View Full Version: Nochevieja

Comunidad Mágica: Le Valgrange > Hourglass Square > Nochevieja


Title: Nochevieja
Description: Trama 0.0


Story - December 30, 2010 09:31 PM (GMT)
Nochevieja: la última noche del año, fin e inicio de un ciclo, punto en el que todos hacemos un balance de lo bueno y lo malo sucedido durante esos últimos doce meses y cruzamos los dedos deseando que el próximo sea siempre mejor que el actual.

Quedaba media hora justa para las doce de la noche y las familias comenzaban a salir de sus hogares dirigiéndose bulliciosamente hasta HourGlass Square. Allí el ayuntamiento había preparado una pequeña celebración: farolillos de papel flotaban mágicamente en el aire iluminando la noche con su tintineante luz, una docena de camareros se movían con agilidad entre la gente repartiendo copas con champagne mientras la fiesta era amenizada por el conjunto de un violinista, un guitarrista y un trompetista que versionaban antiguas canciones.

La costumbre de los aldeanos de Le Valgrange, además de reunirse en la plaza del pueblo, era la de esperar a que el reloj de arena mágico colocado justo en frente cumpliera con su cometido, aquella noche en concreto la de anunciar el año nuevo y es que si los muggles tenían sus campanadas en muchos países del mundo, sus fuegos artificiales en otros... Ellos tenían aquel precioso reloj de arena que cada mes daba la vuelta, pero que aquel mes en concreto no solo iba a dar la vuelta para pasar al siguiente mes del calendario, no, aquella noche giraría para dar también comienzo al siguiente año.




Normas de la Trama 0.0:
> Podeis postear hasta el 6 de enero libremente sin necesidad de respetar turnos.
> El que no haya posteado antes de esa fecha no podra entrar posteriormente en la historia a no ser que exponga una razón lógica y razonable a la administración.

Anthares d' Persei - December 30, 2010 10:16 PM (GMT)
Aquella noche marcaba el fin del año, el inicio de una nueva oportunidad para hacer las cosas bien y mejorar. No era secreto que como todo ser humano, Anthares había cometido sus errores y quería remediarlos. Pero también habían ocurrido muchas cosas buenas en aquel año, sobretodo en esa última semana. Por lo que el muchacho pedía que el año continuara con tan buen pie como estaba terminando el actual.

Una última mirada en el espejo fue suficiente para que el chico sonriera al ver una de las mejores galas que podía tener en una noche como aquella. Si bien generalmente pasaba desapercibido como un muchacho normal y corriente, en aquel tipo de eventos destacaba con notoriedad por su elegancia y buen porte.

Tomó su varita y la guardó en el interior de su traje, no creía fuera a ser necesaria pero uno nunca sabe cuándo puede ser útil tener un poco de “Hocus Pocus”. Salió así pues de su casa, con energías y esperanzas renovadas en el nuevo año que le aguardaba. La oportunidad de volverse un auror se veía cada día más cercana e indudablemente aquello era el paso fundamental para que su sueño se realizara.

Luces, colores y festejos. Por todas las calles de Valgrange se sentía el espíritu de alegría y la celebración parecía interminable. Coleándose entre las personas, logró llegar al punto en el que había prometido encontrarse con su pareja de aquella noche, aunque seguramente dada la celebración acabaría entre algunas familias pues era el dia perfecto para conocer a más moradores de la comunidad.

Saludando a los conocidos que pasaban por su lado, el gallardo joven aguardó a que apareciera su compañera. No obstante la espera parecía hacerse eterna por lo que tomó una copa de champagne de uno de los mesoneros del lugar, mientras aguardaba.

Que no es que Anthares fuera dependiente del alcohol, es que era muy sabroso para desaprovechar que lo estaban regalando.

Evelin Rosenbarg - December 31, 2010 05:25 AM (GMT)
La noche había caído más rápido de lo que ella pensaba, la verdad es que su tarde había estado ocupadísima, primero ese facial de primera en su casa, luego el manicure y la segunda capa de protección a su cabello, tras eso la selección del vestuario de la noche y al final su maquillaje, todo casi perfecto y natural, justo estaba poniéndose el rimel sobre las pestañas cuando escucho afuera de su habitación los murmuros de su padre, creyó escuchar vagamente que no Irian a la celebración de navidad, pero pensó que era un juego de su imaginación, luego cuando le escucho corroborarlo se levanto dejando furiosa todo su maquillaje sobre la barra.

¿Qué? Eso es imposible!! … - grito abriendo la puerta de su cuarto, miro a su padre en el corredor y después camino hacia él casi llorando.- Pero llevo toda la tarde arreglándome, yo quiero ir no me importa si van ustedes o no, iré y no hay más que decir al respecto …- se cruzo de brazos haciendo uno de sus típicos berrinches, su padre trato de excusarse diciendo que Harley estaba enferma, ella siempre lo estaba!, eso la molesto de más y salio corriendo hacia su habitación cerrando la puerta tras ella, iba a desaparecerse, había pasado el examen hace poco pues a pesar de todo ya había cumplido los 17 años, era mayor de edad por dios!.

Esto es imposible, inaudito, lo peor del mundo.- murmuraba mientras metía cosas en el bolso encantado que tenia a su lado, escucho a alguien entrar por su puerta, la única persona que se atrevía a hacer eso era su hermano Elliot, volteo a verlo casi llorando y después le dio un beso en la mejilla.- Iré hacia allá, cuida a papa….

Pocos segundos después se había dado la vuelta apareció en la plaza del pueblo, inmediatamente se dibujo en su rostro una sonrisa y se llevo el bolso al brazo caminando con elegancia por entre la multitud, Eveline tenia siempre esa aura brillante a su alrededor, no literalmente claro, si no que la seguridad con la que se movía, el sentimiento que provocaba en las personas era demasiado fuerte, atrayente. Su cabello ondeaba en rizos castaños color chocolate sobre sus hombros y había elegido para esa noche un conjunto alegre y que le cubría del frío, por supuesto no podían faltar sus zapatos de tacón de diseñador y aquel aroma peculiar como a violetas que la seguía a todos lados, casi había olvidado el berrinche que había hecho hacia poco tiempo pues inmediatamente que vio las primeras caras conocidas todo eso se esfumo. Vio la decoración esa noche y se dirigió hacia el centro de todos para observar el gran reloj mágico, estaba ahí en medio de la gente cuando distinguió en la lejanía a la persona exacta que estaba buscando a Anthares, su mejor amigo. Extendió una de sus manos al aire tratando de llamar su atención y después se encamino hacia él sin perder la elegancia en su caminar, cuando estuvo frente a él alzo su mano para quitarle la copa de champagne que tenia y bebió ella un poco.

Pensé que esto era hasta que dieran las 12 de la noche, ¿Qué tal? Dime que no te hice esperar mucho, hubo un problema en la casa y todos estábamos vueltos locos, I swear, no puedo esperar a que mis padres y hermana se larguen nuevamente a New York.

Y luego rodeo los ojos y se acerco a el dándole un beso en la mejilla y abrazándolo por la cintura como los mejores amigos que eran, volvió a darle otro trago a su copa de champagne y se recargo en su hombro.

Anthares d' Persei - December 31, 2010 06:55 AM (GMT)
Una gran sonrisa se apoderó de su gesto al ver a su elegante y distinguida amiga, con quien compartía todas las celebraciones importantes y es que si algo sabían hacer ambos, era dar una excelente impresión cuando se trataba de eventos de etiqueta y fiestas elegantes.

-Adoro adelantarme a las celebraciones, además no me hubiera gustado llevarme la sorpresa de que se hubiera acabado en el momento en que deseaba una- le explicó alegremente cuando ella estuvo cerca. Aunque la verdad es que ella como de costumbre, había dicho tanto que no sabía por dónde comenzar a responder. Respiró profundamente cuando ella le rodeo con el brazo y entonces le miro de reojo, aun dándole el frente a la multitud y al gran reloj de arena, símbolo de Valgrange.

-No he esperado tanto como pareciera. Además con lo hermosa que luces hoy, hubiera podido esperar bastante más y no me habría molestado. Estás radiante Evie- dijo primeramente, pues la verdad era que su mejor amiga siempre lucia espectacular. Si era culpa de alguna magia o de la gran cantidad de horas invertidas en tratamientos, no tenía importancia pues el resultado era embriagador. Vaya que era difícil pasar desapercibido con tan linda compañía.

-Siempre te lo he dicho, mi casa tiene sus puertas abiertas las 24 horas del día para ti. Si tanto te desesperan, puedes quedarte conmigo una temporada. Al menos hasta que se calmen las cosas…- le sugirió como lo había hecho desde que su hermana y sus padres habían legado de New York. Aunque por alguna razón ella nunca aceptaba aquello, bueno no es que fuera totalmente correcto que ella aceptara, pero él al menos quedaba con su conciencia tranquila al ofrecerle una posible solución a su problema.

-Por cierto ¿Cómo sigue tu hermana? No me quiero imaginar el castigo que debe tener por haberse escapo el otro día. Fue una suerte que no la encontrara alguien peligroso- preguntó por educación, pues sabía que seguramente a Evie aquello no le preocuparía de más. Aun así la chica no le había parecido una mala persona y para que ocultar que le había agradado.

Mary Claypool - December 31, 2010 06:48 PM (GMT)
[Post conjunto de Demian y Mary]

Nochevieja era sinónimo de fiesta salvaje. Aquella era una verdad universal e indiscutible bajo la cual los hermanos Claypool regian sus planes para las noches de 31 de diciembre. Primero el compromiso familiar, los abrazos y las felicitaciones, buenos deseos , y a una hora prudente los tres desparecerían a una fiesta que se organizaba en Shiver Alley. Que eran tiempos difíciles era cierto, pero los ánimos de la juventud nunca decaían y dicha juventud exigía música y cascadas de licor hasta que el sol del primero de enero despuntara.

- En serio no pudiste escoger un vestido más corto para ir? - Los ojos azules (y celosos) de Demian examinaron a su hermana de pies a cabeza por enécima vez en lo que iba de la noche. Y es que parecía que con tal de lucirse, a la morena le había importado bien poco que era pleno diciembre y helaba a esas horas de la noche, pues aunque traía abrigo encima, el vestido que llevaba poco hacía por protegerla del clima.

- Claro que pude, pero me gusta este. Año nuevo es la excusa perfecta para llevar lentejuelas. - Sonreia airosa la muchacha. - Tu deberías saberlo, el gorro ese que llevas basta para iluminar toda la calle... - Mientras Mary habia pasado interminables horas en su habitación arreglándose, Demian habia optado por un traje negro, sencillo y a la vez elegante. El festivo sombrero que llevaba era más por reir que otra cosa.

- Que te va a dar una neumonía, graciosa! Si querías presumir tetas haberte puesto debajo de un sueter uno de tus sostenes esos que empujan y levantan, no ofrecerlas a cualquiera que pasa! - He ahí la fuente de su irritación. El quería pasar una noche divertida, no pasar el resto de la velada espantando a los babosos que se acercaran como perros en celo a clavar los ojos en el escote de su hermana!

- Ay Demian! Lo tuyo si que es sutileza! - Ahi fue que ella rompio en risa. Que el chico despotricara lo que quisiera que a ella le daba bastante gracia. - Que el vestido está encantado, tonto. Tiene un hechizo aclimatador, no tengo nada de frío. Y si en realidad quieres saberlo llevo uno de esos sostenes debajo, rojo para hacer juego con la tanga, hay que recibir el año nuevo en condiciones. - Frente a la sonrisa torcida de la joven, Demian no pudo hacer más que desencajar la mandibula en pura indignacion, refunfuñar alguna maldicion entre dientes y darle un empujon a su hermana a que se alejara unos pasos de el en la acera que cruzaban de camino a Hourglass Square.

- Seras cabrona. - Le miro severo, y ella sonrio victoriosa. - Y hablando de cabrones, Jace donde se metio? -

- Que nos alcanzaba despues. - Le respondio ella al ver que Demian comenzaba a mirar por sus espaldas en busqueda de su hermano mayor. - Creo que iba a ir por la pelirroja del final de la calle. -

- A la que YO le habia puesto el ojo?! Desconsiderado hijo de... AGH!! Olvidalo. Yo me vuelvo con una rubia esta noche, he dicho. - Demian entorno la mirada y Mary se encogio de hombros.

- Seguro que no les importo a papá y mamá que nos adelantaramos? -

- Nah, y tu crees que iban a desaprovechar la casa para ellos solos? Deben estar dandole como conejos en celo ahora... -

- EEW! DEMIAN! ASCO! -

- Y como crees que naciste tu, princesa? Que la cigueña te trajo? Cuando yo tenga cincuenta quiero seguir mojando tanto como ellos, eso seguro. -

- ... si te preocupaba lo que fuera a hacer más tarde, relajate, acabas de matar mi libido con esa imagen mental... - Una mueca de asco aparecio en el hermoso rostro, y esta vez fue el turno de Demian de sonreir triunfal.

- Cumpli mi cometido entonces! - Y la grave carcajada del varon se perdio entre la musica de la plaza una vez llegaron, paso un brazo sobre el cuello de su hermana y le beso la cabeza. Lo primero que hizo fue tomar un par de copas de champagne de un mesero que paso a su lado, y ofreciendole una a Mary comenzaron a abrirse paso entre las multitudes en busca de rostros conocidos.

Marnie de Lancre - December 31, 2010 07:34 PM (GMT)
Como cada año los de Lancre se habían reunido en casa de uno de los abuelos y aquel año tocaba en casa de los Bau’huin. A los niños les gustaba reunirse con su familia porque apenas veían a sus abuelos y bisabuelos a lo largo del año pero se aburrían con facilidad ya que eran sólo ellos los tres jóvenes presentes y no había gran cosa que hacer. Los adultos hablaban de cosas aburridas que a ellos no les interesaba en absoluto y lo único que deseaban era salir a la plaza de Hourglass Square para contemplar el giro del gran reloj de arena que imperaba en la plaza y el cual daría fin al 2017. Sería una gran despedida pues aquel año no volvería nunca más.

Hacía ya media hora que habían terminado de cenar. Marnie, Coraline e Ilhan abandonaron la mesa y fueron al piso superior a esperar que sus padres les avisaran para salir. La morena se tiró en la cama de invitados y se puso a leer 'Las aventuras de Martin Miggs, el muggle loco' un libro que le había prestado Caroline unas semanas atrás mientras que sus hermanos comenzaban una partida de ajedrez mágico. La joven de vez en cuando despegaba los ojos de las páginas para tenerlos vigilados porque Coraline era conocida por sus trampas y se aprovechaba de que su hermano sólo contara con diez años.

Hacía ya tiempo que había dejado de sentirse extraña por ser la mayor y es que ella siempre había sido la pequeña, el ojito derecho de sus padres, la protegida de su hermano y cuando llegó a la casa de los de Lancre se convirtió en la hermana mayor en un abrir y cerrar de ojos. Por suerte se llevaban bien y en general solían hacerle caso, sobretodo Ilhan porque Coraline iba más a su aire.

- Coraline te he visto… ¿No puedes dejar que tu hermano gane por lo menos una vez? ¿Sabías que no vas a morirte por eso? -

- Eres una mala jugadora -

- ¡Cállate gnomo! -

- ¡No soy ningún gnomo! -

- ¡Sí que lo eres! -

- ¡¡YA BASTA!! – gritó la joven cerrando de un golpe el libro y fulminándolos con la mirada - ¿No podemos tener la fiesta en paz? Quedan tres cuartos de hora para que termine el año y no tengo ganas de empezar el nuevo peleándome con vosotros dos -

Ambos permanecieron en silencio sin atreverse a decirle nada porque una Marnie enfadada era lo último que uno desearía tener que ver. Así transcurrieron los siguiente quince minutos, en silencio hasta que Fleur se asomó por la puerta de la habitación.

- Niños ir a poneros un abrigo. Marnie ¿quieres que te ponga algo en el brazo? -

La joven se contempló las cicatrices y las acarició con delicadeza antes de negar con la cabeza. Pese a que aquellas marcas no fueran a desaparecer nunca Fleur había encontrado el método de disimularlas un poco y aunque el vestido que había escogido para aquella noche no las cubría Marnie tenía pensado ponerse algo para abrigarse así que no había necesidad.

Después de que todos estuviesen listos la familia al completo salió a la fría calle y se dirigió a Hourglass Square donde ya se encontraban algunas familias reunidas y algún que otro mago solitario. Marnie permaneció junto a los suyos observando la decoración y escuchando la música pero de vez en cuando miraba por entre los presentes en busca de sus primos, en especial de Caroline y Jacques, pero quien sabía tal vez de paso veía alguna que otra cara conocida por ahí.

Shawn Notram - January 1, 2011 09:46 PM (GMT)
Solitario, silencioso, así se encontraba aquella noche el oscuro baño en la casa del joven auror. Una nube de vapor era el único acompañante en aquella habitación del muchacho, quien solo cubría la parte inferior de su cuerpo con una toalla blanca. Frente a él se encontraba un empañado espejo, en el que su difuminado reflejo era a duras penas visible por la oscuridad dentro de aquel lugar.

Extendió su mano diestra para limpiar parcialmente aquel libro y poder verse frente al espejo, mojado, algo agitado. Aquel baño de agua ardiente en verdad le había servido para disimular el estado de ebriedad al que había llegado en la mañana de aquel día. No recordaba con quien había estado esa mañana o como había llegado de vuelta a su hogar, lo que podía decir por algunas “marcas” en su cuerpo, era que la había pasado bastante bien.

