refieres?-.
- A que tu llevas un gafete con una identidad falsa y yo no... – le sonrió- eso le resta un poco de emoción a nuestra aventura-.
Michael sabía que Candie intentaba poner un toque de humor a aquella situación y le devolvió la sonrisa.
- Si vieras mi nuevo “alias” no dirías lo mismo-.
Candie se acercó y leyó el nombre inscripto en el rótulo de su gafete.
- ¿ Phineas Mc Clintock?- sonrió al leer aquel nombre- ¡No podías haberte elegido un nombre más extraño!-.
- Lo sé... pero era el único disponible- respondió encogiéndose de hombros.
Ambos rieron pero al llegar al pórtico de la casa dejaron de hacerlo. Era tiempo de dejar las bromas a un lado y concentrarse en lo que debían hacer.

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- ¿ Estás seguro, Alex? Mira que no es la primera vez que dices lo mismo y luego las cosas no resultan como las querías... -.
Mahone cambió de lugar el teléfono móvil sin dejar de prestar atención a la carretera.
- Esta vez es diferente, señor Kim... conozco el destino de los hermanos y de los demás prófugos-.
- Sabes que no me interesan los demás... concéntrate en Burrows y en Scofield... no es por nada Alex pero... necesito resultados... mi gente y yo necesitamos finalmente atrapar a ese par de pájaros y meterlos en sus jaulas... de lo contrario sabes quien pagará las consecuencias de tus errores...-.
Mahone lo interrumpió.
- ¡Ni siquiera lo diga!- apretó el volante con fuerza- ¡ No se atreva ni siquiera a mencionar sus nombres!- ordenó sin importarle las consecuencias de lo que acababa de decir.
- Alex... Alex... agradece que tomo en cuenta que estás nervioso y excitado por atrapar finalmente a los hermanos... de otra manera solo hubiera bastado un llamado y toda tu vida hubiera cambiado en un segundo-.
Mahone colgó y arrojó el teléfono sobre el asiento del pasajero. Se aflojó el nudo de su corbata; el calor y la humedad se estaban tornando insoportables, pero para él, la espera y la incertidumbre de no saber lo que ocurriría cuando llegase a Tooele era menos tolerable que el clima pesado de aquella zona del país.

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Michael y Candie se miraron un instante.
- ¿ Lista?- preguntó él.
- Lista- respondió ella con entereza, no quería que él notara que los nervios la estaban consumiendo por dentro.
Michael asintió y sin esperar más llamó a la puerta. Unos segundos después, el dueño de casa apareció ante ellos vestido con unas bermudas y una camisa hawaiana de lo más pintoresca.
- Buenas tardes, señor...-.
- Collins, Lane Collins- respondió lanzando una rápida mirada a Candie quien permanecía oculta detrás de Michael.
Michael sonrió abiertamente.
- Señor Collins, soy Phineas Mc Clintock y ella es mi asistente la señorita Candance Parker-.
Candie dio un paso al frente haciendo un esfuerzo por no reírse al oír aquellos nombres.
- ¿ Qué es lo que buscan?-.
-Verá, señor Collins, nuestra empresa de energía eléctrica “SunPower” ha recibido varias notificaciones de que en esta área de la ciudad se están produciendo fallas importantes en el cableado eléctrico, nosotros fuimos contratados para chequear cada una de las propiedades y reparar los cables dañados- informó seriamente.
Candie lo miró, se sorprendió por su capacidad a la hora de interpretar su papel, ¡hasta ella se había creído cada palabra!.
- ¿ Entonces ustedes no pertenecen a la compañía eléctrica?- preguntó con desconfianza.
- No, señor... pero si quiere hablar con ellos, no creo que manden a alguno de sus empleados, al menos no en 48 horas... -.
- ¿ Viene más gente con ustedes?-.
- Sí, mis empleados están allí afuera esperando mis órdenes para empezar a cavar...-.
-¡Un momento! ¿ Cómo que a cavar?-.
- Señor... debemos encontrar los cables dañados... créame... ni siquiera se dará cuenta de que estuvimos aquí – lo tranquilizó- además, dejaremos todo exactamente igual... no debe preocuparse, usted siga con lo que estaba haciendo y nosotros nos encargaremos de todo-.
- No lo sé... – empezó a decir.
- Si prefiere llamar a su compañía, puede hacerlo, pero no harán el trabajo enseguida...-.
- Está bien, está bien... solo asegúrese de dejar todo como estaba- dijo finalmente.
- Quédese tranquilo... – tomó a Candie del brazo- la señorita Parker se quedará a hacerle compañía mientras mis hombres y yo trabajamos en su cochera-.
Aquella idea pareció no disgustarle.
- Excelente...- dirigió su atención a Candie- ¿ Desea tomar algo fresco? Tengo limonada recién hecha en la nevera... -.
- Me encantaría, señor Collins- Candie sonrió y lo acompañó a la cocina, no sin antes mirar como Michael la dejaba sola con aquel hombre mientras iba a reunirse con los demás.

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Cuando Michael fue en busca de Lincoln, Tweener y T-Bag ya no estaban solamente ellos tres esperándolo junto al automóvil.
Fernando Sucre y C-Note se habían unido al grupo.
- ¡ Michael! – Sucre se fundió en un abrazo con su ex compañero de celda- ¿ Cómo estás, papi?-.
- Bien, bien Sucre- debía reconocer que le agradaba volver a verlo pero también era peligroso que más gente apareciera así, de improviso. Un solo error, podía echar a perder todo el plan.
- Parece que todo volvió a oscurecerse nuevamente- dijo T-Bag desde su lugar cruzándose de brazos.
C- Note echó un vistazo a su mano de plástico.
- Veo que has recuperado lo que habías perdido- acotó irónico.
- ¿Esa es la casa, Michael?- preguntó Sucre entusiasmado- ¿ El dinero está allí?-.
- Si el viejo Westmoreland no nos engaño, allí está- respondió Lincoln sin dejar de observar la casa en donde Candie permanecía a solas con su dueño.
- ¿Qué esperamos?- dijo C-Note colocándose la pala al hombro.
- Vamos- dijo Michael sin poder evitar preocuparse, Sucre y C-Note no traían el uniforme azul que llevaban los demás, si el señor Collins los veía podría sospechar que algo andaba mal.

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-Siéntate- le indicó Lane – Supongo que no te molesta que te tutee, ¿verdad?-.
Candie le sonrió mientras ocupaba el lado derecho del sofá, ubicado en la sala, junto a la ventana.
- Por supuesto que no-.
Él le sonrió desviando la dirección de su mirada. Candie se sintió un poco incómoda por la manera en que el señor Collins dirigía sus pequeños ojos vivaces hacia sus piernas. Se movió en su lugar y acomodó su falda, nuevamente fue inútil y cuando ella lo miró sus ojos seguían fijos en el mismo lugar.
- ¿A qué se dedica, señor Collins… Lane?- quería desviar su atención y cuando él la miró a la cara suspiró aliviada.
- Soy fotógrafo, trabajo para una de las publicaciones más importantes de este lado del país- dijo jactándose.
- Suena interesante-.
- ¿Y tú?- se acomodó en el sofá quedando sentado frente a ella- ¿Qué hace una mujer tan bella trabajando en una empresa de energía…?- se acercó y su rodilla rozó la suya.
Candie no supo que hacer, no quería ser ruda con el sujeto, debía entretenerlo y evitar que hiciera demasiadas preguntas, pero tampoco dejaría que las cosas llegaran demasiado lejos. De ninguna manera quería que sucediera lo mismo que había sucedido con Randy en la cocina de su casa.
- Pues ya sabes… el trabajo incorrecto siempre es el que se encuentra primero- dijo sonriendo con amabilidad.
-¿Me permites?- él levantó las manos y la tomó del rostro levantando su barbilla.
-¿Qué sucede?- preguntó sin moverse.
- Tu rostro… tienes una mirada que podría derretir hasta el témpano más helado… ¿Nunca te han dicho que tienes madera para ser modelo?-.
Candie se echó a reír.
- La verdad es que esa es la historia de mi vida… - mintió, quizá allí estaba el gancho para entretenerlo.
- Ven- la tomó de la mano y la llevó hacia la ventana; abrió las cortinas y la colocó de manera que la luz del sol diera directamente sobre su rostro.
La ventana daba al patio trasero y desde allí se veía perfectamente la cochera. Él empezó por quitarle las gafas que llevaba y le soltó el cabello...estaba tan ocupado acomodando el rostro de Candie de diversas formas que ni siquiera prestó atención a los hombres que entraban a la cochera cargando las palas y un par de mochilas.
Candie se puso nerviosa, había dos desconocidos junto a ellos; sin embargo los reconoció de inmediato… los había visto en el póster de los prófugos… eran dos de los que faltaban… el latino y el contrabandista.
Debía hacer algo, si el dueño de casa descubría que habían aparecido dos hombres de improviso, las cosas saldrían mal.
- ¿Dónde está esa limonada que me habías prometido?- fue lo único que se le ocurrió para apartarlo de la ventana.
- Siempre cumplo mis promesas, Candance- le dijo sonriendo.

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- Parece que la pequeña sí sabe hacer bien su trabajo, ¿verdad, Burrows?- T-Bag comentó mientras entraban en al cochera.
Todos habían sido testigo de cómo el señor Collins y Candie parecían no perder el tiempo dentro de la casa y Lincoln se había quedado atónito observándolos. Trató de ignorar los comentarios burlones de T-Bag alejándose de él. Se reunió con Michael, quien ya estaba dentro junto a Sucre, C-Note y Tweener dispuestos a empezar a cavar.
Tomó una de las palas y fue el primero en atestar el golpe inicial. Lo hizo con tanta potencia que el suelo de concreto cedió sin problemas. Estaba furioso y aquella tarea sería perfecta para volcar toda la rabia que llevaba dentro.
- Linc… cálmate- Michael lo detuvo- No querrás llamar demasiado la atención, ¿verdad?-.
- ¿La has visto, no? ¡Maldición!¡Aquel tipo estaba tocándola y ella… y ella como si nada! – despotricó levantando la voz.
- No olvides que esta vez fue tu plan... – le recordó Michael intentando tranquilizarlo.
Todos lo miraron, solo T-Bag lanzó una carcajada.
- Parece que el más rudo de los hermanitos está preso de los celos…-.
- ¡Cállate, T-Bag! - Michael lo amenazó señalándolo con el dedo- Si no vas a cavar debido a tu discapacidad, al menos mantén tu maldita boca cerrada!-.
Theodore se sorprendió por su reacción, no era común ver a Michael Scofield enfadarse de aquella manera y debía reconocer que le agradaba, sobre todo saber que quien lo ponía así era él.

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- Si sigues mirándome de ese modo solo lograrás que me ruborice- Candie ya no sabía como actuar ante las miradas e insinuaciones de aquel hombre, temía que en cualquier momento se abalanzase sobre ella.
Unos minutos antes él había sentido curiosidad por el estruendo proveniente de la cochera e hizo hasta lo imposible para evitar que fuera a investigar que estaba sucediendo allí adentro con los “empleados de la compañía de energía”. Ahora no lograba apartarlo de su lado.
- Creo que la temperatura está subiendo… ¡ no crees?- comentó de repente.
Candie no supo realmente a que se refería o no quiso entender lo que se ocultaba detrás de aquellas palabras.
- ¿Te molestaría si les llevo algo de fresco para beber? Deben estar asándose allí dentro…-.
- Por supuesto que no… si quieres te acompaño…-.
- No es necesario- tomó la jarra de limonada y buscó unos vasos- … Además regreso enseguida…- dijo, necesitaba salir de allí y ver como estaban las cosas en la cochera.
- Está bien… - le abrió la puerta trasera de la cocina- ¿Te gustaría darte un chapuzón en la piscina?-.
Candie lo miró sorprendida, no supo que decir pero debía seguirle la corriente.
- ¡Me encantaría, Lane!... Pero no traigo traje de baño... -.
- Eso no es problema, Candance... puedes usar alguno de mi esposa- le dijo sonriéndole de oreja a oreja.
Era la primera vez que mencionaba el hecho de que tenía esposa, pero no parecía importarle demasiado a la hora de intentas seducirla.
- ¡Perfecto, entonces!- respondió dirigiéndose a toda prisa hacia la cochera.


