View Full Version: [Θ] Trama 1.2 - Vicktoria's Part.

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Title: [Θ] Trama 1.2 - Vicktoria's Part.


Story - March 17, 2011 08:05 PM (GMT)
¿Qué lugar podrían encontrar que estuviera abierto a esas horas de la noche, fuera público y transitado?

'Senses' era un pub discoteca situado en Notting Hill que tras su inauguración hace un par de años se convirtió en un local de moda entre la gente joven de Londres; y aunque ya no luce como entonces ni tiene la misma afluencia de clientela, sigue siendo un lugar de reunión cada sábado por la noche.

Todo parecía tranquilo hasta que cerca de la una y media, un coche de la brigada se detiene frente a la puerta del local y cuatro hombres uniformados exigen paso a los dos porteros. Han recibido un anónimo chivatazo de que una delincuente muy buscada ha sido vista en el local, pero lo que no se esperan es que es ella y cuatro magos más los que los esperan en el interior, mezclados entre el bullicio, el humo y la música.

Una vez dentro, los cuatro hombres se dirigen hacia la barra lateral. - Buenas noches. - Saluda formalmente el de mayor rango antes de enseñarle a la camarera su placa identificativa que al instante se inclina hacia delante para poder escucharle mejor. - ¿Ha visto a esta mujer? - El hombre saca de su bolsillo una foto.

Tras observarla durante unos segundos, la joven contesta dubitativa. - ¿No es esa que bruja que salía en las noticias?

- Así es.

- No, no la he visto por aquí pero... - Gira la cabeza hacia su compañero de trabajo que los mira desde el otro lado de la barra. - ¡David! - Lo llama por su nombre aunque sabe que no puede escucharlo y le hace gestos con la mano para que se acerque.

El camarero observa también la foto. - Una cerveza. Hace diez minutos. (…) Joder, un pibón así no se olvida fácilmente.

- Entonces, ¿has llamado tú a la policía?

- ¿Yo? … ¡Qué va! ¿Por? - Pero el militar no responde, simplemente se gira hacia sus hombres y les ordena firme. - Desplegaos, está aquí. Yo voy a hablar con los tipos de la puerta para que cierren el local.

Antes de separarse el sargento oye un trozo de la conversación entre ambos camareros: - ... !Joder! ¡Yo que sé! ¡Solo veo la tele para el porno! - Sonríe para sus adentros y cuando se gira dispuesto a ir a cumplir su parte del plan vislumbra a Vicktoria Böhm cerca de la zona del DJ. Parece estar sola. Busca a alguno de sus compañeros a su alrededor y tras cruzar miradas con uno de ellos le hace señales para que lo siga mostrandole también el lugar donde la ha visto. Sin perder tiempo ambos comienzan a avanzar entre la multitud a base de empujones y codazos nada educados. Deben darse prisa si no quieren perderla.

Pero no es Vicktoria la única en peligro.

*****


- ¡Cuidado, pedazo de imbécil! - Grita tan fuerte que su voz se escucha sobre la música, mientras manotea sobre su camisa blanca intentando inútilmente limpiar la mancha de bebida. Era un hombre alto, de espaldas anchas, manos grandes y cabeza rapada. - ¡Joder! ¡Seguro que esa mierda no sale! - Y con la rabia ya a flor de piel, el hombre toma violentamente del brazo a Walter Weiszäcker. - ¡Me la vas a pagar, enano!

*****


Odiaba los turnos de noche pero aquel había comenzado francamente bien. Había ido muchísimas veces a esa discoteca con sus amigos y en aquel momento pinchaban una de sus canciones favoritas. Tras dar un par de vueltas a la zona y buscar un puesto estratégico cerca de los baños (todos tenían necesidades fueran asquerosos brujos o no), el brigadista 2 fue incapaz de no percatarse de la presencia de una castaña de curvas increibles ojos claros a tan solo un par de metros de él. Estaba de guardia, sí, pero no lo pudo remediar: era hombre antes de que militar. ¡Y bueno! ¡Podía preguntar si alguien la había visto! En silencio se acomodó apoyando el codo sobre uno de los altavoces no muy lejos de la muchacha que parecía no haberlo visto aún.

- Disculpa... - Comenzó llamando su atención sin tocarla en ningún momento, había aprendido que un simple gesto cariñoso como ese podía hacer que muchas mujeres lo catalogaran automáticamente como un pulpo. - ¿Has visto a esta chica por aquí esta noche? - El joven le tendió la foto que tenían de Vicktoria a la joven Caroline Lompardl, justo antes de que se le escapará una típica pero que no podía faltar: - ¿No vienes mucho por aquí, verdad? - ¡JA!

*****

Los personajes que postearan en esta parte de la trama son:

Vicktoria Böhm
Mary Claypool
Ethan Corr
Caroline Lompard
Walter Weiszäcker

Criterio de selección: Jugadores que no hayan participado aún en la trama 1.1 y cuyos personajes sean mayores de 18 años y menores de 30.


Tenéis hasta el próximo jueves día 24 para postear.

Vicktoria Böhm - March 19, 2011 12:00 PM (GMT)
Las planes que tenía Mijail para Vicktoria no la habían sorprendido en absoluto. A ella le habría encantado ir al cuartel de la brigada, habría disfrutado como una niña acabando con la vida de unos cuantos brigadistas, y habría puesto la excusa de que había sido en defensa propia. Pero como la habían destinado a el pub nocturno Senses, como señuelo, todas aquellas imaginaciones se habían venido abajo. En ningún momento había dejado de confiar en Percival Lotus, y estaba segura de que él tenía sus planes muy claros; Vicktoria no había dudado en ningún momento de aquello, pero el hecho de desconocer lo que él quería realmente de todo aquello, le provocaba una leve sensación de inseguridad, que se suplía con la adrenalina que corría por sus venas en aquellos momentos.

Tras separarse del grupo, ella y sus compañeros habían ido directos hacia su destino. El pub senses estaba en el mismo barrio que The White Rabbit, aquel local en el que días atrás ella y Percival habían quedado en un acuerdo, aquel lugar en el que ella había pasado a formar parte de la Resistencia, de todo por lo que luchaba. Vicktoria conocía el sitio, ya que había salido de fiesta por allí en varias ocasiones; nunca había acabado de gustarle, un antro lleno de muggles borrachos y bailando, que en ocasiones la confundían con una más de su raza, e incluso intentaban ligar con ella.

Vicktoria había decidido que iba a arreglarse como si su propósito aquella noche no fuera nada más que salir de fiesta. Así se mezclaría entre la multitud, aunque aquel no era su propósito, ni mucho menos. Se había puesto un vestido negro con un escote que no enseñaba más de lo éticamente correcto, pero que dejaba volar a la imaginación; y unos tacones del mismo color. Había estado pensando y había llegado a la conclusión de que si tenía que correr, se los quitaría. Se había peinado el pelo hacia atrás, y para rematar había usado un pintalabios de un color parecido al fucsia.

Al entrar al pub se habían dispersado por todo el local, si los veían juntos podrían idear una estrategia rápida, pero si estaban separados, contaban con el factor sorpresa... almenos si todo salía como lo habían previsto. Así que se había pedido una cerveza, con una sonrisa seductora, y se había situado junto a la mesa del DJ. Sabía los pros y los contras de aquello que estaba haciendo. El primer brigadista que entrara se fijaría en ella, estaba convencida de que ponerse allí era como colgar luces de neón que dijeran: Venid aquí cabrones.

Bailaba y reía, nadie que la viera podría sospechar que estaba implicada en ningún plan tan enrevesado como aquel. Tomaba un trago de cerveza de vez en cuando, y su mirada no se apartaba de la puerta de entrada, estaba esperando a que la Brigada respondiera al chivatazo mandando hacia allí a la velocidad de la luz a alguno de sus secuaces, pues Vicktoria no podía definirlos de otra forma.

Diez minutos, o un cuarto de hora pasó disfrutando como una más en aquella fiesta nocturna que parecía no tener fin, hasta que las puertas se abrieron como decenas de veces habían hecho ya en el transcurso de la noche, pero aquella vez Vicktoria los distinguió con facilidad. No parecían ir de fiesta, ni mucho menos se encontraban borrachos; teniendo en cuenta las horas que eran. Vicktoria paró de bailar. Tomó un trago de la cerveza mirando fijamente a uno los brigadistas y dejo la botella en el suelo. Sonrió provocativamente y sin preocuparse les dio la espalda dirigiéndose directa hacia los baños femeninos.

El brigadista que vigilaba los baños estaba demasiado ocupado tirandole los tejos a Mary Claypool, así que Vicktoria pasó rápida como una sombra, sin nisiquiera mirar a su compañera. Los baños eran bastante grandes y espaciosos, lo suficiente para la batalla mágica que Vicktoria iba a empezar en breve. Tenía claro que los brigadistas no querrían herir a ningún muggle, así que quizás tuviera la suerte de que pasara alguna chica muggle a los baños en aquel instante, y pudiera usarla como escudo, sabía que sus compañeros no lo verían bien, pero en aquel momento la rubia alemana no tenía límites, su cerebro le estaba casi ordenando que cogiera en aquel mismo instante la varita y comenzara a emprenderla contra los que la perseguían.

Se había asegurado de que llevaba su varita al comienzo de todo, bajo el vestido, escondida; pero no por mucho tiempo, ya que en cuanto se aclaró un poco la mente sacó la varita. Vicktoria sabía que no debía dejarse llevar por la ira y el odio, aunque aquellos sentimientos resultaran tan poderosos en aquellas situaciones. La astucia y el ingenio, los cuales poseía, le serían más útiles aquella noche.

Vicktoria estaba haciendo cuentas y preparando una estrategia. Se enfrentaría contra dos brigadistas, tres como mucho. Sabía que podía, y no estaba sola, sus compañeros la habían visto entrar al baño.

- Caeca temporalis. - Conjuró sin más. Estaba convencida de que el hechizo duraría lo suficiente como para darle una buena bienvenida a la Brigada.

