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El año 2005 sería clave para todo el mundo, tanto muggles como magos. Habíamos luchado durante siglos por que nuestras costumbres, nuestros secretos mejor guardados no salieran a la luz. Por qué aquellos cuyos ojos no veían la realidad, siguieran ciegos y con los ojos vendados ante la realidad de la magia, ante su mera existencia.

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 Veinte años después
Wendolyn Dawson
Posted: Jun 18 2011, 11:26 PM


Víctima #1 Squib artificial / Exalcaldesa de la CM de Londres
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Si su padre supiera eso la mataría, estaba segura. Aún recordaba todo lo que había dicho veinte años atrás cuando Gerhard se fue dejándola sola. Wendolyn estaba segura de que nunca había oído salir tantos insultos de boca de su padre como aquella tarde. Ni tantos insultos ni tantas prohibiciones.

Sus recuerdos se vieron interrumpidos cuando vio pasar a Sunday por el pasillo. Lo había olvidado por completo. Se dio la vuelta para seguir a la muchacha que se había dirigido al salón devolviéndole la sonrisa cuando sus rostros se encontraron – Sunday... – Esperó una respuesta por parte de su hija que parecía buscar algo - ¿No vas a ver a Mihjail hoy? – Su hija levantó la mirada con una expresión extraña en el rostro – Solo era una pregunta... – Se defendió la mujer mientras se cruzaba de brazos apoyándose en el marco de la puerta – Deberías ir a verle..., no tienes porque estar todo el día pendiente de mí. Venga ve, estaré bien – La animó con una renovada sonrisa en el rostro.

Si le decía la verdad seguro que habría reaccionado como su padre.

Tuvo que insistir unos segundos más y un poco más y casi se vio obligada a echar a su hija de casa (que era realmente lo que intentaba hacer). Casi podría decir que se sintió aliviada cuando la vio desaparecer caminando al final de la calle. Quería hacer las cosas paso a paso y para eso lo mejor es que por el momento no se encontraran. También era consciente de que muchos habrían puesto el grito en el cielo ante una relación como la de su hija, pero ella se jactaba de ser diferente, además había pensado que negando lo evidente no arreglaba nada. Confiaba en ella y confiaba en él y eso era lo único que necesitaba para estar tranquila.

Se paseó nerviosa por el salón durante el siguiente intervalo de minutos, moviendo con nerviosismo las manos. Tenía que ser sincera consigo misma: nunca había creído estar en la posición en la que se encontraba en ese momento. Nunca había creído tener que decirle nada porque creía que jamás volvería a cruzarse en su camino... Lo había hecho y ahora la moral la obligaba a contarle la verdad y a pesar de estar decidida aún no sabía muy bien cómo iba a decirle que durante aquellos veinte años había tenido una hija de la que no conocía la existencia.

Ni tan solo quería imaginarse la reacción que tendría al enterarse.

Recordaba que durante los primeros meses del embarazo, incluso durante las primeras semanas de saber su estado, se decidía a mandarle una lechuza y contarle la verdad creyendo fervientemente que si sabía que ella iba a tener un bebé volvería a su lado. Al final todas aquellas veces había acabado diciéndose a sí misma que solo eran ilusiones suyas, que de haber querido se habría quedado con ella. Había decidido que era mejor seguir los consejos de su padre y dejarle al margen de todo aquello. La verdad posiblemente solo les trajera más problemas.

El sonido del timbre la trajo de vuelta al presente. A un presente que nunca imaginó y donde aquella verdad saldría a la luz. Una verdad que había llevado tiempo, bastante tiempo y quizá podría haber permanecido oculta siempre. La mujer se acercó a la puerta de la entrada sintiéndose por primera vez en años nerviosa. Realmente nerviosa.

