TALK ON CORNERS
about our
story

El año 2005 sería clave para todo el mundo, tanto muggles como magos. Habíamos luchado durante siglos por que nuestras costumbres, nuestros secretos mejor guardados no salieran a la luz. Por qué aquellos cuyos ojos no veían la realidad, siguieran ciegos y con los ojos vendados ante la realidad de la magia, ante su mera existencia.

Si quieres saber más...
Yo te lo mostraré




















AT
YOUR
SIDE

the admins




¡Feliz 2012!



















OLD
TOWN

Mysteries



#1.¿Cómo murió realmente Jeremy?
#2.El actual paradero de la pluma mágica. ¿La tienen los Brigadistas o sigue permaneciendo en Hogwarts?

Sigue la trama...

Cronología

Invierno
Año 2018

















HE SAID
She said



¡Sigue a estos personajes también!



















LOVE
GIVES

Love takes



¡Afilianos!











Image and video hosting by TinyPic Far Far Away

CREDITS
Sidebar: Dana
Coding Help: RCR

 
DealsFor.me - The best sales, coupons, and discounts for you


  .locked   .new topic   .new poll   

 The Great Escape
Neemey Anderson
Posted: Jan 17 2011, 09:52 PM


Princesita cautiva / Nivel 1
Group Icon

Group: Bruja
Posts: 5
Member No.: 73
Joined: 16-January 11



- Todo va a salir bien, Princesa… solo tienes que estar callada. – La gata Himalaya se lamió una de sus patas delanteras en lo que Neemey entendió como un gesto de asentimiento. Con cuidado la tomó entre sus manos y la metió en el interior del bolso de deporte. El bolso no era suyo… ella no tenía, porque no los necesitaba. ¿Para qué quiere un bolso una niña que no sale de su casa? Era de su hermano y no había tenido reparo alguno en robárselo, o mejor dicho, tomarlo prestado. Lo necesitaba para llevar lo necesario, es decir: su pijama, un abrigo, unas galletas, dinero, y a Princesa, sobretodo a Princesa.

La fuga la habían preparado juntas… Bueno, Neemey no era estúpida, ni estaba loca, pero le gustaba hablar con Princesa de sus sentimientos y de sus planes, cuando no tenía nadie más con quién hacerlo, y eso era muy a menudo. En realidad era sencillo, aunque no iba a ser fácil…
Los sábados su madre se iba en coche al centro de Londres para hacer sus compras semanales, era una especie de tradición, de esas que nunca cambian. Ese sábado, ella iba a acompañarla… solo que su madre no lo sabría.

El maletero del Rolls Royce era espacioso. Esa mañana había salido al jardín a jugar con Princesa, y según lo planeado había tomado una de las tarjetas plastificadas – una de miles – que tenía su padre, de a saber cual empresa. Después habían robado las llaves del coche mientras Princesa entretenía al cochero, había abierto el maletero y lo había vuelto a cerrar, con la salvedad de que la tarjeta evitaba que este se quedara trabado.

Esa había sido la fase de jugar a espías. Aunque no se había acabado del todo… Faltaba una media hora para que su madre se fuera, pero aquel era el mejor momento para la segunda fase, ya que su padre estaba ocupado con asuntos de negocios, su madre preparándose para salir, y el servicio almorzando.
Atravesó los pasillos corriendo, y cuando salió al patio por el recinto de la piscina interior ya estaba jadeando… La casa ya podía ser más pequeña, ya…
Se metió detrás de los setos para evitar que cualquiera pudiera verla, y siguió corriendo hasta alcanzar la cochera.

Agazapada como si fuera Princesa que acababa de ver a un ratón (en la televisión, como mucho, porque en la mansión no habían ratones) fue pasando de coche en coche hasta llegar al Rolls Royce… Y… La puerta se abrió. Estuvo a punto de ponerse a saltar y bailar de alegría, pero eso le habría costado toda la operación.
Con la puerta ligeramente abierta, metió la bolsa de deporte dentro y después se metió ella, que volvió a cerrar.

- No te preocupes, Princesa. No nos quedaremos sin aire… - Le susurró a la gata, que había asomado la cabeza por un espacio abierto en la cremallera del bolso. Neemey le acercó una mano y la minina lamió sus dedos, como solía hacer.

