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 Suzumiya Haruhi no Shiten (01/??), El punto de vista de Haruhi Suzumiya
Haruhi Suzumiya
Posted: Jan 7 2009, 11:54 AM


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*

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¡Muajaja!
Como siempre, mi extraña y retorcida mente maligna ha maquinado un nuevo Fan Fic.
En este caso, nos encontramos con la historia de las novelas de Suzumiya Haruhi no Yuutsu, solo que esta vez, en vez de meternos en la extraña mente y vida de Kyon, nos metemos en la retorcida e incoherente mente y vida de la protagonista principal, Haruhi Suzumiya. Owo

La Melancolía de Haruhi Suzumiya I

El ligero sol de principio de curso asomaba entre las nuves mientras salía de mi casa hacia mi primer día de instituto. Recorrí los pasos de peatones y las calles con el pelo dándome en la espalda. Alcé un momento la vista para ver la abalancha de despreocupados estudiantes de preparatoria, las chicas con el uniforme marinero y los chicos con la chaqueta y los pantalones a juego (lo cual me pareció una mezcla realmente extraña) y empezé a subir unas inclinadas escaleras, agarrando fuertemente la carpeta azul oscuro.
Seguí subiendo, pasé un llano, un semáforo, un puente, y, al fin, llegé al pie de una impresionante colina en culla cima se encontraba el instituo de preparatoria al que debí asistir. Subí y subí, en parte cansada, hasta encontrar el punto donde todos los estudiantes entraban al instituto.
Después de mirar la clase que me asignaron (la 1-5), tocó el típico y aburrido discurso del director "Comportaos y cumplid las reglas, y acabaréis siendo algo en la vida". Realmente patético.
Y, tras el rollazo de discurso que pareció durar dos horas, al fin nos dirijimos a clase, dónde nuestro tutor, Okabe-sensei, nos hizo colocarnos en las mesas de forma que quedase chico-chica-chico-chica-... y nos hizo presentarnos. Otra vez, realmente patético.
Yo tenía delante a un chico más alto que yo, el que me tapaba la visión de las chicas que tenía delante mientras yo permanecía sentada con los brazos cruzados. El estudiante que tenía delante se levantó, presa del pánico escénico, y dijo lo típico.
-Espero que pasemos un buen curso como compañeros -Fue lo último que dijo, pues no se le ocurría nada más, antes de dejarme el turno. De nuevo, realmente patético. Él soltó un suspirito de alivio por acabar un segundo antes de que yo me levantase y expusiera la presentación que los compañeros que había tenido también en secundaria se sabían de memoria:
-De la Escuela del este -Comenzé-. Suzumiya Haruhi. No tengo ningún interés en los insignificantes humanos. Si hay algún alien, viajero en el tiempo, fantasma, o alguien con poderes paranormales aquí... venid y uníos a mí. ¡Eso es todo!
La clase se quedó en silencio, la mitad de ellos estaba realmente sorprendida. Noté que el chico que tenía delante se daba la vuelta para mirarme, al igual que el resto de compañeros. ¡Tíos! ¡Sois realmente predecibles!
Después de unos segundos mirando al frente con los brazos cruzados, recorrí con la mirada la clase. Miré a mi derecha, a mi izquierda, y finalmente al chico que tenía delante, que me miraba como si acabase de ver al fantasma de un gobernante famoso o algo parecido. Solté un "gung" de resignación y me senté, junto con unos suspiros de asombros de toda la clase, incluido Okabe-sensei. Por cuarta vez, realmente patético.
-Oh... el siguiente -Dijo Okabe-sensei, al recuperar la compostura, y el atónto estudiante que tenía detrás empezó la presentación mientras yo miraba a través de la ventana, disgutada en parte, pero divertida por dentro. ¡Joder! ¡Totalmente predecibles! ¿Es que no os cansais?
Mucha gente pensaría que eso iba de coña, pero la verdad es que no era una broma, ni nada para reírse. Si hay una regla que me he impuesto, es que siempre hablo en serio.
Y... bien, así comenzó todo. Aunque parezca impresionante que un encuentro tan importante para mí sucediese de una maera tan estúpida. Aunque sinceramente os digo... que no creo que fuera por casualidad.

