View Full Version: Un paseo para recordar

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Title: Un paseo para recordar
Description: O quizá no


Aaron Jones - April 28, 2011 08:00 PM (GMT)
Aaron era de aquellas personas que muy a pesar de que muchos muggles estuvieran en contra de los magos, no dejaba de pasearse por el Londres muggle por nada del mundo. Había vivido estrechamente relacionado con muggles, puesto que su propio abuelo era uno. Le parecía absurdo que ahora porque a algunos de ellos se les habían cruzado los cables y jugaban a ser Dioses tuviesen que pagarlo todos y peor aún, ellos tuviesen que ir con miedo por el mundo muggle. Él definitivamente, se negaba.

Por eso mismo estaba aquella tarde en la parte del Londres muggle. A pesar de las negativas de su madre por que fuera a verla al Royal London Hospital, Aaron al final se había salido con la suya y había acabado guiando sus pasos hasta el lugar donde se encontraba en aquellos momentos su madre. La entendía, entendía que no quisiera que él se expusiera a ningún tipo de peligro, pero aún así era lo bastante descarado como para no hacer lo que su madre le ordenaba e ir al lugar que ella no quería que pisara.

Estaba llegando a Hyde Park con un café que se había comprado en una cafetería cercana en una de las manos mientras caminaba con alegría por las calles londinenses. Le gustaba pararse a observar a la gente, antes incluso cuando era pequeño podía intentar averiguar si eran magos o no, una especie de pasatiempo que había mantenido con sus hermanos a lo largo de los años y la verdad (lo fueran realmente o no) encontraban (según ellos) bastantes. En los tiempos actuales en cambio estaba claro que el número de magos y brujas en aquellos lugares habían disminuido bastante. En parte era normal aunque no dejaba de ser desconcertante.

Y aún así él intentaba buscar el menor atisbo de que alguno de ellos le diera alguna razón para que pensara que eran magos, tal y como hacía cuando era pequeño. Desde luego los magos se habían vuelto muchos más precavidos e incluso discretos que en años anteriores en los que se les podía haber visto incluso con túnicas. Aaron aún recordaba con una sonrisa divertida todas aquellas veces que habían visto algún mago con la típica túnica. Por eso quizá los buscaba, como si por el simple hecho de buscarles fuese a cambiar algo.

Tenía la mirada puesta en un grupo de personas cuando se dio un golpe contra algo o más bien alguien y casi de inmediato se percató de que la bebida parecía más ligera. ¡Mierda! ¿Es qué no podía liarla menos? Torpe, torpe... Demasiado torpe se consideraba a veces y es que como decía su madre era igual de desastre que su padre.

- Lo siento, como de costumbre no miraba donde ponía mis pies... – ¿Por qué había dicho “como de costumbre”? Ahora de seguro se pensaría que era un puñetero despistado aunque tampoco era una idea tan alejada de la realidad en la vida de Aaron Jones.

A ver ahora como le explicaba a su madre que se había entretenido, porque estaba seguro de que si el café había caído sobre la persona se iba a entretener y... Merlín no quisiera que su santa madre se empezara a preocupar por su tardanza.

A pesar de que él fuera un chico tardón.

Phoebe Moore - April 28, 2011 09:11 PM (GMT)
Ya habían pasado unas semanas desde el incidente en el cuartel de los brigadistas, en el mismo cuartel donde su hermano Richard trabajaba. Eso era lo que había soñado Steve o al menos eso es lo que pensaban porque ocurrió días después de que se lo contara a su hermana. Tampoco recordaba lo del fuego pero sí lo de que Richard podría estar en peligro y, ¿acaso no ocurrió cuando Richard estaba de servicio? Demasiadas coincidencias y ella no creía en las casualidades.

A la mañana siguiente después de la conversación con su hermano Steve, Phoebe le dijo a su hermano que tenía un mal presentimiento, una corazonada y que debía andarse con ojo y estar atento a cualquier cosa. Él se lo había tomado como siempre, como si exagerara y solo fuesen eso, presentimientos. Phoebe creyó que si se lo decía ella tal vez se lo tomara con más seriedad, pero se equivocó. Por suerte no le comentó nada de que todo aquello venía a raíz de otro de los sueños del mediano porque entonces ya se habría liado una buena en el piso de los Moore.

El incendio provocado por un grupo de magos y la fuga de muchos de los presos fue la comidilla en todo Londres durante los últimos días. La mayoría de londinenses se preguntaba qué sería lo próximo. Phoebe personalmente prefería no saberlo y cuando sus colegas de la universidad comenzaban con ese tipo de temas ella siempre se excusaba e iba a la biblioteca a estudiar. ¿Es que no era suficiente tener que aguantar en casa a un brigadista qué solo sabía hablar de magos, brujas y más magos? O tal vez se debiera a que tuviera días malos, de esos en los que te levantas y ya auguras que nada bueno ocurrirá.

Y esa fue la sensación que tuvo la joven Phoebe al despertarse aquella mañana. Primero se dio un golpe en la pierna con el canto de la cama, luego derramó el chocolate caliente que se había preparado para desayunar y justo cuando llegaba a la parada del bus éste ya había pasado y en consecuencia llegó tarde a la primera clase de la mañana. Pero eso fue todo por el momento.

Después de aquella loca mañana nada más le salió mal aunque quizás era demasiado pronto para cantar victoria. Ella y un par de amigos había quedado para hacer una especie de picnic en Hyde Park después de las clases y pasar un rato juntos al aire libre. Hacía unas horas que sus amigos se habían marchado pero Phoebe decidió quedarse un rato más porque no le apetecía nada volver a casa. Recogió todos sus trastos y empezó a caminar por el gran parque con la intención de estirar las piernas y todo fue bien hasta que alguien chocó con ella y le derramó lo que fuera que estuviese bebiendo.

