View Full Version: Walking on sunshine

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Title: Walking on sunshine
Description: Priv para Ricky *__*


Selene Goldman - May 5, 2011 08:08 PM (GMT)
“¡Qué buen día hace!” Hizo visera con la mano para taparse del deslumbrante sol y poder observar el palacio de Westminster en su totalidad. Se puso sus Rayban para completar el look turista.

Selene estaba que irradiaba felicidad ésa mañana; como cuando se levantó vio que el clima era perfecto, sin ninguna nube y un sol espléndido decidió que había llegado la hora de por fin hiciera su paseo turista por la ciudad. Llevaba casi media vida viviendo en Inglaterra y jamás había pasado un día entero conociendo Londres; claro que había ido a hacer pequeñas salidas… pero la mayoría de casos era para comprar, salir de fiesta… y muy pocas veces se trataban de visitas culturales.

La combinación de todos esos factores hicieron que se vistiera con ropa cómoda, preparara una mochila con agua, comida, una cámara muggle (mejor no levantar sospechas si una va sola) y con una simple aparición se plantó de lleno en Londres. Tuvo que andar un poco desde el “lugar seguro” hasta su destino, pero se dedicó a bordear el Támesis disfrutando de las vistas.

Lo primero que hizo fue cruzar hasta la mitad del puente para hacer la típica foto del parlamento con el big ben, y luego el pidió a un simpático alemán que le hiciera una a ella. Después se hico la también típica foto con la cabina roja y el big ben de fondo. Realizada su imitación de todos los guiris que veía se fue directa a la entrada de la abadía, hizo la cola pertinente, pero sin guía ni haberse molestado en buscar información previa se dio cuenta demasiado tarde de que la entrada se compraba en otro lado.

Con cara de fastidio y su humor empezando a cambiar salió de la cola, hecho una mirada fulminante a la familia de detrás suyo, porque el hijo pequeño se estaba riendo descaradamente de ella. “Estos muggles cada día son más maleducados… un mago nunca se reiría de un pobre desgraciado que se equivoca…”, aunque ella sería la primera en reírse si a alguien le pasaba eso.

Dio una vuelta al recinto en busca de un lugar que pusiera “Tickets” o en su defecto “Información” o simplemente se conformaba con un mapa que indicara los puntos para los guiris…

- ¡Por Merlin! – Gritó. Se dio cuenta de su error justo cuando acababa de salir de su boca, aunque para su suerte nadie se fijó en ella. - ¿Pero donde se ha metido la oficina de las entradas? - Se sentó en el suelo ya desesperada y medio deprimida. No podía ser que su genial día sintiéndose guiri se fuera al traste tan pronto… ¡si solo llevaba una hora!

Su humor cambió de nuevo, así como había pasado de la alegría al fastidio y luego a la desesperación, volvió a la alegría inicial. ¿El motivo? El chico al que vio pasando por allí. Levantó las gafas de sol y se las puso en plan diadema. “Bien bien…” se frotaba las manos regodeándose mentalmente “así podemos matar dos pájaros de un tiro…”

- ¡Perdona! – Se levantó como un rayó antes de llamarle y fingió que llevaba rato buscando un lugar… no que se había dado por vencida. – Estoy buscando la oficina de entradas… no la entrada. Ya he hecho cola allí... – Puso su mejor acento americano y sonrió.

Richard Moore - May 8, 2011 05:39 PM (GMT)
El día libre para Richard no significaba en lo absoluto quitarse el trabajo de la cabeza. Eso era una constante en la cabeza del joven Moore que en esos momentos caminaba por las calles de Londres con un atuendo casual y las manos en los bolsillos. En su rostro lucía una sonrisa encantadora que distaba mucho de aquellas que les mostraba a los magos. No, para ellos tenía una sonrisa que ni siquiera habían visto sus hermanos. En la mente de Richard estaba idea de que aquellos despertaban su lado oscuro aquel que todas las personas poseen pero no todas llegan a exteriorizar. Los magos habían conseguido exteriorizar el suyo.

¿Qué cómo se sentía al respecto? Prefería no malgastar el tiempo pensando en eso y menos en sus días libres. Wendolyn Dawson había sido la primera persona a la que le habían extirpado aquella parte de la genética que la dotaba de la magia, pero no había sido ni de lejos la primera. Seis personas más habían pasado por aquella maravilla de invento. Al menos Moore creía que era una auténtica maravilla. Sobretodo cuando pensaba en que acabarían desquiciados... Hubiese reído de no ser porque no quería parecer un loco que se reía solo en pleno Londres, para locos ya los tendrían a ellos.

Lo único que lamentaba es que Dawson y los demás se hubiesen escapado aquella noche, a pesar de que les hubieran dejado como premio a aquel joven tatuado que parecía haberse quedado atrás. Menuda idiota había sido el pensamiento que había cruzado la cabeza de Richard cuando lo encontró totalmente solo. ¿Quién se quedaba solo en terreno enemigo? ¿Es qué eran tan estúpidos que ni siquiera sabían esa cosa tan básica? En grupo mejor que por separado. ¡De toda la vida! Aunque claro, Richard también contempló la posibilidad de que el sujeto #6 fuera el único idiota del grupo. Como fuera... El número 6. Eso le hacía sonreír nuevamente mientras seguía caminando cerca del Palacio de Westminster que contempló unos segundos antes de ver la larga cola que había para entrar.

