View Full Version: Una buena Caída-residencia Valentine

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Title: Una buena Caída-residencia Valentine
Description: (privado: sólo invitados. )


Alexia C. Valentine - January 1, 2011 09:06 PM (GMT)



El partido de Quidditch en la escuela estaba ganado por mi equipo, había conseguido derribar a dos de los jugadores del equipo contrario y mantener a salvo a nuestra buscadora. Todo iba perfecto hasta que un bludgers, que iba directo la buscadora, pasa de largo y me da en la cabeza, soltándome de la escoba y precipitándome a tierra, desde una considerable altura, que dejó helados a todos los que asistieron al partido. por lo fea de la caída demás, por el fuerte golpe que recibí en la cabeza.

Cinco puntos, y quedé noqueada por casi tres horas. Llamaron a mis padres, y estos pusieron el grito en el cielo. Me sorprende que un par de revoltosos como ellos, tengan el descaro de ser tan aprensivos conmigo, pero por desgracia no elegimos a los padres, y por ende, yo no elegí a los míos. Me tuvieron en la enfermería, pero mi mamá insistió tanto que me llevaron al hospital en donde curaron mi herida en la cabeza y me mandaron a casa a descansar por el fin de semana. El partido había sido un día viernes, y el médico dijo que ya para el día domingo estaría como nueva, pero que intentara no arriesgarme tanto, que sabía cual era mi condición y que no aprobaba el hecho de que siguiera jugando, sin embargo yo le dije, como siempre lo hago, que no dejaría de jugar, que no me sentiría inválida por lo que tenía.

En casa, mis padres deberían viajar a Londres, una misión especial de la cual no me dieron muchos datos, siempre era lo mismo, y había aprendido a no preguntar más de la cuenta, pero si a obtener información por otros medios, sin embargo, esta vez, ellos fueron mucho más discretos de lo que me hubiera gustado. Así que… llamaron a la señora O’Hara, una mujer muy agradable, nana de mi mamá para que me cuidara, pero ella había ido de vacaciones y no podría cuidarme por esos días. ¿Quién se va de vacaciones en pleno invierno?. Sin nadie para que me vieran, sólo quedaba una opción. Shawn.

No es que estuvieran dispuestos a dejar a un gato cuidando la carnicería, pero nadie más podía entrar a casa sin tener la total confianza de la familia, además sería sólo para ver como estaba y procurar de que no hiciera alguna locura, como traer un dragón a casa. (cosa que hice hace algún tiempo). Y aprovechando que el itinerante Shawn Notram estaba en la ciudad, le enviaron un mensaje, esperando que pidiera decir que sí. Los dos nos queríamos mucho, y si bien se me hacían un verdadero adonis, éramos amigos, y yo lo veía como alguien en quien verdaderamente confiar.

Mis padres, (mis buenos padres) debieron irse antes de recibir respuesta de Shawn, y me exhortaron a que mantuviera reposo, y de que no hiciera tonterías, que iban a confiar en mí por lo que no me habían dejado en la escuela a pasar todo el fin de semana.

Sola, en la sala de estar y cubierta por una manta, estaba tocando algo en mi guitarra, mientras de fondo me acompañaban los chispazos del fuego de la chimenea. Miré la hora, serían dos días sola en casa por una estúpida caída. Lo peor, es que aún me dolía la cabeza.

Shawn Notram - January 1, 2011 10:21 PM (GMT)
-Deberías estar de reposo… fue una fea caída- musitó el joven auror a modo de saludo cuando llegó al cuarto en el que se encontraba la joven Alexia. Como cosa rara se las había arreglado para entrar sin hacer mayor ruido, estaba tan acostumbrado a estar saqueando tumbas y ruinas que aquello le era como cuchillo cortando mantequilla.

Esa mañana había aprovechado para dormir hasta muy tarde, se encontraba en su habitación semi vestido y con la cama totalmente desarreglada cuando una carta llegó volando por la ventana y le pego de lleno en la frente.

Tras maldecir un par de veces la puntería del ave mensajera, abrió la misma y con sorpresa notó que era la caligrafía de su viejo mentor. Le estaba solicitando el que por favor cuidara de su hija por el fin de semana, pues él iba de viaje y ella había tenido un accidente en su partido de quidditch. A diferencia de los deportes muggles, los deportes del mundo mágico en realidad eran bastante barbaros. Quizás en eso, los muggles si tenían algunas razones para temer de los magos…

“Padre gallina” dijo mientras se dejaba caer nuevamente en la cama, ya Alexia era una mujer bastante grande para cuidarse sola y aunque la idea de ser niñero no le agradaba en lo absoluto, sabía que era un favor al que no podía reusarse, conociendo al viejo auror, seguramente se habría ido de la casa al instante de mandarle aquello, así que contestarle sería perder el tiempo.

Se puso de pie, se vistió y se preparó algo rápido de comer, que consistió en una tostada y una manzana, y entonces se marchó rumbo a la casa de su viejo maestro. En el camino y tras coquetearle un rato a una vendedora de rosas, compró una para su protegida y entonces fue directamente a la casa de los Valentine.

Entró silenciosamente, para ver si descubría en alguna maldad a la muchacha, para darle un buen escarmiento. Pero se llevó la sorpresa de encontrarle tranquilamente sentada en su cama, jugando con aquella guitarra. Otra cosa que tenían ambos en común, el gusto por la música y es que por exigencia de su madre, Shawn había pasado toda su vida con un instrumento musical pegado a la mano.

-Espero que ganaras el partido, no te enseñe a montar la escoba para que periferias- le dijo ahora que ya le había visto, con una amplia sonrisa para acercarse y besar su frente. Fue entonces que sentándose en la cama le mostró la rosa que le había traído (La vendedora era tan hermosa que era imposible no haberle comprado aquello) aunque tampoco hubiera llegado sin algún detalle para la chica considerando en ese momento que no sabía si sus padres le había dado de comer algo antes de irse, quizás le tocaría cocinar.

-Dígame jefecita ¿Cuáles son las instrucciones para este fin de semana?- preguntó mirándole a los ojos con aquel gesto encantador que tanto le caracterizaba. El fin de semana estaba apenas iniciando por lo que tendrían que ver como organizarían el tiempo.

Alexia C. Valentine - January 2, 2011 12:08 AM (GMT)
Ya había pensado que tendría dos días de completa libertad, en donde no tendría más nada que hacer que simplemente vagar. Tocaba unos acordes al azar, y pensaba, pensaba mucho en Milou… Lo detestaba, me parecía el sujeto más odioso del mundo, insolente, infantil, necio, arrogante, (en estas tres últimas cosas nos parecíamos bastante) Pero ahí estaba pensando en él y en lo que había pasado. ¿y que carajo había pasado?. No lo tengo muy claro, no, miento, sí, los hechos los tenía claros, pero los porqué, no. Muchas veces nuestros actos sólo surgen, luego debemos meditar el porqué de los mismos.