- ¡Joder! – exclamó molesta la joven pero se enfadó todavía más cuando vio que su carpeta estaba empapada por aquel líquido – ¡Serás imbécil! ¡A la mierda mis apuntes y m-m-mi trabajo! - ¿Es que a ese tío no le habían enseñado a mirar por donde iba o qué? – La próxima vez podrías estar un poco más atento, ¿sabes? -

Phoebe lo taladró con la mirada mordiéndose la lengua para no soltarle cuatro cosas más porque sabía lo que podía salir por su boca y tampoco es que quisiera montar una escenita en el parque solo porque tuviera un mal día

- Esto es genial, simplemente genial – murmuró la joven a la vez que recogía la carpeta toda pringada. Si hubiese sido solo la ropa no se habría mosqueado, tal vez un poco pero no demasiado porque con ir a casa y cambiarse ya estaba pero su carpeta y contenido… eso no tenía mucho arreglo. Tampoco le habría afectado tanto si hubiese sido el primer desastre del día pero con esa ya iban cuatro.

Aaron Jones - May 3, 2011 08:44 PM (GMT)
“¡Joder!”

Pues empezaba bien, si señor.

“¡Serás imbécil!” El joven Jones se llevó una mano a la nuca mientras seguía escuchando a la muchacha hablar sobre que sus apuntes y su trabajo se habían ido a la mierda. ¡Ya había pedido perdón! ¿Qué más quería? Accidentes como aquel ocurrían a diario en mil lugares del mundo a otras tantas mil personas y seguro que no todos se lo tomarían tan a la tremenda como se lo estaba tomando ella, aunque claro, también era consciente de que habría gente que se lo habría tomado peor... Mucho peor a decir verdad.

- Lo siento – Volvió a repetir sintiéndose estúpido. ¿Para qué volvía a pedir perdón? ¿Para darle otra razón para volver a atentar contra él? – Sí, lo sé, pero... ¡Ni que lo hubiese hecho adrede! – Exclamó de repente dándose cuenta de que mucha gente lo habría hecho adrede por diferentes motivos que no venían al caso. – Bueno si quieres te pido perdón otra vez y otra... pero creo que el daño no se puede reparar.

Tan pronto dijo la palabra “reparar” le vino a la cabeza el hechizo Reparo y el pensamiento de que esa frase de boca de alguien como él, un mago, no era del todo acertada. Ellos podían reparar las cosas con facilidad (quizá incluso con demasiada facilidad) pero no era plan de hacer nada de eso delante de una muggle. ¡Le podía caer una buena! Y estaba seguro de que había SDMs por la zona. Ya prácticamente ningún rincón de Londres se salva.

Se rascó unos segundos la nuca mientras escuchaba salir aquellas últimas palabras de boca de la chica que tenía frente a ella. Sí, él era así de genial porque siempre había sabido que era torpe, pero aquello era incluso embarazoso. Suerte que su familia estaba más que acostumbrada. Acostumbrada a aquello y al hecho de que fuese igual de desordenado y desastre que su padre. Hubiese sonreído en otra situación, sobretodo al imaginarse a la recta de su tía teniendo un hijo como él.

No sabía quién debería haber tenido más miedo: el hijo por la disciplina que sería capaz de imponerle Tamara o ella por la rebeldía que podría provocar en el niño. Suerte habían tenido los tres: Tamara, Caroline y Jacques... ¡Ah! Bueno y Zeus que se había librado de alguna que otra úlcera, a no ser que se las hubiesen provocado aquellos tres juntos.

- E..Esto... – Empezó a decir después de unos momentos de reflexión sobre lo que quería decir y hacer a continuación. Las consecuencias de sus próximas palabras podían ser buenas o todo lo contrario, el camino a otro nuevo desastre. No sería de extrañar en su vida - ¿Serviría de algo invitarte a tomar un café? ¡O lo que sea! – Preguntó conteniendo el aire unos segundos antes de añadir – Realmente lamento lo de tu trabajo.

Phoebe Moore - May 18, 2011 06:50 PM (GMT)
La muchacha sacó un paquete de pañuelos de su mochila y comenzó a limpiar como pudo la pringue de café de las hojas aunque obviamente todo acabaría yendo a la papelera, mientras que el rubio le volvía a pedir disculpas por el estropicio. Claro que sabía que no fue adrede pero eso no quitaba la rabia que llevaba encima ¿Cuántas horas se había pasado en la biblioteca pasando apuntes? ¿Y para qué? ¡Para nada! Él mismo lo había dicho, el daño ya no se podía reparar. Ojala no se hubiese despertado aquel día.

Si sus hermanos pudiesen leerle la mente en aquellos instantes seguramente se enfadarían muchísimo con ella y es que la joven Moore estaba pensando que en eso los magos tenían más ventaja que ellos, simples mortales. Indudablemente tendrían un conjuro para limpiar cosas como esas o tal vez más de uno, bueno el número de conjuros no era lo importante, lo importante era que ellos con sus peligrosas varitas podrían evaporar el café que manchaba prácticamente toda su carpeta y dejar sus folios como nuevos, si nada se hubiese derramado encima de ellos. ¡Malditos!

- No hace falta que me vuelvas a pedir perdón – dijo volviéndose hacia el muchacho, que ciertamente parecía arrepentido y al cual había hablado de malas formas – Yo también debería disculparme por haberte hablado así… he tenido un mal día y tu tropiezo ha sido la gota que ha colmado el vaso. Perdona -

No trataba de justificarse. Él no tenía la culpa de que ese día no fuese el suyo precisamente y ella sabía lo que era que pagaran con uno sus males porque casualmente pasabas por allí o hacías algo que para la persona era motivo suficiente para gritarte.

Phoebe iba a despedirse del muchacho y volver a casa tras haberse disculpado con él pero percibió que el rubio aún tenía cosas que decirle. ¿Qué era una desagradable tal vez? Permaneció en silencio con la carpeta entre sus manos y sin dejar de mirarle esperando a que abriese la boca y a punto estuvo de soltarle que no mordía aunque se lo guardó.

- ¿Sí? – Lo animó la joven de cabello castaño.

Definitivamente el rubio creía que mordía pero finalmente acabó por decir lo que le rondaba por la cabeza durante aquellos segundos y a Phoebe le sorprendió de verdad. ¿La acababa de invitar a tomar un café? ¿Precisamente un café? Aunque no era eso lo que la había sorprendido, sino la invitación en sí misma. La joven, perpleja que estaba, tardó un poco en responder al chico al que minutos antes había estado gritando. Como no había nada mejor que hacer borrón y cuenta nueva la chica decidió aceptar.