Todos se asustaron cuando la puerta se abrió. Candie entró y ellos dejaron de cavar.
- Les traje algo fresco para beber- dijo sin apartar los ojos de Lincoln, quien estaba empuñando la pala, se había bajado el mono hasta la cintura y tenía la camiseta empapada en sudor haciendo que la tela de algodón se adhiriera a su torso. No pudo evitar que la imagen de Lincoln saliendo de su baño usando solo una toalla la asaltara en aquel instante.
Apartó de inmediato la mirada cuando él la descubrió observándolo de aquella manera. Trató de concentrarse en los dos extraños; uno de ellos se acercó y extendió la mano.
- Hola, soy Fernando- Candie estrechó su mano sudada- Disculpa- dijo él por esa situación.
-No te preocupes… hace demasiado calor… por cierto, soy Candie-.
- Un placer, Candie- respondió Sucre sonriendo.
- ¿Cómo van las cosas allí dentro?- Michael preguntó acercándose a ella.
Candie les entregó los vasos y les sirvió limonada. Cuando llegó el turno de Lincoln se inquietó.
- Por lo poco que hemos visto parece que todo va de maravillas- comentó mientras se quitaba la gorra y se secaba el sudor de la frente con la mano.
Ella ignoró su comentario y le sirvió la bebida. Se miraron a los ojos y ella sintió que la temperatura comenzaba a aumentar, al menos la de su cuerpo. Cuando le entregó el vaso sus dedos se tocaron y aquel pequeño contacto desató un mar de sensaciones que la recorrió por dentro. Los apartó de inmediato descubriendo que Lincoln había experimentado lo mismo, se lo dijo la manera en que la miró a los ojos.
Se alejó intentando sobreponerse y buscó a Michael.
- Candie... ¿ segura que las cosas estén bien allí dentro?-bebió un trago de limonada- Si ves que no puedes manejar la situación solo sal de ahí, no queremos que nada te pase- dijo lanzando una mirada a Lincoln.
- No te preocupes... el asunto es no permitir que venga a meter las narices aquí... y créeme que es lo que menos le interesa en este momento- le dijo en voz baja- ¿ En cuánto tiempo crees que terminen?-.
- No lo sé...- Michael echó un vistazo al hoyo que habían excavado hasta ese momento- Si tenemos suerte, unos cuantos centímetros más y lo hallaremos- lanzó un suspiro.
- ¿ Estás seguro que el dinero está aquí?- Candie ya no estaba segura de nada a esas alturas.
- Lo está... confía en mí-.
- Nunca he dejado de hacerlo- respondió con una sonrisa.
Lincoln se puso a cavar nuevamente con la intención de desviar su atención. Había demasiada gente allí, de otro modo hubiese tomado a Candie de la cintura y le hubiese dicho que no se pusiera en riesgo con aquel hombre, que no dejara que se le acercara siquiera... que los celos lo estaban consumiendo... la hubiese besado allí mismo... y así de una buena vez doblegar el rechazo que sentía hacia él.
La vio acercarse a Tweener y conversar en voz baja con él. También vio como el pervertido de T-Bag ladeaba su cabeza mientras la recorría con los ojos entrecerrados de arriba abajo. No aguantó más; soltó la pala y fue a buscarlo. Lo tomó del cuello del mono y lo arrojó contra la pared.
- ¡ Hey... Burrows...! ¿ Qué haces?- T-Bag sintió los huesos de su espalda golpear contra el muro.
Los ojos de Lincoln estaban inyectados de furia y su rostro estaba casi rojo.
- ¡ Deja de mirarla de esa manera, desgraciado!-.
Michael y Sucre se acercaron por detrás para salvar a T-Bag de la ira de Lincoln, pero antes de que ellos pudieran hacer algo, el puño cerrado del mayor de los hermanos se estrelló contra la cara de T-Bag.
Cayó al suelo, maldiciendo en silencio mientras se tocaba la sangre que salía de su nariz.
- ¡Vas a... vas a pagar por esto... Burrows!- amenazó.
Lincoln le lanzó una mirada tajante, mientras Michael y Sucre intentaban sostenerlo.
- ¡ Basta, Linc!- ordenó Michael- ¡ No debemos llamar la atención!-.
Lincoln respiró hondo y siguió el consejo de su hermano, no echaría a perder el plan por culpa de aquel maniático.
Buscó a Candie con la mirada y la encontró abrazada a Tweener. Parecía asustada, su reacción violenta la había atemorizado; sin embargo cuando ella finalmente lo miró directamente a los ojos creyó percibir en ellos otra cosa... lo miraba de la misma manera que lo había hecho cuando la buscó para consolarla junto a la orilla del arroyo. Candie podía decir lo que quisiera pero de algo él estaba seguro... sus ojos no mentían y descubriría lo que se ocultaba detrás de ellos.
-¿ Estás bien?- le preguntó Tweener antes de dejarla marchar nuevamente hacia la casa.
Ella tardó en reaccionar, seguía conmocionada por la manera en que Lincoln había golpeado a T-Bag que no dejaba de mirarla de aquella manera retorcida.
- Si... debo regresar- dijo cogiendo la manija de la puerta- Traten de apresurarse... no sé cuanto tiempo más podré entretener al señor Collins- miró a todos por última vez, deteniéndose en Lincoln durante unos segundos y se fue.
- Vaya miradita que te echó, Linc- comentó Sucre empezando a cavar nuevamente.
Lincoln no respondió, pero se quedó pensando en sus palabras.

#

Mahone se estacionó junto a la acera; se acomodó las gafas oscuras, revisó que su pistola estuviera en orden y se bajó. El sol era implacable a aquellas horas de la tarde pero no quiso quitarse la chaqueta.
Era una zona tranquila de la ciudad y si alguno de los prófugos se había aparecido por allí, seguramente alguien los había visto.
Entró en una tienda de abarrotes en donde un joven de barba rojiza y un par de piercings en el rostro estaba recostado sobre el mostrador leyendo una revista de deportes.
- Buenas tardes... – le mostró su placa de identificación- Soy el agente Alexander Mahone, del FBI-.
El sujeto se incorporó de un salto.
- ¿FBI? ¿Qué tiene que hacer un agente del FBI en Tooele?- preguntó con recelo.
Extrajo un papel arrugado del bolsillo y lo extendió sobre el mostrador de cristal.
- ¿ Ha visto a alguno de estos sujetos por aquí?-.
El joven observó con detención cada una de las fotografías.
- Pues...- se rascó la cabeza- No estoy seguro... pero casi podría jurar que este tipo es el mismo que hace un par de horas vino a comprar aquí- dijo señalando la foto de David “Tweener” Apolskis.
El rostro de Mahone pareció cobrar vida.
- ¿ Está seguro?-.
- Como le dije, no estoy seguro al cien por cien pero se le parece mucho...-.
- ¿ Qué fue lo que compró?-.
- Pues, algunas palas, unos monos azules, de los que se usan para trabajar y un par de mochilas- le informó.
- ¿ Cuánto hace que vino?-.
- Un par de horas, no más que eso-.
- Está bien, gracias- le entregó una tarjeta- Si vuelve a verlo o a alguno de los demás, avíseme de inmediato-.
- Seguro- dijo guardando la tarjeta en el bolsillo de su camisa- ¿ Son peligrosos?- le preguntó antes de que abandonara la tienda.
Una sonrisita irónica se dibujó en el rostro de Mahone.
- ¿ Usted que cree?- abrió la puerta y a paso firme se dirigió hacia su auto.

#

Cuando Candie entró en la sala, Lane Collins la estaba esperando y sostenía en una de sus manos un diminuto traje de baño color negro.
- Creo que este te quedará perfecto- dijo acercándose hacia ella.
Candie hizo un esfuerzo por sonreír, pero estaba nerviosa y ya no sabía como disimularlo sin levantar sospechas.
- ¿ No crees que tu esposa se molestaría si yo lo uso?- dijo tomando el traje de baño.
- Yo no pienso comentarle nada al respecto...-.
- ¿ Pero y si ella aparece?-.
- No te preocupes... ella no regresa hasta mañana en la noche-.
Candie solo pudo preocuparse al oír aquellas palabras. No tenía salida, debía seguirle el juego.
-¿ Dónde puedo cambiarme?- preguntó con una sonrisa.
- Sube las escaleras y sigue por el pasillo, el cuarto de huéspedes es el tercero... salvo que quieras cambiarte en mi cuarto...- insinuó sin dejar de mirarla.
- El cuarto de huéspedes está bien- se apresuró a responder.
Subió las escaleras lentamente sintiendo su mirada lasciva clavada en su cuerpo.
Encontró el cuarto y entró. Se dejó caer contra la puerta y cerró los ojos.
“ Candie... ¿ Qué estas haciendo?”.

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- ¿ Por qué no te tomas un descanso?- Michael puso una mano sobre el hombro de su hermano.
Él lo miró agradeciendo su sugerencia.
- Tienes razón... – arrojó la pala a C-Note- Sigue tú, Franklin-.
- Como ordenes, Burrows- respondió él atrapando la pala en el aire.
Lincoln se volvió a poner nuevamente la gorra, cubriéndose parte del rostro y se dirigió hacia la salida.
- ¿ Linc... dónde vas?- Michael preguntó inquieto.
Él se dio vuelta y miró a su hermano a los ojos.
- Tranquilo... Michael... no pienso arruinar las cosas- se acomodó el mono- Vuelvo enseguida-.

#

Lane Collins se encontraba en la cocina cuando alguien llamó a la puerta.
- ¿ Quién es?- preguntó fastidiado, no dejaría que nadie echara a perder la tarde con el bomboncito de Candance.
- Señor Collins, soy uno de los empleados de la compañía de energía... he venido porque debo revisar el cableado de la casa-.
De mala gana fue hasta la puerta y la abrió.
- Lamento molestarlo pero es necesario chequear la instalación eléctrica de toda la casa- dijo Lincoln. Buscó a Candie pero ella no estaba aquí.
- ¿ Es realmente necesario?-.
Lincoln se había dado cuenta que su presencia lo molestaba; él había venido a interrumpir lo que sea que estaba sucediendo allí dentro.
- Me temo que sí- respondió sonriendo- La señorita que estaba con usted... ¿ dónde está?- preguntó finalmente.
El dueño de casa se puso nervioso.
- Ella... está arriba- señaló hacia las escaleras- La he invitado a darse un chapuzón en la piscina... ya sabe... con este calor... -.
- Sí... me imagino- lo miró y se alegró de haberse decidido a intervenir- Si no le molesta, empezaré por los cuartos de arriba...-.
- Adelante... sólo le pido que haga su trabajo lo más rápido posible- sonrió nervioso.
- No se preocupe... ni se dará cuenta de que estoy aquí- le aseguró subiendo ya las escaleras.