¿De verdad?

Estaba acercándose cuando una jovencita rubia se interpuso en su camino. En un primer momento el Brigadista la miró con fastidio y con aquella seriedad que decían sus hermanos que no le desaparecía. Había nacido con aquella cara, ¿pretendían que se hiciera la cirugía? Además había que ver el lado bueno: así intimidaba más a aquellos maguchos.

La miró unos segundos arqueando una ceja antes de volver a poner la mirada en el Palacio en cuestión. - ¿La oficina de entradas? – Preguntó repitiendo las palabras que había dicho la chica mientras se llevaba una mano a la nuca – Creo que no hace falta comprar una entrada.

Si, era de pueblo y el único motivo por el que había ido a Londres era para hacerse Brigadista no para hacer turismo precisamente. Eso se lo dejaba a los turistas que por algo se llamaba “hacer turismo”.

- De todos modos... Si quieres te consigo entrar gratis – Esbozó una sonrisa encantadora. Le encantaba alardear de su posición dentro de los organismos públicos y esa era una de las ventajas - ¿Qué te parece eso? – Le guiñó un ojo a la muchacha mientras la tomaba ligeramente por la espalda y la apartaba de los molestos turistas... ¡Alemanes! Normal que fueran tan animales (?). Con una paciencia de la que no siempre gozaba esperó a que la joven respondiera. Tampoco la iba a meter a la fuerza.

Aunque si él supiera...

Selene Goldman - May 15, 2011 10:00 PM (GMT)
No se dejó intimidar por el fastidio que mostró el otro; ya se había deprimido una vez, dos veces en menos de una hora era demasiado para la energía de Selene. El pobre chico debía haber nacido con ésa cara… como su hermano, pensó con desgana que Mike muchas veces tenía esa expresión de que nada le importara, aunque estuviera sintiendo el mayor de los enfados.

Asintió con ganas la repetición de la pregunta y luego la mandíbula casi se le desencajó ante la posibilidad de que no hacía falta otra cola. ¡No podía ser! ¿Todo el rato perdido buscando algo que no existía? No… no era posible, en la entrada no le habían dejado entrar sin ticket… ¿O le habían tomado el pelo al verla guiri? ¡Qué tontería! Si allí todos eran guiris. Contuvo sus ganas de quejarse en voz alta y se limitó a dejarlo todo en su pensamiento, claro que con algún murmullo.

- Si que hace falta. – Dijo recuperando el humor y mirándole de reojo. - He hecho una hora de cola y cuando llegué a la entrada… “Sin ticket no puede entrar aquí, vuelva con él, gracias”. – Imitó la voz de la chica de la entrada con una mueca y tono agudo.

De nuevo su mandíbula de desencajó; eso sí que era demasiado para su día. “Entraré a Westminster, gratis y con un chico guapo… creo que después de esto me podré enfrentar a todos los Brigadistas juntos” en su mente estaba pegando botes de alegría y corriendo de un lado a otro, pero se controló y solo exteriorizó una sonrisa de lado a lado.

- ¡Me parece genial! – Aunque intentó disimular sus saltos de alegría, la respuesta había sido un poco demasiado efusiva… iba corrigiendo poco a poco sus exteriorizaciones, pero todavía le quedaba camino por recorrer.

El giño y que la cogiera por la espalda superaron de lejos los dos primeros desencajes de mandíbula; Sel miró un momento hacia otro lado, fingiendo que observaba con fastidio los alemanes esos, pero en realidad lo que quería era ocultar la sonrisa de loca que estaba poniendo. Dos segundos más tarde giró de nuevo la cabeza hacia el desconocido con su mejor sonrisa.

- ¿Entras conmigo, no? – Lanzó una mirada suplicante. – Y quizás entremos en sitios que los turistas no pueden… - Dejó caer inocentemente, pero se había dado cuenta que ése tenía poder y le gustaba mostrarlo.

Se dejó guiar tranquilamente por entre el gentío que iba empujando y sacando fotos cada dos metros; con la escusa de que se separaba acabó agarrandolo del brazo. La rubia no sabía bien donde iban, había dado bastantes vueltas por la zona de tal manera que no iba desorientada, pero sí que iba sin rumbo fijo.

Todo el mundo decía que debes fiarte de desconocidos, pero las veces que Sel lo había hecho le había salido bastante bien… sobre todo si se trataba de aprovecharse de la persona. Por si acaso, se llevó disimuladamente la mano a la mochila y palpó la funda flauta donde escondía su varita en las incursiones al mundo muggle; si algo pasaba siempre podía usar la magia y salir corriendo por patas luego.