- Acepto la invitación, pero por lo que más quieras que no sea un café - dijo con una sonrisa - Y bueno lamentarse por lo de mi trabajo no me va a ayudar a recuperarlo así que olvídalo. Tan sólo deberé volver a invertir unas cuantas horas en él – En realidad eran más que unas cuantas pero no quería que el chico se sintiera peor de lo que parecía estarlo – Por cierto, me llamo Phoebe -

Aaron Jones - June 15, 2011 06:05 PM (GMT)
Aaron observaba a la muchacha limpiar los papeles y llegó incluso a sentirse peor de lo que ya se sentía. Eso tenía toda la pinta de acabar en la papelera. Otra vez pensó que en realidad con un toque de su varita el problema podía estar perfectamente solucionado, pero como venía siendo costumbre en los magos mantuvo la boca cerrada, siendo esa la mejor solución al “problema”.

Vale, vale. No le volvería a pedir perdón. Era solo que... Tenía la solución para el problema de la muchacha en sus manos y no podía llevarla a cabo lo cual en esos momentos le estaba frustrando. Y bastante. Se volvió a llevar la mano a la nuca para evitar la tentación de ayudar a la castaña mientras la escuchaba hablar – No te preocupes. Todos actuamos así cuando nos enfadamos.

El muchacho sabía bien de lo que hablaba, siendo que en su casa eran ni más ni menos que cinco hermanos y la más tranquila (con muchísima diferencia) era Allie. En realidad ahora que se paraba a pensarlo no recordaba haber oído gritar a su hermana ninguna vez, lo cual no dejaba de ser curioso para el joven Jones. – Sobretodo en los días malos – Acabo diciendo con una sonrisa en el rostro.

Su sonrisa se ensanchó ligeramente cuando la joven acepto la invitación y no puedo evitar reír por lo bajo ante lo del café. Realmente había sido un fallo por supuesto – Sí, la verdad que decir café no fue demasiado acertado por mi parte. Soy un torpe – Cosa que no era mentira, todo sea dicho. - ¿Te parece bien un batido? – Le preguntó y cuando recibió una respuesta afirmativa por parte de la joven le hizo un movimiento con la cabeza para que le siguiera a la vez que se metía las manos en el bolsillo, justo en el momento en que la chica se presentaba como Phoebe.

Bonito nombre, aunque eso en ese momento sobraba y no lo diría. No era de ese tipo que iban lanzando piropos a la primera oportunidad.

- Yo me llamo Aaron. Es un placer Phoebe – Le respondió mientras caminaban por el parque. Sabía que por allí cerca había un local donde su madre los llevaba a todos cuando eran unos mocosos y no tenían porque esconderse como tenían que hacer en esos tiempos. Después de estar mirando durante unos minutos alrededor al final dio con el local hacía donde condujo a la muchacha dejándola pasar primero – Las damas piden primero – Dijo con una sonrisa en el momento en que se acercaba uno de los camareros hasta donde se habían sentado ellos.

Phoebe Moore - July 10, 2011 10:36 PM (GMT)
Agradeció que el muchacho se tomara bien su pequeño comentario acerca del café y es que como él acababa de decir, no había acertado invitándola a uno de esos. El chico cambió el café por un batido, como si ella le hubiese rechazado la invitación y ahora lo intentara arreglar. Phoebe le hizo saber que eso estaba bien, de hecho le encantaban los batidos.

- Así que Aaron ¿eh? Tu nombre me hace pensar en una serie de televisión -

La joven no sabía si el rubio sabría a cuál se refería porque había muchas series, aunque con el boom que había supuesto no sería muy difícil adivinarla. A no ser que se fuera un mago no integrado en la sociedad no-mágica, ¿pero qué iba a pensar ella? Phoebe no estaba obsesionada con ellos como parecían estarlo el resto de personas. De hecho, estaba cansada de oír la palabra magia en toda conversación.

Phoebe siguió al muchacho preguntándose a dónde la llevaría porque no le sonaba que hubiese una cafetería ni nada por el estilo en los alrededores pero Aaron caminaba con paso firme. Cuando llegaron a su destino la joven se quedó observando el edificio en el cual no se había fijado hasta el momento para luego entrar en él seguida del chico. La castaña señaló un sitio y esperó a que Aaron hiciera un gesto afirmativo antes de tomar asiento. Mientras esperaban a que un camarero se les acercara para tomarles nota, que no fue mucho, Phoebe ojeó la carta que había sobre la mesa.

- Yo tomaré… - con el dedo índice recorrió la lista de sabores de los batidos – Un batido de fresa, sí eso es lo que tomaré -

La muchacha ojeó el local y a los londinenses que, como ellos, habían parado a tomarse algo y charlar un rato, mientras Aaron pedía lo suyo. Luego una vez se hubo marchado el camarero volvió a mirar al chico sentado enfrente suya.

- Me gusta este sitio, nunca antes había estado ¿Cómo lo encontraste? Yo llevo tres años viviendo aquí y jamás lo había visto – comentó la castaña recorriendo nuevamente la cafetería con la mirada. Sí, definitivamente aquel local era genial solo faltaba ver que tal era la bebida.

Phoebe sonrió al muchacho mientras esperaban su pedido y por el rabillo del ojo vio como una persona abandonaba su asiento dejando sobre la mesa un ejemplar de The Times ¿Qué habría pasado esta vez? La joven no necesitaba ver la portada para saber que se trataba de cosas de magos. Eran la orden del día, o mejor dicho del año. A medida que iba leyendo, fruncía cada vez más el ceño.

- Oh vamos ¿Es que ahora solo importan los magos y brujas? – espetó dejando el periódico sobre la mesa – Parece que el resto ya no existimos, ¿no crees? Y encima solo saben decir cosas malas sobre ellos -

A pesar de provenir de una familia donde la magia estaba mal vista y en la que uno de sus miembros trabajaba para la Brigada, Phoebe era consciente de que no todo lo que publicaban los periódicos y lo que se escuchaba en las noticias de la televisión era cierto, muchas cosas las exageraban y otras las ocultaban. Igual que en su sociedad había personas honestas y otras criminales debían de existir magos virtuosos aunque su hermano Richard no estuviera de acuerdo con ello.