Mientras los días transcurrían, y yo seguía en clase con la boca cerrada, pude observar que alumnos de cursos que no habían oido mi presentación me miraban como a una top-model en miniatura. Aunque lo cierto es que me parecía estúpido. Pero más mleducado me parecía el hecho de que el chico que tenía justo delante no prestase el más mínimo interés en saludarme siquiera.
Hasta que un día, posiblemente para demostrar que no era tan maleducado como yo pensaba, hizo algo que nadie más en la escuala había hecho hasta entonces. No le culpéis al pobre.
-Nas -Saludó, mientras volvía la cabeza hacia mí, quien seguía con gesto enfadado mirando hacia dónde ahora estaba su cabeza. Aunque su presentación sin voz totalmente tensa, he de admitir, me sorprendió un poco-. Sobre lo que dijiste al presentarte... -¡Por Dios, otro no! ¿¡No os cansais de que pueda predeciros!?-. No ibas en serio, ¿verdad? -Acabó con tono despreocupado.
Cerró los ojos y esbozó una extraña sonrisa con la boca abierta. De nuevo, patétito.
-¿A qué te refieres? -Respodí a su pregunta con otra pregunta. Él no se inmutó en absoluto.
-Bueno, ya sabes -Explicó-. Todo eso sobre los aliens y los insignificantes humanos...
-¿Eres un alien? -Volví a responder en forma de pregunta.
-No, pero... -¡Genial! Notaba su voz más tensa y preocupada.
-¿No pero qué? -Dije con el tono más agresivo que me fue posible.
-Nada, olvídalo... -Tartamudeó mientras se volvía lentamente hacia delante.
-Pues entonces no me hables... Menuda pérdida de tiempo -Suspiré enfada al mismo tiempo que miraba por la ventana.
Recuerdo perfectamente que esa fue la primera vez que me dirigió la palabra, y, por supuesto, no sería la última.
Mientras los días iban pasando, sin saber por qué, empezé a sentir cierta curiosidad por ese chico. Se sentaba con dos chicos en la comida, uno de ellos lo reconocí como Taniguchi, que había estado conmigo en la escuela secundaria durante tres años. Oí levemente que hablaba de "mis exentridades", las cuales "tomaban unas dimensiones nunca vistas". ¡Venga ya! ¡Tampoco es para tanto! Entendí que les hablaba de cosas que había hecho en el colegio, como una vez que hice lo que él llamó "graffiti". ¡Para nada! ¡Estaba dejando una marca que identificaba que yo estaba allí! ¡Me había pasado el semestre entero mezclando S y H para llegar a formar aquella obra de arte! Y si lo hice denoche, fue para que nadie me molestara con preguntas estúpidas como "¿Quién eres?" "Suzumiya-san, ¿por qué haces esto?". Totalmente patético.
No quería perder nada de tiempo, así que cada día que pasaba lo dedicaba a dejar marca mía en el instituto. Quería que todos conocieran mi nombre por ser la única capaz de demostrar que puedo hacer lo que me dé la gana. Recuerdo que un día empezé a tirar pelotas de tenis a una especie de cúpula que había en el tejado. ¡Pensaba que ése era el lugar idóneo para que estubieran cosas raras! Una pérdida de tiempo. También recuerdo pasar horas de los días aburridos mirndo la piscina, buscando cualquier rastro de ectoplasma o cualquier otra cosa. Nada. ¿Es que este instituto no tiene nada?
Lo que más me fastidia es que fuera justo Taniguchi el que le explicara todo eso al chico que me había llamado (¡solo un poco!) la atención. recuerdo perfectamente el día que me pidió salir, de una forma tan estúpida que eliminé de mi mente para no acumular recuerdos estúpidos.
-¡No pienso perder el tiempo con un humano insignificante como tú! -Fue la forma de la que corté con él y todos los chicos me pidieron salir. Él fue el más patético. Solo cinco minutos dedecidir salir con él, me dí cuenta de su cuadriculada mente y pensé que no era más que un humano del montón. Y... estaba en lo cierto.
Durante las clases de las primeras semanas, acabé acostumbrándome a que los chicos se fijaran en mí, puesto que los chicos y las chicas hacíamos gimnasia separados. De nuevo, me pareció muy patético. Aunque también noté, aliviada en parte, que la atención de los chicos se dirigía hacia Ryoko Asakura, la delegada de clase.
"Ella es la mejor, encima que es guapa, es buena gente..." Bla bla bla... Los chicos son todos iguales. Ese era el criterio que seguían para poder babear agusto mientras Asakura corría en clase de gimnasia. Y, para variar, patético.
