View Full Version: Creatures of the Night

Comunidad Mágica: Le Valgrange > Deathly Hallows Woods > Creatures of the Night


Title: Creatures of the Night
Description: ¡Libre para todos!


Demian Claypool - January 27, 2011 02:31 AM (GMT)
[NOTA ACLARATORIA: Por una pequeña confusion en cuanto a las fechas la admnistración ha pedido de favor que se mueva la fiesta a Evento Post-Trama, aprovechando que ya falta poco para que concluyan ^^ Asi que solicito de la manera más atenta y con mis ojitos Claypool que esperemos a que las tramas terminen antes de postear. GRACIAS *O*]

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La vida en Valgrange era tranquila.

Demasiado tranquila.

Demian y la tranquilidad nunca se habían llevado bien. Sus hermanos podían dar fe de ello. No era el mayor, no era el más inteligente ni tampoco el que llevaba la lista de conquistas más larga (Jace le llevaba dos años después de todo, pero ya lo alcanzaría, eso era seguro), pero cuando se trataba de hacer correr licor a cascadas y relatar las historias de fiesta más salvajes y desenfrenadas, era ahí cuando el nombre de Demian Claypool sobresalía.

No era necesario gastar una fortuna, sino tener los contactos necesarios: alguien que supiera de música, alguien que se las ingeniera con las luces, alguien que pudiera traer la bebida suficiente, alguien más que corriera la voz y listo, lo único que hacía falta era la locación. Sacar a sus padres de casa por una noche sería fácil, sobre todo si le pedía a Mary que usara su sonrisa para convencerlos: a ella nunca le negaban nada. Sin embargo, no era suficiente. Demian tenía en mente algo más grand y mucho más intenso de lo que Rowena Lane tendría para ofrecerles.

Asi que se le había ocurrido... ¿por qué no hacer la fiesta al aire libre? El invierno inglés poco importaba si se contaba los con encantamientos adecuados. ¡Al bosque! ¡No se le ocurría mejor lugar que en Dehatly Hallow Woods!

La noticia habia ido rapidamente de boca en boca entre la poblacion joven del pueblo, desde los estudiantes de último año de la Escuela hasta los clientes frecuentes de Goldman's y Scarlett Moon. Varios trasladores se habían dejado por la ciudad, todos ellos con el mismo destino: una arboleda en las profundidades del bosque iluminada de manera que anunciaba claramente que algo acontecía. El espectáculo de luces y el beat que se escuchaba a la lejanía guiaría a los visitantes hacia el lugar indicado.

Encantamientos de barrera, desilusionadores e insonorizadores ocultaban el evento a plena vista, tanto para evitar que personas "no gratas" aparecieran, como para no perturbar a la fauna que habitaba en los alrededores. Estaban además los hechizos de aclimatación que erradicaban por completo la gelida brisa nocturna para dar paso a una calida temperatura casi veraniega y tropical. Como último toque estaba la línea de edad. Nadie menor de 17 años pasaba, que no quería problemas ni jugar a la niñera. Lo que pasaba en Deathly Hallows se quedaba en Deathly Hallows, pero si las cosas transcurrían de la manera en que el joven Claypool quería, mejor que todos fueran mayores de edad y legales.

Las llamativas linternas que colgaban en el aire cambiaban de color conforme la música alternaba melodías. Al llegar lo primero que se veía era un claro que se había adaptado com pista de baile, y una enorme barra de bebidas. En noches como aquella los encantamientos multiplicadores de alimento se mostraban realmente útiles. Alrededor de una docena de plataformas de piedra se alzaban por sobre el nivel del suelo, la pista de baile y el bar, cada una con su escalinata propia. En una de ellas se encontraba el DJ. Estaban ademas las que cumplian su funcion como mas pistas de baile, las que tenian tiendas para asegurar un poco mas de privacidad y las que, a peticion expresa de Demian, tenian largos postes de metal, por si alguna señorita se sentía aventurera y deseaba lucirse un rato, pues su obligacion como anfitrion era facilitarles el plan.

La gente seguía llegando a montones, los ánimos subía y la bebida fluía sin ninguna clase de barrera. ¿Y Demian? Era aquel chico de camisa negra y abierta que con una botella en la mano derecha y la izquierda en las caderas de la despampanante pelirroja con la que junto a la barra bailaba pegadísimo al ritmo de la cancion que se escuchaba, ademas de tener dibujado en el rostro una sonrisa que parecia opacar las luces que se alzaban sobre el.

Maya Fey - February 3, 2011 10:14 PM (GMT)
Maya tenía clara una cosa desde que Jose le había comentado que iban a montar una fiesta en el Bosque de las Reliquias de la Muerte: ella tenía que estar allí. Analizaría a cada uno de los presentes. Todos ellos posiblemente con las hormonas revueltas, la libido por las nubes y demasiada testosterona en el cuerpo. Una sonrisa torcida apareció en su rostro mientras ultimaba los últimos de su vestimenta. Su cabello castaño completamente suelto con un efecto ondulado que había conseguido gracias a la magia. Maquillaje, el básico... Sabía de sobras que para destacar entre la multitud no le hacía falta demasiado. Un brillo de labios que consiguió que estos tuvieran un tono más rosado y por último el vestido, con el que definitivamente no pretendía pasar desapercibida.

Ya era difícil de por sí, pero con aquella vestimenta estaba claro que le sería complicado. Daba igual. Volvió a pasarse las manos por los cabellos unos segundos antes de tomar el bolso que había dejado sobre la cama. En el piso de abajo se encontró a su madre, en la cocina preparando algún plato de aquellos que tanto le gustaba a su hermano. Tenía la extraña manía de hacer aquello.

Se giró hacía ella en el momento en que sintió su presencia en la cocina, haciendo que la semiveela sonriese. Los cabellos plateados de su madre caían en una cascada perfecta sobre sus hombros y su sonrisa podía ser capaz de iluminar toda la habitación. Lo más curioso de todo era, posiblemente, que pocas veces se enfadaba hasta llegar al extremo de verse como una auténtica arpía.

Después de halagar la vestimenta de su hija, volvió a sus quehaceres comunicándole que su padre echaría en falta su presencia aquella noche en la mesa familiar. La joven esbozó una media sonrisa justo en el momento en que el típico sonido anunciaba la llegada de Jose. Tomó una chaqueta de piel del perchero que se puso por encima del vestido antes de abrir la puerta.