Walter Weiszäcker - March 21, 2011 03:37 PM (GMT)
Aquel día, Walter se había despertado ignorando que iba a participar en una misión suicida. Es cierto que Selene le había comentado acerca de la repentina visita que iba a hacer el teniente a la taberna; pero él estaba en calma, al contrario que todos los demás. Mihjail Vasiliev nunca le había despertado ninguna expectación. Por eso no se imaginaba que su discursito en plan meeting electoral le enervara la sangre tanto como hizo. Tenía que admitir que el caso de la madre de Sunday no dejaba de recordarle al suyo propio, que entendía perfectamente cómo se sentía ella y que sentía un desasosiego en la entrañas cada vez que veía sus ojos asustados, al otro lado de la sala, fijos en Mihjail.

Inmediatamente aceptó unirse al rescate. Y no, no lo hacía porque quería impresionar a Sunday –que también–; sino que lo hacía porque la alcaldesa Dawson de merecía lo que Sabine nunca pudo tener.

El teniente les explicó detalladamente a los presentes el plan trazado. A él le asignaron la parte de su prima. No le sorprendió encontrarla metida en toda aquella movida, si la cuestión iba acerca de patear traseros muggles; lo único que sí se quedó mirándola, pensando que aquello era lo primero que hacían en “famila” después de largos años. Al resto de sus compañeros no les conocía. Quizás les había visto por Le Valgrange, pero nada más. Aun así no perdió tiempo en presentarse, pues no es plato de buen gusto confiar su vida a personas de las que ni tan siquiera conocía sus nombres.

Durante el camino hacia Londres, intentó controlarse para no hacer ningún chiste estúpido con el que descargar tensiones. Luego llegaron a ‘Senses’ y decidieron dispersarse por todo el local. Walter estaba hecho un manojo de nervios. Aquella chaqueta muggle que se había puesto le daba un calor de los mil demonios, así que se encontraba sudando como un pollo asado. De vez en cuando echaba miradas discretas a sus compañeros, cuando se balanceaba un poco sobre sus dos pies en un intento horrorosa de mezclarse en el ambiente. Cuando se percató de que un par de chicas se estaban riendo de su ‘baile de la salamandra’, optó por marcharse con hastío hasta la barra. El hombre se le quedó mirando como si dudara de que tuviera la edad requerida para entrar en el local, lo que significaba que si pedía un refresco –como tenía pensado– no iba a ayudar a aclararle las dudas. ¡Ah! ¿Qué haría si le exigían que mostrara alguna identificación? Relájate, Horst. Sólo tienes que pedirlo con decisión. Sé convincente.

-Quiero... quiero un vodka negro. Con hielo. – Extendió un billete de diez libras sobre el mostrador y permaneció esperando a que le sirvieran su bebida. Una vez la tuvo entre sus manos, se la llevó a los labios mientras mantenía la mirada fija en la entrada a la discoteca. A Walter le gustaba el sabor de aquella bebida. Muy dulce. Sabía como a mora o algo así. Entonces, se sobresaltó, derramando algunas gotas sobre el suelo: acababa de ver entrar a los brigadistas. Tenía que avisar a los demás. El joven mago no perdió un segundo en esperar a que le dieran la vuelta, simplemente se adentró entre la muchedumbre que contoneaba su cuerpo al ritmo de la música. Creía haber visto la cabellera dorada de Victoria al otro lado de la pista; sin embargo, cuando quise ir a su encuentro, choqué bruscamente contra una especie de armario. Mi copa volcó todo su contenido sobre la camisa blanca del individuo y, entonces, éste empezó a gritar.

Walter levantó la vista, sólo para comprobar con espanto que se había chocado con uno de los brigadistas. Eso alivió ciertamente su sentimiento de culpa. A continuación, el brigadista lo agarró por el brazo, lleno de rabia. Por un momento creyó que iba a arrancárselo o a soltarle un puñetazo; de modo que, por un momento, se encogió sobre sí mismo, cerrando los ojos y preparándose para recibir el golpe. Como los segundos pasaron y no hubo ningún impacto, el alemán trazó otra estrategia. Levantó su mano libre a modo de gesto tranquilizador y luego la metió en el bolsillo de su pantalón, rebuscando en él como si fuera a sacar un pañuelo con el que limpiar el estropicio. Pero no fue un pañuelo lo que Walter “desenfundó”, sino su varita de madera de avellano. La introdujo entre el espacio que había entre ambos, a fin de que nadie más la viera, apuntando directamente a la barriga del brigadista. Él enmudeció, en cuanto sintió cómo Walter le había punzado burlonamente con ella.

-¿Sabes qué es esto? – le preguntó, con un enfado contenido en su voz que no había sentido hasta entonces. A juzgar por la cara del enorme hombre, parecía que sí. – ¡Silencius! – Ejecutó aquel hechizo en primer lugar, con la intención de que no pudiera avisar a sus compañeros de que en el recinto había más de un mago. Luego, ejecutó el segundo para deshacerse del brigadista –: ¡Tarantallegra! – Un hechizo bastante adecuado, que pasaría desapercibido para el resto de los muggles, teniendo en cuenta que se hallaban en una discoteca. Si los dos habían surtido efecto, se soltaría y correría hacia la zona del DJ.

Andrea Castaño - March 23, 2011 03:45 PM (GMT)
Se lo estaba pasando tan bien… En verdad no tenía pensado irse aquella noche de fiesta, después de todo su madre seguía aún bastante enfadada con ella por haber roto el espejo del baño de mujeres del colegio. Pero era sábado, ¿Y qué iba a hacer? ¿Quedarse en casa leyendo “Luna Nueva”? No tenía ganas, prefería irse de fiesta a Londres. No tardó en encontrar acompañante y a las doce ya estaba en uno de los múltiples pubs de copas.

Bailaba sin parar, le encantaba esa canción, aunque dudara que fuera simplemente por eso y quizás estuviera un poco bajo los efectos del alcohol. No iba borracha, ella nunca bebía hasta ese punto, no le gustaba demasiado beber, aunque eso no le privaba nunca de algún que otro cilindro de cualquier combinado que le prepararan, el cual solía ser un mojito bien cargado. Lo más gracioso de cuando se iba de marcha era que nunca pagaba más de una consumición, y era que siempre solía invitarla algún chico que quería sacar algo de ella. ¡JA! Siempre quedaba en la invitación y el rechazo, no le interesaba hacer ninguna amistad íntima, y mucho menos acostarse con nadie. Y cuidado con que intentaran agredirla, era precavida pero no tonta y debía de admitir que algún que otro chico borracho y colocado había sufrido el ataque de un spray antivioladores.

¡Nada de varitas! Era lo primero que había aprendido desde que se iba de marcha con sus amigas, en esas noches el spray siempre iba a ser mejor que la varita, pues si conjuraba… No tardaría en ser atacada por la Brigada y encarcelada como una asesina.

Pero esa noche era distinta, algo había en el pub que no le gustaba, quizás que la gente iba más borracha de lo normal, quizás que la música que ponían ese sábado era más buena que de lo normal… O quizás otra cosa. Los malos presentimientos siempre habían abundado en ella, y aunque nunca les hacía caso y ninguna vez conseguía descifrarlos, debía admitir que le dejaban siempre con un pánico en el cuerpo que le abandonaba a los pocos minutos.

Cuando acabó la canción miró a su amiga y con una sonrisa le hizo un gesto para irse a tomarse un chupito. Curiosamente, a la vez que se giraba hacia la barra, fugazmente le pareció ver a Ethan Corr, se detuvo y se quedó mirándole un rato, preguntándose a sí misma si era de verdad él o una alucinación por culpa del alcohol.

¿Qué hacía allí? Qué más daba, simplemente lo mismo que hacía ella, pasarlo bien. Se acercó rápidamente para saludarlo. Quizás fue muy eufórica, porque le dio un abrazo. ¡Pero qué más daba! Era algo normal un sábado en el “senses”. Eso y que iba un poco contentilla.

Ethan Corr - March 24, 2011 07:50 PM (GMT)
En cuanto se enteró de la reunión que tendría lugar en el hostal de los Goldman por parte del teniente Mihjail, Ethan no dudó en acercarse el día señalado para escuchar lo que el ruso tenía que decir a los habitantes de Valgrange y a los refugiados de Londres. El tiempo que duró la reunión Ethan estuvo callado y tranquilo pues no solía dejarse llevar demasiado por las emociones. Todo se lo pensaba dos veces antes de hacer nada. Pero como era de esperar, el también se apuntó a la misión. No solo porque Wendolyn Dawson fue alcaldesa en la Comunidad Mágica de Londres, sino porque era hora de plantarles cara a los muggles y hacerles ver que no les tenían miedo.

Cual fue su sorpresa el encontrarse con que Caroline también se había apuntado. Le hubiese gustado decirle que se quedara en el pueblo para que no le pasara nada, a salvo, pero entendía que la muchacha también quisiese ir y ayudar a los suyos además de que sería egoísta por su parte por lo que no le dijo nada de eso. Tampoco tenía de que preocuparse puesto que Zeus también los acompañaría y él no dejaría que le pasase nada a su niña.

Sin embargo, una vez Mihjail les contó el plan que seguirían aquella noche dividió al grupo en dos quedándose la pareja en uno y el padre de la chica en el otro. Ethan le hizo saber al señor Lompard que cuidaría de su hija (pese al posible mosqueo por parte de la susodicha) y partió con ella y el resto del grupo hacía un pub llamado “Senses”.

El irlandés no era demasiado fiestero ni siquiera en su adolescencia lo fue, cosa que a ojos de muchos podría resultar extraño pero a él nunca le importó que pensasen que era un aburrido, raro o lo que fuera por no hacer lo que el resto de chicos. Pero tal vez por esa razón se sentía un poco fuera de lugar en aquel sitio o quizás fuese por el hecho de estar rodeado de muggles. Lo cierto es que el joven temía que le preguntasen algo y respondiera una imbecilidad que lo delatara aunque luego lo pensó mejor y no creía que le fuesen a dar conversación porque en aquel lugar apenas podía uno comunicarse con la persona que tenía delante.

Ethan y Caroline eran los únicos del grupo que permanecieron juntos pues el resto se dispersó por el local para no llamar demasiado la atención. El muchacho arrastró a su chica a la pista de baile para disimular un poco, ya que no era plan estarse quietos como estatuas vigilando el establecimiento porque resultaría algo sospechoso para los brigadistas que más tarde entrarían en el “Senses”.

- Voy a por algo de beber ¿vale? – le dijo en voz alta para hacerse escuchar por encima de la música mientras Caroline se apartaba del lugar donde la gente bailaba.