Richard Moore - June 2, 2011 06:27 PM (GMT)
Richard intentó sonreír o sonrió, si aquella mueca torcida que apareció unos segundos en su rostro podía llamarse sonrisa cuando la muchacha le dijo que le parecía genial. ¿A quién en su sano juicio no le parecería genial entrar por toda la cara en un sitio como aquel? Tenía que estar muy mal de la cabeza la verdad.

- Claro. A no ser que no quieras... – Dudó unos segundos quedándose parado cerca de la entrada antes de esbozar una sonrisa. Estaba bromeando aunque no fuese algo que se le diese especialmente bien. – Es mi día libre y no siempre puedo aprovecharme de mi cargo... Así que, ¿por qué no? – Volvió a guiñarle el ojo mientras caminaba con la rubia pisándole los talones pasando junto a la fila de turistas.

Notó como todo el mundo le miraba y como alguno de aquellos alemanes empezaban a murmurar por lo bajo pero a él eso le dio igual. Las miradas de los demás no le intimidaban y menos que murmuraran. Nunca. Sonrió de lado a la muchacha mientras le hacía un gesto con la mano haciéndole entender que los ignorase. Era lo mejor que se podía hacer en aquellos casos. Los turistas siempre daban problemas, solo sabían quejarse.

Cuando llegó hasta el agente que estaba comprobando los tickets de aquellos turistas, el muchacho sacó de su abrigo su placa de Brigadista mostrándosela al hombre, pero de tal modo que solo él la viese. Este asintió y los dejó pasar después de que Richard dijera que la rubia iba con él.

- Ha sido fácil, ¿verdad? – El joven sonrió a la muchacha mientras miraba a su alrededor. La mayoría de los turistas se iban con un guía que se había memorizado de cabeza todo lo que había en aquel lugar. Su historia y quien sabía que más. ¿Acaso eso realmente les importaba? Posiblemente la mitad de la información no les importaba y de la otra mitad solo retenían en el cerebro una cuarta parte de todo.
Richard se metió las manos en los bolsillos antes de respirar hondo mientras daba unos pasos por el lugar pasando su mirada de los turistas a otros pequeños grupos de personas que iban por libre por el lugar.

- Bueno... – Se quedó unos segundos callado mientras pensaba en que podía decirle a la muchachita – Tengo que admitir que soy de pueblo y no he venido mucho por aquí, pero... – De aquella manera había podido ayudar a una persona agradable. Una buena acción además de salvar al mundo de gente como Wendolyn Dawson y sus poderes maléficos. – Sé que están las tumbas de Newton y Jane Austen... Nunca les he echado un vistazo, quizá sea el momento oportuno, ¿no crees?

Y entonces esbozó una sonrisa encantadora a la vez que buscaba con la mirada como se podía llegar a aquellos lugares que había dicho. Tenía que haber alguna indicación en algún sitio, ¿no?

Que malo era ser de pueblo a veces.

Selene Goldman - June 20, 2011 12:23 PM (GMT)
Pasaron con toda la cara del mundo por delante de la cola de molestos guiris que esperaban desde hacía rato, aunque el chico le hizo gestos para que pasara de ellos, Selene no pudo hacer más que sonreír con suficiencia e incluso a algunos les miró descaro. Se sentía importante saltándose la cola y además entrando gratis… y esa pobre gente esperando bajo el sol… pobres, ¡qué mala suerte tenían algunos! Y que buena suerte tenían otras.

Estiró el cuello con disimulo intentando ver lo que sacaba de debajo del abrigo, sin mucho éxito a pesar de sus esfuerzos. Le quitó importancia, quizás sería de la policía, o algún guardaespaldas de un pez gordo o alguna gente de esta que da miedo y lo han de mantener en secreto. Sonrió al portero antes de seguir hacia dentro.

Ni prestó atención a lo que el otro le decía, se adelantó un poco y miró hacia todos lados emocionada; había conseguido entrar en Westminster, ¡y gratis! Y en ése momento había tantas cosas de la abadía que quería ver que no sabía ni por dónde empezar. ¿Iba primero al claustro? ¿O mejor a la sala dorada? ¿Y si primero iba a ver el trono? No, mejor la iglesia con todas sus tumbas primero.

- De pueblo, ¿eh? ¿De qué pueblo? Yo ahora mismo vivo en un pueblecito apartado muy bonito. – Dijo distraídamente. “Mierda Selene, ¿no podías decir que vivías en Glasgow?” – Pero soy de América, del mismísimo New York. – Intentó despistar la atención.

Rezó para que no hubiera preguntas sobre EL pueblo y sacó la guía que llevaba en la mochila; la abrió por la página correspondiente a la abadía, que previamente había doblado y pasó un rápido vistazo por las marcas e indicaciones que ella misma había hecho el día anterior.

- Bueno, pues suerte que tenemos nuestra guía turística particular. – Bromeó mostrando el libro, no sabía si ése era muy de la broma, pero antes le pareció que lo intentaba. – Según este mapa las tumbas esas están por allí. – Con el brazo indicó a su derecha, al fondo de la iglesia. – Por allí el claustro y allí la sala de coronación. – Esta vez le mostró el mapa indicando con el dedo los lugares.