Por supuesto, yo no sería menos. Demostré que yo también puedo, y debo, ser digna de admiración por casi las mismas razones que Asakura. Y yo no tengo las cejas tan raras como ella.
Por aquel entonces, faltaba un mes para "la gran iluminación", como la bautizé en mi mente, y se me castigaba con un aburrido tiempo de "descanso".
Sin embargo, casi todos se habían dado cuenta ya de que mis "exentridades" no se acabaron junto a secundaria. Ni mucho menos.
Y aquí os dejo la lista que posiblemente todos los chicos de clase hicieron sobre mi forma de comportarse.
Por ejemplo, primera exentridad; cada día me peinaba de una forma.
Lunes = Pelo con cinta.
Martes = Una coleta.
Miércoles = Dos coletas.
Jueves = Tres coletas.
Viernes = Cuatro coletas.
Mientras pasaban los días, cada vez llevaba el pelo recojido de un color distinto. El Lunes volvía a llevarlo suelto y amarillo y el número de coletas incrementaba conforme pasaban los días.
Cómo es lógico, nadie llegó a verme salir de casa los domingos... Tíos, que tan tonta no soy.
Segunda; Las chicas y los chicos nos cambiábamos en clases distintas para ir a gimnasia. Así, los chicos debían irse a clases pares y nosotras nos quedábamos en la clase impar.
Pero a mi me esperaba un pimiento esperar que los chicos se fueran. ¡Habría sido una pérdida de tiempo! Así que yo empezaba a cambiarme antes de comprobar que no había mente masculina en la clase. ¡Pero no me malinterpreteis! No es que los chicos fueran como simples patatas, cosa que pensaba muy amenudo la gente, es que simplemente... ¡odio perder el tiempo!
Tercera; Para sorpresa de muchas personas, me uní temporalmente a todos los clubes del instituto. Siempre que decidía que un club deportivo no era lo suficientemente divertido ni tenía nada que llamase mi atención, los directores de los clubes insistían en que me quedasen. Impresionantemente patético. Así que, como es lógico, siempre los rechazaba y me unía a otro, para luego desapuntarme al ver que no encontraba nada minimamente interesante. Al final, me quedé sin unirme en ninguno.

El tiempo pasaba, y volvíamos de la Golden Week. Durante el tiempo anterior había podido descifrar que el chico de delante mío era llamado "Kyon". Así pues, Kyon te quedas, chaval. Y me importa un bledo tu opinión.
Aquel día era Miércoles, y yo estaba sentada con los moños recojidos como la protagonista femenina una película de kung fu china. Como de costumbre, yo me encontraba sentada en mi sitio de antemano, con la mano apollada contra la mejilla y mirando a través de la ventana.
Sentí cómo Kyon se sentaba delante mía, pero con una diferencia esta vez. Para mi grata sorpresa, tras sentarse, Kyon se giró hacia mí, y entonces ocurrió.
-¿Lo de cambiarte cada día de peinado es para protegerte de los aliens?
Kyon "el valiente" le dirió por segunda vez la palabra a Suzumiya Haruhi.
-¿Cuándo te diste cuenta? -Fue mi respuesta.
-Mm... -Meditó-. Desde hace unos días.
-Ya veo... -Suspiré y volví a mirar hacia la ventana mientras repetía lo que llevaba semanas diciéndole a mis padres-: Creo que... cada día tiene una escencia diferente. Por ejemplo, el color del Lunes transmite amarillo -Estoy segura de que esa fue la primera vez que entablamos una conversación coherente -El martes transmite rojo. El miércoles transmite azul. El jueves transmite verde. El viernes transmite dorado. El sábado transmite marrón. Y el Domingo transmite blanco... -Pude notar que iba pillando, más rápido que mis padres, lo que pretendía decirle.
-¿Y qué pasa con los números?- Preguntó-. ¿El Lunes sería el 0 y el Domingo sería el 6?
-Sí -Respondí sin más.
-Pues yo el Lunes lo veo más como el 1 -Comentó. Frustrante...
-¿¡Y quién ha pedido tu opinión!? -Perdona... No quería gritarle, de verdad, pero repetir el mismo sermón una y otra vez a mis padres cada día me ponía de los nervios, y pensaba que en la escuela podría librarme de semenjante atosigamiento.
-Vale, vale...