Tras acercarse a la barra y pedir dos refrescos se dio la vuelta para buscar con la mirada a la castaña cuando vislumbró a unos hombres uniformados que se mezclaban entre la multitud de personas que esa noche pretendían divertirse. Pronto empezaría la acción.

Tomó los refrescos que le ofrecía una de las camareras y se alejó de allí con la intención de reunirse con Caroline y hacerle saber que los brigadistas habían aparecido. Pero a mitad de camino alguien lo abrazó por sorpresa provocando la caída de las copas. En un principio no supo de quien se trataba pero en cuanto la vio empalideció.

- ¿Andrea? ¿Qué demonios estás haciendo aquí? – le preguntó a voces tomándola de los hombros y apartándola. Alzó la cabeza justo para ver cómo un brigadista se acercaba a Caroline ¡Mierda! – Tienes que irte ahora mismo de aquí, ¿me oyes? -

Esperaba que su mirada seria y decidida le hiciera saber a Andrea que no estaba para bromas ni preguntas y que más le valía hacerle caso, pero no podía estar al cien por cien seguro de que la joven Castaño le fuese a obedecer por lo que no se alejó de ella. Cabía la posibilidad de que si la dejaba atrás, para regresar con Caroline y quitarle al brigadista de encima, la muchacha no abandonara el local y él no podía permitir que la chica permaneciese allí cuando muy probablemente tuviesen que sacar las varitas y armar jaleo.

Selene Goldman - March 24, 2011 10:28 PM (GMT)
Cuando Andrea le dijo que se fueran de fiesta no tardó ni dos segundos en salir corriendo escaleras arriba para arreglarse. Hacía mucho tiempo que no salían las dos solas, y esa noche además le Valgrange parecía extrañamente tranquila… no quería que cuando la gente comentara lo bien que se lo había pasado el sábado por la noche, ser la única que se había quedado en casa y que no tenía anécdotas para explicar.

Se arregló a la velocidad de la luz y a las doce ya estaban dentro del “Senses”, el cuarto pub al que habían entrado, pero el primero que les había gustado lo suficiente a las dos. Empezaron bailando juntas, aunque dos vodkas más tarde cada una iba a su rollo. A Sel le parecía que cada canción la bailaba con alguien diferente, pero no prestaba mucha atención; mientras tuviera algo para beber en la mano y alguien delante con quien bailar, lo que pasara alrededor suyo le importaba más bien poco. Era una noche de sábado de fiesta más.

La noche iba genial, se lo pasaba en grande, pero llegó un momento en especial en que empezó a agobiarse; quizás era que le parecía que repetían canciones, que el tío con el que bailaba era un sobón (en ése momento le apetecía sacar la varita y hacer un hechizo tragababosas), o quizás era efecto de que iba ya un poco más de contentilla.

- ¡Woooooooo! ¡Esta canción me encanta! – Fingió emocionarse cuando cambiaron la canción, aunque en realidad no la conocía, pero se habría emocionado igual con cualquier canción que le pusieran, era solo para escapar del baboso de turno. – Me voy a bailarla con mi amiga.

Esa fue la excusa perfecta para volver donde estaba Andrea; Selene quería ir a la barra a por más bebida porque la suya tercera se había acabado y necesitaba algo en las manos. Parecía que la otra le había leído la mente. Se dirigieron a la barra, pero Andrea se perdió de camino; siguió con la mirada la dirección y a lo lejos le pareció ver a Ethan Corr. ”Que mal vamos Sel… Ahora incluso imaginamos gente… Quizás ya has bebido suficiente…

Pero ni ése pensamiento la separó de su chupito deseado, se las ingenió como pudo, medio sonriendo medio coqueteando, para tenerlo gratis; se lo tomó de un trago y se fue a buscar a Andy. El único problema fue que el alcohol ya empezaba a jugarle una mala pasada y lo que ella creía que era la dirección correcta, resultó ser la opuesta. Se perdió entre la multitud y como no había ni rastro de la chica, ella siguió a lo suyo.

En una de sus múltiples vueltas bailando ¡vio a Walter! ¿Era él? Si si, era inconfundible… No podía ser otro. Ni siquiera le pasó por la cabeza que era demasiada casualidad encontrarse a dos magos allí juntos… y más esos dos. ¿Pero qué hacía allí? La verdad era que nunca se había imaginado al chico de fiesta, y ahora tampoco le veía moverse mucho. Con la emoción práctica de la euforia alcohólica se acercó casi dando saltitos hacia él.

- ¡Walter! ¡Walter! ¡Walter! – Repitió el nombre unas cuantas veces mientras acordaba distancias con los brazos abiertos para tirarse en plancha.

Algo la hizo pararse a medio metro escaso… ¿Por qué parecía enfadado? ¿Y por que el hombre de delante ponía cara de susto? Le bastó bajar un poco la mirada para darse cuenta de donde estaba la varita. Un sudor frío le recorrió el cuerpo y pareció despertarse de golpe del estado de embriaguez, buscó a Andrea con la mirada y la tranquilizó ver que estaba con Ethan. Dirigió la mano al bolso instintivamente para sentir el taco de su propia varita… no entendía que pasaba pero sería mejor estar preparada.

Caroline Lompard - March 25, 2011 05:16 PM (GMT)
En su caso los motivos que la llevaron a enrolarse en aquella misión, no fue solamente el hecho de darles una lección a los muggles y empezar a defenderse. El hecho de que llevase todo aquel tiempo compartiendo techo y demás con Sunday había afectado en su decisión, aunque posiblemente de haberse ido a vivir a otro sitio, la castaña hubiese acudido igualmente. Conocían a la rubia desde hacía muchos años como para darle la espalda y no echarle una mano aunque fuese intentando sacar a su madre de donde quiera que estuviese.

Escuchó con atención lo que les decía Mihjail, segura de que su padre y Ethan hubiesen preferido que se quedase en casa, con su madre, su hermano y Sunday. Una cosa que no entendía es porque habían insistido tanto en que su madre se quedase en casa y había podido notar cómo le molestaba, pero no lograba entender el por qué y no se había atrevido tampoco a preguntar.

No, ella tampoco es que hubiese sido nunca demasiado fiestera, era la primera que se escandalizaba un poco con las fiestas de los hermanos Claypool y a menudo su madre decía algo de que había heredado todo eso de su padre. Por supuesto, Caroline sabía que su madre durante su adolescencia no había sido tranquila, para nada. Había oído incluso anécdotas de boca de su tía Melinda que al parecer había sido todo lo contrario. Resultaba curioso y todo. Sabiendo que Ethan tampoco era demasiado fiestero, posiblemente por eso le extrañase que la arrastrase a la pista de baile cuando todos se habían ido dispersando por la fiesta. Bueno, sí que había que disimular se hacía bien y no a medias ni nada parecido.

Se limitó a asentir cuando Ethan dijo que se iba a buscar algo de beber, alejándose ligeramente del punto donde habían estado en ese momento, mientras con sus ojos celestes miraba alrededor buscando algo extraño. Algo que se saliese de lo normal quizá, o simplemente alguna señal por parte de algunos de los compañeros con los que había ido hasta allí, pero la señal no le llegó precisamente de los otros...

Ese disculpa que llegó hasta sus oídos la hizo volverse y mirar con extrañeza a la persona que la había dicho. Un Brigadista. ¿Podía haber tenido peor suerte? Y entonces recordó algo que alguna vez le había dicho su madre. Siempre podía hacerse loca para quien sabe... ¿distraerle? ¿volverle loco? ¿desquiciarle? Pero... muy posiblemente le mantendría ocupado unos momentos o ¿no? Es que se le hacía raro tener que sacar la varita en un lugar tan concurrido. ¿Y si le daba a un inocente? En caso de que no colase o simplemente se alejara de ella... pues quizá (por muy rastrero que fuese era algo que llevaba en la sangre) podría darle por la espalda. A traición.

- ¡Excusez-moi! – Dijo lo suficientemente alto para hacerse oír y para su suerte el hecho de haberlo hablado desde pequeña hacía que fuese perfecto y prácticamente nativo - Je ne parle pas bien anglais – ¡Mentira ! Pero… ¿qué iba a saber aquel ? ¡Nada ! Lo más normal es que se lo tragase, ¿no? Aún así tomó la foto entre sus manos para echarle un vistazo, aunque sabía que se iba a encontrar con la imagen de Vicktoria Böhm – Cette fille… - Hizo una pausa mientras chasqueaba los dedos intentando que pareciese que estaba pensando como decirlo en ingles - ¿Buscar chica? – Preguntó al final intercambiando una mirada con el hombre – Je..., Yo... creo... verla aquí. No estar ... segura – Se quedó unos segundos callada mientras miraba alrededor, como si quisiera asegurarse de que la había visto por allí, pero desde luego, había demasiada gente por ahí como para verla de buenas a primeras.

Story - March 25, 2011 10:05 PM (GMT)
- ¡Allí! - Le dijo el sargento al brigadista señalando hacia la zona de baños donde había visto moverse a la fugitiva al tiempo que ambos sacaban las tassers de las fundas del cinturón. - ¡Fuera! - les ordenó autoritario a un par de chicos que salían de los lavabos y se interponían en su camino. Una vez junto a la puerta, mediante señas trazan su plan de acción.

Mientras tanto, en el interior, Vicktoria decide prepararles un buen recibimiento y hubiera podido conseguir una buena ventaja con el 'Caeca temporalis' pero lamentablemente no consigue conjurar correctamente y tan solo consigue que su varita emita unas inofensivas chispas marrones.

En ese momento, la puerta se abre de un golpe y salta al interior el segundo brigadista dispuesto a abrir fuego contra cualquier cosa que se moviera.

*****


- … ¿Qué haces con eso, tío? - Definitivamente, el hombre parece asustado con la visión de la varita de Walter y aprieta con fuerza los ojos cuando cree que va a caer fulminado por un hechizo asesino, convertido en rana o algo por el estilo; pero nada de ello sucede. NADA. El hombre sonríe confiado pensando que está tratando con un bromista y echa ferozmente el brazo hacia atrás dispuesto a propinarle un buen puñetazo... ¡Por imbécil!

