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Comunidad Mágica: Le Valgrange > Hourglass Square > His morning elegance


Posted by: Walter Weiszäcker Mar 7 2011, 10:17 PM
Era temprano. Demasiado temprano. Tanto que apenas se atrevían a asomarse por el horizonte unos tímidos rayos solares de color anaranjado, mientras los habitantes de Le Valgrange permanecían aún en brazos de Morfeo. O, al menos, así lo hacía la mayor parte de los habitantes de Le Valgrange, a excepción, por supuesto, de Walter Weiszäcker, cuyo trabajo le obligaba a estar en pie a tan indecentes horas de la mañana. Los empleados de Goldman’s, de hecho, debían de ser los últimos en irse a la cama, y los primeros en levantarse; pues cuando no había que servir la última ronda de tragos ya bien entrada la madrugada, había que salir a comprar los ingredientes del desayuno de los huéspedes, algo que siempre, siempre tenía que ser antes de que los mismos despertaran. A saber: huevos, calabaza para hacer zumo, bacon, fruta fresca, pan recién horneado, melaza... Michael solía dejarme la lista de la compra sobre la encimera de la cocina.

Algunas veces tenía la suerte de que Selene madrugaba también y, en un arrebato de compasión, me acompañaba al mercado. Pero, a juzgar por lo silenciosa que estaba hoy la planta baja de la taberna, no parecía ser uno de esos dichosos días. Suspiré hondo, saltando los dos últimos escalones de la escalera y terminando erguido sobre mis dos pies cual gato silencioso. Luego, entré como una exhalación en la cocina, solamente para meter en mi bolsillo aquel trozo de pergamino y beber, rápidamente, lo que quedaba de una botella de leche de cristal. De inmediato, lo escupí.

-Buaj... – Sabía amarga. Me limpié la boca usando el antebrazo, según evaluaba el estropicio causado. Bueno, simplemente era cuestión de dar una pasada con la bayeta. Hecho. A continuación, me dirigí hacia la entrada, cogiendo el abrigo del perchero y embotándome mi gorro de lana. Antes de salir a la calle, comprobé que aún tenía la lista en el bolsillo, dinero en el otro y mi varita escondida en la pantorrilla, bajo el calcetín. Sí, he dicho bajo el calcetín. Sé que podría parecer incómodo, mas nada más lejos de la realidad. No por nada me había apropiado del “sujetavaritas” que usaba mi madre para trabajar: un entramado de cintas hechas con piel de dragón, muy útiles para guardar al mejor amigo del mago, su varita.

Sentir el aire congelado de fuera, era como recibir una bofetada en la cara. Menos mal que, de haber seguido la misma rutina matutina cada día en los últimos meses, ya estaba acostumbrado e incluso había pseudo automatizado el proceso de ir hacia Hourglass Square. Giraba a la izquierda, a la derecha, otra vez a la derecha, acelerar el paso por si me encontraba con el sabueso del señor Cohen y, por último, todo recto hasta el final. Una vez allí, me dirigí a las pocas tiendas de comestibles que se encontraban abiertas – muchas de las cuales, abrían casi exclusivamente por mí–, le tendí la lista de la compra al encargado, para después, sencillamente, esperar a que me diera mis bolsas. Pagué. El encargado me dio el cambio, uno que nunca me molestaba en comprobar si era correcto; primero, porque al fin y al cabo, se trataba del dinero de Michael, no del mío; segundo, porque mi cerebro aún no estaba muy predispuesto a ponerse a hacer cuentas matemáticas.

Tras unos segundos más, que utilicé para despedirme, me decanté por poner de nuevo el automático -rumbo Goldman’s-, al tiempo que fantaseaba con la calidez de mis sábanas, y sintiendo también cómo las bolsas que sostenía entre mis brazos, se iban haciendo cada vez más ligeras conforme avanzaba. ¿Por qué sería? Oh, qué más da. Mi cama era tan real que casi podía oír roncar a Agnes.