Volví la cabeza para mirarle a los ojos y, tras examinarle detenidamente, me dí cuenta de una extraña sensación. Creo que él se puso algo incómodo, pero no le dí importancia.
-¿Te conozco de algo? De hace tiempo... -Pregunté, casi pensando en voz alta.
-No creo... -Respondió, para mi decepción.
Suspiré y volví a mi posición inicial.
Y... ¡tadan! Ese sería el "gran encuentro", que sería recodado por los siglos de los siglos (amén), de Kyon y mío. El desenlaze no pareció tener mucha importancia en ese momento, pero se vería con solo un poco de tiempo.
Aunque, desde luego, creo que Kyon no esperaba una respuesta mía así. Posiblemente se esperaría algo como "¡Cállate!" "¡Idiota!" "¡No me hables!" "¡A tí qué te importa!" o alguna de esa clase de respuesta. Pero, por supuesto, yo no iba a ser tan predecible.
Por eso, tuve que esforzarme por contener la risa al verle sorprendido cuando, al día siguiente, aparecí con el pelo suelto y corto.
-¿No es un poco precipitado cortarte el pelo justo después de que te lo comente? ¡Ey! -Me preguntó.
-Qué va -Respondí. Pero si es lo más lógico del mundo...
Después de eso... charlar con Kyon antes de clase se volvió algo rutinario.
-Dicen por ahí... -Comentaba un día Kyon-. ¿Es verdad que siempre rompes con todos los tíos con los que sales?
-¿Quién te crees que eres para preguntarme algo así? -Pregunté mientras me sacudía el pelo y cruzaba los brazos-. No sé lo que te habrán contado, pero bueno, lo más seguro es que todo sea cierto.
-¿Ha habido algún chico con el que salieras con intención de durar con él? -Preguntó. ¿Eso era una indirecta?
-Ninguno de ellos valía la pena... -Respondí-. Todos tenían una mente cuadriculada. No eran ni aliens, ni viajeros en el tiempo, ni tenían poderes paranormales -Le expliqué-. ¿Y por qué casi todos me pedían salir por teléfono? ¡Las cosas importantes como ésa se dicen a la cara! -Me quejé.
-Vaya... ¿eso piensas? -¿Es que no me acabas de oir?-. Lo que yo haría sería quedar con ella en algún sitio y pedírselo -Me alegra oir que eres de mi opinión. ¡Espera! ¿¡Eso es otra indirecta!?
-¡Ese no es el problema! -Está claro que tenía que exponer mi opinión al 100%- El problema es que no hay ningún hombre que valga la pena en este planeta -Aunque últimamente había empezado a cuestionarmelo...-. En el colegio eso me ponía de los nervios.
-Entonces... ¿cómo es el chico con el que te gustaría salir? -Después de hacer esa pregunta, ¿¡cómo quieres que no piense mal!?- Un alien supongo...
-Un alien -Respondí, cortante-. O algo fuera de lo normal. La verdad es que mientras no sea un insignificante humano, me da igual si es chico o chica... -Le expliqué... ¡No hace falta que te lo tomes al pie de la letra!
-¿Por qué te importa tanto que no sean humanos? -Me hizo la pregunta más estúpida que había oido en mi vida. Así pues, le miré como si fuera medio retrasado y le espeté mi respuesta:
-¿Es que no es así más divertido? -Concluí. Noté que Kyon se sorprendía bastante al oir esa respuesta.
La clase acabó como todas las demás, recojí mis cosas y me levanté de la silla para salir de clase casi al mismo tiepo que Okabe-sensei. Me dirigí al pasillo con aire decidido y empezé a caminar como si estuviera pisando uvas. Por desgracia, no logré encontrar lo que buscaba antes de que me viese obligada a volver a clase. Cuándo volví, ví que Asakura y los dos amigos de Kyon volvían a sus mesas tras estar alrededor de la Kyon. ¿Qué estaban haciendo?

Al fin, llegó el temido día. Habíamos decidido que, una vez por mes o algo así, cambiásemos de sitio en clase.
Después de que Kyon me pasase la lata con los papeles, como si de una ninja de un shonen que había visto hacía poco me tratara, concentré toda mi energía en mi mano "Detrás de Kyon, detrás de Kyon, detrás de Kyon..." me repetía. Mi nuevo pupitre estaba al fondo a la izquierda, al lado de la ventana. Un buen sitio, sin duda...
¡Gracias, Casualidad!
