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Title: New Dawn


Savannah O'Hara - May 1, 2011 03:58 PM (GMT)
Había estado prácticamente toda la noche despierta, era el mejor momento para disfrutar de uno de sus pasatiempos favoritos. Escrutar el universo y disfrutar de las nociones que tenía sobre Astronomía gracias a sus estudios en la Escuela de Magia y Hechicería. Eso sí, había gastado la tarde del sábado a dormir para poder permanecer despierta toda la noche hasta prácticamente el amanecer que se estaba dando en aquel momento. Aún así esperaría para volver a casa, le gustaba quedarse allí sentada cerca del borde del largo viendo como el sol empezaba a bañar todo con sus cálidos rayos.

Le había dicho alrededor de las nueve de la noche a su madre que se iba al lago a ver las estrellas. A pesar de ser estricta y de parecer a ojos de muchas personas una persona fría y distante, lo único que hizo Midna fue sonreírle cálidamente y recordarle que tuviese cuidado. “Si ves algo raro mándame un patronus y estaré allí en un abrir y cerrar de ojos”. Que no se preocupase... ¿Quién iba a hacerle algo a ella en Valgrange? Era un sitio bastante tranquilo, aunque vale, estaban los miembros de la Resistencia, todos ellos anónimos menos Percival Lotus que parecía haber desaparecido. Savannah nunca les había temido, no tenían nada contra ella y ni siquiera podían atreverse a atentar contra los muggles que vivían con ellos.

¡Era un acto penado en aquel pequeño pueblo! Al menos eran arrestados durante unas horas en el Ayuntamiento por “mala conducta” o algo así. Eso había oído decir a su madre en alguna ocasión. Como fuera no era algo por lo que la pelirroja considerase que tuviese que ir con miedo por las calles o por el bosque. Más miedo deberían dar algunas de las Criaturas Mágicas que había allí, ¿no?

Bajo el brazo derecho había llevado el telescopio que le había regalado su padre precisamente pocos meses antes de morir en aquel atentado y que Savannah conservaba de forma especial. Es más a veces tiene la certeza de que el hecho de recibir como último regalo por parte de su padre fuese un telescopio era lo que la había empujado a escrutar de aquella manera el universo y que le gustase la Astronomía.

Debían de ser las siete de la mañana o quién sabía si más tarde, cuando Savannah se decidió por fin a levantarse de la hierba y con un sencillo movimiento de varita (ahora que ya no había restricción de uso de la varita fuera de casa aprovechaba) desmontó el telescopio y lo metió dentro de la bolsa que no tardó en coger con ambas manos dispuesta a colgársela de uno de los hombros.

Se quedó en “dispuesta” porque en esos momentos oyó como algo se movía cerca de ella entre la vegetación y los árboles cercanos al lago. Frunció el entrecejo y dejó con cuidado la bolsa en el suelo mientras daba unos cuantos pasos hacía los arbustos más cercanos. Eso sí, a pesar de ser bruja en ningún momento sacó la varita y se limitó a hablar - ¿Hay alguien ahí? – Solo faltaba que ahora fuese una Criatura.

¿Se podía hacer más el rídiculo?

Bethany Phyllis O'Hara - September 7, 2011 05:23 PM (GMT)
Bethany era de esa clase de personas que tienen el sueño muy ligero, a las que basta con un débil ruido que rompa la calma para despertarlas. Ella creía – dada su tendencia a auto psicoanalizarse – que se debía a la temprana pérdida de su padre y las noches en las que, de pequeña, se despertaba sin entender lo que pasaba, pero bastante asustada y entristecida. En la actualidad, por supuesto, no era eso lo que le quitaba el sueño, sino otras cuestiones más prácticas. Lo que sin embargo, no impedía que algunas noches se despertara sintiendo un vacío en el pecho que la impulsaba hacia el llanto. Y como siempre, a la hora de buscar refugio, buscaba a Savannah.
No es que el resto de sus hermanos le fueran menos queridos, pero ella solo le llevaba un año de diferencia, y había sido siempre la figura en la que buscaba apoyo, sin contar a su madre, claro.

