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Title: Que la inspiración te pille en paro


Nora - April 20, 2010 08:52 PM (GMT)
Otro trabajo basura más que añadir a la lista de los innumerables curros de los que había sido despedida en lo que llevaba de año. Siempre la misma excusa: "No dar el perfil". Nora suspiró, mientras emprendía camino al parque para aprovechar de algún modo el tiempo libre que le quedaba. No es que le importase mucho. Sólo le quedaba buscar otro maldito curro, a ser posible uno en el que no tuviese que actuar demasiado de cara al público. Total, eso era a lo que se había visto reducida su vida desde aquel día. Y ningún interés que tenía en mejorar su condición.

El parque estaba tan tranquilo como siempre. Al menos todas en la ciudad estaban de acuerdo en respetar aquel espacio público. Y, como tantas otras veces, Nora sacó el pequeño lienzo que guardaba en su mochila, junto con algunos botes de pintura y pinceles, se sentó en el cesped, y dejó la mirada en el aire, reflexionando unos segundos. No pasó mucho tiempo hasta que su mano empezó a trabajar, plasmando varios trazos gordos y fugaces sobre la superficie del lienzo.

Afrodita - April 22, 2010 12:46 AM (GMT)
Se había tomado aquel como día libre. Luego de llevar casi una semana completa sin un par de horas de descanso, desde el día anterior había estado durmiendo en su casa, aunque en la situación en la que estaba cualquier cama le hubiera sentado bien. Al levantarse se había dado cuenta que le faltaban un par de cosas a su casa, además de que hacia rato que no salía a pasear, sin contar las veces que daba sus rondas, como acostumbraba.

Se dio un corto baño, que era más para que el agua la despertara, que para limpiar su cuerpo, cosa que había hecho la noche anterior, antes de caer rendida sobre la cama. Se puso una camisa de seda blanca, algo transparente, haciendo juego con una pollera de vestir negra, con zapatos de tacón alto y medias finas. Dejo su cabello suelto, ya que lo tenía mojado y el sol que había lo secaría rápidamente. Tomo algo de dinero y lo coloco dentro del sostén, ya que no tenía ganas de andar cargando con un bolso o algo por el estilo. Al salir de la habitación, dio un par de explicaciones a sus empleados, y salio de la casa.

Ya fuera, decidió que antes de hacer sus compras, daría una vuelta por el parque. El Sueve y tibio aire le daba en la cara y se sentía realmente tranquila, pensar que habían pasado por todos aquellos sucesos en los últimos años, pero parecía que la población había ganado algo de tranquilidad. O eso era lo que quería pensar. Por el momento aprovecharía su día libre.

Se saco sus zapatos y comenzó a caminar por el césped, siempre que podía le gustaba sentir diferentes sensaciones. A través de sus medias, pudo sentir que el pasto estaba levemente mojado, sonrío pasivamente ante la sensación de humedad. Levanto su vista de sus pies y miro alrededor, parecía que le gente pensaba en la tranquilidad de sus días. En otras situaciones le hubiera gustado estudiar para maestra o algo por el estilo, le gustaba mucho las niñas.

Paso por detrás de una chica, la cual parecía muy seria en lo que estaba haciendo. Sin querer, sus pasos se desaceleraron y quedo parada detrás de ella. No había hecho ninguna clase de ruido, para lo cual pensó que no seria problemático ya que si la chica estaba muy concentrada en lo que hacia, ni cuenta se daría de ella. Parecía que estuviera pintando, a ella le gustaban las pinturas, pero no quedaban muchas mujeres con el gusto de pintar. Quizás si el trabajo de la chica le gustaba, le compraría algunas.

Nora - April 25, 2010 10:27 PM (GMT)
(FDI: ya he vuelto por fin de mi viaje temporal a Madrid. Ruego disculpes el retraso con el post ^^U)

A medida que la chica, totalmente concentrada en su trabajo, ponía a trabajar sus pinceles, el lienzo comenzó a plasmar una estampa llena de amargura, y al mismo tiempo de una tierna delicadeza en sus líneas. Desde su sitio, Afrodita pudo ver cómo la mano zurda de la rubia (pues ésta era la buena) daba forma a dos figuras, una de formas claramente femeninas, aunque muy suaves, y otra con un vago aspecto andrógino, ambas de espaldas y con la cara cubierta de pelo. Caminaban hacia el horizonte de un paisaje desértico, desolado, cuya única vegetación consistía en árboles muertos de corteza negra, sin hojas, y algunos brotes de hongos amarillentos y enfermizos sobre la roca. El sol se veía cubierto por una espesa capa de humo tóxico, de un color verde bilioso, que era poco a poco engullido por la ceniza. Parecía que, fuera a donde fuera, la joven pareja no tenía escapatoria de la desolación. Incluso éstos, de manera inconsciente, ya se empezaban a separar, pues sus manos, que parecían cogidas una de la otra, se estaban empezando a separar, al ir cada uno en una dirección opuesta. A la larga, acabarían los dos inmersos en la polución y la oscuridad, pero sin darse cuenta, iban a iniciar el camino en solitario, sin el amparo del otro.

Nora pintaba, sumamente concentrada, mientras entonaba en su mente una vieja canción que escuchó de madrugada en Heaven Radio. Por supuesto, ni se había percatado de la presencia de la hermosa y voluptuosa "superb" que tenía detrás, observando su trabajo.




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