Mientras tanto, dentro del cuarto de huéspedes Candie atrasaba el momento de salir. El traje de baño seguía sobre la cama y ella seguía completamente vestida. No supo cuantos minutos habían transcurrido desde que estaba allí pero si no se daba prisa, Lane Collins vendría a buscarla.
Respiró profundo y no dilató más la situación. Se bajó lentamente el cierre de la falda y dejó que cayera al suelo. Se agachó para quitársela y colocarla sobre la cama. Arrojó la chaqueta junto a la falda y empezó a desabrochar los botones de la camisa. Cuando finalmente desprendió el último y se la quitó, la puerta se abrió.
Candie alcanzó a cubrirse la parte superior de su cuerpo con la camisa.
- ¡Lincoln!... ¿ Qué demonios estás haciendo?-.
Él cerró la puerta y caminó hacia ella.
- Eso exactamente quisiera preguntarte yo a ti-.

continuará....




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Andrea Burrows
Posted: Sep 28 2007, 09:16 PM


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Dejo el capi 23

Capítulo 23


- ¡Bingo, blanquito!- una enorme sonrisa se dibujó en el moreno rostro de C-Note.
Todos los miraron y se alegraron al escuchar que la pala daba contra algo duro dentro del hoyo.
Michael corrió a su lado, seguido por los demás. C-Note, Tweener, Sucre y él empezaron a cavar con sus propias manos. Mientras tanto, T-Bag los observaba detenidamente por sobre sus hombros.
- ¡Ayúdame!- pidió Michael a Sucre.
Los rostros de los cinco prófugos se iluminaron cuando una vieja caja de madera apareció ante sus ojos.
La sacaron del hoyo por completo y la arrastraron hasta depositarla en el piso de concreto.
Michael miró a Sucre.
- Ábrelo tú- dijo.
- ¡Encantado, papi!- Fernando trató de forzar la tapa de la caja pero no cedía. C-Note le alcanzó un martillo.
- Prueba con esto-.
El golpe atestado por Sucre dio resultado y la corroída madera se rompió en mil pedazos.
- ¡Aleluya!- exclamó Sucre cuando los billetes vieron finalmente la luz.
Michael sumergió las manos en el dinero; después de todo Charles Westmoreland nunca lo había engañado, a pesar de haberle negado una y mil veces que él no era D.B Cooper aquellos billetes finalmente confirmaban su identidad.
- ¡Cinco millones de dólares!- T-Bag se dejó caer de rodillas junto a los demás- Valió la pena todo lo que ha sucedido si este es el premio... - intentó tocar el dinero.
Michael lo detuvo.
- ¡Espera!- sujetó su muñeca con fuerza.
- No hay nada que esperar, bonito... tomemos el dinero y larguémonos antes de que ese sujeto se aparezca por aquí-.
- ¿Desde cuándo tomas tú las decisiones, Bagwell?- inquirió C-Note.
T-Bag se levantó y los miró a los cuatro.
- Creo que nuestro amigo pretende quedarse con todo el dinero... – dijo intentando sembrar desconfianza en los demás.
- ¡Cierra tu maldita boca!- Michael estalló en furia, deseaba golpear a T-Bag pero no podía arriesgarse a llamar la atención del dueño de casa. Él tenía su propio plan para deshacerse de él y estaba a punto de hacerlo rodar.
- ¡Cálmate, bonito...!- hizo una pausa- Aunque debo confesar que enfadado te ves mucho más guapo...-.
Michael ignoró su comentario.
- No pienso quedarme con el dinero, el plan era compartir el botín y así será... – arqueó una ceja- ¿Van a ayudarme a sacar todo el dinero o se van a quedar allí parados sin hacer nada?-.
Ninguno de ellos lo hizo esperar. Hasta T-Bag con su única mano útil se unió a la agradable tarea de sacar los billetes de la caja que los contenía.

#

Candie se puso rígida y retrocedió mientras Lincoln se acercaba a paso firme hacia ella. Apretó la camisa contra su pecho en un intento inútil de cubrirse.
La atención de Lincoln se concentró en sus piernas desnudas, donde la tela de lino no podía llegar y cuando él empezó a recorrer el cuerpo de Candie con los ojos, ella contuvo el aliento.
- Lamento no haber llamado antes de entrar- explicó él, devorándola con la mirada y haciendo que se sonrojara.
- Será... será mejor que salgas de aquí- balbuceó Candie, observando fascinada la sonrisa maliciosa instalada en el rostro de Lincoln.
Las mangas cortas de su camiseta mostraban unos brazos musculosos y bronceados y la tela sudada se adhería a su pecho; Candie apartó la mirada nerviosamente.
En solo unos segundos Lincoln estuvo frente a ella.
- No sin antes explicarme que estás haciendo-.
Candie quiso seguir retrocediendo para poner distancia entre los dos pero se topó con la cama y no pudo moverse. Estaba atrapada.
- ¿A... a qué te refieres?- preguntó intentando mantener el control.
Él se hizo a un lado, rozando el brazo desnudo de Candie con un movimiento lento y tomó el traje de baño entre sus manos.
- Me refiero a “esto”- le dijo sosteniendo el par de piezas ante sus ojos.
Candie intentó responderle pero sus labios empezaron a temblar... no podía concentrarse ni siquiera en lo que debía decirle, su cercanía y su propia desnudez se lo impedían... debía sacarlo de allí... no confiaba en su fuerza de voluntad... ya no.
Ella se ladeó cuando notó la dirección que estaban tomando los ojos de Lincoln.
Él sonrió divertido cuando lo hizo.
- No te preocupes... creo que este traje de baño puede llegar a revelar mucho más-.
Su risa ronca la hizo estremecerse y Candie casi se odió por permitir que él tuviera tanto poder sobre ella.
Lincoln levantó una mano y la apoyó suavemente sobre el hombro de Candie. Su corazón empezó a latirle violentamente dentro del pecho cuando su piel tibia entró en contacto con la suya. Antes de que ella pudiera protestar, Lincoln la tomó de la barbilla. Cuando Candie sintió sus labios húmedos sobre su boca, desapareció el último vestigio de resistencia y una sensación de exquisito placer estalló en su interior. Lincoln empezó lentamente a devorar su boca; desde aquel primer encuentro en la habitación de su casa, ella había despertado en él una gama de sensaciones desconocidas y ahora no era más que un hombre vulnerable cada vez que la tenía frente a él.
La camisa finalmente cayó al piso y Candie no hizo nada para volver a cubrirse... mucho menos para detener sus propios deseos.
La mano de Lincoln quemaba su espalda desnuda y sus propios dedos le cosquilleaban mientras se apoyaban en su nuca. Cuando él comenzó a acariciarle los brazos con el pulgar, su respiración se aceleró.
- Eres tan hermosa... – susurró él.
Candie ya no podía resistir más, lo que sentía por él nublaba todo razonamiento. Ya no sabía que era peor, sí el cálido aliento de Lincoln en su oreja mientras le hablaba o sus dedos deslizándose suavemente por su hombro hasta la base del cuello.
Él volvió a poner toda su atención en sus labios y apenas sus bocas entraron en contacto nuevamente, ella gimió de placer y los besos de él se hicieron casi salvajes. Luego de unos segundos, Lincoln se separó para mirar fijamente la expresión en el rostro de Candie. Estaba ruborizada por el deseo. Así era como había soñado verla... los ojos nublados por la emoción, el pelo ondeando sobre su cuerpo, la boca levemente entreabierta...
Candie cerró los ojos incapaz de soportar su atento escrutinio y contuvo el aliento cuando empezó a acariciarle la cintura. Ella no se quedó atrás y atrevidamente metió las manos debajo de la camiseta deslizándolas por las caderas masculinas hasta llegar a los tensos músculos de su estómago. Con un gemido contenido él la asió por las caderas y la estrechó contra su cuerpo. Entonces las manos de Lincoln subieron hasta curvarse alrededor de unos de sus pechos, cubierto aún con el brasier y con el dedo pulgar frotó el rosado pezón hasta hacerlo vibrar. Candie lanzó un gemido y comenzó a besar su cuello. Él buscó su boca tibia nuevamente y Candie clavó sus dedos en su espalda ancha.
Unos golpes en la puerta interrumpieron lo que hasta ese momento había sido inevitable.
- ¡Maldición!- gruñó Lincoln en voz baja.
Candie intentó recuperar el ritmo normal de su respiración sin apartarse de los brazos de Lincoln.
- ¡Candance...! ¿Estás bien? – la voz de Lane Collins parecía retumbar desde el otro lado de la puerta.
Ambos se miraron, sus ojos seguían despidiendo fuego todavía.
- ¡Sí... sí, Lane... bajo en un momento!- respondió agitada.
- ¿Seguro que estás bien?- insistió.
- ¡Sí, segura!-.
Una expresión de fastidio apareció en el rostro de Lincoln mientras dejaba, de mala gana, que ella se apartara.
- Te espero abajo... no tardes, hermosa- dijo alejándose finalmente de la puerta.
- ¿”Hermosa?”... ¡Debería salir y romperle la cara!- bramó Lincoln levantando la voz.
Candie acarició su brazo.
- Cálmate... – pidió. El contacto de su piel volvió a excitarla y comprobó que a él le pasaba lo mismo- No... no querrás que te oiga...-.
- No vas a hacerlo, ¿verdad?- preguntó temiendo su respuesta.
- ¿Tienes una idea mejor?- replicó expectante.
- Tal vez debería ir a ver como van los muchachos, quizá encontraron el dinero ya... y podemos marcharnos de aquí...-.
- Pues hazlo entonces-.
Se inclinó sobre ella.
- No permitas que te ponga ni un dedo encima- le susurró al oído.
Candie se mordió los labios al sentir su aliento tibio sobre su cuello.
- No... No te preocupes- murmuró.
Él la miró nuevamente a los ojos y le sonrió.
- Tenemos un asunto pendiente... no lo olvides- dijo antes de abandonar la habitación.
Candie asintió pero él ya no estaba allí. Se dejó caer en la cama y cerró los ojos, un calor intenso la invadió al revivir en su mente lo que acababa de pasar. Era consciente que estaba jugando con fuego, pero por primera vez recibía con sumo agrado la idea de ser arrasada por la pasión que Lincoln Burrows despertaba en ella. Lo necesitaba y lo deseaba con una intensidad que la asustaba... pero eso cambiaría, vencería ese miedo y dejaría que él derribase las barreras que ella había construido para no volver a sufrir por amor... lo amaba y estaba dispuesta a descubrir lo que se escondía detrás de aquellos ojos intensos cada vez que Lincoln la miraba.
Lanzó un suspiro y terminó con lo que había empezado antes de que Lincoln irrumpiera en la habitación. Rápidamente se quitó el resto de la ropa y se colocó el traje de baño. Se estremeció al recordar que él había tocado con sus manos aquella tela de lycra que ahora apenas cubría su cuerpo. Caminó lentamente hacia la puerta y sin más preámbulos salió al encuentro del atento señor Collins.

