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Comunidad Mágica: Le Valgrange > Campo de Quidditch > .:: Una escoba para viajar::.


Posted by: Alexia C. Valentine Dec 30 2010, 04:21 AM


Un pequeño recuerdo llegó a mi mente, la idea de que estaba en el campo de Quiddich de Hogwarts, vestía el uniforme de Griffindor, y tenía el cabello atado. Estaba en mi escoba, y no perdía oportunidad para golpear a los del equipo contrario. Sentada en el pasto, ahora pensaba en esos buenos tiempo, los que se me hicieron terriblemente lejanos. Me tendí sobre la hierba verde, que a pesar de estar húmeda por el roció matutino, no me hacía sentir frío alguno, el grueso uniforme que llevaba era suficiente como para evitar que el frío pasara. Sólo lo sentía en mi cabeza, que la mantenía helada.

Las nubes por poco cubren todo el cielo, siempre imaginé que cuando estaba así el día, el cielo era como un gran pastel al cual se le esparcía crema. Sentí la madera lisa y suave de mi escoba a mi lado, entre mis dedos y de un salto me pongo de pie, colocando la escoba lista para subirme en ella. En cuestión de segundos, estaba ya en el aire, alzándome sobre el lugar, a tal velocidad que ni noto cuando el campo es pequeño y veo las torres de la escuela.

Sigo subiendo, siempre entrené para ser bateadora, pero también podía ser buscadora, cuando la titular no estaba, era una posición que se me hacia fácil, pero debí reconocer que había un placer en hacer que los del equipo contrario cayeran como moscas.

Ya muy alto, casi pudiendo tocar las nubes, o eso creía, miré hacia abajo, todo tan pequeño, ni siquiera podía distinguir las personas que pudieran estar cerca de los campos de juego, Dio una vuelta, el aire era muy liviano aquí, tan arriba, en donde el oxígeno era escaso. Doy una vuelta más, y comienzo a descender en picada y girando, en un rizo que hacía que el descenso fuera aún más violento. No veía nada, sólo un punto verde en el centro.

A unos veinte metros del suelo, dejo de hacer giros y doy una vuelta invertida, y vuelvo a subir un poco, quedando a unos 10 metros, tendiéndome en sobre la escoba. Dejando uno de mis brazos colgando. Suelto una carcajada, estaba llena de endorfinas por el haber volado así. Había pensado en dejarme caer, pero la ultima vez que lo hice, casi maté del susto a un profesor.

- quiero un buen partido… me siento demasiado aburrida…- me hablo, en un juego de monologo que hago cuando estoy muy aburrida, y ahora, si lo estaba. Necesitaba alo de emoción, algo de entretenimiento, que no fuera ni alcohol ni drogas, las veces que he estado involucrada con una de las dos cosas (o ambas), ha sido bastante poco recordable.

Desciendo y me dejo caer de la escoba, dando unos pasos con la escoba en mi mano. Me muevo un poco, dando una vuelta y dejo la escoba apoyada en el suelo, miro nuevamente al cielo, este se ha nublado, amenazando con llover. Siento el aroma a lluvia que me trae lindos recuerdos de cuando era niña. Respiro profundo aquel aire, que relaja mis músculos.

Posted by: Harley D. Rosenbarg Dec 30 2010, 08:20 PM
No tenia ganas de salir aquel día, el cielo estaba nublado lo cual le agradaba, sin embargo había algo en el ambiente o en la fecha que la invitaba a permanecer recostada en su cama. Seria tal vez por los días, esos días del mes en especial, cuando se acercaba su visita a san mungo eran los más difíciles de sobre llevar, para empezar su humor era terrible, cualquier cosa que dijeran o hicieran le molestaba, se irritaba muy fácilmente y sentía que no podía quedarse sentada, también había mareos y se sentía muy muy débil, su piel se ponía mas fría y en general era un asco su vida.