Se puso a andar en dirección a las tumbas; seguramente era donde había una de las congregaciones de turistas.

- Entonces… ¿Qué haces en la ciudad? Porque el turismo no te apasiona. – Quería indagar en la vida del chico, pero hacer muchas preguntas acostumbraba a acarrear responder a otras… y con lo especialista que era ella en meter la pata era mejor no arriesgarse en extremo.

Richard Moore - June 26, 2011 08:47 PM (GMT)
- Garbat – respondió secamente mientras daba unos cuantos pasos por el lugar – A las afueras de Garbat más bien – le sorprendió que la muchacha le dijera que era de América y ahora por el contrario viviese en un pueblo. Era extraño cuanto menos. ¿Quién querría ir de América a vivir en un pueblo perdido en Reino Unido? Por muy bonito que fuera. Sobretodo siendo que era un “pueblecito apartado” según palabras de la muchacha - ¿Y cómo es que viniste desde América para acabar en un pueblecito? – le preguntó con curiosidad. ¿Cómo no? – Sobretodo siendo Neoyorquina.

Miró de reojo a la muchacha que había sacado una guía que al parecer llevaba en la mochila y no pudo pensar sino que aquello era algo bastante inteligente por parte de la rubia. Tanto, que hizo que una fina sonrisa apareciera en su rostro durante unos segundos. – Sí, la verdad es que es una suerte – Bromeó durante unos segundos riendo entre dientes mientras observaba el libro. Mira que era suerte que la chica tuviese aquello, al menos no quedaría como un total inepto yendo a preguntar a alguno de los que se encontraban por allí. Seguro que le hubiesen mirado con cara de póker.

¿El salón de la coronación no era el mismo donde celebraron el banquete de coronación del Rey Jorge IV o se estaba equivocando? Si se equivocaba ni le extrañaría, tenía que admitir que nunca había puesto especial atención en la Historia. Al menos no en la antigua, la del presente con todo el descubrimiento de la magia y las fichas que habían movido para abolirla y acabar con la amenaza que suponían los magos y brujas le había interesado muchísimo más, desde luego. No cabía la menor duda.

- ¿Qué tal si dejamos las tumbas para lo último y empezamos por el claustro y la sala de coronación? A no ser que prefieras hacerlo de otra manera... Por supuesto. – Acabo diciendo esbozando una sonrisa al tiempo que miraba en el mapa los lugares que le había señalado la muchacha, aunque la muchacha pareció decidir a donde quería ir cuando sus pasos les empezaron a conducir hacía las tumbas – Bueno. Decidido, ¿no? – Dijo divertido. No le había molestado, después de todo él le había dejado libertad de elección, ¿no?

La siguió por la sala cuando llegó aquella pregunta. En realidad se la esperaba.

- No es el turismo lo que me trajo aquí – Había sido la ambición y el deseo de formar parte de aquello que quería terminar con toda aquella amenaza. A saber que habían estado planeando los magos y brujas durante todos los años en que ellos no sabían de su existencia. Nada bueno, desde luego. Incluso creía que se habían estado preparando para el Apocalipsis y aquel incidente, el Incidente Russell había sido un fallo en su maquiavélicos planes. – Fue el trabajo. Ya sabes... un pueblo pequeño no tiene demasiadas salidas y te mantiene demasiado alejado del mundo real, así que decidí venir aquí y estudiar para luego conseguir un trabajo y poder ayudar a mis padres a mantener la granja – Nada más alejado de la realidad, pero no estaba dispuesto a darle más detalles a la jovencita. No los necesitaba. No era algo de su incumbencia. – Me llamo Richard. – Añadió al darse cuenta de que ni siquiera se habían dicho los correspondientes nombres.

Selene Goldman - July 4, 2011 09:03 PM (GMT)
La verdad era que Garbat no le sonaba de nada, ¿pero cómo le iba a sonar si ella vivía en Escocia? En la otra punta. Aún así, asintió como si supiera de que pueblo de trataba.

- Bueno… - Y llegó la ronda de mentiras improvisada, algo que a Selene se le daba de maravilla, con todos los años que llevaba practicando para que no la pillaran en sus múltiples saltadas de normas. – Fue por mi padre, le diagnosticaron un problema respiratorio para el que necesitaba aire puro, no la contaminación de la gran ciudad… y mis abuelos maternos son ingleses, así que teníamos una casa disponible… no me quedó más que adaptarme al cambio.

Se quedó bastante convencida con la explicación, aunque esperaba que no hubiera más preguntas porque en media hora ya no recordaría lo que había dicho. En realidad podría haber dicho perfectamente que vivía en Escocia, sin especificar el pueblo claro está, que había ido a estudiar a Oxford por ejemplo, y que se había encariñado de Inglaterra; pero prefería cubrirse las espaldas, sobre todo con alguien que controlaba las entradas a los sitios públicos… Quizás Sel sin darse cuenta iba dando pistas, el otro las juntaba, deducía que era bruja y salía corriendo a contárselo a cualquiera, y luego le quitarían los poderes como habían hecho con Wendolin… y ya no podría usar jamás la magia de nuevo…

- ¿eh? – Despertó de camino a las tumbas. – Uy, perdón. – Le sonrió disculpándose inocentemente, tampoco parecía haberle importado.