Pero esa madrugada, tras despertarse de un sueño confuso, al que no podía llamar pesadilla pero tampoco una alegría, no la encontró en su cama. Tardó unos minutos en comprender por qué. El mismo tiempo que tardó en despertarse y dejar de mirar a la nada como una zombie descerebrada. Había escuchado a su hermana decirle a su madre que se iría a pasar la noche en el lago. Admiraba mucho a su hermana, pero desde luego no compartían los mismos gustos. Donde ella seguramente estaría viendo cosas fascinantes, constelaciones y estrellas fugaces; Bethany se quedaría observando con cara de tonta lo que llamaba – nunca delante de Savannah – puntitos en el cielo, sin más.

Le dio un poco de rabia tener que cambiarse el cómodo pijama por tener que salir, pero fue únicamente la rabia de hacer algo cuando tienes mucho sueño. De hecho, consideró que era tan temprano que no importaba si iba por ahí con el pijama, nadie iba a verla, por lo que solo se calzó con unas deportivas antes de salir y cogió una chaqueta por si el frío mañanero.

El camino hasta el lago fue bastante tranquilo, un paseo en el que los únicos sonido que la acompañaban eran los de sus pasos y sus pensamientos. Todavía distraídos y confusos a esas horas, mientras la mitad de su cerebro revivía las partes que recordaba del sueño, y la otra mitad se esforzaba en hilar con un poco de coherencia.
Dejó de pensar tanto para prestar más atención al suelo cuando este empezó a descender en una bajada hacia el lago, llena de árboles y arbustos en los que podía engancharse, y lo que menos quería era caerse sobre el césped mojado por el rocío.

Escuchó la voz indiscutible de su hermana preguntando si había alguien, refiriéndose con toda seguridad a ella y al ruido que estaba armando. Lejos de querer darle un susto alzó la voz para delatarse antes de salir de los arbustos.

- Savannah, soy yo. – Se anunció, inmediatamente antes de salir de los arbustos y encontrarse con su hermana de frente. - ¿Qué esperabas? ¿Un Kelpie?

Frunció los labios en una sonrisa. Si hubiera aparecido alguna Kelpa habría salido del lago y no de entre los arbustos. Lo sabía, y estando en un estado de plenas facultades mentales no habría cometido tal error, pues a ella la fascinaban las criaturas mágicas y se consideraba toda una sabionda del tema.

- Perdona. ¿Te asusté? No lo pretendía. Sabía que te encontraría en el lago pero no esperaba que fuera a darme contra ti a la primera… ¿Qué, has visto algo interesante esta noche?

Como siempre, esperaría a que su hermana le preguntara si le pasaba algo antes de ir al tema. Era más sencillo así para ella, y casi un ritual, o mejor dicho, una costumbre. Por supuesto, habían pistas, como lo de la Kelpa, que cualquier otra persona pasaría por alto, pero estaba segura de que ella no.

Savannah O'Hara - September 7, 2011 07:17 PM (GMT)
Por supuesto. ¿Quién si no? – Bethany... – Savannah ladeó ligeramente el rostro mientras una sonrisa asomaba en su rostro. Estaba relajada. Mucho más que cuando pensó que le iba a saltar algo a la yugular o quien sabía que – ¿Un Kelpie? Si pensase que eras un Kelpie estaría huyendo de la orilla – Añadió señalándola, aunque claro, eso era algo que Bethany sabría de sobra. ¿Acaso solo estaba bromeando con ella? ¡Era una fanática de las Criaturas Mágicas, por Morgana!

Decidió esbozar una sonrisa mientras negaba con la cabeza a la primera pregunta de Bethany - ¡No! ¡En lo absoluto! ¿Por qué iba a asustarme? – Fue toda su respuesta antes de reírse por lo bajo y desviar unos segundos los ojos de su hermana – Bueno... – De nuevo los ojos celestes de Savannah sobre Bethany – Un poquito... – Dijo haciendo un gesto con sus dedos. – Pero muy poquito, ¿eh?

Esbozó una sonrisa antes de mirar de reojo las cosas, “sus trastos”, que había dejado en el suelo dentro de la bolsa. – ¿No esperabas toparte conmigo a la primera? – La pelirroja alzó ligeramente las cejas –No creo que haya mucha gente levantada a estas horas a no ser que tengan que ir a trabajar... – Hablando de trabajo. Echó un vistazo a su alrededor - ¿No has visto a nadie más? – La muchacha dio incluso unos cuantos pasos hacia atrás intentando captar más campo visual. No parecía haber nadie más. Se le hacía raro. Había sido decir la palabra trabajar que había recordado que allí trabajaba gente – Como nos pille por aquí Lompard nos va a caer una buena – No le había pasado nunca pero sinceramente, prefería que no le pasara. Tenía fama de gruñón. – Por mucho que mamá me dé permiso para venir por aquí, no creo que a él le haga tanta gracia e ilusión – Suspiró.

