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Comunidad Mágica: Le Valgrange > Soho > [Θ]¿Pero que demonios...?


Posted by: Sam Ford Jun 10 2011, 04:41 PM
Noto un pinchazo de dolor en la cabeza, algo que no había sentido nunca, era muchísimo peor que una mala resaca, aquel dolor le estaba devolviendo el conocimiento lentamente, y a medida que recuperaba la conciencia, recuperaba con ello, el control sobre su cuerpo y sus sentidos, lo cual le permitió notar su espalda apoyada en lo que parecía una fría y húmeda pared, aunque en realidad estaba tirado en el suelo, sobre un sucio charco, como si fuera un vagabundo, y eso es lo que pensaría cualquiera que le viera en aquel instante.

Abrió los ojos, estaba nublado, y unas pocas gotas caían sobre él, pero la claridad era demasiado intensa, tanto que tenia que abrir los ojos poco a poco hasta que estos se adaptaran a la luz. Se incorporó lentamente, pues le dolía el cuerpo entero, cuerpo que estaba completamente mojado, solo llevaba puestos unos pantalones de deporte grises, que estaban tan empapados como su cabello, y una nutrida barba, que se rasco por la molestia que esta le provocaba, ya que el no llevaba barba nunca. Intento levantarse poco a poco, pero las piernas le flaqueaban, estaba claramente débil, aunque finalmente reunió fuerzas suficientes para mantenerse en pie, aunque se había ayudado de una pared cercana, donde mantenía posada su mano derecha, para tener un punto de apoyo. Luego miró a su alrededor, estaba en un callejón, aunque a unos cincuenta metros había un cruce que daba a una concurrida calle, donde se veía ir y venir a un sinfín de gente.

Camino torpemente hasta llega a la concurrida calle, se encontró inmerso en un mar de paraguas, pues la lluvia que caía anteriormente había aumentado de intensidad, y la gente se refugiaba bajo aquellos artilugios. Sam al principio intento caminar despacio, pero se cansaba enseguida, así que hacía pausas para recuperar el aliento, fue en la primera de esas pausas, que mirando a un lado y a otro intentando averiguar donde diablos estaba, que se dio cuenta de que la gente lo miraba, muchas de las miradas eran de miedo, y algunas otras de lastima, y algunas otras de indiferencia. Pensó que dadas las circunstancias, no debía de tener su mejor aspecto, por lo que no le dio muchas más importancia.

Hubo, un momento en el que paso frente a un escaparate que le llamo la atención, y no fue lo que había expuesto en este lo que lo distrajo, sino su propio reflejo, si no fuera por los tatuajes que decoraban de forma extensa el torso del metamorfomago, no se habría reconocido a si mismo, el reflejo le mostraba a un Sam demacrado, tan delgado que casi se le marcaban las costillas, en aquel momento se dio cuenta de que su pelo era mucho más largo que de costumbre, y la barba que tanto le molestaba era mucho más poblada de lo que el había creído en un principio, además de unas marcadas ojeras. Y aun sorprendido de lo que le mostraba aquel reflejo, diviso algo más importante, entre la marabunta de paraguas consiguió reconocer no solo uno en especial, sino que al girarse para ver si se trataba de quien el creía, y efectivamente, conocía a esa persona, alguien que podría ayudarle, y su primera reacción fue intentar correr tras esa persona para darle alcance, pero había olvidado que su cuerpo apenas tenia fuerzas, y tropezó cayendo sobre, unas pocas personas. Al tiempo que caía su visión se volvió borrosa, pero pudo sacar fuerzas para gritar el nombre de aquella persona. - ¡¡Daphne!! – Luego, todo se volvió oscuro.

Posted by: Daphne Delacour Jun 18 2011, 03:13 PM
Otra vez salía un poco más tarde de lo normal. No tenía por costumbre el salir tarde del trabajo, pero últimamente llevaba varios días saliendo tarde. El hecho de andar, aunque sólo fueran varios minutos por Shiver Alley, tanto de día como de noche, no era del agrado de Daph. Aunque siempre llevaba con ella su varita, un spray "antivioladores", una pequeña navaja y demás artilugios de defensa. Y todo gracias a John, que se había chivado a su padre de que Daph había aceptado ese trabajo, en aquel sitio. "El menos adecuado", que así era como lo describía Eduard.