Los minutos se hicieron insoportablemente largos mientras esperaban. Neemey empezaba a sentirse entumecida por mantener la misma postura, tenía miedo de que si movía un solo músculo, la fueran a pillar. Ya había empezado a llorar en silencio cuando escuchó la voz de su madre. Se limpió los ojos con una mano y se quedó en un silencio mortuorio.

El coche arrancó, suave como la seda, como era de esperar de un alta gama, y pronto estuvieron fuera de la cochera, fuera de la mansión… Habría dado un pulmón por tener una ventanilla, o aunque fuera solo una rendija, para poder ver el paisaje por el que se movía.

El coche no se detuvo y estaba segura de que por lo menos ya habían pasado otras tres o cuatro horas (percepción de niña, en realidad, solo cuarenta minutos), en todo ese tiempo su madre solo había dicho unas pocas palabras, y el chofer ninguna. Princesa se comportaba como toda una espía… Bueno, Princesa estaba dormida acurrucada entre su pijama y su abrigo. Ya creía que iba a volverse loca cuando por fin se detuvieron. Antes también se habían parado… Obviamente las calles tenían semáforos y señales de tráfico, pero que vieran salir a una niña de un maletero en plena calle no le convenía a Neemey, estaba esperando a que pararan de verdad… Y el aviso fue el del chofer, anunciándoselo a la señora, o sea, su madre.

El chofer salió del coche para abrirle la puerta a su madre, lo que esta hizo después, solo le quedaba para la imaginación… Seguramente, visitar alguna tienda de ropa cara. Y el chofer, que tenía que esperarla para cargar con las bolsas, también desapareció… Habría ido a por algo de comer, se dijo Neemey. Aquella era su oportunidad.

Empujó la puerta del maletero con un brazo y al salir a fuera casi estuvo a punto de caerse sobre el coche que había tras el suyo, tenía las piernas adormiladas y torpes. Pero aún así se dio prisa en recoger a Princesa y volver a cerrar el maletero del coche, del cual se alejó como si estuviera en llamas… No quería que la vieran, que la volvieran a encerrar… Así que corrió, corrió por las calles de Londres esquivando a los transeúntes y chocando con algunos. Corrió hasta quedarse sin aliento… y cuando levantó la vista, se dio cuenta de que no sabía donde estaba. Entonces sintió miedo.

Abrazó la bolsa, si Princesa estaba con ella se sentía más valiente, las dos habían escapado a la tiranía paternal y el mundo monocromático y rutinario de la mansión, era mejor estar perdida en Londres, que estar encerrada en su cuarto.

Todo cuanto veía la fascinaba. Por la calle había gente rara, una chica con el pelo de color púrpura, dos hombres que se besaban. Otra chica con un caniche calvo, del cual se aparto cuando pareció oler a Princesa.
Y la calle tampoco se quedaba corta, había rótulos de neón y diversos colores a los dos lados, música saliendo de las tiendas de ropa o discos, y movimiento, sobretodo mucho movimiento.

El movimiento había estado genial… hasta que empezó a llover. La gente se resguardó en las tiendas o volvió a sus casas. Se alejó del frío de la calle y de la lluvia. Ella sin embargo siguió caminando, como si no pudiera sentir el agua. Princesa se había refugiado en el interior del bolso, que por lo visto era impermeable, fue una suerte, porque mientras admiraba el letrero de una tienda de música, Neemey chocó contra alguien y su cuerpo delgaducho salió perdiendo. Cayó de culo sobre un charco y la bolsa quedó sobre su regazo.
^^
Robyn Collingwood
Posted: Jan 20 2011, 03:14 PM


Escritora y ¡chocolatera ideal! / Nivel 3


Group: Guests
Posts: 7
Member No.: 71
Joined: 14-January 11



Caminaba con determinación por aquellos pasillos girando como una autómata en las bifurcaciones que se presentaban y es que después de tres meses yendo y viniendo del hospital pues ya sabía a dónde debía dirigirse sin tener que preguntar cada dos por tres a los empleados. Incluso parecía ya formar parte de los sanitarios pues todo enfermero y enfermera con el que se cruzaba la saludaba al reconocerla y Robyn hacía lo propio.