Dejó las tumbas de lado para escucharle directamente. Seguro que era ella misma que se estaba emparanoyando en exceso, pero le pareció que él tampoco acababa de contar del todo su vida; mucho trabajo en los pueblos no hay, pero si le dice que se va a buscar trabajo a la ciudad, lo mínimo es decir qué tipo de trabajo. “Anda, a ver si se va a dedicar a las esquinas” pensó Sel divertida “desde luego está suficientemente bien como para ganar bastante así”, le dio un repasón discretamente. Ocultó una carcajada, tampoco quería que creyera que se estaba riendo de él.

- Selene. – No supondría ningún problema eso, ¿no? Seguro que había miles de Selenes muggles en el mundo. – Es verdad que en los pueblos casi no se puede hacer nada… - y de nuevo la Selene temeraria, el mayor problema de la chica era cuando creía que podía controlar sus palabras. – yo estaba pensando empezar a estudiar derecho. – Quería saber más, pero discretamente.

Pasó un grupo de extranjeros justos por delante, cosa que no desaprovechó. Sacó rápidamente la cámara de la mochila y se la pasó a uno de los más jóvenes que encontró.

- ¿Nos haces una foto? - Se puso al lado de Richard señalando la tumba de Jane Austen. – Es una de mis autoras favoritas – explicó – sobre todo por persuasión. – Sonrió a la cámara.

Richard Moore - July 16, 2011 11:48 PM (GMT)
¿Aire puro? ¿Es que acaso en América todo era polución? Que el supiera también había lugares retirados donde cualquier persona que necesitara de aire limpio y puro podría vivir. Esa información por parte de la muchacha de dorados cabellos le dejó un tanto trastocado, pero decidió no darle más importancia. ¿Por qué iba a hacerlo? Posiblemente el hecho de tener familiares allí hubiese sido el motivo por el cual en vez de moverse al campo en los Estados Unidos hubiesen optado por ir hasta Inglaterra.

- Entiendo... De todos modos, dudo mucho que se pueda comparar la ajetreada Nueva York con esto, ¿no? – Y es que por lo que sabía de Nueva York se le antojaba una ciudad de locos donde todo el mundo siempre iba con prisas de un lado a otro de una forma más bien exagerada. – Cuando no te queda otra que adaptarte al cambio la verdad es que no hay mucho que hacer – Esbozó una media sonrisa mientras seguía caminando.

- No te disculpes. Todos nos quedamos en las nubes de vez en cuando – Aunque para él cuando estaba de servicio, quedarse en las nubes no era algo que le estuviese precisamente permitido. Para él además que le pasara eso durante el trabajo implicaba una falta grave. En un momento de despiste podían pasar desastres. – Encantado pues, Selene – Dijo lo más cortésmente que pudo mientras escuchaba las palabras de la joven estadounidense no pudiendo evitar soltar una risilla cuando mencionó que en los pueblos casi no se podía hacer nada. No se lo iba a negar. Menos él que había vivido toda su vida en un pueblo y sabía perfectamente de que hablaba la chica. - ¿Derecho? Es una carrera interesante, aunque también es la que suelen hacer más personas lo que conlleva a que sus salidas sean más limitadas en cierto modo, no sé si entiendes lo que quiero decir.

Él sabía lo que quería decir, el problema era precisamente que los demás le entendieran. Quizá porque era de pueblo siempre se le había dado un poco mal explicarse o quizá.... Solo era cosa suya.

Por supuesto podría haber alardeado perfectamente de ser un Brigadista y estar intentando librar al mundo de todas las abominaciones que la llenaban con aquellas pociones extrañas y conjuros que podían matarte en un segundo. Podría pero no lo hizo. No tenía ganas de hablar del trabajo porque le ponía de mal humor o al menos Phoebe había dicho en más de una ocasión que cuando hablaba de los magos y las brujas su humor cambiaba. Lo que menos quería en esos momentos es que aquella chica se pensara que era algo parecido a un viejo cascarrabias.

¿Una foto? ¿Con él? ¡Si según Pheebs tenía cara de troll cabreado permanente! Bueno, se quedaría estirado e intentaría no salir con cara de estreñido o algo parecido. Espero a que el flash anunciara que se había hecho la foto antes de volverse para ver la tumba de Jane Austen.

- Mi hermana pequeña tuvo que leerse ”Orgullo y Prejuicio” para el instituto, ya sabes... – Suponía que siendo de América se habrían centrado en escritores americanos. – Para Literatura Inglesa creo. Ni lo sé realmente – Admitió al final. – Entonces... Deduzco, porque no es difícil que te gusta la literatura, ¿no? ¿Alguna otra autora que te guste además de Jane Austen? – Le preguntó mientras daba unos cuantos hacía la siguiente tumba de figura reconocida que hubiese allí.