Posted by: Eli Ford Mar 8 2011, 03:38 PM
Aquella mañana, Eli decidió que era hora de levantarse, había vuelto a pasar la noche en vela, otra vez. Seguía sin superar la muerte de su mejor amiga, y eso le estaba robando el sueño a menudo. Fue al baño, para lavarse los dientes, luego se lavo la cara con agua helada, lo que la ayudo a despejarse un poco. Cuando salió del baño escucho los ronquidos de Sam, lo cual le hizo esbozar una leve sonrisa, su hermano trabajaba duro y hasta muy tarde en su primer proyecto en solitario. La deportista, volvió a su habitación, para vestirse, algo sencillo, una camiseta roja, unos vaqueros negros, y unas converse rojas. Después volvió de nuevo al baño para peinarse, una vez estuvo lista, se fue a la cocina, allí solo cogió las llaves de la casa, lo más normal sería que desayunara, normalmente se prepararía un desayuno inhumano para una persona normal, pero estaba tan ahogada en su propia pena, que llevaba casi un mes comiendo apenas lo necesario, de hecho en las ultimas semanas, había ingerido más alcohol, que alimentos. Antes de salir, miró la hora, aun era muy pronto, demasiado pronto, incluso para empezar a emborracharse, pero que más daba era su día libre y además era incapaz de pegar ojo, cogió su varita, y luego su chupa de cuero donde metió dicho objeto en uno de sus bolsillos, junto a las llaves de su casa.

No tenia un rumbo fijo, de ser una hora decente habría ido directa a Scarlett Moon, para empezar la borrachera, y haberse quedado allí hasta que Aspros o Brownie, no la dejaran beber más, ye luego partir a otro lugar donde beber. La rubia pensó, que ya que no tenia nada que hacer, podría ir a la tienda de artilugios mágicos, para mirar haber si había salido, algún nuevo modelo de escoba, o simplemente dar una vuelta por Hourglass Square, al menos estaría entretenida, y podría comprarse el profeta, o el diario deportivo, para tener algo que leer.

Cuando llegó a la plaza central del pueblo, que por cierto era el ultimo lugar donde vio viva a Alexia, por ultima vez, mientras pensaba en eso, había seguido andando y apenas se había adentrado unos veinte metros, cuando vio a un muchacho, algo adormilado, que la alejó de sus pensamientos por unos instantes, el chico iba con unas bolsas entre los brazos, una de las cuales se había roto por debajo, e iba perdiendo su carga a medida que el chico iba andando. Se acercó recogiendo unas naranjas, y unos panecillos del suelo, y luego llamó al chico, - ¡Hey!- para advertirle. – Chico, creo has perdido todo esto, además de que también has perdido la capacidad de mantenerte despierto.- Dijo, la que se había pasado la noche en vela, y que en ese momento debía de tener unas ojeras, que en esos momentos debían llegar casi al suelo.

Posted by: Walter Weiszäcker Mar 12 2011, 08:40 PM
No había dado ni dos pasos más, cuando escuché a alguien gritar a mis espaldas. Por un momento, calibré la posibilidad de que no me estuvieran llamando a mí, pues mi mente se resistía a abandonar el modo automático tan fácilmente; sin embargo, pronto caí en la cuenta de que no, no podrían estar llamando a otra persona, más que nada porque la plaza se encontraba un tanto desierta. Giré sobre los talones, entonces, y ¡por Dumbledore! la chica que había allí me dejó sin aliento. Vestía con un desagradable estilo muggle, es cierto, aun así tenía que admitir que aquella chupa de cuero le sentaba francamente bien. En sus manos sostenía varias naranjas y panecillos que, en efecto, se habían precipitado desde una de mis bolsas agujereada. Me dijo que además de mi compra, también había perdido la capacidad de mantenerme despierto. Sonreí medio avergonzado. Bien, Horst, ahora es cuando tú dices algo inteligente. Algo inteligente, vamos:

-Creo que... – Pero nunca llegué a resumir toda mi brillantez intelectual en una frase, porque justo en ese instante, la bolsa terminó por romperse dejando caer todo su contenido sobre uno de mis pies. Una maldición se escapó de entre mis labios, y lo que pasó a continuación fue bastante confuso. Algo como que mis pies tropezaron en el intento de esquivar los meteoritos, para finalmente hacer que resbalara y cayera de bruces contra un duro, realmente duro adoquinado de piedra del suelo –. Vale, vale. Estoy bien... – aseguré, antes de que ella tuviera oportunidad de acercarse a socorrerme o, quizás a averiguar si se me había roto algún diente. Afortunadamente, según el informe que había mandado hacer a mi lengua, todavía los conservaba todos –. Creo que las otras bolsas han amortiguado un poco la caída. – Contemplé cómo los huevos rotos habían salpicado por todas partes. Me quité el gorro, pasándome la mano por el pelo con exasperación –. Pfff, qué desastre. Dime ¿te gustan los huevos aplastados? – le pregunté desde el suelo, como quien pregunta por huevos salteados o pasados por agua.

Aparté alguna que otra naranja más, de las que había caído al suelo, para poder hacerme un hueco y sentarme debidamente. Luego comencé a remangarme el pantalón. Pensaba sacar mi varita y realizar un reparo a la bolsa rota.

-Al menos ya me he despertado – rezongué. Elevé los ojos hasta la muchacha, que ya se encontraba más cerca. Parecía tener un aspecto un tanto demacrado, ¿qué le pasaría? –. Pareces una muerta de hambre....quiero decir, que estás muerta de hambre. Te veo hambrienta. – Le dirigí una mirada desesperada –. ¿Puedo invitarte a desayunar? – Y Michael habló dentro de mi cabeza: “eso te lo descontaré del sueldo”.

Posted by: Andrea Castaño Mar 15 2011, 01:38 PM
Un colibrí etéreo rodeó a Eli dando tres vueltas a su alrededor para después volar hasta la altura de su rostro y quedarse mirando sus ojos, curioso. Quizás, a ojos del chico rubio que estaba enfrente de la jugadora de quidditch no entendía que estaba pasando más allá de que era un patronus lo que tenía enfrente, pero estaba segura de que la miss corazón salvaje si sabía que estaba pensando. El ave dejó de mirarla para volver por donde había venido y cuando llegó hasta su ama, simplemente se esfumó.

Una vez ambos muchachos se giraron hacia ella, la cual estaba unos cuantos metros más atrás en la acera de enfrente, levantó la mano y saludó mientras mostraba una sonrisa. Desde que la directora del colegio de magia y hechicería de la comunidad mágica le hubiese castigado con su particular tiranía a limpiar los retretes del baño de Myrtle, las cosas no estaban demasiado claras entre Andrea y su madre, si no fuera poco por la fuerte discusión que habían mantenido el mismo día del castigo, además en la casa de los Castaño reinaba un silencio tenso entre ambas por aún su clara decepción hacia su hija. Su padre en cambio pronto se le pasó el enfado e incluso la había defendido diciéndole a su madre que ella de joven era peor, pero no había nada que hacer cuando Danielle se enfadaba, así que ahí estaba, por las calles de Le Valgrange de buena mañana paseando como una tonta.

Se acercó a su tía y le dio dos besos para después cogerla del brazo y preguntarle qué hacía allí a esas horas de la mañana por la calle.

- Tita Eli, ¿Y eso despierta? -¡Ese día no era para madrugar! Si incluso aún hizo frío. Luego, se percató de la presencia del chico al cual había visto alguna que otra vez en el Goldman’s. ¿Willy se llamaba? ¿O era Walter?- Hola. –Le saludó con una sonrisa educada para volver su mirada hacia su tía.