Luego cayó en la cuenta de que su hermana había ido hasta allí.

Espera un momento.

- ¿Ha pasado algo? - ¿O simplemente se había vuelto a despertar demasiado pronto? O... Otra de sus noches malas. Incluso se había olvidado de Zeus Lompard y volvía a recordar lo del Kelpie. Escudriñó a su hermana con una mezcla de curiosidad y misterio – Sabes que puedes contarme lo que sea...

Solo esperaba que la pequeña Beth no se diera cuenta de que había pasado por alto la pregunta sobre los cielos.

Bethany Phyllis O'Hara - September 7, 2011 09:24 PM (GMT)
Respondió únicamente con silencio cuando su hermana la corrigió. Silencio, y una mirada fugaz al lago, como si esperase que un Kelpie saliera de las aguas en cualquier momento, para dejarla mal y después llevársela al lago donde ahogarla y comérsela. Porque aquel era un lago de agua dulce y los Kelpies de agua dulce se comían a sus víctimas. De un momento a otro su hermana ya no era la única que había tenido miedo.

- Solo un poquito, claro. – Respondió con condescendencia, a la vez que entrelazaba las manos por detrás de la espalda. – Bueno, es normal, si yo pasara toda la noche fuera y en la oscuridad, estaría temblando de miedo con cada ruidito que escuchara. – Y tanto, ella era mucho más valiente que yo en ese sentido. ¿Irse por la noche a un lago? ¿Sola? ¿Ella? Como no fuese que la drogaran antes… - Y además, estan los Kelpies.
Siguió la mirada de su hermana hasta sus cosas de astrónoma, y sonrió. Aunque ella no compartiera el hobby con su hermana, le gustaba cualquier cosa que la hiciera feliz, y estaría dispuesta a pasar alguna de esas noches haciéndole compañía, pero tenía la impresión de que Savannah prefería pasarlas sola.

- Quiero decir… que no esperaba encontrarte tan rápido, pensaba que tendría que buscarte un poco. Este lago no es precisamente pequeño. – Alzó las cejas igual que su hermana, pero a diferencia de ella no pensaba en nadie que pudiera pillarlas allí sino en por qué se ponía a mirar para todos lados. Hasta que Savannah lo dejó claro. – No he visto a nadie, y no te preocupes, tu solo tienes que asentir con la cabeza y pensar en otra cosa. – Dijo con una sonrisa pícara. – Además ¿Qué iba a pasar? Mamá te dio permiso, así que lo peor es que nos eche un sermón… Y con el sueño que tengo creo que me quedaría dormida.

Tanta palabrería era solo la manera de preceder el momento en que su hermana se daría cuenta. No es que fuera adivina – no como Savannah – pero la conocía lo suficiente como para saber cuanto tardaría en caer en la cuenta, porque Savannah también la conocía lo suficiente como para saber que algo no iba del todo bien.

- Bueeno… - Empezó, dando algunos pasos hasta llegar a un árbol en el que apoyarse. De repente no tenía mucha prisa por irse del lago, ni le importaba demasiado que las pillara por ahí Lompard. – Cuando me miras así me da la impresión de que estas intentando adivinarlo. – Dijo con una sonrisa, para nada contrariada.

- Tuve un sueño. – Empezó, con un suspiro. – Era bastante confuso, porque todo estaba del revés. Quiero decir… dado vuelta, como con el cielo abajo y el suelo arriba, y la gente colgando. Menos yo. Y vaya, pensé “La que está del revés soy yo”. Y luego me caía hacia el cielo.

Miró a su hermana esperando que se riera por lo absurdo que sonaba todo, aunque en el fondo sabía que Savannah no se reiría, o al menos no con malicia. Infló los mofletes como si algo le diera rabia, y es que al expresarlo sonaba todo bastante tonto. Claro, al menos si te saltas la parte en la que te sientes como si de verdad fueras del revés, al contrario que el resto. Para ella tenía más coherencia de lo que saltaba a simple vista, solo esperaba que su hermana se diera cuenta y le ofreciera apoyo. Aunque cuantas menos preguntas le hiciese, menos tendría que mentir u ocultar.