- Puntual. Me gusta. Nos gusta – Añadió casi de inmediato. A la Resistencia le gustaba que sus miembros fuesen puntuales en cuanto a las reuniones se refería, por supuesto. En opinión de Maya era una de las cosas importantes en las personas. Dejaba claro bastantes cosas sobre la forma de ser de una persona. – Y no te preocupes... Te dejaré revolotear alrededor de todas las chicas que desees – Le guiñó un ojo divertida mientras le tomaba del brazo y se desaparecían para aparecer en pleno bosque – Ya sabes que yo solo voy a echar un vistazo...

Ella iba a conocer a la gente. Quería tantearlos y saber que pensaban aunque intentando no ahondar demasiado en el tema y no levantar sospechas. De todos modos nunca le costaba demasiado que los chicos le dijeran lo que ella deseaba escuchar (e incluso algunas veces oía más de lo que deseaba).

- ¿Los conoces a casi todos, no? – Preguntó en un susurro cuando ya se aproximaron al lugar de la fiesta. Ella había llegado hacía poco a aquella Comunidad. Antes había estado en la de Londres y Noruega. – Claypool... ¿Me equívoco? – Preguntó señalando con la cabeza al chico que estaba con la pelirroja. El mismo que había organizado todo aquello. Había oído hablar de ellos y según palabras de Jose podían metérselos en el bolsillo... Quizá ella podría intentar algo con los barones. Por probar que no faltase...

Sunday Dawson - February 3, 2011 11:35 PM (GMT)
Acciones de Jacques permitidas
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La había acabado convenciendo. Había intentando mirarle de mala manera, fruncir el ceño y mil estratagemas más llegando a ponerse borde con el chico, pero no se había rendido hasta que la había logrado convencer. Con el vestido que la propia Tamara le había dejado ya puesto y el pelo recogido gracias a Caroline tuvo que admitir que habían hecho un buen trabajo y que le quedaba de maravilla.

Por una parte se decía a sí misma que todo aquello de ir a aquella fiesta en el bosque era una buena idea, que de esa manera conseguiría quitarse toda la angustia y la preocupación con la que llevaba cargando días. Se despejaría y quizá... solo quizá se olvidaría durante una milésima de segundo de todo lo que había pasado. Por otro lado se sentía mal consigo misma por ceder, por ir a “divertirse” cuando su madre posiblemente lo estaría pasando mal. Cuando ni siquiera sabía dónde o cómo estaba, porque no tenía manera de saberlo. Y aún así había cedido...

Salió del dormitorio seguida de cerca por Caroline que había quedado para ir a la fiesta con la hija del Alcalde, a quien Sunday conocía de vista. Era algo normal, teniendo en cuenta que su padre y su madre se movían en el mismo mundo. Solo esperaba que aquella noche nadie la compadeciera, ni le dijera cuánto sentía lo de su madre. Que ni tan siquiera sacaran el tema. No quería oírlo, por muy sincero que fuera... Estaba cansada de que la gente cuando pasaba ese tipo de cosas tuviese que ir con aquellas palabras, como si por oírlas, fuese a sentirse mejor al respecto. Se sentía incluso peor. Ella, por ejemplo a Jacques no le había dicho nada con respecto a Anthares y Alexia. Él ya sabía que una parte de ella lo sentía en el alma... ¿para qué decirlo en voz alta? ¿De qué le iba a servir? Nada podía devolver a las personas.

- ¡Hey! ¡Te queda bien! Estás guapo... – Comentó cuando vio a Jacques con su indumentaria en el pasillo. Sonrió sinceramente unos segundos antes de volverse a Caroline y susurrarle un gracias, aunque nunca estaría lo suficientemente agradecida a aquella familia por lo que estaban haciendo. Al menos podía sentirse incluso como en su casa... Aunque su casa ya ni tan siquiera existiera. Miró unos segundos a Jacques antes de que este le ofreciera la mano que la muchacha no dudó en aceptar.

Sabía lo que venía a continuación y ni siquiera necesitó que le dijeran “Confía en mí”. ¿Por qué no iba a confiar en él? Había sido una parte importante en su vida y se alegraba de que a pesar de todo no existiese el rencor y fuesen tan amigos como antes. Una bonita historia que había acabado bien. El caso es que por mucho que confiase en la persona, la aparición era algo a lo que costaba acostumbrarse... Por muchas veces que se hubiera aparecido con su abuelo y su madre a lo largo de los años, aquella sensación de asfixia e incluso de vacío en algún punto de su cuerpo era algo a lo que no llegaba a acostumbrarse. Tenía la sensación de que incluso le había agarrado demasiado fuerte...

- Lo siento... – Fue lo primero que dijo cuando volvió a sentir el suelo bajo sus pies, aflojando la presión que había ejercido en la mano del muchacho. – Sabes que te va a tocar presentarme a la gente, ¿no? – Era como una recién llegada y lo peor es que muchos habrían oído de ella... y de lo ocurrido con su madre. Eso si, viendo el ambiente tenía que admitir una cosa: en aquel lugar sabían montarse bien las fiestas.

Cloe Von Lamper - February 4, 2011 09:26 PM (GMT)
Acciones de Shawn permitidas

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Estaba harta, muy harta ya de estar detrás de él todo el día intentando animarlo sin obtener resultado alguno, Shawn era extremadamente sensible respecto a la muerte de alguien cercano, pero por mucho que lo comprendiera trataba de hacerle entender que la vida seguía y que no podía echarse a morir por ello, ya le había pasado de mala gana el que se pusiera a fumar de la noche a la mañana... pero eso sería mientras se le pasaba el trago amargo, ya luego le comenzaría a botar las cajas y a molestarlo hasta que abandonara ese hábito antes de que fuera demasiado tarde. Para estos casos lo mejor era dejar el asunto por un momento y cambiar de táctica, ya sabia que con palabras y bromas no iba a lograr levantarle el ánimo... pero si no lo conseguía por las buenas, sería por las malas.

Asi, sin mediar una palabra más lo dejó tranquilo fumando en el balcón de su sala y se fue a bañar, a arreglarse y vestirse para una fiesta de la que ya había escuchado unas horas antes... si, las farras de Demian Claypool no eran secreto entre los que vivían de la adrenalina y de los fiestones. Y es que... ¿de que otra manera lo podría animar, a ver, había una mejor manera que no fuera llevarlo de fiestón? lo dudaba.

Fue entonces cuando se apareció frente a él con un vestido negro ceñido a su cuerpo realmente corto que dejaba descubiertos sus piernas firmes y torneadas resaltada por sandalias de tacón de aguja muy sensuales. Su largo cabello rubio caía en cascada sobre su espalda también estaba medianamente descubierta. El escote de su busto lucia un collar radiante como toque final de su vestuario, ya que ciertamente ella no pensaba pasar desapercibida de ninguna manera.