Al entrar en la habitación donde yacía su esposo fue darle los buenos días y cambiar las flores del jarrón que ya estaban algo marchitas por otras que recién había comprado. El primer mes había ido a visitarlo casi cada día pero tenía que continuar trabajando y cuidando de Simon y no podía permitirse el lujo de pasar a verle el tiempo que ella quisiera.

Tomó asiento en una silla que le habían proporcionado en el hospital y entrelazó sus manos a las de George y se lo quedó mirando en silencio durante largo tiempo sin saber muy bien cómo explicarle lo sucedido. Él no iba a responder pero estaba segura de que podía escucharla y por eso siempre le contaba cómo le iban el día a Simon y a ella y lo que sucedía en el mundo en general.

- Hoy ha vuelto a suceder – su voz rompió con el silencio de la habitación – Ayer lo llevé a la peluquería y esta mañana… esta mañana cualquiera diría que le cortaron el pelo -

Obviamente la rubia estaba haciendo referencia a su hijo Simon. En el último mes habían ocurrido cosas raras, al principio no le había dado importancia pero cada vez se convencía más de que Simon no era un humano corriente y esa mañana cuando despertó y lo vio con el pelo largo (tal y como lo llevaba antes de llevarlo a la peluquería) se llevó una sorpresa.

- ¿Tú crees que es como mi hermano? ¿Sabes? Nunca me planteé que nuestro hijo pudiese haber heredado lo mismo que Wilco y tampoco es que me importara demasiado pero ahora… con todo lo que ésta sucediendo no estoy muy segura de querer que nuestro hijo sea así – cualquiera hubiera dicho que la mujer estaba a punto de echarse a llorar y así era pero clavó sus ojos verdosos en la mano de su marido entrelazada a las suyas. Era más fácil de contener las lágrimas cuando se tenía la vista fija a un punto concreto – Ojala supiera donde está. Él sabría qué hacer

El silencio volvió a reinar en la estancia y hasta pasado un cuarto de hora Robyn no volvió a decirle nada más. Se sentía impotente y perdida, ¿qué se supone que ha de hacer? ¿Seguir como si nada? Ella no entendía de magia y no había nadie a quien recurrir y no podía arriesgarse con los extraños porque si algo le pasara a su hijo jamás en la vida se lo perdonaría.
*****

Las calles estaban especialmente abarrotadas ese día. Tras haberse pasado por el hospital la muchacha se había parado en un supermercado a comprar las cuatro cosas que le eran necesarias para el día de hoy y ahora caminaba por Soho de vuelta a la tienda, la cual había cerrado por ser la hora a la que las personas acostumbraban a almorzar.

Pronto empezó a notar como unas pocas gotas le caían encima y segundos después comenzó a llover lo que se dice llover. Las personas corrieron para resguardarse y otras como la holandesa sacaron el paraguas. Suerte que acostumbraba a llevarlo siempre encima.

La muchacha comenzó a sortear a la gente que se apresuraba para no llegar empapados al lugar donde debían ir y en esto que alguien la empujó por el costado haciendo que voltease pero en el momento que se ponía derecha chocó contra una joven a la que no vio a tiempo. Debido al choque la bolsa que llevaba Robyn cayó al suelo al igual que la chica con la que se había accidentado.

- Perdóname debí haber prestado más atención – se disculpó a la vez que se agachaba a recoger la bolsa luego alzó la vista hacia la chica que justo había ido a parar a un charco – Lo siento estás empapada – volvió a disculparse sintiéndose culpable - ¿Tienes prisa? En mi tienda tendré algo para que te seques un poco además de un paraguas de recambio pues veo que no llevas ninguno – dijo con una sonrisa amable y ayudándola a ponerse en pie.
^^
Neemey Anderson
Posted: Jan 20 2011, 06:19 PM


Princesita cautiva / Nivel 1
Group Icon

Group: Bruja
Posts: 5
Member No.: 73
Joined: 16-January 11



El golpe no había sido para tanto, pero había servido para que saliera de aquel mundo fantástico que generaban los colores, los sonidos y las mismas gentes, un collage excitante y extraño. Con los pies de vuelta en la tierra lo único que pervivía era frío, un frío intenso que se estaba expandiendo por sus pantalones y hacía que le temblara todo el cuerpo. No estaba acostumbrada a pasar frío, no tanto, era una sensación nueva.