Contuve mi alegría mientras permanecía sentada detrás de Kyon, mirando por la ventana, con mi típico aspecto enfadado.
-¿Es verdad que intentaste unirte a todos los clubes? -Preguntó un día Kyon. Aunque ahora os parezca impresionante, ésa fue la conversación que marcó el inicio de "la gran iluminación"-. Cuando encuentres uno divertido, avísame -Creeme, ya los he probado todos.
-Todos son un asco -Respondí. Y es verdad. Todos ERAN un asco... antes de eso, claro.
-Me esperaba una respuesta así.
-¡Todos apestan! -Repetí-. La verdad es que esperaba encontrar algo mejor cuando entrara al instituto. Pero esto es exactamente igual que en secundaria. Puede que no haya elejido un buen instituto -Aunque habían razones por las que esa última frase me parecía un poco mentirijilla... bah, qué más dará-. Estuve en el club "Sociedad para el estudio de lo desconocido".
-Ah... ¿y qué tal?
-Un asco -Respondí-. No habían tenido ningún encuentro con algo fuera de lo normal. Todos los miembros son ratones de biblioteca que devoran libros de misterio.
-¿Ah, si? -¿Por qué será que no noto tu interés muy convincente?
-También esperaba más de la "Sociedad para el estudio de los fenómenos paranormales" -Le seguí exlpicando a Kyon-. Pero no eran más que una panda de frikis del ocultismo. ¿Qué te parece eso?
-No sé...
Me estaba empezando a poner un poco histéirca de recordar tantas decepciones.
-¡Tío, que aburrimiento! -Exclamé, con las manos en la cabeza-. Con tantos clubes que hay, pensé que habría uno lo suficientemente raro para mí.
-Si no existe, no se puede hacer nada -Explicó Kyon-. Al final, el ser humano tien que aceptar la realidad. Si piensas sobre ello, te darás cuenta de que los humanos que no podían aceptar eso... fueron los que hicieron descubrimientos, inventaron cosas, e hicieron avanzar a la humanidad. Los aviones se inventaron porque la gente quería volar. Los coches y trenes se hicieron para recorrer distancias en menos tiempo. Sin embargo, no todo el mundo puede aplicar estos conceptos y tener esas ideas tan innovadoras. En otras palabras, los genios lo hicieron posible. Y las personas sin madera como nosotros, es mejor que vivamos nuestra vida normal.
Ya había oido más de lo que quería oir. Y eso no me gusta.
-¡Cállate! -Le espeté poco después de que acabase la última palabra. Dí un resopldo y seguí mirando por la ventana. Odio que me den esa clase de sermones, tnato los de "la gente normal" cómo lo de "ser más sociables". Son todos total y estúpidamente patéticos.

Y, ahora, tendréis el honor de descubrir lo que yo llamé "la gran iluminación". El mismo día de tener esa conversación con Kyon, no paré de darle vueltas a la cabeza... y dí con la solución.
el día siguiente, mientras Kyon caba extrañas cabezadas con ganas de dormirse, le cojí por detrás de la chaqueta del uniforme y tiré hacia atrás con fuerza. su cabeza chocó contra mi mesa y él se levantó, supongo que enfadado, pero no me importaba lo más mínimo, estaba dispuesta a exponerme mi idea, y tenía que ser ahora mismo.
-¿¡Qué estás haciendo!? -Me preguntó, levantándose mientras me miraba con un puño cerrado y una mano en la nuca, dónde se había dado. De nuevo, no le dí importarcia.
-¡Ya lo tengo! -Exclamé.
-¿Ya tienes qué? -Preguntó el sorprendido Kyon.
-¿Por qué no me he dado cuenta antes de algo tan evidente?
-¿De qué?
-Si no hay ninguno hecho, lo único que tengo que hacer es... ¡crearlo!
-¿Crear el qué? -Posiblemente ya se imaginaba mi respuesta.
-¡Un club! -Exclamé. Me daba la impresión de que me había superado a mí misma con esa idea. Seguí sonriendole a Kyon mientras él puso la mano en mi hombro.
-Ya lo entiendo -Dijo-. Ahora, cálmate un poquito -Me sugirió.
-¿A qué viene esa cara? -Pregunté, extrañada-. Deberías alegrarte un poco por lo que se me ha ocurrido.
Kyon extendió la mano en dirección a mis atónitos compañeros.