“Esta será una gran noche” se dijo mientras caminaba, a tambaleos, hasta su cama y caía sobre ella. Cayendo profundamente dormido a causa del alcohol, quizás aquel baño no había sido lo suficientemente bueno para mantenerle despierto.

Despertó hora y media después, llevándose las manos a la cabeza para sacudir su cabello e intentar que su cerebro se enfocara. Al menos ya no se sentía tan mareado y confundido a como se sentía al inicio de la noche. Se llevó la zurda al hombro opuesto, frotándose las uñas de la mano contra su propia piel mientras soltaba un leve bostezo. Pasaron 20 minutos, quizás un poco más cuando Shawn se encontraba vestido a las afueras de su casa, con un elegante traje y su típica melena sobre sus hombros.

Llegó caminando con total tranquilidad a Hourglass Square, donde se suponía debía trabar, siendo un evento importante, tenían que estar alertas pero ¿Qué podía pasar en la tranquila Valgrange? Además, había bastantes aurores más en servicio; él estaba de vacaciones y quería disfrutarlas.

Poco tiempo pasó para que se encontrara con una botella de cerveza en la mano y la compañía de 3 hermosas jovencitas que no podrían pasar de los 22 años. Sus intenciones hubieran pasado más que claras para cualquiera que conociera un poco Shawn y su fama. Aunque claro, las inocentes muchachas no parecían haberse dado cuenta todavía de a dónde iba a llevarlas aquella aventura con un desconocido.

Cada vez estaban más cerca de gritar el “FELIZ AÑO” por todo lo alto, pero los planes del auror eran mucho más básicos y divertidos, poco después de las 12 tomarían rumbo al lugar más cercano en el que pudieran tener algo de intimidad.

Fye Vermeulen - January 1, 2011 11:55 PM (GMT)
Podía sentir todo el agite de su familia, para recibir el año en Hourglass Square. Su madre de un lado a otro, acomodando a Luke, terminando de darle indicaciones a su padre de las posibles catastrofes naturales o no que pudieran pasar. Milou mirandose en el espejo una y otra vez, arreglándose cada centímetro de su pelo... y su padre.... ¿¡Fumando una pipa!?... Negó con su cabeza. Realmente no sabía quien estaba más loco o quien era más insoportable en su casa, si ella o el resto de su familia.

No veía la gran cosa en ese tipo de actividades. Demasiado formalismo como para recibir otro tedioso y bochornoso año, por lo menos para ella era así; realmente para la fama que tenía en la comunidad y la forma en como la trataban, no le provocaban ni mejorar su caracter ni entrar en estado de conciliar el perdón ajeno. ¡Puras patrañas! no creía en la gente.

Si había algo que detestaba de esas fechas era sin duda los estrenos, ¿Para qué?, ¿O era acaso que Valgrange se había convertido de la nada en una pasarela gigantesca?. Al fin cuentas, si iba a asistir a dicho protocolo cultural inutil, era por la comida gratis. Siempre habian familias que traían y repartían comida para todos; aparte, entre tanto alcohol que pronto se propagaría en más de uno podía fumar de su tan preciada María libremente... cualquier cosa: fue bajo los efectos del alcohol.

Ella se adelantó y por... ¿respeto? a su familia, se peinó, luciendo sin duda totalmente diferente. Aunque claro, su ropa no era precisamente de gala, era más a su estilo, era más grunge. Simplemente un abrigo delgado, su típico top de tiras negras, su mini short de mezcladillo y unas mayas que le cubrían el resto de la piel de sus piernas. Lo único que le gustaba del caso, era que tenía calzado nuevo, unas tacones que parecían botas, que sin duda la mataron desde que las vio en una de esas tantas salidas con Jeyne en Soho.

Al llegar a la plaza, con las manos metidas en los bolsillo de su abrigo, que tenía un botón estratégicamente colocado, haciendola lucir que estaba amarrado el abrigo pero de igual manera se podía ver lo que llevaba puesto.

Miró los presentes: familias que no conocía, familias que la conocían -para su desgracia-, personas que la ignoraban, personas que le caían bien y... eww... la costra de la yaga. Estaban tanto su más odiada prima Evelin y la fastidiosa hermana Claypool, que estaba con su irresistible hermano, Demian. Al instante, con solo verlo, su corazón comenzó a acelerarse y por ende apretó su puño para esquivar la mirada si es que de repente sus ojos se cruzaban -con mucha suerte-.Odiaba que le gustara semejante bruto superficial: Cabello perfecto, sonrisa perfecta, hermosos ojos azules, estatura ideal, cuerpo exquisitamente tonificado... Sacudió su cabeza, se había perdido otra vez mirandolo.

Se apartó un poco del lugar, especificamente cerca de un árbol y sacó un cigarro normal para empezar la noche. Le texteó a su amiga Jeyne, la extrañaba. Alzó nuevamente la mirada a ver si había llegado Sunday, pero tampoco era el caso.

Amelia Jones - January 2, 2011 02:42 PM (GMT)
(Post conjunto para Amelia y Paula)

- ¡Paula! ¿Quieres salir de una vez? ¡Vamos tardisimo!

Amelia miró la puerta cerrada del baño con el ceño fruncido. Normalmente era ella la que tardaba más en arreglarse, y el hecho de que esa noche fuera su hermana pequeña la que se hubiera atrincherado tras la puerta no hacía más que molestarla.

- ¡No pienso salir vestida así! ¡Te has pasado muchisimo! Todo el mundo se reirá de mi.

La voz de Paula le llegó medio apagada a través de la madera, pero al oírla no pudo más que soltar un suspiro. ¿Porque le ponían las cosas siempre tan dificiles? ¿Que había de malo en ir a una fiesta de fin de año, vistiendo algo adecuado? Desde luego no podía permitir que Paula saliera de casa vistiendo esos pantalones viejos y la sudadera agujereada que llevaba todos los días...

- Vale, sal, te prestaré una chaqueta que te va a tapar un poco más. Pero nadie se reirá de ti, estás muy guapa.

Mientras intentaba convencerla se volvió a mirar en el espejo, comprobando que su aspecto era impecable y que su peinado continuaba con cada mechón en su preciso lugar. Ya tenia el respectivo hechizo térmico haciendo efecto, de tal modo que no necesitaria abrigo que cubriera su vestido. Le había costado mucho dinero, así que iba a lucirlo.

Volvió la cabeza cuando oyó el pomo de la puerta que giraba, y como Paula salia, caminando insegura sobre los talones que le había prestado, echandole una mirada fulminante a la cual ella le respondió con una sonrisa al ver lo guapa que estaba. Consideraba un crimen estropear el vestido con una chaqueta, pero sabía que de lo contrario no conseguiria sacar a Paula de casa.

Le tendió la prenda a su hermana pequeña y mientras ella se la ponía se acercó para asegurarse que las ondas que tanto le había costado conseguir en su melena seguían en su sitio gracias al hechizo fijador.

- Que sepas que esta es la última vez que me pongo algo que tu me traigas de tu tienda, aunque te haya costado una fortuna. - gruñó mientras tiraba insistentemente del borde inferior del vestido, intentando que le cubriera un trozo más de pierna - Además esta chaqueta no cubre nada.

Amelia la arrastró hasta delante del espejo donde ella misma se había estado mirando unos instantes antes, para que viera el efecto del conjunto entero. Si que el vestido era algo estrecho, pero se amoldaba a la perfección en el delgado cuerpo de su hermana. Además ya había evitado deliveradamente las cosas brillantes o de colores chillones, porque sabía como era Paula.

- ¿Ves? Te queda perfecto. Anda vamos.

Amelia arrastró a Paula fuera de la casa, sin prestar la más minima atención a los improperios que la chica soltaba en voz baja. Una vez en la calle no pudo hacer nada para mejorar la cara de enfado que llevaba la chica, y por mucho que intentó sacarle temas, no consiguió que Paula le dirigiera la palabra en todo el rato.

Al llegar a Hourglass Square vio a varias caras conocidas. Algunas menos gratas que las otras.Amelia frunció levemente el ceño al ver a Shawn por ahí. Desde luego no pensaba saludarlo.
Por suerte vio a Demian y Mary cerca (el vestido de ella no era de los que pasara desapercibidos, y el físico de él tampoco), así que arrastró a Paula a saludarlos.

- ¡Buenas noches! ¿Preparados para dar la bienvenida al nuevo año? - dijo a modo de saludo mientras daba un codazo a Paula para que saludara, pero la chica seguia con su cara de pocos amigos, poco dispuesta a decir nada.

Tamara Lompard - January 3, 2011 01:06 AM (GMT)
[Post Lompard al completo xD]

- ¡Jacques! - Volvió a llamarlo Zeus desde el inicio de las escaleras. – A ver si se va a estar drogando… - Le susurró a Tamara con el rostro serio y una mirada severa. No entendía como podía tardar tanto en ir a coger el abrigo.

- ¡No seas absurdo! Caroline también tarda lo suyo... – Le susurro de vuelta Tamara. ¿Drogarse? ¿Dónde tenía la cabeza Zeus? Mira que ir a pensar eso de su hijo, que ella hubiese sido “Miss Rebeldía” y se hubiese metido toda la mierda que le habían ofrecido en el cuerpo no quería decir que ellos fueran a hacer lo mismo.

- ¡Caroline! – Llamó inmediatamente después Zeus a la chica mirando a Tamara seguidamente.

- Tampoco hacía falta eso...

- ¡Aclárate!

Aquella Nochevieja, como la mayoría de fechas importantes del calendario, los Lompard habían estado cenando en la casa de los Jones justo al otro lado de la calle; y antes de dirigirse a la celebración de HourGlass Square habían decidido hacer una parada en casa para que Caroline y Tamara se cambiaran los tacones por algo más cómodo. Antes de salir por fin del baño que compartía con su hermana, el muchacho se detuvo un segundo más en el espejo y tocándose con cuidado el cabello intentó alborotárselo algo más para que no fuera tan obvio que se había pasado los últimos quince minutos arreglándose. La sonrisa que mostró ante su reflejo se petrificó cuando al darse la vuelta se encontró con su hermana en el umbral.

- Papá y mamá empiezan a estar histéricos – Se limitó a decirle. Nunca se había metido con él por ser tan presumido, ¿por algo Tamara era su madre, no? – Venga, vamos... – Caminó por el pasillo seguida del muchacho hasta llegar al pie de las escaleras donde se encontraron con la severa mirada de Zeus – Mea culpa. Quería retocarme el maquillaje y le pedí a Jacques que me trajese las cosas...

Un “¿Ves lo que te decía?” fue lo único que necesitó Zeus para volver contra Tamara y ésta a su vez contestarle. Caroline negó con la cabeza mirando unos segundos a Jacques que se limitó a ir hasta la puerta de la entrada – Como sigáis así vamos a llegar tarde.

La chica por su parte se cruzó de brazos mientras sus padres seguían con aquel jueguecito - ¡Bueno! ¡Ya basta! Parecéis dos críos.... ya sois mayorcitos para tanta tontería. Así que... o os ponéis en camino ahora mismo o nos vamos solos. – Aunque tenía que admitir que todo aquello le parecía divertido, sobre todo si se tenía en cuenta que a los diez minutos era como si nunca hubiese pasado. Miró unos segundos a sus padres antes de salir por la puerta seguida de Jacques.

- A veces me pregunto si de verdad ellos son los adultos y nosotros los adolescentes – Murmuró la castaña antes de coger a su hermano del brazo.

- ¡Te hemos oído Carol! – Oyó que decía su madre a sus espaldas. Se volvió unos segundos para observarles en silencio. Habían hecho exactamente el mismo gesto de tomarse del brazo que habían hecho los hermanos. Caroline sonrió de medio lado a Jacques que le devolvió el gesto. Quizá sus padres no eran como sus tíos o otras parejas, quizá no eran de aquellos que hicieran muestras de afecto en público (o al menos no de forma asidua) pero sus dos hijos podían estar seguros de que se querían como nadie. Sabían que se desvivían el uno por el otro y que harían cualquier cosa que hiciera falta. A pesar de todo lo que pudiera pensar la gente de que fuesen una pareja extraña. Siguieron caminando en silencio antes de que Jacques le susurrara a Caroline algo de que alguien se iba a alegrar de verla, sobre todo con ese vestido, a lo que la muchacha respondió con una mirada fulminante antes de seguir caminando. Nunca le había gustado entrar en los juegos aquellos y no empezaría aquella noche.

Siguieron caminando hasta llegar hasta HourGlass Square, hablando de cualquier cosa. La muchacha miró con sus ojos azules el panorama y se dio cuenta de que su hermano hacía exactamente lo mismo. Anthares, Shawn aquel auror con el que había compartido algunos almuerzos en San Mungo, Fye Vermeulen, Demian, Mary, Amelia y Paula.

Jacques levantó una mano para saludar a los Claypool y a Amelia, dedicándoles una amplia sonrisa. Esperaba que su primo tuviera un buen plan para continuar con la noche, no se había vestido así solo para ir a la plaza con sus padres. ¡Cual fue su sorpresa al darse cuenta que no era el único que aquella noche había cambiado su forma de vestir! Río por lo bajo al darse cuenta que la chica de aquel grupo con el vestido plateado era nada más y nada menos que Paula. No quería ni pensar cuanto trabajo le habría costado a Amelia ponerle aquel modelito…

- Vamos con Marnie, anda. – Caroline le instó a su hermano que se limitó a asentir ante su petición. La muchacha volteó la mirada un segundo a sus padres que con un simple gesto le dieron a entender que se quedaban donde estaban por el momento. Se limitó a encogerse de hombros mientras se acercaban a Gwendal y familia.

- Buenas noches – Saludó Jacques a todos los allí presentes, añadiendo también un efusivo abrazo a cada uno de los de Lancre.

¡Hey! ¿Cómo estáis? Que guapa vas Coraline – Le guiñó un ojo graciosa antes de volverse hacía Marnie y mirarla de arriba abajo unos segundos – Tú también estás muy guapa.

- Sí, Caroline tiene razón. – Añadió el joven Lompard antes de estrechar a su prima entre sus brazos. Terminadas las presentaciones, se giró hacia el reloj y comparó la hora con la del suyo de pulsera. Perfectamente sincronizados. Se frotó las manos intentando entrar en calor.

Del mismo modo que estaba haciendo su padre unos metros más atrás, justo antes de rodear la cintura de Tamara con un brazo. – Cuando lleguemos a casa, tú le revisas la habitación a Caroline y yo a Jacques.

- Deja ya de decir tonterías. – Le contestó la castaña fulminándolo con la mirada en primera instancia pero después se acercó a él para apoyarse ligeramente sobre su pecho. Lejos de la muchedumbre y de las miradas curiosas, ambos se sentían mucho más libres para exteriorizar sus sentimientos.

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Vestimenta:
Zeus, Tamara, Caroline y Jacques

Shawn Notram - January 3, 2011 01:59 AM (GMT)
-Después, cuando todos se marchen podríamos ir a un lugar más privado a divertirnos de verdad- le dijo a una de las chicas mientras bebía nuevamente un sorbo de aquella cerveza y peligrosamente besaba su mejilla. La joven, lejos de intimidarse o molestarse por aquello simplemente se conformó con sonreír pícaramente y cubrirse parcialmente su rostro con la mano mientras veía de reojo sus amigas.

Apoyó ambos codos en la barra a su espalda para ver mejor a las tres muchachas mientras sonreía con amabilidad y calma, dejó la cerveza vacía en la barra y tomó otra que estaba ya preparada para él. Vaya que aquella noche podría prometer bastante si las coas salían como tenía planeado. Lo peor que podía ocurrir es que se quedara con 1 de las tres muchachas y eso no era precisamente malo.

-Dime preciosa, ¿le tendrás compasión a esta pobre alma atormentada, inexperta en el arte sentir el amor?- preguntó fingiendo inocencia con una de sus frases baratas, que aparentemente estaba surtiendo efecto pues las tres jóvenes se apiadaron de su acompañante, abrazándolo entre las tres. Una sonrisa pícara se dibujó en su rostro mientras no le veía y llevó su diestra al rostro de la chica con la que había coqueteado al inicio, sujetando su mejilla y acercando sus ojos a los de ella para verle directamente a los ojos con aquel gesto incitante y que transmitía el inmenso deseo que tenía de llevarla a ver estrellas.

-¡APARTA TUS MANOS DE MI MUJER!- Dijo un hombre que se abría paso a empujones entre la multitud con cara de muy pocos amigos, al llegar frente a Shawn lanzó un puñetazo hacia este pero el joven auror logró esquivarlo y por reflejo extendió la pierna para que el hombre tropezara y callera.

-Lo siento amigo, no tenía idea- dijo en tono burlesco para girarse hacia las tres muchachas que se habían alarmado por todo aquello, no estaba en los planes de ninguno de los cuatro que se diera esa situación. Les dedicó una sonrisa a modo de despedida.

-Señoritas- exclamó a modo de despedida mientras robaba un fugaz beso de aquella joven, frente a su esposo que pareció estallar en cólera al momento de ver aquel gesto y se puso de pie rápidamente.

-Búscame, podríamos tener el año nuevo que merecemos- declaró guiñándole el ojo a la chica y saliendo a toda prisa lejos del lugar, esquivando a las personas que ya se habían llegado hasta la celebración del año nuevo y alejándose del celoso hombro que buscaba arremeter en su contra.