Esperó en la puerta varios minutos hasta que John vino a recogerla con su coche. Cuando llegó a su casa, se duchó y se cambió de ropa. Se puso algo adecuado para salir a comer fuera. Había quedado con Ashley, la llamó y quedaron en Soho.

Se apareció con cuidado en un callejón, ya que no quería que su hermano la llevara. Seguro que se pondría pesado e intentaba ligar con su amiga, y Daph pasaba de eso, al menos por ese día.

Mientras esperaba a que apareciera su amiga, contemplaba el cielo. Ese día no estaba soleado, sino todo lo contrario, estaba lleno de nubes. Odiaba los días grises, como ella los llamaba, ya que la hacían sentir triste. Después miró al frente, había mucha gente andando por aquel lugar y eso le agobiaba un poco.

Llevaba ya como media hora esperando y su amiga parecía no dar señales de vida. "¡Vaya Ashley! ¡Siempre se retrasa!" Pensaba la joven Delacour al respecto sobre su amiga. Y no pasó tanto tiempo, cuando notó que una gota le había caído.

Miró al suelo y poco a poco, se llenaba de gotas y más gotas.

-¡Bien, está lloviendo! ¡Y yo sin paragüas!- Decía al mismo tiempo que empezaba a aumentar la lluvia. Sacó su varita y conjuró un paragüas de colores, al menos no se mojaría más de lo que ya se había mojado.

Paseaba por los diferentes escaparates y se paró en uno para contemplar su reflejo. Un nuevo reflejo* que le gustaba bastante más que el suyo propio. Le encantaba mirarse y contemplar satisfecha sus nuevos ojos, tan azules como el color del cielo, su pelo entre castaño y un poco de rojizo cuando le daba la luz.

Era otra persona y estaba irreconocible, aunque quien la conociera, la sabría reconocer fácilmente, ya que aquel lunar a un lado de su cara y el tatuaje de su muñeca, la delataban como la "verdadera" Daph.

Dejó de mirarse y ahora estaba viendo un sinfin de paragüas que ivan y venían, y debajo de ellos a la gente que los portaba. Le pareció ecuchar su nombre, alguien que la llamaba y se giró hacia todos lados para ver de quien se trataba. Hasta que pudo comprobar, que la persona que la llamaba era conocida.

Llegó a su lado corriendo, tanto que en una de las veces casi se cae, pero no llegó al suelo porque sólo se tropezó. Se quedó parada a pocos centímetros de esa persona, de frente a él. Se quedó mirándolo con la boca casi abierta, de lo sorprendida que estaba.

-¡No puede ser! ¡Sam! ¿Qué te ha pasado?- Se preguntaba muchas cosas, pero la mayoría de esas preguntas eran incómodas de hacer, así que sólo se limitó a preguntar las preguntas adecuadas.

Se tiró a abrazarlo, lo acobijó bajo se paragüas y le puso la chaqueta que llevaba ella puesta.

-¡No te preocupes, Sam! Estoy aquí contigo para lo que haga falta.- Le dijo con un tono de voz suave.


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*Apariencia de Alexis

Posted by: Sam Ford Jun 25 2011, 03:58 PM
Apenas había perdido la conciencia unos segundos, volvió a abrir los ojos, al principio todo era borroso, pero poco a poco todo se fue volviendo nítido, no solo el efecto de la vista, su sentido del oído empezó a funcionar casi al mismo tiempo, al principio solo escuchaba el murmullo de la gente, luego escucho algunas cosas sueltas, y fragmentos de frases en las que se referían a él como un borracho bien un yonki, pero el paso del tema, estaba demasiado aturdido aun, como para darles importancia a esos pobre ignorantes. Lo que no ignoro es el sonido de la voz de la persona que lo tenia sujeta, la miró, no lucia su aspecto habitual, ya la había visto muchas veces con aquella apariencia, pero eso era lo de menos, de una forma u otra conocía bien ambos aspectos de la metamorfomaga, lo único que no cambiaba de ella era aquella dulce voz, con la que expreso su preocupación.