- Gerry... – Le saludó nada más abrir la puerta esbozando una fina sonrisa. Se apartó ligeramente para que pudiera pasar mientras ella cerraba la puerta y luego lo conducía hasta el comedor donde volvió a hablar – Te has enterado, ¿no? – ¿Cómo no iba a enterarse? Todo Valgrange se había enterado de que había acabado siendo una Squib creada por los muggles. Por suerte tenía el mejor apoyo que podía pedir en esos momentos, de alguien que había nacido con aquella condición y de la que había aprendido numerosas cosas – Nunca pensé que no podría volver a agitar una varita.... – Estando viva, claro.
^^
Gerry Lincoln
Posted: Oct 21 2011, 04:25 PM


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Gerry no sabía muy bien que pensar sobre el hecho de que Wendolyn le hubiese hecho aquella petición considerando que habían pasado veinte años y sobretodo por cómo habían terminado las cosas entre ellos. Quizá por eso había tardado en volver y el detonante para cruzar el atlántico había sido el hecho de enterarse que estaba en peligro. En serio peligro. ¿Qué si le importaba lo que pensará Rhiannon? No demasiado. Era auror, ¿no? Tampoco tenía porque ser tan raro que los destinaran a un país extranjero, menos teniendo en cuenta como estaban las cosas en aquellos momentos y que Reino Unido era de los países más afectados.

De todos modos en esos días, Rhiannon parecía demasiado ocupada en estar dando órdenes a la servidumbre como para darse cuenta de lo que él hacía o dejaba de hacer o cuando salía o entraba en la casa. Claro que, aquello de dar órdenes a diestro y siniestro parecía el hobby favorito de la mujer y es que era lo que se pasaba haciendo la mayor parte del día (por no decir que incluso lo hacía durmiendo). Lo que si había hecho había sido decirle a los chicos que iba a dar una vuelta por el pueblo y el hecho de que normalmente no le hicieran demasiadas preguntas, en aquellos momentos le supuso una pequeña ventaja.

Caminó por las calles del pueblo siguiendo las indicaciones que le había dado Wendolyn, seguro de que en un sitio tan pequeño, después de haber vivido en Los Angeles y seguidamente en la Comunidad Mágica de ese mismo sitio, no le iba a ser tan complicado. En efecto, en menos tiempo del que esperaba (y quizá hubiese querido un poco más de tiempo para poder prepararse mentalmente) se encontraba en el lugar indicado. Frente a la casa de la mujer. Respiró profundamente antes de alargar el brazo y tocar el timbre. Esperó con aparente tranquilidad a que la puerta se abriera y el conocido rostro asomara al otro lado.

- Buenas tardes, Wendolyn – La saludó sin saber realmente cómo comportarse ante ella y evitando usar el diminutivo “Wendy”. Quién sabía si después de veinte años le sentaba mal o cualquier otra cosa. Si lo había usado en el cuartel de la Brigada era porque... bueno... siendo que estaban todos nerviosos y en tensión era normal que dijeran las cosas sin pensar, ¿no? La siguió hasta donde ella misma le guió, el comedor – Sí, claro que me he enterado – En un sitio como aquel debía de ser normal enterarse de aquellas cosas tan rápido. Lo primero que había pensado era que era una crueldad, pero, posiblemente lo que más le doliera fuera el hecho de que le había pasado precisamente a ella – Debe de ser muy duro..., no quiero ni imaginármelo – Añadió en apenas un susurro mientras echaba un vistazo a la habitación. – ¿Cómo lo llevas? - ¡Mal! ¡Seguro! Pero, ¿qué otra cosa podía preguntarle?