No es que no pudiera calmarlo fácilmente con un buen botellazo en la cabeza, pero siendo un auror tenía que dar el ejemplo y ya bastante lo comprometía su peculiar forma de ser, serpenteando así entre el mar de gente logró llegar a un puesto de comida.

Un suspiro se escapó de sus labios mientras apoyaba la espalda de la pared de aquel local intentando calmarse. A pesar de la situación aquella picaresca sonrisa no se había desaparecido en ningún momento de su rostro y es que a pesar del mal final, se había quedado con un beso de la chica.

-Demonios, he olvidado mi cerveza- soltó maldiciendo por un instante, bastante molesto, por el pequeño detalle. De pronto sintió como una mano le tomaba del hombro y se volteó esperando a que se tratara de alguien conocido y no de aquel esposo enfurecido.

Colleen Cole - January 3, 2011 03:39 AM (GMT)
¡Que suerte, le habían dicho! Con tanto movimiento en la residencia de los Cole por la cena de año nuevo segurito que Connor caía rendido en su cama y a ella le dejaba la noche libre para recibir el año nuevo con sus amigos.

...

Aha.

Pues una de dos. O Connor era un caso especial y distinto a todos los niños de su edad, o las personas que le habían afirmado tal cosa tenían tantos años sin cuidar de un bebé que no se daban cuenta de cuan falsas eran sus palabras. La ultima vez que el pequeño de ojos azules habia caido en los brazos de Morfeo fue alrededor de las 3 de la tarde y desde entonces no había parado. Ni la música del abuelo Richard durante la cena bastó para arrullarlo y definitivamente no iba a darle a probar del budín de chocolate de la abuela Clarisse. Darle a probar azúcar a esas horas era sentencia segura...

El Alcalde de Le Valgrange y su mujer habían partido temprano a Hourglass Square. Ella les alcanzaría más tarde ya que se encargara de limpiar el comedor y la cocina y arreglar a Connor, pues algo tenía muy claro: nadie iba a cuidarlo esa noche más que ella y no iba a perderse la fiesta de año nuevo, aun y cuando para ella solo consistiera en la cuenta hacia atrás, un par de felicitaciones y volver a casa.

Arropado en capas y capas de tela para que no cogiera frío, Colleen terminó de arreglar al niño que lucía orgulloso su chaqueta preferida y más calientita. Ella terminó de arreglarse, se sacudió las arrugas del vestido, se echó el abrigo encima y tras coger su bolso (encantado para llevar dentro todas las cosas de Connor, por supuesto), partió hacia la plaza a reunirse con el resto de la Ciudad. Afortunadamente Connor caminaba ya solo y no debía cargarlo a todo momento, aunque por supuesto que llevaba puesto un arnés sujeto a la muñeca de su madre. Así él era libre de moverse por la acera mientras iban de camino y ella no entraba en pánico si lo perdía de vista. Alguna señora en el mercado había puesto el grito en el cielo una vez cuando vio que traía al pequeño "con correa para perro", pero en lo que a Colleen respectaba, el pequeño aditamento era una verdadera bendición.

Llegaron faltando 20 minutos para la media noche. Cuando comenzaron a acercarse a la zona más concurrida fue que tomó al niño entre sus brazos y lo cargó. Nada como hacer pesas con 12 kilos de bebé para fortalecer los músculos. Inmediatamente comenzó a buscar rostros conocidos. Alcanzó a divisar a los señores Lompard abrazados y. aunque quería saludarlos y felicitarlos, intuía que mejor esperar un poco. Por fortuna si ellos estaban ahí, seguramente Caroline no debería andar muy lejos. Cargando a Connor, que a su vez sujetaba sus manitas al cuello de su mamá siguió abriendose paso hasta encontrar a los hermanos Lompard con el resto de su familia... bien, un saludo rápido y a seguir circulando, tampoco quería importunarlos.

- Caroline! Jacques! - Sonrió ampliamente al acercarse y llegar Connor echó a reir al ver a su madrina.. - Hola Marnie! - Saludó a la morena y tras ello sonrió cortés a la familia de Lancre.

- Feliz lo que queda de 2017 a todos. - Les dijo alegre y se paró al lado de su amiga. Al encontrarse con la mirada del menor de los Lompard sonrió un poco más tímida aunque inmediatamente trato de desviar la atención hacia otro punto. - Que 2018 sea todavia mejor! - Mientras tanto, en sus brazos Connor se removía inquieto estirando sus bracitos a Caroline en espera a que la ojiazul lo alzara.

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Marnie, te postee en relaciones ^^

Ethan Corr - January 3, 2011 11:41 AM (GMT)
En la casa de los Corr se podía respirar el nerviosismo en el ambiente. Todos, excepto Shaleen e Ethan, estaban que no podían estarse quietos sobretodo Aislin que parecía la más deseosa de que llegara el nuevo año. El joven ignoraba el por qué puesto que tan sólo dejaban un año atrás y comenzaban uno nuevo. Como no fuese porque pensaba que sería un mejor año para la magia, no lo entendía.

El muchacho ayudó a su madre a recoger la mesa y a limpiar los platos sucios mientras que sus hermanas iban a elegir un nuevo vestido para Aislin ya que Mia se lo había manchado por accidente y la joven se había empeñado en escoger otro a pesar de que con un fregotego hubiese quedado como nuevo. Seguramente llegarían nuevamente tarde por culpa de Aislin. Siempre era ella la que los retrasaba cada vez que debían acudir a algún tipo de evento porque siempre parecía encontrar un contratiempo en el momento menos oportuno.

- ¡AAAAAAAH! -

El chillido de Aislin sobresaltó a su madre y mandó a Ethan ir a averiguar qué demonios le había sucedido ahora a su hija. Al entrar en la habitación de la castaña se encontró a ésta encima de la cama y a la pequeña riendo a carcajadas.

- ¡Ethan controla a tu maldito bicho! ¡Lo he encontrado hurgando en mi armario! -

El joven ignoró a su hermana gritona y se aproximó al armario para retirar una camiseta que cubría a Fredje, su hurón, el cual trepó por el brazo de su amo hasta situarse en su hombro. Cuando se dio la vuelta se encontró con que Aislin le acababa de tirar la almohada a Mia por haber estado riéndose de ella, cosa que hizo que pusiera los ojos en blanco. ¿Cuándo iba a madurar?

- Venga Mia dejemos que la princesita termine de cambiarse – dijo en tono burlón y guiñándole un ojo a la pequeña.

Estuvieron a punto de dejarla en casa cansados ya de esperarla puesto que había terminado como unos veinte minutos más en cambiarse después de aquel nimio incidente. Ya podía proponerse para año nuevo ser más puntual.

Ethan tomado del brazo por su hermana menor caminó junto a sus padres charlando con ellos mientras Aislin seguía refunfuñando como tan bien sabía esperando que sus padres les diesen la razón o a saber qué esperaba que le dijesen. Al llegar a la plaza lo primero que hicieron fue ir a ver a los músicos más que nada porque Mia los arrastraba hacia ellos. Luego Mia empezó a hablar al chico y éste asentía a todo lo que su hermana le decía pero lo cierto es que no la estaba escuchando ya que estaba bastante ocupado buscando a Caroline. Le hubiese gustado invitarla a cenar aquella noche pero no se había atrevido y de todos modos ella hubiese preferido pasarla con su familia como era lógico.

- Ahora regreso -

El muchacho se alejó de su familia y se introdujo entre la multitud de magos ya congregados en la plaza en busca de la castaña de ojos azules. Dio varias vueltas antes de encontrarse con los Lompard. Lo primero que hizo fue dirigirse hacia los padres de la joven y a su familia para saludarles y luego se acercó a Caroline por detrás y colocó suavemente la mano izquierda en su espalda mientras acercaba sus labios al oído de la chica.

- Estás realmente preciosa aunque creo que me quedo corto -

Tras susurrarle aquello le dio un beso en la mejilla y se separó de ella para volverse hacia Colleen, el pequeño Connor, Jacques y Marnie.

- Pero bueno cada día estás mas grande – exclamó el joven al ver al pequeño que parecía estar ansioso porque Caroline lo cogiera en brazos -Que, ¿impacientes por saber lo que nos deparará este nuevo año? -

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Atuendo

Jose Castaño - January 4, 2011 01:19 PM (GMT)
Si había conseguido escapar de su genial familia en nochebuena y Navidad, en el último día del año no le habían salido las cosas como esperaba. A las seis de la tarde, media hora antes de que el joven Castaño se fuera a ver a Mary para felicitarle el año nuevo, apareció su madre con seis bolsas de la compra a rebosar de comida; y sin saber si se había ayudado de algún hechizo o por si el contrario resultaba ser la hermana secreta de Sansón, Danielle dejó las bolsas encima de la mesa y le dedicó una sonrisa triunfante. La cena iba a ser en la casa de Jose… Por desgracia.

Así pues, la tarde pasó sin complicaciones para ellos, Danielle sin parar de cocinar y su hijo yendo para arriba y para abajo planeando cómo echarlos de su casa. Pero por desgracia para él, no encontró ninguna excusa y a las nueve y media de la noche ya tenía también a su padre y a su hermana allí metidos. El ambiente fue muy tenso los primeros veinte minutos de la cena, pero con las primeras copas de vino vacías los ánimos subieron y sorprendentemente los comentarios dejaron rápidamente de ir dirigidos con un doble sentido hiriente.

No hablaron durante toda la cena de lo mal que lo hacía uno o el otro, simplemente hacían tonterías por hacerlas, producto del líquido rojo y dulzón que tanto había rellenado cada una de las copas que habían encima de la mesa, a excepción de la de Andrea, que aunque sus ojos brillaban cada vez que oía la palabra “más vino”, su madre no le permitió ponerse ni dos dedos de la bebida. Los mofletes de ambos padres estaban rojos como un tomate y la corbata que llevaba Javier pronto abandonó su cuello para subir hasta la frente y así sujetar un flequillo imaginario.
El único problema de la velada fue que padre e hijo no intercambiaron ni una sola palabra, posiblemente por costumbre, o posiblemente porque a pesar de que el alcohol hubiese relajado el ambiente, el rencor que se tenían ambos no se iba así como así.
Pero la hora de irse llegó y sorprendentemente los cuatro arreglaron el destrozo que habían hecho durante a cena después de haber jugado a meter pelotas en una basura usando cada uno su varita.

Nada más llegar a la plaza se separó de sus padres, al igual que su hermana, quien no tardó en encontrar a sus amigas. Y buscó con la mirada alguna cara conocida. Llevaba puesta una bufanda negra que le cubría parte de la cara, no solo porque hacía frío, sino para disimular el claro rubor que le había provocado el vino.

Pudo ver entre la multitud a Caroline y a Jacques, aunque prefirió no acercarse a ellos, siempre lo hacía, le encantaba fastidiarles, pero esa noche no lo iba a hacer. No quería amargarles la fiesta, así que continuó andando, sin encontrar a nadie, hasta que vio a lo lejos a una chica fumando, alejada de la plaza. Sonrió y se acercó a ella. ¡Hoy era un día de celebración! ¿No le iba a invitar a un cigarrín acaso?

- ¿No me vas a invitar a un cigarro? –Le preguntó a la joven Fye sin ninguna vergüenza- Vamos, que hoy es nochevieja

Brownie Tanorie - January 4, 2011 05:44 PM (GMT)
El festejo de año nuevo estaba por llegar y por ello la Taberna de Scarlet Moon lucia menos llena que antes, inclusive solo había pocos clientes que venían compraban suficiente alcohol y bebidas para marcharse de inmediato.
Aspros había cerrado temprano, puso un mensaje de “Volvemos a las 2am” porque sabía que como todos los años, los clientes frecuentes, los viejos amigos y conocidos pasaban a terminar la madrugada en el bar entre vino y fiesta.
Pero ella no quería levantarse ese día. No había pasado ni una semana de la última luna llena y aunque la poción matalobos había sido perfecta no dejaba de sentirse cansada y estaba segura que se vería más pálida que de costumbre.
Estaba debajo de las cobijas, Brown nunca le había gustado el frio y mucho menos la nieve y esa noche se había pronosticado una de ellas, inclusive le había dicho a Aspros que si era mucha molestia si cenaban cerca de la chimenea donde hiciera mas calor. No fue necesario, su padrino con un encantamiento especial aclimatizo el lugar y el calor se dejo sentir dejando mas cómoda a la joven.

Estaba negada a salir de la casa, tenía ya puesta su pijama y con toda la decisión de recibir el año nuevo tirada en la cama mirando películas de terror y con chocolate caliente.
-¿No vas a ir a recibir año nuevo en el pueblo? –pregunto su padrino recibiendo la misma negativa en la hora de la cena. Brown había hecho una majestuosa cena con pavo, ensaladas y pastas, muchísima comida para solo dos personas.
Miro su copa de vino rosado espumoso, las burbujas la distraían un instante.
-Hace mucho frio –dijo secamente
-ponte un abrigo… -
-me pareció que vendrán clientes en la noche…-
-ya cerré…
-es que tengo sueño, estoy cansada…-
-dormiste toda la tarde…! -
-hum… me… fracture la pierna no podre caminar… Bueno, aun no me la fracturo pero me caere apenas me levante de la mesa, te he dicho que soy vidente?-
-Brownie… -
Aspros suspiro, ella sabía que él no la iba a obligar y que siempre que pudiera cumpliría todo lo que ella quisiera, pero entonces al verle comprendió que a lo mejor estaba siendo bastante egoísta con él, tal vez parte de la felicidad involucraba a veces ceder un poco.
-Vale… pero solo si me prometes que te vas a divertir más que yo…sin preguntar a cada segundo si estoy bien… -
El ex –auror le sonrió y asintió con la cabeza. –Estás segura? -
-No me hagas arrepentirme… -


Asi pues, no se vistio con la gran cosa, uns medias térmicas, un blusón largo, botas, un abrigo caliente, una bufanda y por supuesto una boina para cubrirse el frio, si comenzaba a nevar no quería estar ahí congelada.
Le dijo a Aspros que se adelantaría, a buscar a algunas amigas o a ver quien se encontraba desde luego, eso si, como compensación se llevaría alguna buena botella (bajo la excusa de recomendar la taberna) que podría degustar mas tarde.
Fue por Nox su cuervo, (un ejemplar bastante viejo y roñoso que se había encontrado un dia un crudo invierno, le había dado de comer y este nunca se fue) y le puso en el pico un poco de comida y después una carta enviada a Lucian Den Adel, un viejo amigo suyo.

Tras ello salió de la casa y se dirigió hacia Hourglass Square, en su camino encontró a muchos conocidos a los cuales la saludaron algo escépticos de ver a Brownie en un clima tan frio y festejando año nuevo.
No fuera que la joven fuera antisocial o timida, es solo que en aquellas celebraciones tan familiares… No se sentía muy cómoda cuando por familia solo contaba ya con Aspros y su abuelo. Pero tenia amigos y conociendo a la gran mayoría ya deberían estar ahí festejando.
Se acerco a la plaza, miro de reojo el reloj y este parecía ya pronto dar las horas correspondientes para que todos gritaran el feliz año nuevo.
A lo lejos distinguió a Fye y con ella… Jose. Brownie suspiro y negó con la cabeza un poco, recordando en el pasado la relación tormentosa que habían llevado, sin embargo ahora era diferente, tal vez por el hecho de que habían madurado… O tal vez por el hecho de que no tenía que torturarlo mas mintiéndole, dejándole de ver las noches de luna llena.

Se dirigió hacia ellos con una sonrisa, cuando en su camino se topo con un rostro conocido, Shawn quien estaba recargado quejándose por haber perdido su alcohol. Brownie le dio un golpecito en el hombro llamando su atención.
-si no pierdes la cabeza es porque la tienes pegada al cuello… -le dijo con una sonrisa mientras le moestraba la botella de Ron “Del Enano Negro” un Ron mágico bastante fuerte que sabia muy bien. –Ya no te angusties, soy la salvadora de la noche, voy con unos amigos ¿vienes?… -le hizo un ademan de que la siguiera mientras se dirigía a donde estaba Fye y Jose intentando abrirse paso entre la multitud.

En su camino encontró a mas conocidos, entre ellos a Ethan y Collen, Brownie sonrio suavemente al verles, y coincidio en que ellos realmente no sentian tanto frio como ella al ver sus vestidos, de hecho los veia tan arreglados a todos que se pregunto si no venia demasiado sencilla...Demasiado ella para ser verdad. No importaba, luego le preguntaria a Collen, mas adelante pasaría a saludarlos.
Cuando al fin llego con Fye sonrio mas abiertamente. Miro a Jose de la misma manera y le quito el cigarrillo de la boca a Fye para encender el suyo.
-Y dime guapa, ¿estas disponible esta noche? –pregunto con una risotada para darle un beso en la mejilla y tas ello otro a Jose.
-El es Jose y ella Fye, Fye, Jose no sabia que se conocían y si no se conocen ya lo hacen…Este es Shawn… listos para celebrar el año… -saco la botella de Ron y les sonrio. –Yo si, y ahora ustedes también, cortesía de la casa…-

Shawn Notram - January 4, 2011 06:28 PM (GMT)
Una sonrisa se dibujó en el rostro el auror al ver a la joven Brownie frente a él. Era un alivio encontrarse con un rostro familiar el cual no le trajera problemas, al menos no por el momento. Dejó escapar un suspiro más tranquilo, era claro que a estas alturas no podría encontrarse de nuevo con aquel hombre lastimado en su orgullo y además, al ver la botella en las manos de la chica cualquier problema parecía menos importante.