- No tengo ni idea, Daph, apenas puedo recordar nada. – intento pensar, pero aun sentia aquel fuerte dolor de cabeza que llevaba soportando desde que se había despertado en el callejón.- ¿Dónde estamos? - Pregunto mirando a su alrededor, el lugar le era familiar, pero ahora era incapaz de ubicarse, solo tenia la certeza de que seguía en el reino unido, ya que al menos la mayoría de gente de su alrededor hablaba en ingles.- Por las barbas de Dumbledor ¿podrías sacarme de aquí? - Daphne le coloco una chaqueta sobre el torso, lo cual Sam agradeció, pues eso calmo un poco la sensación de frío, aun así la lluvia aun no había cesado, y no tenia pinta de que fuera a hacerlo en breve. Le daba igual donde lo llevara la metamorfomaga, mientras fuera un lugar tranquilo, donde pudiera relajarse, y alejarse de aquel bullicio, y de las miradas inquisitivas de la gente, que ya no solo miraban al demacrado Sam, sino que Daphne se había convertido en objetivo de miradas, de compasión o preocupación, algunos le decían que no valía la pena ayudarme, que las personas como yo no tenían remedio. Sam maldijo en su mente “¡Malditos prejuicios! ” pero seguía débil, y no seria él quien iniciara una discusión, pero algún día escribiría una canción acerca de ese tema. Pero ahora debía ponerse en pie, con la inestimable ayuda de su amiga, y empezarían a caminar despacio, ya que ahora mismo Sam se sentía como un equilibrista caminando sobre una cuerda tensada entre dos edificios, esperaba no tener que caminar así mucho tiempo, no estaba seguro de que su cuerpo fuera a aguantar el esfuerzo de un largo camino.

Posted by: Daphne Delacour Jul 14 2011, 12:04 PM
No podía creer lo que veía con sus ojos, Sam tenía un aspecto horrible. Parecía como si se lo hubiese tragado la tierra y al pasar un tiempo, lo fuera devuelto a su sitio. Daph parpadeó varias veces, se pellizcó otras tantas, pero aquella imagen no se iba de su vista. ¡No era un sueño! La mala suerte esque era verdad, estaba pasando. Y Daph estaba ahí, mirando embobada a Sam a la cara.

Parecía un ser inerte, sin vida, sin a penas mover ningún músculo, ni siquiera parpadear. Era imposible que Sam se viera en esas condiciones en ese momento. Pero era cierto. Sabía que él era un chico bastante fuerte, tanto que si se tuviera que pelear, no lo dudaba ni un segundo. Pero aquella imagen o pensamiento que Daph tenía de Sam, iba desvaneciendo poco a poco al verlo así.

-- No tengo ni idea, Daph, apenas puedo recordar nada. ¿Dónde estamos? Por las barbas de Dumbledor ¿podrías sacarme de aquí?-

Las palabras que su amigo le decía, se agrupaban unas después de otras en su cabeza. Estaba conmovida y algo le decía que lo que le había ocurrido a él, no era nada que se pudiera clasificar como bueno, incluso su intuición femenina se lo decía. Después de estar divagando por unos cuantos segundos en su mente, miró con atención a Sam y le dedicó una sonrisa forzada. En esos momentos, no se encontraba con fuerzas para sonreír.

-No te preocupes Sam, cuando vayas recordándomelo si quierespuedes contármelo. Sabes que no tengo que decirte, que tienes mi apoyo para cualquier cosa.-Le decía mientras le ayudaba a incorporarse para ponerlo de pie.-Estamos en Soho, un sitio inadecuado para estar aquí, así que será mejor que nos marchemos cuanto antes-Le siguió colocando la chaqueta por encima y lo mantenía debajo del paragüas mientras que, había pasado un hombro de ella por encima de el de él y le ayudó a caminar.