Pero justo a tiempo el Tarantallegra impacta limpiamente en el pecho del hombre y su cuerpo comienza a sacudirse incontroladamente, por ello y debido a la cercanía, Walter recibe un golpe en la nariz que comienza a sangrar copiosamente (-2PVs)

- ¡Hijo de la gran puta! - Grita entre gruñidos producidos por el esfuerzo y la frustración debida a la impotencia de no poder hacer nada mientras sigue con movimientos bruscos el ritmo de la música y es que hay gente que ni con un hechizo es capaz de bailar decentemente. - ¡BRUJO! - Vocifera una y otra vez mientras se mueve por la pista golpeando y pisando a varias personas a su alrededor hasta que su espalda choca contra el cuarto brigadista.

- ¿Pero qué...?

- ¡MAGIA!

El militar miró a su alrededor encontrandose un pequeño circulo que se había creado alrededor lleno de miradas intranquilas e incluso miedosas, hasta encontrarse como Walter intentaba avanzar entre el gentío en dirección a la cabina del DJ. - ¡TÚ! - Aunque su voz no llegó un par de metros más allá debido a la música, señaló furioso en dirección a él. - ¡Quita, cojones! - Bramó empujando al hombre contra la gente y consiguiendo tirarlo al suelo donde siguió movimiento incontroladamente las piernas. Tras sortearlo agilmente, tuvo una brillante idea: había que sacar a toda esa gente de allí y no se le ocurrió mejor forma que sacar la pistola reglamentaria y disparar una vez contra el techo. Se oyeron gritos y un corro aún más amplío se abrió a su alrededor. Con el segundo disparo acertó en un altavoz haciendo saltar chispas a su alrededor.

Una estampida de jóvenes ebrios y asustados comenzó su frenética carrera para salir del local.

*****


El brigadista mantuvo su sonrisa en los labios aunque no entendía ni una palabra de lo que le estaba diciendo Caroline, por él como si hablaba chino, daba igual, siguió asintiendo lentamente intentando poniendo cara de interés sin perder la expresión que usaba para ligar y con la que tanto éxito tenía entre el género femenino.

- ¿Donde...? - Dijo acercándose a su oído y haciendo un gesto con la mano hacia la gente para buscar alguna otra indicación, pero cuando miró de nuevo hacia la pista vio saltar las chispas desde el techo producto del disparo de su compañero. - ¡Me cago en la...! ¡Este tío es gilipollas! - Gritó mientras a su alrededor la gente se movía histérica y intentando no se arrollado se pegaba aún más a la pared, empujando con él a la ojiazul.

*****


Ethan Corr y Andrea Castaño se encuentran en el peor sitio posible, en el camino de la muchedumbre hacia la salida y si no reaccionan pronto corren el terrible peligro de ser arrastrados por la masa histérica.

*****


Os recuerdo: 2 hechizos por turno o 1 hechizo y una acción. Me haríais un gran favor para mastear si al final del post ponéis los hechizos y las acciones o las marcáis en negrita en la redacción.

Fecha límite para postear: próximo viernes día 1 de abril

Caroline Lompard - April 2, 2011 12:18 AM (GMT)
Hacerse la sueca había funcionado, pero no sabía si para bien o para mal. Seguía los movimientos del brigadista con sus ojos azules mientras escuchaba también sus palabras, pero el disparo hizo que pegase un ligero bote y desviase sus orbes hacía el techo donde había dirigido el otro brigadista el último disparo... ¿Los magos eran una amenaza? Eso era porque no se habían visto a sí mismos en el espejo. ¡Eso era estar demente y lo otro eran tonterías!

Claro que lo peor de toda aquella situación era precisamente la reacción de la gente, que lejos de actuar de una forma normal, empezaban a correr de un lado a otro como descosidos. Más que de un lado a otro, buscando la salida, pero eso no quitaba que la situación se hubiese vuelto un tanto peligrosa. Se vio empujada por el Brigadista hacía la pared, pero eso no era lo que más le preocupó en ese momento. Lo que más le preocupó, fue no localizar a Ethan por ninguna parte.

¿Dónde se había metido? ¡Tendría que haber llegado hasta donde estaba ella hacía ya rato y nada! Y ahora con aquel jaleo que se había formado peor aún.

Se mordió el labio inferior a la par que pensaba que podía hacer en una situación así. Por más que pensase, no se le ocurría ningún hechizo que pudiera ayudarla a parar a tantísima gente con un solo conjuro.

¿Qué hago? ¿Qué hago? ¿Qué hago?

Aquella maldita pregunta daba vueltas en la cabeza de la chica a medida que los sucesos pasaban por delante de sus ojos azules. Miró unos segundos al suelo y decidió usar una mezcla del factor sorpresa y una posible confianza que el Brigadista podría haber tomado con respecto a ella, después de todo no había dado muestras de ser una bruja. “Oculta” como estaba sacó la varita apuntando a los pies del Brigadista... ¿Por qué iba a fijarse precisamente en ella con todo lo que se había formado?

Como fuera estaba dispuesta a tomar aquella situación como una pequeña ventaja pero intentando que no se dieran cuenta que había sido cosa suya... Aunque eso quizá, si funcionaba el hechizo fuese un poco difícil de justificar. Arriesgarse. Tenía que arriesgarse y que fuese lo que Merlín quisiera.

- Devaister – Intentó conjurar susurrando a los pies del brigadista. Tenerlo “amarrado” durante un tiempo les vendría bien a todos, ¿no?

Vicktoria Böhm - April 2, 2011 04:38 PM (GMT)
Vicktoria lanzó una maldición, metáforicamente hablando, sobre toda la raza muggle. El caeca temporalis no había funcionado, y todo seguramente por sus nervios. Ya se había advertido a si misma que no debía de haberse puesto nerviosa, pero la sola idea de una batalla como aquella era la que la alterava y le hacía latir el corazón más rapido de lo normal. Debía trabajar eso de los nervios de acero, más aún. Ahora que su primer hechizo no había funcionado tenía que encontrar rapidamente una via de escape por la que poder destrozar a los brigadistas igualmente. Estaba segura de si misma, de que lo iba a conseguir. Pero aquello no le servía en aquel momento. Necesitaba un plan.

De repente oyó un disparo. Odiaba aquellas armas de fuego muggle. Le parecían tan sucias... Sin duda la peor forma por la Vicktoria habría deseado morir. Y tras el disparo, los bramidos de unos muggle salvajes que seguramente estarían luchando por salir del local lo antes posible, ante la amenaza de poder resultar dañados. Estaba convencida de que aquello había sido cosa de los brigadistas, Vicktoria habría puesto la mano en el fuego a que no les importaba que uno de los suyos saliera herido con tal de capturarla. Capturarlos, rectificó, había olvidado por un momento que no estaba sola allí, y por una parte la reconfortó la idea de contar con fuerzas aliadas. Pero de todas formas sabía que a quiejn iban a buscar, era a el cebo. A ella. Sintió una leve preocupación por sus compañeros; pero se aclaró la mente con rapidez. Uno, dos o quizás más brigadistas estarían a punto de entrar por la puerta como una manada de búfalos. Vicktoria hizo una especie de cuenta atrás esperando a que entraran, mientras su cerebro elaboraba un plan efímero para salir viva de allí, y de paso, llevarse a algunos brigadistas por delante.

5, 4... Sacó la varita y apuntó a el lugar por el que entrarían; 3... una gota de sudor frío producto de los nervios se deslizó por su frente, 2...

Y antes de que acabara la cuenta atrás, con un golpe que provocó un estruendo en todo el baño, un brigadista se abrió paso hasta dentro, con el tasser entre las dos manos, y con intención de apuntar. Cada segundo era una eternidad para la mente de Vicktoria, y le daba tiempo a pensar y razonar un plan diferente, aunque no podía elegir ninguno, quizás tubiera que terminar haciendo uso de la improvisación. Y así fue, lo primero que se le ocurrió fue cubrirse, así que corrió y se agachó tras unos lavabos y quedó cubierta tras uno de los lavabos de granito de los baños. Entonces comenzó a repasar a la velocidad de la luz todos los hechizos que conocía, y de entre ellos buscó uno que dominara, y que fuera lo suficientemente destructivo y potente como para acabar con el brigadista de un solo golpe.

La rabia, la ira, el odio que sentía hacia todos los muggle la recorrío por todo su ser, y no lo dudó, tenía claro lo que debía hacer. Jamás lo había usado, pero le pareció una situación estupenda para estrenar aquella maldición. Además sabía que podría alegar que había sido en defensa propia. De todas formas conocía que lo que iba a hacer estaba penado con Azkaban, pero no le importaba. Huiría de todos los que la persiguieran, como había estado haciendo, jamás podrían encarcelar a Vicktoria Böhm Engels, no mientras ella tuviera su varita.

Se giró aún protegida por el lavabo que había entre el brigadista y ella, y asomó la cabeza para apuntar con la vista. Alzó la mano con la que sostenía la varita, y sintió como toda esa ira, corría por su brazo y se canalizaba gracias a su varita.

- ¡Avada Kedavra! - Conjuró con un chillido colérico que salió desde lo más hondo de sus entrañas.

Entonces volvío a girarse para quedar cubierta y protegida de nuevo por el lavabo. Se había girado tan rápido que nisiquiera había caído en la cuenta de si había acertado o no.

Selene Goldman - April 2, 2011 09:47 PM (GMT)
Siguió con la mano dentro del bolso sintiendo la varita mientras se reía del pobre hombre que no hacía más que moverse sin control; como ella, se formó un corro de carcajadas alrededor del sujeto, que se disolvió rápidamente cuando el Brigadista disparó. “¿Pero se ha vuelto loco o qué? Va cundir el pánico y…” Y tan pronto lo pensó, la gente empezó a correr descontroladamente hacia la salida del local empujándose unos a otros sin importarles que o a quien se llevaran por delante.

En ése momento Selene agradeció varias cosas; haberse puesto botas y no tacones, no ser especialmente grande, y tener a un hombre enorme al lado. Sacó la varita, pero no la usó, solo era por si acaso, se sentía más protegida así; además, con la avalancha de gente nadie se iba a fijar en una chica con una varita… mejor pasar desapercibida hasta entender que estaba pasando allí. Se puso detrás del hombre enorme enganchándose a él como si le fuera la vida en ello y usándolo de escudo humano, cosa que le permitió avanzar sin que su vida corriera peligro. Cuando estuvo suficientemente cerca de la pared para llegar a ella sin ser pisoteada se separó de su protección momentánea y se quedó lo más pegada a la pared que pudo.