-Nos vamos, de inmediato, y no acepto un no por respuesta-

Le espetó en un tonito que él bien debía conocer. En efecto... un par de horas luego llegaron al sitio donde solo los magos podían entrar a disfrutar de una noche de libertinaje. Llevaba a Shawn de la mano por si se le ocurría salir corriendo en cualquier mínimo descuido, ya se lo había advertido, de ser necesario lo petrificaría y se lo llevaría cargado. Sin más atravesaron la línea de edad no sin aguantar lanzarle una pequeña burla sobre su inmadurez -De seguro se confunde por tu edad mental- rió.

Ya dentro, el ambiente los envolvió de inmediato, todo era realmente alucinante, las luces por doquier, la música fuerte, la increible decoración, el tumulto de gente en el que no lograba reconocer a casi nadie, era demasiado bueno. Reafirmó de pronto por qué le gustaban tanto las fiestas clandestinas -¡Ah! allá, vamos por las bebidas- le dijo al divisar la enorme barra donde podían hallar todo topo de bebidas de su mundo. Cloe sonrió animada y miró a Shawn con un brillo en sus ojos azulados al momento en que le regaló una sutil caricia en una de las mejillas -Eso seguro te va a gustar-

Shawn Notram - February 5, 2011 01:07 AM (GMT)
Todo había sido un caos desde que se enteró de la muerte de Alexia, su preocupación había iniciado por un mal presentimiento y aunque la persona que le preocupaba a sobremanera era Frida do Carmo, no pudo evitar que el mundo se le viniera encima cuando el nombre de Alexia Valentine fue colocado en los registros de muerte. Habían pasado apenas un par de días, Shawn no había cruzado palabras con Frida pues no le había visto y se había encerrado en su burbuja de soledad para no ser perturbado… entonces ¿Cómo era que estaba entrando en aquella fiesta?

Todo había comenzado el día anterior, estaba de camino a la taberna de Michael para ahogarse en alcohol hasta que sus venas no tuvieran más que ese líquido dentro, cuando por costumbre se desvió hacia la casa de su mejor amiga, Cloe Von Lamper. Estaba tan acostumbrado a irrumpir como si nada en aquella casa, que la idea no le pareció descabellada, además era mucho más práctico prepararse algo de comer en la mansión de la muchacha que llegar hasta sus propios aposentos en Shiver Alley.

Pasaron horas y horas cuando ella lo encontró, horas en las que ella intentaba animarlo y él solo se hundía más en su miseria. Ambos estaban cansados de la actitud del otro y Shawn lo que deseaba era estar solo. No obstante la insistencia de la muchacha fue tal, que no pudo oponer resistencia alguna a su petición y aceptó acompañarle esa noche.

-Está bien, aunque creo que te verías mejor si fueras tu misma- le dijo resignado sin voltear a verle, demasiado ensimismado en la vista que tenía desde aquel balcón. La verdad era que Cloe era la única mujer a la que Shawn nunca le había coqueteado y no podía decir que era porque la muchacha fuera poco agraciada, por el contrario era despampanantemente hermosa y en aquel vestido lucia incluso más embriagadora. Pero lo que frenó, desde que la conoció, ese interés en ella fue la amistad que les unía… la única lo suficientemente sólida para haber perdurado por todos esos años.

Llegaron finalmente a Hollow Woods y se adentraron en la fiesta, quizás contrastando bastante, pues aunque el había ido con una vestimenta perfecta para la ocasión, lucia tan desarreglado físicamente que se llevaba por el piso cualquier milagro que la ropa pudiera hacer y ella por su lado, iba inmaculadamente perfecta. Shawn nunca se había catalogado como un aguafiestas pero en aquella noche estaba seguro de que no podría disfrutar demasiado de la situación, su cabeza parecía no poder despegarse de aquel entierro y del sentimiento de culpa.

Permaneció en silencio todo el rato, sin responder a las bromas de la chica más que con monosílabos o muecas que intentaban aparentar sin éxito ser una sonrisa. La verdad, lo único bueno de la última propuesta de su amiga era que si lograba beber lo suficiente podría quedar sin conciencia y entonces su mente no le atormentaría por unas cuantas horas… la idea era un alivio ya que necesitaba un escape, de ese mar de sensaciones que agobiaban su pecho.

-Supongo que… es la mejor forma de descansar un poco- susurró luego de que ella acariciara su mejilla y entonces se fueron hacia la barra para buscar algo de beber, lo más fuerte que encontrara seria indudablemente lo que se dedicaría a beber, cual agua, aquella noche.

Cloe Von Lamper - February 5, 2011 03:02 AM (GMT)
Caminaron hacia la enorme barra de bebidas en silencio y Cloe divisó un par se asientos juntos donde sentarse y ver la fiesta mientras bebían. Tomó asiento delicadamente y posó su codo en la piedra para luego recargar su mentón sobre su mano. Tenia que aceptarlo, la traía preocupada la actitud de Shawn, estaba demasiado triste, demasiado deprimido, se atrevía a decir que pocas veces en su vida lo había visto de ese modo. Le puso una mano sobre la suya cariñosamente y le sonrió intentando despejar los malos recuerdos de su mente. -¿Descansar? Tal vez no. Pero si es la mejor forma de distraerse, los que descansan y ya no sufren son los que están en mejor vida, pero ese no es nuestro caso, nosotros somos los que aun seguimos aquí, y en algún momento nos tocará reunirnos con ellos. Deberias saberlo, la muerte es solo una transición hacia otra vida- Le dijo muy segura de sus palabras, y es que ella lo había aceptado de ese modo, así lo hizo para sanar su dolor, con la esperanza de un reencuentro futuro.

-¿Qué te gustaría tomar?, deberíamos comenzar con algo fuerte ¿no? Para aligerarnos un poco- Le dijo mirándole a los ojos, sabia lo que quería hacer, beber hasta perder el conocimiento. Realmente se cuestionó un poco el dejarle hacer eso… pero finalmente decidió que quizás era lo mejor que podía suceder, tal vez se embriagara tanto que se desahogaría. La fiesta en si no le importaba tanto disfrutarla, lo que más deseaba era que él se despreocupara un poco, que entrara en calor y entonces tendría una mente despejada, aturdida, si, pero despejada al fin y al cabo.

El chico de las bebidas los miró esperando que le dijeran que tomar, Cloe le sonrió y miró a Shawn de reojo para que fuera él quien pidiera las bebidas. –Yo quiero lo mismo que pidas tú- No pensaba embriagarse ella, al menos no demasiado, se aseguraría de llevar a Shawn a su casa sano y salvo ya que esas fiestas podrían tornarse muy salvajes, demasiado para sobrellevarlas con muchos grados de alcohol en la sangre. En un instante ya tenían las bebidas servidas frente a ellos.