Selene Goldman - September 13, 2011 06:29 PM (GMT)
- Si, si, es fácil de entender; como hay mucha gente, hay menos trabajo… así de simple. – En realidad sus objetivos en la vida estaban muy lejos de estudiar derecho, en realidad no tenía ningún plan de futuro. – Quizás luego podría hacer alguna especialización como criminología o alguna cosa de esas que haya menos gente.

Dio las gracias al recibir de nuevo su cámara y comprobar que había quedado bien… ella para variar salía divina, pero Richard ponía cara de estreñimiento. Le pasó la cámara con el zoom puesto en su cara riéndose un poco, tampoco tanto para parecer maleducada.

- Nadie se muere por sonreír un poco en las fotos. – Tampoco sonreía mientras andaba, pero todo el mundo quiere salir bien en las fotos.

Si, la verdad era que le gustaba mucho leer, más que ver películas; y sobretodo le gustaban los clásicos. No les había dado muchas oportunidades a los libros modernos, básicamente porque tenía la idea de que en la mayoría saldrían conflictos tipo la guerra santa y las cruzadas pero contra los magos… y lo mismo en el cine. Así que evitaba los disgustos y se dedicaba a tiempos antiguos donde incluso salían magos que actuaban como guías de los protagonistas. Claro que todo eso no lo podía decir.

- ¿Hermana? ¿Vivis juntos? ¿Es maja? - ¡Quieta! Estaba cogiendo el costumbre de su tia... aunque la curiosidad la mataba. Cambió de tema para no parecer muy cotilla. - No me hicieron leer mucho en el instituto.

Bueno si, en Hogwarts y más tarde en la escuela de Le Valgrange tuvo que leer, libros de magia, historia y esas cosas claro está; pero no tenía clases de literatura inglesa ni historia de europa. Otra cosa que tampoco podía comentar.

– Ése también me lo he leído. Pues, aunque te suene raro me gustan los clásicos como Verne, Shakespeare, Dumas, Dickens… No lo sabe mucha gente, he de mantener mi reputación. –Bromeó. - ¿Te suenan de algo o eres uno de esos que ni leen ni ven películas porque son un triste reflejo de la realidad?

Pasaba distraídamente las páginas de la guía buscando que le interesaba más ver. ¡Anda un claustro! Los claustros eran muy románticos… bien, primero a ver la nave y conocerse y luego… a por el claustro.

- Muchas bodas reales se han celebrado aquí… blah blah blah… tumba de guerrero desconocido… blah blah blah… Al extremo de la nave el salón dorado; el de las coronaciones. ¡Allá que nos vamos! – Le agarró del brazo y arrancó a andar. – Dicen que hay una pequeña sala contigua con un importante cuadro de autor desconocido… pero no está abierta al público. – Hizo ojitos con su mejor sonrisa a ver si captaba la indirecta.

Richard Moore - September 27, 2011 09:27 PM (GMT)
Claro que era fácil de entender y por supuesto que era algo simple, además por lo que sabía Richard, Derecho siempre había sido la carrera con más demanda. Si había más demanda, salían más personas licenciadas y por lo tanto el trabajo en esa especialidad disminuía considerablemente.

- Criminología parece bastante interesante – Comentó Richard llevándose una mano al mentón – Pero tienes que estar bien segura de poder ser capaz. Conocer tus límites. Por ejemplo, para mi trabajo no todo el mundo sirve. – Era cierto, por algo se tenía que pasar un examen psicológico o como se llamase para saber si estaban capacitados. – No es que me vuelvan loco las fotos.

Le volvían loco los magos y de verdad, le sacaban de sus casillas y podía jurar que sacaban lo peor de su persona. En más de una ocasión se había preguntado si realmente tenía que seguir con aquella cruzada o alejarse, aunque fuese por su salud mental. Siempre llegaba a la misma conclusión: se necesitaban personas como él, decididas a terminar con aquella plaga para conseguirlo así que tenía que seguir adelante.

Volviendo al tema de las fotos, nunca salía sonriendo en las mismas. Además si no se equivocaba su rostro siempre era serio y según su hermana a veces imponía demasiado. Mala suerte, al menos así al menos se aseguraba que los magos más blandengues se cagaran las patas para abajo cuando le viesen.

- Sí, vivimos juntos con nuestro otro hermano. Es bastante maja, pero... es que no creo que sea objetivo, ¿sabes? Es mi hermana – Y para él era prácticamente lo más importante en el mundo. Su hermana era algo así como intocable. Lo que si le sorprendió es que dijera que no la habían hecho leer mucho en el instituto, cosa que debió notarse cuando alzó las cejas visiblemente – ¡Claro que los conozco! ¿Quién no conoce a Shakespeare o Dickens? – Casi pareció que se indignaba. Una parte de él lo hizo. Siempre había gente que pensaba que como eran de pueblo no conocían a los autores notables e importante que había habido a lo largo de la historia.