Desde su posición, por entre las cabezas de la gente divisó a Walter, Caroline, Ethan y Andrea… ¿Qué hacían todos ellos allí? Temió por ellos, pues estaban bastante más mal situados que Sel. También se fijó en los hombres que avanzaban en dirección contraria a la multitud… ¿Brigadistas? Genial, en menudo lio se había metido sin saberlo.

Necesitaba distraer a los Brigadistas, aunque no sabía ni porqué, y necesitaba desestresar a la gente… cosa que iba a resultar imposible. Optó por distraer con algún hechizo simple pero efectivo. Pero antes tenía que hacer algo con esos dos de en medio de la sala… o reaccionaban o serían aplastados…

Se subió a una silla que había en la pared (arriesgando su integridad personal) para ver mejor su objetivo; Ethan y Andrea no estaban muy lejos, pero tampoco les tenia a 2 metros. Apuntó hacia ellos la varita por encima de las cabezas de los aterrorizados muggles.

- Partis temporus! – Pensó que un Protego no habría sido muy útil contra daños físicos. Acto seguido pasó a su otra parte del plan. - Luctus niebla. - A ver si así al menos conseguía que los Brigadistas no pudieran seguir buscándoles.

Aunque tan pronto como lo conjuró se dio cuenta que quizás eso creaba más pánico entre la gente.

Ethan Corr - April 3, 2011 10:04 AM (GMT)
El joven mago estaba escuchando lo que fuese que tenía que decirle la muchacha cuando se oyó un primer estallido y segundos después otro igual. Ethan nunca había escuchado el disparo de un arma pero aquello no podía ser otra cosa. Las personas de su alrededor dejaron de bailar nada más oír el primer tiro y a algunas personas chillar pero pronto todos los allí presentes comenzaron a empujarse los unos a los otros para abrirse camino y salir del local lo antes posible. ¿A qué loco se le ocurría disparar en un lugar tan concurrido? ¿Es que no pensaban con la cabeza?

Instintivamente el joven rodeó con los brazos a Andrea para que nadie la empujara y empezó a pensar en la manera de salir del meollo porque ambos estaban en el centro de la marabunta y si no se daban prisa acabarían muy mal. Lo más práctico hubiese sido aparecerse fuera del local o en los servicios del mismo pero con los muggles asustados corriendo de aquí para allá era muy probable que sufrieran una partición en el proceso, por lo que lo descartó al momento. La idea era salir sanos y salvos en la medida de lo posible.

Así pues solo les quedaba una opción: alejarse de la muchedumbre. Como todos se dirigían hacia la salida, ellos deberían ir en dirección contraria en busca de un recoveco para salvaguardarse de la estampida de muggles histéricos y tener una buena perspectiva en cuanto a la posición de los cuatro o cinco brigadistas aunque con tanto jaleo dudaba que eso fuera a ser posible.

- No te separes de mí -

A renglón seguido, el irlandés tomó de la mano a la joven para evitar separarse y comenzó a abrirse camino entre la gente dando empujones si hacía falta, no podían permanecer más tiempo entre la multitud. Sin embargo, eso significaba separarse aún más de Caroline y eso al chico no le hacía mucha gracia. Dudaba que el brigadista que se dirigió a ella hubiese descubierto que era bruja puesto que Caroline pese a ser ingenua en muchos aspectos, era bastante lista. Lo que le preocupaba es que la gente la arrollara y de no ser porque iba con Andrea hubiese ido directo hacia ella por mucho que pudiera recibir porque entre otras cosas le había prometido a Zeus que cuidaría de ella.


Acciones: Arrastrar a Andrea y abrirse a empujones entre la gente en caso de necesidad para encontrar un lugar donde no ser aplastados por la masa histérica (?)

Andrea Castaño - April 3, 2011 03:38 PM (GMT)
- … y entonces le he dicho a Selene que nos fuésemos de fiesta –Un empujón le hizo chocarse contra Ethan- ¡Ay! Bueno, y nos vestimos y míranos, aquí estamos. –La muchacha se quedó meditabunda- ¿Dónde está Selene? –Otro empujón la zarandeó con tanta fuerza, que si hubiese tenido alguna bebida en la mano la habría derramado encima de su corto vestido negro- ¡Jolín! ¡Ve con cuidado!

La joven Castaño empujó al gran chico que no paraba de empujarle, pero el chaval ni se inmutó, ya que siguió bailando a una velocidad admirable, aunque, por desgracia, con una danza absolutamente ridícula. La cara de la chica dejó de mostrar enfado para pasar rápidamente a una alegría que le daba verle bailar sin vergüenza para después estallar en carcajadas. Llamó la atención de Ethan que seguía detrás de ella para que viera él también el espectáculo que se estaba montando. También pudo ver por fin a Selene, la cual estaba enfrente de él mirando también al bailarín que les deleitaba con su perfecto espectáculo; alargó la mano y la saludó con entusiasmo, pues creía que la había perdido y que no la encontraría en horas.

Entonces, un disparo. Andrea miró a su alrededor con los ojos abiertos como platos, sin saber que estaba pasando. Otro disparo. Su piel se erizó y no pudo evitar gritar. Sólo había escuchado disparos en las películas de policías que tanto le gustaban a su padre, y, aunque fuese en la pequeña pantalla, le asustaban. Ahora que había pasado en la realidad, los disparos le habían aterrado. La primera persona que vio fue a Selene que se subía a una de las sillas de la pared y le apuntaba con su varita.

Todo estaba pasando muy rápido, sin darse cuenta Ethan le había cogido de la mano y la estaba arrastrando fuera de la multitud que se había formado alrededor del bailarín y que ahora se abalanzaba hacia la salida. ¿Por qué no se iban ellos dos con los demás muggles?

¿Es que acaso era una trampa?

No pudo apartar sus pensamientos de la cabeza, y era que aún los disparos resonaban en su cabeza sin querer abandonarla unos minutos más que el resto. Ladeó la cabeza hacia el chico que había dado el espectáculo, y se dio cuenta de que seguía bailando. Eso no había sido efecto del alcohol, era un tallantalegra. ¡Los brigadistas estaban allí!

Pero no había nada que temer, ella no había hecho nada, incluso parecía ser una muggle más, solo tenía que buscar a Selene y salir de allí, con las varitas escondidas en algún tubo de escape.

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Acción: Andrea se deja arrastrar por Ethan fuera de la multitud histérica.

Story - April 3, 2011 11:18 PM (GMT)
Vicktoria goza de una gran destreza y logra esquivar el disparo del tasser del brigadista que impacta contra la pared delante de la cual había estado la joven tan solo unas centésimas antes de refugiarse dentro de uno de los cubiculos del baño. El hombre maldice por su mala suerte y aprieta el boton que libera los cables del aparato y busca de nuevo en su cinturón la pistola de dardos. Sabe donde se ha escondido Vicktoria y tiene de nuevo el arma lista para disparar. Ve asomar su cabeza y dispara primero pero el dardo se clava en la madera a tan solo unos centímetros del rostro de su objetivo. Quizá por el susto o por la rabia que domina a la joven, es incapaz de que su varita saque más de un par o dos de chispas que no amedrantan al militar que corre hacia el otro rincón del lavabo donde la bruja no tiene un angulo de tiro tan limpio como cuando estaba en la puerta.

- ¡Ríndete! ¡No podrás salir de aquí! - Le grita sargento desde su refugio fuera de los baños mientras prepara también su arma. Pero en ese momento oye un par de gritos a sus espaldas seguidos de gritos de una turba alterada e imparable. Se siente en una encrucijada: volver al local y buscar responsables y una solución; o quedarse allí con Flannagan y terminar su misión. Ambos brigadistas cruzan una mirada y asienten en silencio: saben que la mujer es su prioridad absoluta.

Para intentar amedrentarla algo más, Flannagan saca la mano de su escondite y dispara de nuevo sin buscar en ningún momento una diana clara.

*****


Ethan Corr y Andrea Castaño se encontraban en el peor de los sitios cuando se desató el caos a la turba no le resultó difícil arrastrarlos un par de metros aunque el joven irlandés pusiera toda su fuerza y empeño en luchar contra la incontrolable marea.

Por suerte para ambos, tenían una aliada dispuesta a ayudar.

Selene Goldman había conseguido ponerse a salvo de las embestidas y los empujones y conjuró un hechizo protector que a pesar de todos los obstáculos en su camino, consiguió impactar cerca de sus amigos creando al instante una barrera mágica e invisible (duración dos turnos) contra la que chocaban los asustados jóvenes en su desesperada huida; es más, debido a aquella pared invisible se creó un pequeño atasco al ser incapaces de rodear el obstáculo, incluso algunos cayeron al suelo quedando a la merced de los pies de sus compañeros de fiesta, como el cuerpo del gorila que había atacado a Walter que yacía inconsciente en el suelo en la zona que comenzaba a quedar libre de gente.

El siguiente movimiento de Selene es 'Luctus' que aunque es conjurado correctamente no produce ningún tipo de efecto dentro del local.

*****


Mientras tanto, la marea también había podido con Walter y al tercer brigadista que habían recibido numerosos golpes y pisotones (-3PVs y -2PVs, respectivamente). Este último había llegado hasta la barra situada al extremo derecho del local, opuesto a la zona donde había quedado Selene. A duras penas consiguió subirse a ella y quedando allí de rodillas observó el estado en que había quedado todo y intentó buscar entre la muchedumbre a alguno de sus compañeros. O quizá a la bruja... O al chico de la varita.

En aquel momento, las luces del local se encendieron señalando con luces verdes el camino hacia la salida, donde los porteros y el resto de personal de la discoteca intentaba ayudar a todo el mundo a salir. Habían dejado ya de intentar tranquilizarlos...