Shawn Notram - February 5, 2011 03:57 AM (GMT)
-No lo entiendes Cloe… debí ser yo, no ella- dijo secamente al escuchar las palabras de su amiga. Sabía que ella había pasado por cosas muy duras y no podía culparla por pensar de esa forma. Pues era lo mejor para ella, si era así que había encontrado alivio a su dolor, pero él por su parte estaba sumamente convencido de que todo lo que había ocurrido era su culpa y nada de lo que ella dijera podría animarle.

-Yo prometí que la defendería y ¿Dónde estaba Cloe? Desmayado al otro lado de Londres por que no pude conjurar un simple hechizo. Dime ¿Qué clase de auror soy?.... mejor no respondas- dijo de manera amarga al darse cuenta de que aquella noche quizás había sido el llamado de atención necesario para que el chico se diera cuenta de que defender a los demás no era lo suyo. Seguramente debería dedicarse a algo mucho menos serio y que requiriera de talento, pues había demostrado que no tenía ni el más mínimo ápice de aptitud para defender a nadie.

Estaba golpeado, herido, se sentía extremadamente inútil e importante y la herida en su frente le recordaba lo poco que había hecho aquella noche, quizás si se hubiera esforzado más Alex estaría todavía entre ellos, sonriendo y burlándose de él por andar con aquella actitud. Pero la realidad era muy diferente y tenía que aceptarlo por las buenas o por las malas, nada devolvería a Alexia a la vida.

-Un whisky de fuego, mejor deja la botella al alcance de la mano por que dudo que dure mucho- le dijo al bar tender y entonces se aferró un poco a la mano de Cloe, volteando el rostro para ver a su amiga, aun recordaba cuando le conoció en Hogwarts y la sorpresa que se llevó al descubrir que era metamorfa, siempre habían estado ahí el uno para el otro e incluso cuando ella se marchó a Occidente para arreglar sus propios asuntos personales, siempre estuvieron en contacto.

-Igual, quiero darte las gracias Cloe- dijo desviando la mirada al whisky que tenía ahora frente a sí mismo y entonces lo llevo a sus labios, bajándose de golpe el trago, como si se tratara de agua normal y corriente. La verdad era que su estado autodestructivo estaba a flor de piel aquella noche.

-Lo que trato de decir es…- se secó los labios y volvió a mirar a su amiga intentando encontrar las palabras a apropiadas para explicarle su situación, no quería preocuparla pero en verdad por ahora no había nada que pudiera hacer para sobrellevar aquella muerte de una manera menos

-Me alegro de que estés aquí…-

Cloe Von Lamper - February 6, 2011 02:43 AM (GMT)
Parpadeó un par de veces al escuchar las primeras palabras, eran fuertes, duras. Se limitó a observarle, su estado de ánimo podía respirarse incluso, hacia que ni siquiera la fiesta estuviera allí, aun estaban los dos sentados en el sillón de su salón personal al lado del balcón con la única diferencia de que había música y alguien que les dejaba una botella de whisky de fuego al alcance. -Al otro lado de Londres ¿Qué podrías haber hecho por ella?- Le cuestionó luego de que le diera la orden al bar tender. ¿Cómo pretendía proteger a alguien que murió al otro lado de un sitio tan grande como Londres y culparse de que no hizo nada? ¡¿Pero que rayos iba a poder hacer él?! Lo entendería si hubiese estado a su lado, pero… ¿al otro lado de Londres? Por favor...

–Somos Aurores Shawn, no dioses. No siempre podemos hacer lo que deseamos, y no siempre los podemos proteger a todos, eso es algo que tenemos que aceptar- Le dijo con algo más de suavidad en su voz y luego hizo silencio y lo observó beberse un trago de esa bebida tan fuerte como si fuera agua.

Suspiró suavemente y observó la botella al lado de ellos y su trago servido con ese liquido dorado en su interior. De pronto sintió como Shawn aferraba un poco más su mano y lo miró a los ojos atentamente. Lo siguiente que le dijo le causó una gran ternura, lo vio entonces como ese chico que solitario caminaba por los pasillos de Hogwarts a quien ella interceptaba de un abrazo a empujones… y luego, como el hombre que era ahora, noble, apuesto, ejemplar… pero demasiado inseguro de si mismo. Le extendió la otra mano y le acarició la mejilla para que la mirara a los ojos y le dedicó una sonrisa un tanto ensombrecida sin quererlo.

-Yo también me alegro de estar contigo Shawn. ¿Te confieso algo? En realidad, yo no desearía que hubieras sido tú en vez de ella- Hizo una pausa y entrecerró sus ojos. -¿Sabes que sería de mi sin ti?... yo no se que sería de mi… si te perdiera a ti también- Tomó algo de aire intentando no llorar y no sonar quebrantada, la sola idea de perderlo, de que deseara haber muerto… ¿acaso no pensaba en ella? Si él más que nadie sabia que lo único que tenia en el mundo era a él, solo a él y a Percival… pero ni siquiera tenia la certeza en ese momento si él se acordaba siquiera de ella. Apartó su mano de la mejilla de Shawn y bebió su trago colocando de nuevo el pequeño vaso de vidrio en la barra de piedra. El líquido le quemó la garganta y le hizo entrar algo más en calor. Volvió su mirada hacia él con el ceño fruncido, como queriendo golpearlo con palabras severas para que entrara en razón de una buena vez.

-Eres un hombre único, un Auror excelente y un amigo sin igual, a mis ojos no existe hombre mas noble, me has protegido tan bien desde que nos conocemos, y aun ahora que he quedado sola tu estás a mi lado, haciendome reir, demostrandome que si se puede seguir hacia adelante. Nunca pongas en duda lo valioso que eres... ni me lo intentes hacer dudar a mi, Shawn Notram-

En eso pasó una pareja al lado de ellos y el chico comenzó a gritarle al bar tender para que los atendiera. Cloe sonrio de nuevo y negó con la cabeza intentando dar por finalizado el tema y aferró algo más la mano de su amigo.

Mary Claypool - February 6, 2011 07:06 AM (GMT)
Fake it ´till you make it. Habría quienes dirían que hacer tal cosa no era nada más que engañarse a sí misma, pero a su juicio era una táctica que nunca le había fallado. Fingir hasta que la mentira se vuelva realidad. No sentía ánimos de salir de casa y reír y bailar y beber como si todo a su alrededor estuviera en perfecto orden, como si nada importara en realidad, cuando sabía de sobra que la verdad era distinta. Desafortunadamente su alternativa era permanecer encerrada en su habitación la noche entera, sin nadie con quien hablar o a quien acompañar. Claro, sus padres estaban en casa, pero sabía de sobra como irían a "aprovechar" el tiempo a solas que tendrían al saber que sus hijos estaban de fiesta.

