TALK ON CORNERS
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El año 2005 sería clave para todo el mundo, tanto muggles como magos. Habíamos luchado durante siglos por que nuestras costumbres, nuestros secretos mejor guardados no salieran a la luz. Por qué aquellos cuyos ojos no veían la realidad, siguieran ciegos y con los ojos vendados ante la realidad de la magia, ante su mera existencia.

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#1.¿Cómo murió realmente Jeremy?
#2.El actual paradero de la pluma mágica. ¿La tienen los Brigadistas o sigue permaneciendo en Hogwarts?

Sigue la trama...

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 [Θ] Trama 1.2 - Vicktoria's Part.
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Posted: Mar 17 2011, 09:05 PM


El Destino
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¿Qué lugar podrían encontrar que estuviera abierto a esas horas de la noche, fuera público y transitado?

'Senses' era un pub discoteca situado en Notting Hill que tras su inauguración hace un par de años se convirtió en un local de moda entre la gente joven de Londres; y aunque ya no luce como entonces ni tiene la misma afluencia de clientela, sigue siendo un lugar de reunión cada sábado por la noche.

Todo parecía tranquilo hasta que cerca de la una y media, un coche de la brigada se detiene frente a la puerta del local y cuatro hombres uniformados exigen paso a los dos porteros. Han recibido un anónimo chivatazo de que una delincuente muy buscada ha sido vista en el local, pero lo que no se esperan es que es ella y cuatro magos más los que los esperan en el interior, mezclados entre el bullicio, el humo y la música.

Una vez dentro, los cuatro hombres se dirigen hacia la barra lateral. - Buenas noches. - Saluda formalmente el de mayor rango antes de enseñarle a la camarera su placa identificativa que al instante se inclina hacia delante para poder escucharle mejor. - ¿Ha visto a esta mujer? - El hombre saca de su bolsillo una foto.

Tras observarla durante unos segundos, la joven contesta dubitativa. - ¿No es esa que bruja que salía en las noticias?

- Así es.

- No, no la he visto por aquí pero... - Gira la cabeza hacia su compañero de trabajo que los mira desde el otro lado de la barra. - ¡David! - Lo llama por su nombre aunque sabe que no puede escucharlo y le hace gestos con la mano para que se acerque.

El camarero observa también la foto. - Una cerveza. Hace diez minutos. (…) Joder, un pibón así no se olvida fácilmente.

- Entonces, ¿has llamado tú a la policía?

- ¿Yo? … ¡Qué va! ¿Por? - Pero el militar no responde, simplemente se gira hacia sus hombres y les ordena firme. - Desplegaos, está aquí. Yo voy a hablar con los tipos de la puerta para que cierren el local.

Antes de separarse el sargento oye un trozo de la conversación entre ambos camareros: - ... !Joder! ¡Yo que sé! ¡Solo veo la tele para el porno! - Sonríe para sus adentros y cuando se gira dispuesto a ir a cumplir su parte del plan vislumbra a Vicktoria Böhm cerca de la zona del DJ. Parece estar sola. Busca a alguno de sus compañeros a su alrededor y tras cruzar miradas con uno de ellos le hace señales para que lo siga mostrandole también el lugar donde la ha visto. Sin perder tiempo ambos comienzan a avanzar entre la multitud a base de empujones y codazos nada educados. Deben darse prisa si no quieren perderla.

Pero no es Vicktoria la única en peligro.

*****


- ¡Cuidado, pedazo de imbécil! - Grita tan fuerte que su voz se escucha sobre la música, mientras manotea sobre su camisa blanca intentando inútilmente limpiar la mancha de bebida. Era un hombre alto, de espaldas anchas, manos grandes y cabeza rapada. - ¡Joder! ¡Seguro que esa mierda no sale! - Y con la rabia ya a flor de piel, el hombre toma violentamente del brazo a Walter Weiszäcker. - ¡Me la vas a pagar, enano!

*****


Odiaba los turnos de noche pero aquel había comenzado francamente bien. Había ido muchísimas veces a esa discoteca con sus amigos y en aquel momento pinchaban una de sus canciones favoritas. Tras dar un par de vueltas a la zona y buscar un puesto estratégico cerca de los baños (todos tenían necesidades fueran asquerosos brujos o no), el brigadista 2 fue incapaz de no percatarse de la presencia de una castaña de curvas increibles ojos claros a tan solo un par de metros de él. Estaba de guardia, sí, pero no lo pudo remediar: era hombre antes de que militar. ¡Y bueno! ¡Podía preguntar si alguien la había visto! En silencio se acomodó apoyando el codo sobre uno de los altavoces no muy lejos de la muchacha que parecía no haberlo visto aún.

- Disculpa... - Comenzó llamando su atención sin tocarla en ningún momento, había aprendido que un simple gesto cariñoso como ese podía hacer que muchas mujeres lo catalogaran automáticamente como un pulpo. - ¿Has visto a esta chica por aquí esta noche? - El joven le tendió la foto que tenían de Vicktoria a la joven Caroline Lompardl, justo antes de que se le escapará una típica pero que no podía faltar: - ¿No vienes mucho por aquí, verdad? - ¡JA!