Alguien toco la puerta en ese momento, era su hermano que abrió la puerta asomando su cabellera para luego indicarle que se quedarían solos aquella tarde, su padre tenia trabajo al igual que su mama y Eveline había salido al pueblo con sus amigas, no quería dejarla sola en la casa y el tenia que salir al pueblo por lo cual le pidió que lo acompañara. En cualquier otra ocasión le habría dicho que no, pero se lo pidió por favor así que a regañadientes se puso de pie y lo acompaño al pueblo a hacer algunas compras. Ella no tenía ganas de encontrarse con los amigos de su hermano, no tenía ganas de nada mas que de… bueno, sangre. Efectivamente, aquella enfermedad que la acogía desde su nacimiento solamente aminoraba con las transfusiones que mensualmente le hacían y realmente estaba deseosa de que la siguiente llegara.

Se separo de su hermano, ella le dijo que tenia que ir por algo de comer, su hermano no lo discutió, pero realmente Harley no podía comer mucha comida sólida en esas fechas, su estomago no lo resistía, así que después de ponerse de acuerdo con su hermano para encontrarse en el campo de quidditch fue por un jugo de tomate recién exprimido. Era lo mejor que su organismo asimilaba, pues decían que el tomate ayudaba a generar glóbulos rojos, que era lo que le faltaba y de cierta forma si le ayudaba pues calmaba un poco las nauseas y el cosquilleo en su estomago.

Llego primero que su hermano al campo de quidditch, pensó que podría dormirse un rato ahí en las gradas hasta que él llegara, sin embargo al acercarse más observo a un punto volador surcando los cielos, se llevo la pajilla de su jugo de tomate a los labios y comenzó a beber mientras sus ojos verdes brillantes estaban puestos en la figurita volando por el campo; ella nunca había montado una escoba voladora, si por muy tonto que pareciera nunca lo había hecho pues cuando apenas había ingresado a primer año en el colegio de Salem fue cuando todo había comenzado en el mundo mágico, la guerra contra muggles, el cierre de escuelas y todo, de ahí en adelante su educación había sido en las escuelas locales pero se caracterizaba más por ser la niña problema que la niña deportes y si, nunca en su vida había montado una escoba voladora.

Cuando la chica aterrizo en el pasto ella comenzó a aplaudir haciendo aun lado el vaso de jugo de tomate y caminando, no, casi corriendo hasta la joven. Solamente su melena rubia se veía ondear con el viento debajo de un gorrito tejido que tenia consigo.

Hey! Que buena eres con la escoba! … juro que pensé que se me saldría el corazón cuando te vi. por ahí … .- grito desde la lejanía acercándose rápidamente, se detuvo un poco lejos de ella con el pecho agitado por correr y mirando hacia todos lados encantada, la pequeña tenia un rostro alegre sin embargo su apariencia parecía enfermiza, muy pálida para ser real, con unas ojeras realmente pronunciadas.

¿Me enseñarías?... nunca en mi vida he montado una escoba ¿son como las motocicletas? Por que mi padre me enseña a montarlas y… hay, pero que descortés! Me llamo Harley ¿y tu?.

Posted by: Alexia C. Valentine Dec 31 2010, 04:30 AM


Me disponía a subirme nuevamente a la escoba para seguir volando un rato, y así poder despejar mi mente. Por eso me quedé más rato. ese maldito no se me borra de la cabeza. No pudo haber pasado lo que pasó, no y no, por Merlín como no me detuviste, no me mandaste una señal, algún aviso que dijera que no, que me detuviera, y así no hubiera pasado, pero debo reconocer que es su piel la que añoro, sus labios recorriendome y sus manos diestras....

Iba a subirme a la escoba cuando unos aplausos me interrumpen, creo que lleva más tiempo aplaudiendo, pero no es hasta ahora que la he escuchado. Busco a la persona que me aplaudía y de paso, me hacía sentir algo abrumada, no estoy acostumbrada a esas cosas. Una niña corre hacia mí, sus cabellos rubios eran mecidos por la brisa helada, y me quedo mirándola hasta que llega hasta mí, sonríe, y me siento reflejada en ella, en su aspecto tan delicado y pálido.

