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Title: I'm not kidding


Caroline Lompard - May 24, 2011 02:47 PM (GMT)
Seguía sin creérselo, por muchas vueltas que le diese al asunto y lo peor del asunto es que sabía que aunque ella no se lo creyese, era verdad. Quizá era una de aquellas verdades que llevaba tiempo asimilar. Posiblemente, ¿y es qué quién se toma bien de buenas a primeras que a los veintiún años va a tener un hermano pequeño? A muchos les parecería una locura. Al menos si hubiese sido otro accidente no le habría parecido tan demencial pero lo peor era que estaba totalmente planeado. Era genial, sus dos primeros hijos meros accidentes y ahora cerca del medio siglo decidían tener un hijo que no fuese obra de un descuido o accidente. No sabía que era más especial: ser un accidente o ser premeditado.

Dio unas cuantas vueltas por la calle hasta que se decidió. Ir a casa de sus tíos era una locura por la simple razón de que vivían enfrente y en ese momento no quería estar cerca de su padre por nada del mundo. Bastantes gritos había recibido ya por un día. La primera opción que se le había pasado por la cabeza desde que saliera de su casa estaba inmediatamente descartada, pues Ethan no estaba en casa, así que podía olvidarse… Tenía la llave, si, pero ¿de qué le servía si él no estaba en la casa?

Notaba a la bola de pelo caminando a pocos pasos de ella. En cuanto había visto que había abierto la puerta había salido corriendo hasta donde estaba Caroline, como si pensara que iban a dar un paseo y la ojiazul no había tenido ganas de mandarla adentro. A lo mejor acababa siendo su única compañía. O al menos lo había sido hasta que se le ocurrió un sitio.

No tardó demasiado en llegar. Era un pueblo pequeño y todos vivían cerca uno de otros. Entró por la puerta trasera como acostumbraba a hacer y cuando vio a su “tía” en la cocina le dedicó una fina sonrisa – Buenas tardes tía, ¿molesto? – La mujer negó con la cabeza a la vez que me dedicaba una sonrisa mientras me acercaba hasta ella - ¿Está el tío en casa? – Respuesta afirmativa como esperaba. Si no recordaba mal era su día libre.

- Marnie está arriba – Comentó de repente y por un instante Le recordó a su madre. Como si hubiese sido capaz de indagar en su mente y saber lo que estaba pensando en ese momento. Se limitó a esbozar otra sonrisa. Ni siquiera se molestaría en preguntar “¿Cómo has sabido que venía a ver a Marnie?” Era una pregunta más bien tonta de hacer. Era obvio que lo sabía porque a parte de ir a ver a Marnie había pocas posibilidades de que fuese a ver a otra persona – Gracias.

En cuanto hubo dicho aquellas palabras emprendió camino hacia el piso de arriba en busca de Marnie, no sin antes saludar al resto de la familia que se encontraba en la planta baja y con quienes se quedó Anuska. Sus primos la habían visto y prácticamente se habían lanzando sobre la bola de pelo. Tocó con los nudillos en la puerta de la habitación de su prima – ¿Se puede? – Preguntó mientras asomaba la cabeza por la puerta esbozando una sonrisa. Cuando la castaña le dio permiso entró cerrando tras ella y encaminándose a la cama de la joven de Lancre sobre la que se sentó – Sigues castigada sin poder salir de casa, ¿no? Suerte tienes de no tener a mi padre, te habría castigado hasta los 30 – Dijo mientras echaba un vistazo a la habitación. Al menos, aunque estuviese castigada habían dejado que subiera a verla, algo era algo – No te vas a creer lo que nos acaban de decir a Jacques y a mí nuestros padres… - Soltó mientras buscaba los ojos castaños de la chica y respiraba hondo antes de soltar “la bomba” que ella tan mal se había tomado. ¡Y con razón! – Mi madre está embarazada….

Marnie de Lancre - May 24, 2011 10:33 PM (GMT)
A pesar de que tenía numerosas tareas que realizar ese fin de semana para el colegio Marnie se pasó toda la mañana haciendo el tonto con su hermano Ilhan. ¿Qué más podía hacer si estaba castigada? Además el niño estaba ilusionadísimo porque pronto cumpliría los once años y le comprarían una varita de las de verdad y todo el rato iba diciendo que ella tenía que enseñarle un hechizo y otro y otro. A Marnie no le importaría en absoluto ayudarle con la clase de Encantamientos cuando Ilhan empezara a estudiar en el colegio de Magia y Hechicería ahora, que no se le ocurriera recurrir a ella si la asignatura de Pociones se le daban mal porque ella ya era toda una negada para dicha clase. Su prima Caroline seguramente estaba hasta las mismísimas narices de Marnie por ir a su casa cada vez por tres para pedirle ayuda con las pociones pero, por eso mismo ella siempre acababa comprándole algún detalle por disponer de tiempo para ella y ayudarla ¿cómo sino había obtenido un Supera las Expectiativas en el T.I.M.O. de Pociones el año pasado?

Resumiendo. Durante la mañana se había dedicado prácticamente a transformar estatuillas de dragón en dragoncillos de verdad y objetos en pájaros. A Ilhan le encantaba cuando transformaba cosas corrientes en animalillos al contrario que Coraline que le ponía de los nervios que su hermano le pidiera una y otra vez que los realizara. También se habían puesto a jugar a “Quidditch” los tres hermanos mientras sus padres salían a hacer la compra para la comida del día.

Sin embargo, en aquellos momentos la joven se encontraba en su habitación haciendo los trabajos que tal vez debería haber empezado en la mañana. Obviamente comenzó por una de sus asignaturas favoritas y es que si comenzaba por la que peor se le daba o la que menos le gustaba se quedaba atascada y no avanzaba ni a la de tres.
Una vez acabó de traducir un texto de runas al inglés se puso a mirar en la lista que se había hecho que era lo siguiente.

- Astronomía, transformaciones, historia de la magia… -

Uff. Historia de la magia mejor la dejaba para el día siguiente y para astronomía tenía que hacer un mapa celeste una noche en concreto así que también quedaba descartada por lo que solo quedaba transformaciones y herbología. Marnie estiró los brazos y se quedó mirando el exterior a través de la ventana de su habitación. Era una tarde estupenda y ella ahí en casa haciendo deberes, menudo plan más genial. Y mientras aquellos pensamientos discurrían por su cabeza alguien tocó a la puerta. La muchacha ya estaba poniendo los ojos en blanco pensando que sería su madre cuando oyó la voz de su prima. ¿Caroline? ¿Qué hacía Caroline allí?

- ¿Qué pregunta es esa? Siempre puedes pasar – respondió la joven alzando la voz para que su prima la oyera al tiempo que se ponía en pie para recibirla. Observó a su prima sentarse sobre la cama y asintió a su pregunta - ¿Hasta los treinta? Más quisiera él – A veces Zeus podía ser un exagerado. Pero Marnie no estaba segura de si era ella la que tenía suerte de que Zeus no fuese su padre o de si sería Zeus el afortunado por no tenerla de hija – Veamos, ¡sorpréndeme!

Y tanto que la iba a sorprender ¿quién se iba a esperar tal notición? Marnie desde luego que no y por eso cuando Caroline se lo soltó la joven se quedó mirándola como tonta. De haberlo dicho Jacques ya podía tomárselo a broma pero viniendo de Caroline… ella no bromeaba mucho y menos sobre cosas como esas.