*****

Los personajes que postearan en esta parte de la trama son:

Vicktoria Böhm
Mary Claypool
Ethan Corr
Caroline Lompard
Walter Weiszäcker

Criterio de selección: Jugadores que no hayan participado aún en la trama 1.1 y cuyos personajes sean mayores de 18 años y menores de 30.


Tenéis hasta el próximo jueves día 24 para postear.
^^
Vicktoria Böhm
Posted: Mar 19 2011, 01:00 PM


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Las planes que tenía Mijail para Vicktoria no la habían sorprendido en absoluto. A ella le habría encantado ir al cuartel de la brigada, habría disfrutado como una niña acabando con la vida de unos cuantos brigadistas, y habría puesto la excusa de que había sido en defensa propia. Pero como la habían destinado a el pub nocturno Senses, como señuelo, todas aquellas imaginaciones se habían venido abajo. En ningún momento había dejado de confiar en Percival Lotus, y estaba segura de que él tenía sus planes muy claros; Vicktoria no había dudado en ningún momento de aquello, pero el hecho de desconocer lo que él quería realmente de todo aquello, le provocaba una leve sensación de inseguridad, que se suplía con la adrenalina que corría por sus venas en aquellos momentos.

Tras separarse del grupo, ella y sus compañeros habían ido directos hacia su destino. El pub senses estaba en el mismo barrio que The White Rabbit, aquel local en el que días atrás ella y Percival habían quedado en un acuerdo, aquel lugar en el que ella había pasado a formar parte de la Resistencia, de todo por lo que luchaba. Vicktoria conocía el sitio, ya que había salido de fiesta por allí en varias ocasiones; nunca había acabado de gustarle, un antro lleno de muggles borrachos y bailando, que en ocasiones la confundían con una más de su raza, e incluso intentaban ligar con ella.

Vicktoria había decidido que iba a arreglarse como si su propósito aquella noche no fuera nada más que salir de fiesta. Así se mezclaría entre la multitud, aunque aquel no era su propósito, ni mucho menos. Se había puesto un vestido negro con un escote que no enseñaba más de lo éticamente correcto, pero que dejaba volar a la imaginación; y unos tacones del mismo color. Había estado pensando y había llegado a la conclusión de que si tenía que correr, se los quitaría. Se había peinado el pelo hacia atrás, y para rematar había usado un pintalabios de un color parecido al fucsia.

Al entrar al pub se habían dispersado por todo el local, si los veían juntos podrían idear una estrategia rápida, pero si estaban separados, contaban con el factor sorpresa... almenos si todo salía como lo habían previsto. Así que se había pedido una cerveza, con una sonrisa seductora, y se había situado junto a la mesa del DJ. Sabía los pros y los contras de aquello que estaba haciendo. El primer brigadista que entrara se fijaría en ella, estaba convencida de que ponerse allí era como colgar luces de neón que dijeran: Venid aquí cabrones.

Bailaba y reía, nadie que la viera podría sospechar que estaba implicada en ningún plan tan enrevesado como aquel. Tomaba un trago de cerveza de vez en cuando, y su mirada no se apartaba de la puerta de entrada, estaba esperando a que la Brigada respondiera al chivatazo mandando hacia allí a la velocidad de la luz a alguno de sus secuaces, pues Vicktoria no podía definirlos de otra forma.

Diez minutos, o un cuarto de hora pasó disfrutando como una más en aquella fiesta nocturna que parecía no tener fin, hasta que las puertas se abrieron como decenas de veces habían hecho ya en el transcurso de la noche, pero aquella vez Vicktoria los distinguió con facilidad. No parecían ir de fiesta, ni mucho menos se encontraban borrachos; teniendo en cuenta las horas que eran. Vicktoria paró de bailar. Tomó un trago de la cerveza mirando fijamente a uno los brigadistas y dejo la botella en el suelo. Sonrió provocativamente y sin preocuparse les dio la espalda dirigiéndose directa hacia los baños femeninos.

El brigadista que vigilaba los baños estaba demasiado ocupado tirandole los tejos a Mary Claypool, así que Vicktoria pasó rápida como una sombra, sin nisiquiera mirar a su compañera. Los baños eran bastante grandes y espaciosos, lo suficiente para la batalla mágica que Vicktoria iba a empezar en breve. Tenía claro que los brigadistas no querrían herir a ningún muggle, así que quizás tuviera la suerte de que pasara alguna chica muggle a los baños en aquel instante, y pudiera usarla como escudo, sabía que sus compañeros no lo verían bien, pero en aquel momento la rubia alemana no tenía límites, su cerebro le estaba casi ordenando que cogiera en aquel mismo instante la varita y comenzara a emprenderla contra los que la perseguían.

Se había asegurado de que llevaba su varita al comienzo de todo, bajo el vestido, escondida; pero no por mucho tiempo, ya que en cuanto se aclaró un poco la mente sacó la varita. Vicktoria sabía que no debía dejarse llevar por la ira y el odio, aunque aquellos sentimientos resultaran tan poderosos en aquellas situaciones. La astucia y el ingenio, los cuales poseía, le serían más útiles aquella noche.

Vicktoria estaba haciendo cuentas y preparando una estrategia. Se enfrentaría contra dos brigadistas, tres como mucho. Sabía que podía, y no estaba sola, sus compañeros la habían visto entrar al baño.

