View Full Version: Un toque de esperanza

Comunidad Mágica: Le Valgrange > Oficina de correos > Un toque de esperanza


Title: Un toque de esperanza
Description: -Libre-


Anthares d' Persei - December 27, 2010 08:14 AM (GMT)
El 30 de diciembre, a solo un día de culminar el año. La verdad era que a pesar de los inconvenientes aquella ultima semana había sido más que prometedora y había tenido sus cosas buenas... por mas que fuera otra solitaria navidad en compañía de una gran reserva de alcohol y un solitario pernil que comer.

Era una época bastante melancólica para alguien en la situación de Anthares, solo y sin familia en la época más sentimental del año. Pero, cada año que transcurría, parecía dolerle menos que las primeras veces.

Esa mañana se levantó más temprano que de costumbre y se vistió con ropa bastante fresca a pesar del frió que hacia a las afueras, culpa del invierno.

Salió de su mansión en Shiver Alley y se dirigió directamente a la oficina de correos de Valgrange, muchos habían adaptado sus comunicaciones al uso de las palomas, sin embargo Anthares había tenido una lechuza que no logró escapar al atentado en su contra y, quizás por respeto, nunca pudo adaptarse ni se preocupo en acostumbrarse a ese nuevo tipo de mascotas.

Nada como una lechuza.

Aquel día, las sorpresas iniciaron desde temprano pues una carta de Dart, le llenó de alegría. Su mentor se estaba recuperando de una manera asombrosa en las ultimas semanas, a tal punto que él mismo pudo escribir aquella carta, deseándole un prospero año nuevo y pidiéndole que fuera a verle lo antes posible pues necesitaba hablar de algo importante con él.

-¿Qué te traerás entre manos, querido amigo?- se preguntó el joven con gran entusiasmo y claramente alegre de ver que estaba recuperando su salud. Los doctores no habían pronosticado nada bueno,sin embargo aquello podría ser una señal de que se habían equivocado, sin duda era una gran noticia para comenzar el día.

Se giró justo a tiempo para esquivar a alguien que caminaba demasiado sumido en su propia correspondencia, casi arroyandolo en su camino. Que suerte que sus reflejos habían sido lo suficientemente buenos para esquivare y evitar un posible desastre.

Selene Goldman - December 27, 2010 08:31 PM (GMT)
Sel había salido discretamente por una de las ventanas de la taberna. A esas horas de la mañana su hermano seguramente dormía, y seguiría durmiendo alguna hora más, pero no quería arriesgarse a hacer ruido con la puerta al salir… o al volver a entrar. Esa puerta chirriaba demasiado, tenían que arreglarla si quería seguir burlando la protección de Mike; le adoraba, si, pero a veces se pasaba con su complejo de “hermano mayor”.

La poca nieve que había en el suelo amortiguó un poco el ruido que hizo al caer, dejó la ventana ajustada para que no se notara que estaba abierta y se fue andando feliz por la calle. Tenía que llegarle el regalo para Mike que le pidió a su madre, y con las mil preguntas que hacía el chico cada vez que la veía salir de casa habría sido difícil mantener la sorpresa.

Llegó a la oficina de correos deseando que hubiera llegado un paquete para ella, o que le hubiera llegado un aviso de donde podía ir a recogerlo. Pero sólo encontró una carta de su madre donde decía que lo que pedía era difícil y que seguía buscándolo. El día siguiente era fin de año y ella seguía sin un regalo... que ya llegaba atrasado de la navidad. Ahora tendía que pensar en algo que pudiera encontrar por el pueblo. Arrugó el entrecejo con gesto de fastidio y releyó la carta buscando indicios de que fuera una broma de la mujer.

Mientras la repasaba fue andando hacia la salida, pensando que estaba sola; no se dio cuenta que había otro alguien que también estaba con sus cartas, pero bastante más atento que ella al alrededor. Cuando el desconocido entró en su campo de visión ya fue tarde para Sel para esquivarle, él fue suficientemente rápido para esquivarla con gracia, pero ella se quedó tambaleándose como si bailara hasta que de nuevo consiguió estabilidad.

- Uy, perdona amigo! – Tuvo que girarse para dirigirse a él, pues con su “baile” había quedado de espaldas.

Esperaba no haber interrumpido a nadie que acabara de recibir una mala noticia; para su suerte el chico con el que casi chocó parecía de buen humor. Suspiró aliviada.

Anthares d' Persei - December 27, 2010 09:11 PM (GMT)
Anthares escuchó la voz de aquella mujer y sonrió tranquilamente, incluso si no hubiera estado de tan buen humor por la noticia recibida, nunca habría tratado de mala gana a una dama, no era el estilo que tenia acostumbrado demostrar... culpa de su madre y su inmaculada educación en las artes diplomáticas.