*****


Ahora que toda aquella zona empezaba a vaciarse de gente (debido a que todo el tumulto comenzaba a amontonarse en el lado opuesto de la discoteca, donde estaba la salida) el cuarto brigadista vislumbro como sus compañeros se habían dirigido a los baños y por lo que podía ver estaban listos para la batalla. - Quedate aquí... - Habló por encima de su hombro a la preciosa muchacha de ojos azules y cabellos ondulados a la que creía haber protegido. Ni siquiera se le cruzó por la mente que la chica (supuestamente) no lo entendía. Podía haberse separado algo del grupo para hablar con la muchacha pero no iba a olvidar lo que les había llevado hasta aquel local.

Lamentablemente para él, se había fiado de la persona equivocada y Caroline Lompard no iba a dejar pasar aquella oportunidad conjurando un perfecto 'Devaister' haciendo aparecer de la nada unas raíces (de un color marrón oscuro debido a que estaban mojadas) que atraparon ambos pies del hombre, aferrándose con fuerza a su alrededor y consiguiendo que cayera de bruces contra el suelo. El soldado consiguió poner las manos delante de su rostro para apoyarse y el golpe no tuvo más repercusiones.

- ¿Pero q...? - Murmuraba mientras movía las piernas al principio pensando que se debía de haber quedado atrapado entre vete-tu-a-saber-que hasta que a duras penas por la escasa luz observó sorprendido como habían surgido las raíces que lo mantenían cautivo. - ¡Tú! - Gritó percatándose de su error al ver la varita en la mano de la muchacha, buscando al tiempo su arma en su cinturón.


*****

- Si Walter vuelve a postear, tiene que salir desde una posición más atrás de Ethan, Caroline y Selene.

- El masteo se llevará a cabo el próximo domingo 10 de abril. Fecha improrrogable.

- Si encontráis algún error o incoherencia, avisadme vía MP. ¡Gracias!

*****

Vicktoria Böhm - 16 PVs
Andrea Castaño - 16 PVs
Ethan Corr - 19PVs
Selene Goldman - 16 PVs
Caroline Lompard - 19 PVs
Walter Weiszäcker - 16 PVs (-3PVs en este turno)


Caroline Lompard - April 9, 2011 07:02 PM (GMT)
“Quédate aquí”. No, el que se iba a quedar allí era él y es que la inconfundible luz que salía de la punta de su varita hizo que Caroline esbozara una sonrisa justo segundos antes de que el hechizo hiciese su efecto y el Brigadista quedase totalmente agarrado por aquellas raíces que habían salido de la nada del suelo.

Sí, habían salido raíces de entre el cemento.... ¡Como si de setas se tratasen!

Miró el resultado del hechizo totalmente satisfecha mientras movía unos segundos la varita entre sus dedos. Incluso tuvo que aguantarse la carcajada que había amenazado con salir de sus labios cuando vio como el soldado casi se caía de bruces contra el suelo. Ojalá no hubiese tenido aquellos reflejos y se hubiese roto la nariz.

Ojalá.

Mostró su sonrisa al hombre cuando este se percató de que había sido ella la que había hecho aquella e incluso podría decirse que se había ensanchado ligeramente – En los tiempos que corren ya no podemos fiarnos de nadie, ¿verdad? Ni siquiera de una pobre chica indefensa que además no sabe hablar el idioma – Dijo de un modo teatral mientras daba unos pocos pasos hasta él, aunque guardando una distancia de seguridad. Era mejor ser precavida, incluso aunque estuviese la otra persona ligeramente en desventaja, sobretodo cuando esa persona sacaba el arma. O más bien la buscaba, pero la muchacha Lompard no estaba demasiada dispuesta a darle tiempo siquiera.

- ¡Accio arma! – Exclamó con decisión, solo esperando que el arma volase hasta su mano y así estar a salvo de aquel idiota, eso si es que no llevaba más. A veces los muggles parecía que se sacaran las cosas de debajo de la manga y tenía que reconocer que en ocasiones le molestaba, por mucho que ella pudiera sacar orquídeas de la punta de su varita. ¿Por qué se había puesto a pensar en orquídeas? – Protego – Susurró acto seguido mientras se auto-apuntaba esperando que el escudo apareciera.

Era precavida y pretendía tomar el arma antes de que el muggle pudiese arremeter con ella contra ella, pero... ¿qué pasaba si no lo conseguía? Escudo... aunque entonces pensó en que pasaría si tampoco conseguía conjurar el Protego y el miedo la invadió durante una milésima de segundo.

Miedo no. Nunca debía tener miedo. Tenía que confiar en su magia, ¿no?

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Accio contra el arma del Brigadista.
Protego sobre sí misma

Walter Weiszäcker - April 10, 2011 01:17 AM (GMT)
El hombre al que le había tirado encima el vodka comenzó a convulsionarse de una manera muy divertida, con mucho ritmo. Notó cómo las personas que estaban alrededor comenzaron a percatarse de los hilarantes pasos de baile del individuo. Así aprenderás, pensó Walter. Se escucharon algunas carcajadas, y en sus labios se formó una sonrisa satisfecha. Estaba a punto de darse la vuelta para ir en pos de Victoria, cuando una conocida voz le hizo quedarse en el sitio. ¿Selene? Y, por eso mismo, recibió el golpe que antes había estado esperando. Dolor. El joven mago se llevó ambas manos a la nariz, compungido por la desviación que había sufrido su tabique nasal. Mientras, todo lo demás parecía estar pasando a una velocidad frenética.

Para empezar, su hechizo silenciador no había surtido ningún efecto. El colosal hombre se había puesto a proclamar a los cuatro vientos que en aquella sala había brujería. Entonces, se escucharon algunos disparos que no hicieron más que desconcertar a Walter, hasta taladrarle la cabeza. Y, finalmente, una estampida de muggles histéricos y borrachos le arrolló de sopetón. Fue tragado por la muchedumbre con demasiada facilidad. Recibió patadas, pisotones, empujones. A nadie parecía preocuparle que estuviera desangrándose allí mismo, o que entre sus manos aún sostuviera la clara prueba del delito. No, nadie se paraba a socorrerle. Aquello simplemente era un “sálvese quien pueda”. Gimió. Articuló con la boca algunos improperios, al tiempo que esperaba a que dejasen de pisotearle hecho una bola en el suelo. Protegiéndose la cabeza con los brazos.

Como buenamente pudo, se incorporó. Dio unos cuantos pasos, trastabilló. Se chocó con una cuantas personas; pero no le importó estar yendo en la dirección contraria a la que se dirigía todo el mundo. Entonces, recordó a Selene y levantó la cabeza por encima de la gente, esperando así ser capaz de divisarla en algún punto de la discoteca. Pronto llamó su atención la cabellera rubia de la muchacha, que se encontraba ya bastante lejos de donde él se encontraba, con la varita en alto y conjurando algo que no fue capaz de identificar a aquella distancia. Al menos, tenía la seguridad de que se encontraba a salvo; aunque, sinceramente, no sabía por qué demonios Selene se encontraba allí con ellos. ¿O es que ella sí había esto apuntada a la misión de Mihjail desde el principio? Oh, no tenía ni idea. Las magulladuras no sólo habían afectado a su estado físico, sino también a su capacidad de raciocinio.

-¿Vicktoria...? – la llamó en un susurro. Inspeccionó con la mirada algunos cuerpos tendidos en el suelo que, como él, habían quedado aplastados por los demás. Con alivió, no reconoció a su prima entre ellos; por lo que continuó caminando hasta que sintió un escalofrío. Alguien tenía clavados sus ojos en la nuca de Walter. Se limpió la sangre de nariz y boca con la manga de la chaqueta, por medio de un hosco gesto, antes de girarse y descubrir que en la barra había un brigadista que le había visto. Unas luces a sus espaldas se habían encendido, y quizás aquello distrajera por un momento al muggle, permitiendo que a Walter le diera de tiempo de apuntarle con su varita. Conjuró el primer hechizo que se le pasó por la mente – ¡Conjuntivitis! – Acto seguido, echó a correr sin mirar hacia dónde, porque era posible que hubiera fallado y... no pensaba quedarse a ver cómo el brigadista le disparaba. Entonces, lo escuchó: un disparo. Pero no lo había efectuado el brigadista que había dejado atrás, no, qué va; el ruido provenía más bien de los servicios. El alemán pegó un giro brusco a su trayectoria y se dirigió, jadeante, hacia las respectivas puertas. Allí, en efecto, encontró a Vicktoria, indefensa. No lo dudó dos veces, porque estaba muy enfadado, porque sentía que no podía perder ahora a Vicktoria y porque deseaba probar algo que doliera de verdad. Apuntó a la mano del hombre más próximo a su prima, con la cual sostenía el mango del arma de fuego; luego, escupió –: Dartho.


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Conjuntivitis sobre el brigadista tres.
Dartho sobre el sargento que pide la rendición de Vicktoria.

Vicktoria Böhm - April 10, 2011 05:10 PM (GMT)
Mierda. Mierda, mierda, mierda. Era lo único que cabía en la mente de Vicktoria en aquel momento. ¿De qué servía la rabia y el odio si había fallado su maldición imperdonable? En una ocasión había escuchado que para que fueran efectivas, tenías que sentirlas desde lo más hondo de tu ser. Y no había otra cosa que la rubia alemana sintiera más intensamente que el odio hacia la raza muggle. No lo entendía, ¿por qué diablos había fallado? En cualquier caso, no tenía tiempo para lamentarse, y mucho menos para lanzar una maldición imperdonable de nuevo, ya le había quedado claro que debía practicar.

El brigadista se asustó cuando le apuntó con su varita, pero pareció extrañarse al ver que seguía con vida. Así que se acercó hasta Vicktoria, dejándola acorralada. La rubia jamás bajó la varita, y soltó una larga y amarga carcajada cuando aquella escoria de muggle la invitó a bajar la varita y rendirse. Aquel tipo de cosas eran las que hacían que el odio de Vicktoria creciera día tras día, inundando su cuerpo.

- Sucia rata asquerosa. - Paró de reir y escupió a los pies del brigadista en señal de desprecio. - ¡Antes muerta que bajando la varita ante alguien de calaña de un muggle!

Iba a lanzar un hechizo rápido para desarmar al brigadista cuando, para sorpresa y agrado de la rubia, su primo, Walter, raudo y veloz entró en escena. Entró rapidamente a los baños, y pareció asustarse de ver a su prima en peligro. Así que lanzó un hechizo Dartho que pilló totalmente por sorpresa al muggle. Vicktoria, aprovechando la sorpresa del muggle, y la adrenalina, que la hacía más rápida y mortífera, agitó la varita de la forma adecuada para conjurar.