Logró sobreponerse y dejar de pensar en cuanto frío tenía al pensar que quizá Princesa, su gata, se habría hecho daño con la caída. La minina se revolvía en el interior del bolso, más asustada que dañada por la brusquedad de la caída. Aún así no se atrevió a abrir más la bolsa de deporte, solo había corrido la cremallera lo mínimo para que no le faltara aire, no quería que todo se le mojase.
Una voz cercana la sacó de sus pensamientos y la hizo alzar la vista a la muchacha que se agachaba para recoger algo. Enseguida se sintió culpable, a pesar de haberse llevado la peor parte, porque aquel accidente había sido culpa suya, si hubiese estado mirando por donde caminaba en lugar de los letreros de las tiendas se habría podido evitar perfectamente. Claro que entonces, quizá no habría tenido valor para hablar con nadie.

- Fue culpa mía. – Reconoció, con voz demasiado aguda. – Miraba para otro lado… Lo siento.

La escena tenía cierta gracia, pues las dos se disculpaban a la misma vez, acarreando cada una las culpas para ella. Neemey asintió con la cabeza, aferrando con una mano el bolso contra su pecho.

- Estoy bien. ¿Tienes una tienda? – Para ella que vivía entre sedas y algodones, la idea de tener una tienda resultaba fascinante, sobretodo después de haberse quedado prendada en aquel paseo. Quizá una de las tiendas que la habían encandilado hacía un momento fuera la de esa chica. Así que cuando se ofreció a darle cobijo, algo seco y un paraguas asintió encantada rápidamente.

- No tengo prisa. Quiero ir contigo. – Estaba acostumbrada a expresar lo que quería, siempre que lo hacía se lo daban. Se levantó con la ayuda de aquella simpática extraña, sintiendo como el agua le escurría por las piernas a través de la tela del pantalón y la hacía sufrir un escalofrío. – Además, a Princesa no le gusta la lluvia. Princesa es mi gata. – Señaló el bolso con cierto ademán de conspiración, como si no quisiera que la gata supiera que lo hacía, a la vez que decía, moviendo los labios pero sin emitir palabra alguna que estaba ahí dentro.

Se pasó la correa de la bolsa de deporte por encima de un hombro y se dispuso a seguirla, temblando un poco más a causa del frío con cada segundo que pasaba la idea de encontrarse en un lugar calentito la atraía ahora con fuerza casi gravitatoria.

- ¿Co-mo te llamas? Yo Nee… Neemey. – Justo después de decirlo se dio cuenta de que tendría que haber dado un nombre falso, porque, seguramente en cuanto su padre notara su falta iba a poner la ciudad patas arriba para encontrarla, y no dudaba de que el podía hacer que la buscara la policía y que salieran fotos suyas en la televisión, como en las películas. Aunque claro, si ponían fotos suyas poco importaría que se cambiara el nombre…

- ¿Está muy lejos? – Preguntó con una nota de temor que podía pasar perfectamente por un efecto del frío.
^^
Robyn Collingwood
Posted: Jan 24 2011, 01:50 PM


Escritora y ¡chocolatera ideal! / Nivel 3


Group: Guests
Posts: 7
Member No.: 71
Joined: 14-January 11



La sonrisa de la rubia se ensanchó cuando ambas se disculparon a la vez, cada una de ellas culpándose a sí misma. La muchachita pese a estar empapada le hizo saber que estaba bien, la caída no había sido tan grave como para que se hubiese hecho daño, cosa que Robyn agradeció.

Observó que la joven aferraba su bolso contra ella como protegiéndolo de algo. Tal vez llevase algo de valor o cualquier cosa que no pudiese mojarse porque acabaría estropeándose ¿quién se iba a imaginar que allí dentro escondía un gato? Robyn desde luego que no puesto que tampoco se había fijado lo suficiente como para notar que algo allí dentro se movía.