Sabía a la perfección que esa noche todo individuo en Valgrange que tuviera entre 17 y 25 años estaría en Deathly Hallow Woods. Porque el reloj seguía corriendo y los días seguían pasando, porque el tiempo no se había detenido desde el primero de enero. Y a pesar que aún extrañaba a Anthares y sus ánimos seguían alicaídos, ella era Mary Claypool. No era ninguna pueblerina ingenua, ninguna chiquilla de carácter débil y quebradizo. Era de voluntad férrea, de andar segudo y cabeza en alto. Era una Claypool, y los Claypool podían con todo.

Iría un rato a la fiesta. Demian había puesto bastante empeño organizándola, cuando menos haría acto de presencia por él. Sonreiría y acapararía las miradas al bailar. Se haría desear justo como siempre lo hacía, y tal vez por un momento lograría desprenderse de todo cuanto la rodeaba. Aparentaría ser de nuevo aquella fiera que sale de cacería y despierta pasiones con una mirada... pero se marcharía temprano.

Y tal vez lo más sorprendente es que pretendía hacerlo sola. No compartiría cama con nadie esa noche,

Se arregló como siempre lo hacía y marchó junto a su hermano. Había perdido la cuenta de exactamente cuánto tiempo llevaba ahí, pero ahora que la fiesta parecía alcanzar su punto máximo no sabía decir con precisión si empezaba a divertirse o quería marcharse ya a casa. No había bebido una sola gota de alcohol pues no creía que fuera lo más prudente con su humor. ¿Quién querría escucharla gimotear con la voz tomada por el licor?

Aun así se acercó a la barra. Que no estuviera bebiendo licor no quería decir que estuviera excenta de sentir sed. En algún momento su plan original de pedir un trago de agua mineral y limón para refrescarse cambió, y en cuestión de segundos terminó sobre la barra de bebidas, moviéndose conforme el ritmo de la música y los aplausos de quienes la rodeaban marcaban.

- ¡Eh! ¡Barman! ¡Sírveme más! - Le dijo entre risas alzando su vaso vacío. Sonreír y fingir. Sonreír y fingir, y eventualmente su pantalla se volvería realidad.

Shawn Notram - February 7, 2011 01:23 AM (GMT)
Negó con la cabeza al escuchar las palabras de la joven, sentía que en verdad no le estaba entendiendo. Él debió tomar el lugar de Frida en aquella misión, ir por los rehenes parecía más arriesgado, pero Mihjail y los demás eran más que suficiente para hacerse caso de aquello, realmente el problema era que sentía su orgullo por el piso a causa de todo lo ocurrido.

Afortunadamente pudo tomarse unos segundos para bajarse aquel whisky de golpe, un par de segundos podían ser más que suficientes para dar un comentario sólido y preciso.
-No lo entiendes Cloe. ¿De qué sirve trabajar para defender a las personas si realmente no puedes hacerlo? Si les quedas mal a las personas que son más importantes… Alex fue la primera, pero ¿Y si llegara a ser otra persona cercana a mi o incluso, si te pasara algo a ti? Yo no me hice auror para salvar al mundo, lo hice para cuidar de las personas a las que quiero… y fallé- explicó fríamente, aunque en aquel tono muerto en el que se había acostumbrado a hablar desde que se enteró de la noticia.

Al sentir la mano de su amiga sobre su mejilla una leve sonrisa se dibujó en su rostro, aunque fue tan fugas que su gesto pareció imperceptible. Había sido algo automático tras los recuerdos de todo lo vivido juntos, desde que aquella curiosa niña se le acercó en el carruaje rumbo a Hogwarts y comenzó a hablarle de todo lo que les esperaba en el castillo. Shawn acababa de pasar por un gran problema en su casa a causa de una criada y por ello se había retraído muchísimo, del niño inseguro y penoso, no había quedado mucho tras el accidente con Rose, pero ahora que Alex había muerto… se acercaba peligrosamente a ser él mismo de antes. Volteó los ojos al comentario de la chica y negó con la cabeza, apoyando el codo de la barra mientras servía un nuevo trago para él y le espetaba con la mirada.

-No soy tan importante… admítelo, lo que te preocupa es no tener quien te cocine cada vez que se te antoja y quien te espante a los pretendientes. Y bebe más lento… que se agota- le dijo a modo de broma, en verdad eso había querido hacer, aunque quizás estaba demasiado enfrascado en su duelo para que sus palabras sonaran con la entonación correcta… sabía que ella lo entendería de todas formas. Así que se dedicó a servirle aquel trago tranquilamente.

Volvió a beberlo, mirando de reojo a su amiga mientras esta le hablaba y cuando terminó el trago de golpe, de nuevo, no pudo responder por la pareja que parecía exigirle al bar tender que los atendiera también. Dejó escapar un suspiro y abrió y cerró los ojos un par de veces… estaba teniendo problemas de visión quizás por lo apresurado que había sido su consumo de alcohol, era una buena señal pues significaba que estaba cerca de llegar al estado que buscaba.

-Por esta noche…- dijo en un susurro, girándose para contemplar el paisaje de la fiesta frente a él. Viendo todo lo que Demian Claypool había hecho para que aquella noche fuera única, lo menos que podía hacer por quien le había sacado de ahí, era intentar disfrutar de todo y olvidarse de sus problemas. Mañana sería un nuevo día para lamentarse y resolver los asuntos pendientes, pero por ahora no consideraba que debiera arruinarles la fiesta a todos los demás.

-Mañana, será un nuevo día…-

Desmond Jones - February 14, 2011 03:13 PM (GMT)
En los días previos a la fiesta, Desmond no había tenido ninguna duda acerca de que asistiría. Pero aquel día, cuando había sido la hora, estaba tan cansado que solo tenia ganas de tirarse en su cama a no hacer nada, y no era precisamente porque fuera el trabajador más dedicado del mundo.

A pesar de eso, sabía que si no se presentaba tendría que aguantar los reproches de Demian durante semanas, aunque seguramente estaria tan ocupada con la chica de turno que apenas se daría cuenta que estaba allí.

Ni siquiera se tomaría la molestía de cambiarse de ropa y llegó a la reserva dispuesto a estar solo un rato y luego volver a casa.