- ¡Everte Statum! - Conjuró hacia el estómago del brigadista. ¿Por qué aquel hechizo? Porque fue el primero que se le vino a la mente. Aquel hechizo le recordaba a la noche en la que había conocido a Percival Lotus, en la que todo había empezado... La noche que la había llevado hasta aquel lugar. Se sentía segura de sí misma, y aquel hechizo ya le había funcionado en una ocasión, para bien o para mal. Pero aquello no había sido suficiente, y es que la cólera de Vicktoria Böhm no tenía límites. Tras pensar que si su hechizo surgía efecto, lanzaría al brigadista contra una pared, y con suerte lo desnucaría, llegó a la conclusión de que debía acabar con aquello de una vez por todas. Así se levantó del suelo para volver a conjurar. - ¡Sectumsempra!

Tras esto, cogió de la mano a Walter para llevárselo consigo fuera del baño. Debían ayudar a todos los que estaban fuera.

*


1: Everte Statum al brigadista.
2: Sectumsempra al brigadista.

Selene Goldman - April 10, 2011 08:08 PM (GMT)
“¡Qué bien!” Se alegró de que su primer hechizo hubiera funcionado y Ethan y Andrea estuvieran más o menos fuera de peligro. Levantó los pulgares, contenta, en su dirección porque le parecía que la chica le había echado una mirada y empezó a mover los brazos imitando un abrazo a una persona invisible… lo que intentaba decirle a su amiga era “agárrate bien”. Ése fue un pequeño momento de tranquilidad dentro del caos en el que se había visto envuelta de un momento a otro.

Al apartar la vista, no pudo evitar recorrer el local en busca de los otros magos o de los brigadistas. Básicamente le dio tiempo de fijarse en un cúmulo de personas agrupadas en el lavabo, porque notó la presencia de un hombre arrodillado sobre la barra; no parecía peligroso, más bien inofensivo en el estado en que se encontraba, pero era el blanco de la varita de Walter. ¿Era un brigadista? En ése caso tendría que rematar lo que Walter empezó justo antes de salir corriendo en dirección al baño; decididamente en el lavabo estaba pasando algo.

Aunque estaba a bastante distancia de la posición del hombre se atrevió a probar de hechizar algo, si había funcionado con Ethan y Andrea que también estaban a una distancia considerable, ahora no tenía porque ser diferente. Apuntó con la varita al hombre y conjurño. - Tragababosas. – Mejor algo inofensivo por si acaso se habían equivocado los dos.

Se bajó de su pequeño refugio improvisado para ir a comprobar que estaba pasando en los baños, o si necesitaban ayuda. Empezó a avanzar poco a poco enganchada a la pared, si se separaba estaba perdida entre la multitud; con la pared en la espalda nadie podría arroyarla hacia el suelo como sospechaba que les había pasado a todos los que había tumbados en el suelo.

Casi llevaba la mitad del camino cuando se topó con Caroline y un hombre en el suelo al que la chica apuntaba con la varita, y que no paraba de rebuscar entre su ropa… ¡Buscaba un arma! Reaccionó inmediatamente jugando con ventaja porque él no se había dado cuenta de su presencia.

De nuevo Selene empuño su varita en dirección al pobre hombre indefenso en el suelo: - Sectusempra. - Ya le estaban tocando la moral tantos Brigadistas un viernes por la noche.




Tragababosas al Brigadista de la barra.
Sectusempra al Brigadista de Caroline.

Story - April 10, 2011 10:49 PM (GMT)
- ¡Tú! - Aunque su voz se pierde entre el bullicio, grita el brigadista sobre la barra señalando a Walter que acaba de aparecer de nuevo en escena.

El joven se da media vuelta y conjura con éxito su 'Conjuntivitis' que provoca que al instante los ojos del hombre enrojezcan y las lágrimas que se agolpan en sus parpados le nublen la visión (-1PV, 1 turno). Una vez en el baño, Walter consigue tomar por sorpresa al Sargento que es incapaz de reaccionar ante su llegada y sufre los efectos de un contundente 'Dartho' que impacta en su mano derecha provocando que comiencen a morir las células de la piel de los dedos índice y pulgar tornándose en el proceso de un nada saludable color púrpura. Tras un grito de dolor, el militar se ve incapaz de seguir aguantando el arma, que deja caer, al tiempo que se lleva su mano herida e inservible contra su pecho.

Vicktoria ve entonces aparecer el momento oportuno para salir de su escondite y enfrentarse a su perseguidor, pero lamentablemente para ella, él es mucho más rápido y logra alcanzar a la mujer, clavando el dardo en su cuello (-2PVs) y dejándola inconsciente en el suelo durante un turno. Dispuesto a que no termine ahí su gesta, el soldado gira sobre sus talones y apunta a la nueva amenaza: Walter.


*****


Tras haber salvado a Ethan Corr y a Andrea Castaño de una estampida que podría haber resultado fatal, Selene Goldman y su 'Tragababosas' dan su merecido al tercer brigadista (después de la que ha organizado no se merecía menos) que después de que el hechizo impactase limpiamente en su pecho, sale despedido contra la pared a sus espaldas (-4PVs) destrozando la estantería sobre la que estaban las botellas. Al caer al suelo, queda momentáneamente inconsciente (1 turno) pero eso no impide que su cuerpo se sacuda mientras una reluciente y verdosa babosa del tamaño de una baguette emerge de su boca.

*****


El cuarto Brigadista y Caroline Lompard cara a cara.

Y aunque quizá sea una situación de vida o muerte, ambos no pierden el tiempo de dedicarse “palabras de aprecio mutuo”: - ¿Una inocente cría? … ¡No con esa cara de zorra!

Conseguir el arma es el siguiente paso de ambos: el brigadista consigue desenfundarla con rapidez y los intentos de la muchacha de invocar el arma son infructuosos y tan solo consigue que su varita expulse una chispa de color azulado bastante inofensiva. Pero no hay momento que perder y entonces sucede un hecho curioso, se oye el disparo al mismo tiempo que la joven pronuncia las palabras mágicas. La bala y el hechizo (activo durante 2 turnos) chocan violentamente en el aire y el tiro sale rebotado hacia el techo.

Ante su sorpresa, él hombre está dispuesto a vaciar su cargados si hace falta para librarse de una vez por todas de un desecho como esa bruja; pero los refuerzos han llegado y Selene, de nuevo impecable, lo detiene con un certero Sectusempra que lo deja convulsionandose en el suelo mientras numerosos cortes aparecen en su piel tiñendo de carmesí el suelo (-4PVs, -4PVs por cada turno que pase sin atención médica).

*****


Vicktoria Böhm - 14 PVs (Inconsciente por 1 turno)
Andrea Castaño - 16 PVs (La barrera que la protege durará un turno más)
Ethan Corr – 19PVs (La barrera que lo protege durará un turno más)
Selene Goldman - 16 PVs
Caroline Lompard - 19 PVs (Protego durante 2 turnos)
Walter Weiszäcker - 16 PVs

Sargento – Sin arma. Mano derecha inservible.
Brigadista 2 – Apuntando a Walter.
Brigadista 3 – Inconsciente por 1 turno. Efecto de 'Tragababosas' por 1 turno.
Brigadista 4 – Incapacitado. Victima del Sectusempra.

*****


- El masteo se llevará a cabo el próximo domingo 17 de abril. Fecha improrrogable.

- Si encontráis algún error o incoherencia, avisadme vía MP. ¡Gracias!

Caroline Lompard - April 13, 2011 06:41 PM (GMT)
“Oh.. Oh...”

Eso pasó por la mente de la ojiazul cuando de su varita solamente salió aquella chispa azulada totalmente inofensiva. No había conseguido el arma del Brigadista y lo peor era que el aún podía arremeter contra ella. Solo le quedaba el Protego y el resultado de aquel hechizo la sorprendió tanto como al Brigadista que parecía dispuesto a arremeter contra ella hasta dejarla tirada en el suelo, ya fuese muerta o simplemente inconsciente.

Ni siquiera era consciente de que el Protego la estaba protegiendo, lo único que vio fue como por detrás del Brigadista aparecía Selene y le lanzaba un certero Sectusempra, tan certero que acabo en el suelo tiñendo el suelo de rojo sangre.

- ¡Gracias! Te debo una – Le dijo a la rubia mientras se acercaba a ella con cuidado de no mancharse los zapatos de sangre. ¡Su madre la mataría después de lo que habían costado! Y es que si, a veces Tamara era de las que cuidaban con mucho esmero y mimo las prendas de vestir. Aún recordaba cómo había murmurado por lo bajo cuando había tenido que quitar la mano impresa de barro o vete tú a saber qué, que había dejado su padre en aquella impecable prenda blanca en Nochevieja durante el rescate en Londres. - ¿Qué haces tú aquí? – Preguntó de súbito aunque sin sonar borde, solo curiosa. No recordaba haberla visto aquella tarde cuando Mihjail les contaba el plan. ¿Habría ido allí sola? - ¿Has visto a Ethan? – Volvió a preguntar aunque esta vez con cierta ansiedad en la voz. El local no estaba vacío del todo así que a pesar de echar un vistazo en general la muchacha no alcanzo a verle.

Eso la ponía nerviosa.

Hubiese vuelto a echar un vistazo de no ser por el jaleo que oyó que salía del baño. ¿Más Brigadistas? Al parecer no era la única que no había conseguido quitárselos de encima – ¡Vamos! – Fue lo único que dijo antes de echar a andar apresuradamente hasta los baños – Joder, joder, joder. ¡Maldita sea! – Mascullaba mientras andaba. Eso la estaba sacando de quicio. ¿No podían estarse quietecitos los soldaditos un rato?

- ¡Eh, eh! ¡Aparta esa cosa de él salvaje! – Empezó a decir la castaña a la par que llegaba al baño y veía a aquel idiota apuntando a Walter. Por detrás de él consiguió distinguir la figura de otro Brigadista que no parecía en el mejor de los estados. ¿Qué rayos le habían hecho en la mano? ¡Bueno! Qué más daba. Como diría su madre, se lo tenían merecido, pero también distinguió a Vicktoria Böhm inconsciente. - ¡Me tenéis hasta los mismísimos cojones y eso que no tengo! – Espetó furiosa mientras enarbolaba la varita y apuntaba al demente aquel. Ni siquiera pensó. Simplemente quería que los dejaran en paz un rato. Quietecitos. - ¡Everte Statum! – Directo a la pared y si se rompía el cuello que se le rompiese. Estaba furiosa... muy furiosa.