La observó pasar las páginas de la guía posiblemente buscando aquello que le interesaba ver, mientras que él hecho un vistazo alrededor e incluso paró su mirada en algún grupo de turistas que iban con guía mirar fascinados lo que les rodeaba y escuchar con total atención. Las palabras de la rubia llegaban hasta él aunque no le prestase realmente atención hasta que aquella sonrisa captó su atención.

- ¿Qué? – Preguntó completamente desubicado mientras rebobinaba unos segundos atrás e intentaba recordar lo que había dicho Selene – Espera... ¿Para qué quieres ver ese cuadro? O mejor... ¿Por qué un cuadro de un autor desconocido es tan importante? ¡No tiene sentido!

O al menos para la mente pueblerina de Richard no lo tenía.

Selene Goldman - December 29, 2011 08:46 PM (GMT)
Un trabajo para el que no todo el mundo sirve... con pase a todos lados... ¡Era muy difícil! Se le ocurrían miles de ocupaciones posibles para su actual acompañante; pero seguía metido en su cabeza algo como guardaespaldas, policía… ¡O quizás era del FBI! O matón de discoteca, porque con esa cara de mala leche nadie iba a intentar colarse; si era eso tenía que enterarse donde trabajaba para entrar gratis, se lo diría a Andrea o a Sunny y se irían juntitas a pasar alguna noche.

Decidió abandonar el tema trabajo, carreras y todo eso, básicamente porque si se liaba a hablar, hablar e inventar cosas, al final acabaría contradiciéndose sin acordarse de lo que había dicho anteriormente; y probablemente el otro se daría cuenta. Se moría de curiosidad por solucionar el enigma que se había creado ella sola… pero era mejor dejarlo así.

- ¡Eh! ¡Una expresión! – Señaló la cara de Richard como si hubiera visto la cosa más rara del mundo al ver que levantaba las cejas. Lo hizo instintivamente y sin pensar que podía haber gente que no entendiera el sarcasmo. – Pues te sorprenderías de la cantidad de gente que no sabe quiénes son... – Suspiró siguiendo la conversación. El mundo estaba lleno de incompetentes y incultos y analfabetos y gente sin inquietudes. – Como muchos policías.

¡Venga! De nuevo a indagar. Acababa de decidir que dejaba estar el tema pero no, su inconsciente seguía jugando malas pasadas. Además, como si los policías no leyeran; no podía haber hecho un comentario más estúpido. Rezó para que no la hubiera escuchado y siguió avanzando por la nave sin prestar demasiada atención; era bonita, si, pero había cosas más interesantes.

Ya habían llegado al salón dorado… que en realidad no estaba pintado de dorado. El techo era extremadamente alto aunque la nave no era tan ancha como la de la catedral; en las paredes colgaban tapices seguramente muy posteriores a la creación del monasterio, los ventanales lanzaban rayitos de diferentes colores que se proyectaban sobre las cabezas de la gente y en medio de la sala estaba el trono de las coronaciones, con una multitud de turistas haciéndose fotos alrededor.

Entornó los ojos fulminándole con la mirada al darse cuenta que no la estaba escuchando; pero al preguntarle sobre el cuadro sonrió satisfecha de encontrar algo con lo que ocupar su mente que no fuera el trabajo del moreno.

- Pues la verdad no lo sé. La tumba del soldado desconocido es importante, y tampoco sé el porqué... Pero aquí pone que… - buscó con el dedo la frase que quería - “es de un valor incalculable y de una belleza exquisita; no todas las mentes son capaces de apreciar su grandeza ni su significado” y un poco más abajo dice “no se expone al público por motivos de seguridad”. Y no ponen ninguna foto. – Se le quedó mirando esperando alguna reacción por su parte. – Es antiguo y bonito… y a mí me gustan las cosas antiguas y bonitas. – Lo segundo lo dijo en voz muy baja, sólo pudo oírlo ella. - ¿No tienes curiosidad?

Movió la cabeza en dirección a la única puerta que había en esa sala.

Richard Moore - January 20, 2012 07:00 PM (GMT)
Sabía que era una expresión, por supuesto, pero desde siempre le había molestado que le tomasen por idiota. ¿Qué pasaba? ¿Qué por ser de pueblo había que ser medio imbécil o algo? De todos modos con esfuerzo intentó esbozar una sonrisa a la muchacha – Solo me defendía – Se limitó a decir – Además... Mi hermana es la única universitaria de la familia, así que en realidad no sería tan difícil que no lo supiera... Como tú bien dices hay gente que no sabe ni quién es Shakespeare – El posiblemente no lo habría sabido de no ser que a su madre le gustaban las obras de aquel hombre, por poner un ejemplo.