- No sé tú pero yo estoy cansada de oír siempre lo mismo. En casa, en la universidad… Es como si no hubiera otro tema de conversación. A veces pienso que hubiese sido mejor que lo hubiesen seguido manteniendo en secreto -

Y sí, tal vez el chico pensase que ahora había sido ella quien había sacado a relucir aquel tema, lo cual era cierto, pero no había sido por gusto sino porque le frustraba todo lo que decían.

Aaron Jones - July 27, 2011 06:53 PM (GMT)
- ¿Perdidos? – Se atrevió a preguntar el muchacho mientras esbozaba una sonrisa – Si hubiese nacido unos cuántos años más tarde mis padres podrían haber sido tachados de.... fanáticos. Mi padre curiosamente se llama Charlie, además... pero es que mi hermano pequeño se llama Desmond – Y tanto Amelia como Paula portaban segundos nombres que salían en aquella serie. Ensanchó su sonrisa durante unos segundos antes de volver a mirar a la muchacha. Tenía mucha suerte de que su padre tuviese raíces muggles y no las hubiese dejado a un lado a pesar de ser magos, aunque a muchos no les pareciera así le facilitaba muchísimo las cosas en el mundo muggle.

- Yo tomaré uno de mango – Pidió el muchacho una vez la chica hubo hecho su pedido para después pararse a mirar alrededor aunque sin prestar verdadera atención a ninguno de los presentes volviendo toda su atención a la castaña cuando empezó a hablar – Pues nos trajeron una vez nuestros padres cuando éramos unos mocosos y nunca se me ha olvidado donde está. Supongo que porque me gustó bastante... Me trae buenos recuerdos.

Recuerdos que no estaban empañados por la desgracia que perseguía a los magos desde aquel fatídico día años atrás. La siguió con la mirada cuando se hizo con el periódico no pudiendo evitar sentirse intrigado por aquella expresión en el rostro de la joven. Intriga que enseguida se resolvió haciendo que Aaron alzara las cejas sorprendido. Vaya, no era el único que estaba cansado de toda esa mierda.

- Sí, la verdad es que podrían hablar de otras cosas.... O mejor aún, preocuparse por otros asuntos que posiblemente sean más importantes – Añadió sin importarle lo que ella pudiera pensar. ¡Ellos no eran la amenaza más grande del mundo! ¿Quiénes habían construido las bombas atómicas y creado toda aquella porquería de las drogas? Entre otras cosas claro. Los muggles... Y luego ellos eran el peligro potencial. – Posiblemente tengas razón y hubiese sido lo mejor, sobretodo para ellos...

Después de todo...

- Antes de que todo eso quedará al aire todos estaban muy tranquilos, ignorando que había magos y seguían con sus vidas tan tranquilos, nada de persecuciones, ni ejecuciones con juicios injustos ni toda esa mierda que hacen ahora. Antes no suponían una amenaza y ni siquiera se habían dado cuenta de su existencia y ahora... ¡Son el peligro! Solo porque es algo diferente y desconocido a lo que le tienen miedo. Me parece un poco patético...

Terminó por decir y que bien se había sentido al soltar todo aquello. Además que en ese preciso instante llegó el camarero con sus pedidos y prefirió cerrar la boca. Sonrió a la muchacha mientras el chico se alejaba antes de señalar los vasos.

- Pruébalo, a ver que parece.


Phoebe Moore - September 3, 2011 04:36 PM (GMT)
A Phoebe no le extrañaba que el local le gustara pues ella llevaba allí sentada hacía escasos minutos y ya la había cautivado. Tal vez fuera la decoración, los tonos, el ambiente o una mezcla de todo. Le hubiese gustado ir a sitios así con sus padres y sus hermanos cuando era pequeña pero siempre habían estado ocupados trabajando para sacar adelante a la familia y aún seguían igual de trabajadores, aunque ella nunca se quejó de lo que tuvo.

- Al parecer se han olvidado de las personas sin varitas – mentó.

Ahora en casi todas las noticias aparecía la palabra magia o brujo seguidas de una serie de delitos y rollos mágicos que supuestamente habían cometido. La castaña escuchó con atención las palabras del rubio. Él era de los pocos que conocía que parecía compartir su opinión y eso la aliviaba, ya que significaba que después de todo no era tan rara por pensar de ese modo.

La muchacha quiso decirle que estaba de acuerdo con eso de que los humanos se comportaban de una forma estúpida al temer todo aquello que era nuevo para ellos. ¿Acaso no habían actuado de la misma forma en X-Men al descubrir que había personas con poderes? De acuerdo, era una película de ciencia ficción pero retrataba claramente lo que estaba sucediendo en la sociedad ante el descubrimiento de la magia. Quería decírselo pero el camarero se acercó a la mesa para traerles sus batidos y ambos permanecieron callados. Como si estuvieran hablando de algo altamente secreto.
- ¡Está delicioso! – exclamó tras probar el batido de fresa que había pedido – Ya sé donde decirles a mis amigos de venir la próxima vez que quieran tomar algo. Seguro que les encanta - Pheebs sonrió y le dio otro trago.

No tenía demasiadas ganas de retomar la conversación que había interrumpido el camarero porque como había dicho, estaba cansada de siempre oír lo mismo así que el paréntesis le sirvió para cambiar de tema.
- ¿Estudias? -

En realidad iba a preguntarle si era de por allí cerca pero se lo pensó dos veces antes de formular la pregunta y bueno, el chico debía de rondar más o menos su edad ¿Qué podía tener unos dos o tres años más que ella? Por lo que prefirió preguntarle acerca de lo qué hacía.

- Yo estudio primero de psicología en la universidad College London -

Oh mierda, tal vez no debería de haber dicho eso. A la gente en general no le gustaban los psicólogos, a los cuales denominaban despectivamente loqueros. Ella obviamente todavía no lo era pero igual debió haber cerrado el pico.