Savannah O'Hara - September 10, 2011 02:44 PM (GMT)
- En nuestra familia somos demasiado llamativos como para no llamar la atención – Y es que entre personas con otros colores de cabellos estaba claro que aquellas melenas pelirrojas destacaban como carteles de neón. – ¿Asentir con la cabeza y pensar en otra cosa? – Preguntó sin entender sobretodo por la sonrisa pícara que había aparecido en el rostro de su hermana – Bueno… ¿Conoces a Lompard de verdad o acabas de llegar a Valgrange? ¡Es un gruñón! Se parece a… - Se quedó unos segundos dubitativa mientras intentaba recordar el nombre de aquella película. Su madre siempre les había incitado a entender el mundo muggle a pesar de todo – ¡El anciano de UP! … ¡Te lo juro! Bueno, a lo mejor no tanto, pero se parece…

Ojala que no la oyese nunca decir eso. Tragó saliva.

- Aunque si, siempre podemos salir con lo de que mamá nos dio permiso, cosa que además no es mentira – Añadió tranquilamente aunque sin poder evitar volver a echar un vistazo justo por detrás de su hermana. ¿Y si aparecía una Criatura Mágica? Bueno, siempre podían lanzarle algún hechizo, ¿no? ¡Eran alumnas de 6º y 7º! Preparándose para los E.X.T.A.S.I.S. por todos los magos.

Claro que casi de inmediato olvidó a Zeus Lompard, los posibles sermones que podía echarles y todo lo demás. Sus ojos celestes estaban totalmente fijos en su hermana esperando que de sus labios empezaran a salir palabras. – Bueno, no siempre puedo adivinar o predecirlo todo… - Y esa frase la llevó a pensar por enésima vez que hubiese pasado si hubiese predecido la muerte de su padre, como otras muchas cosas a lo largo del año. ¿Podrían haberlo evitado? ¿Habría cambiado algo? Hubiese cambiado lo más esencial para ella: su familia no se hubiera visto destrozada y desconsolada y la pequeña Sierra hubiese conocido a aquel hombre del que tanto le hablaban todos. Y él…, él hubiese conocido a aquella pequeña pecosa pelirroja.

Sueños. Al menos los de Bethany no podían ser premonitorios al contrario que los suyos. Le había costado entenderlo y aceptarlo, más de lo que le gustaba admitir y ahora le gustaba aquella parte de ella que la hacía misteriosa (aunque en ocasiones seguía aterrándola). ¿Interpretar los sueños? No, eso no se le daba bien. Sus visiones siempre eran claras. Demasiado claras. Tanto que incluso parecían de verdad, sentía incluso a veces el dolor.

- Bueno…. No tiene porque significar nada malo. Quizá en tu sueño, en esa realidad eran los demás los que estaban al revés y tú estabas en la posición correcta. Eso cada cual lo puede interpretar a su manera, ¿no crees? – Eso no significaba que hubiese pasado por alto el gesto de su hermana – ¿Hay algo que te moleste de todo esto? Del sueño, quiero decir… Sabes que puedes contarme lo que sea… ¿Prefieres que nos acerquemos a algún sitio a tomar algo y me lo cuentas o…. nos sentamos aquí a la orilla del río? – Preguntó en el último momento señalando la orilla que estaba justo a sus espaldas.

Bethany Phyllis O'Hara - September 20, 2011 04:48 PM (GMT)
- Eso no te lo discuto, hermanita. Por eso jugamos con ventaja. – Sonrió y alzó las cejas un par de veces antes de echarse a reír. En su opinión todas las chicas O’Hara eran muy agraciadas – por supuesto que se encontraba ella misma dentro de esa opinión, ¡faltaría más! – y sus rojizas melenas eran una parte fundamental de esa belleza.
- Pues sí, claro que lo conozco. Pero eso no falla nunca, los adultos no quieren que los escuches, quieren que les prestes atención, y eso se puede fingir. – Se quedó mirando a su hermana esperando a la comparación de Lompard ¿Con qué sería? Se esperaba alguna quimera mágica pero no el protagonista de una película. No las llamaba películas muggles, por el simple hecho de que los magos no tenían películas… Y eso, sin duda, los dejaba en muy mal lugar. Bueno, había algún que otro actor mago triunfando entre muggles pero… no.