Era un rítmo muy despacio, incluso más que el rítmo normal que siempre llevaba Daph, pero ¿acaso le importaba? Estaba ayudando a Sam y nada más importaba en aquellos momentos.

Se lo llevó de nuevo al callejón en el que ella había aparecido. Miró a Sam y le sonrió, pero esa vez la sonrisa era sincera.

-¡Te voy a sacar de aquí! Puedes confiar en mí, Sam. Aunque las cosas no han ido bien desde lo que pasó, estaré contigo todo el tiempo que lo necesites y me dejes estarlo.- "Lo que pasó", esas palabras que después de todo, ellla no quería escuchar, ni siquiera nombrarlas . Pero aquella situación pedía a gritos el hablar las cosas.

Daph era de las personas que decían que "donde hubo fuego, ceenizas quedan". ¡Y qué gran razón! No podía decir que ella había olvidado a Sam por completo, siempre estaban los momentos de bajón, viendo una película de amor, comiendo bastante helado y que no importaba cuanto podría llorar en ese tiempo. A veces, echaba de menos alguien a su lado, lo echaba de menos a él. Pero se lo tenía que callar todo ese tiempo en el que se lo había callado.

Aparecieron en Rowena Lane, a pocos metros de la casa de Daph. No quería aparecer en la misma puerta de su casa porque lo más seguro esque John estuviera practicándo baloncesto en el jardín . Y si los veía llegar mediante la magia, empezaría a interrogarles y se enfadaría con ambos por no haberlo llamado para que fuera a recogerlos.

Daph no quería espectáculos por parte de su hermanito, no estaba en esos momentos para tonterías. Condujo a Sam por la puerta de atrás y le ayudó hasta haber subido a la primera planta de la casa.
Su habitación. Abrió la puerta y le dirigió hasta la cama, ayudándole a tumbarse en ella.

- Quiero que descanses, que lo que menos necesitas ahora son ruídos y demás tonterías. Voy a traerte ropa limpia para que te cambies, mientras que te das una ducha, supongo que la ropa de John servirá.--Le dijo mientras que abría la puerta para salir- El baño está detrás de esa puerta que tienes enfrente, allí tienes todo lo necesario.-

Se lo iba diciendo mientras que iba saliendo por la puerta. Aunque al rato se volvió a escuchar la voz de Daph.-¡Y no te muevas de aquí, que enseguida vengo!-Se le olvidaba recordárselo, así que volvió y se lo dijo por un hueco que dejaba la puerata entre abierta.

Sabía que Sam nunca le hacía caso a lo que ella le decía, siempre le gustaba llevarle la contraria y por ello, aquello que le había pasado era la consecuencia de no hacerle caso. El decirle, "¡Ya te lo dije!", se lo había ahorrado y más como Sam se encontraba.

Bajó hasta la cocina y preparó una sopa caliente con un zumo de naranja que ella misma había exprimido, una pizza que sabía que le gustaba a Sam y un trozo de tarta que había hecho la tarde anterior. Aquel menú era para su amigo, pensó que le vendría bien el comer algo. Seguro que tenía hambre, y por su aspecto, mucha.

Subió de nuevo las escaleras con la bandeja en las manos y poniendo atención con cuidado de no tropezarse con nada, ya que no quería que se le cayera la comida al suelo. Se la puso en un lado de la cama, poniendo la ropa limpia, y ella se sentó en el otro. No hizo ningún ruido, se quedó ahí sentada, eesperando a que Sam saliera de la ducha.

Posted by: Sam Ford Nov 18 2011, 09:35 PM
La forma en la que llegó al interior de aquel taxi aun le quedo un poco borrosa, pero ahí estaba en aquel asiento trasero junto con una de las personas más importantes que habían pasado por su vida, pero en aquel momento seguía sin tener fuerzas para pensar en cosas tan triviales como esa, al menos en ese instante. Aunque no se iba a negar a si mismo que haberse encontrado a Daphne en aquella situación era lo mejor que le podría haber sucedido.