-Es que estamos en clase... -Dijo, avergonzado. Los compañeros y la profesora que, en teoría, nos estaba dando clase, nos miraban cómo si acabasemos se confesar nuestro amor con una poesía de Romeo y Julieta... ¡espera! ¿¡en qué coño estoy pensando!?
Kyon hizo un gesto para que me sentara y obedecí de mala gana. Luego se disculpó con los compañeros y se volvió a sentar. Aunque yo tenía algo importante que resolver.
-Cuarto del club, cuarto del club... -repetía en susurros.
Al acabar la clase, inmediatamente, cojí a Kyon de la corbata y le dirijí hacia las escaleras, donde no hubiera nadie. ¡Mierda! ¡Eso me recuerda a una de las primeras conversaciones que tuve con él!
-Ayúdame -No era una petición, era una obligación.
-¿Que te ayude a qué? -Preguntó.
-A fundar mi club -Contesté, agarrándole fuertemente de la corbata para que no huyese.
-¿Y por qué te tengo que ayudar yo con eso? -Preguntó. ¿Cómo se te ocurre preguntarme eso?- Venga, dime -Pero, como de costumbre, hize oidos sordos.
-Mientras yo voy a buscar un cuarto para el club y algunos miembros -Le expliqué- tú ve haciendo todo el papeleo.
-Y a ver, ¿de qué va a ser el club que vas a fundar? -Vaya mierda de pregunta.
-¿Y eso qué más da? -Le espeté mientras le soltaba de la corbata -. ¡Lo primero es fundarlo! ¿Entendido? Entérate de los trámites que hay que hacer antes de que cierre el instituto. Mientras yo iré buscando algún cuarto para el club -Le expliqué-. ¿Entendido?
Bajé las escaleras y dejé allí a Kyon. ¡No podía perder tiempo!
Tras buscar un poco, al fin lo encontré.
Llevé allí a Kyon igual que al acabar la clase, entre sus "¡Espera!" y "¿¡Otra vez!?" que no tenían la más mínima importancia para mí.
Abrí la puerta cómo cuando se inaugura la película del siglo. Solté a Kyon y me dí un par de vueltas sobre mi misma, como inspeccionando la habitación.
-¡Éste es el cuarto de nuestro club! -Proclamé, una vez estaba de cara a la ventana, con los brazos extendidos.
-Espera un momento -Dijo Kyon- ¿Dónde estamos?
Me giré hacia él.
-En la sede del departamento de arte -Respondí-. El club de arte y el de instrumentos de viento tienen una sala de arte y una sala para actuar, ¿no? A los clubes y sociedades que no tienen cuartos tan especiales les suelen dar un cuarto en este edificio -Expliqué, mientras dejaba que Kyon contemplase la espaciosa habitación. Era algo así como el tamaño de mi cuarto, tal vez un poquito más grande, con un par de grandes estanterías, una pizarra, una mesa en el centro con unas cuantas sillas y una mesa y silla que yo había proclamado mía y a Yuki Nagato, casi invisible.- También conocido como "La chabola". Éste es el cuarto del club de literatura.
-Así que este es e cuarto del club de Literatura -Afirmó Kyon.
-Sí, pero todos los de tercer año ya se han graduado, así es que ahora no tiene ningún miembro -Expliqué mientras iba hacia el fondo de la habitación, a colocarme al lado de Yuki Nagato, una chica con el pelo corto violeta, con gafas, que estaba setada leyendo un libro en total y absoluto silencio-. Era el único club que habrían suspendido si no se hubiera unido nadie nuevo -Puse la mano sobre el hombro de Yuki Nagato-. Pero al final se apuntó esta chica de primer año.
-Entonces se supone que el club aún existe -replicó Kyon.
-Pero por muy poco. Solo hay un miembro -Expliqué mientras me dirigía hacia Kyon.
-¿Y qué hacemos con ella? -Susurró, señalando a Yuki Nagato.
-Me dijo que le daba igual -Expliqué.
-¿En serio? -Preguntó Kyon, extrañado.
-Cuando le pedí durante la comida si nos podía prestar este cuarto, me dijo que le parecía bien -Dije-. Mientras la dejemos leer tranquila, dice que no le importa. Es un poco rarita la chica...
Yuki Nagato nos miró y se colocó sus gafas mientras dijo, suavemente, en un tono de voz que no representaba expresión alguna:
-Nagato Yuki.
Y luego volvió a su lectura. Pero nada, parece que Kyon no le bastaba mi explicación.