Si no tenía nada que hacer quizás le diría de dar una vuelta con ella, aunque… Volvió a ladear la cabeza hacia el chico que tenía enfrente. Si estaba con él sería porque ya tenía algún plan en mente y seguro que no iba a tratarse solamente de irse a desayunar. Pues vaya, con qué hambre se había levantado su tía esa mañana.

Entonces simplemente la saludaría y dejaría que se fuese con Willy a hacer cosas de dudosa legalidad, ¿Él no tenía su edad? Pronto empezaría a llamar a su tía asalta cunas.

Posted by: Eli Ford Mar 19 2011, 05:11 PM
Diría que aquel chico, se despertó, aunque más bien revivió ante la llamada de Eli, realmente iba bien dormido, ahora se había dado la vuelta hacia la rubia, con cara de sorprendido al percatarse de lo que ella llevaba entre los brazo, aquella parte de su compra que había terminado sobre el suelo de la plaza. El empezó a decir algo. Cuando de pronto, la otra bolsa que sostenía el muchacho, se desquebrajó, llenando el suelo de comida. ¿Por qué demonios hacían las bolsas tan frágiles y finas? Eli no creía que fuera tan difícil hacerlas un poco más gruesas. Pero ahí no termino el asunto, el chico, en un intento de evitar que las cosas le cayeran encima, cuando pisó lo que a ella le pareció una manzana, haciendo que el chico se diera de bruces contra el suelo. Ella enseguida intento socorrerle, pero antes de que pudiera hacer nada por el chico, este le hizo una señal indicándole que todo estaba en orden.

El gusto de Eli por los hombres o mujeres, nunca había seguido un patrón definido, y seguramente a la gran mayoría de mujeres del mundo, no les atraería alguien tan torpe, por que sinceramente, aquel chico era muy torpe, aunque quizás se debiera a la falta de sueño, tan típica de esa hora del día, pero de todas formas, para Eli la falta de habilidad de aquel chico para dominar aquella situación, le pareció encantadora, por que aunque no lo expreso en su cara, todo aquello le pareció muy divertido. Y además de ser encantadoramente torpe, el muchacho demostró cierto ingenio, con dos frases que a la rubia le parecieron muy graciosas.

- Ja ja ja, ¿los huevos aplastados? Bueno, si te refieres a esos que están en el adoquinado… no tienen muy buena pinta a decir verdad.- Lo dijo ¿bromeando? Hacía tanto tiempo que no bromeaba con nada, que se sorprendió a si misma siguiéndole la corriente al chico. A continuación él, le pregunto algo que la dejo con la boca abierta, tal fue la sorpresa, que incluso ella misma reflexiono sobre el asunto. ¿De verdad tenia tan mal aspecto, que parecía una muerta de hambre? – Esto… no en realidad… no se trata de eso… es que veras…- se puso tan nerviosa que empezó a balbucear como una tonta, no podía ser tan complicado explicar que no había dormido bien y que a eso se debía su mala cara, pero no supo explicarse, y entre sus propios balbuceos, se elevó una nueva pregunta del chico.- ¿Qué? Lo siento, pero… no.- no es tan malo como parece.- Veras, no es que no quiera desayunar contigo, sino que… no tienes por que hacerlo, de verdad, no quiero abusar de ti ni de tu tiempo… aunque la verdad no me importaría pasar un rato con un chico tan simpático.- dijo con la cara sonriente. Luego cayo en la cuenta de que aun no se habían presentado, y estaba dispuesta a hacerlo cuando un patronus en forma de colibrí se planto ante sus ojos. Solo conocía a una persona a quien correspondiera el hechizo, y compartían la misma sangre, se trataba de su joven prima-sobrina Andrea, y la presencia de aquel patronus significaba que la muchacha andaba cerca, y cuando el colibrí, desando su camino las sospechas de la rubia se confirmaron, allí en medio de la plaza estaba Andrea, caminando hacia ella. Su sobrina le dio dos besos y ella respondió con el mismo gesto y luego Andrea la llamo por su nombre, ahora él lo habría escuchado, y sabía como se llamaba, pero la deportista aun no conocía el nombre por el cual llamar al chico. La pregunta que le hizo su sobrina le vino bien, por que a ella no le costaría contarle que no había dormido bien. – Pues no he podido dormir muy bien esta pasada noche, así que decidí salir a pasear un poco para despejarme.- Así el chico entendería que el mal aspecto que tenía, no se debía a la nutrición sino al insomnio. – Y tú ¿se puede saber que haces levantada un sábado por la mañana tan temprano?