- Caeca temporalis. - Conjuró sin más. Estaba convencida de que el hechizo duraría lo suficiente como para darle una buena bienvenida a la Brigada.
^^
Walter Weiszäcker
Posted: Mar 21 2011, 04:37 PM


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Aquel día, Walter se había despertado ignorando que iba a participar en una misión suicida. Es cierto que Selene le había comentado acerca de la repentina visita que iba a hacer el teniente a la taberna; pero él estaba en calma, al contrario que todos los demás. Mihjail Vasiliev nunca le había despertado ninguna expectación. Por eso no se imaginaba que su discursito en plan meeting electoral le enervara la sangre tanto como hizo. Tenía que admitir que el caso de la madre de Sunday no dejaba de recordarle al suyo propio, que entendía perfectamente cómo se sentía ella y que sentía un desasosiego en la entrañas cada vez que veía sus ojos asustados, al otro lado de la sala, fijos en Mihjail.

Inmediatamente aceptó unirse al rescate. Y no, no lo hacía porque quería impresionar a Sunday –que también–; sino que lo hacía porque la alcaldesa Dawson de merecía lo que Sabine nunca pudo tener.

El teniente les explicó detalladamente a los presentes el plan trazado. A él le asignaron la parte de su prima. No le sorprendió encontrarla metida en toda aquella movida, si la cuestión iba acerca de patear traseros muggles; lo único que sí se quedó mirándola, pensando que aquello era lo primero que hacían en “famila” después de largos años. Al resto de sus compañeros no les conocía. Quizás les había visto por Le Valgrange, pero nada más. Aun así no perdió tiempo en presentarse, pues no es plato de buen gusto confiar su vida a personas de las que ni tan siquiera conocía sus nombres.

Durante el camino hacia Londres, intentó controlarse para no hacer ningún chiste estúpido con el que descargar tensiones. Luego llegaron a ‘Senses’ y decidieron dispersarse por todo el local. Walter estaba hecho un manojo de nervios. Aquella chaqueta muggle que se había puesto le daba un calor de los mil demonios, así que se encontraba sudando como un pollo asado. De vez en cuando echaba miradas discretas a sus compañeros, cuando se balanceaba un poco sobre sus dos pies en un intento horrorosa de mezclarse en el ambiente. Cuando se percató de que un par de chicas se estaban riendo de su ‘baile de la salamandra’, optó por marcharse con hastío hasta la barra. El hombre se le quedó mirando como si dudara de que tuviera la edad requerida para entrar en el local, lo que significaba que si pedía un refresco –como tenía pensado– no iba a ayudar a aclararle las dudas. ¡Ah! ¿Qué haría si le exigían que mostrara alguna identificación? Relájate, Horst. Sólo tienes que pedirlo con decisión. Sé convincente.

-Quiero... quiero un vodka negro. Con hielo. – Extendió un billete de diez libras sobre el mostrador y permaneció esperando a que le sirvieran su bebida. Una vez la tuvo entre sus manos, se la llevó a los labios mientras mantenía la mirada fija en la entrada a la discoteca. A Walter le gustaba el sabor de aquella bebida. Muy dulce. Sabía como a mora o algo así. Entonces, se sobresaltó, derramando algunas gotas sobre el suelo: acababa de ver entrar a los brigadistas. Tenía que avisar a los demás. El joven mago no perdió un segundo en esperar a que le dieran la vuelta, simplemente se adentró entre la muchedumbre que contoneaba su cuerpo al ritmo de la música. Creía haber visto la cabellera dorada de Victoria al otro lado de la pista; sin embargo, cuando quise ir a su encuentro, choqué bruscamente contra una especie de armario. Mi copa volcó todo su contenido sobre la camisa blanca del individuo y, entonces, éste empezó a gritar.

Walter levantó la vista, sólo para comprobar con espanto que se había chocado con uno de los brigadistas. Eso alivió ciertamente su sentimiento de culpa. A continuación, el brigadista lo agarró por el brazo, lleno de rabia. Por un momento creyó que iba a arrancárselo o a soltarle un puñetazo; de modo que, por un momento, se encogió sobre sí mismo, cerrando los ojos y preparándose para recibir el golpe. Como los segundos pasaron y no hubo ningún impacto, el alemán trazó otra estrategia. Levantó su mano libre a modo de gesto tranquilizador y luego la metió en el bolsillo de su pantalón, rebuscando en él como si fuera a sacar un pañuelo con el que limpiar el estropicio. Pero no fue un pañuelo lo que Walter “desenfundó”, sino su varita de madera de avellano. La introdujo entre el espacio que había entre ambos, a fin de que nadie más la viera, apuntando directamente a la barriga del brigadista. Él enmudeció, en cuanto sintió cómo Walter le había punzado burlonamente con ella.