- ¿¿¡QUÉÉÉÉÉÉ!?? – ¿Tamara embarazada? Marnie se dejó caer al lado de su prima aún sin creérselo. Eso… eso no era posible, ¿cómo iba a estar Tamara embarazada? Vamos es como si ahora sus padres le dijeran que iban a tener otro hijo. No, no no. Imposible - ¿Estás segura de eso? No lo habrás soñado, ¿verdad? – Menuda pregunta más tonta. Claro que no lo había soñado – Y… ¿qué opina Jacques de todo esto? – Desde luego su prima no se lo había tomado demasiado bien porque si hubiese sido así, no estaría ahora en su habitación.

Caroline Lompard - May 25, 2011 11:26 PM (GMT)
Iba a conseguir sorprenderla, por supuesto que sí. ¿Quién no se sorprendería? ¡Era casi peor que lo de su abuela! Que sí, también la había sorprendido y bastante. Eso sí, la reacción de Marnie era la que se esperaba lo que hizo que esbozara una sonrisa cómplice que desapareció segundos después de su rostro – Sí, me acabo de levantar de la cama y he venido aquí a contártelo en vez de habérselo preguntado a mi madre. ¡Claro que no lo he soñado! ¡Eso es lo peor! – Había cierto sarcasmo en las palabras de la joven Lompard, en especial en la primera frase. Suspiró antes de volver a encararse a los ojos marrones de Marnie mientras pensaba en esa última pregunta.

- Pues... – ¿Qué qué opinaba? Realmente no lo sabía. No había esperado a ver su reacción, simplemente se había cabreado, se había puesto furiosa, había soltado cosas sin pensar por aquella bocaza de la perdición que poseía y se había ido con el arrepentimiento por todo lo dicho en el cuerpo. Jacques... ¿Cómo se lo había tomado? Bien. Caroline supuso que ya se olía algo desde hacía tiempo y no le había dicho nada. Eso le sentaba hasta mal. ¡Si se olía podría habérselo dicho! Pero ni eso. – Creo que él ya sabía algo – Comentó cruzándose de brazos mientras fruncía el ceño – Eso me ha molestado. Soy la última idiota en enterarme de que mis padres estaban intentando tener otro hijo, lo cual no deja de parecerme demencial por muchas vueltas que le dé. ¿Te parece normal? Bueno, mejor dicho. ¿Te parece normal que ni siquiera nos dijeran que lo tenían pensado? ¡No! Ellos esperan a que el embarazo este avanzado para soltarnos la bomba con un simple “En realidad tenemos algo que deciros... Estoy embarazada” ¡Genial mamá, genial! – Exclamó alzando ligeramente la voz. Se había levantado de la cama y había empezado a andar de un lado a otro por la habitación a medida que había ido hablando - ¡Y les extraña que me lo tomé mal! ¡Ah! Y a Jacques encima no se le ocurre más genial idea que decir que nos tranquilizáramos. ¡Yo no soy la que tiene calmantes líquidos en vez de sangre en las venas! ¡No entiendo cómo puede estar tranquilo! ¡No me entra en la cabeza! ¿O acaso soy yo la que está exagerando? – Preguntó de repente parándose en medio de la habitación con sus ojos azules puestos en Marnie. ¿Ella exagerando? En realidad no lo creía. Cualquier persona de su edad a la que sus padres le dijeran que iban a tener otro hijo cuando ellos además estaban acercándose al medio siglo de vida, se lo habría tomado de aquella manera, ¿no? – Supongo que él se lo ha tomado bien y no opina como yo. Al menos no se ha puesto a gritar o se ha ido de la habitación, claro que tampoco hubiese sido propio de él. – Pensativa volvió a sentarse junto a Marnie, antes de ponerse un mechón de pelo detrás de la oreja y volver a suspirar. Sentía que se había vaciado de repente con todo aquello que le había dicho a Marnie en un momento.

- Supongo que me tendré que hacer a la idea, pero tendrías que haber visto como se ha puesto mi padre por habérmelo tomado tan mal y haberles dicho que están locos – Entre otras cosas claro, pero no iba a decirle a su prima que les había dicho que aquella era una buena forma de arreglar una crisis matrimonial. - ¡Incluso me ha echado de casa! Aunque yo había dicho ya que me iba así que no cuenta, creo... Y no pienso volver esta noche. Me iré con Ethan le gusté o no. – ¡Oh si! Estaba decidida y a cabezota en aquel momento la joven Lompard creía que no la ganaba nadie.

Marnie de Lancre - May 27, 2011 06:39 PM (GMT)
¿Qué sería lo próximo? ¿Una invasión de venusianos? La tía Tamara embarazada ¡Por favor! Y encima parecían habérselo tenido calladitos porque sus padres no habían hecho ningún comentario al respecto y es que ni sus propios hijos eran conscientes de ese hecho. ¿En qué estarían pensando? Estaba alucinando y por ello le mismo le preguntó acerca de la opinión de Jacques y según Caroline él parecía saber ya algo sobre todo aquel asunto. Marnie permaneció en silencio mientras su prima le contaba todo lo sucedido alzando cada vez más la voz, ya que no se atrevía a decirle algo por si le contestaba de malos modos. Aunque claro, tampoco se lo reprocharía puesto que ella se ponía en el lugar de Caroline y estaba segura de que habría reaccionado igual que ella. ¡Para no hacerlo!

- Ah cuidado Caroline… - consiguió decir la muchacha al ver a su prima rondar furiosa por su habitación. La veía capaz de chocar con algo pero Caroline no pareció oírla pues seguía hablando.

De pronto se paró en medio de la habitación clavando sus ojos azules en los suyos preguntándose si era ella la que estaba exagerando y haciendo que Marnie se sobresaltara. La muchacha ya no recordaba qué fue lo primero que dijo su prima de lo rápido que había ido contándole todo pero negó con la cabeza.

- ¡Claro que no exageras! Yo… yo también me sentiría como tú. No está bien que no os dijeran nada. Por lo menos podrían haber comentado algo – sentenció mirando a su prima.

¿Acaso sus tíos creyeron que si les decían algo se enfadarían? Quizás se lo hubiesen tomado mejor que ahora. Era cierto que esa decisión la tomaban los padres pero, ¿tanto costaba preguntarles a sus hijos que les parecía? Y más siendo éstos ya mayores.
Marnie posó una mano sobre la pierna de Caroline cuando la ojiazul, ya más desahogada, volvió a sentarse sobre la cama. No claro, Jacques siempre había sido muy tranquilo y nada parecía alterarlo ¿cómo lo hacía? Aunque ese no era el quid de la cuestión, sino el por qué si sabía algo no se lo había dicho a su hermana y así se hubieran ahorrado el enfado.

- Deberían de ponerse en tu lugar porque a ellos tampoco les habría hecho mucha gracia que sus padres hubiesen decidido tal cosa así de buenas a primeras pero… ¿A tal punto habéis llegado que te has marchado de casa? -

Marnie ya no sabía qué pensar. Caroline era de carácter fuerte, más o menos como ella misma, pero no se imaginó que llegara a decir que se iba de casa y mucho menos que Zeus la echara de la misma. Sí que debían de haber discutido entonces.