#

Lincoln irrumpió en la cochera como una tromba; aún le costaba respirar y se sintió aliviado al comprobar que finalmente habían encontrado el dinero.
- Está aquí, Linc… todo está aquí- dijo Michael con los billetes entre sus manos.
Lincoln le sonrió. Ya no había motivos para que Candie siguiera entreteniendo a aquel desagradable sujeto, las cosas podrían salírsele de las manos y acabar mal.
- Iré por Candie- dijo.
- ¿No acabas de venir de la casa?- preguntó Michael.
- Sí… pero será mejor que vaya por ella- le respondió- ¿Qué haremos ahora?- quiso saber antes de salir nuevamente.
Michael miró a los demás.
- Repartiremos el dinero y nos marcharemos-.
Lincoln asintió, sabiendo que la tarea que le esperaba a su hermano no sería sencilla; todos estaban ansiosos por meter mano en aquellos billetes, solo esperaba que todo aquel asunto terminara bien. Abandonó a los demás y a medida que se acercaba la casa, su corazón comenzó a agitarse… después de tanto esperar Candie por fin parecía rendirse ante sus propios deseos… la había sentido temblar contra su cuerpo y la distancia que se empeñaba en poner entre ellos ya no existía; lo descubrió en sus profundos ojos verdes; en la humedad de su boca… en la tibieza de su piel… se estremeció al recordar el momento de pasión vivido tan solo unos minutos antes.

#


Cuando Candie finalmente bajó a la sala, se arrepintió de haberlo hecho de inmediato. Lane Collins la esperaba ansioso clavando sus ojos llenos de lujuria en su cuerpo apenas cubierto con el diminuto traje de baño negro. Se acercó a ella y Candie sintió temor. ¿Qué haría si él intentaba propasarse con ella? Ya había experimentado una situación similar y aquella vez todo pudo haber terminado en tragedia cuando golpeó la cabeza de Randy, en la cocina de su casa.
- Estas… adorable- dijo él mientras la tomaba de la mano y la hacía girarse en el lugar para observarla mejor- A nadie le quedaría tan bien como a ti…-.
Candie intentó sonreír.
- Apuesto a que tu esposa no diría lo mismo- dijo levantando las cejas.
- No la menciones… no arruines este momento- la condujo a través de la sala pero no se estaban dirigiendo hacia el patio trasero.
- ¿Adónde me llevas, Lane?- preguntó nerviosa.
Él siguió caminando sin decir una palabra. Candie no sabía lo que estaba sucediendo pero no le agradaba en absoluto la dirección que había tomado aquel asunto.
La llevó a través de un pasillo y se detuvieron ante una puerta. Él la abrió y entraron. El lugar estaba en penumbras pero Candie notó que se trataba de su estudio de fotografía. Había cámaras, trípodes y enormes pantallas de luz regadas por toda la habitación. Lane la soltó y fue hasta las ventanas para abrir las cortinas y dejar que la luz del sol iluminara el lugar.
-¿Qué hacemos aquí?-.
- Quiero tomarte algunas fotografías… espero no te moleste- acomodó una de las lámparas apuntando su reflector hacia un sofá de cuero negro apoyado contra la pared.
- ¿Fotografías?... – no sabía que pensar pero no podía evitar sentirse intranquila.
- Sí… no puedo desperdiciar la oportunidad de plasmar tu belleza en mis fotos…- le dijo tomándola nuevamente de la mano- Siéntate en el sofá-.
Ella dudó un instante pero luego se sentó. Él se colocó detrás de una de las cámaras y la observaba a través de la lente.
- Muy bien… recuéstate contra la pared y levanta un poco el brazo izquierdo-.
Candie no tuvo más remedio que seguirle el juego, todo era preferible antes que aquel hombre intentara acercarse demasiado a ella.
- Muy bien- apretó el obturador- Ahora pon una pierna sobre la otra y pasa un brazo por encima de la cabeza.
- ¿Así está bien?- preguntó ella haciendo lo que él le pedía.
- ¡Perfecto, preciosa!-.
Él seguía tomando sus fotografías, deleitándose con la belleza sensual y casi ingenua de Candie, ocultando sus verdaderas intenciones detrás de la cámara fotográfica. Había puesto llave a la puerta sin que ella se diera cuenta… no podía dejar pasar aquella oportunidad, además ella había estado provocándolo desde el primer momento… él sabía lo que buscaba en realidad y estaba más que dispuesto a darle lo que ella quería.
-¿Por qué no deslizas un poco hacia abajo la parte superior de tu traje de baño? Bájala hasta los hombros…- le pidió.
Candie se quedó mirándolo asustada. Aquello se estaba tornando peligroso.
- Creo que ya fueron suficientes fotos, ¿no crees?- preguntó inquieta levantándose del sofá.
En tan solo un par de segundos Lane estuvo junto a ella, impidiendo que ella se moviera.
- ¿Qué haces?-.
Él la tomó de los hombros intentando recostarla contra el sofá.
-¡Suéltame!- le ordenó tratando de zafarse- ¡Déjame ir!-.
Lane la miró fijamente a los ojos. Candie se asustó más, la forma en que él la estaba mirando le heló la sangre.
- No… solo quiero darte lo que has venido a buscar- se subió sobre ella y le apretó con fuerza los brazos impidiendo que se moviera.
Candie intentó luchar moviendo las piernas pero estaba aprisionada bajo el pesado cuerpo de él.
Lane buscó su boca y cuando la besó Candie sacudió la cabeza para apartar esos labios asquerosos de los suyos.
- ¡No te resistas, Candance… después de todo solo te estoy dando lo que viniste a buscar!-.
- ¡Cerdo asqueroso, quítate de encima!- le gritó y cuando una de sus manos bajó por su cuello hasta llegar hasta sus pechos Candie le escupió el rostro.
Él solo sonrió, parecía agradarle el hecho de que ella luchara contra él.
“¡Dios mío!” “¡Este sujeto está loco!”. Candie se retorció bajo su cuerpo pero era inútil. Él empezó a bajarle el sujetador con una mano mientras que con la otra seguía sujetándola del brazo.
- ¡Auxilio! ¡Alguien ayúdeme!- gritó con todas sus fuerzas antes de que él le tapara la boca.
Una voz gratamente familiar se oyó no muy lejos de allí.
- ¡Candie…! ¿Dónde estás?- Lincoln estaba buscándola y Candie se echó a llorar al oír su voz.
Lincoln corrió desesperado por toda la casa, buscando el lugar de donde habían provenido los gritos de Candie; cuando no la escuchó más empezó a desesperarse. Abrió todas las puertas que encontraba a su paso pero ella no estaba detrás de ninguna.
De pronto se topó con una puerta cerrada con llave. Se apoyó contra ella pero no oyó nada del otro lado.
- ¿Candie, estás ahí?-.
Candie abrió los ojos, Lincoln estaba ahí y ella no podía responderle. La mano de aquel cerdo seguía apretando su boca. Debía hacer algo y debía hacerlo ya. Ni siquiera supo como lo logró pero clavó sus uñas en la mano que la sujetaba y él reprimió un grito de dolor. Entonces aflojó la mano sobre su boca y Candie hizo lo único que podía hacer… se la mordió con todas sus fuerzas.
- ¡Aaaaghhhhhhh! ¡Perra maldita!- le gritó retorciéndose de dolor pero sin soltarla aún.
En ese momento la puerta cedió bruscamente ante las patadas de Lincoln y él la soltó. Lo único que quería ahora era escapar de la furia incontrolable de aquel hombre que se le venía encima.
- ¡Maldito hijo de puta!- Lincoln le atestó un golpe en medio del rostro, él perdió el equilibrio y cayó al suelo.
Candie se acurrucó en la orilla del sofá rodeando sus piernas con los brazos, no podía dejar de temblar.
Lincoln le dio la oportunidad a Lane de levantarse solo para golpearlo sin piedad nuevamente. Se quedó en el suelo boca abajo, inmóvil. Lincoln entonces miró a Candie y fue hacia ella.
-¡Lincoln… cuidado!- gritó Candie pero cuando él pudo reaccionar Lane ya lo había sujetado por la pierna haciéndolo caer al suelo. Se abalanzó sobre él y empezó a golpearlo en la cara una y otra vez. Lincoln pudo finalmente poner sus manos alrededor de su cuello y logró sacárselo de encima. Lane cayó contra el sofá en donde estaba Candie. Lincoln volvió a por él y lo levantó.
- ¡Nunca debiste ponerle una mano encima!- le advirtió.
Lane sonrió, tenía el rostro lleno de magullones y el ojo cubierto de sangre.
- De… demasiado tarde… - dijo con sarcasmo.
Lincoln entrecerró los ojos y descargó su furia contra él una vez más. Lo dejó tendido en el suelo, inconsciente. Se aseguró que estaba con vida y fue en busca de Candie.
Cuando se acercó, ella se echó en sus brazos rompiendo a llorar. Él le acarició el cabello mientras le decía que todo iba a estar bien.
Michael y los demás entraron corriendo en la habitación.
- ¿Linc… qué sucedió? Oímos mucho alboroto... - Michael corrió hasta el hombre que yacía en el suelo y colocó una mano en su cuello.
- Está vivo… acabo de comprobarlo yo mismo- dijo Lincoln sin dejar de abrazar a Candie.
Todos los miraban, Candie en estado de shock y Lincoln con sangre en su rostro... no sabían lo que había sucedido allí adentro pero no era difícil adivinarlo.
- Debemos irnos- dijo Michael.
Lincoln asintió.
- ¿Está bien?- Tweener se acercó.
- Lo estará… no te preocupes- respondió Lincoln.
Candie seguía aferrada a Lincoln; no quería soltarlo y él no quería dejarla ir. Necesitaba calmarse y solo entre sus brazos se sentía completamente segura. Las voces de los demás sonaban como un eco en su cabeza, estaba aturdida todavía.
- Será mejor que salgan- pidió Lincoln intentando resguardar el cuerpo semidesnudo de Candie de la mirada retorcida de T-Bag.
- Los esperamos abajo- señaló Michael mientras empujaba a los demás fuera de la habitación.
Candie se separó un poco y agachó la mirada. No podía detener las lágrimas. Cerró sus ojos pero fue inútil.
Él la tomó de la barbilla y levantó su rostro. Sus hermosos ojos verdes, empapados en llanto se clavaron en los suyos y Lincoln sintió su propio dolor. Con los dedos acarició sus mejillas, enjugó sus lágrimas y aquellas pecas que adoraba volvieron a resurgir. Apoyó el pulgar en sus labios y ella lo besó tiernamente. Lincoln le sonrió.
- Toda va a estar bien, mi niña… todo va a estar bien- dijo casi susurrando.
Candie respiró profundo; era la primera vez que no le molestaba que la llamara así… había dicho aquellas palabras con tanta dulzura que comprendió en ese mismo instante que ya no podría vivir sin él.