- Así es

La chica parecía sorprendida, impresionada porque tuviese una tienda pero para Robyn aquello no era nada nuevo. Muchos pensaban que era joven como para tener ya su propio negocio y creyó que lo mismo pensaría la desconocida. La holandesa no era vidente por lo que no podía saber que la adolescente que tenía delante había estado encerrada en casa desde los siete años y que no salía de su casa por nada del mundo, que desconocía y le llamaban la atención muchas de las cosas que pudiese rodearla en aquel instante.

La ayudó a ponerse en pie y al ofrecerle un lugar donde secarse la muchacha no pareció pensárselo dos veces pues aceptó casi al instante de haber formulado la pregunta. Entonces la joven dijo algo de una princesa. Robyn la miró extrañada sin saber a qué se refería hasta que dijo que era su gata y de inmediato se quedó mirando el bolso. Así que ese era el motivo por el cual asía el bolso de aquella forma protectora.

- ¿Llevas un gato en el bolso? – preguntó aun perpleja por el descubrimiento.

Iba a preguntarle si por algún casual se dirigía al veterinario con el felino pero la chica le preguntó por su nombre y le dijo que ella se llamaba Neemey. Jamás había escuchado ese nombre pero le pareció precioso.

- Tienes un nombre muy bonito ¿lo sabías? – dijo sonriendo y poniendo el paraguas sobre ambas para que ninguna se mojara más de la cuenta – Yo me llamo Robyn -

En realidad tenía otros tres nombres pero ¿para qué decirlos cuando todo el mundo la llamaba por su nombre de pila? Los amigos que había hecho en Londres se habían quedado boquiabiertos cuando se enteraron de lo largo que era su nombre al completo.

Posó sus ojos verdosos en Neemey cuando ésta le preguntó si su tienda estaba muy lejos con voz algo temblorosa. La pobre debía de estar helada pensó. Ignoraba completamente que estaba dándole cobijo a una chica que acababa de fugarse de casa y que ésta temía que la encontrasen.

- Ya casi llegamos, solo un poco más -

Neemey pudo comprobar que la rubia tenía razón. Después de girar en una esquina y dar unos cuantos pasos más al frente se pararon ante una tienda de fachada blanca y donde en el escaparate de la cual se podían ver diversos surtidos de bombones, trufas, barras de chocolate con almendras, fruta y más. Sacó una llave del bolso y quitó el candado de la barrera que cerraba la puerta principal y con otra llave abrió esta última.

- Pasa – dijo Robyn invitándola a pasar primero para luego seguirla ella y cerrar la puerta nuevamente.

Dejó la bolsa sobre el mostrador y fue a encender las luces. El local no era muy grande pero tampoco una cosa pequeña, tenía un tamaño considerable. Las paredes eran de un tono amarillo pastel mientras que los muebles tenían un tono blanquecino.

- Puedes sentarte allí si quieres – mentó señalándole unas sillas que había un poco apartadas dispuestas para aquellos que pasaban a tomar un té o un chocolate caliente acompañado de algún dulce.

Mientras Neemey tomaba asiento (o no) la holandesa desapareció por una puerta y al cabo de unos minutos volvió a aparecer con una toalla de tamaño medio tirando a pequeña y se la tendió a la joven.

- No tengo ninguna más grande espero que te sirva – dijo con un tono de disculpa – Si necesitas cambiarte de ropa creo que tengo un vestido de más lo que no sé es si te vendría bien -

Ambas eran aproximadamente iguales en altura pero sus complexiones variaban un poco por lo que el vestido-uniforme que solía vestir la rubia en su chocolatería tal vez no se ajustaría bien a Neemey aunque todo era cuestión de probárselo si ella veía que era necesario.
^^
DealsFor.me - The best sales, coupons, and discounts for you

.options     .locked   .new topic   .new poll   




Hosted for free by zIFBoards* (Terms of Use: Updated 2/10/2010) | Powered by Invision Power Board v1.3 Final © 2003 IPS, Inc.
Page creation time: 0.0527 seconds · Archive

The Autumn Effect skin & sidebar by Saphira of CAUTION 2.0, RPG-D, & RCR !