-¿Sabes qué es esto? – le preguntó, con un enfado contenido en su voz que no había sentido hasta entonces. A juzgar por la cara del enorme hombre, parecía que sí. – ¡Silencius! – Ejecutó aquel hechizo en primer lugar, con la intención de que no pudiera avisar a sus compañeros de que en el recinto había más de un mago. Luego, ejecutó el segundo para deshacerse del brigadista –: ¡Tarantallegra! – Un hechizo bastante adecuado, que pasaría desapercibido para el resto de los muggles, teniendo en cuenta que se hallaban en una discoteca. Si los dos habían surtido efecto, se soltaría y correría hacia la zona del DJ.
^^
Andrea Castaño
Posted: Mar 23 2011, 04:45 PM


Jovencita cool / Estudiante / Nivel 1
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Se lo estaba pasando tan bien… En verdad no tenía pensado irse aquella noche de fiesta, después de todo su madre seguía aún bastante enfadada con ella por haber roto el espejo del baño de mujeres del colegio. Pero era sábado, ¿Y qué iba a hacer? ¿Quedarse en casa leyendo “Luna Nueva”? No tenía ganas, prefería irse de fiesta a Londres. No tardó en encontrar acompañante y a las doce ya estaba en uno de los múltiples pubs de copas.

Bailaba sin parar, le encantaba esa canción, aunque dudara que fuera simplemente por eso y quizás estuviera un poco bajo los efectos del alcohol. No iba borracha, ella nunca bebía hasta ese punto, no le gustaba demasiado beber, aunque eso no le privaba nunca de algún que otro cilindro de cualquier combinado que le prepararan, el cual solía ser un mojito bien cargado. Lo más gracioso de cuando se iba de marcha era que nunca pagaba más de una consumición, y era que siempre solía invitarla algún chico que quería sacar algo de ella. ¡JA! Siempre quedaba en la invitación y el rechazo, no le interesaba hacer ninguna amistad íntima, y mucho menos acostarse con nadie. Y cuidado con que intentaran agredirla, era precavida pero no tonta y debía de admitir que algún que otro chico borracho y colocado había sufrido el ataque de un spray antivioladores.

¡Nada de varitas! Era lo primero que había aprendido desde que se iba de marcha con sus amigas, en esas noches el spray siempre iba a ser mejor que la varita, pues si conjuraba… No tardaría en ser atacada por la Brigada y encarcelada como una asesina.

Pero esa noche era distinta, algo había en el pub que no le gustaba, quizás que la gente iba más borracha de lo normal, quizás que la música que ponían ese sábado era más buena que de lo normal… O quizás otra cosa. Los malos presentimientos siempre habían abundado en ella, y aunque nunca les hacía caso y ninguna vez conseguía descifrarlos, debía admitir que le dejaban siempre con un pánico en el cuerpo que le abandonaba a los pocos minutos.

Cuando acabó la canción miró a su amiga y con una sonrisa le hizo un gesto para irse a tomarse un chupito. Curiosamente, a la vez que se giraba hacia la barra, fugazmente le pareció ver a Ethan Corr, se detuvo y se quedó mirándole un rato, preguntándose a sí misma si era de verdad él o una alucinación por culpa del alcohol.

¿Qué hacía allí? Qué más daba, simplemente lo mismo que hacía ella, pasarlo bien. Se acercó rápidamente para saludarlo. Quizás fue muy eufórica, porque le dio un abrazo. ¡Pero qué más daba! Era algo normal un sábado en el “senses”. Eso y que iba un poco contentilla.
^^
Ethan Corr
Posted: Mar 24 2011, 08:50 PM


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En cuanto se enteró de la reunión que tendría lugar en el hostal de los Goldman por parte del teniente Mihjail, Ethan no dudó en acercarse el día señalado para escuchar lo que el ruso tenía que decir a los habitantes de Valgrange y a los refugiados de Londres. El tiempo que duró la reunión Ethan estuvo callado y tranquilo pues no solía dejarse llevar demasiado por las emociones. Todo se lo pensaba dos veces antes de hacer nada. Pero como era de esperar, el también se apuntó a la misión. No solo porque Wendolyn Dawson fue alcaldesa en la Comunidad Mágica de Londres, sino porque era hora de plantarles cara a los muggles y hacerles ver que no les tenían miedo.

Cual fue su sorpresa el encontrarse con que Caroline también se había apuntado. Le hubiese gustado decirle que se quedara en el pueblo para que no le pasara nada, a salvo, pero entendía que la muchacha también quisiese ir y ayudar a los suyos además de que sería egoísta por su parte por lo que no le dijo nada de eso. Tampoco tenía de que preocuparse puesto que Zeus también los acompañaría y él no dejaría que le pasase nada a su niña.

Sin embargo, una vez Mihjail les contó el plan que seguirían aquella noche dividió al grupo en dos quedándose la pareja en uno y el padre de la chica en el otro. Ethan le hizo saber al señor Lompard que cuidaría de su hija (pese al posible mosqueo por parte de la susodicha) y partió con ella y el resto del grupo hacía un pub llamado “Senses”.

El irlandés no era demasiado fiestero ni siquiera en su adolescencia lo fue, cosa que a ojos de muchos podría resultar extraño pero a él nunca le importó que pensasen que era un aburrido, raro o lo que fuera por no hacer lo que el resto de chicos. Pero tal vez por esa razón se sentía un poco fuera de lugar en aquel sitio o quizás fuese por el hecho de estar rodeado de muggles. Lo cierto es que el joven temía que le preguntasen algo y respondiera una imbecilidad que lo delatara aunque luego lo pensó mejor y no creía que le fuesen a dar conversación porque en aquel lugar apenas podía uno comunicarse con la persona que tenía delante.