#

El auto de Mahone estaba estacionado en un callejón, junto a una de las arterias principales de Tooele. Se estaba impacientando; el sujeto de la tienda de abarrotes le había dicho que David Apolskis se había aparecido por allí esa misma tarde. Pasó casi dos horas recorriendo las calles de aquel lugar pero no había logrado nada. Estaban en algún sitio, pero no estaba seguro por donde empezar a buscar. Esperaba verlos aparecer en cualquier momento y entonces terminar de una buena vez con el calvario que había sido su vida en todo ese tiempo.
La impaciencia lo estaba matando, el sudor que corría por su frente no se debía solamente al calor sofocante de aquella tarde. Era la hora, necesitaba con urgencia una pastilla. Buscó dentro del bolígrafo y encontró la última... no dudó un instante y se la metió en la boca. Sabía que no le sería fácil conseguir más en un lugar como ese pero ya se ocuparía luego, ahora debía concentrarse en su búsqueda.
Encendió la radio para hacer más soportable su espera. Una voz masculina empezó a hablar, pudo notar la excitación en sus palabras.
“Reiteramos las últimas novedades en el caso contra Lincoln Burrows. Según fuentes fidedignas, han aparecido importantes pruebas que lograrían exonerar a Burrows por el asesinato de Terrence Steadman, crimen por el cual fue condenado a morir en la silla eléctrica, condena que no llegó a concretarse debido a su fuga de la prisión estatal de Fox River”.
Mahone no podía creer lo que aquel locutor estaba diciendo.
“ Al parecer ha aparecido un testigo clave, alguien que puede demostrar que Lincoln Burrows jamás apretó el gatillo que acabó con la vida del hermano de la ahora presidenta Caroline Reynolds... los mantendremos informados si surgen nuevas novedades”.
El teléfono móvil de Mahone empezó a sonar.
- Supongo que ya estás enterado de las novedades- Kim estaba furioso desde el otro lado de la línea.
- Acabo de oírlo en la radio- dijo serenamente- Supongo que con este nuevo giro, mi tarea ha finalmente concluido... -.
Kim soltó una carcajada.
- Te equivocas, Alex... ahora más que nunca debes atrapar a Burrows y a su hermano... debes hacerlo antes de que esas malditas pruebas salgan a la luz... ¡encuéntralos y mátalos!- le ordenó.
Mahone no le respondió y dio por terminada la conversación. Debía hacer lo que le ordenaba, no tenía opción... arriesgar la vida de su familia no era una opción...

#

Cuando Candie y Lincoln bajaron las escaleras, los demás los estaban esperando. Ella seguía aferrada a su brazo, solo se habían separado cuando él le había alcanzado la ropa para que se vistiera.
Michael, Tweener, Sucre y C-Note miraron compasivamente a la joven, solo ella y Lincoln sabían lo que había sucedido en aquel cuarto, pero por el estado en que se encontraba Candie, seguramente la había pasado muy mal.
- ¿ Qué hacemos ahora, Michael?- Lincoln preguntó seriamente- Debemos irnos antes de que se despierte, lo he atado y amordazado pero no podemos fiarnos... -.
- Lo sé... – lanzó una mirada a su hermano mayor- Ya nos hemos repartido el dinero... solo hemos apartado un poco para la hija de Charles... se lo debemos-.
Lincoln asintió, reconoció aquella chispa de agudeza en los ojos azules de su hermano.
- No sé ustedes, “amigos”... - T-Bag se cargó una de las dos mochilas que Michael había enviado a comprar a Tweener y a Candie-... pero yo ya encontré lo que había estado buscando- empezó a caminar hacia la puerta principal.
Nadie intentó detenerlo. Se dio media vuelta y los miró, era extraño que lo dejaran marcharse así sin más, pero estaba tan feliz que ni siquiera le importó.
- ¡Los veré en el infierno, camaradas!- se calzó la gorra de béisbol y se marchó.
Todos se miraron sin decir nada pero una expresión de complicidad asomó en sus rostros.
- Yo también me marcho... – dijo C-Note metiendo la parte del botín que le había tocado en una bolsa negra- ¡ Me muero por ver a Kacee y a Dee Dee!-.
- Hasta pronto, Franklin- Sucre estrechó su mano.
- Nos vemos... – dijo sin mirar atrás.
- ¡Espero que no!- le gritó Sucre sonriendo antes de verlo desaparecer tras la puerta.
- Alguien deberá ir a llenar el tanque del auto con gasolina... - Michael señalo preocupado.
Todos miraron a Tweener.
- ¡Sabía que me tocaría a mí!- protestó con una mueca en su rostro.
Antes de salir se acercó a Candie. La tomó de la mano, bajo la atenta mirada de Lincoln.
- Cuídala- le pidió al mayor de los hermanos.
Él asintió sonriendo levemente. Antes de que se alejara, Candie le agarró la mano.
- Regresa pronto... –.
- Lo haré- prometió apretando su mano.
Candie lo vio marcharse y no pudo evitar angustiarse... tenía el extraño presentimiento de que algo sucedería...


continuará-------- el final se acerca...............










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Andrea Burrows
Posted: Oct 8 2007, 09:26 PM


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Capi 24


Capítulo 24





El auto que había alquilado al abandonar Tooele no estaba nada mal; un Ford Orion en tonos azulados que parecía brillar bajo los rayos de sol de aquella agobiante tarde de verano. Lanzó un vistazo a la mochila ubicada en el asiento del acompañante. Quinientos mil dólares fue lo único que pudo obtener de Scofield y los demás. Sonrió con satisfacción, servirían para empezar una nueva vida con Suzie Q. y los niños. Primero debía encontrarla y comprobar si lo seguía amando.... él ni siquiera lo dudaba, mucho menos después de su última visita a Fox River. Una mujer que trata a un hombre con tanta rabia solo puede amar con la misma intensidad. Y ella lo amaba, solo era cuestión de que se sentaran a conversar.
Su rostro se iluminó al imaginarse aquel momento en que finalmente estarían frente a frente.
- Oh, Suzie Q…. tu hombre está regresando a casa-.
De repente notó que algo andaba mal, miró a través del espejo retrovisor y distinguió un par de autos detrás de él. Lo estaban siguiendo, no había dudas de ello. Intentó acelerar pero una camioneta se le cruzó en el camino haciendo que perdiera el control de su auto; que terminó chocando contra un árbol. Tomó la mochila y salió corriendo pero tres oficiales iban tras él y lo alcanzaron antes de que lograra su cometido.
Un hombre corpulento lo arrojó al suelo y comprobó que no estuviera armado. Le quitaron la mochila y revisaron su interior.
- Efectivamente aquí está el dinero y el transmisor, tal cual la denuncia anónima que recibimos- indicó otro policía.
T-Bag maldijo en silencio, tuvo el presentimiento que Scofield y su privilegiado cerebrito habían tenido que ver con su captura.
- ¡Oficial... debe haber un error!- exclamó mientras el oficial grandote lo ayudaba a ponerse de pie y le colocaba las esposas.
- Ningún error, Bagwell... vas a volver a tu jaula, el lugar de donde nunca debiste haber salido-.
- ¡Oigan... podemos hacer un trato! ¿ Por qué no me dejan ir y ustedes se quedan con el dinero?-.
- ¡Cállate, Bagwell... no empeores las cosas!- le advirtió el oficial mientras lo conducían al patrullero.
“¡Maldición, bonito!” Farfulló en voz baja “Debí deshacerme de ti cuando tuve la oportunidad”.
Theodore Bagwell suplicó y maldijo sin cesar durante todo el trayecto, pero nadie le hizo caso y cuando la fachada de Fox River apareció ante sus ojos, solo lanzó un suspiro de resignación. Para él, todo volvía a empezar nuevamente...

#


Lincoln seguía tan pendiente de Candie como al principio. Todavía no habían abandonado aquella casa; debían esperar a que Tweener regresara con el tanque de gasolina lleno. Solo estaban él, Candie, Sucre y Michael; en el cuarto de fotografía, Lane Collins seguía sin despertarse.
Lincoln dejó a Candie un momento en compañía de Sucre y se unió a su hermano, quien estaba en la otra habitación, de pie junto a la ventana esperando la llegada de Tweener.
- Está tardando demasiado- comentó dando unos golpes en el suelo de madera con los pies.
- Aparecerá pronto, no te preocupes- lo tranquilizó Lincoln.
- No puedo dejar de hacerlo, Linc... no lo haré hasta que hayamos salido de aquí... cada minuto que corre es peor, puede venir alguien y... -.
- Cálmate... en cuanto el chico venga nos largaremos de aquí- hizo una pausa- ¿ Las Cruces, verdad?-.
Michael asintió.
- Sara y LJ nos esperan allí- dijo sin mencionar a su padre.
- También papá, Michael- soltó Lincoln.
Michael lo miró y una sombra de tristeza nubló sus ojos.
- Debemos enfrentarlos a él de una buena vez- le dijo Lincoln posando su mano en el hombro de su hermano menor.
- Lo sé... – Michael sacó el teléfono móvil del bolsillo de sus tejanos.
- ¿ A quién llamas?-.
Michael no respondió solo se limitó a marcar el número.
La voz de Aldo Burrows del otro lado de la línea sonaba emocionada.
- ¡Michael, hijo, qué bueno que te has comunicado finalmente! ¡No vas a creer lo que tengo para decirte!-.
-¿ De qué se trata?- preguntó ásperamente.
- Se trata de Lincoln- hizo una pausa- Michael... Lincoln será finalmente exonerado de los cargos de asesinato- .
Michael miró a su hermano.
- ¿Qué quieres decir?-.
- Hay pruebas, hijo... pruebas irrefutables de que Lincoln no mató a Terrance Steadman... -.
- ¿ Cómo es posible que esas pruebas salgan ahora a la luz?- Michael seguía con los ojos clavados en su hermano mayor que lo miraba expectante deseando saber lo que su padre le estaba diciendo.
- Un analista de la NCA, simpatizante de nuestra causa tiene en sus manos la grabación de una conversación telefónica entre Steadman y la presidenta Reynolds dos semanas después de su supuesto asesinato... la cinta fue robada y nunca vas a adivinar quien la tiene ahora en su poder... -
Michael no podía creer lo que estaba oyendo; si todo aquello era verdad finalmente Lincoln dejaría de huir.
- ¿ Michael... qué sucede?- la ansiedad estaba matando a Lincoln.
- ¿Quién tiene esa cinta?-.
- La cinta está guardada en una caja de seguridad perteneciente al gobernador Tancredi... Sara puede conseguirla, hijo-.
Respiró profundo, nunca se imaginó que la libertad de su hermano estuviera en manos de la mujer que amaba. Esbozó una sonrisa, por primera vez en tanto tiempo sintió que las cosas estaban empezando a arreglarse.
- ¿ Está Sara contigo?- preguntó.
Aldo no respondió pero cuando escuchó la voz de Sara su corazón dio un vuelco en su pecho.
- Michael... ¿estás bien?-.
- Sí, Sara... todo está a punto de terminar finalmente... – dijo todavía consternado.
- La grabación... la tiene mi padre... -.
- Lo sé... solo te pido que no hagas nada por ahora, al menos no hasta que nos reunamos de nuevo- le pidió.
- ¿ Cuándo será eso?- preguntó ansiosa.
- En un par de días estaremos en Las Cruces... en un par de días todo habrá terminado, una vez que consigamos la exoneración de Linc... -.
- Te amo, Michael... -.
Se le hizo un nudo en la garganta al oírla decir aquello.
- Yo también, Sara... -.
Cuando finalmente dio por terminada la conversación, Lincoln lo acribilló con preguntas. Michael sonrió al comprobar que el rostro de su hermano se relajaba luego de enterarse de las novedades.
- ¿ Crees que esta vez lo lograremos?-.
- Espero que sí, Linc- respondió esperanzado.
- Cuanto más antes nos larguemos de aquí, mejor- se dirigió hacia la puerta- Iré a echarle un vistazo al señor Collins-.
Michael lo observó marcharse y volvió dirigir toda su atención afuera; Tweener no aparecía y aquello no le estaba gustando nada.