Aaron Jones - September 22, 2011 10:29 AM (GMT)
Eso parecía porque por lo que se veía las portadas solo las ocupaban ellos y no sentía ni una pizca de orgullo por ello quizá lo que sentía en todo caso era miedo. Ya no sabía con qué iban a salirles los muggles. –Eso parece, sí. Supongo que en algún momento se pasará la moda - ¿No? O al menos todo en algún momento de la vida pasaba de moda. Claro que esa “moda” en particular llevaba demasiado tiempo vigente. Esperanza de que los dejarán en paz – De todos modos ya se han escondido. No sé por qué siguen dando la tabarra con el tema. - Añadió señalando la página principal del periódico antes de encogerse ligeramente de hombros.

Una sonrisa se dibujó en los labios de Jones ante esa exclamación de la muchacha. Le gustaba acertar en aquellos pequeños detalles que para muchas personas podían ser más bien insignificantes. – Pero no compartas tu secreto con demasiadas personas – Recomendó el muchacho guiñándole un ojo divertido a la castaña.

Un poco más y el pobre chico se atraganta con la pregunta de la chica. ¿Estudiar? ¡Joder! ¿Qué se suponía que tenía que decirle ahora? Porque claro, si le decía que estudiaba le preguntaría donde, qué.... Vale, podría decir “Trabajo” y entonces lo mismo: ¿de qué? Librero. ¿En qué librería? Emmmm.... error. Si empezaba por ahí otra vez llegaría a un callejón sin salida. ¿Decirle la verdad? Ni hablar “Esto... trabajo en una librería pero no te puedo decir cual por qué entonces descubrirías que soy un mago” ¡Genial! Nunca pensó que fuese tan difícil mantener una conversación.

Por una vez deseó ser igual de asocial que Desmond. Le era tan fácil a él...

- No, no estudio... - ¿Y ahora qué? Piensa Aaron, piensa... – Me he tomado un año sabático, para pensármelo... – Aunque eso quizá con su edad fuese raro, ¿no? – Estuve trabajando en una librería en Francia y bueno..., cuando volví aquí decidí tomarme un tiempo para reflexionar. En realidad no estaba tan mal aunque no me apasionen los libros – No, eso era cosa de su madre y Allie.

Primero de psicología, eso quería decir que desde luego era más joven que él.
- ¿Psicología? Vaya.... es interesante, vamos al menos eso pienso yo - ¿Los psicólogos loqueros? Nah..., nunca había pensado tal cosa, aunque si se le hacía curioso que alguien pudiera dedicarse a eso. A veces sí que pensaban si podrían llegar a tener problemas psicológicos ellos también, pero mejor no meditar demasiado sobre ello – Lo importante es que te guste y te sientas cómoda estudiándola. Bueno..., eso y que tu familia te apoye – Al menos para Aaron el apoyo de la familia era fundamental – ¿Tienes hermanos? – Acabó preguntando por curiosidad. Si le decía él que tenía cuatro a saber que pensaba de sus padres.

Locos por tener tantos hijos en la época en la que vivían, seguro.

Phoebe Moore - October 12, 2011 06:31 PM (GMT)
No estudiaba ¿Trabajaría entonces? Pues tampoco. La joven lo miró con curiosidad puesto que no le parecía la clase de chico que no daba un palo al agua pero a saber, apenas lo conocía así que no podía dar nada por sentado ni sacar conclusiones precipitadas sobre él, por lo que todo era posible.

- ¿Has estado en Francia? – preguntó la joven dando un golpe con ambas manos sobre la mesa de la emoción pero en cuanto se dio cuenta de lo que hizo volvió a colocarse en su asiento disculpándose – Lo siento es que… yo lo que más lejos he viajado ha sido aquí, Londres -

Sí, muy triste. A Phoebe le hubiese gustado viajar a Francia como Aaron o cualquier otro país, lo cierto es que no le importaba demasiado el destino. Para ella vivir en el pueblo durante dieciséis años fue un auténtico horror, pero por suerte pudo salir de él e irse a vivir a Londres con dos de sus hermanos y daba gracias a ellos. ¿Qué hubiese sido de ella si siguiese viviendo en Garbat? Un escalofrío le recorrió el cuerpo.

- Sí, lo cierto es que me gusta bastante la carrera aunque bueno, que mis padres me dejaran marchar de Garbat costó lo suyo – comentó la muchacha recordando lo mucho que tuvo que suplicar para que la dejaran marchar.

La joven casi se atragantó cuando le preguntó acerca de si tenía hermanos ¡cinco nada menos! Lo cierto es que a ella nunca le importó que fueran una familia tan numerosa pero, ¿qué pensaría Aaron sobre sus padres? Bueno podía pensar lo que quisiese, a ella le tenía que dar igual la opinión que pudiese formarse acerca de sus padres.

- Somos seis hermanos… ¿Una pequeña familia verdad? – le dio un sorbo a su batido como si fuese lo más normal del mundo tener cinco hermanos y ni trató de ver la cara que ponía el rubio – Uno de mis hermanos siempre anda diciéndome que mi madre vuelve a estar embarazada para que me dé un ataque al corazón – añadió con una sonrisa – ¿Qué me dices de ti? ¿Tienes una familia tan grande como la mía? – Phoebe apostaba a que no.

Aaron Jones - October 29, 2011 12:04 PM (GMT)
Se sorprendió, tenía que admitir que le sorprendió aquella emoción impulsiva que mostró la muchacha. Tanto fue así que en un principio solo atinó a asentir tímidamente. – Sí, unas cuantas veces además. Tengo familia allí – Cosa que no era del todo mentira. Odiaba mentir y lo peor es que en ese ambiente tenía que hacerlo si quería sobrevivir, por muy exagerado que pudiese llegar a sonar. – Vaya... Pues si tienes alguna vez oportunidad, no dudes en viajar, ¡eh!

Encantado le habría llevado él mismo a cualquier parte del mundo en un abrir y cerrar de ojos, pero volvía al círculo vicioso de siempre que le impedía hacer semejante cosa si quería seguir con magia o peor... con vida. Parecía mentira que hasta hacía unos años no tuviesen que temer por moverse libremente por aquel mundo, seguros de que aquellas medidas de seguridad que tenían no les iban a fallar. Acabaron mostrándoles lo vulnerables que eran ante todo.