Casi de inmediato sus ojos fueron a parar a aquellas fotografías en movimiento que tenía sobre la repisa de la cocina y sin poder evitarlo se acercó para poder observarlas mejor. – Me enteré de que habías tenido una hija..., se parece mucho a ti por lo que veo – Añadió mientras sus ojos se paseaban por aquellas imágenes, en una de las cuales aparecía además el padre de Wendolyn, cosa que le hizo esbozar una fina sonrisa – ¿Cuántos años tiene? – Porque tanta información no tenía. Ni siquiera se había enterado de quien era el padre, si se había casado y quedado viuda o qué, pero no le parecía tan raro tampoco. Ella siempre había destacado por ser muy discreta con su vida privada. Seguro que por eso había tardado también tanto en averiguar que tenía una hija.
^^
Wendolyn Dawson
Posted: Nov 20 2011, 02:15 AM


Víctima #1 Squib artificial / Exalcaldesa de la CM de Londres
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“Sí, claro que me he enterado”. No esperaba menos. Apartó sus ojos azules unos segundos. En realidad gozaba de una suerte increíble, sino fuera por Sunday no sabía que hubiera sido de ella en esos momentos. ¿Cómo podría haber empezado a sobrellevar eso? ¿Cómo podría algún día superarlo? Solo porque ella estaba allí con ella, sabía que estaba siendo capaz de seguir adelante, porque era ella la que le había enseñado a la luz, la que la estaba guiando y agradecía a quien fuese el responsable de haberle dado aquel regalo, por mucho que a otras personas en el pasado les hubiese podido parecer una “desgracia”.

No sólo había sido un regalo en aquellos momentos, había sido lo único que en silencio la había mantenido siempre unida a él. Había sido el mejor regalo que podía haberle dado. Había sido la niña de los ojos de su padre que la había ayudado en cada paso de aquella aventura que a ella con diecinueve años le venía un tanto grande. Había estado siempre allí para ella, para las dos y por muchos años difíciles que hubiesen tenido y muchas cosas que hubieran tenido que aprender para darle a ella la oportunidad de pertenecer no solo al mundo mágico, sino también al muggle, habían valido la pena. Ahora era cuando lo veía todo claro.

- Tengo la mejor ayuda del mundo... – Alguien que había vivido con aquello muchos años. Esbozó una sonrisa mientras volvía los ojos hacía él. – Así que podría decir que lo llevo bastante bien, cuesta hacerse a la idea de que ya no... podré hacer... magia. – La palabra se le había quedado atorada en la garganta. Su varita había quedado en manos de los Brigadistas y posiblemente ya hubiese sido pasto de las llamas, pero por una parte incluso lo agradecía. Haber sabido que estaba en aquella casa, tener la tentación de agitarla y ver que no pasaba nada hubiese sido mucho peor.

Los ojos de la mujer siguieron los movimientos de Gerry y no pudo evitar que una nueva sonrisa se formase en su rostro cuando vio como se acercaba a las fotos. Sintió como su el bombeo de su corazón se aceleraba ligeramente, como si aquel secreto fuese a salir a la luz en ese preciso momento después de tanto tiempo – Eso dice todo el mundo, que se parece a mí – Aunque quizá ella era la única que en alguna ocasión le había visto algún parecido con él. Era algo inevitable. Se quedó unos segundos parada donde estaba cuando aquella pregunta salió de sus labios. ¿Y qué esperaba? ¿Qué no preguntase? ¿Qué no se interesase?

Una parte de ella deseaba decirle quien era aquella chica. Deseaba decirle que era su hija, que se había perdido casi veinte años de su vida, que tendría que haber vuelto antes, que nunca debería haberse marchado. Incluso que por qué tenía la cara de aparecer después de tanto tiempo. Que ahora ya nada importaba, que el pasado en el pasado había quedado, pero la realidad era muy distinta. Por mucho que hubiese intentado darle a Sunday una figura paterna que no fuese su abuelo, nunca había conseguido estabilizar ninguna relación y cuando cumplió los seis años empezó a darse por vencida. Cuando la pequeña no dio signos de magia y descubrieron que era squib, se convenció de que nadie querría ser el padre de una niña que no pudiera hacer magia y decidió volcarse en ella y en su trabajo. En gran parte aquella niña de ojos azules que hacía sonreír tanto a su abuelo, se había convertido en el gran amor de su vida.

Y lo peor era que el pasado seguía importando y no se había dado cuenta hasta aquella noche.