Yo no tengo una salud de hierro, al contrario, a veces tengo temporadas bastante malas, en donde cualquier brisa me asalta y me manda a la cama, aquejada por una terrible debilidad. Es una condición que mantengo bajo secreto, al igual que mi mezcla de sangre. No quiero que sientan compasión de mí y mucho menos que me subestimen. Cuando enfermo, sólo me voy donde mis padres, y ellos me cuidan hasta que recupero la salud, por lo menos no son largos periodos de tiempo.

- ahh... espera, toma aire, que no quiero que te pase nada...- le digo sus hombros cuando llega hasta mí, me da la sensación que por la carrera le iba a pasar algo - ajajajaa... gracias.. no es para tanto... - me paso mi dedo por mi sien, aún algo incómoda, pero bien, la chica se ve entusiasta y su presencia es lo suficientemente agradable como para contentarme,

- ¿en serio nunca te has subido a una escoba?.. pero eso me parece muy mal, además, si usas motocicletas - me hace pensar que hace tiempo no me subo a una, desde que choqué la mía, y mis padres no quisieron que tuviera una nuevamente - claro que te enseñaré, y me llamo Alexia, pero me puedes decir Alex, así me llaman todos - le digo, sonriendo suavemente, y le enseño mi escoba.

- ¿en serio... que nunca te has subido a una escoba?... para saber desde donde empezar a enseñarte - le digo a la chica, y su nombre se me hace particularmente conocido, pero no sé de donde.

Posted by: Elliot Rosenbarg Jan 1 2011, 08:46 PM
Aquel día en particular, su padre tuvo que atender a personas de la disquera, su madre como era costumbre trabajando todo el día con los aurores. Su melliza, que parecía un león enjaulado salió casi desesperada cuando sus amigas tocaron a la puerte para irse y pues él, se quedó con su hermana menor. Sin embargo, él tenía que comprar libros, tanto para la escuela de magia, como para simple y llano uso personal.

Le había pedido que la acompañara para la tienda, ya que no la podía dejar del todo sola, en especial en esos días que le tocaba transfusión. Su padre, iba a llegar tarde, así que le había dejado una nota diciendo que hiciera la cena cuando llegara. Quizás, dentro de todas las notas y oficios que tenía que recibir, esa era la nota más desesperanzadora que había recibido. Si bien, Elliot podía lavar, limpiar, pintar y muchas cosas más para el hogar, pero cocinar nunca había sido su fuerte.

Se le ocurrió tal vez en comprar, aparte un libro para cocina. Tal vez no tenía un talento innato para la cocina, pero tenía un talento innato para el estudio, así que siguiendo instrucciones, quizá le saliera mejor la cena que en otros días.

Sin embargo, Harley le había dicho que lo esperaba en el campo de Quidditch, de la comunidad, ya que iba a tomar un desvió para comprar unas cosas para su alimentación, cosa que no reprochó ya que ella sabía mejor que él lo que le favorecía a su estomágo y lo que no. Él siguió su trayecto hasta la libería local.

Se puso una mano en la barbilla, observando cual libro le convenía o no. Decidir para él, era fácil, puesto que ya tenía en mente una idea de lo que quería llevar, solo necesitaba revisar qué libro podría ser más útil que el otro y listo. Así que una vez decidido todo, tomó los libros he inmediatamente se fue a la sección de gastronomía mágica.

"Diez pasos para hacer un rico estufado con magia"

Sí, ese era su libro. Sin más, lo agarró y lo llevó al mostrador. Sacó su dinero y con una bolsita que se hacía miniatura, se llevó los libros en el bolsillo. Miró su reloj de muñeca, ya era tiempo de encontrarse con Harley, así que se dirigió al punto de encuentro acordado.

Caminó unos cuantos metros, quizá tardó 20 minutos en llegar desde la librería hasta el campo. Cuando vio a lo lejos dos figuras femeninas; supuso que la delgada y rubia era su hermana, aunque no veía a lo lejos la otra chica.

De igual manera se acercó

- Aquí estás Harley - Cuando alzó la mirada se dio cuenta que se trataba de Alexia, su amiga de la casa de Gryffindor - Hola! Alexia - Sonrió amenamente, aunque sabía que aún su brillo de semiveela, le hacía sentir algo incomodo en su presencia.

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