Comencé a tocar algo más decidido, una melodía que venía molestándome desde hace días, no sé porqué la recuerdo, creo que debe ser por algún hecho importante, pero no logro fijarlo con la melodía, sólo sé que está unida a esta idea que tengo de que es algo importante. Miro la chimenea, mis padres se han ido pero estaban demasiado preocupados. Toco una nota mal, y me ofusco maldiciendo, porque ahora recuerdo que nunca me han dicho que es lo que tengo. No recuerdo, de hecho, antes de los 8 años, casi no tengo recuerdos de mí misma, por más que intente o hay nada, como si mi vida hubiese empezado a los ocho años. Mis padres nunca me han hablado de eso, de mi enfermedad, de porqué a veces simplemente caigo en un terrible sueño del que no despierto durante días. Nada, ni una palabra, dicen que nací así, pero no puedo creerlo.

Iba a volver a tocar cuando escucho la voz de Shawn , y mi cara se llena de felicidad, puedo sentirlo.

- !Shawn! – exclamo con fuerza e intento saltar de la cama para ir a abrazarlo, mi adorado amigo, mi hermano que aparece por la puerta, pero al ejecutar el movimiento más brusco, me mareo un poco, debo esperar a que él se me acerque y bese mi frente como siempre lo hacia, y claro, no aguardó instante para llamarme la atención por el accidente que había tenido.

- si no fue tanto… una tonta caía que no me hizo nada grave… - el parche en mi cabeza no decía lo mismo, pero mi sonrisa de niña buena, hablaba de todo lo contrario. - sólo que mi madre exagera, nada más, ejejem me encojo de hombros, y lo veo tan cerca, que por instinto acaricie su mejilla, llevándome también a su cabello en esa caricia - antes de que yo ordene nada… dejame verte, que hace demasiado tiempo que no te veía – sonrió, podía ser un mes o seis meses, y para mí sería igual mucho tiempo sin ver a mi amigo.

- no has comido muy bien eh, umm y esa barba… así no conseguirás novia… - le susurro, entretenida, haciendo el papel de hermana y el cual me encantaba. Rió y me muerdo la punta de mi lengua, pasando mi mano por su frente.- te extrañé mucho…Shawn -

Ahora, ya separados, intento explicarle que no ganamos, y claro, su reprimenda será mayor, ruedo los ojos, y continuo. - me enseñaste a usar la escoba, no a esquivar las bludgers – me defiendo, colocándome más seria y cruzada de brazos, más a la defensiva, para sólo evitar que me diga algo más - y no ganamos… ¿ok?... – tuerzo el gesto y lo miro a los ojos, de reojo, mi gesto es abiertamente pícaro, así evitar que me siga reprendiendo por lo que me pasó.

Shawn Notram - January 2, 2011 12:37 AM (GMT)
-Una tonta caída ¡Ja! No quiero imaginar que consideras serio…- le dijo amablemente mientras la chica le saludaba con aquella efusividad. No podía negar que los padres de Alexia la sobreprotegían demasiado, nunca había preguntado por qué pues lo consideraba sumamente personal, sabía que tenían sus razones para hacerlo. En otra oportunidad le habría dado la razón a Alexia, pero aquel parche en su cabeza no decía lo mismo que su sonrisa, por lo que negó con la cabeza aunque no le dijo nada para no molestarle.

No podía culparla por su efusividad, la verdad era que tanto ella como muchos en Valgrange no le habían visto en una buena temporada. Había partido hacia unos meses para una misión de la que volvió con poco más que un recuerdo, pues no encontró nada realmente importante.

-No faltaría a la celebración de año nuevo por nada, después de todo siempre hay mucho que “ver” en estas épocas- le dijo pícaramente al tiempo que le guiñaba el ojo y sonreía. La verdad era que Alexia era una de las pocas personas que podían estar tan cerca de Shawn con la confianza de que el chico no iba a hacer nada en absoluto, faltarle el respeto al padre de ella era como faltárselo a si mismo… su orgullo era demasiado para permitirse eso.

-Yo también te he extrañado, realmente mi último viaje fue bastante aburrido- le explicó encogiéndose de hombros para luego llevar su mano diestra a acariciar su propio rostro, recorriendo la barba que ella había mencionado.

“Si supieras” pensó para sus adentros antes de negar con la cabeza y verle nuevamente a los ojos.

-Sobreviviré sin una novia, sabes que no soy dado a las ataduras de los compromisos. Y quien debería comer algo eres tú, estoy seguro de que tus padres marcharon sin dejar listo el almuerzo o la cena- le dijo bastante seguro y es que con ella era bastante abierto. Nunca le había agradado eso de depender de alguien, no de alguien que no fuera él mismo. Y luego de su ruptura amorosa, estaba más que seguro de que aún era muy joven para estar pensando en compromisos.

-Lo importante es que estés bien… ya mejoraras lo suficiente para ganar un partido- le dijo en tono burlón aunque honesto en la primera parte de su comentario. No se afincó más en el tema pues no podrían cambiar el resultado del partido a esas alturas y pues, era cierto… mientras siguiera con vida podría jugar un futuro partido.

-Bueno, dado que soy buena gente, supongo que te dejaré elegir que gustas de comer, pero si no es tan grave, quizás no necesites que te cuide como tu padre me pidió. ¿Es grave…?- dijo para ponerla contra la pared, después de todo tenía que reposar aunque fuera una tontería pues los golpes en la cabeza siempre eran de cuidado.

Fye Vermeulen - January 2, 2011 01:30 AM (GMT)
Otro día aburrido. Así era como Fye sentenciaba un día cualquiera de clases, sobre todo cuando tenía que ver materias con historia, que más bien era un lavado cerebral, ya que frecuentemente la profesora que era una vieja gorda siempre hacía un paréntesis para mencionar cuanto aborrecía a los magos, el daño que hacían y que había que apoyar al gobierno con sus acciones antimágicas.

- Ajá ¿Y eso acaso tiene que ver con la caída de Napoleón? - Sin duda, esa fue la pregunta que la mandó a dirección inmediatamente. Como ya era costumbre, ella agarraba su bolso, tomaba el papel que pedía una citación para la dirección y a lo que saldría de clases botaría la citación sin que la profesor la viera, aprovechando de marcharse del colegio.

Desde que había entrado en St, Elisa, el colegio en donde estaba, nunca había visto clases completas. Su máximo récord fue ver 4 materias y eso porque tenía examen en materias cuyo horario eran como el Norte y el Sur de distantes. Sí, Fye estudiaba poco, pero al menos lo hacía y eso era lo que la lograba hacer pasar a duras penas de año. Cada año era una sorpresa para sus padres: uno subía las notas, en otro baja, en otro se mantenía. Sin duda la rubia blanquecina era una chica llena de sorpresas.