Al pasar por el lado de Demian, que estaba ocupadisimo bailando con una pelirroja de infarto le dio un par de palmadas en la espalda. Así al menos se aseguraba de que sabía que había asistido. Y con lo ocupado que estaba ni siquiera se enteraría de cuando se iba.

Se acercó a la barra para pedir su primera copa de la noche, pues eso era lo que había ido a hacer allí. A beber. Beber mucho, a ser posible. Pero antes de que pudiera pedirle algo al barman, fue Mary la que le llamó la atención, bailando sobre la barra como si fuera la última oportunidad que iba a tener para hacerlo en su vida, y alzando la voz pidiendo más bebida.

- ¿Que estás bebiendo? Porque quizás debería plantearme pedir lo mismo si me quedo con los mismos ánimos que tu. - le dijo a modo de saludo, con su habitual expresión seria en el rostro.

Aún así se giró al barman para pedirle tequila. Si, tenía intención de mezclar bebidas hasta tal punto que al día siguiente no podría levantarse de la cama. Era justo lo que necesitaba.

Amelia Jones - February 14, 2011 10:06 PM (GMT)
Ni siquiera sabía porque había perdido tanto tiempo esperando a alguno de sus hermanos en casa. Había creido entender que al menos Paula y Desmond pensaban asistir, y como para nada del mundo quería aparecer sola por ahí había esperado casi una hora, ya arreglada en el comedor de su casa.

Cuando entendió que ninguno de los dos, y ni siquiera Allie o Aaron aparecerian, tuvo serias dudas sobre si debía ir a la fiesta o no. ¿Que diría de ella que llegara sin compañia? ¿Que más triste que eso había? De hecho ya había empezado a volver a su habitación cuando decidió que iria a la fiesta y si se le hacía insoportable volvería. Al menos las dos horas que había pasado arreglandose no serian para nada.

Si, era presumida. Y si, le gustaba verse bien. Y aquella noche sabía que tenía buen aspecto, aunque interiormente no se sentía tan bien como aparentaba.

Cuando llegó la fiesta estaba en su punto algido. Y oh, sorpresa, todo el mundo parecía ocupado con su pareja, o con la persona con quien planeaban terminar la noche.

Poca gente lo sabia, pero Amelia Jones, la misma que parecía disfrutar organizándole citas a todo el mundo, se sentía sola. Creía que ella también merecía encontrar a alguien para compartir las cosas, y no solo aquel atajo de seductores compulsivos que había resultado hasta ahora todos los chicos con los que había estado.

Escondiendo la mueca que amenazaba con formarse en sus labios se acercó a la barra para pedir un Martini y mientras lo esperaba echó un vistazo alrededor.
Había tenido la intención de acercarse a Demian para felicitarlo por la organización de la fiesta, pero le vio ocupadísimo con una pelirroja. Su chica de la noche, sin duda. Mientras recibía su copa negó ligeramente con la cabeza viendolo. No tenía remedio.

Sólo epseraba que llegara alguien con quien, al menos, pudiera charlar. No quería quedar como la patética solitaria. ¡Incluso Desmond estaba acompañado!

Jacques Lompard - February 17, 2011 11:46 PM (GMT)
Caroline pensaba que aquella fiesta era una buena forma de que ambos se distrajeran; y una vez dio el empujón a Jacques, Sunday cayó (aunque no con la facilidad dela que el muchacho se solía jactar). No estaba cometiendo ningún delito ni ninguna deslealtad por ir a aquella fiesta... Se pasaba la mayoría de los días encerrada en casa y que le diera un poco el aire no podía sentarle mal, ¿cierto?

“Lo siento...”
- Uno nunca acaba de acostumbrarse, ¿eh? - Pero era rápido y eficaz, sin duda mucho mejor que los polvos flu.

El tacto de la mano de Sunday se sentía extraño así que en cuanto pudo se deshizo de su agarre lo más disimuladamente que pudo, que ya era mucho. Habían pasado dos largos años y aún sentía esa asquerosa sensación de desasosiego cuando recordaba su pasado juntos. Ella le había hecho daño, quizá mucho más del que podía haberle llegado a hacer Alexia. Había sido su primer amor propiamente dicho y aunque le había sido honesta en todo momento, no por ello le había dolido menos. Solo Caroline sabía cuanto le había costado mantener la amistad después de que todo hubiera terminado. Era un tema con el que únicamente se sentía a gusto hablando con su hermana, quizá por el simple hecho que su doble gen X le hacía comprender mejor esos sentimiento o porque con la mayoría de sus amigos no se sentía con la libertad de expresarse libremente en ese tema. No esperaba encontrar mucha comprensión en Demian, por ejemplo, aunque arreglar los problemas con el alcohol había sido una solución temporalmente efectiva.
...
Primero Sunday.
Después Alexia.
A veces creía que él debía ser el problema.

Suspiró mientras se guardaba las manos en los bolsillos de los pantalones fingiendo que tenía frío, aunque quizá si debía de haber cogido una chaqueta.

Desgraciadamente, al primero que vio fue a Jose. Al instante miró por el rabillo del ojo a su acompañante: no quería que se acercará a él, pero tampoco iba a decírselo abiertamente. Iba a ignorarlo. Como siempre... Pero lo que más le sorprendió no fue su cara de idiota (a la que ya estaba acostumbrado) sino la chica que estaba con él. Casi al instante lo supo: aquella no era un chica cualquiera y sin duda por sus venas debía de correr sangre de veela. Podía no tener las hormonas tan revolucionadas como el resto de los chicos de su edad pero eso no significaba que fuera insensible de cintura para abajo. Conocía perfectamente aquella sobrenatural atracción pues ya la había sentido con la presencia de Alexia. Tragó saliva y tuvo que hacer un esfuerzo sobrehumano para poder apartar los ojos de ella y alejar los pensamientos que volvían a azotarle.

- Seguro que la mayoría te suenan porque me habrás oído hablar de ellos. - Dijo con una sonrisa pero cuando giró la cabeza a su alrededor para demostrarle que llevaba razón el espectáculo que vio en la barra le congeló la expresión. Un poco más y hace que se infarte. - Esa es mi pr... - ¿Su prima? Pero muy muy muy muy muy lejana. - Es Mary. - Fue lo único que pudo articular tras unos segundos de silencio. ¡Gárgolas galopantes! ¡Aquella parecía una fiesta del pecado! … Aunque pensándolo mejor. ¿De qué se escandalizaba? ¡La había organizado Demian! Y hablando del rey de Roma... - Es la hermana de Demian, aquel que se está magreando con la pelirroja. - Vaya carta de presentación. Pero viniendo de él, incluso consiguió arrancarle una sonrisa. - Él organizó la fiesta. - Tal y como estaban las cosas, mejor lo saludaba más tarde, así dejaba a la “pareja” un poco de intimidad, por llamarlo de alguna forma.