-No estoy seguro de que de enterarse tu padrino apruebe que andes bebiendo por ahí sola, asi que te acompañaré solo para cuidarte, ya sabes, por si acaso- dijo disfrazando su anzuelo de deber, además que cualquiera apoyaría su discurso en que era lo más correcto a hacer… que el auror tuviera intenciones diferentes, era otra cosa.

Conocía bien a la joven Tanorie, estaba actualmente cursando su entrenamiento para auror y Frida estaba encargada de guiarle, aunque por alguna razón no se imaginaba a su compañera moldeando la mente de alguien tan rebelde como Brownie Tanorie. Sin duda, tendría que tomarse muy en serio su trabajo, aunque no era algo que fuera poco común en la Brasilera, indudablemente era él uno de los pocos aurores que se tomaban con calma y relajo su trabajo.

-Por cierto ¿No has visto por aquí a tu tutora? Seguramente si me descubre por aquí me reprenderá por no estar trabajando, pero es año nuevo y no tengo muchas intenciones de perderme la fiesta por estar viendo como no se mueve nada en el bosque- explicó tratando de seguir a la chica entre las multitudes, saludando por igual a sus conocidos en el camino hasta que llegaran frente a los amigos que había estado buscando y escuchando su presentación.

Le regaló una amplia sonrisa a Fye cuando sus miradas se encontraron, ya le había conocido en la casa de Alexia aunque por varios motivos no se habían podido conocer demasiado. Le parecía una muchacha bastante agradable y simpática, aunque aquello era solo una primera impresión, besó su mejilla y se giró para encontrarse con su otro acompañante, extendiéndole la mano a modo de saludo y presentación.

-Encantado- dijo amablemente al muchacho antes de que Brownie volviera a informar del motivo que le había pegado a ella en aquel momento. Que tener una botella de ron, de tan buena calidad, tan cerca era algo que no se podía dejar pasar. Lo único que esperaba era que a diferencia de él y Brownie, el resto de sus compañeros no fueran de tan buena bebida. Eso le daría una excusa para “tomar” la botella en pro de su seguridad y bienestar.

“Tantas chicas y yo tan sobrio” pensó mientras miraba a su alrededor al mar de gente que concurría en la plaza. Algunos conocidos, otros no tanto, algunas viejas aventuras que no habían terminado muy bien, aquella noche Hourglass Square estaba lleno de todo tipo de conocidos y gente llena de esperanzas de que el nuevo año trajera mejores cosas que el que se acababa. Una oportunidad para comenzar a hacer bien las cosas aunque para Shawn era solo un día para continuar con su estilo de vida.

Frida do Carmo - January 4, 2011 08:44 PM (GMT)
Sólo presentaban minutos para que el año nuevo se diera. Los magos y sus familias se habían reunido en la plaza para disfrutar de la agradable velada. Sin embargo, el cuerpo de aurores no podía descansar ni festejar tan rápido como el resto de la población. En aquellas festividades era donde más estricto el control se ponía, nunca se sabía si por bajar la guardia habrían ataques al respecto... al menos así lo veía Frida que posiblemente estaba un poco neurótica, más de lo acostumbrado.

Quizá por aquello, Evangeline le pidió que fuera festejar aunque sea unas horas y luego a eso de las 2:30 am, volviera a sus actividades normales. Frida, con gusto aceptó, aunque si bien, faltaba menos de 20 minutos y ella seguía en una túnica, arrugada y sucia. Sin embargo, antes de dejar el local, le preguntó a su jefa si en realidad era bueno dejar las cosas, a lo que le respondió que estuviera tranquila, que el cuerpo de aurores era bastante competente y ella lo sabía.

La brasilera solo descansaba cuando las cosas transcurrían con relativa calma luego de alguna victoria en cualquier misión en la que esté. Si bien, se apareció en su casa, como si algo le faltara. Puso sus manos en las sienes; tenía que aprender a relajarse. Miró el reloj colgado en la sala de su casa, faltaba realmente muy poco, así que sin más se dio una ducha de apenas 10 minutos, con un hechizo secó su cabello y con gomina se lo arregló. Por suerte su cabello natural caía en ondas que parecían arregladas, pero no era así, por lo era un punto a su favor. Decidió utilizarlo suelto, llevaba ya un largo tiempo utilizando una cola de caballo, para ir a trabajar, así que decidió que era mejor suelto para "cambiar" su look.

Muchas veces a la brasilera, podía hacer dudar a más de uno con respecto a sus gustos a la hora de vestir y a su actitud. Fuera del trabajo podría aparentar ser superficial y poco seria en lo que hacía ya que le encantaba la moda, comprar ropa y zapatos por montón, y salir sin maquillaje era un pecado para ella. Pero no podía evitarlo, amaba el buen vestir, y nada contrarresta a lo otro, ya que todo el que le conocía bien podía saber lo estricta que era en horas laborales... no por nada era la mano derecha de la Jefe de Aurores.

Si bien, ya tenía un vestido para alguna ocasión especial decembrina que se le presentara (puesto que perjuraba que iba a pasar el Año Nuevo trabajando), así que decidió estrenarlo. El vestido blanco era exquisito y lleno de encajes, luciendo cierta sensualidad ya que se podía ver hacia dentro. Por eso, cargaba un vestido con función de funda blanco y simple por debajo.

El blanco siempre había sido un buen color para contrastarlo con su piel. Sacó tacones de un amarillo mostaza y poco maquillaje, apenas un brillo en sus labios, poca sombra grisácea en sus ojos y algo de rubor, no mucho. ¡Voila! ya estaba lista.y justo a tiempo. Por lo que se dispuso a volver a aparecer en la fiesta, sin olvidar un bolso pequeño donde podría guardar su varita y así lucir poco amenazante.

Caminó con porte que siempre cargaba. Se había aparecido, sin duda más alejado de lo habitual a donde se centraba la verdadera celebración. Fue cuando se comenzó a acercar, a un grupo de personas logró divisar a lo lejos cerca de un árbol.

Cuando se acercó logró distinguir a Brownie, quien el sonrió de oreja a oreja, incluso, con lo que le permitían los tacones ir corriendo, que más bien parecía que estuviera trotando para así darle un abrazo.

- ¡Brownie! me alegra que estés aquí - Dijo saludandola con ese cálido abrazo, junto con un beso en la mejilla. Luego detrás de ella, vio a Shawn, por lo que su semblante cambió completamente a uno más disgustado - ¡Con que aquí has estado toda la noche! - Igualmente se acercó a darle un beso en la mejilla, cosa que su enojo anterior era algo así como una especie de broma - ¡Se nos perdió unos papeles importantes y como te necesitabamos... por suerte a las 3 horas los logramos hallar - Dijo, explicandole el por qué del enojo. Luego se dirigió a otros dos chicos que no conocía - ¡Hola! Soy Frida, un gusto - Dijo con una sonrisa igual y ofreciendo su manos para saludarlos.

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>> Atuendo que Frida utiliza <<

Selene Goldman - January 4, 2011 09:59 PM (GMT)
(es de Michael y Selene)

Como casi cada día desde que vivían en Le Valgrange, Selene y Michael habían cenado juntos, lo que diferenciaba ese día de los demás era que la cena había sido antes de lo normal, y que después se irían a la plaza del pueblo para celebrar la entrada de año con todos los habitantes de la comunidad.

Después de cenar se fueron cada uno a sus respectivas habitaciones; Mike para escoger que ponerse, y Selene para arreglarse como ya llevaba pensando unos días atrás. Una hora más tarde Mike estaba sentado en el sofá sentado e impaciente, vestido con unos tejanos y un jersey negro, esperando a que su hermana se dignara a salir de la habitación.

- ¡Por fin! – Exclamó cuando por fin Selene apareció. La miró reconociendo que su hermana tenía potencial, pero no se lo dijo. - ¿Y para esto has tardado tanto?

La chica se había puesto un vestido corto y negro con lentejuelas, con unas medias de vinilo y unos botines también negros. Lo iba a combinar todo con una chaqueta de cuero. Se había pintado como siempre, un poco de negro en los ojos y listos. En lo que más había tardado era en rizarse el pelo; con lo largo que lo tenía y lo liso que era había sido una tarea difícil, pero al final lo había conseguido.

- Siempre tan halagador… - Fue lo único que respondió antes de coger la chaqueta y salir por la puerta, seguida por Mike. Sabía que su hermano nunca le diría “¡oh! ¡Que guapa estas!”, por eso pasaba siempre de sus comentarios.

Una vez en la fría calle, le hizo un gesto a Mike para que se acercara hacia ella y cuando lo tenía suficientemente cerca le agarró del brazo. Él protestó e intentó soltarse, pero el agarre y la cara de súplica de Selene fueron más fuertes y al final dejó de oponer resistencia, resignándose a aparecer así en medio del gentío.

Como cada fin de año, la plaza estaba llena de gente, algunos que conocían y otros que no y como cada año, se pusieron los dos a buscar como frenéticos a algún conocido. Los dos hermanos se querían mucho, pero no estaban dispuestos a pasar el fin y el inicio de año en compañía del otro.

- Genial, allí está Marnie. – Era la primera amiga que Sel había podido divisar. – Voy a ir para allá.

- Bien, yo he visto a Caroline y Ethan por ahí también. – Mike había visto a dos de sus amigos también. – Bueno, feliz año, nos vemos en 2018. – Bromeó.

- Nos vemos el año que viene. – Sel le siguió la broma.

Se abrazaron y empezaron a andar cada uno en la dirección donde había visto a sus amigos, contentos de librarse del otro. Solo habían recorrido diez pasos y giraron sus cabezas a la vez, encontrándose con que el otro seguía a su lado.

- Mike, me parece muy bien tu paranoia de hermano mayor, que me protejas y eso, pero esto ya es pasarse, ¿no crees? – Sel estaba molesta por la actitud que tenía siempre con ella.

- ¿Qué? Que yo estoy yendo a buscar a gente. – Señaló hacia donde estaban sus dos objetivos.

- Oh no… - La rubia siguió la dirección que le marcaba y casualmente era la misma en la que se encontraba Marnia. – Bueno, pues parece que vamos a estar juntos un poco más de año. Le sonrió señalándole a su amiga con la cabeza

- Que le vamos a hacer.

Mike le pasó el brazo por los hombros a Sel y llegaron donde estaba el numeroso grupo. Como estaban distraídos hablando no se dieron cuenta de su llegada, al mayor le salió su rama bromista; puso una de sus manos a escasos milímetros de la espalda de Caroline, y la otra a escasos milímetros de la espalda de Ethan.

- ¡Feliz fin de año! – Gritó mientras les empujaba esperando asustarles. Se puso a reírse de ellos.

Acto seguido Sel les rodeó y se fue directa a abrazar a Marnie. Acto seguido los dos hermanos le felicitaron el año a la resta de familiares y amigos que se habían reunido a su alrededor.

Mike vio a Shawn a lo lejos, se alegró mucho que su amigo estuviera por allí. Agitó mano en su dirección esperando que le hubiera visto, ya luego iría.

Eli Ford - January 4, 2011 11:18 PM (GMT)
<<Post conjunto de Eli, con su prima Danielle, su hermano Sam que sera creado en breve, y la colaboracion de Alexia, la cual su user ha dado consentimiento para ser usada en este post>>

Hacia ya tiempo que no les veía, la ilusión invadía cualquier rincón de su cuerpo y de su alma. Eli amaba a muchas personas, pero a ninguna tanto como a las tres personas que iban a pasar esa noche tan especial, junto a ella. Sus padres y su hermano pequeño, llegaban de América através de la red flu. La última vez que les vio fue en verano, cuando Eli gano el campeonato con su equipo de Quidditch.

La joven rubia decoro la casa de forma sencilla y elegante, y se puso su vestido verde oliva, para tan ilustre visita, el primero en aparecer en la chimenea del salón fue Sam, su hermano pequeño, que lucia un traje negro, una camisa negra, combinada con una corbata escarlata, y unas converse a juego con la corbata, y una sonrisa enorme apareció en la cara de la deportista, luego corrió para abrazar a Sam con ternura. Tan solo un minuto después sus padres, Richard y Diana aparecieron en la chimenea, esta vez los ojos se le inundaron en lagrimas, les quería de una manera impensable, por que para Eli, toda su fortuna, se la debe a ellos, por que sin su padre, no habría tenido su primera escoba y no habría aprendido a jugar a Quidditch, y si su madre no la hubiera animado el día antes de su prueba en las Arpías, hoy no seria una profesional. Corrió para abrazar a ambos, en un largo y emotivo abrazo.

La cena transcurrió entre risas, recuerdos, y anécdotas varias, mientras bebían vino francés, que Richard había traído, y que estaba empezando a surtir cierto efecto sobre el viejo ex profesor de pociones, y sus dos hijos.

Llegado el momento, la familia Ford, se fue de camino a la plaza central del pueblo, para celebrar el año nuevo que iba a entrar. Enseguida se toparon con Danielle, Javi y Andrea.

- ¡Prima! ¿Cómo estáis? – Se acerco a su prima para darle un abrazo, lo mismo que hizo con Javi y Andrea.

- Hola familia. ¡Oh! tío Richard, tía Diana, ¿Qué tal Sam? - Los abrazo a todos, con cariño, había algunos años viviendo con ellos, y ya les echaba de menos.

- Oye Danielle, ¿donde se ha metido ese hijo tuyo?
- Se ha ido a dar una vuelta, ves a ver si le ves.

Eli sin dudarlo, cogió a su hermano y dejo a sus padres con su prima, pues después de todo tendrían mucho de que hablar. Iban caminando entre la multitud, cogió una de las copas que llevaban los camareros, sin siquiera pararse, cuando la rubia melena de Alexia apareció entre el gentio.

-¡Alexia! - La llamo alzando la mano, y corriendo a abrazarla, soltando en ese momento la mano de Sam, que saludo a la amiga de su hermana desde una distancia prudencial. Alexia le dijo que había venido sola, esperado encontrarla a ella, mientras su amiga se lo explicaba, Eli vio sobre el hombro izquierdo de su amiga, un pequeño grupo de gente donde ditinguio las figuras, de Jose, Shawn, Brownie y alguien más a quienes no conocia.

-¡Vamos! - Grito, cogiendo de las manos a su hermano, y a su mejor amiga, arrastrándolos hasta el pequeño grupo que había divisado. - ¡Hola! ¿ Hay sitio para tres más? ^^

Vestido de Eli - Traje de Sam

Alexia C. Valentine - January 5, 2011 04:51 AM (GMT)
Mis padres habían empezado desde temprano a molestar con el asunto de fin de año, que la reunión, que la fiesta. Yo estaba en mi habitación tirada en la cama leyendo un nuevo libro de literatura, el tercero en la semana pero no lograba concentrarme con las carreras de arriba y abajo, resonando los peldaños de la escalera. "deberé arreglar eso", pensé, y puse el libro sobre mi cabeza, cuando escuchó entrar a alguien a mi habitación, aunque abrieron la puerta y luego la tocaron, desería que tocaran antes de entrar.

- hija, te dejo tu vestido, por favor, pontelo y no le agregues nada más, - no fue una petición las palabras de mi madre, que sonaban a una orden con una velada suplica. Apenas respondo con un maullido, (algo que hago cuando tengo mucha confianza), y me giro viendo salir a mi madre, vestida de negro y moviendo su cuerpo con elegancia. Estaba tan lejos de ser como ella, aunque me decía que con los años, dejaría de ser tan marimacho y que eso la contentaba. Era demasiado optimista y de un corazón bondadoso. Lástima que yo sólo sacara parte de su belleza y su encanto, y sacara todo el carácter de mi abuela paterna, según me cuenta mi padre.

Me senté en la cama, y abrí la caja negra que dejaron a los pies de mi cama, era un vestido claro, y toqué la tela que era muy final la taco, incrustada en piedrecillas y bordados, .- me sentiré demasiado rara con esta cosa... que hastio... - miré la hora, eran las seis, y luego mi papá asoma su cabeza por la puerta y me dice que ellos se irán antes, y que fuera sola, en la reunión nos veríamos, asiento y muevo la cabeza - y si no voy? - le planteo, pero sólo me bastó ver su expresión para saber que la idea no le había parecido muy graciosa, me reí, y me volvió a tender sobre la cama, para escuchar música. Mamá se me acercó y me llenó de besos la frente susurrándome al oído que todo cuanto necesitara estaba en su habitación.

- necesito unos vaqueros gastados y mis zapatillas negras - le digo, pero ella no me hace caso y sale. No quiero salir, me ha invadido una modorra colosal, que me ata a la cama, y a pasar en la vagancia el nuevo año. Bostecé y decidí ponerme de pie antes de que el sueño me saltara y despertara al año siguiente. Me metí a bañar, y al salir, coloqué el vestido delante de mí,, creo que nunca he usado algo semejante, lo inspecciono y al ponermelo, me sorprendo de que mi madre supiera a la perfección mis medidas.