- Yo… no sé que decirte Caroline - ¿qué podía decirle a su prima para que se sintiera mejor? Ya le había hecho saber su opinión al respecto y no creía poder hacer mucho más que eso - ¿Tu madre y Jacques no le dijeron nada a tu padre por echarte? ¿O no esperaste a escuchar sus réplicas? – Marnie no necesitaba que su prima contestara a la última pregunta porque sabía de antemano la respuesta – Bueno tú solo debes saber que yo estoy para lo que sea y que si necesitas algo solo has de decírmelo. Puedo esconderte en mi armario si quieres – bromeó la muchacha para intentar que una sonrisa asomara por el rostro de Caroline – No, enserio puedes pedirme lo que sea, como por ejemplo si necesitas algo como una tila para calmarte un poco -

Caroline Lompard - June 7, 2011 10:15 PM (GMT)
Esbozó una sonrisa satisfecha cuando oyó que Marnie le decía que no exageraba y que ella se hubiese sentido como ella. Bueno era saber que no era la única que pensaba de aquella manera. Era posible que de no haber estado tan ofuscada hubiese visto todo aquello de otra manera o si de habérselo visto venir (en cuyo caso tendría que haber gozado de la perspicacia de Jacques) todo aquello lo habría visto de otra manera, pero siendo como era ella, era la reacción que cabía esperarse.

- Al menos alguien parece entenderme en este mundo – Soltó un suspiro tras aquellas palabras mientras miraba el dormitorio de su prima. La verdad que pensar que estaba castigada por querer hacer algo bueno era otra de las cosas que no le parecían normales. Vale, era menor de edad y ¿qué? ¿Acaso ellos no habían cometido atrocidades y locuras siendo menores de edad? Claro, pero de esas cosas cuando eran mayores se olvidaban.

- Cualquiera diría que no conoces a mi padre – La ojiazul puso durante unos segundos los ojos en blanco después de que esas palabras salieran de su boca – Ya sabes cómo se pone cuando se enfurece. Parece una bestia enjaulada o algo parecido. Así que antes de hablar de más – Cosa que ya había hecho, pero por no empeorar aún más las cosas (que sabía que se podía) – He decidido largarme..., aunque nunca me esperaba que me echase, la verdad – Por un lado se le hacía extraño. Bastante extraño. – Imagínate si se hubiesen cabreado los dos. Entonces ya se forma el Apocalipsis contra mí y perdería – Lo cual era más que obvio. Casi que agradecía que su madre no hubiese dicho nada y se hubiera mantenido al margen.

La verdad que si lo pensaba fríamente seguro que nadie hubiese sabido en aquella situación, ni siquiera ella misma sabía que podría haberle dicho a otra persona de haber estado en la situación en la que ella se encontraba. Era algo como que demasiado delicado. – No lo sé. No he esperado a ver que decían... De todos modos se han mantenido callados mientras papá y yo nos tirábamos casi las cacerolas a la cabeza. Jacques ha sido el único que ha pedido calma, pero... ¿cómo pretendía que me calmase después de eso? No sé si habrán dicho o no algo. Ahora mismo no me importa, la verdad. Ni siquiera tengo ganas de volver a casa ahora mismo... Solo volveríamos a gritar y lo último que me faltaba es provocar una discusión familiar.

Sonrió a la joven de Lancre ante sus palabras y aunque sabía que realmente no hacía falta decirlo no pudo evitar soltar un: Gracias – A la vez que se dejaba caer hacía atrás en la cama de su prima –Sería gracioso tenerme escondida en el armario durante una semana. Seguro que tu madre te acabaría preguntando porque subes comida... “¿Qué tienes escondido ahí Marnie?” – Empezó a decir imitando la voz de su tía Fleur hasta que soltó una carcajada. Cualquiera diría que hacía dos minutos había estado hablando a una velocidad increíble y totalmente ofuscada - ¿Sabes qué? Creo que una tila no me iría nada mal..., pero déjame que te ayude a hacerla. Tampoco me quiero aprovechar de ti.

Y aunque en ese momento intentó ignorarlo, aquel dolor en el pecho que había empezado a sentir fruto de su estado alterado no podía augurar nada bueno.

Jacques Lompard - June 8, 2011 06:02 PM (GMT)
En aquel preciso instante, un brillante gavilán cruzó fantasmagoricamente la ventana de habitación y en silencio y sin pedir permiso se posó sobre el cabezal de la cama. Aún a pesar de su brillo azulado se podía apreciar los detalles marrones y negros de su plumaje y un destello amarillo en sus ojos.

En cuanto había sido conjurado, había alzado el vuelo tomando rumbo directo hacia la casa de los de Lancre justo después de tazar un par de vueltas sobre la figura de su “amo”. Él podía haberlo seguido para descubrir su paradero pero simplemente se quedó expectante apoyado sobre la valla que rodeaba el parque de Rowena Lane. No sabía si quería su compañía pero al menos esperaba una respuesta, por muy cortante que fuera.

El ave giró la cabeza hacia la izquierda observando curiosa la escena de ambas jóvenes y por si acaso aún no tenía su atención, batió con potencia sus alas un par de veces justo después que las plumas del pecho se le erizaran. Fue entonces cuando sus ojos se centraron en Caroline concentrándose en ella de tal manera que parecía que con la mirada podía traspasarla y ver a través suyo, hacia el interior.

Marnie de Lancre - June 12, 2011 05:56 PM (GMT)
La muchacha se encogió de hombros. Por supuesto que conocía al padre de Caroline pero no tanto como ella puesto que no se había criado con él y tampoco es que fuera a la casa de los Lompard cada día. Si lo hiciera estaba segura de que acabarían hartándose de ella y le vetarían la entrada. Escuchó a su prima y si no fuera porque la situación no estaba como para lanzar cohetes, la joven de Lancre se hubiese echado a reír al imaginarse a su tío enjaulado como una bestia, que era como lo describía Caroline. Aunque ella no lo recordaba así el día de la incursión al cuartel de los brigadista, donde había ignorado por completo todas sus palabras.

- Si yéndote evitaste una catástrofe mayor... supongo que hiciste bien -

Ella seguramente se habría quedado gritando y diciendo barbaridades de las que luego se arrepentiría, pero es que cuando estaba realmente enfadada le era imposible parar por mucho que intentara controlarse. Eso era algo que tenía que mirar de remediar, no podía dejar que los nervios o la ira del momento la controlaran puesto que debía ser ella, Marnie de Lancre, la que controlara aquellos sentimientos. Era consciente de que su condición la hacía más propensa a alterarse pero no por ello iba a quedarse tan ancha, como si aquello justificara su mala leche y su poco autocontrol.

Cuando Caroline mencionó que solamente Jacques había intervenido para pedir que se calmasen Marnie no puedo evitar sonreír. Cómo no, Jacques pidiendo calma y tranquilidad. Muchas veces se había preguntado cómo demonios hacía su primo para estar siempre tan sereno en ese tipo de situaciones y es que ella casi nunca podía mantener la boca cerrada. Un día tendría que preguntarle por su secreto.

- ¡Tienes razón! Siempre que hago algo fuera de lo normal mi madre ya me está acusando de algo, aunque no puedo culparla casi nunca falla – dijo entre risas. La conocían demasiado bien y ella no habría sabido que inventarse para eludir la pregunta – ¿Ayudarme? Si sólo es una tila, ni que fuera una poción. ¿Ves? En ese caso sí que agradecería tu ayuda -

Marnie se levantó de la cama con una sonrisa dispuesta a abandonar la habitación para prepararle la manzanilla a su prima cuando reparó en que un patronus con forma de ave se había posado en el cabezal de su cama. Menos mal que tan solo se trataba de un patronus porque a la joven no le hubiese gustado que el animal defecara en su cama.