En contraposición otra parte de ella no quería decirle directamente que también era hija suya, quería seguir siendo egoísta y guardarse aquello para ella. Como hacía veinte años. Ya lo descubriría por sí el destino así lo quería, después de todo no había que ser demasiado listo para darse cuenta.

- Cumplirá veinte años en Diciembre.

¿Acaso eso no era una pista ya demasiado grande? Tampoco era tan difícil hacer las cuentas.
^^
Gerry Lincoln
Posted: Nov 26 2011, 12:21 AM


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La mejor ayuda del mundo. Sonrió, a pesar de no saber si se estaba refiriendo a la hija que tenía o alguien más especial. Fuera como fuera le alegraba saber que contaba con ayuda para superar aquel trance. Desearía poder ser él, pero a aquellas alturas de la vida no sabía si la británica iba a dejarle entrar en su vida otra vez como hacía tantos años.

- Normal… - murmuró. A él también le costaría hacerse a la idea de algo así, sobretodo porque era algo con lo que había contado toda su vida. Era parte de ellos y era realmente una crueldad que te lo arrebatasen de la manera en como se lo habían hecho a ella. – Me alegro de que al menos tengas esa ayuda… Hay otros en tu misma situación que ni siquiera tienen eso – Pues había llegado a oídos de Gerry que Wendolyn no era la única que había sufrido aquel destino y que además otro de los afectados era de aquel mismo pueblo.

“Cumplirá veinte años en Diciembre”. Sonrió de forma inconsciente mientras echaba otro vistazo a las fotos sobre la repisa de la chimenea hasta que la palabra “Diciembre” volvió a resonar en su cabeza como si quisiera darle la respuesta a algo. Diciembre. Noviembre. Octubre. Septiembre. Agosto. Julio. Junio. Mayo. Abril. Él se había marchado hacía veinte años a mediados de Mayo lo cual implicaba que… - ¿Has dicho Diciembre? – en realidad no necesitaba la confirmación a aquella pregunta, lo había oído perfectamente. Eso quería decir que... – ¿Por qué no me dijiste nada? – Fue lo primero que se atrevió a preguntar cuando estuvo totalmente seguro de lo que todo aquello significaba, pero sobretodo cuando se percató de lo mucho que podrían haber cambiado sus vidas si ella hubiese dicho algo en su momento.

En ese momento pensó que ella se había comportado como una persona egoísta al guardarse aquello no solo en aquel preciso momento sino a lo largo de todos los años que habían ido pasando. Le había quitado la oportunidad de poder hacer la elección de quedarse con ellas en lugar de hacer lo que estaba prescrito.

- Sabes perfectamente que habría vuelto... En realidad tendría que haberlo hecho de todos modos – Era algo de lo que estaba seguro que se arrepentiría el resto de su vida. El no haber plantado cara a sus padres, haber roto aquel compromiso que lo había mantenido atado a Rhiannon y haber vuelto con ella. Con aquellos ojos azules que tanto le habían atraído desde un principio – Lo siento Wendolyn, lo siento mucho... Nunca debí dejarte sola.

Había pensado muchas veces en cómo se sentiría cuando le pidiese perdón, cuando dijera aquellas palabras y no pudo menos que sentir como se quitaba un peso de encima. Un peso que había estado cargando todos aquellos años. El silencio que se formó le hizo sentirse incómodo e incluso dar unos pasos por la estancia antes de que la pregunta quizá más oportuna en aquellos momentos saliera de su boca. - ¿Cómo se llama? – Necesitaba saberlo. Quería saberlo.
^^
Wendolyn Dawson
Posted: Nov 27 2011, 04:07 PM


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Sabía que había otras personas en su misma situación y que no tenían la ayuda que ella poseía y aún no sabía cómo sentirse al respecto. Lo pensaba una y otra vez, pero no podía siquiera imaginarse como debían sentirse aquellas personas a las que les habían arrancado algo tan preciado. Recordaba la sonrisa de aquel Brigadista que la había llevado hasta allí esposada tanto en las manos como en las pies. ¡Incluso con cadenas! Aquella sonrisa había sido perversa y había conseguido que un escalofrío recorriese su médula espinal, como si supiera de antemano que le iban a quitar algo preciado para ella. Al menos no le habían quitado a su mayor tesoro.