-Veamos, Nagato-san... Quiere transformar el cuarto de tu club en el de otro del que creo que ni ella sabe de qué va. ¿Eso te parece bien? -Preguntó.
-Sí -Dijo Yuki Nagato.
-Vaya, pero... Si nos quedamos lo más seguro es que te molestemos.
-Qué va.
-Podrían llegara expulsarte por esto.
-Pues bueno...
Tras observar que Kyon se quedaba sin más comentarios que hacer, esbocé una sonrisa y me puse frente a él.
-Muy bien. Pues ya está. A partir de ahora, cuando acabaen las clases, nos reuniremos aquí. ¡Más te vale venir! -Amenazé-. Como no vengan... -Hize la mímica de mi mano como si fuera una pistola- ¡rodarán cabezas! -Imité el gesto de una pistola al disparar a la cabeza de Kyon.
-Ya lo he pillado... -Dijo Kyon, observando a Yuki, que no había movido ni un músculo.

Al día siguiente, la última clase acabó con su normalidad, pero recojí las cosas lo más rápido posible.
-¡Venga, vamos! -Le grité, antes de salir corriendo tan aprisa cómo podía hacia el aula del club. Llegé mucho antes que Kyon, dejé mis cosas, y me fui adónde sabía que tenía que ir. Corrí hacia una clase de segundo y, como de costumbre, allí estaba.
Fui hacia la chica monísima de pelo rojo a la mitad de la cintura, que estaba pensando en las musarañas, puse las manos en su mesa, y dije:
-Soy Haruhi Suzumiya. ¡Ven conmigo un momento!
Y, antes de oir su respuesta, la cojí de la muñeca y la llevé al cuarto del club. Me sentía como una secuestradora profesional. Llegé al cuarto del club cuando Kyon se estaba sentando, con paso decido, abrí la puerta de un golpe y me metí, con la chica aún tenía cojida, mientras proclamaba:
-¡Hola! Siento llegar tarde -Tiré de la chica y la puse dentro, mientras esta chillaba un monísimo "noo"-. Me ha costado un poquito encontrarla -Había conseguido meterla dentro y ahora Kyon la contemplaba como embobado ¡Serás baboso!
La chica se metió en el cuarto del club del todo, mirando a todas partes.
-¿Qué es esto? ¿Dónde estamos? ¿Por qué me has traido hasta aquí? -Preguntó. ¡Estaba monísima! Se alarmó y me miró al oir el "click" de la puerta al hechar el pestillo- ¿¡Por qué estás cerrando con llave!? ¿¡Qué estás haci--!?
-Cállate -La mandé a callar como hacía tres días con Kyon. Sólo que esta vez no estaba enfadada, si no interpretando el Rol de una Ganster profesional especializada en raptos. Me abalanzé sobre ella y coloqué un brazo sobre mu hombro, mientras se la presentaba a Kyon- ¡Déjame presentárte! Ésta es Asahina Mikuru-chan -Mikuru-chan seguía temblando del miedo que me tenía.
-¿De dónde la has raptado? -Preguntó Kyon.
-Yo no la he raptado -Me defendí-. Digamos que se ha dejado secuestrar.
-Lo mismo da...
-Me la he encontrado pensando en las musarañas en una clase de segundo año. Durante los cambios de clase me he estado recorriendo todo el instituto, así que me acordaba de haberla visto algunas veces por ahí -Desvelé.
Kyon pareció examinar detenidamente la información que le había dado, intentando encontar algún fallo.
-Bueno, ¿entonces va un año por delante de nosotros? -Preguntó.
-¿Y eso qué importa? -Respondí.
-Bueno, olvídalo... -Observó a Mikuru-chan-. Esto... Asahina-san, ¿no? ¿Por qué ella?
¿Qué clase de pregunta es esa? Por enésima vez, patético. Esperaba que lo entendieras, Kyon-kun.
-Pues... ¡solo tienes que mirarla! -Expliqué. Señalé a Mikuru-chan con el dedo, la cuál dio un gritito y retrocedió, asustada y con los ojos lacrimógenos-. Es súper mona, ¿a que sí? Creo que solo el hecho de tener tanto atractivo ya gana muchos puntos.
Kyon se quedó atónito.
-Perdona, ¿de qué va esto? -Preguntó.