El trayecto en taxi se le hizo corto, no sabe cuanto duro ni como se habría tomado Daphne su desmayo, aunque el descanso no le vino nada mal, se despertó con algo más de energía, mientras su amiga pagaba al taxista él aprovecho el momento para echar un vistazo por la ventana para ver donde se habían detenido, y quedo seguro de un par de cosas, una era que estaba de nuevo en Le Valgrange y que aquello parecía Rowena Lane.

Caminando con algo de esfuerzo, Daphne le condujo por el patio trasero de una bonita casa, que por lo visto compartía con su hermano, pues había muchas fotos de ellos en lo poco que pudo ver de la planta inferior. Acto seguido subieron a la planta superior donde ella lo metió en el interior de una habitación y lo hizo sentarse en una cama que le pareció bastante cómoda, mientras Daphne le daba algunas instrucciones e indicaciones, sobre si debía darse una ducha o si debía descansar mucho, o que ropa ponerse, él miró la estancia, era otra casa distinta, pero era innegable que aquella era su habitación, todos los detalles la delataban, lo cual le hizo esbozar una sonrisa, la cual amplió, cuando ella salió fuera y le grito desde el pasillo “¡Y no te muevas de aquí, enseguida vengo” pues parecía una frase inocente, pero era terca y tozuda como una mula, y estaba bien seguro de que le convenía hacerle caso.

Aun con algo de esfuerzo, pero con menos fatiga se levantó de la cama, y apoyándose en muebles y paredes llegó al baño, era bastante amplio y al ver la bañera pensó que mejor que en lugar de una ducha le iría mejor tomar un baño, y así se ahorraría el tener que estar de pie, y el cansancio que eso le provocaba. Puso el tapón de la bañera y abrió el agua caliente, y mientras la bañera se iba llenando, el se fue quitando la ropa poco a poco, tenia casi todo el cuerpo agarrotado, luego se acerco al estante de las toallas y agarro una para tenerla cerca y secarse al salir.

Cuando el baño estuvo preparado, se metió lentamente en la bañera, el agua estaba ardiendo pero poco le importaba, pues en ese momento se dio cuenta de cuanto frio tenia en realidad, y su cuerpo lo acabaría agradeciendo, una vez tuvo su cuerpo completamente sumergido cerró los ojos y se relajo, y algunos flashes le vinieron a la mente, el momento de su captura, la cara de Moore mofándose de él, su varita rota, una sala de interrogatorios, un potente foco de luz, y él atado a una camilla, y finalmente un fuerte pinchazo de dolor, que lo devolvió a la realidad, de un relajante baño, pero con la sensación amarga de que le habían hecho alguna cosa, pero no sabía de que podía tratarse.

Ya había pasado demasiado metido en la bañera, su cuerpo se había relajado muchísimo y se sentía más hábil a la hora de moverse, y por supuesto la fatiga apenas era perceptible, quito el tapón, y se levanto para agarrar la toalla, y empezó a secarse, se coloco la toalla alrededor de la cintura, y se dispuso a salir, cuando observo que pasaba ante un espejo impregnado de vaho, se acerco y paso la mano sobre el cristal para aclarar la imagen que al principio era borrosa, la imagen que había visto en aquel escaparate apenas era nítida, ahora se daba cuenta realmente de cuan demacrado estaba, se le notaba delgado y una poblada barba le cubría la cara, más poblada de lo que creía al principio… y Daphne lo había visto así, y aunque no era su culpa se sintió algo avergonzado, aun sentía algo por ella, lo ultimo que quería el metamorfomago era que ella lo viera de aquella forma.

Regreso a la habitación donde había olvidado la ropa que Daphne le había traído, a saber por que razón pensó que su amiga aun no habría vuelto y entro como si nada, pero ahí estaba… ahora que podía verla en condiciones, estaba guapísima, y por una fracción de segundo se cruzo por fin con aquellos ojos tan arrebatadores, pero se puso tan nervioso que enseguida aparto la mirada.