- ¡Hostias! – Ella aunque lo intentaba, no era tan refinada como su hermana y de vez en cuando se le colaba alguna de esas expresiones malsonantes. – Pues sí, igualito. Aunque más que atar una casa a los globos nos pondría en orbita a nosotras como nos escuchara.

Amaba esos momentos tan naturales y divertidos con su hermana, reír era algo tan sano… y liberaba un montón de las preocupaciones, hasta despejaba un poco el sueño. Aunque si de verdad hubiera querido despejarse habría metido la cabeza en el lago. El agua debía de estar fría a esas horas… Ojalá no tuviera que hablar de aquel sueño ni de sus problemas, se sentía como si estuviera cargando con ellos a su hermana. ¿Aunque con quién más iba a hablar de eso?

- Bueno… supongo. – Respondió sin mucho convencimiento. Ella sabía que por mucho que creyera que no estaba del revés los demás la iban a ver así. O mejor dicho, temía que eso pasara. Tragó saliva cuando su hermana la pinchó un poco para que lo contara. No, claro que no la estaba pinchando en el mal sentido de la palabra, sino que para ella era como si… quisiera contarlo, por una parte, y tuviera miedo de hacerlo por otra. Una vez lo dijera no habría marcha atrás, no podía hacerle un obliviate a su hermana. (Y además a ella no le salían muy bien, una vez probó con un hámster y le pareció que el animal se creyó que era un pájaro, por el trágico desenlace que tuvo).

Sentía como le sudaban las manos solo de pensarlo. Se estaba poniendo nerviosa y eso su hermana lo notaría: cuando se ponía nerviosa hacía siempre los mismos gestos, demasiado obvios. Daba golpecitos con los dedos de la mano derecha a cualquier cosa que pudiera golpetear, en ese caso el tronco del árbol. Se masticaba el labio inferior o hacía rechinar los dientes.

- Mejor nos sentamos. – Dijo intentando disimular. De todas formas no quería ir a tomar nada, no podría ni pensar en hacerlo con el simple hecho de que viera a otra persona, aunque estuviera a unos cien metros de distancia. El lago ofrecía cierta intimidad que en ese momento le venía muy bien… Si es que se decidía a contarlo.
Se sentó en la orilla sin muchos reparos, maldiciendo el frío y la humedad del rocío en la hierba, se le iba a mojar el culo. Claro que era el menor de sus problemas. Suspiró.

- Bueno… A ver. – Era consciente de que estaba dramatizando. Siempre dramatizaba, aunque fuera un poquito. – Tienes que prometerme que no se lo contarás a nadie. Y que no te enfadarás conmigo. – Suspiró otra vez y se pasó las manos por las rodillas para limpiarse el sudor que le había salido en las palmas. La presión en el estómago no era tan fácil de quitar. ¡Casi le costaba respirar! Lo iba a soltar… Aunque no sabía como. ¿Qué podía decir? ¿De que forma sonaría mejor? Mejor que fuera directa, como tuviera que explicarse o repetirse…

- Savie, a mí… me gustan las chicas. - ¡Ya lo había dicho! Sentía la cara ardiendo de su propio rubor. Estaba a punto de morirse de vergüenza.

Savannah O'Hara - September 25, 2011 10:05 PM (GMT)
Con ventaja o desventaja, según se mirase, porque lo que estaba claro es que por mucho que quisieran no podían pasar desapercibidas, a no ser claro que se tiñesen el pelo de algún otro color. Desde luego a su madre no le haría ninguna gracia y pondría el grito en el cielo en cuanto las viera alegando que no entendía cómo podían hacer semejante cosa con sus preciosas melenas rojizas. Ese simple pensamiento cruzando por su cabeza la hizo sonreír.

- ¿Sí verdad? No le veo muy del estilo de usar globos, es más... algo me dice que odia los globos. ¿Demasiado coloridos? A saber – Se encogió de hombros aunque no pudo evitar reír ante ese hecho – Zeus Lompard usaría la magia para que su casa volase, después de todo es mago, ¿no? – Menuda estupidez usar globos si con un movimiento de varita podía conseguir el mismo resultado.