- Oye Caroline ¿no es ese el patronus de tu hermano? -

Ahora que lo pensaba… si el patronus estaba allí ¿significaría que Jacques vendría? Claro que lo más probable fuese que quería decirle algo a su hermana a través de él. Si no fuera porque las ventanas de su habitación daban al jardín la joven ya se habría asomado por una de ellas para comprobar si veía a su primo acercarse por la calle. Pero como no era así, se quedó observando al patronus que parecía centrado en Caroline pero que todavía no había transmitido ningún mensaje. ¿Sería que tenía que escucharlo solamente su prima? Marnie no estaba segura de si se podía decir a los patronus que llevarán un mensaje a una persona sin que ninguna otra se enterara pero por si acaso decidió aprovechar y bajar al piso de abajo a preparar la tila.

- Ahora vuelvo -

Bajó los escalones de dos en dos y casi tropezó con una bola peluda que resultó ser Anuska, la mascota de Caroline. Marnie la cogió en brazos y comenzó a rascarle por detrás de las orejas mientras se encaminaba hacia la cocina.

Caroline Lompard - June 17, 2011 07:13 PM (GMT)
- Oh... bueno – Fueron las palabras de Caroline mientras se incorporaba ligeramente en la cama para virar la mirada hacía aquel patronus. Arqueó una ceja preguntándose porque demonios le había mandado su patronus y sin siquiera un mensaje. ¿Su hermano era idiota acaso? Frunció el ceño mientras Marnie salía de la habitación mientras ella se ponía en pie mirando al patronus.

- ¿Qué? – Le espetó. Esperando que le dijese algo. ¿Acaso pensaba Jacques que iba a morderle o algo parecido? Respiró hondo y solo entonces notó un pinchazo en el pecho. Volvió a mirar al gavilán que seguía mirándola de aquella manera que la ponía nerviosa. Si Jacques creía que iba a empezar a chillarle estaba equivocado, pero desde luego ella no era capaz de mantener la calma de la misma manera que lo hacía él.

Volvió la mirada mientras se levantaba de la cama y volvía a caminar nerviosa de un lado a otro de la habitación. Recordarlo solo la sacaba más de quicio y hacía que volviera a alterarse de aquella manera. En realidad tenía la sensación de no haberse quitado todo lo que sentía de encima. Aquella opresión el pecho seguía creciendo, pero se dio cuenta de que no tenía nada que ver, absolutamente nada que ver con el estar alterado.

De repente empezó a notar cómo le faltaba el aire por momentos. Empezó a palparse histérica los bolsillos y tarde se acordó de que lo había dejado en su dormitorio. Estúpida de ella se había dejado su inhalador en su cuarto y había salido tan rápido y tan enfurecida que ni siquiera había recordado cogerlo. De un momento a otro dejó de estar enfurecida para pasar a entrar en pánico mientras sentía que las vías respiratorias se le cerraban por momentos y que la dificultad para respirar con normalidad aumentaba a cada segundo que pasaba.

¿Y ahora qué? ¿Cómo se suponía que tenía que detener aquello? ¿Qué se suponía que tenía que hacer? Sabía que entrar en pánico e histeria no era precisamente la solución más inteligente sino que más bien aquello lo empeoraría todo y posiblemente a pasos agigantados. El problema era precisamente que en esos momentos no sabía cómo calmarse, así que lo único que se le ocurrió fue caminar hasta la puerta y luego hasta las escaleras. Hasta ahí bien, luego fue cuando empezó a dudar sobre su siguiente movimiento.

Dudaba entre sí intentar bajar o quedarse arriba.

Al final decidió que bajar sería la mejor opción a pesar de sentirse desorientada y creer que de un momento a otro acabaría sin aire por completo.

Llegó al pie de las escaleras sintiendo la dificultad para respirar y que el mundo empezaba a darle vueltas justo antes de acabar desplomada en el suelo. Por suerte no le había pasado en lo alto de las escaleras.

Marnie de Lancre - June 19, 2011 08:01 PM (GMT)
Nada más entrar en la cocina dejó a Anuska en el suelo y se acercó al fregadero para lavarse después de abrir uno de los armarios con la varita. En su época de Hogwarts no habría podido hacer ese simple movimiento debido a que los menores tenían un Rastro que el Ministerio de Magia utilizaba para detectar cuando un menor empleaba la magia, pero tras el descubrimiento de la magia por parte de los muggles y los consiguientes sucesos debieron de pensar que lo mejor sería eliminar el Rastro de los jóvenes magos y brujas. Una elección que maravilló a la joven de Lancre aunque tampoco iba a usar la varita para todo, ella aún conservaba alguna que otra costumbre muggle.

Después de poner a calentar una tetera, alzó el brazo para alcanzar el paquete de té y sacó uno de los sobrecitos para ponerlo luego en una taza que había cogido segundos antes. Mientras esperaba a que el agua estuviese lista su madre entró en la cocina. Ésta rebuscó algo en uno de los armarios y cuando lo tuvo se dispuso a salir de la habitación pero se detuvo justo en el umbral de la puerta y se volvió hacia Marnie.

- ¿Ha pasado algo? Oímos a Caroline, no se entendía nada pero parecía alterada -

¿Qué si había pasado algo? La muchacha recordó cómo se había puesto Caroline en la habitación, cómo iba hablando cada vez más rápido y más fuerte. No le extrañó en absoluto que abajo su familia hubiese oído algo.

- Oh, no te preocupes mamá. Todo está perfectamente, ya os contaré en la cena – la joven le dedicó una sonrisa tranquilizadora a su madre mientras pensaba en si a Caroline no le importaría que sus padres se enteraran del notición - ¡No os lo vais a creer! -

Fleur iba a replicar pero justo entonces la tetera comenzó a pitar y Marnie dejó de prestar atención a su madre y comenzó a llenar la taza para Caroline. Si querían enterarse tendrían que esperar a la hora de la cena. Solo esperaba que no se atragantaran cuando escucharan la noticia.

- Está bien… -

La mujer abandonó la cocina no muy convencida pero prefirió dejarlo pasar porque si su hija estaba de por medio nada bueno podía ser y no tenía ganas de discutir en aquel momento. Por su parte, Marnie cogió la taza que contenía la tila para Caroline además de un paquete de galletas con pepitas de chocolate por si la chica tenía hambre y justo cuando abandonaba la cocina oyó a su madre gritar. La joven dejó caer tanto la taza como las galletas y corrió hacia el lugar de donde procedían los gritos de Fleur llamando a su padre.

- ¿Qué pasa? – gritó también pero se quedó parada en mitad del pasillo al ver a su madre incorporando a su prima - ¡CAROLINE! -

La chica quiso acercarse hasta ellas pero entonces apareció su padre y con una mirada suya bastó para saber que debía permanecer quieta en el sitio. Marnie rodeó con los brazos a sus hermanos, los cuales se reunieron con ella, mientras observaban asustados la escena. La chica no entendía qué había sucedido puesto que cuando la había dejado en la habitación estaba perfectamente ¿habría pasado algo por alto?