En la fiesta, llego sola, en un carro que llegó a casa a eso de las 10 de la noche, como si mis padres desconfiaran, realmente, en que llegaría. Al salir del automovil, siendo demasiado frío, y me arreglo mejor la manta que llevo sobre los hombros. Miro a todos lados, pero no logro distinguir a nadie hasta que mis ojos se cruzan con los ojos cálidos de Jacques Lompard , desde la distancia, le sonrió tímidamente, desde hace días que no lo veía, y si bien intento evitar ciertas situaciones, pero no quiere decir que he dejado de sentir por él algo. Al principio me sentí contrariada cuando se enteró sobre mi enfermedad, luego, cuando corté relación con él, y pasaron los días, me sentí demasiado avergonzada como para volver con él. Ahora, verlo de nuevo, y notando lo guapo que se veía, siento mi pecho apretado contra el rígido corsé de mi vestido.

Iba acercarme, a pesar de que estaba rodeado de su familia, y luego de Cole, la asistente social del orfanato, cargando a un lindo niño, que asumo debe ser su hijo. No pude avanzar mucho cuando escucho las voces de dos personas a las que esperaba ver aquella noche. Eli y Sam Ford. Me giro, y los encuentro de sopetón, obligándome a dar un paso hacia atrás, pero que no alcancé a concretar, cuando los fuertes brazos de la rubía me rodearon en un apretado abrazo, de aquellos que das a las personas que no das desde hace tiempo, aunque a Eli no veía desde el día anterior, cuando fui a su casa a dejar un parquete y me había encontrado con Sam...

Y vaya encuentro... Sam y yo nos habíamos besado y a no ser que llegó Eli, eso beso hubiera terminado en más, (aunque no mucho más), pero ahora verlo de nuevo, me siento algo abrumada, indispuesta, porque esos besos ahora me quemaban los labios, ante una sensación de que no debí hacerlo. Hago un mohín, y me quedo al lado de Eli.

- mis papás deben andar por ahí, debían juntarse con los aurores y su jefa, y me dejaron sola, los muy descriteriados, ¿ y ustedes? - les pregunto, siempre guardando esa frialdad que me caracterizaba y disimulaba tan bien mi carácter fuerte y casi endemoniado. - ¿a donde vamos?... tengo frío, odio salir en la noche... - me quejé, y miré de reojo a Sam, sonriéndole con gracia cómplice, pero antes de recibir respuesta alguna, Eli la tomaba de la mano, junto a su hermano y nos arrastraba hacia un grupo de personas que no conocía, a no ser de José, sobrino de Eli.

- hola... - los saludo apenas moviendo la mano, y me quedo detrás de Eli, que saludaba con gran soltura a sus amigos, miré a José, y le dediqué una quieta sonrisa, me parecía un sujeto agradable, además de atractivo.
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vestido de fiesta
capa que lleva abierta.

Lucian Den Adel - January 5, 2011 07:33 AM (GMT)
Ya se le habia hecho tardisimo, debia apurarse si queria alcanzar el festejo del año nuevo, ademas tenia que estar ahi por se rparte del cuerpo de seguridad de aquella importante celebracion donde se cierra un ciclo y se emprende un camino nuevo, lleno de sorpresas, tropezones y aprendizajes varios. El sentia que el año que habia terminado habia rendido sus frutos pues habia terminado al fin su curso como auror y por ende ya podia ejercer la carrera que tanto esfuerzo le costo formar.

Aun se encontraba en paños menores, pues la ducha recien habia terminado, exhalaba preocupado por que lo mas seguro es que Shawn lo estaria esperando con ansia y desespero, cosa que le causo un poco de gracia ya que entre las especialidades de Lucian era sacar de quicio a su mentor y vaya que lo hacia con demasiada facilidad y frecuencia. Estaba terminando de afeitarse cuando de pronto un pequeño hilo carmesí comenzo a salir de un costado de su fuerte quijada acompañado por una fuerte maldición al aire al Dios Zeus por haber permitido que semejante descuido hubiese ocurrido. Un poco molesto se limpió los restos de la crema de afeitar casera que usaba y buscó el atuendo que usaria aquella noche.

Era algo simple y sencillo pero muy elegante, si algo caracterizaba a Lucian Den Adel era su excelente sentido de la elegancia y la sofisticacción y para recibir el año nunca estaba demás lucir impecable. No habia batallado para encontrar algun color que pudiere resaltar más que el simple y llano color negro, resaltaba a sobremanera aquellos intensos ojos grises que solo los de su estirpe poseían. Un traje sastre negro en conjunto con una camisa blanca de algodón egipcio con el pañuelo de seda cruda hacían ver al rubio bastante formal, justo lo que necesitaba para poder salir a un festejo de esa clase.

Al fin termino de vestirse y de inmeadito pasó por la colonia de gardenias y cítricos que lo caracterizaba cuando de prontó vio por la ventana de su dormitorio en la mansión Rosenbarg a un viejo cuervo que picoteaba copiosamente la ventana. Se sobresaltó un poco, exhaló y arqueó una ceja preguntandose que hacia un cuervo en su ventana.

Que demonios quieres, pajarraco? le gritó al ave. Luego vio que aquella ave llevaba consigo una carta con su nombre escrito, motivo por el cual le dio curiosidad saber que era lo que decia y por parte de quien era dicha carta.

Sus ojos se maravillaron al saber que ese escrito se lo habia enviado Brownie Tanorie, la chica de la Taberna, la cual fue su compañera tanto en Durmstrang como en la academia de aurores. En el pasado habian tenido una peligrosa proximidad que hizo que Lucian quedara simplemente a sus pies...hasta la fecha. La carta decia que Brownie estaria en el Hourglass Square debido a que habia accedido a ir si Aspros, su padrino, iba con ella y que no habia quedado con nadie en salir. Ni tardo, ni perezoso, tomo su varita y el abrigo y simplemente se apareció en la plaza donde la decoración lucia muy bella, llena de luces y colores.

Esa clase de festejos lo ponian un poco melancolico debido a que hubiese deseado que su madre tambien compartiera con el esta clase de momentos, lamentablemente debido a la condición ¨especial¨ de ella eso nunca podria ser y Lucian se obligaba asi mismo a tratar de no pensar en su madre durante las festividades de diciembre, un acto cruel pero para todos en especial para Lucian era lo mejor y lo mas sano.

Habia muchisima gente en el lugar, seguramente se encontraria con muchos rostros conocidos incluyendo a su familia adoptiva, el estaba por placer y por trabajo asi que no debia perder de vista los puntos de seguridad en el lugar para lograr mantener el orden en la celebración. En el bolsillo de su abrigo se encontraban unas de las deliciosas galletas con chispas de chocolate que lo volvian loco, tomo una y comenzo a comerla placidamente esperando a que iniciara ya la cuenta regresiva

Marnie de Lancre - January 5, 2011 08:25 PM (GMT)
Estuvo bastante rato esperando ver llegar a sus primos y como no parecían que fuesen a hacerlo enseguida se volvió hacia su familia. La muchacha se extrañó al no ver a su padre, ¿qué no hacía ni cinco minutos que lo había visto? Su hermana al ver su cara de interrogación le hizo saber que había ido en busca de algo para beber a lo que Marnie asintió lentamente como si estuviera medio ausente y de hecho lo estaba. Estaba ansiosa por que llegara el nuevo año, ver los fuegos artificiales, las felicitaciones, todo aquello le encantaba y es que la época de la Navidad era una de sus favoritas.

Cada noche ella y sus hermanos habían salido a las calles del pueblo y habían ido casa por casa a cantar villancicos. Muchos pensarían que Marnie era mayor para hacer esas cosas pero a ella le gustaba y tampoco era plan dejar que sus hermanos pequeños fuesen solos porque a saber como hubiesen acabado estando Ilhan y Coraline sin supervisión.

- Marnie, ¿luego iremos a ver los fuegos artificiales? -

La muchacha sonrió al ver los ojitos brillantes del niño que ilusionado le preguntaba aquello. Él todavía se ponía contento con esas pequeñas cosas y Marnie en cierta forma le envidiaba. ¿Cuándo había dejado ella de ser feliz por una tontería como un caramelo? Ay, la inocencia.

- ¡Ya estoy aquí! – exclamó su padre abriéndose paso entre la multitud con las copas – Toma este para ti Marnie -

La chica le dio las gracias y mientras le daba un pequeño sorbo y observaba a Gwendal ofrecer las copas a sus abuelos y a su madre se preguntó como se las había ingeniado para que no se le cayera ninguna y es que su madre siempre le dijo que su padre era verdaderamente torpe cuando era joven. Y en eso que escuchó la inconfundible voz de su primo Jacques.

- Tú tampoco vas nada mal Caroline – respondió la mediana de los de Lancre – Me gusta tu chaqueta primo, es muy chic -

Marnie sonrió alegre de verles por fin pues empezaba a pensar que no los vería hasta que terminase el año. Abrazó a Caroline con el cuidado de no derramarle la bebida encima y luego correspondió al abrazo de Jacques.

- Seguro que no es para tanto… - si no fuese porque eran conocidos y, de sobra, habría acabado ruborizándose. Sobretodo si venía de alguien como Jacques – Vosotros también estáis muy guapos, me encantan tus zapatos Caroline... ¿Tienes frío Jacques? – preguntó al verlo frotarse las manos o era eso, o estaba impaciente por ver al reloj de la plaza dar la vuelta.

La joven dio un nuevo sorbo a su bebida al tiempo que vio a Colleen, la cual se dirigía hacia ellos con su hijo Connor. Marnie no puedo evitar reírse al ver al niño con aquella chaqueta tan graciosa.

- ¡Pero qué mono va! ¿Y tu abuelo? – preguntó a la rubia después de haberla saludado pues le resultaba extraño que no fuese a ir con él y entonces recordó que ni tío Zeus ni tía Tamara estaban allí por lo que se giró hacia Caroline - ¿Y los vuestros? Quería felicitarles el año nuevo -

Mientras esperaba una respuesta por parte de su prima, Ethan, el mejor amigo de ésta se acercó a ellos. Cada vez eran un grupo más numeroso si seguían así ni se verían a ellos mismos. La joven no respondió a lo que dijo el castaño pero en su interior sí que esperaba un mejor año pese a que no podía quejarse demasiado del vivido.

- Marnie, Marnie ¿no es esa tu amiga? -

La chica ladeó el rostro y en efecto, por ahí venía Selene junto con su hermano. Muchas tardes se las pasaban recordando bromas que habían gastado años atrás y aún se reían con ello. La morena dio unos cuantos pasos hacia su amiga y la abrazó con tanta fuerza que casi se le cayó la copa.

- Qué vestido tan… brillante llevas hoy – dijo separándose unos centímetros para verla mejor – y que raro es veros juntos – le susurró mirando a Michael. A Marnie los hermanos Goldman le recordaban a los suyos porque ambos se querían pero a veces preferían no tener que verse las caras.

- Por cierto Jacques, Ilhan dijo de ir a ver los fuegos artificiales si los hay ¿tú… vendrías con nosotros a verlos o tienes planes? – se atrevió a preguntar cruzando los dedos.

Allie Jones - January 5, 2011 10:48 PM (GMT)
(Post conjunto Allie, Desmond y Aaron)

Allie no era tan presumida como Amelia, vale. Era coqueta pero no en exceso. La única diferencia entre ambas en aquel momento era posiblemente, que Allie era más tranquila y no tenía la necesidad de ser de las primeras en llegar. Se miró unos momentos más en el espejo y se mesó un poco el cabello rubio antes de abrir la puerta y salir al pasillo donde se encontró con la mirada de Desmond.

- ¿Qué tal? ¿Bien? – Preguntó mirando al chico unos segundos antes de mirarse a sí misma – Se sincero, ¡eh!

- Depende. ¿Quieres ligar con alguien o solo verte bien?

- ¿Qué diferencia hay? ¡Ah sí! Que para ligar hay que tener pinta de prostituta, ¿no? Bueno, que... ¡Quiero saber el veredicto!

- No hace falta tener pinta de prostituta, pero si enseñar más escote. Aún así te sienta bien ese color. Estás guapa.

- Vale, gracias. ¿Y Aaron? – Preguntó de súbito mirando hacía ambos lados, hasta que su hermano mayor apareció por una de las puertas. Concretamente la de su habitación - ¿Por qué no has ido con Amelia y Paula?

- ¿Para oírlas discutir sobre el modelito que Amelia le ha obligado a ponerse? No, gracias. Paso – Se pasó una mano por el cabello castaño mientras llegaba a la altura de Allie – A veces pienso que Des y tu deberíais ser los mellizos en lugar de Amelia y yo. ¿Acaso no podías ir solito a la fiesta Des y dejar que tu protegida fuese con tu hermano mayor?

- Soy antisocial pero de vez en cuando me gusta ir con la gente. Pero si quereis me quedo... Total para lo que va a ser la fiesta...

- ¡Ni hablar! Tú te vienes conmigo – Espetó Allie tomando a Desmond del brazo y tirando de él escaleras abajo - ¡Aaron! ¡Ven o llegaremos tarde!

El castaño bajó refunfuñando por las escaleras antes de llegar hasta sus hermanos. Si algo le molestaba, era precisamente que le metieran prisas después de que ella hubiese estado tan tranquila hasta... ¿hacía cuanto? ¡Bueno, eso no importaba! El caso es que ahora le metía prisa.
Desmond y Allie le tomaron la delantera casi enseguida mientras él se llevaba las manos a los bolsillos y los seguía a una distancia prudencial. Cuando llegaron a la plaza del pueblo la joven de ojos verdosos buscó con la mirada a alguien conocido. Enseguida distinguió a sus primos: Caroline y Jacques con Ethan y Coleen además de parte de la familia entre los que se encontraba Marnie. En un primer momento sintió la necesidad de acercarse a Caroline y Jacques, pero al final, viendo que Aaron se dirigía hacía su melliza y compañía, Allie decidió tirar del brazo de Desmond y dirigirse también hacía allí.

- ¿Ya habéis terminado de discutir? – Fue lo primero que dijo Aaron mirando a sus dos hermanas antes de virar el rostro hacía Demian y Mary – ¡Te queda muy bien ese vestido Mary! ¿Qué tal lleváis la noche?

Desmond y Allie llegaron poco después del joven Aaron - ¡Hey! – Saludó Desmond levantando una de las manos a modo de saludo mientras su hermana aún sujeta de su brazo miraba sonriente a los presentes.

- ¡Me gusta ese vestido! Aunque yo... Nunca me atrevería a ponérmelo – No, ella era demasiado modosita como para ponerse algo tan llamativo – Paula... – Miró a su hermana pequeña – Estás bonita, aunque sé que no te hace ninguna gracia que te lo diga y tu Demian... tan guapo como siempre – Comentó guiñándole un ojo a Claypool, aunque ese comentario no significaba que ella fuese a caer en sus redes, le conocía demasiado bien.

Aspros Von Hoftem - January 6, 2011 07:27 PM (GMT)
A diferencia de todos los que frecuentaban aquella parte de la ciudad solo en búsquedas de celebración, para Aspros Von Hoftem era el momento propicio para indagar un poco en las mentes de sus vecinos sin verse demasiado evidente o paranoico. Desde que Brownie había entrado a su vida la actitud del muchacho había cambiado significativamente y había pasado de ser el ligón de Hogwarts a ser el serio y humilde dueño de la taberna local.

Nunca se había arrepentido de aquello, sin embargo con su transformación y nuevo estilo de vida, había perdido ese espíritu sociable que le caracterizaba para abrirse paso a un ser mucho más solitario y reflexivo.

Aquella noche, no caminaba por Hourglass Square por placer o en búsquedas de unna aventura, caminaba entre las multitudes con un simple jugo de calabaza entre sus manos intentando ubicar, sin éxito, la localización de su ahijada. Le había convencido de que debía abrirse un poco más al mundo, vaya hipócrita para pedirle aquello, pero en realidad, no deseaba que la chica terminara sola en el futuro… pues él no podría vivir por siempre para cuidarla.

Era un extraño presentimiento el que empujaba al Legeremago a recorrer aquellas calles llenas de gente alegre, para observar desde las sombras como se desenvolvía su hija. Ella era sin duda lo más importante para él y ese extraño presentimiento le estaba carcomiendo desde adentro.

Si algo le pasaba a Brownie, él nunca se lo perdonaría.

-Rashel, guía mis pasos- musitó elevando el rostro al cielo, sin saludar o cruzar miradas con nadie a menos que algún pensamiento demasiado fuerte se apoderará de su interés, habiendo tanta gente era imposible que encontrar a una persona en específico fuera tarea fácil, más cuando quedaban escasos minutos para que el reloj de arena hiciera su magia y diera inicio al nuevo año en Valgrange.

Su atención fue captada por diversos grupos de gente, era sorprendente que toda la comunidad de Valgrange concurriera en aquellas calles, sin duda el mundo a pesar de su drástico cambio, parecía seguir siendo el mismo de siempre… y eso era aún más preocupante que nada. Pues si el mundo en el que vivían anteriormente era bastante agradable y ameno, por igual lo era de cruel y nefasto.

Era extraño, había estado en Valgrange por años y nunca había experimentado nada como aquel sentimiento de esa noche, una extraña sensación que no podía explicar. Seguramente se tratara del sentimiento paterno al ver que su hija ya era lo suficientemente madura para dejar l nido, y aunque le había prometido divertirse aquella noche, la verdad era que le estaba resultando verdaderamente imposible dejar de lado tan agobiante sensación.

Shawn Notram - January 6, 2011 07:46 PM (GMT)
Había terminado de presentarme con los amigos de Brownie cuando la llegada de Frida do Carmo interrumpió cualquier otro pensamiento. La morena de Brasil era sin duda una mujer hermosa y aquel vestido que lucía aquella noche era sin duda embriagador.