Por su culpa había perdido de vista a Ethan.

Y por si acaso aquello no funcionaba no se demoró ni un segundo en intentar conjurar unas Cadenas mágicas que lo mantuvieran bien atadito un rato.

Selene Goldman - April 16, 2011 01:51 PM (GMT)
Sonrió ante la eficacia de su hechizo, aunque luego apartó la mirada asqueada ante el espectáculo del “pobre” hombre desangrándose en el suelo.

- Pues vine con Andrea… ¡vinimos de fiesta! – Soltó de golpe indignada. – ¡Y mira con lo que nos hemos encontrado! ¿Se puede saber que está pasando aquí? ¿Qué pintan los brigadistas aquí en medio? ¿A quién se le ocurrió la brillante idea de quedar aquí con ellos? Que esto es un sitio plagado de gente…

Aunque Selene hubiera hablado de cualquier otra cosa, seguramente Caroline no le habría hecho más caso; buscaba con la mirada entre la multitud algún rastro de Ethan.

- Hace un rato estaba con Andrea… lancé un hechizo…

No pudo terminar la frase, pues la otra ya había salido disparada en dirección a los baños. Selene no tuvo más remedio que seguirla, en parte porque era lo que tenía planeado hacer antes de cruzarse con la morena, y en parte porque la chica estaba bastante histérica. Seguro que si le hubiera dejado terminar la frase y decirle que Ethan estaba bien, el nerviosismo sería menor.

Antes de iniciar la carrera de obstáculos hacia los lavabos, la rubia volvió a mirar al brigadista víctima de su Sectusempra; su estado cada vez era más lamentable (y también más asqueroso). Hizo una mueca de repugnancia y se dispuso a seguir a la otra que, como por arte de mágia, ya había desaparecido de su campo de visión.

Se había ido vaciando el lugar, pero había gente por el suelo resultado de la marabunta, y seguía habiendo personas histéricas de un lado a otro. Ahora resultaba más fácil avanzar sin riesgo de ser arrastrado o pisoteado, pero tenías que vigilar donde ponías los pies. Saltó por encima del brigadista y de su sangre y fue esquivando a la gente hasta que llegó a su destino, donde se encontró con Vicktoria inconsciente, Caroline gritando y lanzando hechizos hacia todos lados y Walter con aspecto de haber sufrido una paliza.

- ¿No se acaban nunca los brigadistas? – Fue su susurro antes de seguir el ataque de Caroline… más valía prevenir que curar, ¿no? - ¡Verdimillious! – Ni un segundo más tarde ya estaba apuntando al sargento. – Vermilleus. [/color]

Luego se giró hacia la chica.

- Te iba a decir que le había visto antes con Andrea… pero lancé un hechizo de protección sobre ellos. - Sonrió satisfecha.

Walter Weiszäcker - April 17, 2011 08:48 PM (GMT)
El grito desgarrador del sargento hizo que Walter se sintiera momentáneamente satisfecho consigo mismo, al igual que ver cómo la temida pistola caía al suelo. Su hechizo había tenido el efecto deseado. Apretó los labios pensando que aquel hombre no volvería a hacer daño a un mago o, al menos, no lo haría haciendo uso de su mano diestra. Rápidamente, entrecruzó una mirada con Vicktoria. Una más exhaustiva que utilizó para comprobar si estaba bien. No encontró en su cuerpo rastro de heridas, solamente la encontró a toda ella ciertamente furiosa. La observó mientras salía de su escondite, y era tal su vehemencia que no acertó a premonitar cómo el dardo del otro soldado sería más rápido que su varita. Quiso haber gritado un “impedimenta”, pero ya era demasiado tarde. El cuerpo de su prima chocó contra el suelo con un sordo golpe. De pronto, Walter estaba siendo apuntado por otra arma de fuego.

¡Piensa rápido! Se mantuvo impasible ante aquella muestra de desafío, como si tuviera los nervios de acero cuando la simple verdad era que en cu cabeza no había cabida para entrar en pánico. Estaba demasiado ocupado pensando en un hechizo que le ayudara a salir de ésta. ¿Cómo era aquel que convertía la ropa en una armadura? ¿Qué tal un simple “Protego”? O, ¿por qué no lanzas un “Desmaius”? Horst, ya no vas a empeorar las cosas más de lo que están así que haz algo, ¡ya! ¡Rápido! Sus dedos se cerraron con fuerza alrededor de la varita, mientras sus labios ya se disponían a pronunciar un “Locomotor Wibbly”. Pero, entonces, una sarta de maldiciones llegó hasta los oídos de los presentes. No deseaba hacer ningún movimiento en falso, y aun así se arriesgó a volver la cabeza para mirar a su espalda. Descubrió a una enfurecida Caroline, que venía dispuesta a echarle un cable.

Aprovechando aquella distracción, Walter se lanzó sin dudar hacia el cuerpo tendido de Vicktoria, porque debía proteger a su prima de las maldiciones que surcaban el aire en esos instantes. Alcanzó su cuerpo, lo cubrió con el suyo y, luego, lo levantó en volandas listo para llevárselo de ahí.

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Acción: Walter protege a Vicktoria con su propio cuerpo, y la coge para sacarla de los servicios.

Ethan Corr - April 18, 2011 07:52 PM (GMT)
Por lo visto su plan de meterse entre la muchedumbre para salir al otro lado no había funcionado demasiado bien, por no decir que se habían visto arrastrados por la marea de gente unos cuantos metros. El chico masculló alguna que otra palabrota por lo bajinis mientras los muggles no hacían más que empujarse los unos a los otros para salir de allí. Intentó apartar a un chico de malos modos pero antes de que pudiera darle, éste chocó contra algo invisible a escasos centímetros. Ethan parpadeó confuso pero entonces lo comprendió. Alguien les había lanzado un hechizo de protección y había creado una barrera que los separaba de los muggles.

No había barajado la posibilidad de echarse sobre ellos un hechizo de protección más que nada porque no le pareció oportuno sacar la varita y que toda la gente a su alrededor, que ya de por sí estaba histérica, se pusieran aún más nerviosos al contemplar a un par de magos enfrente suya. Pero ahora todo eso daba igual pues los que se dieran de bruces contra la barrera invisible sabrían de inmediato que se trataba de magia o mejor dicho brujería, que era como ellos lo llamaban.

El irlandés tomó su varita sin importarle demasiado lo que pudiesen decir los muggles y miró a su alrededor en busca de alguna pista sobre el paradero de Caroline. El local comenzaba a vaciarse por lo que la búsqueda resultaría un poco más fácil y eso añadiendo que las personas ya no podían empujarles.

- Si ves a alguien que te resulte conocido, alguien de los nuestros dímelo – mentó el castaño recorriendo una vez más el pub con la mirada. ¿Dónde se habían metido todos? Fue entonces cuando divisó a una chica de rubios cabellos sorteando a la gente como si persiguiera a alguien, o por el contrario, huyera. Sin embargo, detrás de Selene no iba nadie así que eso solo podía significar una cosa.

- Quédate aquí hasta que dure la barrera mágica pero estate preparada con la varita. Ahora vuelvo -

Tras decirle aquello a Andrea, el joven salió corriendo en la misma dirección que la hermana de su amigo Michael y al igual que ella fue esquivando a las diferentes personas que seguían corriendo para salir del Senses y a aquellas que habían quedado magulladas a causa de los empellones. El muchacho no dudó en entrar en el servicio de mujeres en el cual había visto entrar a la chica. ¡Cómo si en aquellos momentos a alguien le fuese a importar!

Al entrar se encontró con todo un panorama. Walter estaba siendo apuntado por un brigadista y llevaba en brazos a Vicktoria, la cual estaba inconsciente. Por último, Selene y Caroline conjuraban contra el hombre, ésta última hecha toda una furia.

- ¡Protego! – conjuró apuntando hacia Walter para luego cruzar una mirada con Caroline aliviado porque estuviera bien.

Story - April 18, 2011 11:19 PM (GMT)
La primera de las dos muchachas en hacer aparición en el baño femenino para salvarle el trasero a Walter Weiszäcker es Caroline Lompard que a pesar de estar furiosa o quizá simplemente por eso consigue conjurar su Everte Statum que lanza al Brigadista que apuntaba a Walter con el arma por los aires haciendo que se dé contra una de las paredes del baño (-2pvs. 1 turno inconsciente por golpe.) Sin embargo su segundo intento por conjurar no surte ningún efecto, ni siquiera consigue conjurar.

El ataque de la joven no es el único que recibe el Brigadista, pues Selene Goldman también consigue conjurar y el rayo verde da de lleno en el hombre causándole más daños (-4pvs). Acto seguido se vuelve al sargento y de la varita de la muchacha salen dos esferas rojas que se dirigen hasta el hombre y explotan en cuanto entran en contacto con él (-3pvs cada una).

Ethan que llegó en el momento en que ambas muchachas estaban lanzando sus hechizos intenta lanzar un Protego a Walter pero se queda en eso, un intento. De su varita no sale ni la más mínima chispa, mientras que el alemán ha conseguido llegar hasta su prima y tomarla en brazos para salir del lugar.

Con todos los Brigadistas caídos o sin posibilidad de atacar como es el caso del sargento los jóvenes tienen vía libre para irse del lugar, después de todo ya han cumplido con su misión de distraer al grupo de Brigadistas.




Vicktoria Böhm - 14 PVs (Inconsciente)
Andrea Castaño - 16 PVs
Ethan Corr – 19PVs
Selene Goldman - 16 PVs
Caroline Lompard - 19 PVs (Protego durante 1 turno)
Walter Weiszäcker - 16 PVs

Sargento – Sin arma. Mano derecha inservible.
Brigadista 2 – Inconsciente.
Brigadista 3 – Inconsciente.
Brigadista 4 – Incapacitado. Victima del Sectusempra.

Podéis postear como dejáis el local aunque no hace falta. Se da por hecho.

En breve abriré el post con los puntos de experiencia.




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