Le texteó a Jeyne para salir de clases como siempre lo hacían. Sin embargo, ella prefirió quedarse en casa puesto que su hermana se había enfermado y no tenía a nadie que le atendiera. Entendía su situación, por eso se había ofrecido de voluntaria pero Jeyne le dijo que después se sentiría culpable si ella se contagiaba. Suspiró. Era una chica muy sensible en muchas ocasiones y prefiría hacerle caso antes de hacerla enojar o algo por el estilo.

Siguió su trayecto, miró su reloj, era endemoniadamente temprano y de paso era un viernes. Sin duda, no iba a regresar a su casa hasta el Lunes. Ya su madre se acostumbraba no verla los fines de semanas desde que tenía 14 años, prefería dejarla ir a que ella se enfermara del estrés y frustración que sentía. Su padre... bueno, era su padre, realmente la que le afectaba más era a su madre... supuso que algún día repondría sus errores, simplemente se iba a esforzar una temporada para sacar buenas notas y ¡voilá! una madre satisfecha y una familia que no le ponía el ojo todo el tiempo.

¿A quién visitaba?, esa era su pregunta, ya que su agenda de amigos era tan ajustada y corta que hasta cierto punto se sentía codependiente de ellos ya que no le gustaba divertirse sola. Fue en ese momento que Alexia se cruzó entre sus pensamientos, tenía tiempo que no la visitaba y siempre la pasaba divertida cuando estaba con ella. Fue así como su rumbo se vio redireccionado otra vez.

Tomó su respectivo autobús hasta llegar a la comunidad en donde vivía: Valgrange. Se orientó por la dirección, aparte que la comunidad no era tan grande como parecía y justo llegó, en la casa de los Valentine.

Tocó la puerta un par de veces, ya que no veía timbre alguno y sin duda, si lo tuviera fuese encantando. Pero lo más probable es que no existiera timbre, ya que en Valgrange no había electricidad, sino magia bien disimulada. Nada más en un par de casa -incluyendo la suya- había ciertos generadores pero eran para los squib como ella que lo necesitaban.

Era tan extraño, ver a una chica uniformada en la puerta de una casa esperando que le abrieran, ya que lo usual era que o aparecían en las casas o utilizaba red flú.

- Soy yo. Fye, vengo de visita - Anunció desde la puerta.

Alexia C. Valentine - January 3, 2011 02:00 AM (GMT)

Shawn menciona lo de la caída tonta, no sé que considero serio, pues, creo que no muchas cosas, al contrario, para mí, las cosas tienen a ser más simples de lo que muchos pueden ver, y si no logro solucionarlo en el momento, sólo espero a que llegue la respuesta. Lo miro con cara de inocencia, una cara que me resultaba bastante bien.

- si hubiera terminado con algún brazo roto o en el hospital por algunos días, si sería grave, además, sabes que mis estadías en el hospital son mucho más largas – me encojo de hombros, hace menos de cuatro meses, estuve dos semanas sumida en el profundo sueño, producto de mi extraña condición. Lo observo un poco más, y tomo sus manos, en busca de desviar el tema, que ya luego de tantas repeticiones se me hacía demasiado cansino.

Me habla de sus relaciones, y de que no era de las personas dispuestas a atarse a algún compromiso. Nunca he conocido a una persona que rehúya tanto de las relaciones de pareja, y que sean serias. Levanto una de mis cejas, y apenas muevo los labios, pues pienso en lo que debe sentir, algo debió pasarle para que él tenga esa postura ante el amor.

-- mi madre dice que todos caen… aunque algunos caen y al salir no quieren saber más del asunto – sonrió suavemente, tampoco he tenido relaciones muy serias, es más, al única relación más estable que he tenido, y que al final no fue nada, fue con Jacques Lompard, que hubiera terminado bien, si no hubiera sido por lo que sucedió justo cuando empezábamos. Si me pongo a pensar en él, siento casi intactas las sensaciones que su presencia me produce, pero eso no quita que no quiera profundizar en esa relación. - aunque creo que te comprendo, tampoco soy alguien de compromisos, eso de estar unida a una persona no me interesa mucho, además, tengo la sensación de que todo chico que se me acerca es porque está encantado por mi belleza y no por quien sea o lo que piense, y mucho menos por lo que sienta, es triste, por eso me mantengo al margen de todas esas cosas, de las posibles relaciones, siento que si alguien realmente quiere llegar a mí, hará el gran esfuerzo, pero yo, no se la daré fácil - me encojo de hombros, Shawn me observaba en silencio, siendo parte de mis confesiones como el buen hermano que lo considero.

- ¿grave?, no… no creo, si lo fuera me hubieran dejado en el hospital, es sólo cuestión de que no haga movimientos bruscos, pero eso no significa que no quiero que te quedes aquí, me aburro estando sola en esta casa, y si salgo, seguramente ellos se enteraran y no quiero un nuevo castigo – hablo con gracia, sabiendo que un castigo de mis padres no sería necesariamente severo, pero si ejemplar, aunque en esos castigos, conocí el orfanato, lugar en donde presto mis servicios.

- ahh, además, quiero que me cocines, se me antoja eso… vamos, di que sí – cara de niña buena y suplicante, ampliando toda mi sonrisa. Me pongo de pie, ya siento que no me mareo, y voy con él, para tomarme de su brazo, jalándolo un poco y mirándolo hacia arriba con ojitos de carrocho - vamos… dime que sí… – le pido, ya no tiene la obligación de cuidarme, pero quizás pueda convencerlo de cumplir mi capricho. Estaba en esa labor cuando escucho que llaman a la puerta, lo quedo mirando, extrañada, rara vez nos visitaban.

- iré a ver… bajemos a la cocina… - le susurro, ando con un pantalón deportivo, un poleron del mismo color y calcetines. Bajamos juntos, y en la sala de estar, lo dejo para ir yo hacia la puerta, escuchando el nombre de quien llama.

- ¿Fye? – extrañada, no esperaba que apareciera, pero estaba ahí, miro por la ventana y sonrio, abriendo la puerta apresuradamente - ey… ¿Qué onda?... ¿Qué haces aquí? - le pregunto dejándola pasar, me da un terrible frío abrir la puerta, pero una vez cerrada, mi temperatura vuelve a la normalidad. Me sorprende ver a mi amiga aquí, pero es una sorpresa linda, quizás se enteró de mi accidente, aunque algo me hace dudar de que sea así - estoy con una visita, vamos la cocina, espero que no hayas comido, porque él nos va a cocinar – le digo, conduciéndola por el pasillo hacia la cocina en donde estaba Shawn, siento que me he puesto pálida, espero que no lo note él.

- Shawn, ha llegado alguien más… te presento a Fye, amiga de la escuela, Fye, te presento a Shawn, es mi hermano, - los quedo mirando, ya no estaré sola, por lo menos este día.