Momento ciertamente incomodo.

- ¿Algo de beber? ¿Una cerveza? - Preguntó de repente como si así fuera a conseguir borrar aquel último par de minutos. - ¿O nos esperamos a que venga Caroline? - Y pensando en ello, ¿por qué tardaba tanto? Arqueó una ceja mientras consultaba la hora en su reloj.

Había ido a intentar desconectar y por ello, aquella noche iba a bajar las defensas: Jacques en estado puro.

Colleen Cole - February 20, 2011 06:04 AM (GMT)
- ¿Y qué se supone que deba usar para una de las fiestas de tu primo? - Preguntó a Caroline al abrir su armario en búsqueda de algo que vestir. Había quedado con la joven pocionista de reunirse en la Residencia Cole y entonces marcharse juntas. Los rumores sobre las fiestas de Demian Claypool eran las hacían parecer como eventos casi legendarios (y en algunos casos escalofriantes). No eran precisamente el tipo de ambiente que a ella le gustara frecuentar los fines de semana, pero había algo que no podía negar. Desde hacía meses, la mayoría de sus planes para un sábado en la noche incluían el bañar a Connor, leerle un cuento, mandarlo a dormir y luego dormirse ella. ¡Criar un bebé ella sola era agotador! Y si, tenía la ayuda de sus abuelos, pero en realidad la responsabilidad era toda suya. Y aunque quería hacer todo lo que estuviera a su alcance para ser buena madre, no podía perder de vista que tenía tan solo 19 años. Necesitaba salir, necesitaba socializar, estar con gente de su edad. Por su trabajo y su carácter, o pasaba el día rodeada de gente que tenía la mitad de su edad o de personas que se la doblaban.

En su guardaropa tampoco tenía mucho de dónde escoger. La mayoría de sus prendas estaban pensadas en lo práctico que eran: qué tan fácil se planchaban y cuanto tardaba en sacarles una mancha de puré. Colores y estampados juveniles, si, pero casi nada que se prestara a salir de noche. Había considerado el ir a comprar algo con Amelia al terminar su turno de trabajo pero al final, como siempre, algo le había surgido y el tiempo le había faltado.

- No me he puesto esto desde... uff, antes de que Connor naciera. ¿Te parece? - Torció los labios un instante. - Bah, tampoco tengo mucho más. Esto tendrá que ser. - Se sacó entonces la ropa que llevaba puesta para poder cambiarse al dichoso vestido. Ni siquiera estaba segura de que le quedara bien aún... ¡tenía que hacerlo! Después de dar a luz se había matado haciendo ejercicio para poder recuperar su cuerpo.

- ¿Me ayudas con el cierre? - Le pidió mientras se veía al espejo, experimentando una mezcla de alivio y orgullo al comprobar que el vestido le quedaba bien después de todo. Se calzó los zapatos y se arregló el maquillaje. Sobre su cabello ni siquiera iba a molestarse. Sabía que por más que lo intentara, sus rizos siempre terminarían haciendo lo que se les antojara.

- Creo que ya es todo... - Tomó su bolso y revisó que llevara todo lo que necesitaba ahí, sobretodo su varita. - Ven, sólo vamos a a despedirnos de Connor. - Y sonriente guió a la castaña hacia el piso de abajo, donde los abuelos de Colleen terminaban de cenar con el niño sentado en su silla especial.

- ¿Ya se van, niñas? - Preguntó amable Clarisse, la abuela de Colleen, al verlas bajar."Niña", No importaba cuantos años cumpliera, seguía diciéndole de la misma manera. Hubo un tiempo en que eso había irritado a la rubia, pero había terminado por ceder. Sabía que no lo hacía por mala fe.

- Si, veníamos a despedirnos. Gracias por cuidarlo. - Colleen se acercó a ellos y tomó a Connor en brazos un segundo para besarle la frente.

Por su parte, Richard Cole miró a su nieta con no muy buena cara, o mejor dicho, al vestido que llevaba. Demasiado entallado y demasiado escotado a su parecer. No le gustaba para nada aquel modelito. - Te encargo que le eches un ojo y no la dejes que se meta en problemas. - Le dijo serio a la joven Lompard. Caroline le simpatizaba. Le parecía una muchachita sensata, madura y de buena crianza.

- Abuelo, por favor... - Murmuró ella, claramente avergonzada. Richard Cole era una persona de valores conservadores y tal vez demasiado protector con su nieta. Pero después de haber perdido un hijo, de verla quedar embarazada de un inútil bueno para nada y sufrir el abandono, y con todas las cosas que ocurrían y hacían la vida de los magos más complicada, ¿alguien podía culparlo? Tenía 72 años y no iba a cambiar a estas alturas de su vida.

- Bueno Caroline, ¿nos vamos? -

Sunday Dawson - February 21, 2011 12:15 AM (GMT)
Ciertamente no sabía si llegaría un día en el que se acostumbrase a aquello. Ya fuese un mago o un elfo el que la ayudase, la sensación no dejaba de ser incómoda. Claro que más incómoda había empezado a sentirse nada más haber puesto un pie allí. De repente todo lo que se había dicho a sí misma durante toda la tarde desde que había cedido, empezaba a carecer de sentido y de lógica. De toda la lógica con la que se había autoconvencido.

Sí, seguro que había oído hablar de ellos, pero mientras echaba un vistazo alrededor de repente era como si sus ojos azules simplemente pasaran por la escena, pero no reparasen en nada. Nada de lo que veían llegaba al cerebro de la muchacha, como si de repente fuese invidente y sus ojos no viesen nada. De lo único que se dio cuenta fue de cómo la expresión en el rostro de Jacques se congelaba, pero ni siquiera el mínimo atisbo de curiosidad ante aquello apareció en su rostro. De súbito estaba totalmente ausente. Viró el rostro hacía donde miraba el muchacho consiguiendo distinguir a la muchacha. ¡Con que esa era la razón de su congelamiento repentino! ¿Mary? Sí, había oído hablar de ella. Una prima tan lejana que apenas los unían lazos de sangre y que tenía dos hermanos... Demian y Jace. El primero no parecía estar por aquellos lares, pero al segundo lo localizó gracias a las palabras de Jacques.

De haber estado más lúcida posiblemente hubiese hecho algún comentario al respecto de aquella carta de presentación, pero su cabeza definitivamente estaba lejos de aquel lugar. Se abrazó con sus propios brazos como si aquello pudiera disipar la culpa que había empezado a sentir. Realmente era un momento incómodo aunque para ella la situación en si se estaba antojando incómoda.