Sin duda era aquella morena una de las personas con quien más confianza tenia dentro del grupo de aurores, aunque Shawn era de llevarse bien con la gran mayoría de las personas con las que trataba. Pocos podían decirse eran sus enemigos, a menos que hubiera una mujer involucrada en todo el asunto.

-Veo que no pueden hacer nada bien si no estoy yo ahí para ayudarlos. Shawn el “office-boy”- dijo a modo de broma pero fingiendo estar ofendido con el saludo de la chica, vamos que hubiera preferido un “me hiciste falta hoy en el trabajo” a ese tipo de comentarios, pero como siempre ocurría con la morena: el trabajo era lo primero.

Fue en ese juego que le hizo darle la espalda a la chica que vio a lo lejos a su amigo Michael levantando la mano para saludarle desde un grupo de gente algo lejano.

Intentó en vano gritarle algo mientras le respondía al saludo con el mismo gesto, deseando que su amigo pudiera verlo. La verdad era que le agradaba estar nuevamente en Valgrange y encontrarse con tantas caras conocidas.

Un suspiro escapó de sus labios, al finalizar la fiesta ya no tenía muchos planes, quizás acabaría en la taberna Goldman poniéndose al día con su mejor amigo mientras la mayoría de los del pueblo permanecía atendidos por su hermana y sus empleados, no era un mal plan aunque hubiera preferido pedirle un cuarto en la misma taberna para llevarse a alguna chica a la cama.

Fue ese pensamiento el que le hizo girarse nuevamente en dirección a su compañera auror y acercarse peligrosamente a su rostro antes de desviar su interés al oído de la joven, buscando susurrarle algo que solo ella pudiera escuchar y no el resto de los presentes

-Esperó que al menos el primer baile de este año me lo dediques a mi…- le dijo mientras dejaba que su aliento se encargara de añadir ese típico toque picaro a sus palabras mientras se alejaba de ella sonriendo para fijar su atención entonces en el resto de su grupo. En ese momento aparecieron Alex y un grupo más de personas, vaya que todo aquellos se estaba llenando demasiado.


Saludó a su hermanita con un beso en la mejilla y entonces intentó atraer la atención del grupo para hacerle presión a Brownie y que abriera la botella antes de que el reloj comenzara a vaciar la arena.

-Vamos, nada mejor que terminar un año alegre y recibir el siguiente borracho- declaró a modo de broma, la verdad era que estar entre tanta gente no era tan incómodo como lo había sido al principio de la noche, realmente se estaba disfrutando la compañía que tenía a su lado y el ambiente de celebración que se vivía en Valgrange.

Fye Vermeulen - January 6, 2011 11:23 PM (GMT)
Solo quería que la noche pasara rápido, no tenía caso estar ahí para recibir otro año. Por lo que para sus pensamientos alterados, exhalaba el humo de su cigarro, cuyo efecto de la nicotina hacía en ella de modo que llegaba a tranquilizarse un poco más de lo debido. No sabía por qué le alteraba tantas personas, aunque claro, todas esa gente la miraba con malos ojos y ella solo quería desaparecer.

Quizás después de la celebración quemaría una casa. Sonrió ante la expectativa... bueno quizá no una casa, pero la idea de quemar algo no le parecía nada mal, aparte que estaba segura que con los fuegos artificiales que pondrían después, se podría confundir con un pequeño accidente y estaría a salvo. Además, cualquier cosa que le inculparan, podía justificar el alcohol, ya que estaba segura que no sería la única homicida embriagada del lugar... bueno, tal vez homicida no, pero si habrían muchas personas embriagadas luego.

Suspiró. Luego de que fumara unos cuantos cigarros, pronto llegaría a su preciada María que con tanto recelo guardaba. Volvió a exhalar humo; hasta que sintió unos pasos detrás de ella, que más luego le pediría un cigarro.

Cualquier fumador social era bienvenido... pero sus buenos ánimos cambiaron cuando se trataba de Jose Castaño el que le pediría un cigarro. Entrecerró los ojos con desconfianza, todavía no olvidaba la acusación de haber robado el pavo el Día de Acción de Gracias, que muchas familias americanas emigrantes estaban celebrando.

- Supongo que por esta ocasión te puedo tratar como uno más del círculo de fumadores - Sonrió amena cuando le entregaba un cigarro y se lo encendía.

Realmente eran muy pocas y muy contadas las ocasiones en las que él y ella podían intercambiar civilizadamente palabras como lo estaban haciendo en esos momentos. Todo el que los conociera y supiera de la relación un tanto hostil que tenían entre manos se sorprenderían.

- Y dime, ¿Este es un milagro de Nochevieja o cómo? - Bromeó. y siguió exhalando del humo de la calada que había dado anteriormente. Sin embargo, no tardó demasiado cuando le quitaron el cigarro. Estaba a punto de insultar el que se haya atrevido, cuando vio que era Brownie. Su semblante cambió completamente y le dio un abrazo - Claro, agarra con confianza jaja... ahh ya me hacías falta - Dijo sonriendo.

Más sin embargo, parecía que aunque quisiera aislarse del mundo, en esas festividades se le era casi imposible permanecer de esa manera, puesto que no tardó en llegar Shawn, seguido de los hermanos Ford y Alexia con ellos. Más una despampanante morena que la saludó, luego de haber regañado a Shawn, cosa que le pareció muy graciosa.

- Un gusto, soy Fye Vermeulen - Dijo Saludandola de igual manera. Luego se fue donde estaba Sam para saludarlo calurosamente como había hecho con Brownie y es que no era de menos si se trataba de su mejor amigo. Tras esto, saludó a su hermana con la mano, que aunque era la mejor amiga de Alexia, no la conocía mucho y por último, pero no menos importante saludó de igual forma afable a Alexia.

- No me digan que también vienen por un cigarro o declararé que esta es la sección para fumadores en Valgrange - Bromeó y se quedó abrazando a Sam - Sam, necesito amor masculino... jaja - Obviamente le tenía toda la confianza a él y siempre le decía así cada vez que quería un abrazo.

Melinda Jones - January 7, 2011 05:30 PM (GMT)
(Post conjunto de Mellie y Charlie)

Melinda terminó con un toque de la varita de fregar toda la vajilla y con dos más consiguió que todo estuviese seco y completamente ordenado. La mujer se alisó el vestido que llevaba antes de volverse hacía Charlie que seguía sentado en la mesa de la cocina.

- Les parecerá bonito... Ellos se van y me dejan a mí todo el trabajo sucio –Fingió estar molesta aunque Charlie sabía de sobras que eso no era así. Nunca le había importado y si le importaba que se fueran sin ayudarla lo más mínimo fingía que no era así. La única que solía prestarse era Allie y ella no quería abusar de la bondad de la joven – ¿Entonces, vamos? Los chicos ya deben de haber llegado a la plaza.

Y ponía la mano en el fuego que su hermana y Zeus también habían llegado.

- Ya sabes que en eso se llevaron toda mi genética. Y yo ya estoy listo, aquí ya sabemos que la lenta eres tú – Melinda frunció el ceño ante las palabras de Charlie antes de tirarle un trapo que él no tardó en apartar con una de sus típicas sonrisas en el rostro.

- ¿Lenta? He tenido que recogerlo todo... ¿Eso te parece de lenta? – Arqueó una ceja mientras se acercaba a él parándose a una escasa distancia de donde estaba sentado esperando una respuesta por su parte.

- Pero si ya sabes que es broma, cariño. Sin ti, esta casa sería un desastre. – Se quedó pensativa ante aquello que dijo Charlie antes de acortar la distancia que quedaba entre ellos y robarle un fugaz beso de los labios.

- Menos mal que alguien admite que sería un desastre – Le instó a levantarse de la silla mientras se encaminaba hacia la entrada donde tomó el bolso del perchero y se lo colgó al hombro dispuesta a irse - ¿No nos dejamos nada, no? – Preguntó levantando sus ojos verdes para encontrarse con los azules de él mientras tanteaba dentro del bolso encontrándose prácticamente enseguida con las llaves.

Esbozó una sonrisa mientras salía seguida de Charlie a quien tomó del brazo en cuanto este cerró la puerta detrás de él y empezaron a encaminarse hacia la plaza. Nunca le había importado ser de las últimas en llegar a ese tipo de eventos. Es más cuando llegaron a la plaza, Melinda hubiese jurado que todo Valgrange menos ellos ya estaba allí, aunque de un primer vistazo tampoco vio a Evangeline Lateefa ni muchos otros. A los que sí consiguió distinguir fue a su primo Gwendal y su familia. A su tía, a su madre... A sus propios hijos con los hijos de Jace y Mint. A Caroline y Jacques...

Sus ojos buscaron con cierta urgencia a su hermana a quien encontró no muy lejos de donde ellos se encontraban, junto a Zeus. A Melinda se le escapó una sonrisa, aunque aquellas “muestras de afecto” entre su mejor amigo además de su cuñado con su hermana no eran realmente tan raro. La mujer se acercó hasta la pareja con una pequeña sonrisa aún en el rostro.

- ¿Impacientes por la llegada del nuevo año? – Preguntó sin dejar de sujetar a Charlie del brazo que parecía estaba totalmente pendiente del famoso reloj de arena de la plaza.

Story Lompard - January 7, 2011 06:59 PM (GMT)
A medida que se acercaba la hora estipulada para el cambio de año, Hourglass Square se iba llenando de más y más vecinos de la pequeña comunidad. Y cuanto más se acercaba la hora más expectación y emoción se sentía en el ambiente. Algunos de los más pequeños corrían nerviosos por la plaza de un lado a otro hasta que finalmente el reloj de arena dejó caer el último grano...

El reloj se mantuvo durante unos segundos en posición horizontal antes de ejecutar el movimiento para virar que hacía cada final mes. Solo que aquel mes en concreto, en cuanto dio la vuelta completa y el primer gano de arena cayó en el otro extremo el gentío que había en la plaza empezó a aplaudir y felicitarse el año nuevo unos a otros...

Incluso estaban preparando los fuegos artificiales que llenarían el cielo de dragones y demás Criaturas Mágicas y variedades... Un chico estaba a punto de encender el primero cuando una figura enorme y plateada descendió desde el cielo hasta posarse justo delante del reloj de arena. La mayor parte de los presentes se quedaron mirándolo y los que se hallaban más cerca del Patronus se quedaron petrificados en posiciones incluso absurdas. El Patronus cobró la forma de un chimpancé que se quedó mirando a los presentes antes de abrir la boca. La voz de Wendolyn Dawson resonó por toda la plaza que se había quedado totalmente en silencio.

- Londres está siendo atacada. Tienen rehenes. Requerimos ayuda. Aparecerse en el Ayuntamiento.

En cuanto el mensaje fue entregado el Patronus se difumino convirtiéndose primero en una neblina plateada para terminar por desaparecer del todo, dejando el lugar sumido en el más absoluto de los silencios.


Richard Cole - January 7, 2011 07:00 PM (GMT)
Los discursos no eran su fuerte. Lo suyo eran los reportes, el hablar con la prensa, las respuestas bien pensadas que no daban lugar alguno a mal interpretaciones o ambigüedades. Conciso, al grano, breve: hechos y cifras. Pero al momento de tener que expresarse de manera que animara o inspirara a los demás… afortunadamente tenía a su esposa para sacarlo del apuro. Ella escribía todos sus discursos, y el que tenía preparado para Año Nuevo no era una excepción.

Al terminar la cena que su esposa había preparado (repitiendo plato principal y postre, obviamente), el Alcalde de Valgrange había partido hacia Hourglass Square para presidir la pequeña celebración que se llevaría a cabo en la plaza. Los fuegos artificiales habían quedado preparados desde temprano, solamente a la espera de la hora indicada. Los manufactureros de la ciudad habían puesto especial esmero en los juegos pirotécnicos de este año y habían prometido un espectáculo que dejaría a todos los ciudadanos completamente fascinados.

Al llegar, Richard Cole y su mujer fueron escoltados directamente hacia el Reloj de Arena. Al lado de este había un pequeño podio en el que él tomaría lugar para dirigirse hacia la multitud. La música no paraba, la bebida fluía en abundancia, las sonrisas y abrazos se repartían por todos lados y a sus ojos, tantas y tantas familias que iban llegando y reuniéndose en la explanada era una escena que le parecía de lo más alegre y reconfortante. Ojala y el año que estaba por comenzar fuera mucho más fructífero que el que terminaba. 2017 había sido un año difícil, así como lo habían sido todos desde la caída del secreto mágico, pero siempre quedaba la esperanza de que “el año que viene” fuera mejor.

El Reloj de Arena marcaba ya cinco minutos, y las miradas empezaban a centrarse sobre los granos que se deslizaban por dentro de la barrera de cristal. Richard metió la mano en el bolsillo interior de su saco y para sacar las tarjetas de su discurso… y entonces se dio cuenta que las había olvidado. Maldijo discretamente entre dientes, tendría que improvisar algo. Un par de minutos después, por medio de un conjuro Sonorus, la voz del anciano se hizo escuchar fuerte y clara por las calles de toda la ciudad.

-En nombre de todos los que laboramos en el Ayuntamiento en Valgrange, de mi familia y por supuesto, de mi parte, les deseo a todos un muy feliz año nuevo, que este 2018 traiga para todos dicha y alegría. – No estaba tan mal. Y lo más importante era que lo decía de corazón. – Ahora ayúdenme por favor a despedir a 2017! Que quedan 15 segundos!... 10, 9, 8… – En ese instante la música se detuvo y las voces de toda la plaza se unieron al unísono en la cuenta regresiva. Los últimos granos de arena cayeron y el reloj quedó suspendido en posición horizontal por un instante, hasta girar por completo y liberar el primer granito de 2018. – 1! Feliz año nuevo!

Los gritos de alegría, los abrazos y las felicitaciones no se hicieron esperar. Lo primero que Richard hizo fue girar a su derecha, abrazar y besar a su esposa. Justo estaba por dar la señal a los encargados de los fuegos artificiales para que encendieran las mechas. Desafortunadamente eso no ocurriría, pues lo que menos esperaba (y deseaba) ver en ese momento se hizo presente: el patronus de Wendolyn Dawson.

- Londres está siendo atacada. Tienen rehenes. Requerimos ayuda. Aparecerse en el Ayuntamiento.

Y así se hizo el más tenso y lúgubre de los silencios…

El semblante de Richard se endureció.

- Que no cunda el pánico, sabemos que hacer y estamos preparados para esto! Se declara el Estado de Alerta #2 efectivo inmediatamente! – El mismo Sonorus que había servido para repartir sus buenos deseos a lo largo y ancho de toda la ciudad ahora servía para que hasta el último residente escuchara sus indicaciones. – Que Evangeline Lateefa se reporte inmediatamente conmigo. Ahora debemos trasladarnos al ayuntamiento. Que todas las familias se mantengan juntas y presten especial atención a los niños. Todo auror con menos de dos años de experiencia y aprendiz debe asistir en la segura evacuación de los ciudadanos. Con calma pero veloces, no hay tiempo que perder! -

Story Lompard - January 7, 2011 07:07 PM (GMT)
Mientras el alcalde y las familias se dirigen apresuradamente hasta el Ayuntamiento situado en Muriel Street, los aurores (aún sin contar con el mando de Leetefa) deciden organizar un grupo de apoyo a la Comunidad Mágica de Londres.

- ¡Reunión aquí aurores! – La profunda voz de uno de los aurores más veteranos (de nombre Neil Reynholm) retumbó en la plaza gracias a un nuevo ‘sonorus’. Después con una fina floritura, conjuró un patronus (con forma de zarigüeya) con destinatario la jefa de aurores. - ¡Necesitamos voluntarios para ir a Londres! ¡Cualquier mago mayor de edad! – Puntualizó en última instancia.




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¿Cómo vamos a proceder?

Aurores:
Actualmente en la plaza tenemos la presencia de Frida de Carmo, Shawn Notrem y Lucian den Adel. Al ser este último el más joven, será el encargado de escoltar a las familias hasta el Ayuntamiento. Los otros dos están automáticamente incluidos en la misión rescate a Londres.

Voluntarios:
Puede ser cualquier mago o bruja mayor de edad (mayor de 17 años). El personaje deberá tener obligatoriamente un link a la FICHA en la firma para facilitar las tiradas de la Administración. Para participar, debeís apuntaros en ESTE POST. Seran un máximo de 18 voluntarios, cuando tengamos los 9 primeros abriremos la primera parte de la trama. El resto deberá esperar a la segunda parte.
De forma opcional, podeis seguir este hilo de post narrando vuestras impresiones, como os ofreceis, como os acercais al grupo de aurores, o lo que se os ocurra…

Los que quedan en Valgrange:
El resto, debéis continuar en este hilo de post vuestra huida hasta el Ayuntamiento.

Shawn Notram - January 7, 2011 09:06 PM (GMT)
Estaba pasándola en grande, en un grupo bastante numeroso y agradable. La verdad es que nunca su hubiera imaginado que se vería rodeado de tantos conocidos en el momento en el que recibiera el año nuevo. Permanecía en una cándida conversación con el grupo de Eli, Fye y los demás mientras el alcalde anunciaba el inicio del nuevo año con un discurso que fue sencillo y concreto, era un alivio ver que no caía en demasiada palabrería innecesaria, aunque a veces fuera más que necesario decir algunas cosas de más.