Posted by: Walter Weiszäcker Apr 17 2011, 05:43 PM
FDR: mil disculpas por la tardanza.

-Ya lo suponía... – respondí torciendo el gesto con una expresión decepcionada, mientras en mi fuero interno me regodeaba por haber hecho reír a la chica. Pero todo lo bueno se acaba. Fue, entonces, cuando tuve la genial idea de hacer una observación en voz alta con respecto a su “mal aspecto”. Elevé la mirada lentamente, con algo de temeridad, al escuchar sus balbuceos. Seguro que ahora estaría pensando que yo era un cretino, o algo por el estilo. ¿Por qué no, simplemente, me callaba en presencia del género femenino? A estas alturas, ya debía tener claro que no se me daba para nada bien –. ¡No! No, no, no... No me malinterpretes. O sea, no quería decir que te veo anoréxica. ¡No! ¡Estás muy buena! – Me mordí el labio. ¿Por qué no podía? Dejé de forcejear con mi pantalón para pegarme un ficticio bofetón en la cara. Bueno, después de eso no me sorprendió que no deseara que alguien como yo la invitara a nada. Le dediqué una comprensiva sonrisa nerviosa, antes de volver a pelearme con el artilugio de mi pantorrilla –. Ya... No pasa nada... – comencé a decir; sin embargo ella prosiguió hablando. Dijo que no quería abusar del tiempo de “un chico tan simpático”. De nuevo, mis manos dejaron de trabajar.

Me quedé por unos segundos paralizado, en medio de la nieve, analizando si de verdad acababa de escuchar bien. Por lo visto, sí. No pude evitar poner los ojos en blanco, colocar una boba sonrisa en mis labios y negar con la cabeza, como si estuviera siendo modesto. Me encontraba a punto de replicar que no me importaba lo más mínimo gastar un poco de mi tiempo en ella -y que, de hecho, no perdería tiempo de trabajo, porque pensaba invitarla a desayunar en Godlman’s-, cuando una pequeña figura plateada apareció de la nada, interrumpiendo nuestra conversación. La danza del colibrí alrededor de la rubia, resultaba una visión casi hipnotizante. Al final, el patronus regresó a la persona que lo había conjurado y, en ese justo momento, sentí cómo mi corazón daba un vuelco al ver a Andrea saludándome alegremente. Era como si alguien le hubiera dado a la cámara lenta de repente, y en mis oídos sólo resonara la canción http://www.youtube.com/watch?v=8tJoIaXZ0rw, conforme ella venía hacia mí. ¿De verdad aquello estaba pasando? Dudé por unos instantes, aunque terminé levantando tímidamente la mano. El saludo quedó congelado en cuanto me di cuenta que no era yo la persona a quien Castaño pretendía... besar. Ruido de disco rayándose. Fuera música. Mierda.

¿Qué? ¿La rubia despampanante era la tía de Andrea? Noté cómo mi mandíbula cedía al peso de la gravedad, según yo las miraba a una y a otra alternativamente, en un claro intento de sacarles el parecido familiar. Luego, la joven bruja me dirigió un “hola” que me hizo recuperar rápidamente la compostura.