#

Mientras tanto en la sala, Candie estaba bajo el cuidado de Sucre. No podía dejar de preocuparse por Tweener, hacía mucho rato que se había marchado en busca de la gasolina y era extraño que no hubiese regresado aún. Estaba inquieta, nunca había creído en esas tonterías de las corazonadas y los presentimientos, sin embargo algo le decía que las cosas no estaban yendo bien.
Miró a Fernando Sucre de reojo. Él le sonreía de vez en cuando y le hablaba de su Maricruz, pero Candie apenas escuchaba lo que decía. Lincoln y Michael estaban en la otra habitación desde hacía un buen rato. Era ahora o nunca.
- Fernando... ¿ si te pido un favor... me lo harías?- preguntó esbozando su mejor sonrisa.
-¿ A qué te refieres?- la miró frunciendo el seño.
- Necesito salir y que me cubras con Michael y con Lincoln...-.
- ¡Eso que me pides es imposible!- exclamó.
Candie le hizo señas de que bajara la voz.
- Tengo que ir a ver lo que está sucediendo con Tweener- le dijo intentando convencerlo.
- No me pidas eso, no puedo hacerlo- reiteró.
- ¡ Por favor... podemos hacerles creer que te envié por un vaso de agua a la cocina y que entonces aproveché para fugarme!- le tocó el brazo- ¡Ni siquiera tienen que saber que tú me lo has permitido!-.
- No lo sé, Candie, no lo sé- respondió negando con la cabeza- Si Burrows se entera me mata... tú no lo conoces tanto como yo-.
- Por favor...Yo me encargaré de Lincoln luego... tú solo deja que yo salga... – le imploró clavándole sus profundos ojos verdes.
- Es peligroso, Candie... -.
- Solo quiero ver que todo esté bien con él... prometo no meterme en ningún lío...- dijo en su afán de convencerlo a ayudarla.
- Sé que me voy a arrepentir luego pero... -.
Candie se levantó de un salto y estampó un beso en su mejilla.
- Gracias, Fernando... eres fantástico- sin perder tiempo corrió hasta la puerta de calle, cerciorándose que ninguno de los dos hermanos la viera marcharse.
Sucre se pasó las manos por la cabeza.
- ¡ Voy a pagar por esto!- murmuró resignado.

#

El rostro pálido y ojeroso de Mahone se iluminó al contestar su teléfono móvil. Era el empleado de la tienda de abarrotes, lo llamaba para decirle que había visto a David Apolskis cruzando la calle hacía tan solo un par de minutos.
Sin perder tiempo se bajó de su auto y acomodó la nueve milímetros en el cinturón. La tienda estaba a solo dos calles, si se daba prisa lo atraparía. Una vez que lo tuviera bajo su poder lo usaría para llegar hasta Scofield y Burrows; luego ya vería lo que haría con él.
Llegó a una esquina y lo vio caminando hacia la gasolinera. Empezó a apresurar la marcha para alcanzarlo, estaba a tan solo unos metros detrás de él. Apolskis ni siquiera se había percatado de su presencia.
De pronto y de la nada, una joven le gritó desde la otra calle advirtiéndole que él lo seguía.
- ¡David, cuidado!- Candie se desesperó cuando descubrió que aquel hombre lo estaba persiguiendo, supo enseguida quien era. Lo recordaba de haberlo visto en las noticias, era el agente del FBI encargado de la captura de los “ocho de Fox River”.
Tweener entró en alerta al ver a Candie que venía hacia él, haciéndole señas de que mirara hacia atrás. Entonces lo vio... un hombre armado venía a por él. Comenzó a correr por su vida, saltó unas vallas de madera y esquivó a un par de perros que parecían haberse unido a la persecución. De vez en cuando miraba hacia atrás, el hombre estaba cada vez más cerca, pero lo que más le angustiaba era que Candie venía detrás de aquel sujeto.
Había corrido con tanta fuerza que sus piernas ya no le respondían como antes, quiso subir por un cerco de alambre, pero estaba demasiado alto y cayó al piso. Cuando atinó a levantarse, aquel sujeto ya estaba frente a él, apuntándole con su arma.
- ¡Será mejor que no intentes levantarte, muchacho!- le advirtió respirando con dificultad.
Tweener se dejó caer nuevamente y apoyó su espalda contra el alambrado.
- No... no pensaba hacerlo- balbuceó sin dejar de mirar el cañón de su arma.
- Así me gusta- le dijo acercándose más a él- Dime donde están Scofield y Burrows y tal vez logre que sean compasivos contigo... – se arrodilló junto a él.
Tweener echó a reír.
- ¿ Crees que me voy a tragar esa mentira?-.
- Deberías hacerlo, David... no querrás arruinar tu vida encubriéndolos, ¿ verdad?-.
- No te voy a decir nada- dijo con firmeza- Podrás dispararme pero no vas a lograr nada de mí-.
- ¿ Acaso piensas hacerte el héroe?- dijo en tono burlón.
- Ya los traicioné una vez... no volveré a hacerlo-.
Mahone se levantó y se sacudió el polvo de los pantalones negros de su traje.
- ¿ Y si te apunto en la cabeza con mi arma?- apoyó el cañón en la parte derecha de su frente.
Tweener comenzó a jadear nuevamente, gotas de transpiración rodaban por su rostro. Aquel sujeto estaba dispuesto a todo, pero él no le daría lo que buscaba.
- ¡ Váyase al demonio!- le gritó.
Mahone retiró el arma y retrocedió unos pasos. Se pasó la mano que tenía libre por la cabeza. Se desató el nudo de la corbata, el calor y la adrenalina estaban causando un extraño efecto en él. Sus ojos se nublaron y perdió la visión por unos segundos, aún así seguía tendiendo la situación bajo control. No quería matarlo, no quería hacerlo... pero si no colaboraba con él no le quedaba más remedio, no podía dejar cabos sueltos, eso lo tenía muy claro.
- ¿Eres capaz de morir por ellos?- una mueca cargada de ironía se dibujó en su rostro- Sabes que ellos no lo harían por ti... -.
Tweener no respondió; no iba a caer en su jueguito psicológico. Miró a su alrededor, seguramente la policía llegaría en cualquier momento y aquel sujeto no tendría más remedio que entregarlo. Buscó a Candie con la mirada, los estaba siguiendo, él mismo la había visto. No la vio por ninguna parte, mejor así, no quería que saliera herida o algo peor.
- Solo llévame de vuelta a prisión... – le pidió.
- Me temo que eso no será posible, hijo...si no me das lo que necesito, no me sirves de nada... –levantó lentamente el arma y extendió el brazo hasta acercarla más a su cabeza.
- ¿Qué está haciendo?- Tweener se sujetó contra el alambrado que lo sostenía, quería levantarse pero le temblaban las piernas.
- ¿ Vas a hablar?- volvió a preguntar por última vez.
En ese preciso momento divisó a Candie asomada detrás de unos contenedores de basura. Miró nuevamente a Mahone y a la pistola que cada vez se acercaba más a él.
- No... no lo haré... – respondió finalmente.
Dos disparos a la altura del pecho fueron la respuesta que Mahone le dio.
- Lo siento, hijo... – se arrodilló a su lado, sacó un revólver de su chaqueta y disparo un tiro al aire, luego la colocó entre las manos del joven.
Se levantó y se cercioró de que nadie los había visto. Metió la nueve milímetros en el cinturón y se largó de allí sin mirar hacia atrás.
Candie continuaba escondida detrás de los contenedores de basura, los disparos resonaban en su cabeza una y otra vez. Espero a que el agente se marchara y corrió hasta Tweener.
Se arrodilló a su lado y colocó su cabeza en su regazo.
- ¡David...David... háblame!- le pidió llorando desesperada- ¡No me hagas esto... tú no puedes morirte, David...!-.
Tweener levantó apenas los párpados e intentó esbozar una sonrisa; de su boca manaba un hilo de sangre que se hacía cada vez más copioso.
- No... no llores, Candie... –le pidió.
- ¡No hables... iré por ayuda!-.
Él la sujetó del brazo.
- No... ya es tarde para eso... – respiraba con dificultad- Quiero que me escuches... – su voz se estaba apagando; Candie se acercó a su rostro para oírlo mejor- Dentro del auto... hay una bolsa con mi parte del dinero... busca a Debra Jean y dáselo... búscala en la Universidad de St. Louis... -.
Candie asintió.
- Dile... dile que la amo y que fue lo más bello que me pasó en la vida... – hizo una pausa y cerró los ojos- Prométeme que lo harás... – le pidió en un hilo de voz.
- Te lo prometo, David... – dijo quebrada por el dolor, se estaba yendo y ella no podía hacer nada por él.
- Prométeme... que harás todo lo posible por ser feliz... Burrows... es un tipo duro pero te ama... dale una oportunidad... -.
Ella asintió mientras con una mano acariciaba su cabeza.
- Siempre cumplo mis promesas... -.
Tweener ya no le respondía; sus ojos se cerraron lanzando un último suspiro.
Candie lo estrechó con fuerza contra su pecho, se quedó así por un largo instante, acunando el cuerpo sin vida de David Apolskis.

#


Cuando Lincoln y Michael regresaron a la sala, solamente Sucre los estaba esperando.
- ¿Dónde está Candie?- Lincoln empezó a buscarla por toda la habitación.
-No la encontrarás, Linc... – respondió Sucre intentando poner calma de antemano a la situación que se estaba por venir.
En efecto, Lincoln fue hasta Sucre y se plantó frente a él. Estaba furioso, pero Sucre notó que también estaba asustado.
- ¿Dónde demonios se metió?- exigió perdiendo la paciencia.
Michael se acercó por detrás y puso ambas manos en el hombro de su hermano, temía que golpeara a Sucre en su afán de saber donde estaba Candie.
- Fue... fue a buscar a Tweener... - dijo sintiéndose terriblemente culpable- Lo... lo siento, no debí dejar que me convenciera- alegó en su defensa.
-¡Maldición, Sucre!- se pasó la mano por la cabeza- ¡Si algo le sucede juro que te vas a arrepentir! -.
Ni Michael ni Sucre pudieron detenerlo cuando abandonó la casa como alma que se lleva el diablo.
- Metí la pata, fish- Sucre se dejó caer en el sofá, abatido- Lincoln nunca me va a perdonar si algo le sucede... -.
Michael prefirió quedarse con su ex compañero de celda; Lincoln sabría cuidarse a sí mismo... solo esperaba que lograra encontrar a Candie y a Tweener y que regresaran sanos y salvos.