-No hay cuidado,yo tampoco estaba muy atento que digamos- le dijo tranquilamente intentando denotar que no había sido nada, por suerte solo había sido un pequeño baile entre ambos y no una coalición mucho más problemática para ambos.

Disimuladamente, Anthares contempló a su interlocutora llevándose la gran sorpresa de que no era alguien con quien hubiera tenido el gusto de cruzar palabras con anterioridad.

-Soy Anthares, encantado de bailar contigo- dijo haciendo un ademan con la mano al tiempo que sonreía de manera simpática y agradable, pues no podía decir realmente que le estaba conociendo, al menos no por el momento.

La noticia de Dart le habia dejjado pennsando en muchas cosas, era bueno saber que se estaba mejorando tan notoriamente. Sin embargo cual podía ser la razón por la cual le estaba pidiendo fuera a verlo tan urgentemente. Por lo general iba a verle al menos 1 vez al mes

¿Qué habría ocurrido en estas ultimas semanas para que se viera en la necesidad de pedirle eso?

Cualquiera que fuera la respuesta, por ahora su interés y atención habían sido robados por la chica con la que había tenido aquel casual encuentro. Se le hacia familiar de algún lado, aunque estaba seguro de que no le conocía, no podía evitar sentir que ya le había visto entre las calles de Valgrange.

Bueno, era una comunidad bastante grande y llena de gente que por más que quisiera, no podia conocerlos a todos.


Jose Castaño - December 28, 2010 12:53 PM (GMT)
Y pensaba que con independizarse iba a deshacerse de los recados que le mandaba su madre… ¡Pues no! En su mano llevaba una larga lista de recados que ella no podía hacer ni nadie de la casa tampoco, así que le tocaba a él, al pringado de turno, hacerlo por ellos. Por desgracia, no había podido negarse, era fuerza mayor decirle a su madre que no a unos simples recados.

Comprar sal y vino de elfo, devolverle la ponchera a los Smith, arreglar la varita de Andrea, llevar las cartas que tenía que enviar su madre… ¿Y cuándo iba a disfrutar él? ¿Nunca? En que mal momento se fue de casa, si seguía haciendo lo mismo que antes sólo que sin cenar allí. Lo único bueno era no ver más a su padre, poder traer a quien quisiese, acostarse a la hora que quisiera… Bueno, independizarse era lo mejor del mundo; qué iba a decir. Pero mejor sabor tendría la independencia si no se tuviera que hacer recados a los padres que tanto quieres en el alma.

Entró en la oficina de correos con el rostro serio, escondiendo el enfado que le producía el hacer de recadero de su familia. Ese día no hacía mucho frío e iba vestido con unos pantalones negros y una camisa blanca de manga larga, además de unos zapatos negros. Reparó en que el amiguito raro de Mary estaba en el edificio charlando con una rubia cañón; al parecer, el empleado de la tienda de varitas no perdía el tiempo en lamentarse de que su amiga no le hiciese caso y ya estaba ligando. ¡En navidad! La época del amor, debía aprender de él.

Pasó de largo sin apenas mirar a ambos, no iba a saludar a una desconocida y a un tío al que había pegado más que hablado, eso era de tontos. Cuando fue su turno, dejó las cartas encima del mostrador y con una sonrisa indicó para quien iba dirigida; luego, se giró hacia d’Persei, interrumpiendo su conversación, y le dijo:

- Oye, Anthony –Realmente creía que se llamaba así- Tenía que pasarme por la tienda para darte la varita de mi hermana que no sé como la ha roto –Prosiguió mientras sacaba una varita sencilla pegada con celofán- Como estás aquí, te la doy ya y así no hace falta que vaya hasta allá

Le tendió la varita sin darle opción a responder, ¿Acaso iba a negarse a un cliente? Dejando de lado al chico, se fijó en la rubia y le dirigió una sonrisa.

- Señorita –Le dijo a modo de despedida.

Tras esto se encaminó hacia la puerta sin nada más que decir. Nunca había que ser descortés con una señorita, aunque fuese una simple muggle, era algo que había aprendido de la vida. Si eras un caballero, más chicas te llevabas a la cama, era así de sencillo.

Selene Goldman - December 28, 2010 11:24 PM (GMT)
Rió ante la ocurrencia del chico, era una forma original de presentarse.

- Selene, repetimos cuando quieras.

Guiñó el ojo de manera cómplice siguiéndole el juego. El mal humor que le había entrado al pensar que tenía que encontrar otro regalo para su complicado hermano le había pasado rápido, Anthares parecía un buen chico; y de lo que estaba segura era que era muy educado. Intentó ubicar al chico pero, aunque le resultaba familiar, no podía ubicarle; claro estaba que si le había visto solo al cruzar una calle no podría reconocerle, aunque si recordarle, Sel siempre recordaba a la gente de buen ver.