-¿Cómo va eso? – Sin añadir más, agaché la cabeza. De pronto, sentía que sobraba entre tía y sobrina, por lo que me dediqué a terminar de sacar mi varita, incorporarme del suelo y realizar un hechizo para arreglar el estropicio –. Jaccio. – Los restos de huevo y otros productos desaparecieron con un limpio brillo blanquecino. A continuación, apliqué un “reparo” a la bolsa rota, la cual empecé a rellenar de nuevo con los alimentos intactos que quedaban desparramados por todo el adoquinado. Y, entretanto, no pude evitar seguir la conversación entre las mujeres. Eli –así era como había llamado Andrea a su tía- no había dormido para nada bien. Nada de mala alimentación, tan sólo insomnio. Empecé a sentirme un poco avergonzado. Carraspeé a fin de recuperar su atención –. En tal caso, no creo que un buen desayuno te haga mal. Insisto. – Arqueé las cejas –. Goldman’s no queda lejos de aquí. Además, ahora prepararé “huevos a la Walter”... para las dos. – Con esas últimas palabras, miré a la sobrina de soslayo y dejé caer una naranja dentro de la bolsa de papel.

Posted by: Andrea Castaño Jun 8 2011, 10:06 PM
¿No había dormido bien? Eso estaba muy, muy mal. Pero la entendía, al fin y al cabo, según le había contado su padre –su madre era más bien recatada para contar ese tipo de asuntos-, tita Eli había perdido una buena amiga en la defensa de la comunidad de Londres. No podía evitar sentir cierta pena hacia ella y esas ganas de abrazarla y consolarla… Pero, ¿Qué iba a hacer? ¿Decirle ella, quien nunca había perdido un ser querido, que la vida seguía? ¿Qué no podía hacer nada ya? Se sentía incapaz, cada vez que se ponía en su lugar y se imaginaba que perdía a Selene, Jacques o incluso a la propia Marnie, la cual por mucho que la odiara no podía desearle algo tan horrible… Creía que le faltaba el aliento; y aún así, allí estaba su tía, de buena mañana levantada y ligando con Wolf.

Sí, se podría decir que la admiraba. Estaba destrozada por dentro, era algo que intuía, pero era una de las pocas personas que se hubiera levantado y hubiese tenido la determinación de salir a la calle. Ella no, aunque el insomnio le dominara, seguramente estuviese en esos momentos encerrada en su casa, sin ganas de nada, sin ganas ni de vivir. Le sonrió a su tía. Cuánto le admiraba… Y lo peor era que ni se había percatado de ello.

La cogió por el brazo y empezó a contarle su pequeña historia:

- ¡Ay, tita! –Le contestó aparcando esos pensamientos y centrándose en ella misma- Mi madre no me habla, ¿Sabes? Sólo porque hice llorar a Myrtle “la llorona” ¡Cómo si fuera tan difícil hacerlo! Y lo peor es que seguro que ella cuando estudiaba en Hogwarts también la hizo llorar algunas veces –Dio un respiro y prosiguió- O sea, no es justo ¿Sabes? En mi vida no me han castigado en el instituto, y por una vez que hago una cosita sin importancia se arma la guerra mundial

Ladeó la cabeza hacia Wolf, que había propuesto invitar a su tía a desayunar. ¡Qué caballeroso! En verdad, su tía lo necesitaba. Según tenía entendido, trabajaba en el bar de Sele, y aunque no hablaran mucho de él (una o dos veces desde que llegó, más o menos), le había dicho que era bastante sacrificado. Asintió ante su propuesta y volvió su mirada hacia Eli.

- ¡Es verdad, tita! –Corroboró la propuesta del chico- Un desayuno rico en proteínas no te vendría nada mal, tienes ojeras ¿Sabes? –Todo el mundo sabía que si no se dormía adecuadamente, podían ocurrir cosas de ese estilo. Luego se volvió hacia el muchacho con una expresión de sorpresa dibujada en el rostro- Ay, no querría molestaros –Era obvio que Wolf estaba intentando ligarse a su tía- Tendréis mucho de que hablar.

Empezando por la edad, sobretodo. Que ya le valía a su tía, mira que ponerse a ligar con un adolescente…

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Us: Perdón por el retraso y tal, os prometo que no vuelvo a desaparecer!! *-*

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