Rodeó con el brazo la cintura de Frida mientras la cuenta regresiva se iba dando y aunque muchos disfrutaban de perder la garganta contando, Shawn nunca había sentido demasiado interés por aquello. Iba a abrazar a la morena a su lado y a felicitarla de primera cuando la brillante luz captó su atención, por lo que permaneció inmóvil hasta que el Patronus en forma de chimpancé se manifestó ante todos los presentes anunciando aquel fatídico mensaje. ¿Cómo era posible que atacaran Londres en una fecha como aquella? Sin duda, quien quiera que fuera el inescrupuloso que estaba perpetrando aquel ataque había decidido una fecha bastante complicada para ejecutar su plan. Y es que en año nuevo, las calles eran infernales…

-Supongo que se nos ha acabado la fiesta, pero no creas que te escaparas del baile que me debes- dijo en un susurro pícaro mientras miraba de reojo a Frida, con aquella sonrisa pintoresca que en contadas oportunidades mostraba su rostro. Dejó escapar un suspiro y entonces dirigió su atención al grupo que tenía a su alrededor, no le agradaba tener que trabajar en aquella fecha, pero dadas las circunstancias no les quedaba de otra.

-Quiero que las chicas y todos los que sean menores de 17 años se agrupen y permanezcan juntos. No podemos estar jugando a los héroes. ¿Entendido? Jose, quedas encargado junto con Eli de que todos los aquí presentes lleguen sanos y salvos, no te conozco pero creo podrás hacerlo perfectamente. Frida y yo tendremos que partir a Londres sin demora, asi que por favor tengan cuidado- Dijo aquello muy serio y aunque se notaba estaba calmado, sus palabras eran firmes, no quería cometer errores y que el pánico se apoderara de los muchachos, después de todo él era el mayor entre los presentes, estaba seguro.

-Bien, quiero que estén tranquilos. Todo va a salir perfectamente y volveremos a celebrar nuestro año nuevo como se debe- explicó sonriéndole a Brownie como si le suplicara por lo bajo que no se acabaran aquel ron sin él estando presente y entonces se alejó un poco de los presentes, hasta que la voz de Neil se hizo presente. Una buena estrategia reunir a los aurores presentes que por lo que había podido notar, no eran demasiados.

Vió de reojo a Frida, haciéndole un gesto con el rostro para que se marcharan juntos a reunirse con los demás y ver si podían enterarse un poco mejor de la situación, un ataque a Londres en vísperas de año nuevo… vaya que iba a tener trabajo.

-Notram reportándose- dijo el moreno de melena mientras llegaba junto a Neil y un puñado de aurores bastante pequeño, la verdad era que para lo que significaba que Londres les pidiera ayuda, aquella cantidad de aurores iba a ser bastante insuficiente. Iba a necesitar de los civiles para poder solventar aquello, algo que en lo particular nunca había sido del consentimiento de Shawn, pues consideraba que si los civiles habían tomado el camino de una vida pacifica era por algo y tener que recurrir a ellos en este tipo de calamidades, bueno… no era agradable.

Lucian Den Adel - January 8, 2011 07:56 AM (GMT)
Mientras comía plácidamente aquella galleta de contrabando, el rubio ojigris veía con suma atención las luces de la decoración de la plaza pues realmente habia quedado fantastica y sin lugar a dudas esa noche seria muy especial, tanto que eso le arrancó una sincera sonrisa del rostro al auror. Luego alcanzó a escuchar la voz del alcalde de Le Valgrange, Richard Cole, quien empezaba a dar el discurso de fin de año dando inicio a la cuenta regresiva que daba ya por finalizado un año lleno de desventajas y logros.

-10, 9, 8, 7, 6, 5, 4, 3, 2...1!!!...Feliz año nuevo!!! gritó lleno de exitación. Tomó su varita y con una simple floritura, unas delicadas chispas rojas comenzaron a salir de la varita.

Este la apuntó al cielo y los fuegos artificiales se hicieron presentes en aquel festejo al menos por parte del heredero Den Adel. El joven auror comenzo a abrazar a los desconocidos que habia alrededor por igual, pues aquel dia era motivo de celebracion y el no paraba por la vanal muralla del conocimiento de las personas para evitar ser feliz con personas aun no conocidas, el queria solamente repartir y compartir su alegria con los demas y lo estaba haciendo hasta que de pronto su rostro cambió por completo.

Aquel patronus en forma de chimpancé habia surtido un efecto poco favorecedor en el auror, pues su sonrisa quedó completamente borrada y sus ojos se tornaron del color de la plata misma, quedando fijos en aquel patronus, observando con sumo cuidado las palabras que lograban salir de él.

-Londres atacada...que novedad! dijo en un tono bastante áspero y duro pues en aquellas épocas era muy comun que esa clase de eventos ocurrieran y mas aun despues del incidente Russell.

La paranoia hizo de las suyas entre los presentes, pues la gente comenzaba a correr despavorida por el miedo, pues sabian que esas no eran noticias dignas del evento que estaban celebrando. El joven arqueó una ceja y con el poderío que su semblante le daba intentó de calmar a la gente, logrando tener un poco de éxito.
Sabía que lo tendrían que llamar para imponer el orden en la plaza, además de ir en rescate de las personas que tenian como rehenes.

Despues escucho la voz de uno de sus compañeros, Neil Reynholm quien convocaba una junta para empezar a repartir funciones ante un estado de alerta como ese.

Con la mente en frío y dispuesto a todo, Lucian caminó rápidamente hasta donde estaba el, esquivando a la gente que aun seguia presa del miedo y de la paranoia. Nunca soltó su varita pues habia que estar siempre preparado para cualquier inconveniente por pequeño que este fuera.

Cuando llegó a donde Reynholm, vio llegar a su mentor y amigo Shawn Notram, Lucian estaba seguro que estando el presente las cosas tomarian un rumbo mejor del que se hubiese esperado. Le vió a los ojos y asintio con la cabeza dandole a entender que estaba listo para cualquier cosa.

Aquella seria la primera mision de peligro en la cual Lucian se estaba enfrentando y todo parecia que lo estaba haciendo bastante bien pues no se estaba dejando llevar por los nervios ni por el miedo.

-Aquí Den Adel reportándose- gritó con convicción el auror. Al parecer la jefa de los aurores Evangeline Lateefa (quien tambien era madrina de Lucian) no habia llegado al lugar aun, asi que el encargado de dar las funciones de cada uno seria Neil.

Por su parte Lucian estaba dispuesto a dar su vida por las personas presentes asi como tambien su familia...Su familia!! donde estaban Zack, Harley, Evelin y Elliot? asi como tambien Henrik, Bree, Fye y Milou? esperaba con fervor que estuvieran a salvo y que no hayan estado en Londres durante el ataque.

Despejó su mente y se concentró en escuchar con atencion las indicaciones que Neil estaba apunto de dar, a menos que su madrina llegase y las diera por este. Fuera como fuera esa noche correria sangre.

Brownie Tanorie - January 8, 2011 05:01 PM (GMT)
Se estaba divirtiendo y eso era lo que mas le llamaba la atención, aun y cuando los años nuevos pasados decidía fatalmente meterse en la cama con pijama y esperar que todo terminara, hoy se estaba divirtiendo.
Tal vez Aspros tenía razón, sus amigos y conocidos la culpa no tenían de su pasado, cada quien vivía su propio guión teatral y dramático, y es que para Brownie, toda la vida era una obra de teatro, muchas veces se lo hizo saber a Aspros. “La vida no es más que una obra de teatro, lamentablemente a veces contamos con malos actores o malos guiones…”
Por eso ahí, mientras veía a Shawn no pudo evitar sonreírle ante sus comentarios graciosos y sin sentido. Le agradaba el auror, era extraño que ella tuviese mas amigos mas grandes que ella que de su edad, pero se involucraba tanto en cosas de gente mas mayor que terminaba pensando como uno.
-No e visto a Frida, pero estoy segura que cuando te vea te lanzara una maldición por dejarle morir en horas de trabajo, pero, ¿para que están las reglas si no es para romperlas? –Esa frase esperaba nunca la escuchara la Jefa de Aurores Lateefa o se metería en muchos lios.

Fye le alegraba el dia sin duda, y aunque lo mencionaba poco la apreciaba como tal, una buena compañera y amiga de ebriedades. Encendio su cigarrillo dejando salir el humo que se veía abundante por el vapor que su aliento mismo exhalaba contrastando al frio. –¿Ya te hacia falta? Lo vez, nadie como yo… - bromeo mientras miraba a Jose que parecía estar mas callado o menos borde que de costumbre.
Eli fue quien rompió el silencio, Brownie le sonrio saludándola también mientras reia del comentario de Fye respecto a los cigarrillos. -Woow, Eli super guapísima como siempre, adoro tu vestido!!! Y… Oyee Fye ¿Qué no estabas haciendo acto de presencia en este lugar para acomodar el área de fumadores? -
Una voz conocida la hizo girar para encontrarse con Frida, Brownie se alegro de verla, después de todo mas alla de mentora era una gran amiga suya.
-Fridaaaa!!!! –exclamo abrazandola emocionada. –Que genial que hallas dado con nosotros, aunque empiezo a creer que le has pegado un dispositivo a Shawn para encontrarlo cada que se te pierda ¿no? –
Miro hacia atrás y distinguió a un guapísimo Lucian a lo lejos, extendió su mano para saludarlo esperando que este le viera pero como siempre, estaba absorto en sus comidas cuando escucho la cuenta regresiva.
Nunca había participado en un evento de año nuevo asi que solo siguió la corriente de los demás contando y gritando, agito la botella de Ron para cuando fueran las doce y eso hizo, apenas todos gritaron Brown abrió el corcho y le dio un trago. El primer trago del año…
Pero entonces un patronus se dejo escuchar y las cosas ya no iban a ser nada divertidas. Presto atención a las cosas, después miro a Shawn y a Frida, tenían que marchar a la pelea. Se detuvo solo para tomar del brazo a Frida y mirarle como pidiéndole un consejo pero basto con verla a los ojos y sonreírle.
-Yo también ire. Es mi deber ayudar. –afirmo mientras veía a Fye, a Eli, a Jose y a Sam. Le sonrio a Fye extendiéndole el Ron. –Se ira pasando conforme las deciciones de cada quien… -y tras ello se marcho hacia donde estaba el tumulto de gente.


Buscaba por alguien antes de ofrecerse como voluntaria, buscaba por la persona a la que sabria, le iba a negar el permiso de marcharse. Pero el entendería. El lo iba a entender.
Le encontró ahí solo, caminando, se dirigió hacia el haciéndose paso por entre la gete que andaba presurosa por varios lugares.
-Aspros…!! –exclamo cuando le vio, quería que el supieraa que estaría bien, tenia que hacérselo saber a toda costa. Lo abrazo fuertemente cuando le encontró, tan solo se quedo unos segundos recargada en su pecho y se separo de el mirándole fijamente.
-Estan pidiendo voluntarios para ayudar en esto…-le puso un dedo en los labios antes de que el dijera un fuerte NO, le sonrio dulcemente, en sus ojos se veía esa fiereza digna de ella. –Es mi deber ayudar, demostrar que estoy entrenándome en algo que eventualmente sabia que pasaría..
El grito del auror que comenzaba a acomodar a todo le llamo la atención, se giro un momento y después miro a su padrino. Habia una frase que su madre solia utilizar mucho, y que su abuelo Fausto usaba aun mas, ante cada cosa...:
-Voy a estar bien, soy una Kraul después de todo cierto? Los Kraul nacimos para andar por caminos difíciles porque sabemos salir de estos…Ademas tengo un poco del Von Hoftem que me hace ser tan terca y paranoica… -Bajo sus manos y tomo las de su padrino apretándolas suavemente.
-Voy a volver… te lo prometo. –dijo sin mas mientras le daba un beso en la mejilla y daba la vuelta para buscar de nuevo a Shawn y Frida lo cual no tardo mucho pues vio donde se habían juntado los aurores. Se acerco a ellos y les miro.
-Ire con ustedes… como voluntaria -

Frida do Carmo - January 8, 2011 10:55 PM (GMT)
Saludó con efusividad a los presentes, que no eran más grandes que Brownie, que por cierto le correspondió a su abrazo inicial. Luego giró hacia Shawn, con quien curvó sus labios haciendo una media sonrisa utilizando cierta combinación entre gracia y algo de sarcasmo por el comentario que lanzó del “office-boy”. Así como siempre, solo giró sus ojos y dedicó su atención a los demás, pero sobre todo a su buena amiga y aprendiz, Brownie.

- Jajaja, en realidad ya no necesito un dispositivo. Estoy comenzando a pensar que estoy desarrollando cierta videncia por eso mismo – Sonrió, mientras miraba de reojo al auror. No sabía realmente porqué sentía cierta conexión con respecto a lo antes mencionado, puesto que siempre lo encontraba así como bien decía la menor, cuando éste se escapaba. Supuso que ya lo conocía bastante bien como para tener una ligera idea a dónde se iba cuando aplicaba su concepto de rebeldía contra su trabajo.

El ambiente estaba totalmente animado, sentía murmullos por todos lados, mucha expectativa se respiraba en la plaza de la Comunidad Mágica. No sabía cómo reaccionarían los videntes y legeremagos que no tenían mucho control sobre sus poderes, debería ser una verdadera tortura. Pero al fin de cuentas podía respirar mucha emoción… y también mucha nicotina, puesto que la chica que se había presentado como Fye, presentaba un aliento a esta sustancia. ¡Vaya! Los jóvenes de hoy en día sí que estaban adelantados, ya que veía a la chica algo más pequeña que su amiga, aprendiz de auror. Aunque no era ese el único aliento que sentiría puesto que una vez más, Shawn se voltearía hacia ella indicándole que le dedicara la primera pieza de baile del entrante año. En otras circunstancias lo rechazaría como era costumbre, como si fuera una película de nunca acabar; más sin embargo, ella cedía a muchas cosas cuando se presentaban oportunidades o situaciones como esas.

- Bueno, pero prepárate, porque en Brasil tenemos la costumbre de amanecer bailando – Le respondió quizá utilizando un tonto de voz un poco más incitador que de costumbre. Fuese lo que fuese, quizá ese día que estuvieron en Nueva York hizo que aceptara un poco más el carácter del chico y dejarse fluir, aunque claro, no es de menos restringirle unas cuantas cosas, ya que a él no se le quitaba la idea de compartir una noche. No sabía que pasaría en un futuro, pero sabía que mientras estuvieran trabajando como auror, posiblemente veía aquello un tanto lejano… por los momentos.

Pero algo distrajo sus pensamientos y esa era que ya se estaba realizando el conteo para iniciar el año. No podía faltar de menos que el auror le haya rodeado su cintura con su brazo; realmente no le molestó, puesto que inclusive apoyó su cabeza con su hombro. Lo único que esperaba que sus sentimientos no estén desarrollando algo más que la amistad que tenían ambos, pero de eso no se iba a preocupar en ese momento.

Ya era oficialmente 2018 cuando hubo fuegos artificiales, más unas palabras del Alcalde que dio acto de presencia en ese momento. Estaba a punto de felicitar a Shawn, hasta que un familiar patronus de un chimpancé apareció en medio de la nada captando la atención de todos, sus palabras resonaron en toda la plaza puesto que todos habían enmudecido y luego de dar las noticias que atacaron a Londres, más que tenían rehenes, dicho y hecho todos en la plaza comenzaron a sentir el pánico de la noticia. Ella sabía que era su deber, pero estaba un poco decepcionada porque en ese momento de verdad quería pasarla en grande; pero así era su trabajo, no se sabía cuando descansar. Sonrió levemente a lo que el chico le dijo a su oído y tras eso fue hasta otro grupo cercano para dar indicaciones.

- ¡Por favor! Todos en calma. Si queremos salir de esa sanos y salvo necesitamos la cooperación de todos. Así que quiero que niños, mujeres y ancianos vayan primero, seguido de los hombres, por favor, no queremos desorden – Dio sus indicaciones y fue rápidamente hasta donde el auror más respetado los empezó a convocar. Fue hasta allá como pudo, pero los estúpidos tacones que tenía en ese momento le impedía movilizarse a gusto, así que sin dudar se los quitó y los tiró a un lado para así desplazarse con mayor rapidez – Frida do Carmo, reportándose – Dijo alzando la vista para ver donde estaba Shawn y así llamarlo con su mano.

Tenían que actuar en ese preciso instante, no veía a Evangeline por ninguna parte. No era que no pudieran actuar sin ella, pero era un poco preocupante que no estuviera cerca, conociéndola de tal manera.

- Señor, con todo respeto: necesitamos a alguien para que escolte los civiles presentes al Ayuntamiento lo antes posible, no digo que no puedan, pero por lo menos para mantener el orden, los nervios son muy tracioneros, señor – Dijo mientras miraba a un lado, sabía que en aquellos tiempos donde reinaban amenazas a los de su raza se habían organizado mucho más. Sin embargo, siempre existía esa persona nerviosa incapaz de controlarse que infunde miedo al resto de las personas de su alrededor.