- ¿Qué? – Preguntó en un murmullo totalmente desubicada cuando oyó que Jacques le preguntaba algo. Para ser sinceros no había oído la pregunta y su rostro seguramente lo dejaba bastante claro. Lo que si oyó fue como luego le preguntaba si esperaban a Caroline – Me da igual, la verdad – Se encogió de hombros mientras miraba otra vez a su alrededor. Se sentía fuera de lugar e incluso tenía la sensación de que a pesar de estar al aire libre empezaba a agobiarse.

Definitivamente no había elegido el mejor momento para salir.
No era lo correcto.En otra época de su vida le hubiese importado bien poco lo que pudieran pensar, donde pudiera estar su madre e incluso el hecho de que se preocupase por ella no parecía haberle importado. Nada le había importado más que ella misma y divertirse. Ahora en cambio todo aquello empezaba a parecerle una especie de traición o deslealtad.

Ella en una celda encerrada y él intentando (por a saber que medios) sacarla de allí, arriesgando incluso su vida... ¿y qué hacía ella? ¡Eso! Sacudió la cabeza varias veces antes de volverse hacía Jacques – No puedo – Dijo en un hilo de voz. Empezaba a sentir que toda la culpa que la embargaba saldría. Culpa y preocupación por partes iguales. ¿Cómo podían pretender que estuviese tranquila cuando las dos personas que más quería...? De todos modos ellos no sabían nada. No les había contado nada. Había decidido que sería su secreto. Aquel que la hacía sonreír por las noches antes de dormir cuando lo rememoraba. El mismo que también la hacía tener aquel desazón.

Después de todo... Todo el mundo tiene un secreto.

- Lo siento – Gimió sintiendo que las lágrimas saldrían de sus orbes azules en el momentos menos pensado, de forma inesperada. – Creía que... No puedo estar aquí, cuando... – Respiró hondo en otro intento de contener las lágrimas que resultó ser efectivo – No está bien – Echó un nuevo vistazo alrededor mientras se frotaba los brazos a pesar de no tener frío – No espero que lo entiendas es solo que...

Silencio. Se quedó callada bajando la mirada hacía sus pies. Si decía una palabra más acabaría haciendo algo que allí no quería hacer. No quería que pensara que había ido a arruinarles aquello a todos, porque no era capaz de contener sus emociones.

Caroline Lompard - February 21, 2011 11:53 PM (GMT)
Convencer a Jacques de que le iría bien airearse no había sido tan difícil. Caroline sabía que botones tenía que tocar para conseguirlo, pero nunca imaginó que convencer a Sunday pudiese costarle tanto a Jacques que siempre se jactaba de conseguirlo con facilidad. Vale, posiblemente la situación en la que estaba la muchacha no ayudaba mucho... La cuestión era que lo había conseguido. Después de que su hermano y la chica desaparecieran de la casa, ella se dirigió hasta el hogar de los Cole donde había quedado con Colleen.

- ¿En las fiestas de Demian? – Se le hacía bien raro llamarlo primo cuando realmente en lo referente a sangre les unía más bien nada – Escote y algo ceñido – Vamos, todo lo contrario a lo que llevaba ella. Eso hizo que una sonrisa cruzase su rostro durante unos segundos mientras observaba a Colleen decidirse entre una cosa u la otra. – Sí, ese está bien. ¿Por qué no? – Asintió con la cabeza mientras la veía embutarse en dicho vestido. A ojos de Caroline, por su expresión parecía que no estaba del todo segura de que fuese a entrar pero... ¡Entro! – Claro – Se adelantó hasta su amiga ayudándola con el cierre – Te queda muy bien.

La dejó que se arreglara el maquillaje y cuando anunció que estaba volvió a sonreír levantándose de la silla donde había ido a sentarse mientras la esperaba bajando segundos después detrás de ella hasta el piso inferior donde estaban los abuelos de la muchacha. “Niñas” eso le recordó inevitablemente a su padre que siempre le decía que para él siempre sería su niña. No tenía porque jurarlo. Caroline lo sabía perfectamente.

- ¡Oh si! No se preocupe. Volverá de una pieza y juro que no se meterá en ningún problema – Respondió la joven Lompard al comentario de Richard con una ligera sonrisa en el rostro que se parecía a la que esbozaba en muchas ocasiones su padre. Rió por lo bajo con la murmuración que oyó salir de labios de su amiga y le hubiese dicho que no se pusiera así de no ser porque sus intenciones quedaron olvidadas ante la pregunta de la rubia – Sí, claro. Buenas noches, Richard, Clarisse y tu también enano. – Sonrió al pequeño antes de salir de la habitación con su amiga y despedirse de los abuelos de estos con un gesto de la mano. Una vez fuera la ojiazul tomó la mano de Colleen con fuerza y se concentró para aparecer no muy lejos de donde sabía que se celebraba la fiesta.

“Pum” Sus zapatos tocaron el suelo del bosque. Miró alrededor temiendo haber ido a parar demasiado lejos, pero casi de inmediato el sonido de la música y luces no muy lejos de allí, hicieron que se aliviara. No habían acabado tan lejos después de todo – Hace mucho que no vas a este tipo de fiestas, ¿no? – Preguntó, aunque era algo más que obvio teniendo en cuenta lo responsable que era la muchacha para con su hijo – Yo no es que sea muy asidua la verdad. – Se encogió de hombros al tiempo que pasaban la línea de edad. La joven distinguió casi de inmediato a Mary sobre la barra y a pesar de estar “acostumbrada” no pudo evitar abrir sus ojos azules más de lo normal - ¡Por....! – Su frase quedó cortada. Realmente no sabía que decir.

Buscó con la mirada a su hermano localizándolos enseguida y estaba a punto de hacer ademan de ir hacía donde se encontraban de no ser porque justo en ese momento Sunday bajo la mirada, cosa que no dejó de parecerle extraña a Caroline.

Oh... mejor quedarse donde estaba.

Volvió la mirada hacía su amiga viendo en el recorrido a su prima Amelia, sola, lo cual no dejaba de ser extraño. ¡Cuántas cosas extrañas en una sola noche! Hizo un gesto a Colleen mientras se dirigía hasta donde estaba Amelia dedicándole una sonrisa a su prima cuando llegó hasta ella - ¡Hey! Pensé que iba a ser la única de la familia que esta noche no tuviese compañía masculina – Le dijo divertida en un intento por quitar importancia al asunto, y es que Ethan por su parte se había tenido que quedar en casa – Conoces a Colleen, ¿no?




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