¿Qué esperaba? ¿Qué no se diera cuenta? ¿Qué no supiera hacer aquellos sencillos cálculos mentales? La mujer tomó asiento mientras con un gesto de una de sus manos le invitaba a hacer lo mismo. Respiró hondo antes de hablar, realmente llevaba mucho tiempo queriendo decir aquello, quizá no él, quizá a su hija que después de todo no conocía ni la mitad de la historia.

- ¿Qué hubiese cambiado si te hubiese dicho que estaba embarazada? – Los ojos azules de Wendolyn se clavaron como el acero en él. ¿Qué hubiese sido diferente? Además a él también le quedaban muchas preguntas por responder. Aquello no era solo cosa suya. ¿Por qué no le había comentado nunca antes que estaba prometido? ¿Qué desde que era apenas un crío sabía que tenía que casarse con aquella mujer? – Tenías veinte años... ¿De verdad te habrías enfrentado a tus padres para poder quedarte conmigo y con el bebé? – Preguntó quizá con un tono de voz demasiado hosco para los que estaban acostumbrados a oírla a diario. Lo peor no era aquello...

Se pasó una de sus manos por su largo cabello rubio desviando la mirada de la de él que parecía buscarla constantemente. De la misma manera que la había buscado tantas otras veces.

- Además ya sabes lo que pensaban tus padres... Se llevaban bien con mi padre, pero no querían verse envueltos en la política ni verte envuelto a ti tampoco. Nunca les gustó mi mundo... Yo nací en aquella vida y era algo que me fascinaba... Ni siquiera entendían como una mujer podía haber decidido dedicarse a la política – Esbozó una sonrisa amarga al recordar aquello antes de volver a alzar la mirada antes de enfrentarse a su mirada azul por primera vez en los últimos minutos – Les habría costado aceptar que su único hijo acabase con una persona que se dedicaba a eso, más con todos los peligros que empezó a acarrear con el paso de los años. - ¡Por supuesto que había sido consciente todo ese tiempo! Realmente le podría haber pasado algo más grave... Ella había tenido suerte, pero aún sabiéndolo aquello era parte de ella. Lo único que la aliviaba era saber que los intereses de Sunday por la política eran prácticamente nulos a pesar de entender y conocer ese mundo a la perfección – Y luego está lo otro...– Conocía demasiado bien a los Lincoln como para no saber cómo hubiesen reaccionado y las consecuencias que podrían haber tenido sus actos – Cuando hubiesen aceptado que ibas a estar conmigo y yo hubiese tenido a la niña. Sí, primero todo serían elogios y mimos para ella, hasta que con el paso de los años se dieran cuenta de que algo “no marchaba bien con ella” que era “distinta a nosotros” y entonces todo habría cambiado, la repudiarían por ser como es y, en estos momentos no sería la persona que yo conozco.

Dejó escapar un suspiro. Había pensado muchas veces en las consecuencias que podría haber tenido aquello – Nuestra hija – Había dicho “nuestra” sin apenas pararse a pensar en que lo estaba diciendo – Es squib, nunca dio muestras de magia... ¿y sabes qué? Precisamente ese hecho es lo que la hace tan especial, la hace ser única... – Esbozó una sonrisa al tiempo que recordaba algunos momentos “mágicos” de cuando era pequeña – No hacer magia no ha impedido que conozca nuestro mundo, que sepa elaborar pociones o que conozca cada uno de los hechizos y encantamientos. Mi padre y yo le enseñamos todo lo que podíamos sobre la magia, al tiempo que acudía a una escuela muggle para labrarse como persona, para que conociera también aquel mundo... Ha conseguido integrarse en los dos mundos, pertenecer a los dos y a la vez a ninguno. – Claro que sabía que gran parte de aquello se debía precisamente a sus propios actos y a los de su padre – No sé si eso hubiese sido posible con gente cercana que la repudiase... cosa que de esta manera no ha pasado.