Ethan y Caroline eran los únicos del grupo que permanecieron juntos pues el resto se dispersó por el local para no llamar demasiado la atención. El muchacho arrastró a su chica a la pista de baile para disimular un poco, ya que no era plan estarse quietos como estatuas vigilando el establecimiento porque resultaría algo sospechoso para los brigadistas que más tarde entrarían en el “Senses”.

- Voy a por algo de beber ¿vale? – le dijo en voz alta para hacerse escuchar por encima de la música mientras Caroline se apartaba del lugar donde la gente bailaba.

Tras acercarse a la barra y pedir dos refrescos se dio la vuelta para buscar con la mirada a la castaña cuando vislumbró a unos hombres uniformados que se mezclaban entre la multitud de personas que esa noche pretendían divertirse. Pronto empezaría la acción.

Tomó los refrescos que le ofrecía una de las camareras y se alejó de allí con la intención de reunirse con Caroline y hacerle saber que los brigadistas habían aparecido. Pero a mitad de camino alguien lo abrazó por sorpresa provocando la caída de las copas. En un principio no supo de quien se trataba pero en cuanto la vio empalideció.

- ¿Andrea? ¿Qué demonios estás haciendo aquí? – le preguntó a voces tomándola de los hombros y apartándola. Alzó la cabeza justo para ver cómo un brigadista se acercaba a Caroline ¡Mierda! – Tienes que irte ahora mismo de aquí, ¿me oyes? -

Esperaba que su mirada seria y decidida le hiciera saber a Andrea que no estaba para bromas ni preguntas y que más le valía hacerle caso, pero no podía estar al cien por cien seguro de que la joven Castaño le fuese a obedecer por lo que no se alejó de ella. Cabía la posibilidad de que si la dejaba atrás, para regresar con Caroline y quitarle al brigadista de encima, la muchacha no abandonara el local y él no podía permitir que la chica permaneciese allí cuando muy probablemente tuviesen que sacar las varitas y armar jaleo.
^^
Selene Goldman
Posted: Mar 24 2011, 11:28 PM


Co-propietaria de Goldman's / Nivel 1
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Cuando Andrea le dijo que se fueran de fiesta no tardó ni dos segundos en salir corriendo escaleras arriba para arreglarse. Hacía mucho tiempo que no salían las dos solas, y esa noche además le Valgrange parecía extrañamente tranquila… no quería que cuando la gente comentara lo bien que se lo había pasado el sábado por la noche, ser la única que se había quedado en casa y que no tenía anécdotas para explicar.

Se arregló a la velocidad de la luz y a las doce ya estaban dentro del “Senses”, el cuarto pub al que habían entrado, pero el primero que les había gustado lo suficiente a las dos. Empezaron bailando juntas, aunque dos vodkas más tarde cada una iba a su rollo. A Sel le parecía que cada canción la bailaba con alguien diferente, pero no prestaba mucha atención; mientras tuviera algo para beber en la mano y alguien delante con quien bailar, lo que pasara alrededor suyo le importaba más bien poco. Era una noche de sábado de fiesta más.

La noche iba genial, se lo pasaba en grande, pero llegó un momento en especial en que empezó a agobiarse; quizás era que le parecía que repetían canciones, que el tío con el que bailaba era un sobón (en ése momento le apetecía sacar la varita y hacer un hechizo tragababosas), o quizás era efecto de que iba ya un poco más de contentilla.

- ¡Woooooooo! ¡Esta canción me encanta! – Fingió emocionarse cuando cambiaron la canción, aunque en realidad no la conocía, pero se habría emocionado igual con cualquier canción que le pusieran, era solo para escapar del baboso de turno. – Me voy a bailarla con mi amiga.

Esa fue la excusa perfecta para volver donde estaba Andrea; Selene quería ir a la barra a por más bebida porque la suya tercera se había acabado y necesitaba algo en las manos. Parecía que la otra le había leído la mente. Se dirigieron a la barra, pero Andrea se perdió de camino; siguió con la mirada la dirección y a lo lejos le pareció ver a Ethan Corr. ”Que mal vamos Sel… Ahora incluso imaginamos gente… Quizás ya has bebido suficiente…

Pero ni ése pensamiento la separó de su chupito deseado, se las ingenió como pudo, medio sonriendo medio coqueteando, para tenerlo gratis; se lo tomó de un trago y se fue a buscar a Andy. El único problema fue que el alcohol ya empezaba a jugarle una mala pasada y lo que ella creía que era la dirección correcta, resultó ser la opuesta. Se perdió entre la multitud y como no había ni rastro de la chica, ella siguió a lo suyo.

En una de sus múltiples vueltas bailando ¡vio a Walter! ¿Era él? Si si, era inconfundible… No podía ser otro. Ni siquiera le pasó por la cabeza que era demasiada casualidad encontrarse a dos magos allí juntos… y más esos dos. ¿Pero qué hacía allí? La verdad era que nunca se había imaginado al chico de fiesta, y ahora tampoco le veía moverse mucho. Con la emoción práctica de la euforia alcohólica se acercó casi dando saltitos hacia él.