Shawn Notram - January 3, 2011 02:42 AM (GMT)
-Creo que subestimas un poco la gravedad de este tipo de asuntos. Un golpe en la cabeza a esas alturas es grave, seguro alucinas un poco- Le dijo a modo de broma dejando pasar el tema pues sabía que a ella le molestaría seguir platicando de lo mismo, seguramente sus padres se lo habrían dicho ya. Pero con una salud tan delicada como la que tenía la chica no podían darse el lujo de no tomar en cuenta cualquier tipo de accidente.

Quizás le faltaba crecer un poco a Alexia para entender realmente su situación y sentar cabeza, aunque él era la persona menos indicada para guiarle en ese camino.

“Todos caen…” se repitió mentalmente antes de sonreír despreocupado por aquello. Era ciertos, todos cometíamos el error, todos nos equivocábamos, pero el problema no era ese, el problema era el pensar que el amor era para todos y eso era algo falso. No todas las parejas tienen un final de cuento, no todas las personas son felices al llegar su final, entonces ¿Para qué perjudicar paulatinamente el resultado final, pudiendo disfrutar como nunca de lo bueno de la relación? Quizás era inmaduro, quizás aún no conocía a la indicada para él, pero la verdad era que luego de su pequeño “acto” en el ministerio decidió que lo mejor sería no fijarse más en el amor y disfrutar únicamente del cuerpo, para el alma tendría una eternidad luego de que muriera.

Escuchó la confesión de Alexia con total atención y calma, sin decir palabra alguna u opinar al respecto pues aquella era la forma de pensar de la chica y si era feliz de esa forma, no tenía nada de malo por más que no fuera la forma de pensar que él hubiera creído.

-Si llegara a irme tu padre pondría una recompensa por mi cabeza, además soy un hombre de palabra. Prometí que te cuidaría por este fin de semana y eso haré- explicó tranquilamente cuando ella le dijo que no era tan grave, aparentemente su chantaje emocional no había funcionado con la muchacha. O quizás no lo había captado… no importaba, como diera que fuera, el resultado iba a ser el mismo.

Vio a Alexia ponerse de pie y jalarle del brazo en aquel gesto de niña pequeña al que ya estaba tan acostumbrado con ella, pero del que igual no podía oponerse, quizás por los encantos de la muchacha o quizás porque en verdad había pensado en cocinar algo.

-Ya tenía pensado hacerlo, solo dime que te gustaría comer y considéralo hecho. Aunque no me culpes si tenemos que correr nuevamente al hospital- le dijo a modo de broma, mirándole con un gesto burlón mientras esperaba a que le dijera que se le antojaba. Le iba a decir que esperara en cama mientras él le preparaba algo pero la chica se le adelantó totalmente pues al sonar el timbre, bajó antes que él a abrir la puerta.

Shawn se quedó en la cocina, aprovechando para ver que tanto tenían que pudiera ser útil para la comida, contemplando que el refrigerador tenía un par de six-packs de cerveza y otro par de regalitos, que seguramente habían dejado los padres de Alexia para él.

-Vaya que me conoces bien, tengo que admitirlo- dijo para sí mismo, como si el padre de la chica pudiera escucharle desde ahí y tomó una de las botellas, abriendo la rosca directamente con las manos y empinando un primer trago de aquella bebida en su garganta. Desde la cocina escuchó levemente las palabras de Alexia y su visita por lo que no le tomaron por sorpresa cuando aparecieron en el cuarto en el que estaba.

Fijó su atención en la pálida rubia, quizás si hubiera sido otra persona la que hubiera llegado con Alexia habría notado lo pálida que estaba, pero en aquel instante ese detalle se le escapó de vista.

-Encantado de conocerte, Fye- dijo amablemente saludando con la mano al tiempo que se acercaba a la nevera nuevamente para ofrecerles algo a las chicas.

-¿Qué se les antoja? –

Lucian Den Adel - January 3, 2011 06:23 AM (GMT)
Dentro de la oficina del ayuntamiento, Lucian estaba revisando unos pergaminos que habia recibido avisando la aprehension de unos malhechores que necesitaban ser enjuiciados, cuando de pronto vio a comenzo a escuchar un cuchicheo que no dejaba concentrar a nadie. Lucian bastante molesto salió de la oficina y de inmediato comenzo a arreglar los pendientes y calló a las mujeres que hablaban y hablaban sin parar. Las lenguas de fuego en la oficina comentaban que Alexia Valentite habia sufrido un accidente muy grave en un partido de quidditch y que era mas que necesario que Notram estuviera presente. La sangre se le heló pues pensó lo peor y de inmediato pensó en aparecer en la residencia Valentine para ver a Alexia y darle su apoyo moral a Shawn, con razón no se habia aparecido en todo el día, lo haria no si antes pasar por un ramo de flores para la damisela.

Apareció rápidamente y subió las escaleras para ir al dormitorio de la joven, se cansó de correr pero recobró su tono de piel al ver que ella no estaba. El rodó los ojos dandose cuenta de lo patetico que se habia visto haciendo todo eso y mejor pensó en buscar a la chica por toda la casa, al parecer aun no habia aprendido a no suponer nada sin antes tener pruebas.

Se sonrojó de mil formas y toco la puerta de la cocina sutilmente, esperando no interrumpir y con la tipica sonrisa que iluminaba todo Le Valgrange se acercó y le mostro el ramo de bellas orquideas que habia comprado para ella.

-Como estas, princesa? dijo cariñosamente, el aun la veia como una niña, a la cual queria mucho y le preocupaba mucho su salud y su bienestar y por eso habia salido como centella del ayuntamiento para verle y ver con sus ojos que ella estaba bien y que todo lo que el habia escuchado no era nada mas que otra mas de las exageraciones de sus padres, que afortunadamente asi habia sido.

- todo bien? me dijeron que habia sido catastrofico el accidente y demás...- susurro la ultima frase para no mostrar preocupacion por lo que le habia pasado asi que bajo la cabeza tan averginzado que no habia notado en lo absoluto que ahi tambien estaba su pequeño demonio Fye Vermeulen, a la cual tambien le tenia muchisisisimo aprecio y cariño pues esta era mejor amiga y a su mentor y amigo Shawn Notram.

-Perdon chicos, no los vi...Ven acá Infame criatura del mal y dame un abrazo!!! le dijo a Fye para cambiar de tema completamente, esperaba que Alexia no se hubiera dado cuenta de lo sonrojado que se habia sentido.

-Fui a tu dormitorio y no estabas Alexia..que demonios haces levantada me puedes explicar, niña? le dijo un poco molesto pues no le parecia en lo absoluto que estando asi, se expusiera a una recaída y mucho menos cerca del fuego.

- y tu que?... bufó mientras le dedicaba una de las más duras e incriminatorios miradas que podian petrificar a todo aquel que viera los imensos y centelleantes ojos de Lucian Den Adel.