-¡Oh vaya!... creía que aun no habías vuelto. - Pero no solo había vuelto sino que se había molestado en traerle algo de comer.- Quizas debería ir al baño a vestirme- Ella le había visto desnudo muchas veces, pero Sam no pensaba que aquella fuera una situación que invitara a rememorar su anatomía, así que agarro la ropa y se dispuso a salir de la habitación.

Posted by: Daphne Delacour Nov 24 2011, 01:56 AM
Mientras que Sam se encontraba en el baño dándose una ducha, Daphne estaba contemplando su habitación. Había pasado mucho tiempo desde el último día en el que lo había visto, de la última palabra que le había dirigido. No recordaba cuanto tiempo había pasado, pero lo que sí sabía es que todo había cambiado desde aquel tiempo, incluyéndola a ella misma también. Había pasado de estar completamente feliz y tener muchas razones y motivos para vivir día a día, a estar totalmente hundida sin tener ganas de nada.

Existía una palabra en el diccionario que la describía perfectamente, una palabra compuesta de cinco letras: Vacía. Así se sentía después de que le dijera adiós el que ella había definido como el amor de su vida. Aquel flechazo de amor, pero para Daph se había convertido en una condena y un sufrimiento. La soledad y la tristeza la invadían y por dentro sentía un agujero inmenso. Aunque los días seguían pasando, Daph seguía con la misma actitud. Ni siquiera el ver a John hacer el payaso ni su constante moleta presencia la hacían cambiar de estado emotivo.

Se pasaba los días paseando de un lugar a otro en soledad, paseaba por aquellos lugares en los que sabía que él no visitaba. No quería encontrarse frente a él, tan sólo su presencia le podía causar más daño del que ya contaba. También se tiraba horas y horas encerrada en su habitación, aunque lo que hacía allí dentro no es que fuera interesante o divertido, sino todo lo contrario. Leía novelas románticas, de desamor e incluso aquellas que no terminaban en un final feliz, también se pasaba la mayor parte del tiempo llorando e incluso, sacaba la cabeza por la ventana y gritaba todo lo fuerte que podía hasta quedarse sin voz.

Cualquiera que la conociese, se podía hacer una idea de por lo que estaba pasando la metamorfomaga. Pero estaba claro que nadie podía estar experimentandolo nada más que ella sola. Se quitó esos pensamientos de la cabeza, no quería torturarse más. Se levantó de la cama y fue hasta el pequeño mirador que había en su habitación, en el cual se sentaba mientras contemplaba las vistas y componía sus canciones.

Debajo de unos cojines sacó un sobre blanco y de éste cogió unas fotografías, aquellas que guardaba como algo valioso y especial, pero lo que era peor, es que aún las conservara. Pasó una mano por encima de una de ellas, aquellos momentos habían sido mágicos para ella. Una lágrima le resbaló por la mejilla. Pero no pudo seguir mirándolas, la voz de Sam la sobresaltó cuando salió del baño. Guardó rápidamente las fotos en el "escondite" que había debajo de los cojines.

Se puso de pie dejando ver una sonrisa en su rostro, mientras que se pasaba una mano y limpiaba sus mejillas, sólo faltaba que Sam la viera llorando.

- Sí, será lo mejor. Como vayas por aquí destapado, cogerás un buen resfriado.- Le dijo mientras que cogía un cuaderno que estaba sobre el escritorio. El cuaderno en el que escribía sus canciones. Agachó la mirada dirigiéndola a las hojas mientras que él se había vuelto a meter en el baño.

En otros tiempos no le hubiera importado que estuviera solo con la toalla, ya que lo había visto muchas veces desnudo. Pero en esos momentos no le apetecía recordad cosas pasadas, le había costado mucho mirarle a la cara y dirigirle la palabra. Al menos se mostraba amable con él y mucho trabajo le había costado. Aún no se hacía a la idea, después de haber pasado tan buenos momentos juntos. Ahora eran amigos y aunque le costaba un gran esfuerzo el ser su amiga, debía de respetar la decisión de él.


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