- ¡Walter! ¡Walter! ¡Walter! – Repitió el nombre unas cuantas veces mientras acordaba distancias con los brazos abiertos para tirarse en plancha.

Algo la hizo pararse a medio metro escaso… ¿Por qué parecía enfadado? ¿Y por que el hombre de delante ponía cara de susto? Le bastó bajar un poco la mirada para darse cuenta de donde estaba la varita. Un sudor frío le recorrió el cuerpo y pareció despertarse de golpe del estado de embriaguez, buscó a Andrea con la mirada y la tranquilizó ver que estaba con Ethan. Dirigió la mano al bolso instintivamente para sentir el taco de su propia varita… no entendía que pasaba pero sería mejor estar preparada.
^^
Caroline Lompard
Posted: Mar 25 2011, 06:16 PM


Niña de sus ojos / Experta en Pociones / Nivel 2
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En su caso los motivos que la llevaron a enrolarse en aquella misión, no fue solamente el hecho de darles una lección a los muggles y empezar a defenderse. El hecho de que llevase todo aquel tiempo compartiendo techo y demás con Sunday había afectado en su decisión, aunque posiblemente de haberse ido a vivir a otro sitio, la castaña hubiese acudido igualmente. Conocían a la rubia desde hacía muchos años como para darle la espalda y no echarle una mano aunque fuese intentando sacar a su madre de donde quiera que estuviese.

Escuchó con atención lo que les decía Mihjail, segura de que su padre y Ethan hubiesen preferido que se quedase en casa, con su madre, su hermano y Sunday. Una cosa que no entendía es porque habían insistido tanto en que su madre se quedase en casa y había podido notar cómo le molestaba, pero no lograba entender el por qué y no se había atrevido tampoco a preguntar.

No, ella tampoco es que hubiese sido nunca demasiado fiestera, era la primera que se escandalizaba un poco con las fiestas de los hermanos Claypool y a menudo su madre decía algo de que había heredado todo eso de su padre. Por supuesto, Caroline sabía que su madre durante su adolescencia no había sido tranquila, para nada. Había oído incluso anécdotas de boca de su tía Melinda que al parecer había sido todo lo contrario. Resultaba curioso y todo. Sabiendo que Ethan tampoco era demasiado fiestero, posiblemente por eso le extrañase que la arrastrase a la pista de baile cuando todos se habían ido dispersando por la fiesta. Bueno, sí que había que disimular se hacía bien y no a medias ni nada parecido.

Se limitó a asentir cuando Ethan dijo que se iba a buscar algo de beber, alejándose ligeramente del punto donde habían estado en ese momento, mientras con sus ojos celestes miraba alrededor buscando algo extraño. Algo que se saliese de lo normal quizá, o simplemente alguna señal por parte de algunos de los compañeros con los que había ido hasta allí, pero la señal no le llegó precisamente de los otros...

Ese disculpa que llegó hasta sus oídos la hizo volverse y mirar con extrañeza a la persona que la había dicho. Un Brigadista. ¿Podía haber tenido peor suerte? Y entonces recordó algo que alguna vez le había dicho su madre. Siempre podía hacerse loca para quien sabe... ¿distraerle? ¿volverle loco? ¿desquiciarle? Pero... muy posiblemente le mantendría ocupado unos momentos o ¿no? Es que se le hacía raro tener que sacar la varita en un lugar tan concurrido. ¿Y si le daba a un inocente? En caso de que no colase o simplemente se alejara de ella... pues quizá (por muy rastrero que fuese era algo que llevaba en la sangre) podría darle por la espalda. A traición.

- ¡Excusez-moi! – Dijo lo suficientemente alto para hacerse oír y para su suerte el hecho de haberlo hablado desde pequeña hacía que fuese perfecto y prácticamente nativo - Je ne parle pas bien anglais – ¡Mentira ! Pero… ¿qué iba a saber aquel ? ¡Nada ! Lo más normal es que se lo tragase, ¿no? Aún así tomó la foto entre sus manos para echarle un vistazo, aunque sabía que se iba a encontrar con la imagen de Vicktoria Böhm – Cette fille… - Hizo una pausa mientras chasqueaba los dedos intentando que pareciese que estaba pensando como decirlo en ingles - ¿Buscar chica? – Preguntó al final intercambiando una mirada con el hombre – Je..., Yo... creo... verla aquí. No estar ... segura – Se quedó unos segundos callada mientras miraba alrededor, como si quisiera asegurarse de que la había visto por allí, pero desde luego, había demasiada gente por ahí como para verla de buenas a primeras.
^^
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Posted: Mar 25 2011, 11:05 PM


El Destino
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- ¡Allí! - Le dijo el sargento al brigadista señalando hacia la zona de baños donde había visto moverse a la fugitiva al tiempo que ambos sacaban las tassers de las fundas del cinturón. - ¡Fuera! - les ordenó autoritario a un par de chicos que salían de los lavabos y se interponían en su camino. Una vez junto a la puerta, mediante señas trazan su plan de acción.