- A los padres siempre les cuesta dejarnos ir... – Se preguntaba si con los suyos sería realmente difícil irse. Amelia y Desmond lo habían hecho durante unos meses y no les había ido nada mal, para que mentir. Si uno de los dos ponía más resistencia, era su madre desde luego – Pero de esta manera te ayudan a construir tu futuro y quizá..., puedas dejar Garbat y hacer tu vida aquí si es que te gusta – Él no podía decir lo mismo pues aunque antes hubiese podido vivir tranquilamente en Londres, aquel chollo se le había acabado.

¡Vaya! Y él que pensaba que la suya era una familia numerosa, claro que, la familia de aquella chica solo era un miembro más. Al joven Jones le hizo gracia como después de decir aquello – que a muchas personas podría dejarlas alucinadas – , ella se limitase a darle un sorbo a su batido como si lo que le acababa de decir fuese lo más normal del mundo – Sí, pequeña – Respondió irónico – Y la mía es casi tan grande como la tuya. Somos cinco hermanos – Esbozó una sonrisa antes de darle un sorbo al batido – Dos chicos y tres chicas. Aunque claro, si contamos a mis tíos, sus dos hijos y que mi tía está embarazada de nuevo... y mi otro tío..., y el otro y toda la demás familia, se podría decir que somos una familia bastante grande y también unida – Añadió divertido y es que si tenía en cuenta que incluso sus bisabuelos estaban vivos, pues... ¡Eran una gran familia!
Lo mejor de todo es que estaban bastante unidos.

- De todos modos, no sé qué piensas tú, pero a veces tener tantos hermanos es un poco un fastidio, por ejemplo, cuando quieres estar un rato a solas – Se encogió de hombros. Era algo que él pensaba... Sus ojos azules viajaron unos segundos por el local – Y pensar que ahora mismo pueden haber magos aquí... Es raro, ¿verdad? – Se aventuró a preguntar, quizás tanteando el terreno para saber si en algún momento a los muggles se les podía contar la verdad o estaba delante de unos radicales.

Aunque por el momento aquella muchacha se le antojaba más bien neutra en cuanto a lo referente a magos.

Phoebe Moore - November 8, 2011 06:33 PM (GMT)
- Creo que ya he dejado Garbat -

Cierto que echaba de menos a sus padres y al resto de sus hermanos pero, ¿volver a ese pueblo de mala muerte? ¡Ni loca! De todas formas, en las vacaciones de Navidad y en verano solían coger e irse a Garbat para visitar a la familia después de tantos meses separados. Ese tiempo que pasaba en el pueblo no le desagradaba pero porque eran unos días, no todo un año que era muy diferente. Además, ahora tenía a todas sus amistades en Londres.

- ¿De verdad? No me estarás tomando el pelo -

A Phoebe le resultó curioso que Aaron tan sólo tuviese un hermano menos que ella. Era la primera persona que conocía que tenía una familia casi tan grande como la suya y pensó en lo peligroso que sería juntar a ambas familias siendo tan numerosas. La joven se echó a reír cuando el rubio comenzó a enumerar a sus tíos con sus respectivos hijos. De eso ellos no tenían tanto pero no le importaba.

- Nosotros somos dos chicas y cuatro chicos. Y sí, tienes razón, a veces es agobiante tener tanto hermano -

Sin embargo, como ahora solo tenía a dos con ella y Richard iba más bien a lo suyo pues era diferente. Aunque eso sí, siempre cenaban juntos y comer… pues dependía de si ella debía quedarse en la universidad por cualquier motivo. El caso era que apenas tenían inconvenientes entre ellos y si por algún casual Steve y Richard discutían, ella era la que intervenía para detenerlos y tener la fiesta en paz.

- ¿Tú crees? No que sea raro, sino que pueda haberlos aquí y ahora -

Phoebe recorrió el local con la mirada examinando detenidamente a todos y cada uno de los clientes de la cafetería. ¿Era posible que alguno de ellos pudiera hacer magia? Sonrió divertida intentando adivinar cuál de ellos sería más probable que fuese un mago o una bruja.

- ¿Tú has conocido a uno? Yo no, al menos que yo sepa y lo cierto es que si tuviese ahora mismo a uno delante no sabría si sentir miedo o excitación – le dio otro sorbo a su batido – Ya sabes, por eso de hacer magia. Cuando era pequeña y miraba los dibujos yo también quise tener poderes y ahora resulta que hay gente que puede realizar magia de verdad ¿A que es increíble? -

Suerte que no estaba su familia cerca para quitarle esas ideas de la cabeza. Ella siempre se decía que no le importaría conocer a uno mientras fuera de los “buenos” aunque luego en la realidad puede que le diera miedo igualmente. Claro que aquellas cosas no las podía compartir con los de su sangre pues eran de lo más radicales en cuanto al tema de la magia, lo cual quedaba reflejado teniendo un hijo que trabajaba para la Brigada de Seguridad.

Aaron Jones - December 12, 2011 10:30 PM (GMT)
¿De verdad le veía capaz de estar gastándole una broma con eso? Vale, quizá otras personas lo harían o lo hubiesen hecho, pero él no. No le gustaba bromear con la familia, por muy inocente que la misma pudiera ser. En esas cosas siempre era sincero. Ya que tenía que ocultar que era un mago, al menos podían dejarle el lujo de poder fardar de tener muchos hermanos, ¿no? Pues eso.

- No, no te estoy tomando el pelo, hablo en serio. Ojalá... ¡Ojalá llevase conmigo una foto para poder demostrártelo! – De todos modos las fotos de los magos eran en movimiento y eso echaría a perder toda su historia. Asustaría a la joven y quien sabe como acabaría el mismo. ¡Maldita sea! Empezaba a mosquearle sobremanera todo aquello. – Vaya, que curioso, ¿no? En tu caso los chicos os superan, en el mío son más féminas. – Esbozó una media sonrisa – Es más, una de ellas es mi melliza.