Jacques Lompard - June 30, 2011 09:30 PM (GMT)
El patronus de Jacques tenía una misión sencilla: volver con una contestación de Carolie. Como de todos es bien sabido, esos hechizos sirven únicamente para enviar un mensaje, no para recibir, por lo que el joven Lompard esperaba como respuesta de su hermana a su koala plateado con palabras del estilo “Piérdete”, “No tengo ganas de hablar” o “Estoy en el bar poniéndome hasta el c*** de zumo de piña”. (Jacques no era capaz de imaginar a su hermana tomando algo más fuerte...)

En cambio, su gavilán volvió solo y sin noticias, pero tampoco no era extraño. El ave dio un par de vertiginosas vueltas sobre su cabeza antes de desaparecer.

¿Por qué tenía que sospechar que le había pasado algo a Caroline? Es más, si le hubieran preguntado en ese momento, hubiera estado más preocupado por el pobre desalmado que se cruzara con ella en ese estado.

Pero aún así, quería hablar con su hermana, al menos saber donde se había escondido y es que obviamente no le había convencido la excusa de que tenía cosas que hacer. ¿Por qué? Pues porque hasta hacia menos de treinta minutos, había estado acomodada en su cama leyendo un libro, como buena Ravenclaw. Además, ¿dónde iba a ir con esas pintas? Si el tardaba veinte minutos en arreglarse también podía extrapolar espacio de tiempo a su hermana... Sobretodo si Ethan estaba de por medio, aunque ella asegurará que no. … ¡Mujeres! ¿Quién las entendía? ¡Ni ellas mismas!

Chasqueó la lengua pero no molesto y volvió a conjurar siguiendo a su brillante gavilan por la ya oscura calle de Rowena Lane, sin prisa pero sin pausa.

¿La casa de tío Gwendal y tía Fleur? Pareció sorprendido con la elección del escondite aunque debía de reconocer que Caroline se llevaba bastante bien con Marnie, quizá porque veía en ella a la hermana que hubiera querido tener pero no tuvo.

Y ahora iba a tener una (o uno) sin quererlo. ¿Ironías de la vida, no? Aunque a Jacques no le gustaba la ironía y por supuesto tampoco pensaba que Caroline no quisiera tener un hermano, es más, estaba ya en la época de tita más que de prima, ¿no?

Llamó al patronus a su lado y este se apoyó sobre su hombro, quizá no queriendo desaparecer aún. A Jacques tampoco le importaba, había veces que simplemente lo conjuraba para verlo volar.

Meditó unos segundos si debía entrar. Si hubiera estado en el piso de Ethan no lo habría hecho pero... ¿En casa de sus tíos?

Decidido.

Tocó con los nudillos en la puerta un par de veces y de repente, como si acabará de darse cuenta, se apresuró a arreglarse el pelo, o al menos a intentarlo. No era fácil de dominar.

Caroline Lompard - July 4, 2011 11:06 PM (GMT)
Gwendal llegó hasta su sobrina tomándola por la espalda tal y como había hecho su mujer a quien dirigió una rápida mirada. Esta por su parte se levantó y se dirigió hacia los pequeños Ilan y Coraline que miraban con ojos asustadizos. Les tomó de la mano y los dirigió hasta el salón. Desde donde estaban, tanto Marnie como Gwendal podían oír lo que Fleur estaba diciendo a los pequeños.

En aquel momento Gwendal sacó su varita y apuntó directamente a la garganta de la inconsciente muchacha susurrando “Anapneo” de modo que las vías respiratorias de la joven castaña se abrieron y sus ojos azules se abrieron mientras ella intentaba coger con esfuerzo el aire y miraba nerviosa a su alrededor sin incorporarse del todo.

- Yo... – Empezó a decir con la voz entrecortada – Mi... in...ha...la...dor... – Volvió a decir haciendo un esfuerzo mientras intentaba respirar con tranquilidad y no volver a entrar en pánico lo cual podía llevarla al mismo estado en el que acababa de encontrarse hasta hace unos momentos. Viró sus ojos azules hacía Marnie aunque esa vez no hizo ningún intento de decir nada. Esperaba que la hubiesen entendido. Se limitó a llevarse una de las manos al pecho mientras Gwendal la ayudaba a ponerse de pie.

Se sujetó con fuerza al brazo de su tío y pudo escuchar (o al menos eso creía) como se dirigía a Marnie y luego la instaba a subir las escaleras diciendo algo sobre descansar. Hubiese rechistado de no ser porque aún tenía dificultad para respirar y no quería volver a discutir por aquel día con nadie más. Con sus padres le había bastado y sobrado. Tenía el cupo completo por aquel día, aquella semana e incluso quizá aquel mes.

Por eso mismo se dejó llevar por Gwendal hasta el piso de arriba de vuelta a la habitación de Marnie donde el medimago le dijo que se tumbase y que sobretodo intentase tranquilizarse. ¡Oh si! No había problema. Por supuesto que se iba a tranquilizar, no quería volver a pasar por aquel trance en un buen tiempo. Por no decir nunca más (aunque sabía que al ser asmática era un poco complicado).

¿Cómo podía haber sido tan estúpidamente torpe como para olvidarse algo tan importante como el inhalador? Cuando sus padres se enterasen... ¡No! Mejor que no se enterasen. Si encima su madre tenía un disgusto y por culpa de ello pasaba algo... Seguía pensando en eso cuando recordó el patronus que le había enviado su hermano. Lo malo es que aunque pensara en el recuerdo más feliz que se le ocurriese, no podría invocarlo. No en ese momento.

- Marnie... ¿Puedes abrir? – Le preguntó en ese preciso instante Fleur a Marnie que había oído como tocaban a la puerta. - Voy a subir a ver como sigue. Si quieres luego sube lo que estabas preparando – Fue lo último que dijo con una sonrisa en el rostro antes de volverse y desaparecer escaleras arriba.

Marnie de Lancre - July 16, 2011 10:22 PM (GMT)
Marnie siguió quieta en mitad del pasillo contemplando cómo su padre se ocupaba de su prima mientras que su madre se llevaba a sus dos hermanos de vuelta al salón, desde donde se oía como los tranquilizaba y les decía que no pasaba nada y que Caroline se pondría bien enseguida. La chica observó a su padre sacar su varita y conjurar un Anapneo sobre su prima, lo que le hizo pensar que era una suerte que hubiera un medimago en casa. De haberse encontrado ella sola en casa no habría sabido qué hacer.

Cuando Caroline empezó a hablar entrecortadamente, Marnie se acercó un poco hacia ellos y al oír lo del inhalador lo recordó. Caroline padecía de asma y ella había sido tan estúpida que ni se había acordado de ello y su prima había sufrido un ataque delante de sus narices. Debería haberse dado cuenta antes de abandonar la habitación que su prima no se encontraba bien pero, ¿por qué Caroline no le había dicho nada al respecto?

La joven se volvió hacia su padre, el cual dijo que la ojiazul debía descansar. Marnie asintió con la cabeza y dejó que su padre se llevara a Caroline a su habitación para que se tumbara en la cama a reposar. Podría haberlos seguido pero prefirió quedarse donde estaba para no agobiar a su prima y también porque no sabría muy bien cómo actuar o qué decir. Ese tipo de cosas no es que se le dieran muy bien y muchas veces se sentía una completa inútil. Por suerte alguien tocó a la puerta y su madre, que iba escaleras arriba, le pidió que abriera la puerta y que luego subiera lo que había estado preparando antes y que había dejado caer al ver a Caroline en el suelo.