Mientras tanto, en el interior, Vicktoria decide prepararles un buen recibimiento y hubiera podido conseguir una buena ventaja con el 'Caeca temporalis' pero lamentablemente no consigue conjurar correctamente y tan solo consigue que su varita emita unas inofensivas chispas marrones.

En ese momento, la puerta se abre de un golpe y salta al interior el segundo brigadista dispuesto a abrir fuego contra cualquier cosa que se moviera.

*****


- … ¿Qué haces con eso, tío? - Definitivamente, el hombre parece asustado con la visión de la varita de Walter y aprieta con fuerza los ojos cuando cree que va a caer fulminado por un hechizo asesino, convertido en rana o algo por el estilo; pero nada de ello sucede. NADA. El hombre sonríe confiado pensando que está tratando con un bromista y echa ferozmente el brazo hacia atrás dispuesto a propinarle un buen puñetazo... ¡Por imbécil!

Pero justo a tiempo el Tarantallegra impacta limpiamente en el pecho del hombre y su cuerpo comienza a sacudirse incontroladamente, por ello y debido a la cercanía, Walter recibe un golpe en la nariz que comienza a sangrar copiosamente (-2PVs)

- ¡Hijo de la gran puta! - Grita entre gruñidos producidos por el esfuerzo y la frustración debida a la impotencia de no poder hacer nada mientras sigue con movimientos bruscos el ritmo de la música y es que hay gente que ni con un hechizo es capaz de bailar decentemente. - ¡BRUJO! - Vocifera una y otra vez mientras se mueve por la pista golpeando y pisando a varias personas a su alrededor hasta que su espalda choca contra el cuarto brigadista.

- ¿Pero qué...?

- ¡MAGIA!

El militar miró a su alrededor encontrandose un pequeño circulo que se había creado alrededor lleno de miradas intranquilas e incluso miedosas, hasta encontrarse como Walter intentaba avanzar entre el gentío en dirección a la cabina del DJ. - ¡TÚ! - Aunque su voz no llegó un par de metros más allá debido a la música, señaló furioso en dirección a él. - ¡Quita, cojones! - Bramó empujando al hombre contra la gente y consiguiendo tirarlo al suelo donde siguió movimiento incontroladamente las piernas. Tras sortearlo agilmente, tuvo una brillante idea: había que sacar a toda esa gente de allí y no se le ocurrió mejor forma que sacar la pistola reglamentaria y disparar una vez contra el techo. Se oyeron gritos y un corro aún más amplío se abrió a su alrededor. Con el segundo disparo acertó en un altavoz haciendo saltar chispas a su alrededor.

Una estampida de jóvenes ebrios y asustados comenzó su frenética carrera para salir del local.

*****


El brigadista mantuvo su sonrisa en los labios aunque no entendía ni una palabra de lo que le estaba diciendo Caroline, por él como si hablaba chino, daba igual, siguió asintiendo lentamente intentando poniendo cara de interés sin perder la expresión que usaba para ligar y con la que tanto éxito tenía entre el género femenino.

- ¿Donde...? - Dijo acercándose a su oído y haciendo un gesto con la mano hacia la gente para buscar alguna otra indicación, pero cuando miró de nuevo hacia la pista vio saltar las chispas desde el techo producto del disparo de su compañero. - ¡Me cago en la...! ¡Este tío es gilipollas! - Gritó mientras a su alrededor la gente se movía histérica y intentando no se arrollado se pegaba aún más a la pared, empujando con él a la ojiazul.

*****


Ethan Corr y Andrea Castaño se encuentran en el peor sitio posible, en el camino de la muchedumbre hacia la salida y si no reaccionan pronto corren el terrible peligro de ser arrastrados por la masa histérica.

*****


Os recuerdo: 2 hechizos por turno o 1 hechizo y una acción. Me haríais un gran favor para mastear si al final del post ponéis los hechizos y las acciones o las marcáis en negrita en la redacción.

Fecha límite para postear: próximo viernes día 1 de abril
^^
Caroline Lompard
Posted: Apr 2 2011, 01:18 AM


Niña de sus ojos / Experta en Pociones / Nivel 2
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Hacerse la sueca había funcionado, pero no sabía si para bien o para mal. Seguía los movimientos del brigadista con sus ojos azules mientras escuchaba también sus palabras, pero el disparo hizo que pegase un ligero bote y desviase sus orbes hacía el techo donde había dirigido el otro brigadista el último disparo... ¿Los magos eran una amenaza? Eso era porque no se habían visto a sí mismos en el espejo. ¡Eso era estar demente y lo otro eran tonterías!

Claro que lo peor de toda aquella situación era precisamente la reacción de la gente, que lejos de actuar de una forma normal, empezaban a correr de un lado a otro como descosidos. Más que de un lado a otro, buscando la salida, pero eso no quitaba que la situación se hubiese vuelto un tanto peligrosa. Se vio empujada por el Brigadista hacía la pared, pero eso no era lo que más le preocupó en ese momento. Lo que más le preocupó, fue no localizar a Ethan por ninguna parte.

¿Dónde se había metido? ¡Tendría que haber llegado hasta donde estaba ella hacía ya rato y nada! Y ahora con aquel jaleo que se había formado peor aún.