Evangeline Lateefa - January 11, 2011 09:52 PM (GMT)
Cualquiera pensaría que en el trabajo de auror no había lugar para sentimentalismos, pero no era así, Evangeline antes de ser auror era una persona que por más que amara a su familia anteponía su trabajo a ello, ¿la razón? Si no había seguridad en el mundo, no habría mundo para que sus seres queridos vivieran, aun así en aquella noche vieja estaba detrás de su escritorio, con una pila de papelería importante y reportes de movimientos en el Londres muggles aun que de vez en vez observaba el reloj de su pared y una fotografía mágica con los miembros de su familia que parecían felices en una navidad. Ella nunca estaba con ellos en las festividades y aquel día no seria la excepción, mientras los ciudadanos y algunos aurores festejaban la entrada del nuevo año, ella trabajaba.

Eran unos segundos antes de que el reloj diera las 12 de la noche cuando un presentimiento vino a ella, como si fuera un aviso, tal vez su instinto la hizo levantarse de su escritorio y observar hacia la puerta de entrada… no había nada. Cuando las campanadas del reloj de su oficina dieron las 12 ella suspiro negando con la cabeza… era solo su imaginación.

Estaba apunto de volver a su trabajo cuando por la puerta principal entraron varias centellas plateadas y su corazón dio un vuelco, inmediatamente fue a su encuentro y mientras los patronus informaban del ataque en Londres ella solamente los escucho. Ella tal vez no era la persona mas poderosa que pudieran encontrar y seguro había muchos aurores en la central con más experiencia que la de ella, sin embargo la razón por la que era ella la jefa de aurores era simplemente por el temple y la sangre fría que podía tener en ese tipo de situaciones. Tomo rápidamente su tunica y placa de auror mientras su mente comenzaba a analizar la situación, ataque… Londres, debían poner en alerta a la ciudad.

Se dirigió con su asistente, una joven que había sido también asustada por los patronus y con una voz seria le habló.

Avisa a los encargados del ayuntamiento, que preparen todo para alojar a los ciudadanos, es el lugar más seguro que tenemos hasta el momento, que suenen las alarmas en todo el pueblo, hay que alertar a las personas.

Y entonces dio un giro a su varita y desapareció, el lugar en el que iba aparecer era la plaza principal donde los patronus dirigidos hacia ella habían llegado, se dio cuenta que el alcalde de alguna forma había logrado captar la atención de los presentes, paso al lado de él colocándole una mano en el hombro.

Señor, la alerta se ha dado en la ciudad nosotros nos encargaremos de esto, debe también resguardarse en la alcaldía, ya todo esta preparado para la evacuación.

Seguido de esto fue hacia donde los aurores estaban organizando a los ciudadanos, se coloco la varita en la garganta y conjurando un sonorus les hablo.

La guardia principal de aurores debe ir de inmediato a londres, sigan el protocolo de emergencia, Frida y Shawn, estan a cargo -. Dijo en tono fuerte y directo -. Los aurores auxiliares se quedaran conmigo al resguardo de la alcaldía. Se pide la cooperación de los ciudadanos, mantengan la calma y sigan las instrucciones dadas por el departamento de seguridad, por ahora que nadie abandone el pueblo, nosotros nos encargaremos de los magos en Londres.

Colleen Cole - January 12, 2011 10:35 PM (GMT)
- A que si? Es el chico mas guapo de toda la plaza ahora mismo. - Rio un poco cuando Marnie comento lo mono que Connor iba con su chaquetita de oso. La verdad era que los ojos de Colleen parecieron haberse iluminado por un segundo, y alegre beso la frente del niño. - Mi abuelo? Alla cerca del reloj. - Señalo en direccion hacia el mismo con un movimiento de cabeza. - Connor y yo nos vinimos solos. El y la abuela tenian que estar aqui mas temprano, ya sabes. - En los cuatro años desde que Valgrange se habia fundado, Richard Cole siempre habia dado un pequeño y emotivo discurso de año nuevo (mismo que todos los años le escribia su esposa por el).

Mientras saludaba, Ethan se acerco a Caroline por la espalda, susurrandole algo a la castaña para luego besar su mejilla. Colleen sonrio al ver al irlandes y echo a reir un poco despues de su comentario hacia Connor. - Mas grande y mas pesado! Sera que le estoy dando de comer demasiado? - Bromeaba, aunque ella no podria estar mas feliz de que el niño estuviera fuerte y sano. Si recordaba lo pequeñito que habia nacido y lo angustiada que se sintio al dejarlo en San Mungo hasta que sus diminutos pulmones trabajaran bien por si solos, terminar con un poco de dolor de espalda por las noches debido al peso que cargaba no era ninguna molestia.

- Lo que sea que el Destino tenga preparado, que sean cosas buenas. - Comento aun alegre, y por que no? Con esperanzas de que las cosas fueran a cambiar a favor para todos ellos. A cada dia que pasaba con un nuevo reportaje en El Profeta, daba la impresion que ser capaz de blandir una varita era mas condena que don. - Salud y felicidad para todos! Y si se cruza algo de dinero y amor por el camino... - Tal vez este fuera el año en el que finalmente podria comenzar a prepararse como pocionista, que sus ahorros serian suficientes para empezar a buscar un lugar propio para ella y Connor, en el que el ser madre no iria a impedirle vivir una bonita historia de amor...

Soñar no cuesta nada, verdad? No pudo evitarlo. Sus ojos verdes se deslizaron hacia donde Jacques...

No, soñar no costaba nada.

Dos personas mas se acercaron a ellos, jugandoles una broma a Caroline e Ethan. Colleen reia feliz a pesar de estar algo cansada y cambiar a Connor de brazo constantemente pues el niño queria bajarse y caminar.

Entre bromas y felicitaciones finalmente el momento llego. El Sonorus usado por su abuelo hizo llegar su voz a todo el pueblo. Ella sonrio para sus adentros, sabia que aquel no era el discurso que su abuela habia escrito. No por ello se emociono menos. Volvio a besar a Connor y entrelazo su mano libre a la de Caroline.

- 3! 2! 1! Feliz año nuevo! - Feliz exclamo y se dio la vuelta para comenzar a abrazar a sus amigos. Desafortunadamente no tuvo oportunidad de hacerlo, pues en ese instante el patronus en forma de chimpance se hizo presente.

Londres bajo ataque.

Rehenes.

Se necesitaba de apoyo.

La expresion de Colleen se congelo. Toda la alegria que llevaba en su interior fue reemplazada con aquel malestar que sentia siempre que llegaban a sus oidos noticias sobre la Brigada. Apreto a Connor un poco mas contra su pecho e inmediatamente busco la mirada de Caroline e Ethan. La alerta 2 estaba activa, ahora todos tenian que evacuar la plaza y refugiarse en el edificio de la alcaldia.

- Tenemos que... tenemos que irnos. -

Lucian Den Adel - January 13, 2011 08:24 AM (GMT)
No podia creer que todo aquello estuviese pasando, es que acaso no tenian un poco de consideracion? al parecer no tenian ni una pizca por lo que se vio obligado a enfocarse aun mas en hacer su trabajo y no despegar su mirada de los asistentes ni un segundo, cualquier fallo y todo podria convertirse en un descontrol total y tener un desagradable final. Sin embargo Lucian confiaba ciegamente en que sus compañeros pudieran perfectamente con la mision que anteriormente se les habia encomendado.

Estando casi al frente del grupo de aurores, Lucian podia observar y escuchar las indicaciones que le estaban dando a los demas, el esperaba que pronto le dieran una asignacion cuando de la nada llego Evangeline y comenzo a repartir deberes antes de que Neil comenzara. Para el era mucho mas facil seguir sus indicaciones por que sabia exactamente que hacer en aquellos casos, debia primero que nada asegurarse de que nadie los presentes estuviera en peligro y para luego dar su apoyo en la mision de rescate en Londres.

Era preciso que tambien los cuidadanos pusieran de su parte pues de nada servia tener a un monton de gente histerica, paranoica y sin control. Ayudar a los demas sera una actividad bastante consistente y enfocada para que no se desviaran todos al caos y al desorden.

A penas termino su jefa de hablar y el mismo puso su varita en la garganta y empleando un sonorus un poco mas bajo que el de su jefa se dirigio a los presentes.

- Por favor!! mantengan la calma...la situacion esta siendo analizada...Es necesario que todos estemos bajo control, les pido su cooperacion para poder llegar seguros al ayuntamiento. Asi como dijo mi compañera Frida, primero las damas y los jovenes menores de 17 años , los quiero a todos en una fila. En unos instantes les asignaremos a un auror por cada grupo de 10 personas, de acuerdo?... dijo con suma conviccion y coraje.

Mientras tanto le pido a los caballeros presentes que deseen ser voluntarios que les ayuden a los demas aurores a organizar dichos grupos ...Siendo asi en Marcha!! dijo fuerte y claro. Habia que comenzar a hacer la maniobra de traslado en ese momento y no desperdiciar ni un segundo que podia ser crucial.

Esperaba que con esas simples peticiones todo se llevara a cabo de una manera rapida y eficaz, el debia segurarse que las ordendes de Lateefa se siguieran al pie de la letra y lo mejor que se le pudo ocurrir fue asignar en grupos a las personas para su traslado facil y seguro. Era lamentable que en la víspera de año nuevo tuvieran que implementar tales medidas de seguridad por causa de un ataque. Entre mas pensaba las cosas, mas coraje le daba al auror que todo aquello estuviera sucediendo.

Aurores de apoyo aqui!!!! ...miren la situacion es esta, como ya mencione hay que hacer grupos de 10 personas para escoltarlas hasta el ayuntamiento, con ayuda de algunos voluntarios me parece que es la manera mas facil y rapida o tienen alguna otra idea? menciono a los pocos aurores que estaban ahi. Si alguien tenia alguna otra idea mejor que proponer seria bienvenida pero hasta el momento la que habia dado el rubio era bastante buena y facil de seguir.

Zeus Lompard - January 23, 2011 04:51 PM (GMT)
(Post conjunto de Tamara&Zeus)


¿Qué no dijera tonterías? ¡Él nunca decía tonterías! Lo estaba diciendo muy en serio. Pero tampoco tenía ganas de continuar con el tema. La gente iba llegando y devolvieron algunos saludos, aunque ninguno se acercó demasiado pues estaban demasiado preocupados en coger un buen sitio para ver el reloj o los fuegos artificiales. Zeus dio las gracias por ello, le había costado años acostumbrarse a no sentirse incomodo cuando desconocidos los encontraban en aquellas muestras de cariño mutuo, pero aún así seguía sintiéndose el centro de cuchicheos varios. Agachó la cabeza para dejar un fugaz beso en la frente.

- ¿Sabes si Caroline y Jacques se irán de fiesta de Nochevieja? ¿Te han dicho algo? – Preguntó en un principio de forma totalmente inocente.

Aquella pregunta si que la sorprendió. Sus ojos se posaron unos segundos en los castaños de Zeus antes de volverse ligeramente y buscar con la mirada a los chicos en cuestión - ¿De verdad crees que se van a vestir así solo para bajar a la plaza con sus padres? – Ella al menos nunca se había esmerado tanto para ir simplemente a una de aquellas celebraciones – No hace falta que me digan nada... No me irás a decir que vas a vigilarlos o algo, ¿no?

- No. Ya son mayorcitos. – Para vigilarlos cuando salían de casa, sí; pero no para sermonearlos cuando volvían al alba o con cualquier signo de embriaguez Zeus-detectable. Al menos si salían que tuvieran la decencia de ser mínimamente silenciosos o de volver antes de que él se levantara. ¿Se había olvidado de que él también había sido joven? Era posible, pero después de todo él tampoco había sido de mucha fiesta descontrolada, aunque había aprendido a seguirle el ritmo a Tamara. Que hubieran sido padres jóvenes no significaba que de vez en cuando no pudieran disfrutar de una noche de libertad momentánea. Y hablando de eso… - Entonces, ¿tenemos la casa libre? – Volvió a preguntar haciéndose aquella vez el inocente, como si en lo que estuviera pensando fuera en pasar la noche echando una partida a las cartas o leyendo un libro.

Menos mal que había dicho “Ya son mayorcitos” aunque posiblemente se escandalizaría si Tamara le recordase todo lo que había hecho ella antes de los veinte años. Ella sí que había sido de aquellas que llegaban a casa y hacían tanto ruido que acababan todos levantándose y lo peor es que muchas veces había actuado bajo todo tipo de sustancias – Al menos no son como yo a esa edad - Comentó y es que para alguien que había vivido esa experiencia era todo un alivio que sus hijos no se hubiesen torcido ni tan siquiera un poquito – Eso significa que... si, tenemos toda la casa para nosotros hasta que decidan volver... ¿Ya se te ha ocurrido algo en lo que ocupar tanto tiempo? – Y ella sí que no trato de simular inocencia, total... ¿Quién iba a estar pendiente de ellos cuando toda la atención se la llevaba un simple reloj?

- Se me ocurren bastantes cosas, pero creo que al final se reducen en una sola. – Contestó bastante sereno siendo esta vez el que buscaba encontrarse con los ojos de la francoitaliana, y por fin una sonrisa apareció en su rostro, amplía y sin tapujos. Y no tenía nada que ver con la proposición más que indecente en la que estaba pensando, sino en de nuevo poder disfrutar de momento como aquel con Tamara. Habían sido años difíciles pero que con suerte te hacían valorar las cosas realmente importantes.

- Me gusta – Contestó con sencillez. Él sabría darle el significado oportuno. Nunca habían necesitado de frases colosales para poder entenderse. El galés le contagió casi de inmediato la sonrisa que tenía en el rostro aunque en ella era mucho más frecuente – Deberías hacerlo más. Sonreír como ahora, digo... Consigues que..., algo dentro de mí... – Él sabría a lo que se estaba refiriendo, ¿no? Eso esperaba ella, al menos. – Me entiendes, ¿verdad?

Tamara Lompard - January 23, 2011 05:03 PM (GMT)
- Te entiendo. – Susurró el galés asintiendo una única vez con la cabeza. En muchas ocasiones podía comportarse como un gilipollas pero no era estúpido. - Pero te acostumbrarías rápido. – Apoyó ambas manos sobre cada lado de las caderas de Tamara y inclinó la cabeza hacia abajo acercando sus rostros. - Además solo tienes que… - Y en ese momento cortó la frase al ver por el rabillo del ojo como alguien se acercaba hacia ellos, desviando la mirada para encontrarse con “sus cuñados“. - … Tu hermana. – Aún a pesar de la interrupción que se avecinaba, la sonrisa no desapareció de su rostro. Sus planes nocturnos eran demasiado tentadores como para que cualquier cosa le amargara la noche con facilidad.

- ¿Solo tengo qué...? – Empezó a preguntar en cuanto Zeus cortó la frase dejándola con el gusanillo de saber que le iba a decir, pero cuando desvió la mirada y volvió a hablar entendió el porqué – Siempre tan inoportuna... – Murmuró al tiempo que se volvía pero sin separarse de Zeus de tal modo que aún notaba el cuerpo del galés contra el suyo. Amplió de forma inconsciente su sonrisa ante la pregunta de su hermana – No lo sabes tú bien...

La sonrisa de Zeus desapareció de su rostro con aquel último comentario de Tamara, y no precisamente porque no le hubiera hecho gracia, sino todo lo contrario, y el galés luchaba por no soltar la carcajada que había conseguido contener a duras penas. Ojala aquella entrada de año gloriosa que habían planeado significará un año mejor que el anterior. Zeus levantó por fin la cabeza hacia el reloj de arena, estirando el cuello para poder ver mejor cuando el alcalde hizo acto de presencia. La cuenta atrás había comenzado cuando volvió a buscar los ojos verdes de Tamara al tiempo que inconscientemente estrechaba más su cuerpo contra él.

Notó como él estrechaba su cuerpo contra ella y lejos de romper aquel momento, estrechó aquella cercanía, pero eso no le bastaba. No a ella al menos.

Diez. Volvió a girarse quedando cara a cara con el galés al tiempo que esbozaba una sonrisa y pasaba ambos brazos por el cuello de Zeus. Cinco. Se puso ligeramente de puntillas de tal manera que pudo unir sus frentes. La sonrisa permanecía en su rostro ampliándose ligeramente cuando sus narices se rozaron. Uno. Rotas las distancias solo le quedaba algo por hacer, sus labios rozaron los de Zeus antes de buscarlos con aquel toque de pasión que siempre la había caracterizado, al tiempo que la plaza entera se convertía en la celebración de la llegada de un nuevo año. Se separó del galés posando el dedo índice sobre sus labios mientras negaba con la cabeza. ¿Quién necesitaba palabras?

Pero lo que no pudo contener la francoitaliana, fue la renovada sonrisa que apareció en los labios del galés. ¿Si le había importado que lo besara de aquella forma en público? ¡Para nada! ¡Aquel año debía de ser glorioso!

Lamentablemente no solo para ambos, comenzó a torcerse muy pronto con la aparición del Patronus. Desde su posición no pudo escuchar con claridad el mensaje y con rapidez buscó la mirada de Tamara, o de Melinda, o incluso de Charlie. ¿Qué no cunda el pánico? ¡Y una mierda!
Zeus estiró el cuello intentando ver por encima de la agitada multitud. Hacía tan solo unos minutos que había perdido de vista a Caroline y a Jacques y ahora era incapaz de verlos. Sin pensarlo dos segundos, sacó la varita del interior de su chaqueta y conjuró un Patronus con un mensaje claro sus hijos.
- Quedaos donde estáis hasta que lleguemos. – Tras dar un par de vueltas a su alrededor, el pez espada plateado surcó el cielo marcándoles la dirección que debían tomar.




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