“Lo siento Wendolyn, lo siento mucho... Nunca debí dejarte sola” – No, no debiste hacerlo, pero ya no podemos cambiar el pasado – Ni siquiera un Giratiempo podría cambiar aquello. ¿Y si había sido para mejor? ¿Y si la vida de Sunday hubiese sido una desgracia ser una Lincoln? ¿Y si por pertenecer a una familia tan orgullosa de la magia hubiese quedado a un lado? ¿Qué habría sido de aquella personalidad que había labrado? ¿De aquel orgullo por ser cómo era? ¿Y ella? ¿Qué habría sido de su vida? ¿Habría llegado a ser Alcaldesa de Londres? ¿Habría perdido su magia? ¿Habría sido más feliz de lo que había sido? ¿Habría mantenido una relación tan fuerte con su padre? Y así un montón de preguntas en las que incluso se podían incluir a las personas que habían ido pasando por su vida durante aquellos años, confeccionando aquel mapa de emociones, sentimientos y experiencias, llegando al punto de que se preguntaba si la actual relación de su hija hubiese llegado a surgir. Demasiadas cosas podrían haber cambiado de no haber desaparecido Gerry de su vida veinte años atrás, de no haber decidido ella no decir nada y mantener sus caminos separados. – De todos modos me alegra que nos hayamos vuelto a encontrar - ¿No era aquello el destino? Sonrió ligeramente al recordar una frase que le había dicho Sunday hacía años que había oído en alguna película muggle “Cuando el amor es mágico se llama destino”. ¿Quién sabía lo que les deparaba aquel reencuentro?

- Se llama Sunday Rosalie, pero la llamamos Sunday. Nació un domingo – Y ella aún era capaz de recordar con todos sus matices aquel día como si hubiese sido el anterior. Aquella sensación de dicha cuando la tomó entre sus brazos por primera vez y la pequeña abrió aquellos ojos mostrándolos azules como el cielo. – ¿Te apetece un café? – Preguntó de súbito mientras se levantaba y aunque él no quisiera uno, ella lo necesitaba. – Aún no entiendo por qué ahora después de tantos años...

¿Por qué había vuelto? ¿Qué le había llevado hasta allí? ¿Acaso había sido ella? Y de ser así... ¿por qué no antes? ¿Por qué esperar tanto? Claro que todo eso le llevaba al bucle de preguntas que había tenido en su cabeza antes y llegaba a la conclusión de que si tenía que escoger una vida para su hija y ella misma, elegiría la que tenían en esos momentos, aunque él hubiese estado ausente de sus vidas tantos años.
^^
Gerry Lincoln
Posted: Dec 24 2011, 06:29 PM


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¿Qué, qué hubiese cambiado? Gerry parecía bastante sorprendido ante aquella pregunta y a pesar de la mirada que le dedicó la mujer no se inmuto lo más mínimo – ¡Pues claro! – Soltó sin tan siquiera pararse a pensar en lo que estaba diciendo, pero lo habría hecho. En realidad aunque no hubiese estado embarazada era lo que tenía que hacer y dejarse de “hacer lo correcto”. Había sido un cobarde eso era todo.

Le pasaron mil y una cosas por la cabeza que podría haber dicho en aquellos momentos, pero ninguna le pareció la adecuada, ninguna podía expresar todo lo que sentía y pensaba en aquellos momentos. Un vacío reinaba en él. Un vacío que había nacido en el preciso instante en que se había enterado de que ELLA tenía una hija que era de él. Algo de los dos. Era la primera cosa que tenían en común además de todo lo que les había unido años atrás.