-no puedes cuidar de una jovencita?...por que dejaste que se levantara?...pero que buen auror eres Notram le dijo en un tono duro, áspero y bastante desagradable. Afuera de la oficina eran un par de amigos cualquiera, sin embargo dentro de la oficina Lucian siempre obedecia a Shawn a cualquier costo y su lealtad hacia el era inquebrantable.

Fye Vermeulen - January 4, 2011 04:04 AM (GMT)
Esperaba en la puerta, parada con ese tiempo tan espantoso que solo Rowena Lane tenía, incluso sus piernas comenzaron a flaquear, hasta que por la ventana se asomó un rostro conocido y con una sonrisa le saludó con la mano. Esperó menos de dos segundos y ya la puerta estaba abierta frente a ella.

- ¡Alexia! - Exclamó al verle, mientras le daba un abrazo, pasando a si a su morada, donde en un perchero dejó su bufanda. Sabía que era pocas las veces que venía, así que era natural que la chica se extrañara y preguntara el motivo - Pues, salí temprano hoy de clases y pasé a saludarte - Dijo sencillamente y viendo las cosas desde su punto de vista, no había mentido en absoluto. Había salido temprano, eso era más que cierto porque tuvo una fuga de esas épicas, por las cuales el profesor de literatura no la reconocía en los pasillos de su colegio, puesto que nunca había entrado a esa clase.

Supuso que después, cuando tenga exámenes de reparación arreglaría ese asunto. ¿Había mencionado algo de comida?, si era el caso estaba muerta de hambre.

- ¡Sí, tengo demasiada hambre! - Respondió tocandose el estomago, puesto que si no hubieran nombrado ese pequeño detalle que habría algo de comer no le hubiera sonado el estomago como lo estaba haciendo en aquellos momentos.

Luego fijó la mirada en el cocinero-amigo de Alexia, que se llamaba Shawn. Se acercó un poco y le correspondió con el saludo de mano... sin embargo ¡que guapo era! no lo podía negar, se volteó hacia Alexia y le dio un ligero codazo en las costillas, con cara pícara.

- Waaa... ¿Por qué no me lo presentaste antes? - Dijo similando enfado, pero no se trataba más de una leve broma.

Pero las sorpresas no acababan ahí. De la nada apareció Lucian, su primo. A lo que le hizo un gesto, encarcando una ceja y con cara de "¿Que haces aquí?". Sin embargo, nuevamente volteó a Alexia, no se había enterado para nada de que había tenido un accidente como así lo describía las palabras de Lucian.

- Me tienes que hablar de eso, ahora - Le dijo para luego ir corriendo hacia Lucian y lanzarse hacia él para abrazarlo, como siempre acostumbraba. Él era tan enorme que cuando se trepó para abrazarlo parecía algo así como una especie de monito delante de él.

- No me dijiste que habías llegado, Thor - Le dijo molestandolo para luego bajarse y mirar a todos. Esa sin duda sería una tarde bastante divertida

Alexia C. Valentine - January 5, 2011 05:57 AM (GMT)
Con mi amiga Fye, en la cocina, y con Shawn de cocinero, sirviente y niñero – espero que no lea este pensamiento- me sentía de las mil maravillas, por lo menos, en espíritu, porque lentamente me iba sintiendo más y más mareada y cansada, levanté la vista, que me estaba pesando, Shawn nos decía que queríamos comer, y yo no pude responder, apoyándome en la mesa que había en la cocina y mirando distraída el refrigerador, y luego la despensa, que si bien estaba cerrada, podía determinar con los ojos cerrado todo lo que había en ella, mi madre era en exceso escrupulosa con el orden. Fye, haciendo honor a su carácter, me pega un codazo, con tan buena puntería que le da justo a una de las costillas que tenía resentida. Me recogí sobre mi misma poniendo mi mano sobre el costado, y aguanté el quejido que por poco suelto, ya para cuando Shawn nos estaba viendo, yo estaba nuevamente apoyada sobre la mesa, con mi expresión distraía. Pero me había dolido.

- no pensé que te interesaría conocerlo – le susurré a mi amiga, justo antes de que mi querido hermano nos preguntara que comer.

- no sé que sepas cocinar, pero tampoco quiero hacerte sufrir demasiado - le sonreí, me sentía cada vez más mareada, pero podía sopórtalo, el asunto es que no notaba que casi estaba del color de Fye – esta chica sí que es blanca -, torné los ojos, y hubiera ido a ver la despensa un paquete de pastas con alguna otra cosa, como lechugas, algo muy fresco eso sí para la época del año, en donde se acostumbraba a comer guisados y carnes rojas, pero tengo la certeza de que si me separo de la mesa, me tambalearé y preocuparé a mis dos amigos.

Iba a indicarle eso a Shawn cuando escucho alguien entrar a mi casa, y correr escaleras arriba, no podían ser mis padres, y si lo eran, estaba en problemas. Me separé de la mesa y caminé lentamente hacia el arco que señalaba la entrada a la cocina. Lucios apareció en la escalera, con un ramo de lirios en las manos y su expresión sincera y tierna, sonreí tímidamente – era uno de los pocos que me hacía sentir desvalida, desprovista de cualquier arma de seducción - y más encima me llama princesa, nadie, a excepción de él, lo hacía.

- Lucian, no me digas princesa… que luego se burla de mí…- señalo a Shawn que estaba al otro lado de la cocina, le sonrío, sin perder esa timidez impropia en mí, y que despertaba en presencia del gran (en el sentid físico) auror. - - y no fue tanto… - le señalo, esperando que no note el parche que llevo en la cabeza, y que dislumbra entre mis cabellos dorados y que seguramente Fye notaría ahora, quien no perdió el tiempo para solicitarle que le contara sobre lo ocurrido. “para qué?... sólo para que me dijeran que había sido descuidada”, pensé, ya comenzaba a tener vergüenza de mi accidente y torpeza.

- - que no fu nada… - rezongo sin muchos ánimos a mis amigos, Fye ya colgaba del cuello fuerte y musculoso de Lucian, mirarlo a los ojos, me descolocaba. - -¿así que Thor?, que apropiado nombre, jejeje… querido Lucian - bromee agregando, justo antes de que él lanzara sus preguntas, y exhortara a Shawn por hacer mal su trabajo.

- - ahhh ya basta - alcé la voz, y al hacerlo, me dolió la cabeza, pero disimulé muy bien - - y bueno.. de todas formas, creo que me iré a recostar… y no le digas nada a Shawn, no es responsable de que esté de pie, jejeje…- me encojo de hombros, y camino para tomarme del brazo de Lucian, mi piel estaba particularmente helada, y eso de que ya de por sí, era más helada que la de otras - - podrías ayudarle a Shawn a cocinar… no, mejor, Fye, ¿te quedarías a ayudarle a mi hermano? - a Shawn lo llamaba mi hermano, indiscriminadamente, y creo que ya a varios he convencido de que es así. Le guiño el ojo a Fye, y me siento cómoda en esta posición de celestina, miro a Lucian y noto mis pupilas de agatha marina reflejadas en las de él. - - podemos ir a mi habitación, digo, ¿me llevarías a descansar?...- era cierto lo que le decía, e igual, quería que Fye conociera más a Shawn. Aún no estaba en campaña oficial de encontrarle novia a mi hermano, pero por algo comenzaría, además, Fye demostró un particular interés en él, lo noté en sus ojos brillando cuando lo vio.