- Claro, voy – respondió dirigiéndose la puerta para abrirla. Cual fue su sorpresa al encontrarse a su primo Jacques enfrente de ella. Cierto que antes de lo sucedido pensaba que quizás el chico apareciera pero se le había olvidado por completo – Ho-hola Jacques -

Durante un buen rato estuvo delante de la puerta bloqueando el paso a su primo inconscientemente pero en cuanto se dio cuenta de ello se apartó y le dejó vía libre para que entrara en la casa. Luego tras cerrar la puerta se dirigió a la entrada de la cocina donde yacía la taza hecha añicos y el paquete de galletas.

- Reparo. Fregotego – conjuró apuntando primero a la taza y luego al charco de infusión que había en el suelo. Sin siquiera mirar si Jacques la había seguido o no, habló – Si buscas a tu hermana está arriba en mi habitación. No sé si habrá sido por tu mensaje o por la noticia de tus padres o por ambas cosas, pero le dio un ataque de asma. ¿Tú lo sabías? – recogió la taza del suelo y se dispuso a preparar una nueva tila – Si sabías algo, ¿por qué no le dijiste nada a Caroline? ¡Se siente una completa estúpida! No sé si comprenderéis su postura o no y desconozco lo que les habrá dicho a tus padres pero es normal que se enfade -

Una vez la nueva infusión estuvo lista Marnie la vertió en una nueva taza y se la tendió a Jacques con la intención de que se la llevara a su hermana mientras ella cogía algo para sus hermanos, los cuales seguían solos en el salón.

- Súbeselo a Caroline -

(Off: Supuse que Jacques la seguiría si se iba hacia la cocina, pero si algo está mal házmelo saber y edito ^^)

Jacques Lompard - August 25, 2011 09:07 PM (GMT)
(SEH! Por fin lo acabé! B) )


- Buenas noches, Marnie. - Se alegró de no haberla despertado. Jacques esbozó una fina sonrisa y aguantó con bastante facilidad la mirada de su prima durante aquellos largos segundos, ni siquiera se había dado cuenta de que le estaba obstruyendo el paso. Por fin entró en la casa de los de Lancre y se apoyó ayudado por una mano contra la encimera de la cocina. - ... ¿Está Carol?

¿Un ataque de asma? Jacques rodó los ojos ajeno a los contratiempos que había tenido Caroline. ¿Cómo iba a imaginarse que no llevaba consigo el inhalador? Desde pequeña que sabía que no podía apartarse de aquel medicamento. - Pero... Está bien, ¿no? - Igualmente no podía evitar preocuparse. Podía tener muchos amigos aquí y allá pero a la que al final siempre había acudido era a su hermana, incluso cuando ella no entendía que le sucedía había estado allí.

- No sabía que estaba embarazada y si lo hubiera sabido no debía decírselo yo. Es una noticia muy importante como para chivarme, ¿no crees? - Y no estaba diciendo con eso que aceptara que sus padres habían tardado dos largos años en contarles sus planes, pero era una noticia muy personal como para irse de la lengua aunque fuera con Caroline. Era su noticia y era su momento. Y en cambio se había desatado una pelea. ¿Lo que le había dicho a sus padres? Jacques bufó. ¡Y lo que sus padres le habían dicho! Porque ellos, sobretodo su padre, tampoco se habían quedado cortos. - Sí, en Carol es normal que se enfade pero no creo que sea una noticia tan terrible para ponerse como se ha puesto. ¿Cómo crees que se debe sentir ahora mi madre? - Lo había contado toda ilusionada incluso con un brillo en sus ojos verdes y ¿qué se había encontrado? Una bronca familiar.

Una vez terminada la infusión, Jacques tomó la taza que le tendía Marnie y se dirigió hacia las escaleras pero cuando llevaba tan solo un par de escalones se giró de nuevo hacia ella:
- ¿Vienes?

Aunque conocía la casa, se le hacía extraño andar por allí a sus anchas. Tras doblar el pasillo, Jacques se encontró de frente a frente con su tía Fleur. - Buenas noches, tía. Mucho tiempo sin verte... - Añadió irónico pues no hacia ni dos horas que se había cruzado con ella por los pasillos de San Mungo. Una sonrisa y se asomó a la puerta de la habitación de Marnie. - Tío Gwendal. - Saludó también al hombre antes de acercarse a la cama donde estaba su hermana. Su aspecto lo preocupó. Quizá no era el momento para una infusión pues parecía que Caroline hacía el mínimo esfuerzo por moverse, así que dejó la taza sobre la mesita de noche. - ¿Cómo estás?

Marnie de Lancre - August 29, 2011 06:49 PM (GMT)
- Por supuesto que está bien. Si estuviera grave yo no estaría tan contenta, ¿no crees? – contestó.

¿Qué clase de persona se creían que era? Pero Marnie sabía que era porque Jacques estaba preocupado por su hermana. Ella también preguntaría por los suyos si no los veía o sabía que algo malo les había sucedido. La joven de oscuro cabello continuó con lo que estaba haciendo mientras respondía a su primo.

Como te dije, está en mi habitación. Mi padre la llevó ahí y bueno, siendo él medimago supongo que estará en buenas manos

La muchacha todavía se preguntaba cómo su padre había conseguido un puesto en el hospital para magos y brujas teniendo la misma peculiaridad que ella. Aunque eso le daba ánimos para no rendirse y luchar por lo que quería a pesar de lo que la sociedad pudiese pensar sobre los de su especie.

Mientras la infusión se había estado calentando Marnie se giró para quedarse frente a Jacques y así poder mirarle a la cara mientras hablaban. Frunció el ceño cuando éste le dijo que no le hubiese dicho a su hermana que sus padres estaban esperando otro hijo aunque lo supiese. No obstante, Marnie también entendía aquello. Era algo que debían decir los padres, suponía.

Vale, no deberías dar tú la noticia pero si sospechabas algo sí que podrías haber comentado algo con tu hermana y quizás no se habría sorprendido tanto – mentó encogiéndose de hombros. Tampoco había pensado en cómo se sentiría en aquellos momentos su tía, la cual habría esperado una reacción algo más entusiasta – Supongo que es complicado. Yo… creo que me lo hubiese tomado igual que Caroline aunque yo tampoco puedo exigirles nada, ¿verdad?

Marnie se volvió hacia la tetera e introdujo el agua caliente en una nueva taza. No, ella no podía reclamarles nada. La habían acogido en su casa sin pedir nada a cambio, la estaban criando como a una hija más y por muchos líos en los que se hubiese metido años atrás, ellos nunca le habían echado en cara nada. Por lo que la joven tampoco podía decirles lo que podían o no podían hacer. No tenía derecho después de todo lo que habían hecho por ella. en los últimos ocho años.

Le entregó la taza a Jacques y le dijo que se la subiera a Caroline. Observó como su primo abandonaba la cocina y cuando ella salía, segundos más tarde, para dirigirse al salón donde estaban sus hermanos cuando le oyó preguntarle si subía también.

Claro, ahora subo

Justo cuando entraba en la sala de estar se cruzó con su madre, la cual se dirigía al mismo sitio.