-¡Atractivo! ¡Atractivo! -Respondí- Si tienes atractivo, puedes atraer a mucha gente -Le expliqué, mientras recorría la habitación en círculos-. Básicamente, en cualquier historia dónde pasa algo raro, siempre hay un personaje encantador con aspecto de lolia -Kyon y Mikuru-chan se miraron, y creo que fué entonces cuando Kyon tubo que reconocer que yo estaba en lo cierto. Justo entonces, cojí a Mikuru-chan por detrás, armada de confianza- ¡Y eso no es todo! -Exclamé. Inmediatamente después, sin dejar a Mikuru-chan tiempo para prepararse, la agarré fuertemente los pechos y empezé a masaearlos. Mikuru-chan gritó un "Kyaa!" que la hizo parecer aún más mona. Cualquier chico habría querido cambiarme el lugar, ¡era ua sensación impresionante!- ¡Aunque es muy pequeña, tiene las tetas más grandes que yo! ¡Cara de lolita y unas buenas brezas! ¡Eso es algo que atrae a mucha gente! -Seguí menoseando las tetas de Mikuru-chan como la pervertida que tengo... no tan dentro de mí- Aw... Sí que son grandes, sí... Me está empezando a dar envidia... Una cara tan bonita on unas tetas más grandes que las mías...
Kyon me separó justo cuando iba a empezar a manosearlas por dentro de la camisa.
-¿Eres tonta o qué?
-¡Pero tú has visto lo grandes que son! -Me defendí-. En serio, ¿por qué no las tocas?
Mikuru-chan se estremeció con un "Iii..." al tiempo que miraba a Kyon con cara suplicante. ¡Monísima!
-Creo que no -Dijo Kyon. ¡Seguro que se moría de ganas!-. Muy bien, ¿y qué? El hecho de que Asahina-san sea mona, pequeña, y tenga unas tetas grandes, ¿ha sido lo que te ha hecho traerla hasta aquí?
Qué mierda de pregunta.
-Así es -Respondí. Cómo para no darse cuenta de una cosa así-. Necesitamos a una mascota que atraiga a la gente -Ahora me dirigí a Mikuru-chan-. Mikuru-chan, ¿estás en algún club? -Pregunté. Mikuru-chan se giró lentamente y me respondió.
-Sí, en el de caligrafía... -Respondió.
-Pues déjalo -Le exigí-. Interferiría con las actividades de nuestro club.
Mikuru-chan examinó la habitación, y al encontrarse con Yuki pareció sorprenderse, aunque no le dí importancia.
-Ya veo... -Susurró. Luego me miró a mí, la que estaba sonriendo con aire arrogante-. Entendido. Me borarré del club de caligrafía y me meteré en este -Dijo-. Pero no sé muy bien lo que se hace en el club de literatura.
-Nosotros no somos el club de literatura -Expliqué a la confundida pero monísima Mikuru-chan.
-Hemos tomado prestado el cuarto temporalmente -Explicó Kyon-. El club al que te han obligado a entrar... es una asociación sin nombre que ha fundado Suzumiya y en la que se harán actividades todavía desconocidas -Eso no era del todo cierto-. Por cierto, la persona que está ahí leyendo... -Dijo, señalando a Yuki-. Sí que forma parte del club de literatura -Aclaró.
-¡No os preocupéis! -Dije, jovial-. ¡Ya encontré el nombre perfecto para el club!
-Sorpréndenos -Dijo irónicamente Kyon.
¡Atención todo el mundo! ¡Yo, la magnífica Haruhi Suzumiya, voy a dar a conocer el nombre del mejor club de este siglo! ¡Allá vamos!
-¡Brigada SOS!
Sekai wo [Salvar el mundo]
Ooini moriagerutame no [Con una sobredosis de diversión]
Suzumiya Haruhi no Dan [La Brigada de Haruhi Suzumiya]
O, abreviando, Brigada SOS. No hace flata que aplaudáis.
De hecho, al principio era "Salver el mundo con una sobredosis de diversión. La Sociedad de Haruhi Suzumiya." Pero Kyon empezó a decir montón de cosas sobre el reglamento y las sociedades, y nosequé cosas a las que no tenía la más mínima intención de atender.
-Muy bien, pues lo dejamos en Brigada -Sentencié, dejando por hecho que el tema del nombre del club estaba zanjado.
Y, así, acabó el primer día de la Brigada SOS. ¡Bien por mí!

La próxima semana, el siguiente episodio!
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