Shawn Notram - January 6, 2011 03:03 AM (GMT)
Estaba realmente desentendido de todo aquello, incluso los comentarios de Lucian inicialmente parecieron resbalarle como si no fueran con él, no obstante lo que no iba a soportar era que un novato le cuestionara como auror.

Levantó la varita con aquel gesto inexpresivo de su rostro, mirando con suma atención al chico mientras de su varita comenzaba a soltar un par de chispas de tonalidad verde. Levantó la ceja en un gesto que pedía a gritos una palabra más por parte del muchacho para que un rayito verde fuera lo último que hiciera. Lo preocupante era que con su desentendimiento de la ley y su falta de emoción, aquello podía ser interpretado más como una amenaza real a un simple alardeo.

Si era tan amigo de Alexia, Lucian sabía que la joven era bastante testaruda y solo una maldición podría mantenerla en cama, por lo menos le tenía a la vista. Además, también debía saber que Shawn no era de los que jugaban con las amenazas, realmente las empleaba cuando era necesario.

-Mejor suban y Fye y yo nos encargaremos de preparar algo de comer- dijo tranquilamente mientras enfundaba la varita y le dedicaba una sonrisa cómplice a la joven amiga de su protegida.

-Prometo que será un banquete digno de ti, princesita. Claro… si principito no destruye todo pensando que puede hacerlo mejor que yo- dijo de manera sarcástica y burlona. Ahí estaba nuevamente con su forma de ser mucho más despreocupada, que buscarle problemas a alguien de la corpulencia de su aprendiz no era una jugada muy inteligente para muchos, pero quedarse callado y dejar pasar eso era algo que para Shawn rayaba en lo estúpido, si te dejas montar la pata una vez, luego debes vivir de rodillas.

-Adelante principito, la princesita te ha pedido cumplas con tu trabajo en el cuento. Los plebeyos nos dedicaremos a divertirnos aquí en la cocina- sentenció finalmente mientras sacaba un par de ingredientes al azar de la nevera.

“Bueno, veamos que se puede hacer” pensó mientras colocaba un par de ollas con agua a hervir y una sartén en la tercera estufa. Sacó por demás un jugó de calabaza y una cerveza de la nevera, ofreciéndole la primera bebida a la rubia.

-Por los comentarios de Lucien, creo que me vas a caer bastante bien. A parte de atormentar su vida ¿A qué te dedicas?- preguntó amablemente mientras levantaba la copa parcialmente como si se tratara de un brindis, empinando el contenido de aquella botella al interior de esa garganta, aclarándose la misma luego de probarla. Sin duda la mejor manera de cocinar era con una buena suma de alcohol en el organismo.

Tomó de la despensa, tras buscar en varios estantes, un cuchillo y un par de cebollas, cortando estas en forma de cuadrados pequeños, una vez terminados los deslizó de la hoja para cortar, hasta la sartén, mezclándolas con un poco de mantequilla y esperando a que el calor hiciera lo suyo.

Quizás Alexia no sabía de las cualidades culinarias de su amigo pues, como todos en Valgrange, nunca le había visto en su hogar. Shawn tenía una regla y era que nadie podía adentrarse en su hogar, tenía demasiados conjuros, maldiciones y reliquias peligrosas almacenadas ahí. Cosas que a vista de muchos podrían ser demasiado tentadoras para no curiosear y era ahí cuando ocurrían los accidentes.

Era algo que siempre había tratado de evitar, por su propio bien y por el de los que frecuentaban su entorno, esa era una de las razones por las que su casa parecía no existir, si le preguntaran a cualquier persona en Valgrange, seguramente se darían cuenta de que nadie podría dar con precisión la ubicación de aquella casa.

Lucian Den Adel - January 6, 2011 09:42 AM (GMT)
Seguia un molesto con Shawn por haber permitido que Alexia se hubiese parado de la cama pues sabia que si el accidente hubiese sido grave el no obedecer las indicaciones del medimago podria afectar la salud de ella y a el le tenia que haber quedado claro que no se lo perdonaria nunca si algo malo le llegaba a suceder a ella.

Mientras seguia practicamente asesinando a Notram con la mirada, dejo el ramo de Orquideas en la barra de la cocina para poder recibir el ligero peso de su adorada Fye encima de el, le tomo por la espalda y le deposito un gran y tierno beso en la frente y un fuerte apreton muy tipico de el para depsues comenzar a frotar su barba crecida con las mejillas de esta, siempre le gustaba molestar de esa forma a Fye por que a pesar de ser molesto, Le gustaba que lo hiciera. Lucian no era mucho de demostrarle su cariño a la gente cercana a el delante de otras personas, pero con Fye claramente era demasiado distinto, simplemente no podia contenerse de estrujarle y de llamarle por los apodos mas tiernos y cursis que un hombre le puede decir a una mujer.

-Creo que eres la primera que se da cuenta...llevo pocos dias de haber llegado, gatita- le dijo mientras le sonreia picaramente a su prima mientras le revolvia el cabello como si aun fuera una niña, y apesar de que sabia que no lo era esa clase de actos dejaban ver que para el, no habia nada que pudiera cambiar entre ellos.

-Luego me contaras como estan la tía Bree, el tío Henrik y el odioso de Milou...de hecho debo platicarles algo importante...y necesitare su apoyo, al menos el moral

Luego de esto, Fye se bajó de sus brazos y escucho con atencion lo que Alexia decía, nunca le habia gustado que le llamara princesa, de hecho no permitia que nadie le dijera asi, a excepcion de el lo cual le hacia sentir un tanto importante.

-Pues esperemos que no se burle, si no le lloveran migajas de galletas en los informes... dijo con un poco de cizaña sin perder esa sonrisa tan encantadora que hacia babear a casi todas las mujeres.

Se puso un poco mas serio al escuchar decir que el accidente no habia sido nada grave, que fue un simple descuido, Lucian arqueo una ceja algo incredulo pero lo dejo pasar no queria comenzar una discusion acerca de su salud, pues sabia que nunca ganaria, ella era demasiado terca y testaruda como para hacerle entender.

-Si...Thor...desde que recuerdo siempre me han llamado así...tal vez por lo rubio y poderoso que soy...y esta bien ya no dire nada por que me asesinara este...hombrecito y no pretendo quedarme sin jefe...aun dijo bromeando.

instantes despues comenzo a escuchar los comentarios acidos de Motram hacia el y de inmediato lo fulmino con la mirada, pero entendia que el habia empezado aquella pequeña discusion asi que debia aguantarse y respetar lo que le habia mencionado anteriormente a Alexia.