Ve si quieres, yo les llevaré esto a tus hermanos

Marnie no esperó a que se lo dijera dos veces. Le dio las cosas que llevaba encima a su madre y sin mediar palabra dio media vuelta y comenzó a subir las escaleras. Su padre salía de la habitación en el momento que la joven llegaba así que le preguntó sobre el estado de Caroline y luego tocó a la puerta.

¿Se puede? – preguntó mientras se asomaba por la puerta. Qué raro se le hacía pedir permiso para entrar en su propio dormitorio.

Dio unos cuantos pasos al frente aproximándose a la cama donde yacía su prima hasta pararse unos segundos como meditando hacia dónde ir. Finalmente, se acercó al lado de la cama donde no estaba Jacques.

¿Te encuentras mejor Caroline? Siento no haberme dado cuenta antes de que estabas mal – desvió la mirada hacia el suelo avergonzada mientras decía aquello último para luego volver a mirar a su prima – Si queréis hablar a solas tan sólo decidlo – Jacques le había preguntado si subía también pero tal vez Caroline quisiera hablar con él sobre asuntos familiares que no la concernían.

Caroline Lompard - September 3, 2011 06:11 PM (GMT)
Después de todo parecía que no iba a necesitar de un Patronus para llamar a su hermano. Una fina sonrisa apareció en el rostro de la ojiazul cuando vio aparecer a Jacques por la puerta, como si secretamente hubiese deseado que acudiese en su ayuda en ese momento. Podía tener mucha gente que la quería, que la apoyaba pero al final siempre era a su hermano a quién acudía. No por ningún motivo en especial, simplemente por eso: era su hermano.

- Bien..., pero no te lo vas a creer – Dejó una pequeña pausa para crear suspense, sin estar del todo segura si eso con Jacques iba a funcionar – Me dejé el inhalador... Estaba tan... - ¿Cómo decirlo? ¡No lo sabía ni ella! De todos modos casi al instante supo que no hacía falta que lo explicase, Jacques sabía a lo que se quería referir aunque no lo dijese – Supongo que salí demasiado deprisa de casa y... me lo olvidé.

Ni ella misma se lo creía, sobretodo porque siempre iba con el a cuestas a todos lados. ¿Lo peor? Que pasaba como con todo, nunca lo necesitaba y cuando lo necesitaba iba y se lo olvidaba. Soltó un largo suspiró mientras se incorporaba ligeramente y echaba un vistazo a la taza que su hermano había dejado en la mesita de noche. “Gracias” gesticuló con los labios sin que ningún sonido saliera de ellos antes de llevarse una de sus manos al cabello echándoselo hacía atrás de la misma manera en que hacía su madre.

Su madre.

- ¿Cómo...? ¿Cómo está mamá? – Preguntó clavando sus ojos azules en los de su hermano y sosteniéndole la mirada. Sí, se había pasado pero era demasiado orgullosa como para admitirlo delante de sus padres. Además... – Papá estaba muy enfadado... Esta. – Se autocorrigió en el último momento, sabía de sobras que no era algo que se lo fuese a pasar así sin más. – Me pasé un poco, ¿no? – Añadió al final justo en el momento en que Marnie hacía acto de presencia en la habitación – Mejor, gracias a tu padre... ¡Suerte que estamos rodeados de medimagos en esta familia! – Esbozó una pequeña sonrisa al tiempo que negaba con la cabeza – No te preocupes, ni siquiera yo me he dado cuenta de que... ¡Y no digas bobadas! No molestas en lo absoluto – Y después de eso buscó la mirada de su hermano. ¿Por qué les iba a molestar que estuviera allí?

Jacques Lompard - September 16, 2011 07:05 PM (GMT)
- Pues no te lo olvides la próxima vez. - No había enfado en sus palabras, ni siquiera había levantado el volumen de su tono normal de voz. No iba a poner el grito en el cielo por el descuido de Caroline. Nada había pasado, ¿cierto? ¿Por que iba a meterle la bronca del siglo como habría hecho su padre? - ¿Ahora estás bien, no? Es lo que importa. - Sus labios dibujaron una fina sonrisa. - Pensé que no me habías contestado al patronus porque estabas demasiado cabreada... En verdad me sorprendió que no mandaras el tuyo de vuelta con algún grito.

El “gracias” silencioso de Caroline tuvo como respuesta un guiño, justo antes de que él levantará una mano enseñándole la palma hacia arriba y esperando a que su hermana chocara su mano contra la suya. Era un gesto bastante infantil pero que para ambos significaba mucho, una muestra de complicidad pues con algo tan simple se recordaban que iban a estar ahí, siempre, el uno por el otro.

- ¿Tú cómo crees que está? - Quizá uno de los rasgos más insoportables de Jacques era que creía que todos podían ver las cosas como él, esperando que la gente resolviera enrevesados razonamientos que solo su mente podía procesar. Si conocía la respuesta, la mayoría de las preguntas solo conseguían otra pregunta como contestación. - La llamaste 'vieja', creo que eso le dolió más que todo lo que le dijiste. - Mejor no entrar en detalles y como la había dejado en casa. “Me pasé un poco, ¿no?” - Un poco... Bueno, depende de lo que definamos como “un poco”. - Incluso acompañó sus palabras con el dibujo en el aire de unas comillas invisibles, después arqueó las cejas y su sonrisa se tornó lentamente en una mueca divertida y algo traviesa, gestos como aquel eran los que acentuaban el parecido parecido con su padre.

“Un poco” era muy relativo: Caroline era “un poco” cabezota.

Cruzó una mirada con su hermana y con un simple movimiento de cabeza le contesto. Por supuesto que no le molestaba que Marnie estuviera allí. Tampoco es que fueran a hablar sobre altas y secretas cuestiones de estado. - Sí, dale las gracias a tu padre.

Caroline Lompard - October 2, 2011 06:13 PM (GMT)
¡No! Caroline estaba prácticamente 100% segura de que no se iba volver a olvidar jamás del inhalador (aunque también está claro que una cosa era decirlo y otra hacerlo en el futuro) – No, por toda la magia... ¡Siempre lo he llevado encima! Me he sentido tan... – Estúpida por no habérselo llevado consigo cuando era cierto que siempre lo llevaba encima. Se aseguraba bastantes veces de llevarlo con ella. En otras cosas era despistada pero no en algo como aquello. Sí, el que estuviera ahora bien era lo importante y aún así su cabeza no podía dejar de pensar: “Pero y si...” aquellos infinitos “Y si” que existían a lo largo de la vida empezaban a sacarla de quicio y eso que solo tenía veintidós años. – ¿Un grito? ¿Tan extremista me veis? – Preguntó intercambiando una mirada con su hermano y su prima.

De todos modos el guiño de su hermano hizo que se olvidase momentáneamente de aquello y levantara ella también la mano chocándola al final con la de su hermana y haciendo que una fina sonrisa se formase en su rostro justo en el momento en que las palmas se encontraran. Quizá para Marnie era un gesto demasiado infantil pero para ellos dos significaba mucho.
¿Qué cómo creía ella que estaba? Evitó los ojos verdes de su hermano, como si eso pudiera dar la respuesta y en parte así era. Con un gesto tan simple estaba demostrando más de lo que quizá quisiera. Por supuesto que sabía que no estaría bien, lo que ella había hecho no estaba bien – Si, bueno... Perdí los estribos. – Y aunque no lo dijese en voz alta estaba pensando que no todo era culpa suya. Si ellos lo hubiesen dicho... Y de vuelta con los “Si”. Rodó los ojos ante aquel pensamiento antes de incorporarse con cuidado en la cama volviendo sus ojos azules a Marnie.