¡Y lo diferentes que eran Amelia y él! Ese pensamiento le hizo soltar una carcajada.

- Lo siento, es que tendrías que vernos. Amelia y yo somos como agua y aceite. ¡Incluso físicamente hablando! – Ciertamente eran todo lo contrarios. Siguió el movimiento de la muchacha que recorrió el local, como si de aquella manera fuera a encontrar a algún mago, siendo que tenía uno justo frente a ella. Incluso a Aaron se le antojaba prácticamente imposible distinguir a los magos que pudiera haber en aquel local, la gran parte de ellos habían aprendido a mezclarse entre los muggles y pasar desapercibidos, a pesar de que el simple hecho de estar en un lugar de aquellos suponía para ellos un mínimo riesgo.

- Pues... ¿Qué te apuestas que una de cada diez personas con las que te cruzas cada día en realidad son magos? No sé... No creo que estén todos los días del año escondidos, ¿no? Y se supone que son lo suficientemente inteligentes como para mezclarse entre la gente - ¿No era algo obvio? Él, era un claro ejemplo, aunque claro, en su caso había sido más “fácil” puesto que su padre prácticamente se había criado como un muggle. En su familia todas aquellas cosas no venían de nuevo, pero sabía que había muchos magos de larga generación mágica que habían aprendido a camuflarse entre ellos.

- Pues... – Ahora le había pillado y a Aaron no le gustaba mentir, aunque para el caso en esas situaciones la verdad es que no le quedaba otra que hacerlo. – No lo sé... – Se llevó una mano al mentón colocándose en pose pensativa mientras sus ojos azules se paseaban por la concurrencia – Creo que una vez entable conversación con uno. Fue muy extraño, parecía una persona normal, pero al despedirnos... Cuando quise darme la vuelta para buscarle... ¡Ya no estaba ahí! De repente desapareció... Aunque realmente no sé si eso es magia o no. Hay gente que te das la vuelta y ya no está, por lo que... – Se encogió ligeramente de hombros antes de esbozar una sonrisa divertido. Si ella supiera que él podía hacer eso – ¿En serio? Bueno..., siempre puedes intentar aprender algunos trucos de magia, aunque creo que eso ahora ya no está tan bien visto como antes...

Con el descubrimiento de la magia incluso los ilusionistas habían quedado relegados y causaban miedo allá donde fueran.

- La lástima es que por culpa de la mente cerrada de algunas personas tengan que esconderse. Podrían convivir perfectamente todos juntos... A lo mejor incluso sus métodos y su magia podrían ayudar en muchas cosas, no sé... – Le dio un nuevo sorbo a su batido. Quizá estaba hablando demasiado, ¿no? Y ella también era una extraña. Quizá incluso tenía algún pariente lejano mago quien sabía... – Por cierto... ¿para cuándo es el trabajo que te estropee?

Phoebe Moore - December 24, 2011 06:26 PM (GMT)
- No te preocupes, te creo – Si sus padres podían haber tenido tantos hijos, ¿por qué no iban a poder los suyos también? La joven sonrió cuando mencionó aquello de que en su caso eran más chicas que en el de ella, sí que era curioso – ¿Tienes una melliza? -

A Phoebe no le extrañó en absoluto que Aaron y su melliza no se parecieran en nada. Los gemelos y los mellizos no tenían por qué parecerse en carácter y tan sólo los gemelos eran idénticos físicamente o por lo menos casi idénticos. Por lo demás eran como unos hermanos cualquiera.

- Lo cierto es que si yo fuera uno de ellos no me gustaría esconderme para la eternidad así que supongo que sí debo de haberme cruzado con alguno aunque lo ignore -

La castaña comenzó a fantasear imaginándose que algunas personas de su clase o facultad fuesen en realidad magos aunque, ¿para qué iban a estudiar ellos en la universidad? Tal y como se había informado en algunos sitios, ellos habían tenido sus propias escuelas y en ella sólo impartían clases que tenían que ver con la magia. Pero tal y como había dicho el rubio, algunos habrían aprendido cosas del mundo corriente así que ahora les sería más fácil mezclarse entre ellos sin llamar tanto la atención.

- ¿Yo? ¿Aprender trucos? Creo que paso, no quiero que me quemen en la hoguera

Asintió a las palabras del joven. Era una verdadera lástima que pagaran justos por pecadores porque ella seguía pensando que algún brujo se salvaría no podían ser todos unos crueles sin corazón y tal como decía él, seguramente algunos de sus poderes servirían para ambos bandos. No obstante, dejó de pensar en todo aquello y volvió a prestar atención al chico cuando le preguntó acerca del trabajo que él le había estropeado accidentalmente y que era la causa de que ahora estuvieran tomando algo en aquel local.

- ¡Ya me había olvidado por completo de él! Pues… si no recuerdo mal es para dentro de unas semanas – Phoebe adoptó una expresión seria al recordar que tenía que hacer de nuevo las partes que se habían echado a perder por el café que se le había derramado a Aaron – ¡Qué desastre! Tendré que pasar noches en vela para acabarlo – al darse cuenta que aquello último lo dijo en voz alta se quedó mirando al chico para luego sonreír con tranquilidad – No te preocupes, no sería la primera vez que me ocurre y puede que incluso me salga mejor esta vez. Lo malo es que teníamos que hacerlo a mano, ¿puedes creértelo? Todos los profesores prefieren que se lo entregues a ordenador pero esta profesora es una arpía... Si hubiese sido por ordenador tendría una copia en un pen USB y todo sería mucho más fácil. Mandarlo a imprimir y listo – y tras soltar aquel pequeño discurso la joven se bebió lo último que le quedaba del batido – La vida del estudiante es injusta y horrible. ¿Cómo pueden decir mis padres que ojala tuviesen ahora mi edad? -

Aaron Jones - January 6, 2012 07:05 PM (GMT)
- Si, se llama Amelia, como la abuela de mis primos curiosamente... – Le habría resultado muy curioso cuando había sabido del origen del nombre de su hermana. Había heredado ese nombre por la madre de Zeus y aunque al principio le chocó un poco al final acabó entendiendo que para su madre, su tío Zeus era alguien importante en su vida y que siempre había apreciado mucho a Amelia Lompard.