Se mordió el labio inferior a la par que pensaba que podía hacer en una situación así. Por más que pensase, no se le ocurría ningún hechizo que pudiera ayudarla a parar a tantísima gente con un solo conjuro.

¿Qué hago? ¿Qué hago? ¿Qué hago?

Aquella maldita pregunta daba vueltas en la cabeza de la chica a medida que los sucesos pasaban por delante de sus ojos azules. Miró unos segundos al suelo y decidió usar una mezcla del factor sorpresa y una posible confianza que el Brigadista podría haber tomado con respecto a ella, después de todo no había dado muestras de ser una bruja. “Oculta” como estaba sacó la varita apuntando a los pies del Brigadista... ¿Por qué iba a fijarse precisamente en ella con todo lo que se había formado?

Como fuera estaba dispuesta a tomar aquella situación como una pequeña ventaja pero intentando que no se dieran cuenta que había sido cosa suya... Aunque eso quizá, si funcionaba el hechizo fuese un poco difícil de justificar. Arriesgarse. Tenía que arriesgarse y que fuese lo que Merlín quisiera.

- Devaister – Intentó conjurar susurrando a los pies del brigadista. Tenerlo “amarrado” durante un tiempo les vendría bien a todos, ¿no?
^^
Vicktoria Böhm
Posted: Apr 2 2011, 05:38 PM


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Vicktoria lanzó una maldición, metáforicamente hablando, sobre toda la raza muggle. El caeca temporalis no había funcionado, y todo seguramente por sus nervios. Ya se había advertido a si misma que no debía de haberse puesto nerviosa, pero la sola idea de una batalla como aquella era la que la alterava y le hacía latir el corazón más rapido de lo normal. Debía trabajar eso de los nervios de acero, más aún. Ahora que su primer hechizo no había funcionado tenía que encontrar rapidamente una via de escape por la que poder destrozar a los brigadistas igualmente. Estaba segura de si misma, de que lo iba a conseguir. Pero aquello no le servía en aquel momento. Necesitaba un plan.

De repente oyó un disparo. Odiaba aquellas armas de fuego muggle. Le parecían tan sucias... Sin duda la peor forma por la Vicktoria habría deseado morir. Y tras el disparo, los bramidos de unos muggle salvajes que seguramente estarían luchando por salir del local lo antes posible, ante la amenaza de poder resultar dañados. Estaba convencida de que aquello había sido cosa de los brigadistas, Vicktoria habría puesto la mano en el fuego a que no les importaba que uno de los suyos saliera herido con tal de capturarla. Capturarlos, rectificó, había olvidado por un momento que no estaba sola allí, y por una parte la reconfortó la idea de contar con fuerzas aliadas. Pero de todas formas sabía que a quiejn iban a buscar, era a el cebo. A ella. Sintió una leve preocupación por sus compañeros; pero se aclaró la mente con rapidez. Uno, dos o quizás más brigadistas estarían a punto de entrar por la puerta como una manada de búfalos. Vicktoria hizo una especie de cuenta atrás esperando a que entraran, mientras su cerebro elaboraba un plan efímero para salir viva de allí, y de paso, llevarse a algunos brigadistas por delante.

5, 4... Sacó la varita y apuntó a el lugar por el que entrarían; 3... una gota de sudor frío producto de los nervios se deslizó por su frente, 2...

Y antes de que acabara la cuenta atrás, con un golpe que provocó un estruendo en todo el baño, un brigadista se abrió paso hasta dentro, con el tasser entre las dos manos, y con intención de apuntar. Cada segundo era una eternidad para la mente de Vicktoria, y le daba tiempo a pensar y razonar un plan diferente, aunque no podía elegir ninguno, quizás tubiera que terminar haciendo uso de la improvisación. Y así fue, lo primero que se le ocurrió fue cubrirse, así que corrió y se agachó tras unos lavabos y quedó cubierta tras uno de los lavabos de granito de los baños. Entonces comenzó a repasar a la velocidad de la luz todos los hechizos que conocía, y de entre ellos buscó uno que dominara, y que fuera lo suficientemente destructivo y potente como para acabar con el brigadista de un solo golpe.

La rabia, la ira, el odio que sentía hacia todos los muggle la recorrío por todo su ser, y no lo dudó, tenía claro lo que debía hacer. Jamás lo había usado, pero le pareció una situación estupenda para estrenar aquella maldición. Además sabía que podría alegar que había sido en defensa propia. De todas formas conocía que lo que iba a hacer estaba penado con Azkaban, pero no le importaba. Huiría de todos los que la persiguieran, como había estado haciendo, jamás podrían encarcelar a Vicktoria Böhm Engels, no mientras ella tuviera su varita.

Se giró aún protegida por el lavabo que había entre el brigadista y ella, y asomó la cabeza para apuntar con la vista. Alzó la mano con la que sostenía la varita, y sintió como toda esa ira, corría por su brazo y se canalizaba gracias a su varita.

- ¡Avada Kedavra! - Conjuró con un chillido colérico que salió desde lo más hondo de sus entrañas.

Entonces volvío a girarse para quedar cubierta y protegida de nuevo por el lavabo. Se había girado tan rápido que nisiquiera había caído en la cuenta de si había acertado o no.
^^
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