#

Divisó el auto en las afueras de la gasolinera, pero a la distancia comprobó que no había señales ni de Candie ni del chico allí.
- ¡Demonios, Candie...! – se cubrió el rostro con el frente de su gorra y se adentró en la ciudad. Ni siquiera sabía por donde buscar.
De pronto, reconoció a un hombre que estaba a punto de subirse a su automóvil. El dichoso agente Mahone... el maldito había dado finalmente con ellos. ¡Dios! Aquello era definitivamente una mala señal... seguramente la presencia del agente tenía mucho que ver con la tardanza de Tweener a la hora de regresar a la casa... y Candie se había aventurado a ir en su búsqueda. Miró al cielo y cerró los ojos.
-¡Por Dios...que no le haya pasado nada!- pidió en silencio. Se ocultó contra una pared al ver pasar el auto del agente y cuando se aseguró que lo había perdido de vista caminó en dirección hacia donde había aparecido Mahone segundos antes.
Corrió hasta un callejón, mirando hacia todos lados, pero no los veía. Tomó una calle lateral y volvió a meterse en otros callejones. Comenzó a desesperarse... debía encontrarla...
Entonces la vio... se le paró el corazón cuando la divisó de rodillas en el suelo sosteniendo lo que a aquella distancia parecía ser el cuerpo sin vida de Tweener. Corrió hacia ella y se detuvo a su lado. Candie levantó los ojos pero parecía no mirarlo; estaba conmocionada. Tweener había muerto entre sus brazos. Se arrodilló e intentó hacerla reaccionar.
- Candie... – le acarició la mano que sostenía la cabeza sin vida de Tweener- Candie... debemos irnos... -.
Ella seguía aferrada al cadáver del muchacho, sin intenciones de soltarlo. No decía nada, solo lloraba y mecía a su amigo.
Lincoln la tomó del brazo, obligándola a levantarse. Ella opuso resistencia; no quería separarse de él... no después de haberlo visto morir.
- Candie... por favor... ya no hay nada que puedas hacer por él... – le dijo usando toda su fuerza para separarla del cuerpo sin vida de Tweener.
Logró su objetivo y cuando lo hizo, se volvió hacia él. A Lincoln se le encogió el alma, sus enormes ojos verdes bañados en llanto parecían suplicarle que la dejara allí.
- Debemos irnos... -.
- No... no... – murmuró mientras Lincoln la estrechaba entre sus brazos obligándola a que le diera la espalda a Tweener- No podemos dejarlo aquí... -.
- No hay nada que podamos hacer por él, Candie... – le dijo para persuadirla.
- ¡No!- gritó tratando de zafarse de sus brazos.
Lincoln la tomó ahora del rostro e hizo que lo mirara a los ojos.
- ¡Candie... escúchame... terminó... Tweener está muerto... debemos irnos!- le dijo alzando la voz.
Candie dejó caer su cabeza en el hombro de Lincoln y se aferró a él buscando consuelo.
- Lo... lo asesinó a sangre fría, Lincoln... – empezó a decir quebrada por la angustia.
- Basta... no digas nada... solo deja que yo te cuide... – acarició sus cabellos mientras clavaba sus ojos en el cadáver de Tweener.
Candie se separó un poco y Lincoln evitó que se volviera a mirarlo. Ella bajó la mirada y ahogó un suspiro cuando reparó en la enorme mancha de sangre que tenía en su camisa. Él la tomó de la barbilla y le acarició el mentón con el pulgar.
- Será mejor que nos vayamos... – le dijo esperando que esta vez ella finalmente entendiera.
Candie no respondió nada, solo se limitó a asentir con un leve movimiento de cabeza.
- ¡Vaya, vaya... creo que he tenido demasiada suerte el día de hoy!-.
Lincoln y Candie se volvieron al oír aquella voz; Alexander Mahone estaba detrás de ellos, apuntándoles con su pistola.


continuaráaaaaaa
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Andrea Burrows
Posted: Oct 20 2007, 08:28 PM


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Capítulo 25



La primera reacción de Lincoln fue proteger a Candie. La tomó del brazo y la empujó hacia atrás. Ella se quedó inmóvil, escondida detrás suyo sin apartar la mirada del hombre que apenas unos minutos antes había acabado con la vida de Tweener.
Mahone se acercó a ellos, sujetando la nueve milímetros en su mano derecha; temblaba, señal de que a esas alturas le hacía falta su dosis diaria de Varatril, sus veinte miligramos de benzodiazepina que lo mantuvieran lo suficientemente despejado y animado.
- Linc… él mató a David…- murmuró Candie asustada.
Lincoln retrocedió a medida que Mahone se acercaba a ellos.
- Lo sé- respondió sin apartar la mirada del revólver.
- No querrás que le haga daño, ¿verdad Burrows?- Mahone le sonrió lanzando una mirada a Candie- No es ella quien me interesa, lo sabes-.
- Tampoco te interesaba Verónica… - espetó furioso- ¡Y sin embargo no dudaste en acabar con ella!-.
-Lamentablemente en este trabajo no siempre se hace lo correcto, tú deberías saberlo mejor que nadie, Burrows… después de todo, si terminaste en Fox River es porque alguien se encargó precisamente de cambiar el curso de las cosas… Verónica Donovan solo fue un pequeño obstáculo en el camino… uno de tantos… -.
Lincoln avanzó sin importarle que él siguiera apuntándole directamente a la cabeza.
- ¡Eres un maldito desgraciado!- levantó un brazo- ¡Tú deberías ser el que fuera a prisión, te mereces esa silla más que nadie!-.
- Puede ser, Burrows… pero afortunadamente tengo gente a mi alrededor que jamás permitiría que eso sucediera… - se jactó.
- Yo no estaría tan seguro de ello, Mahone- dijo Lincoln con la clara intención de abalanzarse sobre él.
- ¡Ni se te ocurra! ¡Puedo acabar contigo en un segundo… y luego podría tranquilamente acabar con ella…!- apuntó su arma en dirección a Candie sabiendo que Lincoln perdería el control, era exactamente lo que buscaba, la excusa perfecta para dispararle en medio de la cabeza.
-¡Maldito!- gruñó Lincoln deteniendo su intento de atacar al agente del FBI.
Candie se aferró a él, tomándolo por la espalda.
- ¡Lincoln… haz lo que te dice!- la súplica en la voz angustiada de Candie solo lograba ponerlo más nervioso, debía sacarla de allí lo antes posible, jamás se perdonaría si le pasaba algo.
- Me quieres a mí… deja ir a Candie, tú mismo acabas de decir que no es ella quien te interesa- lo miró buscando un poco de cordura en aquel hombre- Déjala ir… -.
- No te hagas el héroe, Burrows… ¿o acaso ya olvidaste a Verónica Donovan?- replicó burlón.
Lincoln intentó contar hasta cinco y contener las ganas que tenía de matar a aquel sujeto con sus propias manos.
-¡Déjala ir, maldito!- avanzó unos pasos nuevamente pero Candie se encargó de detenerlo; temía lo que aquel hombre pudiera hacerle, ya había sido testigo de cómo había asesinado a Tweener a sangre fría y no soportaría que lo mismo le pasara a Lincoln.
- ¡Caminen!- ordenó Mahone de repente. Los condujo hacia el fondo del callejón.
Candie caminaba abrazada a Lincoln.
- Todo va a salir bien, todo va a salir bien- le repitió una y otra vez al oído intentando calmarla pero hasta él dudaba de que sus palabras de aliento fueran verdad.
Mahone los seguía de cerca y les ordenó detenerse contra la pared.
Ambos lo hicieron y nuevamente Lincoln se colocó como escudo, defendiendo a Candie.
- Me hubiese gustado que nos hubiésemos encontrado en otras circunstancias…- hizo una pausa mientras estiraba el cuello de un lado hacia el otro- pero sabes… creo que después de acabar contigo, tu amiguita puede serme muy útil… será mi llave para llegar a tu hermano… pero antes debo acabar contigo… no es nada personal, créeme… -.
Levantó el arma hasta la altura de su cara, Lincoln apartó a Candie y cerró los ojos con fuerza; pero no escuchó ningún disparo. Michael y Sucre habían aparecido de la nada y habían logrado reducir a Mahone. Michael le quitó el arma mientras Sucre lo sujetaba en el suelo y colocaba sus manos en la espalda.
- ¿Están bien?- Michael fue hacia su hermano y hacia Candie.
- Si… si, Michael- Lincoln se abrazó a su hermano menor- Creí que nunca volvería a verte-.
- Yo también temí lo peor- abrazó luego a Candie- ¿Cómo estás?-.
- Ese hombre… ese hombre mató a David- susurró todavía conmocionada.
- Lo sé… vimos su cuerpo…- Michael soltó a Candie. Lincoln pasó a su lado a toda velocidad dispuesto a hacer pagar a Mahone por sus crímenes.
-¡Linc!- le gritó pero Lincoln ya había apartado a Sucre y había tomado a Mahone de su chaqueta levantándolo en el aire.
Mahone estaba aturdido pero la furia del mayor de los hermanos pareció hacerlo reaccionar.
-¡Anda… mátame!- le dijo- Me harías un favor-.
Lo arrojó al suelo y se apoderó de su pistola, se acercó a él y apretó el caño en su pecho.
- ¡Verónica no debía morir…!- el llanto le nublaba la vista- ¡Vas a pagar con tu propia vida, maldito bastardo!-.
- ¡Linc… no lo hagas!- pidió Michael.
-¡Cálmate, Linc!- dijo Sucre desde el suelo.
- ¡Debe morir, Michael… debe morir!- su mano empezó a temblarle pero no la movió ni un milímetro del pecho de Mahone.
La voz de Candie, de pie detrás suyo lo detuvo.
- Lincoln… no lo hagas… has luchado todo este tiempo por demostrar que no eres un asesino- le acarició el hombro- No te conviertas ahora en uno de ellos… -.
- ¡Él mató a Verónica, Candie!- dijo entre sollozos- ¡Se merece morir por eso!-.
Candie se arrodilló a su lado y le tomó la mano, obligándolo a mirarla.
- No lo hagas… no te ensucies las manos con su sangre… -.
Lentamente Candie le tomó la mano con la que sostenía la pistola y logró quitársela. Se la entregó a Michael y entonces dejó que Lincoln llorara entre sus brazos.
Mientras tanto Michael y Sucre se encargaron de maniatar a Mahone.
- Finalmente tengo el honor de conocerte, Michael-.
Michael sonrió con ironía.
- Perdona si no opino lo mismo- lo sentó contra el muro y se aseguró de que estaba perfectamente atado- ¿La tienes?- preguntó dirigiéndose a Sucre.
Fernando tomó un pañuelo y sacó el arma que Mahone había usado para simular un disparo de Tweener en su contra y se la colocó en las manos, apretándola bien para que sus huellas se grabaran en el metal.
- Bastante ingenioso, Scofield- se burló Mahone- No podía esperar menos de ti-.
Michael ignoró su comentario y sacó el teléfono móvil de su pantalón.
- Policía… quisiera reportar un asesinato-.
Mahone se reía nervioso, le temblaban las manos y estaba empezando a sudar.
- Hay un hombre muerto… en la calle Bradford, en el callejón que da al depósito de plástico- indicó mirando los carteles- Vengan lo antes posible…-.
Colgó y echó un vistazo a su hermano y a Candie, seguían en el suelo abrazados.
- Debemos irnos… la policía viene en camino- les dijo pasando por su lado.
-¡Scofield! …¿Crees que esto acabará con la persecución?- le gritó Mahone mientras se alejaban.
- Acabará con la tuya- le respondió entrecerrando los ojos sin ni siquiera darse vuelta para mirarlo.
Se alejaron del lugar dejando a Mahone a la espera de su destino. Observó el arma… si tuviera el valor acabaría con su vida en ese mismo momento; pero no lo tenía, nunca lo había tenido y debió aprender a vivir con eso…
Apoyó la cabeza contra el muro y cerró los ojos, el maldito calor lo estaba volviendo loco. Sonrió al oír las sirenas acercándose a gran velocidad… todo estaba a punto de acabar…