Esperó con paciencia y en silencio a que su hermana diese el paso de empezar a hablar. Savannah no era de esas personas a las que le gustasen pinchar al prójimo hasta la saciedad para sacarles información. Consideraba que cuando se les invitaba unas cuantas veces a hacerlo bastaba y que si tenían ganas de abrirse y contarlo lo harían. Si no cuando se sintieran preparados lo harían. Seguro. Además a la pelirroja no le pasó desapercibido el hecho de que aquellos tics nerviosos aparecieran en su hermana. Esbozo una suave sonrisa intentando tranquilizarla – Ponte tranquila... ¡Ni que hayas matado a nadie a través de tus sueños! – Cosa que Savannah aún no estaba del todo segura de que no se pudiera lograrlo.

Pensarlo le daba escalofríos. Meterse en los sueños ajenos y matar a los dueños de los mismos.

“Mejor nos sentamos” – Por mí no hay problema – Y al igual que su hermana se sentó sobre la hierba sin reparos. Ni siquiera le molestó el frío o la humedad del rocío. ¡Había estado allí toda la noche! Prácticamente había dormido allí, si hubiese pegado ojo, por supuesto, y para esos casos en los que el sueño la venciera – y le diera extrema pereza ir a casa – siempre llevaba una manta en la mochila que la acompañaba a esas excursiones.

- Deja de parecer una reina del drama... ¡Me estás empezando a poner nerviosa! – Soltó al final curiosa por saber porque narices estaba dramatizando tanto Bethany. Claro que... No se esperaba que Bethany fuera a decirle semejante cosa. Se quedó callada. Quizá más tiempo del que debería haber restado en silencio, pero simplemente no puedo evitarlo. – ¿Por qué... iba a enfadarme? – Fue lo primero que preguntó después de aquella especie de shock inicial – Y no te preocupes, no se lo diré a nadie... – En especial a su madre, pero eso se lo ahorro de decir – Ya lo dirás tú cuando te sientas preparada... – Le dedicó una fina sonrisa – ¡Espera!... ¿Tiene algo que ver esto con tu sueño?

¿No estaban hablando acaso del sueño que había tenido aquella noche? Porque si no, realmente Savannah no sabía porque había elegido aquel momento para decirle aquello. De todos modos quería dejar constancia de algo. – Me alegra saber que confías en mí tanto – Y no pudo evitar que sonrisa se ensanchase ligeramente tras aquellas palabras.

Bethany Phyllis O'Hara - November 4, 2011 11:51 PM (GMT)
“No soy una reina del drama” habría querido replicar, pero lo cierto es que lo era, un poco al menos. No generalmente pero sí en aquel momento en el que solo le faltaba híper ventilar para tener un cuadro completo de trastorno shakespeareriano, si es que eso existía. El silencio de su hermana contribuyó a ese momentáneo estado de dramatismo en el que empezaba a sentir los nervios queriendo romper su piel y saltar en una nube de serpentinas. Tardó en darse cuenta de que no estaba respirando lo que su hermana en procesar la noticia, por lo que cuando por fin habló en lugar de dejar escapar aire tuvo que aspirarlo como si se ahogara.

Buena pregunta, por que iba a enfadarse. Una vez fuera del armario – no literalmente, aunque había viajado en armario alguna vez – se sentía más segura de si misma y su sexualidad, al menos delante de su hermana, es como si no tuviera que mantener las manos a la espalda escondiendo algo en todo momento. Era cómodo. ¿Por qué iba a enfadarse por que ella fuera lesbiana?

- No lo se.

A nadie, sonaba bien. Nadie más tenía por que saberlo, no quería hacer de eso una noticia ni un cotilleo, ya le había costado confesárselo a su hermana, no prevenía que fuera a repetirse en un futuro cercano. – Si, claro… Cuando esté preparada. Algún día.

El sueño, ya se le había olvidado. Si… esa sensación de sentirse del revés, contra la corriente del mundo, falta de sintonía. No es que hubiera desaparecido, no del todo, pero importaba menos que antes.

- Si, ya sabes… Porque estoy “del revés”, desviada, rarita… Todo eso, no soy como el resto. Ya se que pensarás que digo bobadas, pero en realidad… la peor parte es sentirse diferente, y eso… no se como arreglarlo.

No es que los demás la vieran como algo diferente, era que ella se viera a si misma de esa manera.