-Pues este principito dice que te vayas directo y sin escalas al...enfriador a ver que puedes cocinarle a la princesa... dijo desafiante, sabia que habia quedado en no seguir el pleito pero habia dado en el clavo al llamarlo ¨principito¨ debido a que el tenia el concepto de ¨principe¨ bastante alejado de los cuentos de hadas.

-Esta bien Alexia, te ayudare... dijo haciendo un poco de esfuerzo para llevarla entre sus brazos, luego con una media sonrisa les dedico un ¨hasta luego¨ a Notram y Fye y se llevo caminando lentamente a Alexia para llevarla a su cuarto a descansar pues si se le notaba un poco decaida y palida, mas de lo normal.

De pronto comenzo a entonar una hermosa melodia que posiblemente ella conocia pues siempre se la cantaba a ella, solo a ella. El no sabia cantar muy bien pero hacia su mayor esfuerzo e incluso su tío Zack le habia enseñado a afinar la voz pero prefirio dejar las clases de canto pata dedicarse al bajo mágico y al curso como auror.

Fye Vermeulen - January 6, 2011 10:54 PM (GMT)
Una vez en el piso, su primo Lucian le había rozado con su mejilla los vellos a medio crecer de éste raspándole un poco su blanquecina piel. Ella sabía que era parte del juego, por lo tanto no le prestó mucha atención, sino que más bien le sonrió aunque se sobó en el lugar donde su barba picosa pasó. Luego, sin embargo, le miró algo extrañada cuando le mencionó que necesitaba un poco de apoyo moral.

- ¿Qué habrás hecho? - Dijo entre susurros, tal vez ni siquiera le había escuchado bien ya que el fortachón se dedicó a despeinarle sus cabellos, quedando ahora sí como un espantapájaros.

Sin embargo, no tuvo tiempo de decir algo más ya que después fue testigo del contrapunteo que tenían los dos aurores. Incluso abrió demasiado sus ojos, cuando Shawn apuntó a Lucian con su varita, y veía como ésta empezaba a salirle chispas de un color esmeralda.

Lo que sabía bien es que no quería estar en medio de una batalla y más si se trataba de magia, por lo tanto se echó para atrás unos cuantos pasos para quedar libre en la línea de fuego que estaban marcando ambos hombres. Giró sus ojos cuando Lucian simplemente no le prestaba atención, luego se giró hacia Alexia quien tenía una expresión algo extraña, no sabía distinguirle si estaba harta de aquel comportamiento o le dolía algo.

Por suerte, todo se calmó cuando Alexia dijo que iba a su cuarto con su primo. Si fuera por Alexia, no tuviera nada que temer de lo que harían esos dos en un cuarto... más sin embargo, aunque quería mucho a su primo, no confiaba en sus dotes de seductor así que lo más que le hizo fue el típico ademán con sus manos que le quería decir que "lo iba a vigilar", con un movimiento de sus dedos: índice y medio, apuntando primero sus ojos para luego apuntar a los del chico, con una mirada de suspicacia y ojos entrecerrados.

Siguió con la mirada a los dos hasta que por fin entraron a la habitación, por lo que se quedó con el atractivo de Shawn. Sonrió cuando éste le dijo que se iban a llevar bien.

- Bueno, aparte de amargar la vida de Lucian, me dedico a joder todo Valgrange - Terminó con una sonrisa algo insolente. Era cierto que por su comportamiento agresivo y bastante autodestructivo, en lo que se refería a su vicio de fumar de manera compulsiva y no solo cigarrillos normales, sino con sus porros de esa dulce planta verde. Aunque, siempre era tan malentendida esa planta, solo por tener unos efectos secundarios leves alucinógenos no era algo del otro mundo, aparte que sus amigos Hippies siempre lo hacían y sus padres ya más de 50 seguían fumandola , cosa que realmente parecía que no les había afectado para nada.

- No, bueno... en realidad solo estudio en St. Elisa y ando buscando trabajo, tal vez vaya a esa discotienda en Soho... ¿Y tú?, ¿Eres auror como Lucian, verdad? - Eso era lo que le había escuchado decir su primo a él, ha decir verdad ella estaba un poco desentendida con el mundo mágico, claro tenía que saber muchas cosas porque su familia era de magos y brujas, aparte que vivía en una comunidad mágica, cosa que en más de una ocasión es fastidioso ya que no puede llevar a sus amigos muggles a pasar un rato divertido en su casa, sino que ella tiene que ir a la de ellos, es por eso que practicamente no aparecía todos los fines de semana en casa ya que siempre salía con sus amigas esos días. Y tenía que admitir que nunca había conocido alguna otra persona que fuera auror y que esté con esa cercanía como la tenía en aquellos momentos.

- En fin, ¿En qué te ayudo?, soy buena haciendo pastas, ensaladas y salsas para estas - Sonrió. Sonaba un poco básico, pero en realidad para todo tenía una ciencia y las salsas tenían que tener estilo para que supieran bien.

Alexia C. Valentine - January 8, 2011 03:18 AM (GMT)
Los dos hombres harían gala de precisamente las hormonas que los recorrían, y alardeado, ambos, de quién se imponía más al otro con comentarios ácidos, todo fue ganado por Shawn que había apuntado a Lucian con su varita, pero Alex ni se movió, tanto porque al hacerlo se caería, por el vértigo que estaba sintiendo, como porque sabía que ambos no se harían daño. Su padre los había entrenado bien y al final del día, sólo se tenían el uno al otro, pues, en aliados de armas podían confiar la vida, por otro lado, Shawn sabía que esa era la casa de su mentor y que ponerse a pelear con Lucian, y más con magia, sería poco menos que una afrenta. Se quedó viéndolos, captando los movimientos de los dos, de cómo Lucìan llevaba las flores al agua, y como luego del arrebato de Shawn en un intento de poner en su lugar a su aprendiz, también, no perdió de vista a Fye, y como quedaba colgando del fuerte y grueso cuello de su amigo.

Aunque su expresión cambio cuando mencionó Lucian a Miluo, sus labios se fruncieron y mostraron un desagrado ante su mero nombre, Fye conocía de la mala relación que había entre los dos, aunque las cosas eran solamente peleas de niños que habían terminado de una manera que francamente era un terrible desliz para Alexia, de ahí el gesto de molestia que puso, no porque le molestara Miluo, sino, porque ella misma se despreciaba por haber caido en ese juego que aún no la dejaba tranquila en las noches. Sólo los dimes y diretes de sus dos protectores la sacaron de aquella meditabunda postura.