#


Cuando encontraron el auto con el tanque lleno de gasolina, gracias al último favor de Tweener se subieron en él. Michael y Sucre en la parte delantera; mientras Lincoln y Candie se ubicaron atrás.
- ¿Qué haremos ahora, Michael?- quiso saber Sucre mientras dejaban Tooele atrás definitivamente.
- Debemos llegar a Las Cruces lo antes posible- echó un vistazo al camino- Le dije a Sara que estaríamos allí a más tardar en dos días-.
- Bien, entonces yo luego seguiré camino hasta México- sonrió contento- Maricruz me espera en Ixtapa-.
Michael sonrió también contagiado por su alegría, la misma que sentía por volver a ver a Sara.
Lincoln y Candie permanecían en silencio ajenos a la conversación. Lincoln con el brazo apoyado contra la ventanilla del auto estaba concentrado en el camino mientras Candie, recostada en el asiento con los ojos cerrados intentaba dormir. Era imposible, después de lo sucedido, las imágenes que plagaban su mente no se lo permitían. La muerte de David, la mirada perdida de aquel hombre dispuesto a acabar con su vida y la de Lincoln… abrió los ojos y lo observó un instante. No le hubiese importado que aquel loco acabase con ella pero no hubiese soportado que le hiciera daño a él… lo amaba demasiado como para perderlo de aquella manera… recordó las palabras de David…” es un tipo rudo… pero te ama”; reprimió el deseo de tomar su mano y acomodarse en su pecho nuevamente. Quería que las palabras de David fueran verdad pero debía ser prudente, Lincoln nunca le había dicho lo que sentía, a pesar de que muchas veces sus ojos hablaban por él… pero Candie necesitaba que él se lo dijera, que saliera un poco de su rol de hombre recio y le dijera realmente lo que significaba ella en su vida… era consciente que lo que sentía por Verónica nunca desaparecería… él la amaba, mucho más allá de la propia muerte, y ella jamás ocuparía su lugar, estaba segura de eso. Hizo un esfuerzo por no llorar, debía resignarse a que tal vez Lincoln Burrows no era para ella… que en realidad nunca lo había sido.
Luego de unas cuantas horas de viaje y cuando se alejaron lo suficiente de Tooele, Michael detuvo el auto.
- Será mejor que busquemos un lugar en donde pasar la noche- sugirió.
-¡Michael, allí!- señaló Sucre- Hay un motel, ¿lo ves?-.
Michael asintió. Condujo unos cuantos metros y estacionó el auto y los cuatro se bajaron de él.
Entraron a la recepción y pidieron tres cuartos. Michael y Lincoln compartirían uno, mientras Candie y Sucre tendrían sus propias habitaciones.
- Si quieren comer algo, en la parte trasera tenemos mesas y sillas, pidan lo que quieran que mi mujer les llevará la orden en un momento- indicó el dueño del motel.
Michael los miró buscando su aprobación, todos estaban hambrientos y dieron un si como respuesta.
Se ubicaron en una de las mesas, por suerte no había mucha gente solo un matrimonio con su pequeño hijo.
Lincoln apartó una silla para que Candie se sentara y él se ubicó a su lado. Ella contempló su propio aspecto, llevaba la misma ropa que se había puesto aquella mañana cuando fingía ser empleada de una empresa de energía. Debía darse un buen baño pronto ya no soportaba la ropa pegada a su cuerpo.
- Michael… ¿habrá duchas en las habitaciones?- preguntó con interés.
- Si, señorita- respondió la mujer del dueño acercándose a la mesa cargando una bandeja con la comida.
- Perfecto- se puso de pie- Si me disculpan… -.
- ¿No vas a comer?- preguntó Lincoln clavando sus ojos en la camisa de Candie que se adhería a sus pechos debido al sudor.
- Luego… necesito quitarme esta ropa ya- dijo caminando hacia el interior de la casa que servía de motel consciente de la mirada de Lincoln pegada en su espalda.
Se dio una ducha y su cuerpo pareció recuperar la energía que había perdido. Se hubiera quedado bajo el agua más tiempo pero los gruñidos que estaba dando su estómago no se lo permitieron.
Buscó en su mochila que ponerse; encontró un fresco vestido de algodón y sin dudarlo se decidió por él. Se peinó el cabello sujetándolo en lo alto de la cabeza y antes de salir comprobó su aspecto en el aspecto una vez más. Comería algo y luego buscaría el dinero de David en el auto, debía cumplir con su promesa y entregárselo a Debra Jean.
Cuando llegó al patio, sus tres acompañantes estaban hablando animadamente, no la habían visto venir.
-¡Serás finalmente un hombre libre, Linc!- exclamó Sucre- ¿Cómo se siente eso?-.
Candie se ocultó detrás de una columna, no podía creer lo que estaba oyendo… Linc, un hombre libre… su rostro se iluminó. Agudizó su oído para escuchar mejor.
- Es extraño… tanto tiempo luchando por eso y ahora que parece que lo estoy por lograr… todavía no lo creo- respondió luego de beber un sorbo de cerveza, no quería admitirlo pero estaba preocupado por Michael, seguramente se agregarían años a su condena debido a la fuga.
-Debes creerlo. Papá…- Michael pronunció con cuidado aquella palabra como si saliera por primera vez de su boca-… papá dijo que en cuanto lleguemos a Las Cruces, pondremos esa grabación en las manos correctas y que será solo cuestión de horas para que la presidenta te conceda el indulto-.
Lincoln asintió.
- No sabes las ganas que tengo de ver a LJ… - dijo emocionado- Empezar una nueva vida con él, la vida que nunca pude darle… es lo que más anhelo, Michael- añadió.
Candie escuchaba su conversación a una corta distancia… se sentía extraña… Lincoln finalmente dejaría de huir, ya nadie pondría un precio a su cabeza pero al mismo tiempo, luego de oírlo hablar de las ganas que tenía de ver a su hijo y de empezar una nueva vida con él, un enorme vacío le invadió el corazón… ni siquiera la había mencionado… parecía que no habría lugar para ella en esa nueva vida. Un nudo de angustia atravesó su garganta; respiró profundo y salió de su escondite.
-¡Me muero de hambre!- exclamó aparentando alegría.
Se sentó y todos la miraron, pero solo la mirada de Lincoln lograba inquietarla. Podía sentir sus ojos deslizándose por su cuerpo aún sin verlo a la cara.
- Esto se ha enfriado, será mejor que ordenes nuevamente- le dijo Michael con una sonrisa.
La mujer volvió en unos minutos con un enorme plato de ensalada y un jugoso bistec. Candie intentó comer sin pensar en lo que había oído, pero no podía… además era extraño que no hubieran seguido hablando del tema cuando ella apareció. Estaba claro que de alguna manera la querían dejar fuera del asunto. Estaba molesta, pero sobre todo estaba dolida por su actitud. Se le había quitado el apetito.
- Creí que habías dicho que morías de hambre… - comentó Linc estirando las piernas en su asiento.
- Estoy cansada… mejor me voy a dormir- se levantó de un golpe- Buenas noches-.
Lanzó una última mirada a Lincoln y se dirigió hacia su habitación.
- ¿No crees que deberíamos contarle las buenas noticias?- dijo Michael seriamente.
Lincoln apartó la mirada de la puerta por donde Candie había desaparecido y miró a su hermano.
-No… quiero que sea una sorpresa… no quiero decírselo hasta que sea un hecho… primero llegaremos a Las Cruces y cuando se anuncie el indulto entonces se lo diré- señaló con una sonrisa.
- Como quieras, Linc-.
-Hagamos un brindis- dijo Sucre levantando su lata de cerveza.
Los tres chocaron sus latas y brindaron por las buenas nuevas mientras reían libres de preocupaciones.
Los tres ignoraban que desde lo lejos, Candie los observaba atentamente desde la ventana de su habitación.


#


-¡Conozco mis derechos!- gritó Mahone- ¡Necesito hacer una llamada telefónica!-.
La celda en la que estaba metido hedía a humedad y a sudor, eso mezclado con la abstinencia que estaba soportando lo estaban volviendo loco.
- ¡Soy agente federal del FBI! ¡Déjeme hacer un llamado!- demandó aferrado a los barrotes de su celda.
- ¡Cállese!- un guardia vino y lo sacó de su celda- Tiene visitas- le indicó.
Cuando lo dejó en una habitación de paredes blancas y techo oscuro, Kim estaba sentado en una silla esperando por él.
- Creí que nunca llegarías- dijo sentándose frente a él apoyando las manos esposadas sobre la mesa.
-No te ves nada bien, Alex… - comentó Kim socarronamente- Creo que este lugar no te sienta nada bien-.
-¡Tienes que sacarme de aquí… no soporto estar encerrado en este lugar!- ordenó.
Kim colocó su dedo índice sobre los labios pidiéndole silencio.
-No estás en posición de demandar nada, Alex… nos has fallado- se quitó las gafas oscuras y lo miró fijo a los ojos- No pudiste acabar con tu trabajo y como si fuera poco dejas que Scofield te tienda una trampa…-.
-Una trampa de la cual me vas a sacar…-.
- Lamento decirte que eso no será posible… -.
Mahone soltó una carcajada.
- Sabes… no creo que a ti y a tu gente le guste demasiado que sus nombres aparezcan en todos los periódicos mañana- amenazó sonriendo nervioso.
-Alex, Alex… ¿de veras crees que seriamos tan estúpidos?- sacó su teléfono móvil de su chaqueta y marcó un número- Creo que hay alguien que quiere hablar contigo… -.
Mahone tomó el teléfono con las manos esposadas y se sintió morir cuando reconoció la voz de su hijo del otro lado de la línea.
- ¡Papá… papá!- pidió a gritos Cameron.
- ¡Cameron! ¿Estás bien?- oír a su hijo clamando por él terminó por devastarlo.
Kim le quitó el teléfono y luego de apagarlo lo volvió a guardar. Miró a Mahone frunciendo los labios en una sonrisa maliciosa.
-¡Maldito hijo de perra!- exclamó poniéndose de pie.
- ¡Yo no haría eso, Alex!- le advirtió- Un guardia vendrá, te volverá a meter en tu inmunda celda y tu hijo no volverá a llamarte “papá” nunca más…-.
Mahone se dejó caer en la silla totalmente abatido.
-¿Qué es lo que quieres?- preguntó resignado.
- Solo quiero que aceptes este pequeño obsequio- sacó un frasco de pastillas y lo puso sobre la mesa.
- ¿Qué es eso?-.
-Tu viaje al más allá…-.


#


Luego de dar miles de vuelta en su cama sin poder dormir, Candie logró conciliar el sueño casi a la madrugada. Cuando el sol de la mañana le dio en el rostro se despertó luego de haber dormido solo un par de horas.
Miró su reloj; eran las siete y media. Se levantó, caminó hacia el cuarto de baño y se mojó el rostro. Acomodó la falda de su vestido y salió. Todos parecían dormir, sin hacer ruido pasó frente a las habitaciones. Se detuvo un instante frente al cuarto que ocupaban Michael Y Lincoln, no se oía nada, estarían durmiendo. Mejor así.
Ya en el exterior del motel caminó a toda prisa hacia el auto. Debía encontrar el dinero que le había tocado a David. Abrió la puerta del lado del conductor y revisó la guantera, pero no estaba allí; metió la mano debajo del asiento, echó un vistazo al piso del auto pero nada. Cerró la puerta y fue hasta el otro lado. Metió la mano debajo del asiento del acompañante pero su búsqueda no arrojaba ningún resultado. Se apartó y lanzó un suspiro.
-“¿David… dónde diablos metiste ese dinero?” pensó. Abrió una de las puertas de atrás y se agachó para meter nuevamente la mano debajo del asiento, entonces reparó que el paño de cuero que cubría la puerta del otro lado estaba rasgado en uno de sus costados.
-¡Voilà!- su rostro se iluminó.
Estaba por incorporarse cuando vio que Michael y Sucre salían del motel. Se agachó aún más para no ser descubierta y se estiró para verificar si el dinero efectivamente estaba oculto allí. Se recostó sobre el asiento para llegar mejor y cuando introdujo la mano en el agujero tocó lo que parecían ser unos billetes.
- ¡Candie…! ¿Qué demonios estás haciendo?-.



continuará..... se acerca el final......



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