En realidad no les gustaba nada, en lo absoluto tener que vivir recluidos. Aaron muchas veces había llegado al pensamiento de que vivir en Valgrange era como vivir en una jaula. Una jaula mágica de la que no se podía salir por razones de seguridad, pero que al mismo tiempo les quitaba muchísima libertad. Antes podían explorar el mundo entero siempre y cuando fueran mínimamente cuidadosos y no llamasen mucho la atención, en el presente en cambio no podían apenas asomar la cabeza por el mundo muggle, y si lo hacían tenían que ser el doble o cuádruple de cuidadosos que antaño. La situación apestaba.

- No me digas que ahora también queman a los ilusionistas porque opinan que son brujos o algo parecido – El muchacho no podía creerse eso por mucho que le dijeran que era cierto. ¿Cómo ibas a castigar a alguien que ni siquiera tenía poderes mágicos reales? Era de enfermos aunque también era verdad que vivían en una sociedad enferma. – Eso sería demasiado exagerado – Apuntó mientras se removía ligeramente en el asiento.

Al menos había conseguido (hasta el momento en que él inteligentemente lo había vuelto a nombrar) que la muchacha se olvidase del trabajo que él le había estropeado. Lo que ahora realmente le sabía mal era habérselo recordado de aquella manera tan torpe, pero bueno tendría que haber superado hace tiempo que era un auténtico torpe que no parecía tener remedio. Lo que no sabía, era si alegrarse por tener esa torpeza solo a la hora de hablar y no en cuánto a sus movimientos... Entonces, posiblemente ya hubiese sido un auténtico desastre de persona.

Por lo menos aún tenía unas cuantas semanas para rehacer el trabajo y Aaron era de los que estaba seguro de que una vez hecho rehacerlo aunque te jodiera en cierto modo, era más fácil que la primera vez, ¿no? Aún así seguía siendo una tremenda putada sobretodo cuando escuchó de labios de la chica que tenía que hacerlo a mano. ¡Y eso que los muggles tenían los ordenadores con todos aquellos programas que les facilitaban en muchos sentidos cosas como aquellas. – Pues suerte tienes en realidad que no te hagan escribir... ¡Un metro de pergamino! Eso sí que era horrible... Y luego mis padres me decían que no me quejara tanto cuando decía que como tú dices la vida del estudiante era injusta y horrible... – Bufó y hasta que no levantó la mirada a la chica otra vez no vio algo raro en su expresión.
Definitivamente era torpe al hablar y un metepatas profesional. Genial.

- No me digas que he dicho la palabra pergamino... – Y es que de esas situaciones como que era un poco difícil salir airoso. ¿Un Obliviate? No, era demasiado peligroso, sobretodo si se trataba de él que parecía que cuando intentaba arreglar las cosas solo las empeoraba.

Aquello era simplemente eso, genial.

Phoebe Moore - January 29, 2012 09:27 PM (GMT)
- ¿Qué? No sé. No lo creo. Tan solo era una forma de hablar, ya sabes -

Aunque ciertamente la muchacha no dudaba que el día de mañana también persiguieran a los ilusionistas y magos de pega que había en el mundo. Todo aquello se estaba convirtiendo en una auténtica locura y parecía no haber alguna solución para detenerlo, o por lo menos a Phoebe no se le ocurría ninguna.

La joven se alegró de que el rubio cambiara de tema pese a que hubiese preferido otro distinto al de su trabajo de la universidad. La castaña compartió sus desgracias con el chico, explicándole lo que realmente la frustraba de tener que volver a hacer el trabajo y cuando él empezó la frase de “Pues suerte tienes en realidad…” ella pensó en si había algo peor que eso y entonces la palabra pergamino quedó grabada en su mente. ¿Había dicho p-e-r-g-a-m-i-n-o? No, no era posible seguramente había oído mal. No obstante, Aaron lo confirmó. Phoebe se lo quedó mirando con los ojos como platos sin saber qué hacer ni qué decir. Se había quedado en blanco. Era imposible que estuviera tomándose unos batidos con un…

- ¿¡ERES UN MAGO!?

No podía creérselo, ¿ella charlando animadamente con un mago? Era surrealista. Y entonces se percató de que el barullo de la cafetería se había detenido de repente y aunque en un principio no sabía el por qué de esto, al cabo de un segundo se llevó las manos a la boca cayendo en la cuenta de que había dicho aquello en voz alta, en voz bien alta. ¿Y ahora? Phoebe sabía lo que pasaría. Alguno de los clientes o empleados avisaría a la Brigada de Seguridad, arrestarían al chico y a saber qué barbaridades le hacían. ¡Y todo por su culpa! Sin pensárselo dos veces pegó un salto y agarró al rubio para luego salir corriendo del local. ¿Quién le iba a decir que acabaría ayudando al imbécil que le había derramado café sobre sus papeles y que encima éste era un mago de verdad?

- ¡Lo siento! No quise decirlo tan alto es que… - la joven paró de hablar un momento hasta que doblaron por una esquina sin parar de correr y sin soltarle – ¡Me ha pillado por sorpresa! -

Por eso se había removido de aquella forma en la silla cuando dijo que no quería que la quemaran en la hoguera y por eso también había estado de acuerdo con ella con todo lo que había dicho acerca de los magos puesto que él mismo era uno de ellos. Ahora lo veía claro.

Tras recorrer unas cuantas calles más, Phoebe se detuvo para coger algo de aire y cuando notó que se había recuperado un poco de la carrera se asomó a la calle para comprobar que nadie uniformado los estuviera buscando.

- ¿Qué haces aquí? ¿Es que no ves que es peligroso? ¿En qué estabas pensando? - Seguramente no en que una chica corriente como ella lo acabaría descubriendo como mago en medio de una cafetería repleta de gente – Tienes que irte -

La joven lo miró apenada porque a pesar del modo en que se habían conocido el chico había empezado a caerle bien, era simpático. Y un mago, debía recordar que era un mago. Si Richard se enteraba de lo que había hecho podía darse por muerta.




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