Sabía que significaban aquellos gestos y aunque buscaba de forma incesante encontrarse con aquellos ojos azules al final desistió y se sentó en uno de los sofás. Tenía la sensación de que el hecho de tener una hija no era la única sorpresa que le deparaba aquella visita. ¿Qué podía haber peor que eso? ¿O más sorprendente? Porque en realidad el hecho de tener una hija que fuese de Wendolyn no le parecía nada malo sino todo lo contrario, y tenía que admitirse a sí mismo que la rubia había sido muy valiente llevando toda aquella carga totalmente sola, con ayuda de su padre.

- Yo precisamente te admiraba por ello. Por ser mujer y dedicarte a la política y conseguir todo aquello que pretendías conseguir, sin que te importase lo que pensaran los demás de ello. – Esbozó una ligera sonrisa después de aquello. En realidad tenía que admitirse a sí mismo que era una de las cosas que le habían atraído de Wendolyn desde prácticamente la primera vez que hablaron. Pero no iba a quitarle la razón, les habría costado aceptarlo, y no sólo eso, posiblemente nunca lo habrían aceptado del todo. Incluso años más tarde habían manifestado en contadas ocasiones su alegría por el hecho de que al final se hubiese casado con Rhiannon.

Tampoco le iba a quitar la razón en aquello de los peligros que acarreó con el paso del tiempo su puesto y en especial en los últimos años. En muchas ocasiones se había preguntado como estaría ella y gracias a contactos en L.A. siempre conseguía saber que estaba bien – No te diré que no – Respondió escuetamente a todo lo que Wendolyn le había dicho hasta ese momento. Lo que le puso en alerta fue ese “Y luego está lo otro”, le llamó la atención y despertó su curiosidad. Mantuvo la mirada en Wendolyn mientras la seguía escuchando. Sí, posiblemente con la niña habrían acabado aceptando un poco a Wendolyn, rindiéndose en cierto modo, pero nunca la aceptarían como habían aceptado a Rhiannon de entrada, a pesar de lo que era aquella mujer.

Al menos eso pensó hasta que Wendolyn empezó a decir que se habrían dado cuenta de que algo con ella no iba bien y era diferente. Un nudo se formó en su garganta temiéndose lo peor, como que la niña tenía algún tipo de enfermedad grave o quién sabía que, cosa que no hizo más que confirmarse cuando la mujer dejó escapar aquel suspiro. Lo curioso es que él suspiro de alivio cuando dijo que era squib. No era lo peor del mundo, al menos no para él y sobretodo después de haberse pensado cosas mucho peores. Además no pudo evitar esbozar una sonrisa cuando Wendolyn expresó que la chica era alguien especial (cosa que con una madre como ella no le sorprendía) y que había conseguido integrarse en los dos mundos.

- Pensaba que era algo peor – Admitió al final y es que con tantas cosas negativas que habían pasado por su cabeza que la joven fuera squib no era lo peor que le había podido pasar. Posiblemente sus padres si se llegasen a enterar pondrían el grito en el cielo, pero... ¿él? Para nada. Peor hubiesen podido ser otras muchas cosas.

Ojalá pudiera cambiarlo y borrar todo lo que había hecho y haber estado allí para Wendolyn y la chica y no haber cometido tantos errores en su vida, pero era posible que ella tuviese razón y que con sus padres de por medio la joven no hubiera sido lo que ahora Wendolyn decía que era.

- ¿Sunday? Tan original como el tuyo – Una fina sonrisa apareció en sus labios tras esas palabras, aún recordaba cuando le había preguntado de donde habían sacado sus padres y ella no había sabido responderle – Me gusta, seguro que le queda de maravilla – Y es que aún recordaba lo que decían sus padres sobre los nombres “Si no tienen cara de X nombre les queda horrible” ¿Cómo se podía tener una cara para un nombre en cuestión? Le parecía una tontería la verdad – Supongo que algún día la conoceré – dejó caer antes de que la mujer le invitase a un café – Si, gracias. – Respondió antes de que ella volviese a hacer hincapié en el tema - Supongo que hasta ahora no me arme de valor para enfrentarme a todo.
^^
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