No llevaban más conversación que esa, pero cualquier posible inicio fue interrumpido por un intruso. Saltó a la vista que esos dos no se llevaban extremadamente bien… y ella tampoco iba a meterse en la conversación de dos desconocidos ni en sus riñas.

Le devolvió la sonrisa al moreno y vio como se alejaba después de haberle dado una varita rota al ojiverde. ¿Acaso trabajaba en la tienda de varitas? Quizás de eso le recordaba… Pero Sel jamás había comprado una varita desde que llegó a Le Valgrange tres años atrás; ni para ella ni para otro alguien, ni había acompañado a nadie tampoco.

- ¿Anthony? ¿Tú no me habías dicho Anthares? – Preguntó extrañada cuando el otro ya se había alejado un poco.

No era especialmente buena para los nombres, todavía menos si le decían 3 o 4 de golpe… y si le decían 2 nombres diferentes para una misma persona podía organizarse un buen lo, más si eran nombres raros.

- Se me olvidan bastante las cosas, así que pido perdón por adelantado por si algún día me confundo. – Sonrió como si se disculpara por algo que ya había hecho. Estaba segura que cuando le volviera a ver se rebanaría los sesos pensando si era Anthony o Anthares. – ¿Trabajas en la tienda de varitas? Yo trabajo en la taberna de esta misma calle.

Volvió a sonreír, esta vez pensando en que el vago de su hermano ahora acabaría de abrir los ojos, aunque le costaría levantarse un rato más.

Anthares d' Persei - December 29, 2010 01:48 AM (GMT)
Aparentemente la chica era bastante agradable o por lo menos había sido lo suficientemente simpática, para seguirla aquella broma e incluso responderle con la misma moneda, algo que por supuesto era más que bien recibido.

Sin embargo, cuando algo es demasiado bueno para ser verdad posiblemente no lo sea y eso fue lo que la entrada de Jose Castaño había demostrado, interrumpiendo tan grato momento.

"Tonto pepe castañuela ¿Qué demonios se cree ese ceso de troll?" pensó Anthares respirando profundamente para no estallar en cólera a causa de su forma de ser, realmente aquel muchacho le sacaba la piedra y aunque había iniciado su odio por él de una manera tonta, cada día se reforzaba su repulsión por el ex-slytherin.

Antes de poder decir o hacer nada, se marchó y le dejó con aquella varita en la mano y las palabras en la boca. No era que le gustara la compañía, pero no poder cerrarle la boca era algo que no le agradaba del todo.

-Lamento eso, la verdad es que él y yo nunca nos hemos llevado bien. Ni siquiera mi nombre puede decir correctamente... espero no te cause confusiones a futuro- le dijo en tono amable intentando que aquello no arruinara la impresión de la chica, vaya que algunos podían ser inoportunos y comportarse como tarados por más educados que fingieran ser.

Anthares guardó aquella varita y la colocó en uno de los bolsillos de su túnica, asintiendo a la pregunta de Selene, antes de fijar su mirada en la opuesta.

-Así es, aunque solo trabajo medio tiempo ahí, para poder mantenerme y cubrir algunos gastos- hizo una pausa ubicando la taberna y a la chica en ella.

-Ahora veo por que me resultabas familiar, he visitado un par de veces la taberna con algunos amigos. Es un excelente lugar- admitió sonriendo de manera cómplice al tiempo que recordaba un par de festejos en aquella taberna, sin duda un buen lugar para pasar el rato... aunque le quedara un poco lejos de casa.

Selene Goldman - December 30, 2010 10:30 PM (GMT)
Para mantenerse y pagar gastos… la rubia admiraba a esa clase de gente. Selene sólo ayudaba a su hermano para no sentirse culpable de haber vivido de gorra durante sus últimos años de estudiante… y para no sentir que les chupaba el dinero a sus padres o a su hermano como si fuera un parasito… Sabía que si lo pedía, ellos le darían el dinero necesario para irse a vivir sola, o para estudiar en una universidad, o para cualquier cosa. Sabía que en el momento que lo necesitara podía depender de alguien, por eso admiraba tanto a la gente que trabajaba para mantenerse a ellos mismos.

La simpatía que había sentido hacia Anthares desde un principio se acrecentó con ese pequeño detalla; Sel era fácilmente impresionable.

- ¡Oh! ¡Genial! Pues vuelve cuando quieras. – Se refería a la taberna. – La próxima vez te invitaré a algo. – Sonrió. – Ya sabes… contactos que tiene una. – Se señaló haciendo broma.