- Pues claro que confío en ti. Eres… bueno, no solo mi hermana. Eres “mi hermana”, la favorita, por decirlo de alguna manera. Y… Uff… que a gusto me he quedado, de verdad.

Se tumbó finalmente sobre el suelo frío, sonriendo de felicidad. Sabía que momentos como ese no se darían mucho en su vida, pero los atesoraría para siempre.

Savannah O'Hara - November 6, 2011 12:20 AM (GMT)
Del revés, desviada, rarita...

Pues anda que con quien se había puesto a hablar precisamente ella. Un grupo de personas pensaban que era ella “rara” por ser vidente, a otro tanto le fascinaba aquella magia de ella, otro grupo era demasiado escéptico al respecto y no se creían demasiado aquellas cosas, otro se reía de ella por “ver cosas” como si fuese un bicho extraño y a otro grupo le daba exactamente igual. Realmente no sabía en cuál de ellos se sentía más cómodo.

Pero no quería compararse consigo misma. Le parecía... feo. Si, exacto, era como querer quitarle importancia poniéndose a sí misma como ejemplo de algo realmente parecido. Se quedó unos segundos callada (que posiblemente a Beth se le estuvieran haciendo eternos) antes de caer en la cuenta de otra minoría dentro de ellos que siempre habían sido considerados “desviados”.

- ¿Qué piensas tu de los Squibs? Quiero decir... ¿Qué opinas al respecto? ¿Crees que está bien que vivan entre nosotros o por el simple hecho de nacer sin magia deberían vivir con los muggles y ser marginados en nuestro mundo como pasa? – Preguntó mientras observaba el rostro de su hermana como si quisiera encontrar en él la respuesta a aquella pregunta que le estaba diciendo – ¿También crees que están del revés? ¿Qué son raros? ¿Qué son unos desviados?

Ladeo ligeramente el rostro antes de posar sus ojos celestes sobre la superficie cristalina del lago.

- Conoces a Sunday Dawson, ¿no? – Aunque fuese de vista, claro. No iba a pretender que hubiese entablado conversación con la rubia y menos aún amistad – Esa chica es Squib y ha sabido integrarse perfectamente en un mundo donde la gente que es como ella... Bueno..., nunca les han tenido demasiado en cuenta. Hay gente que opina que ser como ella es peor que ser hijo de muggles..., y eso es muy triste. El hecho es que..., lejos de sentirse inferior o dejarse menospreciar por aquellos que creen que ella es “menos” por no poder hacer magia como todos, ahí está conviviendo con magos, teniendo sus conocimientos y según he oído a mamá siendo una excelente pocionista... – Esbozó una ligera sonrisa mientras miraba a su hermana. – Con esto solo quiero decirte que no importa cuán diferentes seas del resto, mientras tú misma lo aceptes y luches por seguir siendo parte de lo que eres, ¿me entiendes?

Posiblemente no, cuando se ponía a hablar de aquella manera... Bueno, al menos estaba intentando decirle que ser diferente no era nada malo.

- Puedes ser una persona excepcional por muy diferente que seas al resto..., puedes brillar con luz propia si te lo propones y si alguien intenta pisotearte, te levantas... Porque tú eres así y nadie te puede cambiar. No es algo que tengas que intentar “arreglar”. Ni ella ni tú podéis arreglarlo.

Ensanchó ligeramente la sonrisa que había aparecido en su rostro momentos antes, ante las palabras de su hermana – ¿En serio? ¡No lo sabía! – Intentó bromear mientras se reía por lo bajo – Yo también me habría quedado bastante a gusto. Es difícil mantener algo así durante tanto tiempo... – Y mejor no preguntaba si había pensado decirle algo a su madre. Creía fervientemente que su padre se lo hubiese tomado mil veces mejor que ella, si siguiera entre ellos.

- ¿Pretendes quedarte todo el día ahí tumbada? – Le espetó sin imitarla... Tenía la sensación de que el césped estaba demasiado frío como para hacer aquello a pesar de estar sentada sobre él – ¿Te apetece que hagamos algo? Podemos ir a ver si nos encontramos con Lompard y le gastamos alguna broma... – Una sonrisa traviesa asomó en el rostro de la pelirroja pecosa mientras se frotaba las manos.

Ser “traviesa” y gastar bromas era algo que a su modo de ver siempre te relajaba y te hacía olvidarte de las cosas que te preocupaban o te daban vueltas por la mente.




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