- ¿Policías incultos? – Alzó una ceja con cierta curiosidad ante aquellas palabras de la muchacha como si realmente no entendiera por donde tiraba, aunque era verdad que algunos llegaban a posiciones de formas incluso poco ortodoxas y haciendo la pelota por aquí y por allá. Realmente creía que en pocos puestos de trabajo, los que estaban en lo más alto estuviera cualificados para ello. Se podían contar con los dedos de una mano. Al contrario que los magos que parecían salir de la tierra como setas. Apretó los dientes durante unos segundos, solo pensar en aquellas aberraciones le hacía hervir la sangre.

...Si el supiera que había colado a una bruja y estaba manteniendo una conversación con ella...

- En gran parte te doy la razón– Añadió antes de darle tiempo (o eso creía él) de que la chica formase en su cabeza un razonamiento erróneo sobre la pregunta que él había hecho minutos antes, como si quisiera evitar empezar una discusión. En gran parte era así. Tenía la sensación de que se pasaba el día discutiendo con la gente (sus compañeros de trabajo, desde su punto de vista eran unos inútiles) y con la única con la que no lo hacía tanto era con Phoebe.

¿Cómo puñetas se explicaba eso? Que la tumba de un desconocido fuese importante. ¡Pero si ni siquiera sabías quien había enterrado! Podía ser perfectamente un ladrón o la peor persona del mundo. Incluso un mago. Tenía que dejar de pensar en eso si no quería convertir todo su cuerpo en un hervidero.

“Es de un valor incalculable y de una belleza exquisita; no todas las mentes son capaces de apreciar su grandeza ni su significado”

Pues entonces su mente era de las que no sabían apreciarlo, porque en lo que a él respectaba seguro que solo era una tumba normal y corriente, y aún estaba más seguro cuando la chica dijo que no se exponía al público. ¿Qué? Encima eso: que se olvidase.

- Sí, pero se me podría perder el trabajo si hago eso y me necesitan – O más bien él necesitaba sentir aquella adrenalina cada vez que tenían entre manos o cerca de un mago más al que dejar clausurado y ahora sin magia, para que aprendieran, para que se sintieran marginados tanto por los suyos propios como por la gente normal, aunque sabía que había casos que encima les apoyaban.
Qué asco le daba la sociedad a veces.

- ¿Qué te parece mejor si terminamos de dar la vuelta y te invito a tomar algo? – Preguntó estando completamente seguro (si de algo gozaba era de confianza en sí mismo) de que la chica no iba a rechazarlo.

¡No se atrevería!

Selene Goldman - February 12, 2012 04:11 PM (GMT)
Pues sí que la había oído, pero para su suerte parecía que él no había entendido el comentario; era mejor dejar ya el tema antes de que empezara a decir más comentarios estúpidos de los suyos. Y esta vez lo dejaba ya definitivamente.

Medio sonrió cuando él le dio la razón sobre el cuadro, claramente lo dijo para evitar seguir hablando del tema. Estaba claro que no estaban de acuerdo y con lo cabezota que era Selene, en circunstancias normales habría seguido insistiendo hasta hacerle cambiar de opinión, pero estaba claro que no conseguiría verlo. Negó levemente con los ojos en blanco de manera muy discreta; ya había tenido demasiada suerte ese día entrando gratis y encima con Richard, así que podía pasar por alto eso. Si la gente no lo veía y era capaz de seguir con su vida también podía ella, aunque eso suponía no salirse con la suya, a lo que no estaba demasiado acostumbrada.

- ¿Podrías perder el trabajo? ¿Solo por eso? Si ya me has colado aquí.

Se rió con ganas pensando en todos los brigadistas que se rompían la cabeza para intentar “cazar” a los magos y ella campaba tan ancha colándose en los sitios sin que nadie se enterara de que era bruja. ¿No podían darse cuenta de que en el fondo eran iguales? Cerró los ojos con fuerza apartando a los brigadistas de su pensamiento.

- Vale, vale, lo que tú digas, no importa. – Él le había dado la razón una vez, ahora ella también había cedido. Luego se quedó callada un momento. - Espera… ¿Te necesitan o les necesitas? ¿No serás uno de esos adictos al trabajo? Mi padre estaba obsesionado con su trabajo… ya sabes, esa gente que incluso en casa dan vueltas y vueltas pensando cómo pueden solucionar algo.

A veces era muy aburrido estar con su padre, porque generalmente hablaba de los problemas de la consulta, por suerte su madre sabía bien como reconducir las conversaciones hacia temas más agradables y le sacaba un poco de sus cavilaciones.

- Me parece bien. – Respondió sin demasiado entusiasmo, tenía que disimular, aunque en su mente daba saltitos contenta. - Aunque va a tener que ser otro día. – No le había dicho a nadie a donde iba y, de repente y por alguna razón, una extraña sensación se apoderó de ella; Richard tenía algo raro que la atraía y que le daba miedo a la vez. Además, no había que parecer desesperada.

¿Pero como se suponía que iban a quedar? ¿Como quedaban los muggles? Ellos tenían teléfonos móviles pero ella no… aunque también habría muggles sin teléfono, ¿no? Pues Selene podía ser uno de esos que no se han adaptado a las nuevas tecnologías.




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