Se dio cuenta de que si el chico trabajaba para mantenerse y eso, seguramente vivía solo. Se fijó bien en él, parecía ser algo mayor que ella, aunque Selene era bastante mala poniendo edades. Se preguntó donde debería vivir para que la taberna no le pillara muy cerca, porque la verdad era que estaba bastante bien situada; pero preguntar eso quizás habría sonado un poco mal y parecido otra cosa.

- Bueno que, ¿buenas noticias? – Preguntó para salir del silencio. – Espero que mejor que las mías… Resulta que no tengo regalo de navidad para mi hermano. – Después de una breve pausa añadió: - Lo sé, lo sé, ya han pasado navidades, pero voy un poco lenta. – Se rió otra vez.

A ésas horas el escaso sol empezaba ya a calentar, cosa que se agradecía en invierno. Salir a la calle ahora no estaría tan mal como cuando se escapó por la ventana.

Anthares d' Persei - December 30, 2010 11:30 PM (GMT)
Escuchó la broma de la chica y sonrió al imaginarse la idea de aquello. Realmente siempre era bueno tener contactos en todas partes y saber utilizarlos era algo aún mejor. La verdad es que aunque para muchos vivir solo era una aventura, para Anthares aquello era más una condición, culpa de todo lo ocurrido con os muggles.

Aun así vivir en una taberna parecía una idea bastante agradable, como siempre pasa con las cosas cuando uno realmente no sabe a lo que se enfrenta… por ello, tener una taberna a unas escaleras de distancia, no era mala idea.

-Será todo un placer, con tan buena oferta créeme que pasaré un par de veces a gastarte una visita. Mientras no te metas en problemas con tu jefe, claro está- aseguró en tono amable mientras contemplaba nuevamente la carta y permita un silencio del que no se había dad cuenta, siendo interrumpido poco después para preguntarle si aquello había traído buenas noticias, al menos unas mejores que las que le habían dado a ella.

-Realmente si han sido buenas noticias, un amigo se está recuperado de una enfermedad grave. Aparentemente ha sido un milagro de navidad- explicó bastante animado por la noticia y es que recibir ese tipo de alegrías en aquella época era algo verdaderamente grato.

-Respecto al regalo, ¿qué tipo de cosas le gustan? Puedo ofrecerte una varita nueva, quizás una varita exótica con algún modelo singular… Pero eso es dependiendo de lo que le guste, incluso en Shiver Alley hay algunas cosas para quienes tienen ese tipo de gustos algo oscuros- explicó tranquilamente mientras intentaba buscar una solución para el predicamento de la muchacha, nunca era tarde para dar un regalo, la intención era lo que realmente hacía del detalle algo especial.

Selene Goldman - December 31, 2010 05:44 PM (GMT)
- ¡Genial! Me alegro mucho por ti y por tu amigo. – Le dio unos golpecitos en el hombro como si estuviera felicitándolo. – En navidad siempre pasan cosas geniales.

La navidad era una de las épocas del año favoritas de Selene; se reunían las familias, aunque la suya estaba un poco desperdigada por el mundo y los continentes, se reconciliaban las parejas, aunque ella no tenía, se recibían muchos regalos, aunque ella solo había tenido uno… y muchas cosas más que alegraban la vida. Ahora también podía sumar los milagros navideños a su lista; siempre había oído hablar de ellos, pero nunca había conocido ninguno.

- Le gustan cosas muy raras. - Bajó de nuevo a la tierra cuando Anthares le habló de posibilidades para su regalo.

La idea que tenia la chica era que su madre le comprar un extraño objeto que Mike había visto en una de sus visitas a America; Sel no sabía para que servía, pero su hermano se había quedado media hora en la tienda preguntando por esa especie de brújula… cuando le preguntó que era, él le dijo que no lo entendería. Pues bien, por no decirle lo que era se había quedado sin brújula extraña.

- La última vez que estuvimos en casa se enamoró de una cosa parecida a una brújula… pero como no sé lo que es y mi madre no lo encuentra… que se fastidie el chico.

Aunque muchas veces le trataba como si fuera un fastidio vivir con él, en el fondo le adoraba. ¡Y necesitaba un regalo!

- Quizás una varita exótica… ¿Hay alguna que tenga propiedades raras? –Luego pensó en el presupuesto. – Bueno, tampoco es que yo tenga una pequeña fortuna escondida en este Gringotts, ya sabes. – Suspiró fastidiada. – Alguna vuelta por Shivey Alley si que me daré, entre las cosas oscuras quizás encuentre alguna que no sea escalofriante. – Movió los dedos en plan “fantasma”.

Negó con la cabeza, resignada, ante la idea de tener que empezar de 0 otra vez a buscar.

- Ya tienes todos tus regalos hechos, ¿no? Soy la única que va a destiempo. – Siempre le pasaba lo mismo, ¡pero así conseguía mejores precios!




Hosted for free by zIFBoards