- Siento haber montado el numerito... – Le dijo a la muchacha de cabellos oscuros. Se sentía mal por haber ido allí a descargarse y sí, aunque no había contestado a Jacques sabía que diciendo que se había pasado “un poco” se había quedado bastante corta, más de lo que ella hubiese deseado... ¡Ojalá tuviese un giratiempos! Aunque claro..., no sabía cómo podría haber arreglado aquel desastre sin poder interferir directamente – Papá no me va a dirigir la palabra en mucho tiempo – Y eso era algo que tenía asumido desde el momento en que había salido de su casa o desde el preciso instante en que había visto la decepción en su mirada.

Dejó escapar un suspiro mientras tomaba la taza que le había traído Jacques entre sus manos y le daba un pequeño sorbo antes de quedarse mirando a ningún punto en concreto – Lo peor es que en realidad no me molesta el hecho de tener otro hermano... Me hace hasta ilusión, lo que me molesta...

Los dos lo sabían, ¿no? Que sus propios padres se lo hubiesen ocultado quién sabe porque motivo y ella pensando que los ánimos estaban decaídos por problemas entre ellos otra vez.

Marnie de Lancre - October 13, 2011 08:20 PM (GMT)
- Vosotros mismos podéis darle las gracias -

Ellos decían que no molestaba estando allí pero Marnie sentía que estaba fuera de lugar por lo que se limitaba a observarlos y escucharlos hablar sobre lo sucedido. Los envidiaba. Se tenían el uno al otro, se preocupaban mutuamente y no parecía que fueran a fallarse una sola vez. Ojala ella hubiese tenido un hermano como Jacques o como Caroline, un hermano que se preocupara por ella y la protegiera de todo los males. Era cierto que ella se defendía bien sola pero… ¿quién no quería alguna vez que alguien velara por él o ella? Nunca tuvo un hermano que la cuidase. Dave sólo la ignoraba y pasaba de ella, como si no existiera. Nunca le había importado y después de enterarse todos de que era bruja… existía aún menos.

Estaba tan absorta pensando en lo afortunados que eran de tenerse como hermanos que ni se había percatado de que se había quedado mirando Jacques más de la cuenta y de que Caroline les había dicho algo a ambos.

- ¡Claro que no eres extremista! – exclamó indignada volviendo a la realidad.

La joven sonrió a su prima cuando se disculpó por haber ido a verla tan sólo para desahogarse con alguien. No le importaba que lo hubiese hecho, a ella también le hubiese gustado acudir a alguien en el caso de que le hubiese sucedido algo por el estilo aunque siempre acababa tragándoselo todo ella. Sentía que no tenía la suficiente confianza con ninguna persona como para hablarle sobre sus problemas.

- No tienes de qué disculparte Caroline, enserio – la muchacha frunció ligeramente el ceño ante el comentario su último comentario - No creo que aguante demasiado sin dirigirte la palabra... - Decían que los padres tenían debilidad por sus hijas.

Marnie le dio un apretón en la mano a la vez que le dedicaba una de sus sonrisas. ¿Cuántas veces tendría que decirle que no importaba para que la creyera? La muchacha se puso en pie, ya que se había puesto de cuclillas para estar a la altura de su prima, para preguntarle a su primo si él también quería tomar algo cuando observó el escritorio que quedaba detrás de él. Estaba hecho un desastre.

La joven se acercó a él y comenzó a ordenarlo. No es que fuera una chica desordenada pero siempre que se ponía a hacer tareas o a estudiar acababa con un montón de pergaminos por toda la mesa y plumas por aquí y por allá, como si un huracán hubiese pasado por él. Si estuviese sola en la habitación no le habría importado demasiado puesto que pronto tendría que ponerse otra vez manos a la obra pero sabía lo que era el orden para uno de ellos y tampoco quería que pensara que era una desorganizada que lo dejaba todo de cualquier manera. Aunque era una estupidez estar pensando en eso cuando iba a estar más preocupado por la hermana que hacía apenas unos minutos había sufrido un ataque de asma.

- ¿Necesitáis algo? – preguntó mientras ponía las plumas y la tinta en su sitio.

Jacques Lompard - October 18, 2011 10:05 PM (GMT)
Jacques asintió en silencio cuando su prima dijo que podían agradecérselo ellos mismos, tenía razón. ¿Por qué no invitar a su tío a un café cuando lo viera por San Mungo? Aquella clase de detalles no eran extraños en alguien como él.

- Yo no he dicho que seas extremista. He dicho que eres gritona. - Y por si acaso caía algún golpe, se alejó algo de su hermana, inclinándose hacia un lado para quedar más fuera de su alcance mientras en su rostro aparecía una nueva sonrisa pícara y juguetona.

“No creo que aguante demasiado sin dirigirte la palabra...” - En eso tiene razón... ¡Vamos! Pero el problema no está en que papá no te dirija la palabra, sino en que te la dirija. - Por nada del mundo iba a repetir aquella frase delante de otras personas, es más, negaría haberla dicho alguna vez pero... Tenía razón. Muchas veces estaba mejor callado. Era como escuchar un disco rayado porque tampoco es que cambiara sus argumentos muy a menudo.

- A mamá también le hace ilusión, ya has visto como está... Deberíamos apoyarla. No lo ha pasado muy bien últimamente. - Restó en silencio unos segundos antes de añadir. - Bueno, y papá tampoco. - Y no es que lo menospreciara, ni mucho menos, sino que él siempre se hacia el duro. - ¿Tú te los imaginas hablando de algo así? ¿O la cara que pondría papá si fue mamá la que dio la idea? - Intentando contener una sonrisa intentó imitar la cara seria de su padre, siempre con el entrecejo bien fruncido. Jacques era todo un experto en insertar bromas dentro de razonamientos y conversaciones “profundas” e interesantes; un método muy eficaz sobretodo para aliviar la tensión pero que en verdad utilizaba para que no lo ignorara o dejaran de escucharlo. A parte de aquello, él lo tenía claro: aquello había sido idea de su madre. Su padre diciendo aquello era casi imposible de imaginar. - No sé, se me hace raro, por eso creo que debe ser tan especial para ellos, ¿me explico? Yo solo espero que no le pongan nombre de perro. - Una ocurrencia tan graciosa como aquella debía de repetirla.

Jacques siguió con la mirada como Marnie se enderezaba y ponía los ojos en él, parecía que iba a decirle algo pero en vez de eso se dirigió al escritorio a sus espaldas y empezó a recogerlo. - Lo ves Carol, así se recogen las cosas para que no queden por medio. - Con las manos hizo varios movimientos, como si colocara libros en una estantería imaginaria. Lo cierto es que no le incordiaba mientras no lo hiciera en su espacio, en las zonas comunes ya estaba acostumbrado a encontrarse sus pendientes o algún libro, que siempre acababa ojeando por supuesto. Una lástima que su hermana no llevara un diario... O al menos él no lo había encontrado nunca. ¿Cómo había salido tan cotilla? No le extrañaba cuando le llamaban “maruja”. - Aprende de tu prima. - La reprendió señalandola con un dedo acusador aunque enseguida afloró una nueva sonrisa en sus labios.




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