- ya basta los dos… –su voz suena sólo un poco más fuerte que antes, levantando los ojos, que parecían que se le hubieran hundido en su rostro angelical, por las ojeras que asomaron bajo ellos. - los dos son muy buenos y lindos, por favor demuestrenlo ahora - sonrió dulcemente la joven, mirando a los ojos a Shawn con una expresión que podría derretir hasta el más duro y frío de los corazones.

- sí, así calladitos se ven preciosos..- mejoró la voz, y puso sus manos entrelazadas contra su pecho como si fuera una madre que ve a sus amados hijos comportarse bien, bajó las manos cuando Lucian va hacia ella para tomarla entre sus brazos y cargarla, estuvo apunto de protestar, pero desistió cuando ya comprobó que más fuerzas en sus piernas no quedaban, y se dejó conducir hacia su habitación por el gran Thor. Sólo le sacó la lengua a su amiga cuando le hizo el gesto de que los estaba vigilando, como si algo entre los dos fuera posible. ¿o no?

¿o no?. Lucian me cargaba y a medida de que nos alejábamos de la cocina, la voz de mis dos amigos se hacia distante. Me seguía sintiendo mareada, pero ahora entre los brazos del gran rubio, se me iba pasando. Procuraría tomar el reposo que el médico me ha recomendado para no sentirme así de mal.

Ya en la habitación, Lucian me tendió en la cama, ya estaba descalza, así que sólo debía colocarme sobre las colchas y cubrirme, tenía frío, así que me sentó de maravillas la tibieza de la cama, Lucian me había cantado desde que habían subido las escaleras, y yo, embelezada – y con un poco de cara de tonta – lo miraba a los ojos y hasta sus más mínimos detalles haciendo que de pronto la advertencia de Fye no se me hiciera tan descabellada.

En la cama, recostada, por fin, acarició apenas sus manos, rozándolos con mis dedos, y luego miré en sus ojos, en busca de alguna nueva señal de su estado de ánimo, lo último que deseaba era incomodarlo o preocuparlo.

- - no sé porqué te pones a pelear con Shawn… los dos son muy buenos amigos, pero esta vez, lo buscaste - le digo, colocando mi mano derecha bajo de las de él, y sobre las de él, mi otra mano, para acariciarlo despacio. Ya no me sentía mareada, y por lo mismo, podía mantener mejor una conversación, pronto el dolor de cabeza se iría diluyendo, no podía durar demasiado. Ningún mal es eterno - - pero… sabes, me fascina que me cantes… es un gesto que nadie más tiene hacia mí, gracias – le agradezco, apretando un poco más sus manos.

Shawn Notram - January 8, 2011 04:00 AM (GMT)
Volteó los ojos y respiró profundamente antes de que ambos se marcharas de aquella habitación, la verdad era que a veces Lucian sabía perfectamente como buscarle la lengua y es que Shawn nunca se había caracterizado por ser un muchacho pacifico, por el contrario en muchas oportunidades se había resuelto los problemas con el lenguaje de los puños, que a veces resultaba más eficiente e incluso entretenido.

-Así que eres de las chicas malas que joden Valgrange, vaya… supongo que tendré que arrestarte apenas termine de preparar esto- musitó sonriendo mientras giraba medio cuerpo para observar a la chica y fijar su atención en aquellos ojos tan peculiares. Ahí estaba otra vez con esa mirada inexpresiva que parecía ver más allá de lo que las personas mostraban, como si se adentrara en su interior, sin duda la mirada de Shawn siempre se había caracterizado por ser bastante distintiva. Se encogió de hombros y tomó un par de papas, unas cebollas, pimentones y lo que parecía ser una gran punta trasera.

-Espero tengan suficiente apetito- dijo mientras colocaba todo aquello de la manera más cómoda posible y comenzaba a picar las cebollas y los pimentones de modo que quedaran en pequeños cuadrados, escuchando atentamente a las palabras de la muchacha.

-Así es, somos compañeros de trabajo. Se supone somos los encargados de mantener el orden, pobre Valgrange- explicó amablemente aunque sin demostrar lo sorprendido que quedó de que la muchacha no estudiara en la escuela de Valgrange, lo que solo podía significar que era una muggle o una squib, cualquiera de las dos respuestas no importaba mucho, pues para Shawn las personas no eran valiosas por su magia, sino por su manera de vivir la vida. Siempre había sido una persona bastante despreocupada para todo, la pureza de la sangre, la casa que le había asignado, la responsabilidad que conllevaba ser auror, todo aquello no era más que algo extra que tenía la vida pero según el pensamiento de Shawn, nada de eso era verdaderamente importante.

Escuchó la propuesta de la joven justo al momento en que dejaba caer todas las cebollas cortadas en la sartén y les colocaba algo de mantequilla y luego un toque de aceite de olivas. Varios segundos le tomó al aroma tan característico de aquellos ingredientes irse apoderando de la cocina.

-Pues, que te parece si te encargas de hacer una ensalada, pues me has despertado el interés, y una salsa brava. Creo que podríamos hacer unas papas muy buenas para acompañar con esto- explicó mientras mostraba la carne y se dedicaba a pelar algunas papas, para colocarlas en la olla llena de agua.

-Pero por favor, dime que no eres de esas que todo lo hacen con katsup y mayonesa- le dijo amistosamente, pues la verdad era que habiendo viajado por tantos lugares del mundo y habiendo visto tantas cosas… aquello que los muggles llamaban: salsa de tomate, no era más que una ofensa al gusto y paladar de cualquiera que supiera un poco de comida.

-Y dime ¿Cómo conociste a principito y princesita?- preguntó tranquilamente mientras sacaba las cebollas algo doradas y colocaba en la cuarta hornilla un caldero, en cuyo interior posaría la pieza de carne que había tomado de la cocina. Un suspiro escapó de sus labios al tiempo que volvia a empinar aquella botella que había tomado al inicio y es que con el calor que comenzaba a sentirse, nada de mejor que una buena cerveza.


Pocas horas después estaban los 4 nuevamente reunidos, tras una cálida conversación y una agradable cena de papas bravas, ensalada cesar y carne en salsa de vino. Todos hablaban amigablemente e incluso Alexia parecía estar mucho mejor de salud, pero la calma no era algo que acompañara por demasiado tiempo la vida de un auror y en este caso a Notram le había regalado ya demasiado de su presencia.

Un patronus apareció en la casa de improvisto y se colocó sobre la mesa, mirando detenidamente al auror antes de que las palabras de su jefa Evangeline Lateefa se hicieran presentes en el comedor de los Valentine.

-Notram, se le solicita inmediatamente en el ayuntamiento- dijo tan inexpresivamente como siempre a lo que el auror se puso de pie, limpio sus labios con una servilleta de tela y sin más opciones se dispuso a marcharse.

Tras estrechar la mano de Lucian encargándole a las niñas y besar en la mejilla a Fye y Alexia, salió de la casa directamente al ayuntamiento a ver qué era lo que había ocasionado que Evangeline requiriera su presencia.


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